Renovación de autoridades

Fueron renovados los cargos de Comisión Directiva del Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, quedando conformada de la siguiente manera:

Comision Directiva 2013-2015

Presidente: Emiliano Penelas

Vicepresidente: Ana Rodríguez Marcó

Secretario: Atilio Francisco Orsi

Tesorera: Carolina Orsi

1º Vocal Titular: Juan Pablo Orsi

1º Vocal Suplente: Arnaldo Juan Manuel Marrero

Integrantes del Órgano de Fiscalización

Revisor Titular: Rafael Ianover

1º Revisor Suplente: Pablo Carlos Arias

Felices fiestas


Proyección de Los chantas, de José A. Martínez Suárez

2013

Fin de año, tiempo de balances y retrospectiva. Acá, lo realizado a lo largo del año.


Cursos y seminarios
Presentaciones y actos
Encuentros del Centro de Estudios Poéticos "Aletheia"
  • Marzo: “El tema de la redención nacional en la obra de Leopoldo Marechal”, a cargo de Graciela Maturo.
  • Abril: Alejandro Drewes se referirá a "Paul Celan en Tenebrae y Lyon, Les archers: logos, lenguaje y una mirada sobre los limites de la traducción"
  • Mayo: Silvia Long-Ohni se referirá a "El haiku y la cultura japonesa, su difusión y traducciones en Occidente."
  • Junio: Sergio Fuster se referirá a "El reflejo de los rostros de Dios en la literatura mística".
  • Julio: Jorge Albertella, quien se referirá a: "Una aproximación a la Estética de Hegel"
  • Agosto: Graciela Maturo se referirá a "Lo real-maravilloso como concepto generador en el pensamiento de Alejo Carpentier"
  • Septiembre: Aníbal Díaz, será "Apuntes para una relectura del problema del mal: acerca del poder en la modernidad"
  • Octubre: "Una aproximación a la poética de Borges", por Fernando Sánchez Zinny.
  • Noviembre: "Poesía: Acerca de métrica y verso libre", por Silvia Long-Ohni. 
  • Diciembre: "La decadencia de Occidente en el kairós del siglo XXI", por Graciela Maturo.
Circuitos históricos / Paseos guiados
Actividades con otras organizaciones
Obras y reformas
  • Diciembre: Comienzo de las reformas para construir un baño para personas con movilidad reducida.
  • Cañón de video: Nuevo emplazamiento.
  • Febrero: refacción de las paredes del salón principal de la Biblioteca.
  • Enero: pintura total de la fachada.
Exposiciones
  • "Nuevas miradas": exposición fotográfica de alumnos avanzados de EIDEC, Escuela Internacional de Desarrollo, Educación y Capacitación de la Fundación Panamericana para el Desarrollo Integral de Altos Estudios. 
  • Marine Walon, pinturas.
Comentarios de libros por Germán Cáceres

Cineclub La Rosa

  • 30 Funciones
  • 30 Largometrajes
  • 7 Cortometrajes

Ciclos
Funciones especiales
Invitados especiales 
Proyecciones en 16mm
Proyecciones en Súper8
Otras actividades
Más de 45.000 visitas en www.carlossviamonte.com.ar
Más de 22.000 visitas en www.cineclublarosa.blogspot.com

Retrospectiva

Alfredo Li Gotti recibió su cuadro del Cineclub La Rosa

El padrino del Cineclub La Rosa, Alfredo Li Gotti, recibió en la Sala Giuliodori, donde programa sus ciclos, el mismo retrato que enmarca la nuestra.


Alfredo Li Gotti junto a Emiliano Penelas, programador del Cineclub La Rosa


Semen

de Gabriela Casañas
(Editorial Dunken, Buenos Aires, 2013, 160 páginas)



En su anterior novela La libertad de Oudine, Gabriela Casañas presentaba un dato curioso pero cierto: Eugène Andre Oudine fue un grabador francés que diseñó la cabeza de la Libertad que figura en la moneda de un peso de 1962. En Semen, Alejandro, su protagonista, está obsesionado con la sexualidad y, además de tener descendientes propios y naturales (algunos no reconocidos), crea un banco clandestino con sus eyaculaciones para distribuir entre parejas que intentan procrear mediante inseminación y, de esta manera, termina siendo padre de innumerables hijos desconocidos. Si bien la idea del banco clandestino de semen es una ficción, no sería extraño que en el futuro se transforme en un hecho real.

Pero la novela no se centra solamente en las fijaciones de Alejandro, sino en su peripecia vital. Un inteligente dominio de la narración permite presentar a los distintos personajes en sucesivos capítulos para luego relacionarlos con fluidez y convicción. De allí que el libro vaya adquiriendo un ritmo creciente y el lector quede atrapado en ese laberinto de encuentros.

Todos los personajes se hallan abrumados por la soledad y la incomunicación, y entrelíneas subyace la condena a una sociedad capitalista que funciona como una máquina aplanadora de sueños e ideales. Predomina una visión escéptica del mundo y de la condición humana. Así, Ernesto, el coordinador de talleres a cuyas clases asiste Alejandro, opina que “La familia es una de las máscaras sociales por excelencia, sus miembros no resultan ser lo que parecen y el conjunto es una orquesta que desafina.” Alejandro, insatisfecho, proclama: “…la vida es una tormenta que me arrasa, el tiempo se esfuma y no llego a la meta”.

La historia está narrada en primera persona a través de introspecciones que aportan profundas reflexiones sobre la existencia. Casañas utiliza párrafos cortos, cortantes, que también se permiten a tramos metáforas con sabor ciudadano (“Mi cuerpo era tango rebelado a ese sol de treinta grados que se multiplicaba en el asfalto”, reconoce Alejandro), a la vez que describe la infernal urbe en que se ha convertido Buenos Aires.

Se está ante un libro dialogado, en el que la trama avanza en medio de enfrentamientos verbales. La autora no deja de señalar que se trata de una obra literaria, no sólo al referir las lecciones que imparte Ernesto, sino porque Alejandro está escribiendo una novela que se titula también Semen, que es idéntica a la que está leyendo el lector: es una ficción dentro de la misma ficción, como una suerte de espejos que se reflejan, sugestivo tratamiento narrativo que remite a Alain Robbe-Grillet.

Semen es una novela moderna de imprescindible lectura para aquellos que deseen profundizar en la compleja problemática de los tiempos que corren.

Germán Cáceres

Saludos del CEP


Alejandro Fadel en el Cineclub

El Cineclub La Rosa finalizó su séptimo año consecutivo de proyecciones con Los salvajes, presentada por su director Alejandro Fadel.


Con una función a sala llena, nos enorgullece haber podido presentar esta película, que consideramos entre lo mejor del cine nacional de los últimos años, y poder contar con la participación de su realizador dialogando con el público.


Finalizó el Taller Literario

El grupo, coordinado por Carlos Penelas, cerró un nuevo año de trabajo que se verá reflejado en un nuevo volumen de El libro de los talleres, que publicará Editorial Dunken.


El poeta y ensayista Carlos Penelas finalizó el cuarto año consecutivo del Taller Literario que viene dictando en nuestra Biblioteca.

En esta ocasión, y como sucediera en 2010 y 2011, los talleristas fueron convocados por la Editorial Dunken para publicar en una nueva edición de El libro de los talleres, todo un aliciente a su esfuerzo y dedicación.

En 2013, además, Penelas publicó dos libros: Poemas de Trieste y Álbum familiar, que forman parte de nuestro catálogo. 

"Los salvajes" cierra el año del Cineclub La Rosa

Función de lujo para el final de una temporada que también lo ha sido en el Cineclub La Rosa. Presentada por su director, Alejandro Fadel, veremos Los salvajes, quizás la mejor película argentina del último año. Será el sábado 14 de diciembre a las 20 horas, con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.



Sábado 14 de diciembre - 20 horas
LOS SALVAJES
(Idem, Argentina, 2012, color, 119 minutos)
Guión y dirección: Alejandro Fadel.
Elenco: Leonel Arancibia, Roberto Cowal, Sofía Brito, Martín Cotari, César Roldán y Ricardo Soulé.


Como en un western, todo empieza con una fuga. Cinco adolescentes escapan violentamente de un instituto de menores del interior argentino. Deben peregrinar cien kilómetros a pie, atravesando las sierras, ante la promesa de un hogar donde continuar sus días. Llevan unas pocas provisiones y una pistola. Cazan animales para alimentarse, roban las casas que encuentran a su paso, consumen drogas, se bañan en un río, pelean, hacen el amor: un viaje progresivo hacia el corazón de la naturaleza que pronto se convierte en una fabula mística sobre el coraje y la gracia.

La película compitió por la Cámara de Oro a la mejor ópera prima durante la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, donde se alzó con el Premio ACID / CCAS otorgado conjuntamente por la Asociación del Cine Independiente (ACID) y la Caja Central de Actividades Sociales (CCAS).


“Lo que más nos impacta de Los salvajes es su fuerza estética, su constante búsqueda de belleza, nunca en vano (una belleza que Fadel caza en los rostros de los adolescentes fugitivos, en el paisaje de un mundo apaleado por el caos de su propia civilización, en la naturaleza animal que yace dormida en el corazón profundo de la humanidad). Algunos planos tocan lo sublime, conteniendo siempre su propia contradicción: la fragilidad y fuerza que constituyen el gran estilo de Fadel. Los salvajes es un western bárbaro que parece recordarnos que nuestras sociedades actuales están destinadas a desaparecer… y eso nos da escalofríos” (Fabien Gaffez, catálogo Semaine de la Critique, Cannes 2012).

 
"Se dijo, se escribió, repetidas veces, que Los salvajes es una película ambiciosa. Lo es, porque en su complejidad se adivina –y se festeja– la intención de incluir al cine todo, de devorarlo. Esto, que en pocas palabras parece tan vago, se vuelve deliberado si se hace el ejercicio de elegir cualquier fotograma al azar, a lo largo de los ciento treinta minutos que dura la película. Alejandro Fadel parte del western y su iconografía para utilizar luego, a lo largo de su travesía, una serie de elementos que atraviesan diferentes géneros, tonos, formas y referencias. Y el éxito de la película consiste en poner en jaque tanta información, hacer de la aventura una experiencia contemplativa, desarrollar y darle cuerpo a una gran cantidad de personajes –y plantear, de paso, la relación del hombre con la naturaleza–, y hasta en el hecho de jugar con el realismo para animarse a quebrarlo en el resbaladizo terreno del misticismo, sin que por ello la película pierda cohesión. Esa apuesta, enorme, valiente, impresionante, hace de la ópera prima de Fadel una película que no se parece a nada de lo que se produce en el cine argentino." (Javier Diz, catálogo BAFICI 2012, donde obtuvo el premio a la Mejor Fotografía).


Alejandro Fadel
Nació en Tunuyán, Mendoza, en 1981. En la Universidad del Cine, donde cursó sus estudios, filmó los cortos ¿Qué hacemos con Pablito? (2000) y Felipe (premiado en el BAFICI 2003), entre otros.

Fue guionista de los largometrajes Carancho (2010) Leonera (2008) y Elefante blanco (2012), todas de Pablo Trapero, y de La vida nueva (2011), de Santiago Palavecino.

Codirigió el largometraje El amor (primera parte) (2004), junto a Martín Mauregui, Santiago Mitre y Juan Schnitman.La película fue presentada por Fadel en la Función 48 (Temporada IV) del Cineclub La Rosa.


Día del tango

Hoy se conmemora el "Día Nacional del Tango", en conmemoración a las fechas de nacimiento de los creadores de dos vertientes del tango: "La Voz" (Carlos Gardel, el zorzal criollo, ídolo y figura representativa del tango) y "La Música" (Julio De Caro, gran director de orquesta y renovador del género).



Terminaron los talleres de historia

El Lic. Leonel Contreras finalizó los dos talleres de historia que venía dictando en nuestra Biblioteca, que se retomarán en el próximo año, junto con nuevos paseos guiados.


Otro intenso y exitoso año tuvieron los talleres de historia dictados por el Lic. Leonel Contreras en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, que finalizaron esta semana: "Historia de la Ciudad de Buenos Aires" y "Mitos, misterios y leyendas de Buenos Aires".


Finalizó el ciclo de encuentros 2013 del CEP

Por segundo año consecutivo, el Centro de Estudios Poeticos "Alétheia" que dirigen Graciela Maturo y Alejandro Drewes, mantuvo reuniones mensuales en la Biblioteca, en las que se trataron diversos temas. Además, se brindaron dos talleres específicos. Aquí, el resumen, con la expectativa de retomar en 2014 las actividades.



Marzo: “El tema de la redención nacional en la obra de Leopoldo Marechal”, a cargo de Graciela Maturo.
Abril: Alejandro Drewes se referirá a "Paul Celan en Tenebrae y Lyon, Les archers: logos, lenguaje y una mirada sobre los limites de la traducción"
Mayo: Silvia Long-Ohni se referirá a "El haiku y la cultura japonesa, su difusión y traducciones en Occidente."
Junio: Sergio Fuster se referirá a "El reflejo de los rostros de Dios en la literatura mística".
Julio: Jorge Albertella, quien se referirá a: "Una aproximación a la Estética de Hegel"
Agosto: Graciela Maturo se referirá a "Lo real-maravilloso como concepto generador en el pensamiento de Alejo Carpentier"
Septiembre: Aníbal Díaz, será "Apuntes para una relectura del problema del mal: acerca del poder en la modernidad"
Octubre: "Una aproximación a la poética de Borges", por Fernando Sánchez Zinny.
Noviembre: "Poesía: Acerca de métrica y verso libre", por Silvia Long-Ohni.
Diciembre: "La decadencia de Occidente en el kairós del siglo XXI", por Graciela Maturo.

Dos talleres
Además de los encuentros mensuales, en mayo se llevó a cabo el taller "La frontera metafísica", que dictó a partir de textos de Martin Heidegger el Dr. Jorge Eduardo Fernández.

Entre agosto y octubre se realizó el "Seminario y taller de escritura sobre el haiku: origen, lecturas y traducciones en Occidente", a cargo de Silvia Long-Ohni. Al finalizar esta última parte, los interesados podrán integrar una antologia colectiva a editarse por La Luna Que

Agosto y otros perros

de Daniel Lopes
(Colisión Libros, Buenos Aires, 2013, 104 páginas)


Es una colección de ocho cuentos, y uno ellos, el más extenso, le da título al libro. Agosto es el caprichoso nombre de una perra, que un amigo le regala a Juan, el protagonista. La mayoría de sus personajes parecen encaminarse inexorablemente hacia la delincuencia. Es un relato bastante dialogado que transcurre en una ciudad que cuenta con una playa. Las charlas abundan en reflexiones (“…dice que la costumbre es un látigo invisible”) en torno a la sensación de que la muerte se cierne sobre los seres humanos: “Todo eso que llamamos nuestra vida es una fantasía. La única realidad – Mosquera da dos palmadas en el pecho del cadáver antes de terminar la frase- son los muertos”. En las descripciones de Daniel Lopes abundan las imágenes originales: “El sol parece un fantasma colado en una foto del cielo”. Su prosa es ágil y suelta; a veces se manifiesta cortante –casi de agenda- y otras se asume tumultuosa.

En “Visitas”, “La nada y las estrellas” y “Partículas lunares se reflejan en la ruta”, las narraciones adquieren una dosis hermética, con asociaciones propias del surrealismo. Funcionan como juegos de espejos, de fotogramas que se suceden y se mezclan, al estilo de las películas de Jean Cocteau y del período vanguardista de René Clair, o de Hace un año en Marienbad, cuyo guión lo escribió el novelista Alain Robbe-Grillett.

“Cargas generales” se centra en el perfil psicológico de Crespi, un camionero cuya profesión de conducir por rutas le anula la capacidad de pensar (“Nunca le pasaba lo que quería, las cosas le pasaban y punto, según él)”.

Fresco, espontáneo y lleno de vitalidad es el cuento “El Nando”, en el cual el personaje se muestra como un tipo conflictivo, con problemas de conducta y de madurez, pero a la vez resulta muy querible. Un inesperado fenómeno paranormal en un acto de un centro barrial crea un tenso suspenso en “Pasar al acto”. Por último, “Ocurrencia” tiene apenas dos páginas y finaliza con una sorpresa que bien puede también entenderse como una ocurrencia del autor.

Agosto y otros perros exhibe una escritura y un oficio difíciles de encontrar en un primer libro. Por eso es lícito reclamarle a Daniel Lopes que pronto gratifique al lector con un segundo.

Germán Cáceres

Nelson Mandela, Hombre resistente y la mala conciencia del colonialismo

Evocar a Nelson Mandela significa marcar un hito de resistencia a los atropellos del colonialismo imperial que impone la dominación del capitalismo sobre los pueblos.

La lucha de Mandela contra la segregación racial en Sudáfrica, su tenaz resistencia y su persistente voluntad contra esta infamia y los escarnios merece recordarse no sólo ahora que su vida se apagó sino que es y seguirá siendo un referente insoslayable en múltiples contiendas por la emancipación de la especie humana integral.
Nelson Mandela nació en Mvezo Unión Sudafricana el 18 de julio de 1918, ejerció como abogado defensor de derechos civiles al igual que Gandhi y padeció la cárcel durante veintisiete años por ser miembro del Congreso Nacional Africano (CNA), organización considerada ilegal por el Estado de su país.Acusado de sabotaje, en 1962 fue enviado a prisión por las autoridades del gobierno racista que aplicaba el régimen del apartheid, gran parte de sus años transcurrieron en Robben Island.
El 11 de febrero de 1990 fue liberado, continuando su militancia social y política junto a su pueblo de pertenencia que lo designó presidente de la república, cargo que ejerció entre los años 1994 y 1999.
Hombre de firmes principios y férrea convicción estas frases son una buena síntesis de su talante ético y de su lucha en defensa de los derechos humanos: “Si yo tuviera el tiempo en mis manos haría lo mismo otra vez. Lo mismo que haría cualquier hombre que se atreva a llamarse a sí mismo un hombre”. "La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad".
Mandela cerró sus ojos para siempre en la ciudad de Johannesburgo el 5 de diciembre de 2013, pero su ejemplo debe ser un acicate que orienta las luchas que desnuden la mala conciencia del colonialismo imperial y todas las formas de explotación y dominación de las personas.

Carlos A. Solero
Miembro de la APDH Rosario

La memoria de los barrios

El Lic. Leonel Contreras, responsable de los talleres de Historia y de los paseos históricos por los barrios organizados por la Biblioteca, nos invita a la presentación del proyecto "Recorridos por la Memoria de los Barrios", que se realizará el jueves 5 a las 18 horas en el Espacio Virrey Liniers, Venezuela 469.


Esta primera entrega de los Mapas “Recorridos de la Memoria” comprende los barrios de Boedo, Almagro, Caballito, Parque Chacabuco y Flores (Comunas 5, 6 y 7).

El proyecto surgió del Observatorio de Patrimonio Cultural que rescata los bienes patrimoniales y culturales de nuestra ciudad presentes en los barrios porteños. Fue realizado en el marco de la Dirección General Patrimonio e Instituto Histórico del Ministerio de Cultura de la Ciudad.

Del glamour a la ciénaga

de Marita Rodríguez-Cazaux
(Editorial Dunken, Buenos Aires, 2013, 152 páginas)


Una escritura musical y concisa, disparadora de bellas imágenes, caracteriza a esta colección de veintiséis cuentos. Como opina Federico von Baumbach en la contratapa: “La sensibilidad de la prosa de Marita Rodríguez Cazaux rodea la creatividad mágica del aura del instante, de lo diferente, lo distinto…”

El primer cuento es “El glamour” y se refiere a la tan humana aspiración de seguir viviendo después de la muerte, a la vez que se percibe en el amor un sentido caprichoso, inesperado y traicionero. El último, “La ciénaga”, en cambio, señala cómo la envidia puede desembocar en una venganza implacable.

Hay audacia en “Reggio Parnaso”, que propone una historia casi naturalista en la cual un padre rudo y machista impide a los golpes que su hijo se asuma como artista plástico.

Una clave importante en la narrativa de la autora es el intercambio entre realidad y ficción y cómo esta última termina apoderándose de la primera. En “Ella era todas las mujeres”, un joven empleado de un estudio de abogados, antes de vivir la rutina aplastante de su trabajo, prefiere dejar atrás el mundo real e ingresar al reino de la fantasía: “Era mía. Aún antes de haber existido para otros, aún después de haber amado a muchos. Yo era el dueño de aquel temblor imperceptible que me pertenecía, sin haber pertenecido a nadie”. Lo mismo ocurre en “Una vieja foto” y en “Diciembre milagroso”, relatos en los que sueños y deseos parecen concretarse. “El héroe encubierto” señala la yuxtaposición de identidades, “El espíritu de la botella” presenta a un personaje que vampiriza a otro, mientras en “El espejo de los charcos” se impone una idealización propia de los cuentos de hadas.

Rodríguez-Cazaux también apela a los climas sugestivos. “Pedime la luna” obliga a hilvanar una historia que solamente está insinuada. “El tapado de mezclilla” genera una cuota de suspenso ante el inminente desenlace y “Avíseme antes” se revela como un sentido homenaje a la figura de Jorge Luis Borges.

La introspección de los personajes se destaca en “Página 23, quinto renglón”, donde una mujer casada y desilusionada sueña con el deseo en tanto se ocupa de sus quehaceres domésticos (“…cerrada al paisaje de ese oleaje arrebatado, consumiéndose en la impotencia que replegó el deseo, la pasión había resbalado por nuestros cuerpos…”). Por el contrario, la sensualidad del placer prohibido surge con fuerza en “Secretos”.

Resulta palpable el espíritu de la galleguidad que la narradora lleva en sus entrañas, no sólo en las frases de ese idioma que emplea constantemente -incluso en el título del cuento ”O tempo noque forámos rapaces”- sino por el aliento emotivo que anida en su obra.

El libro también se ocupa de la temática rural, zona cuyas costumbres y hábitos la narradora da pruebas de conocer: “Las aguas” y “El Santo” enfocan a campesinos agobiados por fuertes tormentas descritas con sumo verismo.

Hay varios cuentos con finales sorpresivos, de los cuales “El glamour” forma parte, además de “Propina”, “A media sombra”, “Vedette” y “Coronada”. Otros, como “La geografía del espanto”, asumen el humor, el cual se canaliza hacia el candor en “Las dos pinturitas”. Tampoco falta el costado trágico: “Apenas Casandra” refiere cómo una persona despreciada es capaz de hacerse valer con el filo de un cuchillo y “La peor traición” muestra que el afán poético puede conducir a la máxima desesperación. En “Por un graffiti” emerge el sentimiento solidario acompañado por un soplo romántico.

Del glamour a la ciénaga brinda un material narrativo amplio, de exquisita calidad literaria. Un libro que colmará de placer al lector.

Germán Cáceres

Último encuentro del CEP

El lunes 2 de diciembre a las 10 horas se llevará a cabo el décimo y último encuentro del año del Centro de Estudios Poeticos "Alétheia" en la Biblioteca, Austria 2154. La lectura quedará a cargo de Graciela Maturo, y el tema será "La decadencia de Occidente en el kairós del siglo XXI".


El desierto y su semilla

de Jorge Barón Biza
(Eterna Cadencia Editora, Buenos Aires, 2013, 224 páginas)


En su ilustrativo prólogo, Nora Avaro se pregunta: “¿qué pasó?, ¿por qué pasó? Y, sobre todo, ¿cómo ha podido pasar?”.

En la familia de Raúl Barón Biza se produjeron cuatro suicidios: él era un millonario bon vivant argentino, que se casó en Venecia con la actriz suiza Myriam Stefford. Cuando la pareja se radicó en la Argentina, ella se volcó apasionadamente a la aviación hasta que, en 1931, murió a los 26 años en un accidente al caer su avión en San Juan. El viudo en su honor construyó un mausoleo de 82 m de altura en la ruta provincial 5 de la Provincia de Córdoba.

Posteriormente, en 1935, Raúl contrajo matrimonio con Clotilde Sabattini, prestigiosa educadora –que escribió el primer Estatuto del Docente-, veinte años menor que él e hija del caudillo radical cordobés Amadeo Sabattini. Fue un matrimonio conflictivo y, en 1964, decidieron separarse y concurrieron con sus abogados al departamento que Barón Biza tenía en Buenos Aires, y, en forma inesperada, él arrojó un vaso con ácido a la cara de Clotilde, desfigurándola; luego fue hasta su dormitorio, tomó whisky y, por último, se disparó un tiro en la sien.

Y en este punto preciso, con los nombres cambiados, comienza la novela, es decir el relato de los esfuerzos que realizó Eligia (Clotide) para intentar recomponer sus facciones. Su hijo Mario (Jorge Barón Biza, 1942-2001) la acompañó tanto en su convalecencia en Buenos Aires como en su posterior traslado a una clínica de Milán. El tratamiento al que se sometió en la ciudad italiana fue escalofriante: “la piel del brazo que se empleó para reconstruir el párpado derecho se empleó incorrectamente. (…) Ahora los vellos están creciendo del lado interno del párpado (…) todo lo que hace falta es, cada diez o quince días, dar vuelta el párpado con la mano, y con una pinza arrancar los pelitos que empiezan a nacer”.

Jorge Barón Biza se demora en la descripción de un rostro desfigurado que se corrompía a medida que la herida del ácido continuaba con sus efectos devastadores (en el prólogo, Nora Avaro comenta que el autor escribió que “la novela es obviamente autobiográfica pero no es confesional”). Su apelación a colores y connotaciones pictóricas puede resultar morbosa, ya que parecía estar fascinado con la nueva imagen de su madre: “Como las zonas de color se escondían en las cavernas que abrían los médicos, estudiaba de cerca los abismos de la mejillas para observar su evolución y desear que de esas miradas rebrotase la armonía”. La suya es una meditación profunda (“la idea de que el mal no era un tema al alcance de la voluntad”), que se sumerge en los precipicios de la locura. Así, su sensibilidad se inclina hacia el horror, la desesperación y la certeza de su propio destino (se suicidó en la ciudad de Córdoba en 2001; Eligia, en 1978, se había tirado por una ventana del departamento del que fue su marido).

La de Jorge Barón Biza es una prosa magnífica, clara y segura, de exquisito equilibrio: poseía un don especial para la descripción precisa, que se muestra tanto cuando detalla las caras de los personajes –incluso los secundarios- como los paisajes. Su barroca y exuberante reseña de un cuadro, “El jurisconsulto”, de esa rareza renacentista de la pintura que fue Arcimboldi (1527-1593), es asombrosa. El cuerpo desnudo de Dina, su amiga prostituta de Milán, está descrito en todos sus matices, volúmenes, rasgos y tensiones de piel. Mario, que durante su estada en Italia cayó en la pasividad, la vagancia y un alcoholismo avanzado, había empezado a dar muestras de una crueldad similar a la de su padre.

Un meritorio emprendimiento de Eterna Cadencia Editores es este rescate de la única novela -se había editado en 1998- de Jorge Barón Biza, de quien póstumamente, en 2010, se publicó Por dentro todo está permitido, una colección de sus trabajos periodísticos.

Germán Cáceres

"Los santos inocentes" en el Cineclub La Rosa

Segunda y última función del ciclo dedicado a Mario Camus con Los santos inocentes, una mirada a la posguerra española desde la novela de Miguel Delibes. Se verá el miércoles 27 de noviembre a las 20:30 horas en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.


Miércoles 27 de noviembre - 20:30 horas
LOS SANTOS INOCENTES
(Idem, España, 1984, color, 107 minutos)
Dirección: Mario Camus.
Producción: Julián Mateos.
Guión: Mario Camus, Antonio Larreta y Manuel Matji, sobre la novela de Miguel Delibes.
Dirección de Fotografía: Hans Burmann.
Montaje: José María Biurrún.
Música: Antón García Abril.
Dirección de arte: Rafael Palmero.
Elenco: Alfredo Landa, Francisco Rabal, Juan Diego, Terele Pávez, Belén Ballesteros, Juan Sachez, Ágata Lys, Agustín González, Manuel Zarzo, Mari Carrillo y José Guardiola.


Paco (Alfredo Landa) y Régula (Terele Pávez) forman, junto a sus tres hijos, una familia de campesinos a las órdenes de los señores del cortijo que aguantan toda clase de órdenes y humillaciones sin queja alguna. Un día se presenta Azarías (Paco Rabal), el hermano deficiente mental de Régula, pues ha sido despedido del cortijo en el que él trabajaba y decide unirse a la familia de su hermana para trabajar.

Ahora, deberán hacer frente a todas las penurias típicas de la época juntos en una vida de renuncia, sacrificio y obediencia cuyo destino parece estar marcado, a no ser que algún acontecimiento imprevisto les permita romper sus cadenas.

Basada en la novela de Miguel Delibes, que gracias al éxito del film fue también un suceso más allá del ámbito académico al que parecía estar destinada.

En el Festival de Cannes obtuvo los premio al Mejor Actor (ex aequo) entre Paco Rabal y Alfredo Landa y una Mención Especial del Jurado Ecuménico.

Más información: Cineclub La Rosa.

Germán Cáceres, Académico de AALIJ

Germán Cáceres, autor de numerosos libros infantiles y juveniles, ha ingresado como Miembro de Número a la Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil. ¡Enhorabuena!


El maestro de cine

Reproducimos la entrevista a José Martínez Suárez publicada hoy en La Nación a propósito del comienzo del 28º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, con la satisfacción de que Josecito sea Socio Honorario de la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte y el haber podido realizar este año un ciclo dedicado a todos sus largometrajes.


José Martínez Suárez recorre su infancia junto a las hermanas Legrand, su influencia en el Nuevo Cine Argentino y su labor al frente del Festival de Mar del Plata, que comienza hoy.

Por Hugo Beccacece | Para LA NACION

Es como si uno hablara con Funes, el memorioso, o con Wikipedia. José Martínez Suárez ("Josecito", como todos lo llaman) es un testigo excepcional de la cultura argentina y uno de los cineastas más importantes de la generación de 1960, que cambió la estética y la forma de producir en la Argentina, pero, a la vez, el espíritu de sus films (El crack, Dar la cara, Los chantas, Los muchachos de antes no usaban arsénico, Noches sin lunes ni soles) se entronca con la mejor tradición de la época dorada de la cinematografía local. Su influencia se extiende hasta la actualidad por medio de sus películas y de quienes fueron discípulos de su taller (los directores Juan José Campanella, Lucrecia Martel, Gustavo Taretto, el ensayista David Oubiña). En 2008, cuando lo nombraron presidente del Festival Internacional de Mar del Plata, dejó de dar clases para dedicarse por completo a la nueva tarea. "Dirigirlo es el mejor trabajo de mi vida porque es el más difícil. El festival debe ser una fiesta para todos. Este año, recibimos 2500 películas y seleccionamos más de 400. En la muestra oficial, hay 16, dos son argentinas, La laguna yFantasmas de la ruta." El prestigio que recuperó el festival, cuya 28° edición se inaugura esta noche, es el producto de su conocimiento, energía e imaginación.

Martínez Suárez siempre fue curioso. Todo le interesa, pero hay dos cosas que prefiere: leer y ver cine. Su autor predilecto es Jorge Luis Borges, pero no deja de mencionar a Graham Greene, Somerset Maugham, Raymond Chandler, y a una serie de autores húngaros que no son Sándor Márai. La literatura centroeuropea es una de sus debilidades. Hace unas semanas, se publicó Estoy hecho de cine, un libro de conversaciones de Martínez Suárez con Mario Gallina, que detalla las peripecias de una vida marcada por la vocación.

- La historia de su niñez y de la de sus hermanas, Mirtha y Silvia Legrand, tiene cierto parecido con Bellísima, la película de Luchino Visconti en la que una madre [Anna Magnani] lucha para convertir en estrella a su pequeña hija.
- Hay algo de eso. Mi madre hizo que estudiáramos de todo. En Rosario, yo estaba pupilo en el Colegio del Sagrado Corazón; mis hermanas, medio pupilas en el María Auxiliadora. Además, en forma privada nos enseñaban piano, inglés, francés, zapateo americano. Mis hermanas, ya en Buenos Aires, iban a tomar clases de baile con Lida Martinoli, la primera bailarina del Colón.

- Usted, pupilo de un colegio religioso, ¿cómo se convirtió en un agnóstico?
- Porque fui a un colegio religioso. [Se ríe] Nací pared por medio del cine de la Sociedad Italiana de Villa Cañás. Mi ámbito de juegos y de fantasías era el cine. Cuando "Chiquita" y "Goldie" empezaron a hacer películas, yo me convertí en el hermano más sumiso del planeta, el que siempre estaba vestido para acompañarlas, porque el acompañamiento significaba entrar en los estudios de Argentina Sono Films, San Miguel, Lumiton, Río de la Plata. En Lumiton, ayudaba un poco en todo. Un día, me llamaron de la administración. Me dieron un sobre con sesenta pesos. Me habían tomado. Con el tiempo, fui asistente de Vatteone, Lugones, Christensen, Tinayre, Borcosque, Cahen Salaverry, Demare, Torre Nilsson, qué sé yo...

- Su primera película, El crack, es de 1960. ¿Cómo llegó a la dirección?
- En 1959, los productores se dieron cuenta de que estaban pagando mucho a hombres que se limitaban a decir "Cámara" y "Corten". Apareció un grupo más joven: Manuel Antín, Osías Wilenski, Rodolfo Kuhn, Ricardo Alventosa, Enrique Dawi, Fernando Birri, David José Kohon. En esa camada, "la generación del 60", había un grupo que seguía a la nouvelle vague francesa, y otro, del que yo era parte muy activa, que estaba más cerca del neorrealismo italiano. A mí me interesaban Rossellini, De Sica, el Fellini del comienzo, Pietro Germi, Luigi Zampa, no tanto Antonioni, no tanto Visconti.

Las películas de Martínez Suárez son corales, salvo Noches sin lunas ni soles, un policial negro en el que el protagonista es claramente Alberto de Mendoza, y todos esos films, menos Los muchachos de antes no usaban arsénico, retratan o denuncian una situación social. El crack muestra la mafia que se mueve alrededor de los jóvenes deportistas. Dar la cara, con libro de David Viñas, refleja la agitación de los jóvenes de la década de 1960, que, terminado el servicio militar, deben ocupar un lugar en el mundo. Es un notable fresco social en el que se enfrentan los estudiantes de derecha (Héctor Pellegrini) y los de la izquierda nacionalista (Luis Medina Castro), los ricos aspirantes a productores de cine de vanguardia (Pablo Moret) y los trabajadores humildes y populares (Leonardo Favio). Los muchachos de antes no usaban arsénico, en cambio, es un raro y valioso ejemplo de humor negro en el cine argentino.

- Usted siempre dijo que una clave importante de su obra es la amistad. Pero también hay otra constante: todas esas historias terminan en fracaso.
- Tengo una respuesta. Un día, en mi pueblo, cuando terminó una película con el beso del muchacho a la muchacha, cuando todo el mundo sonreía, le pregunté a mi mamá: "Y a él, al día siguiente, ¿no le pueden doler las muelas?" Tenía ocho años. Otra anécdota: mucho después de hacer Dar la cara, cada tanto, nos encontrábamos con David Viñas a tomar un café. Un día, fantaseamos con hacer la continuación de aquella película: Pablo Moret, el que había querido ser productor de cine de vanguardia, producía películas pornográficas; Medina Castro, el izquierdista, trabajaba para compañías multinacionales; Leonardo Favio heredaba el quiosco de su padre, recogía el dinero y después se iba a jugarlo a las carreras de caballos.

- La música tiene un papel muy importante en sus producciones. Tuvo a Astor Piazzolla en El crack y al "Gato" Barbieri en Dar la cara.
- A Piazzolla le hablé en las escalinatas de Alex para pedirle una composición: Tzigane Tango. En Dar la cara, lo llamé al "Gato" Barbieri. En las otras películas, trabajé con Tito Ribero. Soy un apasionado de Nino Rota. Como aprendí música, trabajé muy cerca de Tito. Me gusta tener un solo tema en mis films, con distintos desarrollos: el dramático, el humorístico, el tenebroso. Nos costó bastante dar con el tema de Los muchachos de antes no usaban arsénico. Es un ritornello. En la película, hay muchos guiños. En un momento, el personaje de Mario Soffici dice: "¿Cómo se llamaba ese muchacho que trabajaba en la película de Soffici?" Es el cine dentro del cine. Siempre hay algo así en mis films. Para que el espectador se pregunte cuál es la realidad y cuál la ficción.


- Usted es un gran admirador de Borges. ¿Nunca pensó en adaptar uno de sus cuentos o en hacer un relato biográfico?
- Espere un momento [se levanta del sillón, va a la biblioteca y toma un DVD]. Esto no lo filmé yo, lo filmaron mis alumnos. Es un corto de ocho minutos. Lo podemos ver, si no lo retraso.

En el televisor de Martínez Suárez se oye la hermosa voz de María Concepción César que dice fragmentos de Atlas, de Borges y María Kodama. Los nombres de ciudades y países remotos se suceden; en la pantalla, sólo se ven sombras, manchas de colores, sobre todo amarillas y rojas. Continúa Martínez Suárez: "Quise que el espectador se sintiera incómodo por esas manchas, por tanta incógnita. Hasta que al final, el espectador debe pedir disculpas por esa incomodidad. Lo que está viendo son las manchas que podía ver Borges. Ahora me interesa una obra de Mario Diament, Cita a ciegas, inspirada en Borges. Me gustaría filmarla. Hasta hice una adaptación. Es un proyecto. ¿Cómo se puede vivir sin proyectos?".

Publicación especial
En la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, con motivo del ciclo "José Martínez Suárez: un hombre hecho de cine", editamos un cuadernillo con los aportes de artículos exclusivos para el ciclo de Mario Gallina y Rafael Valles, además del propio Martínez Suárez. Aún quedan ejemplares que pueden retirarse los días de función.

Mario Camus y la posguerra española

En noviembre el Cineclub La Rosa programa dos películas en las que Mario Camus, basándose en novelas de Camilo José Cela y Miguel Delibes, retrata el franquismo y las consecuencias de la Guerra Civil Española. Será, como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.


La Guerra Civil Española (1936-1939), escenario de pruebas de la II Guerra Mundial e hito histórico del Siglo XX, marcó a fuego no sólo a la generación que la vivió, sino que continuaron sus consecuencias a lo largo de décadas de dictadura franquista. El cine español ha dado obras maestras a partir de estos hechos. Desde los sainetes cargados de humor negro de Luis García Berlanga (Plácido, El verdugo, La vaquilla, que hemos proyectado en el Cineclub), o las películas sociales de Juan Antonio Bardem (Muerte de un ciclista, Calle Mayor), casi todas las generaciones posteriores han vuelto su mirada hacia la realidad sociocultural de aquel momento.

Mario Camus (Santander el 20 de abril de 1935) pertenece a la generación del Nuevo Cine Español, y es uno de quienes mejor supo narrar esas historias de la posguerra a través de las novelas de dos eximios escritores como Camilo José Cela y Miguel Delibes.

Ganador del Oso de oro en el Festival de cine de Berlín en 1983 por La Colmena. En 1984 en el Festival Internacional de cine de Cannes gana la mención especial del jurado ecuménico por Los santos inocentes, una de las películas españolas más conocidas por los espectadores. Por estas dos películas gana un gran reconocimiento como cineasta a nivel internacional como nacional. Fue galardonado con el Goya de Honor de la Academia española en 2011.


Miércoles 13 de noviembre - 20:30 horas
LA COLMENA
(Idem, España, 1982, color, 105 minutos)
Dirección: Mario Camus.
Elenco: José Sacristán, Victoria Abril, Luis Escobar, Charo López, Ana Belén, Fiorella Faltoyano, Concha Velasco, José Luis López Vázquez, Francisco Rabal, José Sazatornil, Antonio Resines, Francisco Algora, Mary Carrillo, Emilio Gutiérrez Caba, Elvira Quintillá, Luis Ciges, Imanol Arias, Agustín González, María Luisa Ponte y Camilo José Cela.

Camilo José Cela escribe en el prólogo a la primera edición de su novela: "La Colmena no es otra cosa que un pálido reflejo, que una humilde sombra de la cotidiana, áspera, entrañable y dolorosa realidad (...) no aspira a ser más que un trozo de vida narrado sin reticencias, sin extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre, exactamente como la vida discurre. Queramos o no queramos. La vida es lo que vive -en nosotros o fuera de nosotros-; nosotros no somos más que su vehículo, su excipiente como dicen los boticarios (...) Su acción discurre en Madrid -en 1942- y entre un torrente, o una colmena, de gentes que a veces son felices, y a veces, no". Ganadora del Oso de Oro en el Festival de Berlín.


Miércoles 27 de noviembre - 20:30 horas
LOS SANTOS INOCENTES
(Idem, España, 1984, color, 107 minutos)
Dirección: Mario Camus.
Elenco: Alfredo Landa, Francisco Rabal, Juan Diego, Terele Pávez, Belén Ballesteros, Juan Sachez, Ágata Lys, Agustín González, Manuel Zarzo, Mari Carrillo y José Guardiola.

España franquista. Durante la década de los sesenta, una familia de campesinos vive miserablemente en un cortijo extremeño bajo la férula del terrateniente. Su vida es renuncia, sacrificio y obediencia. Su destino está marcado, a no ser que algún acontecimiento imprevisto les permita romper sus cadenas. Basada en la novela de Miguel Delibes. Premio al Mejor Actor compartido entre Paco Rabal y Alfredo Landa en el Festival de Cannes.

Más información: www.cineclublarosa.blogspot.com

Isla de los muertos (Dos versiones para una historia)

Dibujos: Rodolfo Aedo / Guión: Cristóbal Florín
Diseñadores gráficos: Alejandro Sottolichio Leighton y Alejandro Jarpa (Basado en el cuento “Dos versiones para una historia”, de Félix Elías Pérez)
(Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Región del Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo, Chile, 2013, 128 páginas)


En 1906 ocurrió la tragedia de Bajo Pisagua, en la Región del Aysén, Chile. La Compañía Explotadora del Baker, que había montado un establecimiento para hacheros, empezó a dar señales de un próximo e inevitable quebranto. En consecuencia, comenzaron a producirse demoras en el pago de salarios y en la entrega de víveres y medicamentos para los obreros. Finalmente, se instaló el hambre, que sólo podía remediar la llegada de un buque con provisiones. Pero una tormenta en el mar demoró su arribo y, luego, el terremoto que devastó Valparaíso motivó que cambiara de rumbo para socorrer a las víctimas de esa ciudad. Según versiones, que recogió en su cuento Félix Elías Pérez, cuando llegó otra nave con ayuda alimenticia habían fallecido ciento veinte obreros de los ciento ochenta contratados: sólo sobrevivieron sesenta cuya salud física y mental estaba muy deteriorada. Sin embargo, hay otra versión que afirma que la muerte se produjo por envenenamiento debido a un descuido de un grumete que no verificó que en la bodega se habían derramado cajas que contenían arsénico para combatir la sarna de corderos y ovejas. En cambio, tanto el Padre D´Agostini como la empresa atribuyeron el desastre a “un violento y sorpresivo brote de escorbuto”.

La primera versión se denomina “Muerte por hambre”, y se inicia con una viñeta de página entera que, desde un plano americano de un obrero sentado, abarca los márgenes de la caleta, con montañas, muelles, cabañas y botes. El color siena grisáceo otorga a la escena una exquisitez gráfica de sutil poesía, cercana a la ilustración, clave estética que se reitera a lo largo de la novela gráfica. Abundan las páginas y cuadritos monocolores de gama fría, así como la fragmentación de éstos últimos como si se tratara de un ejercicio cinematográfico. En el transcurso de la historieta también se encuentran viñetas mudas, y las cuidadas composiciones de página se renuevan constantemente. En la figuración de Aedo prevalece una búsqueda plástica basada en un conocimiento profundo de la pintura en general y de la moderna en particular. No puede menos que destacarse la espeluznante fisonomía cadavérica que van adquiriendo los famélicos hacheros -que traen a la memoria imágenes goyescas- así como la contundencia dramática del plano general lejano de las páginas 42 y 43, que registra montículos de tierra coronados por cruces de madera. Su dibujo aporta brillantes enfoques y una planificación en constante cambio, en tanto Cristóbal Florín recurre a los textos y, al no haber casi diálogos, apenas emplea globos. Su guión es una amplificación del relato de Pérez, que se publica en el epílogo del libro, y Florín -fiel a su estilo- otorga una carga espectral y siniestra a los sucesos y dice así: “Todo marchaba en las mejores condiciones, sin sospechas de algún trato secreto con la muerte”. Este clima fatalista, inmodificable y mortuorio prevalece en toda la narración, en la cual los obreros terminan talando árboles para construir ataúdes (“El Baker, río de los muertos patagónicos, que separaba a la caleta de la isla sembrada de cuerpos vencidos, donde se cosechan cruces para la posteridad”). Se observa que no es ajena a la historia una atmósfera entre fantástica y panteísta. Félix Elías Pérez se pregunta sobre cuál fue el origen de ese episodio, cómo murieran ciento veinte personas en una zona fértil y colmada de frutos silvestres ricos en vitamina C y, sobre todo, de numerosos alimentos alternativos. A continuación de este cuento escrito en 1996, que más que narrar se empeña en documentar con excelente prosa un hecho que necesita ser aclarado, Francisco Mena informa que las excavaciones arqueológicas realizadas no obtuvieron datos concretos y que “el análisis crítico de los textos escritos alimenta un cierto escepticismo, pues priman las versiones exageradas y es muy probable que la mortandad se deba a simple abandono y hambruna…”

La otra versión, “Muerte por veneno”, adopta el punto de vista del buque que está portando los víveres y medicamentos para los obreros de la caleta. Se nota aquí que Rodolfo Aedo se lanzó a una búsqueda experimental que remite a la estética que prevalecía en las adaptaciones de grandes novelas de la revista Intervalo, de Editorial Columba; a la historieta francesa de los setenta y ochenta (especialmente Enki Bilal) y, por último, al vanguardismo del Alberto Breccia de Edgar A. Poe: El gato negro y otras historias (Doedyeditores, 2011). Esto último es palpable en las secuencias en tinieblas, en las cuales los mínimos y certeros puntos lumínicos permiten vislumbrar a personajes y objetos en espléndidos claroscuros. Y, asimismo, está la presencia obsesiva de “esa lluvia porfiada que no cesaba nunca” (Pérez).

El libro concluye con cinco valiosas láminas tituladas Pin Up. La de Ismael Hernández expone un expresivo trabajo, pleno de crudeza, que combina -con aportes informáticos- la tinta china, la acuarela y el lápiz. Alejandro Aguado ofrece una grafísmo expresivo en el marco de una concepción naturalista, de rústica belleza no exenta de lirismo, y muestra la impronta y el espíritu del mundo patagónico. Una espléndida atmósfera onírica, propia de la pesadilla que se vivió en Bajo Pisagua, es la exhibida por el binomio Mirko Vukasovic y Cristian Escobar. La ilustración de Omar Hirsig señala el clima de espanto y de muerte que se alojó en la isla. Fabián Rivas Belmar se encarga de resumir esta opresiva y desoladora crónica con interesantes connotaciones historietísticas.

Esta edición financiada por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, además de contribuir a una investigación histórica que involucra a Chile y a toda Latinoamérica, confiere un inestimable espaldarazo al prodigioso noveno arte.

Germán Cáceres

Noviembre en el CEP

El lunes 4 de noviembre a las 10 horas se llevará a cabo el noveno encuentro del Centro de Estudios Poeticos "Alétheia" en la Biblioteca, Austria 2154. La lectura quedará a cargo de Silvia Long-Ohni, y el tema será "Poesía: Acerca de métrica y verso libre".


Finaliza el ciclo "Martínez Suárez" en el Cineclub La Rosa

Con la proyección de Noches sin lunas ni soles termina el ciclo que repasó la filmografía completa de José A. Martínez Suárez. Será el miércoles 30 de octubre a las 20:30 horas, en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.


Miércoles 30 de octubre - 20:30 horas
NOCHES SIN LUNAS NI SOLES
(Idem, Argentina, 1984, color, 97 minutos)
Dirección: José A. Martínez Suárez
Guión: José A. Martínez Suárez y Rubén Tizziani, basada en la novela de Tizziani.
Elenco: Alberto de Mendoza, Luisina Brando, Lautaro Murúa, Arturo Maly, Cacho Espíndola, Boy Olmi, Guillermo Battaglia, José María Gutiérrez, Diana Ingro, Rudy Chernicoff y Eva Franco.


Un delincuente huye para ayudar a un amigo de toda la vida, gravemente enfermo. El policía que lo persigue sabe que detrás puede haber un botín oculto. Grandes actuaciones, un sólido guión y una realización magistral hacen de esta película uno de los mejores policiales del cine argentino.

Bien narrada y con galería de personajes incomparables, más un guión sólido y el paisaje suburbano de lo cotidiano, desgraciadamente Martínez Suárez no filmó más. Luisina Brando nunca lució tan sensual, y no nos privó de un desnudo para el recuerdo.


La película ya fue exhibida en el Cineclub La Rosa en la función 63, que cerró la cuarta temporada, el de 2010. En esa ocasión, José Martínez Suárez fue distinguido como Socio Honorario de la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte.


Más información: www.cineclublarosa.blogspot.com

De amores y desamores

de Marita Rodríguez-Cazaux
(Editorial Dunken, Buenos Aires, 2010, 104 páginas)


En esta impecable selección de diecisiete cuentos, la autora, como afirma Beatriz Isoldi en su magnífico prólogo, “maneja la palabra poética (…) saturada de significación (…) que ahora marca su prosa”. Además, hay que destacar el riquísimo vocabulario que emplea y sus frecuentes citas a la mitología griega.

Una original mezcla de realidad y sueño recorre el texto, creando un universo que tiene leyes propias. En “Duermevela”, la protagonista se sumerge en el mundo onírico; “La ventana azul”, en cambio, representa la pantalla televisiva que Adelina contempla obsesivamente, hasta que decide obviarla y opta por mirar la vida por el ventanal de su casa. “El amor transforma todos los sentidos” relata una misteriosa historia romántica que a tramos está por asumir una clave fantástica. Un acontecimiento maravilloso irrumpe en “Las Musas”, mientras que en “Estaba escrito”, el lector resulta atrapado por una historia signada por el esoterismo y el horóscopo.

Los seductores o amantes inescrupulosos también aparecen en De amores y desamores y son castigados de manera implacable como sucede en el ambiente de harén descrito en “Apenas fango”. Una sutil venganza cargada de ironía ejecuta una escritora en “Una justa decisión”. Es encomiable la tensión narrativa de “Mamá”, que parte de una intriga para, por último, desembocar en la venganza que ejecuta un chico contra su violento padre adoptivo. “La última reencarnación de Edipo” presenta a una madre posesiva que debe darse por vencida frente a un hijo que logra encontrar su destino a fuerza de voluntad y convicción.

Pero como no podía faltar un homenaje a la literatura por parte de esta premiada escritora que se desempeña también como coordinadora de talleres de cuento y poesía, “Eurínome y Ofión” respira por todos sus intersticios el exquisito aroma de los libros: un gran lector termina transformándose en un personaje trágico del ensayo Los Secretos del Olimpo. Y el soplo lírico aflora en “La caja” -que la protagonista extravía- en la cual guardaba los recuerdos de toda su vida. En definitiva, había perdido su pasado, situación que conduce a carecer de presente. “La hora del silencio” es una conmovedora historia de dos soldados que son amigos entrañables: en el citado prólogo Beatriz Isoldi sugiere que “aporta la idea del doble o del amigo imaginario”.

“Enteramenteentera” puede leerse como una irónica referencia hacia las parejas que confunden compartir esfuerzos con dividirse en forma maniática las tareas del hogar. En “Punto de acción”, una mujer decide encontrar un candidato en un supermercado y choca con el frustrante reino del consumismo. “Aritardo Inquino” es un tipo sumamente desagradable que por azar termina ayudando a la justicia. Una intriga irresistible plantea “Como los dijes de tu pulsera”, que concluye con un remate contundente. A su vez, “El séptimo mandamiento” pinta con naturalidad a una cleptómana.

Marita Rodríguez-Cazaux prueba con De amores y desamores poseer un dominio mayúsculo de la forma del cuento y una inagotable y fascinante imaginación.

Germán Cáceres