Bauhaus, la escuela que cambió el arte (y el mundo), cumple 100 años

Alemania se vuelca en las celebraciones del aniversario de la institución, reparando el error histórico de hace un siglo, cuando los nazis forzaron su cierre y provocaron el exilio de sus líderes.



La Bauhaus abrió sus puertas hace un siglo. El 1 de abril de 1919, los estudiantes cruzaron por primera vez el umbral. Los profesores, todavía alojados en hoteles, empezaron a trabajar en seminarios que alternaban la artesanía y los saberes técnicos, con el objetivo de generar un arte adaptado a las necesidades de la sociedad alemana de posguerra. Las facciones más conservadoras de Weimar pusieron el grito en el cielo: en sus aulas había mujeres y hasta extranjeros. El cataclismo bélico había dejado la moral nacional por los suelos, pero también provocado la ilusión de un nuevo comienzo. Cientos de jóvenes llegaron a la ciudad donde murieron Goethe y Schiller para participar en la gran aventura de la escuela, que terminaría cambiando el rumbo del arte. “Juntos, déjenos desear, concebir y crear la nueva estructura del futuro, que un día se elevará hacia las alturas, como el símbolo de cristal de una nueva fe”, rezaba su rimbombante manifiesto, escrito en letra gótica y poco minimalista dirigiéndose al público.

Un siglo después, el poderoso mito de la Bauhaus ha terminado imponiéndose respecto a la realidad, adornada casi desde el primer día con una infinitud de leyendas apócrifas. Por ejemplo, la sede de la escuela no siempre tuvo aspecto de fábrica: el primer edificio fue un pabellón art nouveau heredado del siglo anterior. Y esa nueva escuela tampoco brotó de la nada ni hizo tabula rasa con el pasado. En realidad, empezó siendo la refundación de una escuela de arte fundada en Weimar en 1860. El duque de Sajonia confió su liderazgo a Walter Gropius, arquitecto visionario que había tenido una iluminación en las trincheras de la Primera Guerra Mundial: el viejo mundo había desaparecido y de poco servía aferrarse a sus certezas. En la modernidad que adivinaba en el horizonte, se iban a volver inservibles. “Bauhaus fue un nuevo nombre para una vieja escuela”, resume el rector de la Bauhaus-Universidad de Weimar, Winfried Spielkamp, heredera de la institución original, que sigue apostando por un programa interdisciplinar en el que “la tecnología, la ciencia y el diseño suman fuerzas para alcanzar nuevas ideas y formas de trabajar”.

En la ciudad donde todo empezó, los vecinos exhiben un orgullo ante el centenario que contrasta con la furia que la escuela despertó entre sus antepasados. Hasta el punto de provocar, en 1925, su traslado a Dessau, enclave industrial situado a un centenar de kilómetros al noroeste, donde la escuela alcanzó su plenitud de la mano de un claustro donde había profesores como Mies van der Rohe, Marcel Breuer, Josef Albers, László Moholy-Nagy, Paul Klee y Vasili Kandisnki. Todos ellos convivieron en ese mítico renglón de viviendas situado en un bosque cercano a la escuela. Como las dos ciudades que le sirvieron de cuna, toda Alemania saca pecho, encadenando homenajes y conmemoraciones, corrigiendo lo sucedido hace un siglo, cuando los nazis forzaron el cierre de la escuela en 1933 y provocaron el exilio de sus líderes.

En Weimar, se inaugura este sábado el nuevo Bauhaus Museum, a cargo de la arquitecta Heike Hanada. En mayo, le sucederá la restauración de la única huella arquitectónica de la escuela que queda en la ciudad: la Haus am Horn, vivienda de ángulos rectos que fue decorada con muebles diseñados por los estudiantes. En Dessau se abrirá otro museo en septiembre, que acogerá una colección de 50.000 objetos de la Bauhaus, proyectado por la agencia barcelonesa Addenda. Y en Berlín, a la espera de la ampliación del Bauhaus-Archiv de cara a 2022, la Haus der Kulturen der Welt acaba de inaugurar una exposición que rememora los vínculos del movimiento con las culturas no occidentales. La muestra levanta la sospecha de la socorrida apropiación cultural. La Bauhaus bebió de otras tradiciones, pero luego estas se reapropiaron de sus máximas, utilizándolas para afianzar el paso a la modernidad en arte y arquitectura, como sucedió desde Brasil hasta China.

Walter Gropius

A diferencia de otros movimientos, la Bauhaus ha envejecido bien. “Gropius dijo una vez que no era un estilo, sino una actitud. Su herencia consiste en permanecer abiertos y buscar otros enfoques en todos los campos, de la arquitectura a la performance, para lograr encontrar nuevas soluciones a los desafíos de hoy”, señala la directora de Bauhaus Dessau, Claudia Perren, al frente de una fundación creada en 1994 para preservar el legado de la escuela y seguir propagando sus ideas. Junto al edificio histórico, con sus conocidos espacios funcionales, paredes pintadas de colores básicos, escalinatas de estilo náutico y talleres bañados en la luz, se ha renovado el antiguo edificio que albergaba a los estudiantes, donde es posible pasar la noche a precio asequible en habitaciones casi desnudas.

En 1932, cuando la presión del poder se volvió inaguantable, la escuela terminó parapetándose durante nueve meses en una antigua central telefónica en Berlín. El exilio de sus profesores fue un brutal desarraigo que, pese a todo, permitió que la escuela propagase su filosofía en todo el mundo. En Estados Unidos, la Bauhaus logró implantar su ideario en las grandes ciudades. Moholy-Nagy creó la Nueva Bauhaus y logró alterar el paisaje de Chicago, mientras que Gropius formó en Yale a arquitectos como I.M. Pei o Paul Rudolph, que luego sería mentor de Richard Rogers y Norman Forster. “Hoy vemos su huella por todas partes, aunque la nostalgia no sea un sentimiento nada propio de la Bauhaus”, señala el director de la Fundación Josef y Anni Albers, Nicholas Fox Weber. “Para mí, el objeto que mejor simboliza su herencia es el iPhone: es funcional, fue diseñado para resultar simple y lo vemos en todos los rincones del mundo”, añade Weber, asegurando que Steve Jobs estaba “muy familiarizado” con el legado de la escuela. Ese móvil parece inspirarse, de hecho, en el trabajo del diseñador industrial Dieter Rams, que siempre ha sido considerado un sucesor de la Bauhaus.

Los nazis no dudaron en meter a los artistas vinculados a esta escuela en la categoría del arte degenerado, pese a que su trabajo resultase bastante menos fiero que las cruentas caricaturas de la llamada Nueva Objetividad, que retrataban sin concesiones la trágica deriva de la sociedad alemana de entreguerras. Cuesta entender qué peligro vieron en este diseño de línea blanca e interiores diáfanos, más allá de la ideología de sus creadores. “Algunas de las figuras de la Bauhaus tuvieron carreras que prosiguieron durante el III Reich. La estética del modernismo podía ser desvinculada de la política que le sirvió de impulso inicial, como sucedió en la Italia fascista”, confirma el historiador Eric D. Weitz, autor de La Alemania de Weimar, que acaba de reeditar Turner. “Sin embargo, el rápido cierre de la Bauhaus y el exilio de sus astros demuestra que el régimen consideraba que la escuela y sus practicantes eran un peligro. La Bauhaus representaba una política abierta, democrática y socialista, lo que, para los nazis, suponía una gran infracción”. Un siglo después, el tiempo termina poniendo, como acostumbra, las cosas en su lugar.

Alex Vicente
Diario El País, España, abril de 2019

La muerte del comendador

de Haruki Murakami
Libro 1 (Tusquets Editores, Buenos Aires, 2018, 480 páginas)
Libro 2 (Tusquets Editores, Buenos Aires, 2019, 496 páginas)


Haruki Murakami (Kioto, 1949) es un consagrado escritor a nivel internacional, tanto por su calidad literaria (son memorables Tokio blues y Al sur de la frontera, al oeste del sol, por solo mencionar dos títulos), como por el nivel de ventas que alcanzaron sus libros (más de veinte). También obtuvo numerosos premios y es candidato al Nobel.

La muerte del comendador es una excelente novela, escrita con un estilo literario pleno de imágenes sutiles (“Tras aquellos ojos se extendía todo un mundo que sobrepasaba los límites del tiempo”) y un oficio asombroso que logra ensamblar las diferentes situaciones que se desarrollan en ambos tomos y despiertan todo tipo de intrigas. Además, capta los variados matices psicológicos de los personajes y sus descripciones de caras, interiores y paisajes asombran por su precisión y abundancia de detalles. Y como es habitual en su vasta obra abundan las reflexiones profundas: “Miro atrás y me doy cuenta de que la vida es un misterio insondable. Está llena de casualidades, de cambios de rumbo tan repentinos e increíbles como retorcidos e impensables; y cuando suceden, no apreciamos, sin embargo, ningún misterio en ellos.”

El primer tomo opta por una óptica realista en la cual plantea la soledad del narrador –un retratista, cuyo nombre no se revela– que acaba de ser abandonado por su esposa –a la que ama– sin que ella le explique el motivo. Además, va surgiendo parte del pasado secreto de Tomohiko Amada, un consagrado pintor de la escuela japonesa, que está internado en una residencia para adultos mayores por su edad y la gravedad del estado de su salud. Este reconocido artista vivió solo, como un ermitaño, en la casa que ahora ocupa el retratista a pedido del hijo del anciano, que es un amigo entrañable de la época en que estudiaban Bellas Artes. Y hay otro personaje enigmático: un vecino acaudalado – se ignora el origen de su fortuna–, que posee cuatro automóviles de alta gama y no trabaja. En la segunda mitad de este primer tomo, el narrador encuentra un cuadro de Amada llamado como el título de la novela, cuyos personajes comienzan a cobrar cierta vida y a mezclarse en el relato. (Respecto a la incursión de los cuadros en la anécdota, es imposible no evocar títulos famosos como El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, En el Laberinto, de Alain Robbe-Grillet, La tabla de Flandes, de Arturo Pérez- Reverte y la película La ronda de noche, de Peter Greenaway).

Así, paulatinamente, y sobre todo en el segundo tomo, Murakami asume el ámbito fantástico e ingresa a un mundo mágico fuera del tiempo y del espacio. Hacia el final retorna a la presunta realidad.

El autor no pierde la oportunidad de señalar la alta cultura que tienen los personajes, quienes citan producciones musicales de distintos géneros, incluyendo los nombres de los compositores e intérpretes.

La estupenda traducción estuvo a cargo de Fernando Cordobés y de Yoko Ogihara.

Germán Cáceres

Ajedrez 2019

Sumate al Taller de Ajedrez 2019, los martes de 17 a 18:30 horas en la Biblioteca, Austria 2154, dictado por Jorge da Fonseca, para todas las edades. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


El Taller de Ajedrez está pensado para que todos aprendan a jugar éste juego ciencia de forma dinámica y divertida, y puedan aprovechar todos los beneficios que les brindará su práctica.

Algunas de las capacidades que desarrolla el jugador de ajedrez a lo largo del tiempo como consecuencia de la práctica de este juego:
  • Razonamiento lógico 
  • Intuición 
  • Concentración 
  • Constancia ante las dificultades 
  • Imaginación 
  • Memoria 
  • Poder de decisión y de asunción de riesgos 
  • Humildad (aceptación de los propios errores) 
  • Capacidad de análisis objetivo 
  • Reconocimiento de las posibilidades del adversario 
  • Socialización, respeto por el adversario y corrección deportiva 
  • Confianza en sí mismo y autodominio 
  • Capacidad de previsión, planificación y de cambiar, de ser necesario, los planes establecidos 
  • Lectura de lo que subyace en una determinada posición, más allá de lo aparente 
  • Perspicacia para aprovechar la oportunidad 
  • Superación de fracasos y derrotas 
  • Sentido del ritmo de la acción en la partida 
Los participantes podrán traer sus propios juegos o utilizar los que pondrá a su disposición la Biblioteca.

Jorge da Fonseca poeta, narrador, crítico literario y periodista. Amante del Ajedrez, lo practica desde niño, enseña y participa en torneos de manera regular.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y a quienes se inscriban a más de un taller.

Infografía: Shakespeare

Con William Shakespeare comenzamos una nueva sección de infografías literarias y culturales, gracias al periodista colombiano Pablo García Peña.


Texto: Pablo Eduardo García Peña
DG: Diego Hernández Plazas

Día internacional del libro

Hoy se conmemora el "Día Internacional del Libro", establecido por la Conferencia General de la UNESCO, a raíz de que un 23 de abril de 1616 fallecían Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Paradógicamente, no fue el mismo día por una cuestión de calendarios...


La Conferencia General de la UNESCO celebrada en París en 1995 eligió el 23 de abril como "Día Internacional del Libro" pues supuestamente coincide con el fallecimiento de Miguel de Cervantes y William Shakespeare en la misma fecha en el año 1616. Realmente Cervantes falleció el 22 y fue enterrado el 23 cuando se consignó la fecha del fallecimiento, mientras que Shakespeare murió el 23 de abril del calendario juliano, ya que Inglaterra no había adoptado el calendario gregoriano, por lo que correspondería al 3 de mayo.

No obstante, la Unión Internacional de Editores propuso esta fecha a la UNESCO, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. La Conferencia General de la UNESCO la aprobó en París el 15 de noviembre de 1995, por lo que a partir de dicha fecha el 23 de abril es el «Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor».

Cada año, la UNESCO y las tres organizaciones profesionales internacionales del mundo del libro (la Unión Internacional de Editores, la Federación Internacional de Libreros y la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias) eligen una capital mundial del libro cuyo mandato empieza cada 23 de abril.

Este año la elegida es Sharjah (Emiratos Árabes Unidos) por "su oferta innovadora, completa e inclusiva, con un programa de actividades centrado en la comunidad que tiene propuestas creativas para involucrar a la población inmigrante". Recordemos que Buenos Aires lo fue en 2011 y Kuala Lumpur, Malasia, lo será en 2020.

En España se celebra en esta fecha la entrega anual del Premio Cervantes, el mayor galardón otorgado a los autores hispanos.

Los invitamos a visitar nuestro catálogo on line y así descubrir los libros disponibles en la Biblioteca.

Rosalía y Gabriela, poetas de la desolación

"…Negra sombra que me asombra” (Rosalía)


“Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada

de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa…”
(Gabriela)


Hasta ahora no hay indicios de que Gabriela Mistral haya accedido a la obra poética de Rosalía de Castro, aun cuando Juana de Ibarbouru y Alfonsina Storni, referentes contemporáneas de Gabriela, conocieran y se encantaran con la poesía de la “hija del Sar”; también Victoria Ocampo, con quien Gabriela mantuvo asidua correspondencia, pero no existe rasgo alguno en la obra de la hija de Elqui que nos remita a la excelsa poeta gallega del siglo XIX.

No obstante, hay similitudes notables en el estro vital y estético de las dos grandes creadoras, al punto que sus obras y sus existencias, cotejadas desde la extrañeza admirativa, nos aportan señeras claves analógicas. El denominador común de ambas –me atrevo a decir- es la desolación, el desamparo del ser ante el mundo, sin paliativos, sin esperanza, salvo aquella fuerza interior que la sensibilidad estética y emocional encauza en aras de la creatividad; en este caso, lingüística y poética, en auténtico desgarramiento de la palabra, para que ésta quede temblando o fulgurando en sucesivas impotencias, cárcel patética del sentimiento que las desborda. Sin embargo, debido a su móvil intrínseco, la poesía desvela y se vuelve conocimiento intuitivo del ser y del mundo.

Rosalía casó a temprana edad con el historiador gallego Manuel Murguía, con quien tuvo cinco hijos. Hay versiones encontradas de su vida conyugal, sobre todo en aquellas instancias donde Rosalía requirió, en inmejorable metáfora de Virginia Wolf, “un cuarto propio”, ese espacio escatimado a la mujer durante siglos, ámbito que la cultura patriarcal reservó al hombre, relegando a su compañera al yugo de la cocina y al rigor silencioso de la sala de costuras, o a la esfera de esa maternidad imperativa que se atribuye a una ciega voluntad divina, que obliga pero no provee. Para unos, la poeta fue apoyada e incentivada por el marido en su actividad creadora; para otros, el esposo habría ejercido una tutela autoritaria, celoso de ese genio lírico de Rosalía del que él careció.

Estas contradicciones no podrán ya ser desveladas, pero la obra rosaliana contiene signos y rasgos que constituyen un desafío no resuelto para indagar en su mundo afectivo, en sus amores truncados –que los tuvo, sin duda-, circunstancias que le cerraron opciones a una felicidad anhelada hasta el fin de sus días, cuando en la hora postrera o derradeira le pide a su hija Gala: “Abre la ventana que quiero ver el mar…”

Rosalía fallece el 15 de julio de 1885, habiendo sido negada en vida por los poderes sociales y políticos de su tiempo, por su condición de hija “ilegítima”, así como por su poesía denunciadora de las miserias de su pueblo, sobre todo de la marginación de la mujer gallega. Como flagrante contradicción, su funeral será dirigido y “oficializado” por quienes la menospreciaron: los patriarcas políticos y caciquiles, vestidos de levita y sombrero hongo.

Quizá vibraban, acusadores en la memoria colectiva de su pueblo, esos breves versos suyos que dicen más que un tratado sociológico:

Daqueles que cantan ás pombas e ás froles/ todos din que teñen alma de muller/ I eu, que non ás canto, Virgen de la Paloma, alma de qué a terei?(De aquellos que cantan a las palomas y a las flores/ todos dicen que tienen almea de mujer/ Y yo, que no canto esos tópicos, Virgen de la Paloma,/ alma de qué tendré…)

Al iniciarse la ceremonia fúnebre, el poeta Manuel Curros Enríquez, rebelde y anticlerical, es impedido de pronunciar un discurso. Como alternativa, insiste en declamar un poema. Se le acepta, pensando quizá en la ineficacia contestataria de la poesía. Curros sube al estrado y con su potente voz de bardo canta:



Do mar pola orela miréina pasar
Na frente una estrela
No bico un cantar

E vina tan soia na noite sin fin
Que inda recéi pola probe da tola
Eu que non teño quen rece por min

A musa dos pobos que vin eu pasar
Comesta dos lobos, comesta morreu
Os ósos son dela que vades gardar

Ai dos que levan na frente unha estrela
Ai dos que levan na frente un cantar.


(Del mar por la orilla la miré pasar
En la frente una estrella
En los labios un cantar…




Y la vi tan sola en la noche infinita
Que entonces recé por la pobre loca
Yo que no tengo quien rece por mí.

La musa de los pueblos que yo vi pasar,
Comida por los lobos, devorada murió.
Los huesos son de ella, que vais a enterrar…

Ay de los que llevan en la frente una estrella,
Ay de los que llevan en los labios un cantar.)


Cómo no establecer una similitud con Gabriela Mistral, cuando obtuviera, en 1945, el primer Nobel de Iberoamérica, habiendo sido patrocinada al galardón universal, no por Chile, sino por el gobierno

de la República del Ecuador. Como patético y grotesco desenlace, seis años más tarde, se le otorga un tardío Premio Nacional de Literatura. Hasta el día de hoy, Gabriela sigue siendo preterida por la “oficialidad literaria” de Chile, con honrosas excepciones de exegetas como Jaime Quezada o Naín Nómez.

De la infancia de Gabriela se recogen testimonios contrapuestos y desvaídos en el tiempo. Habría sido abusada por su padrastro, hecho que influiría, definitivamente, en su comportamiento afectivo con los hombres. Se ha especulado, asimismo, acerca de supuestas inclinaciones lesbianas con sus asistentas y secretarias. Del sobrino que adoptó, Yin Yin, se ha dicho que fue hijo carnal de un amorío secreto… Pero el morbo sensacionalista da para todo, menos para un análisis lúcido de su obra a la luz de una existencia atormentada, que iba a ensombrecerse aún más con el suicidio del sobrino adolescente.

Una década después de la partida de Gabriela nos enteramos de sus encendidas cartas de amor con el poeta Manuel Magallanes Moure, en furtiva y clandestina relación que, según amigos y conocidos cercanos, no habría llegado a su culminación carnal, aunque el fuego de las palabras y de las imágenes epistolares sugiera una pasión desbocada de alma y cuerpo. La poeta escribió al respecto versos significativos:


Él pasó con otra;

yo le vi pasar.
Siempre dulce el viento
y el camino en paz.
¡Y estos ojos míseros
le vieron pasar!

No obstante el ardor epistolar con el que Gabriela parece entregarse por completo al amado, las respuestas de Magallanes Moure son más bien cautelosas, como si estuviese inquieto por verse sorprendido en “falta moral”. Es probable que las cartas más comprometedoras escritas por él a la poeta hayan desaparecido.

Se cuenta que ambos concertaron una cita en la estación El Volcán, del ferrocarril cordillerano que unía, a través de rieles de trocha angosta, la actual Plaza Baquedano, en el centro de Santiago, con esa última parada de un antiguo paso fronterizo en los altos del Cajón del Maipo, entre las cumbres fronterizas de Los Andes.

Manuel la esperó en al andén, vestido con un panamá y sombrero de pita; en el ojal llevaba una rosa roja. Gabriela descendió, caminando a su encuentro por la plataforma. Cuando estaba a unos treinta metros de él, se detuvo, volvió presurosa y se metió en uno de los carros a punto de iniciar el descenso. Un encuentro frustrado, una señal o sino que iba a repetirse muchas veces en la vida de la Poeta, hasta que cuatro décadas más tarde, ella encontró la correspondencia de su amor en Doris Dana, una joven estadounidense estudiosa de su poesía y admiradora incondicional.

Pero cabe preguntarnos, ¿qué hay detrás de esta perenne actitud desolada de ambas creadoras? Quizá una insatisfacción que está más allá de los paliativos que provee la íntima anuencia con otros seres humanos; tal vez una suerte de angustia metafísica de hondo arraigo femenino, tan misteriosa como inexpresable, aún a través de sus genios poéticos. Hay en sus obras un profundo sentido de la vida como tragedia irremediable, de la presencia de la muerte como sombra aciaga o peligro inminente que se ciernen sobre los seres amados para segar su existencia, sumiéndolas en total desamparo, en definitiva orfandad.

Para una parte de nosotros, la que habita en el Noroeste de la vieja Galicia, Rosalía es “la Gabriela Mistral” de los gallegos; para la que mora en la estrecha y larga cinta del Último Reino”, Gabriela es “la Rosalía de Castro” de los chilenos.

Ambos cantos, ambas voces, pervivirán, porque son imprescindibles, pues sin ellos estaríamos sumidos en esa “negra sombra” que nos desasosiega sin remedio.

Edmundo Moure

Sabina en el Congreso de la Lengua

El cantautor español participó del panel "Poesía y diversidad cultural" en el encuentro llevado a cabo en Córdoba. Aquí, el video de su discurso.


"Antes que nada, qué maravilla de teatro, me da mucho gusto estar aquí. Si no me hubiera invitado Luis (García Montero del Instituto Cervantes) me lo hubiera perdido", manifestó Joaquín Sabina ante un público fervoroso en el Teatro del Libertador San Martín.

"Comprenderán ustedes que ante tantos poetas y tantos eruditos me siento un poco impostor, pero siempre me ha gustado sentirme así, es decir, asistir a fiestas que se supone no tendría por qué ser invitado", dijo en el marco del  VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) 2019 que se celebró en Cordoba, del 27 al 30 de marzo.

"No estoy en absoluto dotado para la teoría y la erudición, aunque con el auge de los pequeños nacionalismos que, por desgracia, estamos sufriendo en el mundo, yo me considero de una patria mucho más grande que es mi lengua española y creo que es un milagro que ustedes se hayan reunido para opinar de poesía y palabras llenas de magia porque la misma lengua que sirve para pelearse con alguien en un bar o para cualquier cosa sirve para darle unas gotitas de magia", sostuvo.Sabina fue ovacionado por todo el público presente.

A continuación leyó un poco de su prosa y un par de poemas, porque en esta oportunidad "no teorizaré", dijo.

En su lectura de prosa mezcló algo de las letras de sus canciones, "porque me explican un poco", adujo el poeta y pintor.


Aunque no habló en forma directa de poesía, en medio del texto pronunció algunas de las letras de sus canciones: "Me daban las 10 y las 11 y las 12 y la una; todas las calles se llaman melancolía; ruleta rusa, de escribirle una carta póstuma a Garzón; de tantas bocas adorables que nunca serán mías; tengo una mala salud de hierro, y una rubia me tira un beso desde el público aprovechando un despiste de su novio, ese idiota moreno que juega al baloncesto", entre otras.

Al finalizar su alocución, el cantautor recibió un cerrado aplauso y el grito del público enfervorizado que pedía que entone algunas de sus canciones, a lo que Sabina contestó: "¡Si ustedes supieran la emoción que siento por no tener que cantar en esta ocasión!" y se retiró del escenario dejando el lugar inundado de su poesía urbana.

Otra noche mágica con Juan Pablo Greco

El artista se presentó nuevamente en la Biblioteca con su espectáculo "Sonoro Río de la Plata". En un ambiente cálido, compartió con el público su propuesta de candombes y milongas, folklore urbano rioplatense.


Juan Pablo Greco, guitarra, composición y arreglos, estuvo acompañado por Luis Ferreira en contrabajo, Miguel Ángel Figueroa en xilofón y percusión, Sergio Falcón en recitado y tambor, y Raúl Palladino en voz y tambor.






Compra de libros

Como todos los años, la Biblioteca participará del programa "Libro%" de la CONABIP, que permite actualizar el catálogo a través de la compra de libros con descuento en la Feria del Libro. Este año, el encuentro se llevará a cabo entre el viernes 3 y el domingo 5 de mayo.


Por tal motivo, solicitamos a los socios y amigos de nuestra Biblioteca que nos hagan llegar vía mail aquellos libros que consideran deberían comprarse para engrosar el catálogo (pueden consultar aquí si ya tenemos ese título).

El listado debe estar ordenado por editorial (imprescindible), además de indicarse por supuesto título y autor. Debido a la posibilidad de compra anticipada, sólo se recibirán sugerencias hasta el 19 de abril en nuestro correo carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

“El corazón tiene forma de patata”, una conversación inédita entre Agnès Varda e Isabel Coixet

La directora de Mi vida sin mí entrevistó en 2003 a la cineasta francesa precursora de la Nouvelle Vague fallecida a fines de marzo a los 90 años.


Agnès Varda, en una imagen de 2002

En mi adolescencia, cuando la única directora de lo que yo tenía noticia era Agnès Varda, su nombre adquiría para mí tonalidades épicas, poéticas, inalcanzables. Me embargaba una especie de extraña ebriedad cada vez que veía su nombre en el programa de la Filmoteca, bebía literalmente los títulos de sus películas: Cleo de 5 a 7, La felicidad, Sin techo ni ley... Ella y Jacques Demy ocupaban en mi imaginario cinematográfico el equivalente a Sartre y la Beauvoir, pero con alma, calidez, paraguas multicolores y sin turbantes... Como sucede en otros casos de parejas famosas, su figura ha quedado siempre algo marginada al lado de la de Demy, pero ciertamente es algo que a ella le trae completamente al fresco.

Años después vi Kung-Fu Master, su conmovedor retrato de Jacques Demy en Jacquot de Nantes y Los espigadores y la espigadora, una de las películas mas insólitas, vivas y fundamentales de los últimos 10 años. Conocí personalmente a Agnès, hace años cuando se le hizo un homenaje a Demy en el Festival de Sitges. Recuerdo que, en aquel momento, acababa de terminar Los espigadores... y, con su modestia habitual, me hablaba de un pequeño documental que había hecho sobre el glanage, el viejo derecho a recoger lo sobrante de los campos de cultivo, una vez terminada la cosecha. Mi asombro fue enorme cuando, meses después, vi la película y me di cuenta que ese "pequeño documental" del que me había hablado era una obra fundamental.

El pasado mayo [de 2003], en la muestra Cinefrancia de Zaragoza se le rindió homenaje por toda su obra, al tiempo que se exhibió Dos años después, la segunda parte de Los espigadores... Y para allá me fui en tren y con mil preguntas bullendo en la cabeza.

Para cualquiera que haya visto Los espigadores... el rostro, las manos y el flequillo de Agnès Varda son muy familiares, esas manos que encuadran con precisión infantil los camiones en la carretera, esas manos que evidencian con serenidad el paso del tiempo, esas manos que empuñan una cámara digital y nos dan a todos una lección de cine, vida y botánica.

Agnès Varda es [en 2003] una chica de 73 años, con una mirada traviesa, curiosa, limpia, inteligente, libre. Nada mas verme, me regala un paquete de pastas de almendra de Provenza (que paso a devorar) y me pregunta si me corto yo misma el flequillo ( “....ejem, sí”) y acto seguido se empeña en hablar de Mi vida sin mí que vio ayer en los Renoir de Zaragoza y del asombroso parecido entre Sarah Polley y Sandrine Bonnaire.


Agnès Varda. Tu protagonista tiene la misma belleza de Sandrine. ¡La belleza de un rostro ordinario y luminoso! ¡Qué dos formidables actrices!

Isabel Coixet. Ayer, en el coloquio posterior a Dos años después, alguien confundió repetidamente a los protagonistas de sus dos últimas películas con personajes y sin embargo de Sin techo ni ley todo el mundo decía...
A. V. ... que su protagonista parecía una persona, un ser humano, al que la cámara había encontrado en la calle.

I. C. Hay mucho de esos personajes en los protagonistas de estas películas, el hombre que se alimenta de basura y, a la vez, da clases a emigrantes.
A. V. Es un hombre admirable en su generosidad, en su falta total de egoísmo. Alguien que da, que da siempre, que de lunes a viernes enseña a otros aún menos favorecidos que él a leer y escribir, transmite sus conocimientos, lo mas valioso que posee. Y sabe que al final del año cinco o seis africanos a los que da clases habrán aprendido a leer y escribir francés. Alguien, cuya vida, realmente marca una diferencia en la vida de los otros.

I. C. Es muy gracioso su comentario sobre Los espigadores..., ha demostrado mucho sentido del humor no cortándolo.
A. V. Ah, sí, cuando dice que yo debería no salir en la película, que todo eso de mi pelo, las manchas de mis manos y la humedad de mi casa no debería salir... bueno está claro que esa parte no le gustó, pero me parece coherente que desde su punto de vista que es estrictamente humanitario, ecológico, antisociedad de consumo, le parezca que esa parte sobra, pero me parece muy divertida la manera en que dice : Quizás eso a otros les interese, a mí no.

I. C. Y entonces aparece una señora que no está de acuerdo con él...
A. V. Eso fue totalmente espontáneo, la señora pasó y le dijo cuánto le admiraba y cuánto le había gustado la película, pero que en eso no estaba de acuerdo, recuerdo que cuando les dejé en el café, todavía seguían discutiendo amigablemente sobre ese punto.

I. C. La señora hace un comentario muy bonito de la película, algo que he oído comentar a mucha gente, dice: Los espigadores... te da ganas de ser mejor persona.
A. V. Eso me han dicho, yo no sé si es verdad, lo cierto es que todos los que han visto la película no pueden mirar de la misma manera a los que ven recogiendo los restos en los mercados o a los que viven en caravanas. Así fue el germen de la película, una vez al acabar el mercado me di cuenta de toda la gente que aparecía con sacos y bolsas de plástico recogiendo lo que sobraba. Ese gesto de recogida, me recordó gestos que había visto en cuadros, en grabados.

I. C. Sin embargo, su presencia física en el filme, sus manos, la tapa del objetivo que se balancea son también los que hacen la película tan única, tan libre.
A. V. Tengo la impresión de que es una libertad que viene envejeciendo, no quiero hacer comparaciones, pero me siento un poco como los viejos pintores, como Matisse cuando empezó en su vejez a hacer recortables de muñecas. Cuando uno es joven necesita hacer un boceto, un apunte, empezar con alguna base y, sin embargo, al envejecer puedes hacer acopio de una especie de almacén general de emociones y seguir tu instinto. Trabajar en el montaje ha sido muy importante en estas dos películas, el montaje es donde puedo organizar mis impresiones y conseguir un equilibrio entre las cosas que hacen daño, que dan pena y las cosas ligeras. Porque yo pienso que en un mundo donde casi todo va mal, casi todo es injusto, uno no puede pasarse el día culpabilizándose, eso no cambia nada. Por ejemplo, en esta guerra, en esta horrible guerra de Iraq, yo me he sorprendido sintiéndome vagamente culpable.


I. C. Piense como se sentiría si su propio país, el Gobierno de su país, hubiera apoyado abiertamente la guerra.
A. V. Sí, eso es mucho peor, pero el caso es que todos nos hemos manifestado y no hemos conseguido parar la guerra. Con la miseria pasa lo mismo, en fin, uno a veces se siente responsable de la miseria del de al lado, de la miseria del que vive en un país como Francia, en una caravana , con un grifo del que apenas sale un hilo de agua.

I. C. Me impresionó mucho la relación entre Sammy, el hombre que se parece a Ho Chi Minh, y Salomón.
A. V. Sí, es una relación conmovedora. Ho Chi Minh le daba cobijo y en aquella casa había un lío tremendo de papeles, neveras, cocinas viejas, cartones, fardos de ropa y, sin embargo, esos dos hombres se querían, había una ternura entre ellos tremenda.

I. C. Y cuando Salomón dice: “Me gusta hacer reír a la gente, hacerles felices”.
A. V. Sí, ¿te imaginas? ese hombre que vive de la caridad, que duerme en una furgoneta aparcada en la calle, con un pequeño bidón de agua y apenas lo puesto, es un hombre contento, contento con su destino, contento con hacer reír a los demás, conforme con el dinero que le dan por acarrear cosas de acá para allá, nunca quejándose.

I. C. Eso es lo que impresiona.
A. V. ¿Es una cuestión de carácter, de fuerza de espíritu, uno nace así? no lo sé, pero ese hombre me dio una lección... a veces uno se siente un poco ridículo, como cuando llego a una ciudad a presentar mis películas, que en el fondo tratan de la miseria, y me dan la mejor suite del hotel, con una bañera en la que puede caber una familia de cinco miembros y me pregunto: ¿Qué tiene que ver todo este lujo con lo que representa mi película? las contradicciones en ese sentido son espectaculares.

I. C. Como cuando vas en limousine al estreno de una película que pasa en un tráiler.
A. V. Sí, pero el caso es que, el hecho de que yo haya hecho una película sobre los espigadores no quiere decir que me tengan que dar una caravana y un saco de dormir cuando voy a presentarla en un festival.

Las dos, entrevistada y entrevistadora, tenemos aquí un buen momento de reflexión sobre las espectaculares contradicciones del planeta en general, en las que solo el sentido del humor y la distancia introspectiva pueden ser aliadas.

I. C. Es muy reconfortante volver a ver a los personajes de Los espigadores... Uno tiene la impresión en la segunda parte de que la película les ha hecho mucho bien.
A. V. Yo tenía una deuda con ellos. Cuando la película ha recibido premios en metálico, los he compartido con ellos, les he enviado dinero. Para mí, la película da voz y sirve de vínculo entre los que no tiene voz y los que nunca se han parado a escucharles. Y en ese sentirme intermediaria, a veces, me he preguntado si no era una manera de aprovecharme de ellos.

I. C. No es esa, en absoluto, la impresión que uno se lleva con las películas. Usted se acerca a esas personas de igual a igual, con curiosidad, sinceridad y mucha ternura.
A. V. Bueno, no sé. Yo estaba allí con mi pequeña cámara y mi manera de hacer, con curiosidad afectuosa, hacía bromas con ellas... Para mí no eran personas ajenas y, por eso, me ha gustado reencontrarles dos años después. Algunos se pasan por mi casa cuando vienen a París, les invito a un café, a comer. Y los espectadores se han sentido conmovidos por la película. Muchos de ellos también se han alegrado. De hecho, jamás he tenido una respuesta tan emotiva, cálida y colorista, como con esta película. Eso está en Deux ans aprés, todas las cartas, libros, regalos, pedazos de madera encontrados en la playa, máscaras hechas de chapas de Coca-Cola, pequeñas esculturas hechas de materiales encontrados en la calle.


I. C. Y patatas.
A. V. Y patatas en forma de corazón, de muñeca, de ángel, de todas las formas y colores. La semana pasada me regalaran una cesta de patatas negras; no sabía que existían. En Francia ya me deben llamar “madame patata”.

I. C. Son bellísimas las patatas que han florecido.
A. V. ¿Verdad que sí? Yo las encuentro muy bellas, fascinantes. Que algo tan primario, tan básico, tan simple, tan barato, tan tonto como las patatas pueda al mismo tiempo esconder tanta belleza. A lo mejor por eso yo estoy en contra de los productos de belleza. Bueno, eso lo digo por decir. Lo que sí creo es que la belleza solo existe si uno intenta buscarla. Para mí la patata en forma de corazón respira.

I.C. Como la belleza de todas esas cosas tiradas.
A.V. Sí, esas cosas, que, como dice Macha en la película, crean vínculos entre las personas, explican historias. Esas minucias, esas pequeñas muñecas sin brazos, esos pequeños objetos que han entrado en nuestra memoria y que, de alguna manera, están llenos de emoción, de la emoción que nosotros colocamos en ellos. Para ella, para esa mujer, como para el hombre que colecciona botones.

I. C. Ese es el único que me ha parecido un poco fantasma en la película.
A. V. Sí. Quizás, en el momento en que se intelectualiza un discurso así deviene pretencioso.

I. C. Útil, sin embargo, porque usted había perdido un botón. Déjeme preguntarle algo que me interesa de una manera muy personal , viéndola en estas dos películas que me han conmovido profundamente , impresiona su agudeza, su sentido del humor...
A. V. Alguien dijo que el sentido del humor es la elegancia de la desesperación.

I. C. Su absoluta libertad e independencia y su inteligencia, [ante estas palabras, Varda pone una cara de incredulidad profunda] ¿ha perdido alguna vez su fe en el cine?
A. V. No, nunca. Seguramente, porque yo nunca he triunfado. Bueno, quizás una vez, con Sans toit ni loi (Sin techo ni ley), que fue una película que funcionó muy bien en todo el mundo y en la que no tuve que sacrificar nada. Era un filme duro, feo, desagradable, con un personaje inadaptado en un mundo hostil y, extrañamente, mucha gente amó la película. Y después, no sé, a mí nunca me ha interesado hacer carrera en el cine, no me ha interesado tener éxito en el sentido de los Oscar, el dinero o los homenajes. Me gustan, como a todo el mundo, pero no sé... Para mí fue muy revelador lo que me dijo el psicoanalista/viticultor, que uno recoge lo que la conciencia y la memoria han tirado, abandonado. Y yo trabajo como si de un lado del mundo estuviera la desesperación y del otro lado, las patatas.

I. C. El corazón tiene forma de patata.
A. V. Es verdad.

Diario El País, España
Abril de 2019

Taller de Dramaturgia

Un nuevo Taller comenzará en la Biblioteca este año: Dramaturgia, a cargo de Jorge Incorvaia. Será los lunes a las 18:30 horas, comenzando el 8 de abril. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


Jorge Incorvaia es maestro normal nacional, pianista, actor y dramaturgo. Actuó en teatro, cine, televisión y radio, dirigido por Osvaldo Bonet, Luis Agustoni, David Kohon y otros. También dirigió otras propias y ajenas.

Cursó en la Escuela Nacional de Arte Dramático y fue alumno de los Maestros Luis Agustoni, Rubens Correa y tomó seminarios de dramaturgia con Ricardo Halac y Roberto Perinelli, entre otros. Además, asistió a clases de perfeccionamiento y talleres dictados por Juan Carlos Gené, Verónica Oddó, Ricardo Monti, Francisco Javier, Augusto Fernándes, entre otros.

Ejercició la docencia en la Escuela Nacional de Arte Dramático, Instituto San José, La Salle y la Facultad de Filosofía de la UBA, entre otros espacios. 
 
En 2005 obtuvo el Premio Estímulo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el concurso de dramaturgia "Mujeres con valor". En 2018 ganó el certamen de Microficciones radiales de Argentores.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

Los grupos son reducidos, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.

Taller Literario 2019

Carlos Penelas comenzará el Taller Literario 2019 en nuestra Biblioteca, Austria 2154, a partir del  4 de abril. Puede cursarse todos los jueves, de 20 a 21:30 horas. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


Carlos Penelas ha publicado más de treinta libros de poesía y veinte de prosa, en una extensa carrera que ya lleva más de cuarenta años desde la aparición de su primer poemario, y sigue vigente con un último libro, El mar en un espejo de otoño, y otro de próxima publicación este año. Aquí, algunos de los lineamientos que seguirá el Taller, y una breve síntesis biográfica de Penelas.

Propósito
Brindar una visión global de la poesía y la narrativa haciendo una referencia a géneros, autores (nacionales y extranjeros), las raíces, relaciones que se establecen en una literatura comparada y su vinculación con las demás artes.

El taller está pensado para que se obtenga una visión desde la breve historia de la Estética, el análisis de la lectura, el estudio de recursos expresivos, tanto en poesía como en narrativa e introducir al alumno en un ámbito de reflexión.

Objetivos
Conocer elementos prácticos en el análisis literario, claves en el hecho literario, el proceso de creación y de escritura. El participante podrá obtener una mayor formación en la redacción de textos poéticos, narrativos, etc.

El misterio de la creación -autor y lector- irá develando una forma de bucear el alma humana. El taller se enriquecerá a partir de propuestas y lecturas paralelas, no sólo en el campo literario, si no también en una visión social.

Se trata de indagar caminos hacia la convergencia de pensamiento y la literatura. Se recorrerán senderos con una idea de la crítica textual que comprenda una diversidad de actitudes dentro del corpus clásico y contemporáneo.

Ejes temáticos
La sensibilidad creadora - El acto literario, la educación de la sensibilidad - El poder de la escritura - Las raíces en la creación - El intelectual y su medio - La estética y la ética en el proceso creador. Ejemplos en cine, en música, en pintura.

Alumnos publicados
Los talleristas que cursaron en 20102011 y 2013 fueron convocados por la Editorial Dunken para publicar en las ediciones respectivas de El libro de los talleres. En 2018, otro tallerista publicó en Diario del Viajero y Todo es cuento.

Sobre Carlos Penelas
Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras. En la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires cursó Historia del Arte y Literatura. Como estudiante obtuvo en 1968 el Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela Normal de Profesores. Su obra ha obtenido a lo largo de los años el reconocimiento de numerosos autores y prestigiosos críticos.

En 1977 obtuvo el premio "Arturo Marasso" otorgado por el Mariano Acosta; en 1981 logra la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); en 1986 el premio "Accésit" otorgado por la XII Exposición Feria Internacional de Buenos Aires "El libro (del autor al lector)" por la mejor cobertura como cronista de Radio Nacional; en 1988 el premio a la Mejor Cobertura como cronista de Radio Nacional otorgado por la XIV Feria Internacional del Libro; en 1988 el Primer Premio de Poesía "Alfonsina Storni" otorgado por Gente de Letras; en 1992 la Mención Especial de Poesía en el Concurso Latinoamericano "Carlos Sábat Ercasty", Montevideo, Uruguay.

Coordina talleres literarios desde 1984, cuando fue Director de los dictados en la SADE. Actualmente mantiene un taller particular en su domicilio.

Fue crítico literario desde 1983 hasta 1989 de LS1 Radio Municipal y LRA Radio Nacional, donde condujo distintos programas culturales. Colaboró durante años con el suplemento literario del diario La Prensa, y fue columnista de medios gráficos del país y el exterior.

Dictó conferencias en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana y la Universidad Autónoma de Madrid. La Fundación Internacional Jorge Luis Borges lo hizo participar entre los diez poetas vivientes más importantes. En los últimos años ha realizado extensas giras de conferencias por Europa, Sudamérica y el interior del país.

Más información en http://www.carlospenelas.com/

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller. &nb

Taller de Teatro

En 2019 comenzaremos un nuevo Taller de Teatro en la Biblioteca, dictado por Jorge Incorvaia. Será los martes o jueves a las 18 horas, comenzando el 4 de abril. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


Actuación, expresión corporal, higiene de la voz, ética del actor e historia del teatro son algunas de las propuestas del profesor Jorge Incorvaia en el Taller de Teatro en la Biblioteca.

Jorge Incorvaia es maestro normal nacional, pianista, actor y dramaturgo. Actuó en teatro, cine, televisión y radio, dirigido por Osvaldo Bonet, Luis Agustoni, David Kohon y otros. También dirigió otras propias y ajenas.

Cursó en la Escuela Nacional de Arte Dramático y fue alumno de los Maestros Luis Agustoni, Rubens Correa y tomó seminarios de dramaturgia con Ricardo Halac y Roberto Perinelli, entre otros. Además, asistió a clases de perfeccionamiento y talleres dictados por Juan Carlos Gené, Verónica Oddó, Ricardo Monti, Francisco Javier, Augusto Fernándes, entre otros.

Ejercició la docencia en la Escuela Nacional de Arte Dramático, Instituto San José, La Salle y la Facultad de Filosofía de la UBA, entre otros espacios. 
 
En 2005 obtuvo el Premio Estímulo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el concurso de dramaturgia "Mujeres con valor". En 2018 ganó el certamen de Microficciones radiales de Argentores.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

Los grupos son reducidos, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.

Juan Pablo Greco vuelve a la Biblioteca

El sábado 13 de abril a las 21:30 horas volverá a presentarse en nuestra Biblioteca Juan Pablo Greco, con su propuesta de candombes y milongas, folklore urbano rioplatense. Bono contribución a $250.


Acompañarán a Greco en el "Sonoro Río de la Plata" Luis Ferreira en contrabajo, Miguel Ángel Figueroa en xilofón y percusión, Sergio Falcón en recitado y tambor, y Raúl Palladino en voz y tambor.

El encuentro se llevará a cabo el sábado 13 de abril a las 21:30 horas en Austria 2154. Bono contribución $ 250. Para informes y reservas puede llamar al 4802-8211 o escribir a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

Juan Pablo Greco (guitarra, composición y arreglos) nació en Montevideo y adoptó la ciudadanía argentina. Ha realizado estudios de guitarra clásica y popular, con los maestros Tzvetan Sabev, Agustín Carlevaro y Alfredo Sadi, entre otros, perfeccionándose con los maestros Rodolfo Alchourrón y con el musicólogo y compositor Coriún Aharonián.Se especializó en el devenir musical del candombe en el Rio de la Plata, afirmando estudios con el músico y musicólogo Luis Ferreiro.

Realizó un libro con la investigación propia del candombe de Buenos Aires y un cuaderno llamado “El Candombe en la Guitarra".

Formó el “Quinteto Inmigrante”, compuso música original para obras de teatro y cine-video independiente, ha sido arreglador y músico de diversos interpretes del género, entre ellos, la fundamental artista Lágrima Rios.

Editó en CD Nacimientos con el “Juan Pablo Greco Quinteto”, y Sonoro, con composiciones propias y de otros autores. Para más información, www.juanpablogreco.com.ar
 

Talleres de Italiano 2019

El miércoles 3 de abril comienza el Taller de Italiano 2019 en la Biblioteca, Austria 2154, coordinado por la Profesora Stella Maris Scuderi. La novedad para este año son los tres niveles los miércoles, más un curso de conversación, los jueves. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


El Nivel 1, pensado para un nivel inicial, se dictará en clases de una hora por semana los miércoles a las 17 horas. El Nivel 2, más avanzado, los miércoles a las 18 horas, mientras que a las 19 comenzará el Nivel 3.

Este año además sumamos otro día, ya que los jueves a las 19 horas habrá encuentros de Conversación para alumnos avanzados.

El programa incluye la comprensión y producción de textos orales y escritos, fijación de aspectos comunicativos y gramaticales mediante actividades orales y escritas, ejercicios interactivos. Canciones, juegos y videos. Conversación. Propuestas de ejercitación online.

La Profesora Stella Maris Scuderi es Dottore in Lingua e Cultura Italiana de ICoN - Università di Pisa.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.

Juan López y John Ward

Les tocó en suerte una época extraña. El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.


López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.

Jorge Luis Borges

Actividad física para adultos mayores

La profesora Cristina Bartolomé comenzará a partir de este año con clases para mejorar la coordinación, estimular la actividad física y las capacidades motrices de los adultos mayores. Será los lunes y miércoles a las 17:30 horas, comenzando el 1 de abril. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


La nueva propuesta en la Biblioteca son clases de actividad física y elongación para adultos mayores, con el objetivo de mantener la coordinación, el fortalecimiento muscular y articular.

Además, se trabajará sobre las capacidades motrices y cognitivas, para evitar el estrés.

Cristina Bartolomé, que da clases de Elongación y Biomecánica Corporal desde hace unos años en nuestra Biblioteca, estudió en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y la Escuela Nacional de Danzas. Se formó, además, en danza clásica con maestros como O. Kirowa, M. Ruanova, A. Mastrazzi, G. Kazda y otros. Hizo talleres de Danza de Carácter, Perfeccionamiento en yuntas, Barra á terre, Danza Moderna, Española y Técnicas Teatrales.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.

Perdidos en Tokio

Dice la frase hecha que uno puede perderse en un buen libro; también por los angostos callejones de Tokio, tan característicos de la capital japonesa. Pues, ha logrado el diseñador Monde, de la susodicha urbe oriental, aunar a ambos modos de extraviarse en su más reciente y viralizado proyecto: bonitillos y detallados dioramas de callejuelas que son, además, ocurrentes sujetalibros de madera, listos para emperifollar estanterías de todas las latitudes.


“Es la primera vez que mi trabajo resuena tanto con la gente. Tan solo hice lo que me gusta, en formato pequeño, esperando no solo interesar a vecinos de Japón sino también a personas de Reino Unido, Estados Unidos, Canadá...”, asegura el varón, que presentó recientemente sus estrechos pasajes / sujetalibros en el Design Festa, popular festival de artes y artesanías donde miles y miles de artistas amateurs y profesionales exhiben sus más recientes piezas. La de Monde atrapó el interés de tantísimos, que compartieron sus réplicas de callejones en redes, multiplicando el hype. “Dos años atrás, me propuse que la decoración de Tokio llegue a los estantes, buscando emular la ciudad de mis amores en espacios reducidos, generando caminos (o laberintos) entre los propios libros”, cuenta el señor de pulso envidiable, que ofrece distintos modelos, algunos alumbrados por suaves luces. Por lo demás, sorprendido y encantado por la recepción positiva, ha comenzado a tomar pedidos vía Twitter. Por montos bastante elevados: 25 mil yenes cuesta hacerse de una mini callejuela, a razón de 200 dólares. Para colmo, aclara que con tantos pedidos, el envío anda demorado; a tener en consideración.  

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