Fernández mata a Fernández

de Federico Jeanmaire
(Clarín-Alfaguara, Buenos Aires, 2011, 208 páginas)


La novela plantea un desafío audaz: es completamente dialogada –sin descripciones del paisaje o de la acción- y no recurre a guiones para separar los parlamentos. Se trata de conversaciones coloquiales mantenidas entre varios personajes llamados Fernández sobre la muerte de otro Fernández en un accidente automovilístico. Parecería que el universo entero estuviera poblado por individuos de ese apellido. Risueñamente, el lector se puede tomar la licencia de recordar la historieta Los Pitufos, de Peyo, que aludía a una comunidad de gnomos en la cual todos sus miembros eran iguales. Como se mencionan los capítulos por el nombre de los personajes –convincentes y bien perfilados-, sus títulos oscilan entre “Fernández y Fernández” y “Fernández, Fernández y Fernández Fernández”.

Los diálogos son absurdos, disparatados y, también risueñamente, traen a la memoria los de La cantante calva, de Ionesco, y su impronta teatral invita a probar suerte con una adaptación escénica.

Fernández mata a Fernández contiene réplicas sagaces y punzantes que, plenas de humor, reflejan las conflictivas relaciones entre los cuatro protagonistas (un encargado de edificio, una jueza y dos periodistas, uno de ellos jubilado), cuyas discusiones frontales parecen no tener fin (“Hagan una tregua, por favor. ¿No se cansan de pelear?”). A su vez, los detalles acerca de las circunstancias que rodearon el citado accidente van creciendo en una espiral que parece incontrolable.

Es sorprendente cómo el oficio literario de Francisco Jeanmarie transmite, mediante esas peleas verbales, una idea clara tanto del ámbito espacial en que se mueven los personajes como de sus gestos y ademanes.

La historia es sumamente divertida, pletórica de saludable ironía, y hasta desopilante a la manera de La aventura del tocador de señoras, de Eduardo Mendoza.

El ex periodista jubilado desde joven aspiró a integrar la sección Policiales de un diario, y esta vocación frustrada lo conduce a investigar las causas de ese accidente fatal, lo cual impone a la narración una clave detectivesca.

Federico Jeanmarie nació en Baradero, provincia de Buenos Aires, en 1957; publicó varios libros y recibió los siguientes premios: Especial Ricardo Rojas (1997/1999), Emecé (2008) y Clarín de Novela (2009).

Germán Cáceres

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