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No las hemos de olvidar
En un nuevo aniversario que conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, repasamos los 5 argumentos jurídicos e históricos irrefutables que sostienen el reclamo de soberanía argentino sobre las islas.
La disputa por las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes constituye uno de los ejes de la política exterior argentina. A diferencia de las narrativas centradas en la guerra de 1982, el reclamo se sostiene sobre argumentos jurídicos reconocidos internacionalmente, antecedentes históricos continuos y fundamentos geográficos que se mantienen vigentes luego de dos siglos de ocupación británica.
1. Las islas son parte de la plataforma continental argentina
El argumento más moderno es el geológico: las Malvinas no son un territorio aislado, sino una extensión natural de la plataforma continental argentina. Algunos estudios del CONICET, como los del Dr. Florencio Aceñolaza, demostraron que existe una continuidad estructural entre la Patagonia y el subsuelo de las islas.
Sumado a esto, la Argentina realizó durante más de una década campañas oceanográficas, estudios sísmicos y relevamientos batimétricos de alta precisión para demostrar el límite exterior de su plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas. Ese trabajo técnico fue presentado en 2009 ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU y, tras años de evaluación, en 2016 se validó la extensión reclamada.
Además,la plataforma continental argentina es una de las más extensas del mundo y concentra recursos clave como hidrocarburos, minerales y una de las mayores reservas pesqueras del Atlántico Sur, especialmente de especies como el calamar. En un contexto global de creciente disputa por recursos naturales y energía, la demostración científica de que las islas forman parte de esta estructura refuerza la centralidad de la Cuestión Malvinas.
2. El respaldo de la ONU en 2016
En marzo de 2016, la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU aceptó la presentación argentina sobre la extensión de su plataforma. Si bien no resuelve la soberanía, el dictamen reconoce que las Malvinas están dentro de la prolongación natural del territorio argentino.
Su presentación incluyó más de 800.000 páginas de documentación técnica, con datos recolectados durante casi 20 años de investigaciones. Equipos interdisciplinarios analizaron la geología, la morfología del fondo marino y la estructura del margen continental, logrando cumplir con los exigentes criterios establecidos por la CONVEMAR para extender los límites más allá de las 200 millas.
Además, el aval de la comisión fortaleció la posición argentina en términos de recursos y planificación a largo plazo. La ampliación reconocida incluye zonas con alto potencial energético y pesquero, en un escenario global donde el control del lecho marino gana cada vez más relevancia. Aunque el Reino Unido objetó la aplicación del dictamen en áreas en disputa, el reconocimiento técnico de la ONU consolidó un respaldo internacional difícil de revertir, que Argentina utiliza como base en sus estrategias diplomáticas y en la defensa de sus derechos en el Atlántico Sur.
3. Derechos históricos: de España a la Argentina
El reclamo argentino se basa en el principio de uti possidetis iuris: los nuevos Estados heredaron los territorios coloniales. España ejerció soberanía efectiva sobre las islas, con 32 gobernadores y administración continua. Tras la independencia, Argentina continuó esos derechos, con presencia efectiva entre 1820 y 1833, incluyendo autoridades, población estable y actividad económica bajo el gobierno de Luis Vernet.
Durante el período colonial, las islas dependieron administrativamente de Buenos Aires y luego del Virreinato del Río de la Plata. España ejerció actos concretos de soberanía: designación de autoridades, control de actividades económicas y defensa militar del territorio frente a intentos de otras potencias europeas.
Luego de la independencia, las Provincias Unidas del Río de la Plata mantuvieron una política sobre el territorio. En 1820 se realizó la toma de posesión, en 1829 se creó la Comandancia Política y Militar, y bajo la gestión de Luis Vernet se desarrolló una colonia con actividades productivas, regulación de recursos y vínculos comerciales.
4. La ocupación británica de 1833 y la protesta permanente
El 2 de enero de 1833, el Reino Unido expulsó por la fuerza a las autoridades argentinas sin estado de guerra, violando el derecho internacional. Desde entonces, Argentina mantuvo un reclamo ininterrumpido. La ONU reconoció formalmente la disputa en 1965 mediante la Resolución 2065, que insta a ambos países a negociar.
Sin embargo, lejos de aceptar la situación, el gobierno argentino inició de inmediato una serie de protestas diplomáticas que se sostuvieron a lo largo del tiempo, un elemento clave en derecho internacional para evitar la convalidación de una ocupación por el paso del tiempo.
A lo largo del siglo XIX, representantes argentinos como Manuel Moreno en Londres presentaron múltiples reclamos ante el gobierno británico, rechazando los argumentos de soberanía del Reino Unido. Esa persistencia diplomática impidió que Londres pudiera alegar “prescripción” sobre el territorio.
5. Una disputa vigente: recursos, geopolítica y diplomacia
En el siglo XXI, Malvinas es también una disputa por recursos estratégicos: pesca, hidrocarburos y acceso a la Antártida. El Reino Unido explota estos recursos y mantiene una fuerte presencia militar en el Atlántico Sur.
Argentina, por su parte, sostiene el reclamo como política de Estado, respaldado por la Constitución de 1994, y busca una solución pacífica. Iniciativas recientes, como el acuerdo Mondino-Lammy, muestran intentos de cooperación, aunque generan debate interno por la falta de avances en soberanía.
La disputa por las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes constituye uno de los ejes de la política exterior argentina. A diferencia de las narrativas centradas en la guerra de 1982, el reclamo se sostiene sobre argumentos jurídicos reconocidos internacionalmente, antecedentes históricos continuos y fundamentos geográficos que se mantienen vigentes luego de dos siglos de ocupación británica.
1. Las islas son parte de la plataforma continental argentina
El argumento más moderno es el geológico: las Malvinas no son un territorio aislado, sino una extensión natural de la plataforma continental argentina. Algunos estudios del CONICET, como los del Dr. Florencio Aceñolaza, demostraron que existe una continuidad estructural entre la Patagonia y el subsuelo de las islas.
Sumado a esto, la Argentina realizó durante más de una década campañas oceanográficas, estudios sísmicos y relevamientos batimétricos de alta precisión para demostrar el límite exterior de su plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas. Ese trabajo técnico fue presentado en 2009 ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU y, tras años de evaluación, en 2016 se validó la extensión reclamada.
Además,la plataforma continental argentina es una de las más extensas del mundo y concentra recursos clave como hidrocarburos, minerales y una de las mayores reservas pesqueras del Atlántico Sur, especialmente de especies como el calamar. En un contexto global de creciente disputa por recursos naturales y energía, la demostración científica de que las islas forman parte de esta estructura refuerza la centralidad de la Cuestión Malvinas.
2. El respaldo de la ONU en 2016
En marzo de 2016, la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU aceptó la presentación argentina sobre la extensión de su plataforma. Si bien no resuelve la soberanía, el dictamen reconoce que las Malvinas están dentro de la prolongación natural del territorio argentino.
Su presentación incluyó más de 800.000 páginas de documentación técnica, con datos recolectados durante casi 20 años de investigaciones. Equipos interdisciplinarios analizaron la geología, la morfología del fondo marino y la estructura del margen continental, logrando cumplir con los exigentes criterios establecidos por la CONVEMAR para extender los límites más allá de las 200 millas.
Además, el aval de la comisión fortaleció la posición argentina en términos de recursos y planificación a largo plazo. La ampliación reconocida incluye zonas con alto potencial energético y pesquero, en un escenario global donde el control del lecho marino gana cada vez más relevancia. Aunque el Reino Unido objetó la aplicación del dictamen en áreas en disputa, el reconocimiento técnico de la ONU consolidó un respaldo internacional difícil de revertir, que Argentina utiliza como base en sus estrategias diplomáticas y en la defensa de sus derechos en el Atlántico Sur.
3. Derechos históricos: de España a la Argentina
El reclamo argentino se basa en el principio de uti possidetis iuris: los nuevos Estados heredaron los territorios coloniales. España ejerció soberanía efectiva sobre las islas, con 32 gobernadores y administración continua. Tras la independencia, Argentina continuó esos derechos, con presencia efectiva entre 1820 y 1833, incluyendo autoridades, población estable y actividad económica bajo el gobierno de Luis Vernet.
Durante el período colonial, las islas dependieron administrativamente de Buenos Aires y luego del Virreinato del Río de la Plata. España ejerció actos concretos de soberanía: designación de autoridades, control de actividades económicas y defensa militar del territorio frente a intentos de otras potencias europeas.
Luego de la independencia, las Provincias Unidas del Río de la Plata mantuvieron una política sobre el territorio. En 1820 se realizó la toma de posesión, en 1829 se creó la Comandancia Política y Militar, y bajo la gestión de Luis Vernet se desarrolló una colonia con actividades productivas, regulación de recursos y vínculos comerciales.
4. La ocupación británica de 1833 y la protesta permanente
El 2 de enero de 1833, el Reino Unido expulsó por la fuerza a las autoridades argentinas sin estado de guerra, violando el derecho internacional. Desde entonces, Argentina mantuvo un reclamo ininterrumpido. La ONU reconoció formalmente la disputa en 1965 mediante la Resolución 2065, que insta a ambos países a negociar.
Sin embargo, lejos de aceptar la situación, el gobierno argentino inició de inmediato una serie de protestas diplomáticas que se sostuvieron a lo largo del tiempo, un elemento clave en derecho internacional para evitar la convalidación de una ocupación por el paso del tiempo.
A lo largo del siglo XIX, representantes argentinos como Manuel Moreno en Londres presentaron múltiples reclamos ante el gobierno británico, rechazando los argumentos de soberanía del Reino Unido. Esa persistencia diplomática impidió que Londres pudiera alegar “prescripción” sobre el territorio.
5. Una disputa vigente: recursos, geopolítica y diplomacia
En el siglo XXI, Malvinas es también una disputa por recursos estratégicos: pesca, hidrocarburos y acceso a la Antártida. El Reino Unido explota estos recursos y mantiene una fuerte presencia militar en el Atlántico Sur.
Argentina, por su parte, sostiene el reclamo como política de Estado, respaldado por la Constitución de 1994, y busca una solución pacífica. Iniciativas recientes, como el acuerdo Mondino-Lammy, muestran intentos de cooperación, aunque generan debate interno por la falta de avances en soberanía.
Fuente: Diario Perfil
Documento histórico, 1965
Compartimos esta joyita fotográfica anunciando un acto en la actual sede de nuestra Biblioteca, un día como hoy hace 60 años, el 9 de diciembre de 1965.
La foto, que nos envió el amigo Matías Bonora, fue tomada en la esquina del Mercadito El Higiénico, en Av. Santa Fe (3007) y Austria.
El cartel pegado en la pared anuncia un acto del Partido Socialista en la sede de la calle Austria 2156, nuestra actual Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte.
Sus oradores, serán por lo que también se puede leer: Julia C. Santiago, Alicia Moreau de Justo y Julio González Iramain.
A 80 años del desembarco en Normandía: la angustiosa historia de la foto que definió el Día D y cómo estuvo a punto de perderse
Durante la Segunda Guerra Mundial, el fotógrafo Robert Capa acompañó a los Aliados en su incursión en las playas de Normandía. Consiguió salir, pero las imágenes que capturó estuvieron a punto de no hacerlo.
Un soldado se arrastra por las olas. A sus espaldas, una embarcación de guerra se cierne sobre el mar. La imagen es borrosa, reflejando el movimiento caótico de la escena real: el Día D.
La icónica fotografía de Robert Capa de un soldado en el mar capta a escala humana una de las batallas decisivas de la Segunda Guerra Mundial. El 6 de junio de 1944 (hace ahora 80 años) la guerra alcanzó un punto de inflexión cuando 160 000 soldados aliados irrumpieron en las playas de Normandía, en lo que se convertiría en la mayor invasión marítima de la historia.
Los hombres anegados que nadaron, tropezaron y se arrastraron hasta la costa francesa aquel día iban armados con fusiles, y Capa iba armado con su cámara. Se convirtió en el lente que permitiría a millones de civiles contemplar los horrores de la guerra. Pero aunque el fotógrafo sobrevivió a la batalla, sus fotografías estuvieron a punto de no hacerlo.
Un soldado se arrastra por las olas. A sus espaldas, una embarcación de guerra se cierne sobre el mar. La imagen es borrosa, reflejando el movimiento caótico de la escena real: el Día D.
La icónica fotografía de Robert Capa de un soldado en el mar capta a escala humana una de las batallas decisivas de la Segunda Guerra Mundial. El 6 de junio de 1944 (hace ahora 80 años) la guerra alcanzó un punto de inflexión cuando 160 000 soldados aliados irrumpieron en las playas de Normandía, en lo que se convertiría en la mayor invasión marítima de la historia.
Los hombres anegados que nadaron, tropezaron y se arrastraron hasta la costa francesa aquel día iban armados con fusiles, y Capa iba armado con su cámara. Se convirtió en el lente que permitiría a millones de civiles contemplar los horrores de la guerra. Pero aunque el fotógrafo sobrevivió a la batalla, sus fotografías estuvieron a punto de no hacerlo.
¿Quién era Robert Capa y qué tipo de fotografías realizaba?
A los 30 años, Robert Capa, nacido en Hungría, ya era un veterano fotoperiodista cuyo trabajo había atraído la atención internacional. Sus fotografías de la Guerra Civil española reflejaban la brutal realidad del conflicto y el heroísmo de los combatientes republicanos antifascistas.
Su experiencia en España le hizo conocer íntimamente los riesgos que conllevaba la fotografía de guerra. Su compañera Gerda Taro, otra fotoperiodista, fue asesinada en 1937 mientras documentaban el conflicto en España.
Y ahora, contratado por la revista Life, Capa dirigió su objetivo hacia el norte de Francia, donde la invasión planeada por los Aliados pretendía cambiar el rumbo de la Segunda Guerra Mundial. Alemania ocupaba Francia desde 1940, y si los Aliados lograban liberar al país de las garras nazis, podrían liberar a Europa Occidental.
Capa escribió en sus memorias de 1947, Slightly Out of Focus (Ligeramente desenfocado), que optó por unirse a la primera oleada de tropas que desembarcaron en Omaha Beach. Como primera línea de la invasión, estas tropas soportarían el peso de las fuertes defensas alemanas.
El fotoperiodista sabía que se arriesgaba a morir. La División Aliada de Relaciones Públicas le pidió que redactara un testamento antes del Día D, e incluso había escrito una carta de despedida a su familia, por si acaso.
A los 30 años, Robert Capa, nacido en Hungría, ya era un veterano fotoperiodista cuyo trabajo había atraído la atención internacional. Sus fotografías de la Guerra Civil española reflejaban la brutal realidad del conflicto y el heroísmo de los combatientes republicanos antifascistas.
Su experiencia en España le hizo conocer íntimamente los riesgos que conllevaba la fotografía de guerra. Su compañera Gerda Taro, otra fotoperiodista, fue asesinada en 1937 mientras documentaban el conflicto en España.
Y ahora, contratado por la revista Life, Capa dirigió su objetivo hacia el norte de Francia, donde la invasión planeada por los Aliados pretendía cambiar el rumbo de la Segunda Guerra Mundial. Alemania ocupaba Francia desde 1940, y si los Aliados lograban liberar al país de las garras nazis, podrían liberar a Europa Occidental.
Capa escribió en sus memorias de 1947, Slightly Out of Focus (Ligeramente desenfocado), que optó por unirse a la primera oleada de tropas que desembarcaron en Omaha Beach. Como primera línea de la invasión, estas tropas soportarían el peso de las fuertes defensas alemanas.
El fotoperiodista sabía que se arriesgaba a morir. La División Aliada de Relaciones Públicas le pidió que redactara un testamento antes del Día D, e incluso había escrito una carta de despedida a su familia, por si acaso.
Captura de la invasión: cómo fue el trabajo de Robert Capa durante el Día D
En la madrugada del 6 de junio, Capa se unió a los soldados en un bote de desembarco con destino a Omaha Beach. A cien metros de la orilla, todos saltaron al agua hasta la cintura, vadeando hacia la playa mientras esquivaban el fuego alemán.
Como recuerda en sus memorias, “las balas agujereaban el agua a mi alrededor”.
Cuando por fin llegó a la playa, se mantuvo agachado para escapar de las balas que zumbaban sobre su cabeza. Los cadáveres se amontonaban a su alrededor. Lo único que podía hacer era seguir haciendo fotos, incluida la del soldado solitario agazapado en el mar.
Capa nunca identificó al hombre, pero es probable que la foto represente a Huston S. Riley, un soldado de Washington. También se ha propuesto como figura al soldado estadounidense Edward K. Regan.
El fotógrafo de guerra calculó que, tras una hora y media, había agotado su película… y a sí mismo. Rodeado por la explosión de proyectiles, empezó a temblar. Hizo autostop para salir de la playa con una lancha de desembarco que acababa de llevar a un grupo de médicos.
Escapó con vida, pero miles de tropas aliadas no tuvieron tanta suerte. Al final del día, más de 4000 habían fallecido.
Como recuerda en sus memorias, “las balas agujereaban el agua a mi alrededor”.
Cuando por fin llegó a la playa, se mantuvo agachado para escapar de las balas que zumbaban sobre su cabeza. Los cadáveres se amontonaban a su alrededor. Lo único que podía hacer era seguir haciendo fotos, incluida la del soldado solitario agazapado en el mar.
Capa nunca identificó al hombre, pero es probable que la foto represente a Huston S. Riley, un soldado de Washington. También se ha propuesto como figura al soldado estadounidense Edward K. Regan.
El fotógrafo de guerra calculó que, tras una hora y media, había agotado su película… y a sí mismo. Rodeado por la explosión de proyectiles, empezó a temblar. Hizo autostop para salir de la playa con una lancha de desembarco que acababa de llevar a un grupo de médicos.
Escapó con vida, pero miles de tropas aliadas no tuvieron tanta suerte. Al final del día, más de 4000 habían fallecido.
Por qué solo existen unas pocas fotos de Robert Capa del Día D
El reportero escribió que había tomado 106 fotografías en varios carretes, que envió a la oficina de Londres de la revista Life. Sin embargo, la historia cuenta que, con las prisas por imprimir las imágenes, casi todos los negativos se destruyeron accidentalmente en el cuarto oscuro al sobrecalentarse un armario de secado.
Sin embargo, algunos han puesto en duda esta historia y partes del relato de Capa sobre el Día D. El crítico de fotografía A.D. Coleman cuestionó posteriormente las afirmaciones del fotoperiodista, llegando a la conclusión de que tal vez solo estuvo en la playa el tiempo suficiente para tomar un puñado de fotografías. El desastre del cuarto oscuro, argumentó, nunca ocurrió.
Ocurriera lo que ocurriera, el resultado fue el mismo: solo sobrevivieron 11 negativos, como aclararía más tarde John Morris, editor de fotografía de Life.
Las fotografías que sobrevivieron siguen dando forma a la manera en que el mundo recuerda el Día D. El director Steven Spielberg incluso se inspiró en ellas para la escena del Día D en una de sus películas más aclamadas.
Sin embargo, ninguna de las imágenes que Capa tomó el 6 de junio captó el Día D como la del soldado arrastrándose por las olas. Puso un rostro humano al acontecimiento histórico: un soldado (con una expresión de concentración y determinación) cumpliendo con su deber en medio del infierno.
El reportero escribió que había tomado 106 fotografías en varios carretes, que envió a la oficina de Londres de la revista Life. Sin embargo, la historia cuenta que, con las prisas por imprimir las imágenes, casi todos los negativos se destruyeron accidentalmente en el cuarto oscuro al sobrecalentarse un armario de secado.
Sin embargo, algunos han puesto en duda esta historia y partes del relato de Capa sobre el Día D. El crítico de fotografía A.D. Coleman cuestionó posteriormente las afirmaciones del fotoperiodista, llegando a la conclusión de que tal vez solo estuvo en la playa el tiempo suficiente para tomar un puñado de fotografías. El desastre del cuarto oscuro, argumentó, nunca ocurrió.
Ocurriera lo que ocurriera, el resultado fue el mismo: solo sobrevivieron 11 negativos, como aclararía más tarde John Morris, editor de fotografía de Life.
Las fotografías que sobrevivieron siguen dando forma a la manera en que el mundo recuerda el Día D. El director Steven Spielberg incluso se inspiró en ellas para la escena del Día D en una de sus películas más aclamadas.
Sin embargo, ninguna de las imágenes que Capa tomó el 6 de junio captó el Día D como la del soldado arrastrándose por las olas. Puso un rostro humano al acontecimiento histórico: un soldado (con una expresión de concentración y determinación) cumpliendo con su deber en medio del infierno.
Parissa Djangi
National GeographicNational Geographic, 6 de junio de 2024
El poema de amor más antiguo del mundo
Poema anónimo. Se cree que fue recitado por una novia del rey sumerio Shu-Sin, quien gobernó entre 2037 y 2029 a. C. Está grabado en una antigua tabla de arcilla descubierta a fines del siglo XIX por
arqueólogos en Nippur, al sur de Irak.
arqueólogos en Nippur, al sur de Irak.
Novio de mi corazón, amado mío;
tu encanto es dulce, dulce como la miel.
Querido de mi corazón, amado mío;
tu encanto es dulce, dulce como la miel.
Tú me has cautivado, libremente iré hasta ti;
novio mío, quiero escapar contigo a la cama.
Tú me has cautivado, libremente iré hasta ti;
querido mío, quiero escapar contigo a la cama.
Novio mío, te haré cosas deliciosas;
dulce tesoro mío, miel te llevaré.
En la alcoba, empapada de miel,
gocemos de tu dulce encanto.
Querido mío, te haré cosas deliciosas;
dulce tesoro mío, miel te llevaré.
Novio mío, si me quieres,
habla con mi madre y a ti me entregaré;
habla con mi padre y me entregará a ti como regalo.
Darte placer… Yo sé cómo darte placer;
novio mío, duerme en mi casa hasta el alba.
Alegrar el corazón… Yo sé cómo alegrar tu corazón;
querido mío, duerme en mi casa hasta el alba.
Si me amas,
amado mío, hazme cosas deliciosas.
Mi señor, mi dios; mi señor y mi dios protector,
mi Shusin, que alegra el corazón de Enlil,
¡ojalá me hicieras cosas deliciosas!
Tu sitio, dulce como la miel… ¡Ojalá pusieras tu mano sobre él!
Pon tu mano sobre él como la tapa de una copa;
extiende tu mano sobre él como la tapa de una copa.
tu encanto es dulce, dulce como la miel.
Querido de mi corazón, amado mío;
tu encanto es dulce, dulce como la miel.
Tú me has cautivado, libremente iré hasta ti;
novio mío, quiero escapar contigo a la cama.
Tú me has cautivado, libremente iré hasta ti;
querido mío, quiero escapar contigo a la cama.
Novio mío, te haré cosas deliciosas;
dulce tesoro mío, miel te llevaré.
En la alcoba, empapada de miel,
gocemos de tu dulce encanto.
Querido mío, te haré cosas deliciosas;
dulce tesoro mío, miel te llevaré.
Novio mío, si me quieres,
habla con mi madre y a ti me entregaré;
habla con mi padre y me entregará a ti como regalo.
Darte placer… Yo sé cómo darte placer;
novio mío, duerme en mi casa hasta el alba.
Alegrar el corazón… Yo sé cómo alegrar tu corazón;
querido mío, duerme en mi casa hasta el alba.
Si me amas,
amado mío, hazme cosas deliciosas.
Mi señor, mi dios; mi señor y mi dios protector,
mi Shusin, que alegra el corazón de Enlil,
¡ojalá me hicieras cosas deliciosas!
Tu sitio, dulce como la miel… ¡Ojalá pusieras tu mano sobre él!
Pon tu mano sobre él como la tapa de una copa;
extiende tu mano sobre él como la tapa de una copa.
Taller de Historia Argentina
En abril comenzará un nuevo taller en la Biblioteca, Austria 2154: "Historia Argentina, Siglo XIX (mirada revisionista)", a cargo de Cristian Pulián. Para informes e inscripción llame al 11 2454-9397 (de lunes a viernes de 16 a 20) o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar
El taller se dictará los lunes de 16 a 17 horas.
Algunos temas:
- Cómo nació la provincia de Buenos Aires, desde la fundación del puerto en 1536 por Pedro de Mendoza, hasta la fundación de la ciudad por Juan de Garay en 1580.
- Antecedentes de la Revolución de Mayo en 1810 desde el tratado de “Utrech” (1713) hasta el movimiento independentista, que tras el 25 de mayo nos dio la libertad política, pero no económica.
- Divergencias entre Unitarios y Federales.
- Rivadavia, Dorrego, Rosas, Urquiza, Mitre, Sarmiento, Roca.
- Cómo se fue erigiendo nuestro Estado Federal.
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