Trafalgar

La primera novela de la primera serie de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós también puede hallarse en nuestro catálogo.



El reloj de sol

de Shirley Jackson
(Fiordo, Buenos Aires, 2017, 304 páginas)


La autora presenta a personajes fríos, arrogantes, que ostentan un comportamiento antipático y cuya sinceridad roza con el cinismo. Sobresale la maldad inescrupulosa de la señora Orianna Halloran –padece sueños que se manifiestan como cuentos de brujas–, quien no repara en el crimen para apoderarse de la magnífica y lujosa mansión donde ella vive junto a su inválido esposo, su cuñada Fanny, su nuera Maryjan, su nieta Fancy, la institutriz Ogilvie y el bibliotecario Essex, a los que luego se unen personajes también desagradables.

Evidentemente la intención de Jackson fue señalar el egoísmo sin límites de la clase alta y su desprecio por los humildes que viven en el pueblo y tienen prohibido entrar en la mansión. Así, Fanny sostiene que hay áreas de refinamiento inalcanzables para alguien de procedencia humilde (p.ej. la esfera supranormal).

Magnífica la descripción de esa casa dotada de animismo, como si la narradora fuese una artista plástica o una orfebre de las letras («Luego, después de los delfines paralizados, debajo de la amplia pila, caía el agua dentro de una enorme copa sostenida por dos doncellas, rebalsaba y salpicaba sus sonrientes rostros pétreos, sus rulos sólidos, y descendía y descendía sobre rocas y lirios de mármol,…). Sobresaliente el profesionalismo de la traductora Ariadna Molinari Tato.

Hay en El reloj de sol un clima de extrañamiento, pues Fanny dice que escuchó a su padre muerto anunciarle que sobrevendría un terrible apocalipsis del que solo se salvarían los que se hospedaran en esa mansión. Ellos serían los únicos que accederían a una vida más plena y feliz («Habrá una noche de asesinatos y una noche de sangre derramada, pero nosotros nos salvaremos»). Además, una de las invitadas, Gloria, es capaz de vislumbrar el futuro a través de un espejo situándose del otro lado de él. El lector no puede evitar la evocación de esa espera del fin del mundo de la película Melancolía (2011), de Lars Von Trier.

El libro exhibe diálogos de perfecta construcción, algunos de ellos muy irónicos. A la vez se presentan situaciones humorísticas dentro de esta atmósfera fantasmagórica.

Hay una historia que sucedió en el pueblo que atrapa al lector como un imán. Es el asesinato a martillazos de toda una familia (madre, padre y dos hermanos menores) por parte de la quinceañera Harriet Stuart. Además, un insólito grupo llamado la Sociedad de Auténticos Creyentes da crédito a las apariciones sobrenaturales y a la profecía del fin del mundo por la llegada de hombres del espacio, con más precisión de Saturno.

La novela, que bien puede clasificarse como del género fantástico, alcanza un climax de suspenso y de terror dentro del más crudo realismo cuando la joven Julia, que decide huir de la mansión, se pierde en una campiña cubierta por la neblina.

Hacia el final sobresale otra soberbia descripción en la cual se detalla en forma completa un gran ambiente del último piso de la casa. No solo se refiere a los muebles sino también a la utilería de la cocina y de los baños, como si fuera un comentario escrito por un arquitecto que tuviese dotes literarias.

Shiley Jackson (San Francisco, California, 1916–North Bennington, Vermont, 1965) empezó a consagrarse en 1948, cuando en The New Yorker apareció «The Lottery» (título de una colección de cuentos: La lotería, 2015), que fue saludada por la crítica como una renovación de la literatura gótica estadounidense. Escribió, además, las novelas The Road Through the Wall (1948), Hangsaman (1951), Life Among the Savages (1953), The Bird´s Nest (1954), Raising Demons (1957), The Haunting of Hill House (1959, edición en español La maldición de Hill House, 2008) y We Have Alway Lived en the Castle (1962, edición en español Siempre hemos vivido en el castillo, 2012). Recibió elogios de prestigiosos escritores como Stephen King, Donna Tartt, Nel Gaiman, A.M.Homes, Joyce Carol Oates, Dorothy Parker y Jonathan Lethem. Fue nominada en 1960 al National Book Award y en 1966 recibió los premios Mystery Writers of America y el Edgar. De La maldición de Hill House y Siempre hemos vivido en el castillo se realizaron versiones cinematográficas.

Germán Cáceres

El libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.

Pecado en nuestro catálogo

El último libro de Benjamin Black, Pecado, también está en nuestro catálogo. Aquí, el comentario por Germán Cáceres.


Acá, la reseña de Germán Cáceres.

Por Callao al fondo

de Fernando Kofman
(Ediciones La Carta de Oliver, Buenos Aires, 2018, 96 páginas)


Desde la ilustración de la tapa, un bello fotograma de Alemania, año cero (1948/Roberto Rossellini), el autor manifiesta su pasión cinéfila, que atestigua en el poemario con citas de películas y de grandes realizadores (por ejemplo: Welles, Fassbinder, Hitchcock, Ozu, Antonioni, Fellini, Resnais, Cameron y el argentino Pablo Giorgelli).

La poesía que da título al libro figura en la Primera Parte y menciona a los que “tienen mente de ejecutivos, disfrazados de directores de cine”.

En “Bergman” alude –mientras menciona zonas de nuestro país– a la filmografía del gran cineasta sueco.

Kofman no apela a ninguna vanguardia ni pretende forjar una poesía experimental, sino que se propone conversar profundamente con el lector sobre la vida cotidiana y expresar su íntimo sentido de justicia social (“…El vagón del subte está/ completo, sólo se/ ven cabezas. / Al fondo un muchacho/ canta baladas, y lo/ hace bien. Son seis/ o siete estaciones. / Este chaleco de fuerza/ invisible no es tan/ horrendo. ¿Y si la/ muerte fuera así?:/ hundirnos pero/con una bella música/ al oído.”) (“…El amor es errabundo. / Es un animal herido. /Pero más densa es la/ soledad. Un camino que/ nos deja entre la autopista/ y la fábrica.”)

En la Segunda Parte se encuentra “Cuando se apagan las luces”, un poema que impacta por su lirismo y humanidad: “Pero mi inquietud, / no es un problema estadístico. (…) Es más/ sencillo. Es acercarme/ a la intimidad de cada/ cuarto, cada noche, / y ver a cada uno/ con sus lágrimas/ rumiando un naufragio.”

Con tanto tributo al cine (“Las películas que te/ formaron, y las que/ rechazaste, son el/ resumen de lo que sos.”), no podían faltar ofrendas a la poesía y a la literatura. En “Trama” subraya: “Con la poesía siempre/ se bordea un bajo fondo, / un muelle con brumas, / vigilado por un inspector/ Maigret, que no soporta/ nuestro rumbo, /de deambular mirando/ y haciendo preguntas.” Y la Tercera Parte contiene “Tempestades”, en la que afirma: “Otras películas y/ otros libros, no/ tienen precio. Superan/ a la lluvia. /Le hacen un guiño/ al tiempo.” Ya en “Film psicodélico”, el homenaje se dispara en múltiples direcciones: “No, el amor no es/ un perro azul. El/ amor es un faro. / El del Cabo de Hornos. /Hay niebla, llueve/ y es difícil de encontrar. / Como la poesía. / Te vive prometiendo/ un bosque, / y el bosque no está.”

Fernando Kofman (Posadas, Misiones, 1947) es poeta y ensayista, y creó en los años ochenta la revista Sátura. Junto a Esteban Moore estuvo a cargo de la editorial de poesía Calle Abajo. Como ensayista abordó temas de poesía, de música y de sociología. Algunos de sus obras son: Caída de la catedral, La insolación, El dúo de música de cámara, De Bell a Campana, Tres óperas políticas, La idea de absoluto y sus fundamentalismos, Mi primer ratón, Los valores que nos dejaron las teologías políticas y En el anochecer de la tevé. Su libro Zarza remueve fue traducido al inglés. Desde 2005 el autor y Santiago Espel codirigen la revista de filosofía y poesía FranKBaires.

Germán Cáceres

Un cuentista notable

El hábito de la desesperanza es más terrible que la propia desesperanza.
Camus


El desconocimiento, lo chabacano, la ignorancia, la fatuidad vienen exterminando sin piedad; de generación en generación. En todo. No menos de setenta años a esta parte, diría mi padre, rebuzna la brutalidad reinante. Y no sólo en jóvenes. En personas de cincuenta, sesenta o más. Profesionales y no profesionales se unen en esta suerte de ignominia, idiotez, necedad, cretinismo y disparate. Convivimos en una sociedad donde lo cultural, lo estético o la cortesía han caído en lo más abyecto, en un mercantilismo espurio, falaz. Quedan islas, islas donde el refugio es indispensable para respirar.

En la década de los 80 un entrañable y admirado amigo, José Martínez Suárez, me cuenta que le llegó a sus manos un libro, Todo es Dios, de un autor llamado Mundin Schaffter. Tiene el sello de Editorial Lumen, primera edición 1953, ejemplar 3677. En la primera hoja figura, manuscrita, la siguiente inscripción: “Librería Soler 3701. Acta 309.140. – 22/11/54”. Éste volumen le fue cedido al amigo de José por una persona que trabajaba en la Procuración de la Ciudad de Buenos Aires. Dicha inscripción manuscrita evidencia que se cumplió con un decreto del Intendente de la ciudad que ordenaba el secuestro del libro, acción que se cumplió en la librería citada. La razón por la que se ordenó el secuestro de la edición es porque uno de los quince cuentos, titulado “La pequeña carne blanca”, trata sobre la antropofagia. Y a continuación me entrega el cuento.

Durante años intenté conseguir ese libro sin posibilidad. Busqué en viejas librerías, consulté con amigos, pregunté a escritores, a intelectuales, en bibliotecas. Nadie sabía nada del autor ni del libro. Un cuento notable, de una intensidad pocas veces lograda en nuestro medio. Ya volveremos sobre su literatura.

La investigación me llevó a descubrir que en 1958 se realizó el Concurso Internacional de novelas Editorial Losada. El ganador fue el escritor español Manuel Mejía Vallejo con su obra Al pie de la ciudad. La Editorial recomendó, además de publicarlas, ocho novelas. Entre ellas las de dos escritores argentinos: Los dueños de la tierra de David Viñas y La otra mejilla de Mundin Schaffter.


Después de mucho tiempo pude conseguir el libro de cuentos gracias a mi hijo Emiliano. Primera edición, Editorial Lumen, Tucumán 2926, T.E. 62-6646, Buenos Aires. Ejemplar 0830. Precio m$n. 20.- La obra está dedicada: “A mis padres. Y a aquellos cuyo amor me ha educado. Mi gratitud”.

Su lenguaje, su clima, su ritmo inquietante, nos llama la atención. El dramatismo lleva a niveles en el cual la intensidad y la acción van de la mano. Observamos el conocimiento de la técnica narrativa en textos estremecedores como en otros plenos de ternura y simple belleza. A veces se desliza hacia lo patético y, en el caso de “La pequeña carne blanca”, hacia lo terrorífico. Este cuento justifica una vida literaria.

Por momentos sospechamos que cierto nihilismo y amargura lo conducen a una tesis onírica, una suerte de sueño y realidad que se manifiesta en sus páginas. Por momentos, observamos que el autor sentía lo vano de las cosas. Ese sentimiento creemos descubrirlo en Reuben Wiborg, Querido mío o incluso en Nalib Matrajt. El destino es uno: a veces, encubierto; otra, sorpresivo. Hay en sus cuentos una candorosa mirada, cierta presencia sobrenatural y una mágica fatalidad. Sabe fotografiar escenas; su escritura, a veces, nos deja una imagen pictórica. Palpitamos la presencia de la muerte, la fantasía femenina, una mezcla de lo ilusorio con lo real, lo fantástico es sutil, dulcemente ambiguo. La crudeza, pero sobre ella el ensueño. En un cuento breve, Hasta más ver, analizamos una conciencia literaria exigente y un equilibrio inmediato que roza el melodrama en una suerte de aventura metafísica. En cada página las categorías de la emoción: iluminadas, fuertes.

También observamos que la banalidad linda con la tontería humana que ilumina la multitud de artimañas con las que esquivamos la verdad. No hay en sus cuentos un lugar o una fecha que identifique. Sólo por ciertos objetos o palabras podemos imaginar, a veces, un pueblo o una ciudad. Pero algo más. En las historias de Mundin Schaffter todo lo que aparece está puesto por algo, todos los elementos interactúan entre sí. Sus personajes son seres abrumados por la desesperanza, por ciertos secretos; son antihéroes dolientes. Sometidos a un destino adverso nos dejan ver sus debilidades en las que el lector agudo se reconoce.

El cuento "Todo es Dios" transitan las zonas más profundas del ser. El miedo, el amor maternal, la búsqueda de uno y la del otro, la confusión, el presagio, la enfermedad mental, los recuerdos de la infancia, el dolor del padre, la necesidad del hijo, la poesía de Rilke desde lo simbólico espiritual.

En "Sol en la arena" una familia acomodada, de la alta burguesía vive el verano y la angustia de un hijo que piensa suicidarse, irse definitivamente por tedio, por cansancio. Está la presencia de Dios pero también la desesperanza, el afecto, el amor mezclado con la angustia existencial. Lo febril de cada diálogo es ejemplo narrativo. Detrás, otra vez, el abandono paterno. Un relato estremecedor. Un análisis aparte merece el paisaje, el entorno de cada cuento, la naturaleza, el hábitat. Creo que es suficiente, amigo leedor, creo que es suficiente. El resto de los cuentos poseen el mismo nivel de celsitud. Veamos el comienzo de "Romance de tierras bravas": “Ocurrió hace mucho tiempo, cuando las caras de mis abuelos blanquearon su ansiedad entre aquellas tierras. Llegaron en carreta, él y ella, los primeros en cruzar la inmensa soledad hasta el borde virgen de los grandes lagos…”

¿Por qué - uno se cuestiona - el desconocimiento, la ingratitud, el olvido, el desinterés de ciertos autores, de ciertos libros? Cabe preguntarnos adónde va la literatura. ¿Hay una pérdida de sustancia, una falta de contenido? ¿Hay una desnaturalización estética? En las últimas tres décadas palpitamos una descarga de irracionalidad, de desfiguraciones sectarias y otros excesos que tienen relación con la sociedad líquida, la crisis del lenguaje, la industria cultural, la atomización espiritual, el reino de la cibernética, las desfiguraciones de una intelectualidad empobrecida. El extravío y la amenaza de servidumbre asedian en medios, en universidades, en ideologías. Un lenguaje lastimoso, empobrecido, cuando no ineducado o vulgar.


Juan Carlos Eduardo Mundin Schaffter, conocido como Carlos Thompson (7 de junio de 1923 – 10 de octubre de 1990). Sus padres eran de origen alemán y suizo. De él hablamos. Un actor que triunfa en Hollywood (como su contemporáneo Fernando Lamas), en los años 50. Trabajó junto a Robert Taylor, Eleanora Parker, Yvonne De Carlo, Pier Angeli. Entre nosotros, Laura Hidalgo, el radioteatro, el cine nacional. Vivió también en Europa, casado con Lilli Palmer, antes tuvo relaciones con María Félix y Lola Flores. Su verdadera vocación fue siempre la literatura. En su casa de Suiza escribe, en alemán, sus investigaciones sobre el supuesto asesinato del general Wladyslaw Sikorski, una acusación burda contra Churchill. Un verdadero suceso que le da prestigio y notoriedad: The Assasintion of Winston Chuchill (1969). Trabajó en el cine alemán y en la televisión británica.

El gran escritor siciliano, Leonardo Sciascia escribió: “El hombre puede cometer dos errores. Uno es irse de su patria. El otro es volver”. Desde mi óptica diría que el hombre sólo comete un error: volver. Regresa a Buenos Aires en 1990. Al poco tiempo se suicida de un tiro en la sien derecha; el 10 de octubre. Lo encuentra su chofer quien debía llevarlo al Teatro Regina para protagonizar Cartas de amor de A.R. Gurney, junto a Chunchuna Villafañe. Regresa al país abatido por la soledad, por la muerte de Lilli Palmer -cuatro años antes- a causa de un cáncer. Fue un abierto crítico de los roles de Hollywood y de la calidad de sus películas. Sus cuentos merecen ser reeditados. Resumiendo: una tensión lúcida para el lector que busca la excelencia.

Carlos Penelas
Buenos Aires, septiembre de 2018
www.carlospenelas.com

Alfredo Bravo contra la pena de muerte

El histórico referente del socialismo, y su visión sobre la pena de muerte, en un libro de nuestro catálogo.


Una bestia en la Biblioteca

La bestia equilátera, una de las editoriales independientes más interesantes de los últimos años, cumple una década. Acá, las novedades de su fondo editorial en nuestro catálogo.


El jardín desconocido

de Inés Legarreta
(Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2018, 70 páginas)


Su poemario está dividida en dos partes: I («Bajo otra luz») y II («Poemas de Yacanto»). Leerlo es un placer encantador por la belleza de sus imágenes y su logrado ritmo. Además, la autora en todo momento es reflexiva y profunda.

Hay hallazgos y perlas en su libro, sobre todo por sus versos finales:

–“como una persona que se alzase/delante de un árbol/y lo superara/en estrellas.”

–“a plena luz/con tanta fuerza como para despertar la conciencia de estar/ vivo./¿Es esto posible?

–“Nunca sabremos si el arte es un don o una condena.”

Los poemas combinan un ámbito de ambigüedad y de extrañamiento que se transmite con una zozobra angustiante que preanuncia un final trágico, que no desemboca el pesimismo (“Hay en la lluvia/en el caer incesante desde anoche/la posibilidad de una desgracia”). Y si bien piensa en la muerte, es solo para recapacitar en que nos iremos de este mundo: “Cada vez me alejo más y más/de todo/lo que me parecía interesante/ excitante/ necesario/hasta imprescindible/para vivir. /Volver/es un trabajo que no sé si quiero hacer. /¿Así de simple será la muerte?/¿Será la muerte?”.

La naturaleza y sus misterios son una presencia constante en El jardín desconocido, en el cual desarrolla una poesía moderna, que no desdeña ningún recurso audaz, pero que jamás incursiona en lo hermético.

Inés Legarreta medita sobre las palabras (“¿harán daño/ provocarán/un cráter misterioso para ser estudiado por expertos/del paleolítico/o sólo/serán/eso que no alcanzó?”.), y acerca del acto poético (“Pero no. Los versos /la mayoría de las veces/son/el vacío/que se extiende.”).

Hay un sentido y conmovedor poema sobre la muerte de su padre: “Cuando papá murió quise”.

Inés Legarreta nació en Chivilcoy, Pcia. de Buenos Aires. Es narradora y poeta. Entre sus librosfiguran El abrazo que se va (2008), Tristeza de verse lejos (2010), La turbulencia del aire (2012), La imprecisa voz que me sueña (2014) y La puntada invisible (2016). Codirigió desde 2005 hasta 2012 la revista literaria Fledermaus. Ha sido traducida al inglés, al alemán y al italiano. En 1990 recibió el Premio Iniciación de la Secretaría de Cultura de la Nación y la Faja de Honor de la SADE por los cuentos En el bosque. En 1993 obtuvo la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes. En 1997 se adjudicó el Tercer Premio de Literatura y una Mención de Honor en el Premio Ricardo Rojas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por Su segundo deseo (cuentos). De esta misma entidad recibió el Premió Único en 2004 por La Dama habló. En 2000 le otorgaron la Medalla de Plata como Mujer Destacada Bonaerense y en 2015 la de Oro. En 1989 y 1993 ganó el Primer Premio Nacional de Los Cuentos de la Granja, Segovia, España.

Germán Cáceres

Donación de Carlos A. Solero

Agradecemos a Carlos A. Solero la donación de sus libros dedicados Escritos y reflexiones contra teclado y Letras de coyuntura, ya en nuestro catálogo.



La CGT, también en el catálogo

En una jornada de paro general, y con la Biblioteca cerrada, destacamos de nuestro catálogo esta historia de la CGT y el sindicalismo latinoamericano.


El superclásico en el catálogo

Se jugó el Boca - River y también tenemos libros sobre el tema en nuestro catálogo.


Día de las Bibliotecas Populares

Hoy se conmemora el Día de las Bibliotecas Populares, recordando la fecha de promulgación de la Ley 419 que dio origen a la CONABIP, en 1870.


El 23 de septiembre de 1870 se promulgaba la Ley 419 propiciada por Domingo F. Sarmiento, y que dio origen a la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares (actual CONABIP), con el propósito de fomentar la creación y el desarrollo de estas instituciones, constituidas por asociaciones de particulares, con la finalidad de difundir el libro y la cultura. A continuación, el texto de la ley:

Artículo 1º- Las Bibliotecas populares establecidas o que se establezcan en adelante por asociaciones de particulares en las ciudades, villas y demás centros de población de la República, serán auxiliadas por el Tesoro Nacional en forma que determina la presente ley.

Art. 2º- El Poder Ejecutivo constituirá una Comisión Protectora de las Bibliotecas Populares, compuesta por lo menos de cinco miembros anuales.

Art. 3º- La Comisión de que habla el artículo anterior, tendrá a su cargo el fomento e inspección de las Bibliotecas Populares, así como la inversión de los fondos a que luego como la inversión de los fondos a que se refieren los artículos siguientes.

Art. 4º- Tan luego como se haya planteado una asociación con el objeto de establecer y sostener pot medio de suscriciones una Biblioteca popular, la Comisión Protectora, remitiendo un ejemplar o copia de los Estatutos, y la cantidad de dinero que haya reunido e indicándose los libros que desea adquirir con ella y con la parte que dará el Tesoro Nacional, en virtud de esta ley.

Art. 5º- La subvención que el Poder Ejecutivo asigne a cada Biblioteca Popular, será igual a la suma que ésta remitiese a la Comisión Protectora, empleándose el total en la compra de libros, cuyo envío de hará por cuenta de la Nación.

Art. 6º- El Poder Ejecutivo pedirá anualmente el Congreso las cantidades necesarias para el cumplimiento de esta ley, en el presente año, la parte del inciso 15 del Departamento de Instrucción Pública, que no se emplee en su objeto, y pudiendo además invertir la cantidad de tres mil pesos fuertes, si fuese necesario.

Art. 7º- Comuníquese al Poder Ejecutivo. -Dada en la Sala de Sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a veinte y un día del mes de Setiembre de mil ochocientos setenta.-

ADOLFO ALSINA - Carlos M. Saravia - Secretario del Senado - MARIANO ACOSTA - Bernardo Solveira - Secretario de la Cámara de Diputados.

Departamento de Instrucción Pública - Buenos Aires, Setiembre 23 de 1870.- Téngase por ley, comuníquese, publíquese y dése el Registro Nacional.- SARMIENTO- N. Avellaneda

La venganza del tigre azul

de Eduardo González
(loqueleo/Ediciones Santillana, Buenos Aires, 2018, 128 páginas)


Valentín, que recibió un trasplante de corazón, dibuja y acompaña sus trabajos con aforismos tan bellos como inspirados: “En otoño, las estatuas de Parque Lezama sufren porque no pueden evitar que los árboles lloren sus hojas”.

El autor construye una prosa plena de imágenes y emplea tanto las frases largas como las cortas, algunas con una sola palabra. Ha logrado plasmar un estilo literario propio y poblado de oraciones hermosas: “Todo había tomado una velocidad incontrolable y no tenía más remedio que pilotear su vida en medio de un río tormentoso que lo empujaba al abismo.”

Es muy sutil para sugerir las relaciones íntimas entre Valentín y Vera: “…ese pelo que él tanto amaba cuando se derramaba sobre las sábanas.” Y con sagacidad narrativa va creando una trama que atrapa, a la vez que en el texto va incorporando audazmente onomatopeyas propias del lenguaje historietístico. La Vengaza del Tigre Azul no se puede dejar leer, como si Eduardo González hubiera captado el método de El conde de Montecristo, del cual un personaje afirma: “Lo que admiro de Dumas es que te agarra de los pelos en la primera frase y no te suelta hasta el final…”

No es nada convencional cuando hace afirmar al adolescente Valentín que sus padres se llevan bastante mal, que ambos forman una mala pareja y que él no quiere repetir esa historia por nada del mundo. De allí su desorientación y dudas cuando tiene que optar entre sus dos amores: Vera o Irupé.

Valentín avanza con sus dibujos y comienza a concretarlos en viñetas. A veces las hace en el Bar Roma, donde un mozo se le acerca y charlando le comenta que allí concurría el maestro Solano, en clara referencia al dibujante de El Eternauta, Francisco Solano López. Y así, poco a poco, el libro se transforma por tramos en una historieta compleja e imaginativa, que se combina fluidamente con la narración escrita. Hasta que hacia el final concluye asumiéndose como novela gráfica. González demuestra que tiene oficio como guionista y como escritor. Y está acompañado por la notable labor de la artista Erica Villar, muy diestra en la elección de planos, en la composición de página, en los encuadres y en sacar partido de los blancos y grises que imperan en los cuadritos, los cuales se despliegan con innumerables variables de marcos. La dibujante no opta por el realismo gráfico, sino que estiliza su figuración en una fórmula atractiva y muy moderna.

Eduardo González nació en Buenos Aires. Es escritor, guionista, docente y psicólogo de niños y de adolescentes. En 2002 recibió el Premio de la Asociación de Escritores Policiales de Bulgaria, en 2003 el Accésit del Concurso de Relatos de la Semana Negra de Gijón, en 2004 el Primer Premio “Indio Martín” de Cuba, en 2014 el Konex de Literatura Juvenil y en 2017 el Premio Barco de Vapor. Fue el encargado de organizar el Festival Buenos Aires Negra Joven de 2013. Entre sus libros pueden mencionarse: Cementerio clandestino, El fantasma de Gardel ataca el Abasto, Barrio de Tango, Misterioso campamento en Maschwitz, Los casos de Muki, El secreto de Leonardo da Vinci, La maldición de Moctezuma, Origami, En busca del cielo perdido, Al rescate del Eurídice, Por el camino del cóndor y Muerte súbita (publicado en 2018).

Germán Cáceres

Guerra e historia en nuestro catálogo

Novelas de guerra y libros de historia en la donación para nuestro catálogo de Diego Molina.


Borges en el catálogo

Las obras completas de Jorge Luis Borges están en nuestro catálogo, pero recientemente sumamos estos títulos disponibles para los socios de la Biblioteca.


Narrativa policial argentina

Aporte para una bibliografía
de Elena Ardissone y Miryam E. Gover de Nasatsky
(Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, 2017, 196 páginas)


En la introducción Miryam E. Gover apunta que la peculiar mirada de la novela policial “fue incursionando en otras áreas afines como la historia, la psicología o la semiología”, y que también lo hizo con la política, la ética y el derecho. Comenta, además, que “la novela-enigma contiene dos historias: la del hecho nefasto y la dilucidación del mismo desde el efecto a la causa”. Algo así como definía Sherlock Holmes la detección: el arte de razonar al revés. Respecto a la novela negra opina que “fusiona ambas historias ya que el relato coincide con la acción (…) va de la causa al efecto.” Por mi parte en el Prólogo ratifico sus conceptos afirmando que “La de enigma es la ficción clásica (…), es decir aquella en la cual el lector intenta descubrir quién es el culpable”, y que en la novela negra o hard-boiled ya no importa averiguar la identidad del malhechor porque en ella se señala que la sociedad está dominada por el gangsterismo.

Asimismo Gover declara que la narrativa policial de nuestro país, aunque ha abrevado en ambas vertientes, las ha renovado adquiriendo un perfil propio, y puntualiza que “Jorge Luis Borges marca el inicio de una modalidad diferente” y que las primeras expresiones del género surgieron a comienzos del siglo XIX con Eduardo L. Holmberg (1882-1937), Luis V. Varela (1841-1911) y Paul Groussac (1848-1929).

En «Palabras preliminares/Criterios de trabajo», aclara que en los últimos años los relatos policiales nacionales se han tornado más realistas y violentos, con referencias a las drogas y a las perversiones. Las autoras refieren que una de las dificultades mayores fue llegar a las obras por la carencia en las bibliotecas de material contemporáneo, situación que las obligó a dirigirse personalmente a los propios autores para reunir información. Esta exhaustiva búsqueda debió interrumpirse en 2011 por el fallecimiento de Elena Ardissone.

La Parte I está dedicada a cuentos, incluido antologías. A través de su lectura se recordará a escritores olvidados o sorprenderá que algunos de los allí citados abordaran esta literatura.

La Parte II está dedicada a novelas e incluye obras de Literatura Juvenil.

Completan este libro una interesante Bibliografía y un Índice Onomástico muy práctico.

Es necesario advertir que no estamos ante un libro de historia o de análisis crítico de la Literatura Policial Argentina. Su valioso aporte va dirigido a estudiantes, profesores, ensayistas y lectores como una guía para facilitar su abordaje. Como manifiesta Miryam Gover: “Esperamos que otros investigadores continúen dicha obra y completen las inevitables omisiones que pueda tener”.

Hay un reconocimiento especial a Patricia Sala, Directora de la Biblioteca de la Facultad que editó este libro, por su “valiosa colaboración en todas las etapas del trabajo”.

Elena Ardissone, Bibliotecaria egresada del Museo Social Argentino y de la Escuela Nacional de Bibliotecarios, publicó – junto a las profesoras Nélida Salvador y Myriam E. Gover– Novela argentina del siglo XX y Revistas literarias argentinas 1960-1990. Escribió asimismo bibliografías de autores como Oliverio Girondo y Macedonio Fernández.

Miryam E. Gover es Profesora de Letras. Fue becaria del Fondo Nacional de las Artes, y ha publicado, entre otros trabajos, Bibliografía de Alberto Gerchunoff, Poesía argentina del Siglo XX, dos libros de poemas y tres novelas históricas. Recibió el Premio E. Martinez Estrada por parte del ILCH (Instituto Literario y Cultural Hispánico).

Germán Cáceres

Día del Bibliotecario

Hoy se celebra el Día del Bibliotecario en nuestro país, recordando el 13 de septiembre de 1810, cuando se publicó en la Gazeta de Buenos Aires, un artículo de Mariano Moreno anunciando la Biblioteca Pública.


Los Orígenes de la Fecha datan de 1810 cuando en la Gazeta de Buenos Aires, en la edición del jueves 13 de septiembre, aparece un artículo titulado “Educación” donde se lee: “... ha resuelto la Junta formar una Biblioteca Pública, en que se facilite a los amantes de las letras un recurso seguro para aumentar sus conocimientos. Las utilidades consiguientes a una Biblioteca Pública son tan notorias, que sería excusado detenernos en indicarlas"


"Por fortuna tenemos libros bastantes para dar principio a una obra, que crecerá en proporción del sucesivo engrandecimiento de este pueblo. La Junta ha resuelto fomentar este establecimiento (...) nombrando desde ahora por Bibliotecarios a el Dr. D. Saturnino Segurola y al Rvdo. P. Fray Cayetano Rodríguez (primeros bibliotecarios oficiales de la nueva era de la independencia de la República)", y “nombra por protector de dicha Biblioteca al Secretario de Gobierno Dr. Mariano Moreno”.


En 1942, el Centro de Estudios Bibliotecológicos del Museo Social Argentino presenta el proyecto de realizar actividades que se destacaran para celebrar el “Día del Bibliotecario”, establecido en el Congreso de 1942, convocando así a las “Jornadas Bibliotecológicas Argentinas” que se realizaron a partir de 1946. Recién en 1954 se establece el Día del Bibliotecario, cuando se dicta el decreto 17.650/54.


Día del maestro

El 11 de septiembre de 1888, en Asunción del Paraguay, fallecía Domingo Faustino Sarmiento. En su honor, hoy se conmemora el Día del Maestro.


Docente, pedagogo, político, escritor, periodista y militar, Domingo Faustino Sarmiento fue una de las personalidades más brillantes de la historia argentina.

Gobernador de la Provincia de San Juan entre 1862 y 1864, Senador Nacional por su Provincia entre 1874 y 1879 y presidente de la Nación Argentina entre 1868 y 1874, Sarmiento fue además el responsable de la ley que dio nacimiento a la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares, actualmente CONABIP, cuando el 23 de septiembre de 1870 se establece la Ley 419, que con el propósito de fomentar la creación y el desarrollo de estas instituciones, constituidas por asociaciones de particulares, con la finalidad de difundir el libro y la cultura.

En 1947 la Conferencia Interamericana de Educación estableció como Día Panamericano del Maestro al 11 de septiembre en homenaje a su fallecimiento.

Sus libros en la Biblioteca 
Uno de los escritores fundantes y básicos de la literatura argentina, Sarmiento también forma parte de nuestro catálogo:click acá para consultar sus obras disponibles. Además, como figura central de la historia de nuestro país, también es mucho lo que sobre él se ha escrito.

Ajedrez en el catálogo

Para quienes se sumaron al Taller de ajedrez, o quienes quieren saber más sobre este juego ciencia, también tenemos libros sobre el tema en nuestro catálogo.


Pecado

de Benjamin Black
(RBA Ediciones, Buenos Aires, 2017, 304 páginas)


No es de las mejores obras de Benjamin Black, seudónimo de John Banville para sus novelas policiales, pero su oficio, su bella prosa y sus descripciones impecables hacen que se lea con fruición. No solo refiere los rasgos de los personajes, sino también sus movimientos, ademanes y gestos. Excelente la traducción de Miguel Temprano García.

Sucede en Irlanda (según el título de la primera parte en «Invierno, 1957»), país donde, como parece ocurrir en todo el mundo, se ocultan las noticias y se las reemplaza por las actualmente denominadas fake news.

Benjamin Black escribió siete novelas que tenían como protagonista al patólogo Quirke, pero aquí aparece por primera vez el inspector St. John Strafford: “Era alto y delgado (…), de rostro estrecho y afilado, ojos que bajo cierta luz eran verdes y pelo de ningún color en particular”). En lugar de los típicos detectives solitarios de la novela negra que siempre encuentran la oportunidad de vivir un episodio romántico, este es tímido y está abrumado por sus complejos hacia las mujeres.

Misteriosamente un sacerdote católico es asesinado en una mansión y Pecado parece adoptar una visión moderna y revitalizada del caso típico del cuarto cerrado. O sea, en cierto aspecto es una novela de enigma, casi clásica. Un personaje da una cierta definición de la misma al dirigirse a Strafford: “Su trabajo debe ser como intentar hacer un puzle, juntar todas las piezas, buscar un patrón, ¿no?”.

Como telón de fondo está el intenso frío y una nevada permanente (la novela se titula Snow en su original en inglés), que le otorga un clima sombrío: “A Strafford le pareció que la nieve llevaba cayendo desde hacía semanas no solo en el mundo, sino también en el interior de su cabeza; podía seguir cayendo sin cesar, constante, callada, mortal.”

Si bien profundiza en la psicología de los personajes, la aparición de la perturbada adolescente Lettie le otorga al libro un cambio de ritmo.

Aunque no es el tema de la novela, está bien marcado el rencor que existe en Irlanda entre católicos y protestantes.

La segunda parte retrocede una década, «Verano, 1947», y en lugar de estar escrita en tercera persona como la anterior, lo hace en el primera del cura Tom Lawless, la víctima, cuando se desempeñaba como capellán en un reformatorio, y se describe el maltrato que se aplicaba a los internos. En la tercera –“Invierno, 1957”–, se retoma el presente. Y hay una cuarta parte muy lograda –«Coda/Verano, 1967»–, en la cual se narra un encuentro casual entre Lettie y Strafford, con diez años más sobre sus espaldas.

El texto abunda en agudas y variadas reflexiones por parte del inspector Strafford: “Nunca había creído en el mal como una fuerza en sí misma…No existía el mal, repetía siempre, solo hay hechos malvados. Pero ¿estaría equivocado?”/”…detrás de las flores y del canto de los pájaros, solo se veía la lucha sangrienta y constante por la dominación y la supervivencia.”/ “¡Otros mundos, imposibles y lejanos! Qué extraño era estar aquí vivo, en esta bola de barro y agua salada girando por las ilimitadas profundidades del espacio.”

Pecado obtuvo el Premio RBA de Novela Policíaca 2017.

John Banville (Irlanda, 1945) ha recibido el Premio Guinness Peat Aviation (1989), el Premio Booker (2005), el Premio Franz Kafka (2011), el Premio Irish Pen de Literatura (2013), el Premio Estatal Austríaco de Estatal Austríaco de Literatura Europea (2013) y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (2014).

Germán Cáceres

El libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.

Alumno publicado

Felicitamos a Julio Mario Scarinci, alumno del Taller Literario que dicta Carlos Penelas en nuestra Biblioteca y publicado en el último número de "Todo es cuento". Hay ejemplares disponibles en Austria 2154.


La colección "Todo es cuento", que en agosto lleva 61 ediciones, se publica mensualmente bajo la coordinación de Carlos Pensa. En esta ocasión, publicó los relatos "La playa y el mar" y "Claroscuro", de nuestro tallerista Julio Mario Scarinci. Su cuento "Baile" había sido publicado ya en nuestra página

Para quienes quieran sumarse al Taller Literario de Carlos Penelas, les recordamos que se dicta los jueves de 20 a 21:30 horas en Austria 2154. Más informes aquí: http://www.carlossviamonte.com.ar/2018/02/taller-literario-2018.html

Nuevo taller de ajedrez

Dictado por Jorge da Fonseca, comenzará un nuevo Taller de Ajedrez en la Biblioteca, Austria 2154. Será los martes de 17 a 18:30 horas.


Comenzamos un nuevo Taller de Ajedrez pensado para que todos aprendan a jugar éste juego ciencia de forma dinámica y divertida, y puedan aprovechar todos los beneficios que les brindará su práctica.

Algunas de las capacidades que desarrolla el jugador de ajedrez a lo largo del tiempo como consecuencia de la práctica de este juego:
  • Razonamiento lógico 
  • Intuición 
  • Concentración 
  • Constancia ante las dificultades 
  • Imaginación 
  • Memoria 
  • Poder de decisión y de asunción de riesgos 
  • Humildad (aceptación de los propios errores) 
  • Capacidad de análisis objetivo 
  • Reconocimiento de las posibilidades del adversario 
  • Socialización, respeto por el adversario y corrección deportiva 
  • Confianza en sí mismo y autodominio 
  • Capacidad de previsión, planificación y de cambiar, de ser necesario, los planes establecidos 
  • Lectura de lo que subyace en una determinada posición, más allá de lo aparente 
  • Perspicacia para aprovechar la oportunidad 
  • Superación de fracasos y derrotas 
  • Sentido del ritmo de la acción en la partida 
Los participantes podrán traer sus propios juegos o utilizar los que pondrá a su disposición la Biblioteca.

Jorge da Fonseca poeta, narrador, crítico literario y periodista. Amante del Ajedrez, lo practica desde niño, enseña y participa en torneos de manera regular.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y a quienes se inscriban a más de un taller.

Variaciones del catálogo

Milena Busquets, Roberto Fontanarrosa, Ildefonso Falcones y Martin Amis se encuentran en nuestro catálogo, para todos los gustos de lectores.



Los elementales

de Michael McDowell
(La Bestia Equilátera, Buenos Aires, 2018, 312 páginas)


McDowell muestra su oficio con una prosa de construcción perfecta, que se torna muy precisa en las descripciones y utiliza una adjetivación personal. Esta escritura abunda en belleza y en detalles, como si el autor estuviera estudiando los paisajes y edificios a la manera de un entomólogo (“La luna nueva era un parche negro cosido a un tapiz todavía más negro”). Impecable la traducción de Teresa Arijón.

En el comienzo se relatan rituales extraños que tienen lugar en la ciudad de Mobile, Alabama, y en la perturbadora conducta de la familia Savage. Es significativo también el tratamiento del tema de la muerte, que, según la solapa del libro, era crucial en la propia vida del escritor, pues coleccionaba “ataúdes de niños, fotos de cadáveres, de cráneos, de escenas de crímenes, lápidas,…”

El autor está considerado como uno de los más brillantes exponentes del gótico sureño, pero el espíritu de esta novela de horror impresiona más bien como una historia convencional, propia del siglo XIX, una suerte de déjâ vu.

McDowell va desparramando datos sueltos y confusos sobre tres casas situadas en la playa Beldame, en Alabama, que son visitadas por las emparentadas familias Savage y McCray. Paulatinamente comienzan a surgir los conflictos que no logran superar los personajes, como el alcoholismo de la a señora Big Barbara. Y, casi inadvertidamente, se va instalando el clima de extrañamiento y de terror, como si fuera un trauma que arrastran los protagonistas desde hace años sobre una mansión deshabitada que llaman la tercera casa (“En las olas se podía oír cualquier cosa: el canto de las sirenas o los pasos de los muertos sobre la arena.”)

La intriga se mantiene porque al final de los capítulos se mencionan hechos inexplicables y se aguardan acontecimientos misteriosos.

En mitad de la novela Odessa, una mujer supersticiosa, empieza a hablar de brujerías: “Los muertos regresan, pero no siempre recuerdan quiénes fueron.”/”Son los espíritus que viven en el infierno…” Y Michael McDowell logra que los hechos espeluznantes se incorporen naturalmente a la historia, como si se trataran de sucesos normales. Los personajes soportan visiones de muertos o sueñan con ellos. El lector percibe que se avecina una tragedia truculenta.

En la segunda mitad de la novela, el personaje Luker define a los «Elementales» como “La clase de espíritus que están en la tercera casa” / "…eran simplemente presencias, amorfas e insustanciales.”

Paralelamente al clima de extrañamiento y de episodios sobrenaturales que se instala, deviniendo el texto en un relato fantástico, transcurre una historia realista de un matrimonio desavenido, los McCray, contraste que da fuerza a la narración al intervenir las eternas pasiones y fallas humanas.

La obra de Michael McDowell (1950, Alabama-1999, Massachusets) recibió elogios de personalidades de la talla de Stephen King, Tim Burton, Peter Straub y Poppy Z. Brite. Es autor de las novelas The Amulet, Cold Moon Over Babylon y Blackwater. También escribió guiones televisivos y cinematográficos (especialmente para Tim Burton).

Germán Cáceres

El libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.

Presentación de "Vidas pulsionales"

En el marco de la Segunda Jornada de la Red AAPP se presentó el libro Vidas pulsionales, compilado por Enrique Acuña.


El libro, editado por El ruiseñor del Plata, fue presentado por Acuña, junto a Germán Schwindt (Pragma-La Plata), Verónica Ortiz (Analytica - Buenos Aires), Leticia García (Revista Conceptual) y Martín Gómez (Analytica- Corrientes). A continuación, un fragmento del prólogo de Enrique Acuña:

(...)"La pregunta sobre cómo vive una época la pulsión nos podría conducir a la falacia del colectivo donde no hay sujeto del inconsciente, o bien tomar el guante por su reverso: sí, "hay" en ese colectivo un saber para cada vida.

Se aloja ahí el sueño de la excepción neurótica (elogio al vacío en la histeria), la caída de los paradigmas (por el caso diferencial), o la invención de los neológicos (la poética de Macedonio, la despalabra de Becquett). Ese sueño no es el de la infatuación de un Yo, amo creyente en el progreso de la ciencia-capital, sino el hacer existir a un sujeto creador. Hay unUno entre todos, inventando un estilo para un buen vivir lo imposible de la pulsión de muerte.


Si el deseo del analista es "lo que opera en último término en un análisis" es porque permite el empalme del inconsciente con lo real de la pulsión. Ese deseo permite articular ese reverso pulsional vida-muerte como dos caras de una misma moneda.

En el cotidiano contemporáneo los cuerpos de los individuos anónimos que marchan en las calles revueltas por la angustia social que generan las biopolíticas, adquieren un nombre en el síntoma particular como lo más propio de cada sujeto, solo si se los extrae de la masa. Luego, ya en la experiencia analítica, vida-muerte se implican dando un sentido que se juega entre placer-displacer, sufrimiento-satisfacción; porque sin ese goce, que es también el Mal de cada uno, sería vano el universo."

Noches blancas, lecturas posibles

El clásico de Fiedor Dostoyevski en nuestro catálogo.

Jornada psi en la Biblioteca

El sábado se llevó a cabo la II Jornada Red AAPP (Asociaciones Analíticas y Publicaciones Periódicas) en nuestra Biblioteca, bajo el lema "La identidad cuestionada -Angustia e identificaciones-".


La apertura por la mañana estuvo a cargo de Inés García Urcola (C. Organizadora RED AAPP), siguiendo tres mesas. 

En la primera, comentada por Claudia Espínola (APM-Posadas), fueron participantes:
Gabriela Terré (Pragma-La Plata) Neurosis actuales. Identificaciones, angustia y deseo
Milena Nucciarone (Pragma-La Plata) La escultura del cuerpo 
Julia Pernía (APM-Posadas) ¿Quien habla? La extracción del sujeto de lo colectivo

Mesa 2, comentada por Daniela Gaviot (Analytica-Bahía Blanca): 
Hugo Espínola (APPArandú-Asunción) La babosa: sobre la identidad paraguaya.
Leonardo Vera (Analytica-Mar del Plata) Disidencias e incidencias identitarias.
Mónica Francesconi (Red AAPP- Buenos Aires) Discurso y recorrido de la identidad en Orlando de Virginia Woolf 

Mesa 3, comentó Fátima Alemán (Pragma-La Plata): 
Sebastián Ferrante (Pragma-La Plata) Medios masivos y descolonización del inconsciente 
Daniela Ward (Pragma-La Plata) El Tekó Porá y la excepción del deseo 
Mara Vascchetta Bogino (APPArandú-Asunción) Paraguayos República o muerte 

Tras el receso siguió por la tarde la mesa 4, comentada por Christian Gómez (Revista Fri(x)iones- Posadas): 
Marcelo Ale (Pragma-La Plata) Rasgos múltiples que modelan un vacío
Ana Gutiérrez (Pragma-La Plata) Desde la identidad hacia el montaje del síntoma. Caso Alejo: Entrevistas preliminares
Julieta Ríos (APM-Posadas) La sexualidad entre lo público y lo privado 

Luego se realizó la presentación del libro Vidas pulsionales (Editorial El ruiseñor del Plata), compilado por Enrique Acuña, con la participación de Germán Schwindt (Pragma-La Plata), Verónica Ortiz (Analytica - Buenos Aires), Leticia García (Revista Conceptual) y Martín Gómez (Analytica- Corrientes) 

Por último, el cierre estuvo a cargo de Enrique Acuña con su intervención "Fernando Pessoa: Lo in-nominado como heterónimo".



Falleció Juan Carlos Coral

Lamentamos el fallecimiento de Juan Carlos Coral, quien supiera ser asiduo a nuestra Biblioteca, donde incluso dio varias charlas y conferencias.


A los 84 años, el jueves falleció nuestro amigo y compañero Juan Carlos Coral, y con él se va una parte importante de la historia del Socialismo argentino. Diputado nacional junto a Alfredo Palacios, candidato a presidente en 1973 por el Partido Socialista de los Trabajadores.

Nacido en Quequén en 1933, Coral se enroló joven en el socialismo, en 1955. En 1958, cuando se produjo la fractura del partido, entre el Partido Socialista Democrático, de Américo Ghioldi, y el Partido Socialista Argentino, liderado por Alfredo Palacios, Coral se quedó junto a este último, a quien acompañó en su exitosa campaña como candidato a senador en 1961. Dos años después, en 1963, Coral alcanzó una banca de diputado, y compartió recinto con su admirado Palacios, a quien dedicaría muchos años después su libro Alfredo Palacios, el socialismo criollo. El mandato de Coral como diputado fue interrumpido por el golpe militar de 1966. Un año antes, tras la muerte de Palacios, Coral tomó las riendas del PSA. Una fracción que él encabezó se fusionó con el grupo liderado por Nahuel Moreno, el Partido Revolucionario de los Trabajadores La Verdad, fusión de la que surgió el PST, principal expresión del trotskismo en aquellos años.

La de Coral fue la primera fórmula presidencial en la historia que tuvo en su binomio a una mujer: la dirigente sindical Nora Ciapponi. En elecciones polarizadas, obtuvieron el 0,62 por ciento. Seis meses después, en las elecciones del 23 de septiembre que consagraron a Perón por tercera vez, Coral llevó como vice a Juan Carlos Páez. De los 48 mil votos de marzo saltó a 181 mil, el 1,54 por ciento. Durante la dictadura Coral se exilió en Venezuela.


En 2014 en una larga entrevista con Letra P, explicó el fuerte rechazo del socialismo hacia el naciente peronismo, en el contexto de la “fiebre antifascista” de la posguerra. Sobre el peronismo sostuvo que “robó el lugar (de defensa de los trabajadores) con posiciones falsas. Porque ¿cuál es la diferencia entre el peronismo y el socialismo? Que el socialismo quiere terminar con el sistema capitalista, que es una forma moderada de la esclavitud. En cambio, el peronismo es un movimiento policlasista que quiere la conciliación de patrones y obreros, y humanizar al capitalismo, pero mantenerlo”.

“En realidad -sostuvo Coral-, las conquistas obreras del peronismo son pocas. La mayoría de las leyes ya estaban sancionadas: la jornada de ocho horas, el descanso dominical, el trabajo de mujeres y niños, accidentes de trabajo, fueron todas iniciativas de Palacios, que incluso llevaron décadas de lucha. La jornada de ocho horas, por ejemplo, fue un proyecto que Palacios presentó en 1906, que recién se sancionó en 1928. Lo que pasa es que durante el peronismo se dio una organización sindical enorme, y las bases hacían un control muy fuerte de la aplicación de las leyes obreras”.

En 2017 en un homenaje a Alfredo Palacios en la Cámara de Diputados sostuvo: “La vigencia del pensamiento de Palacios está dada por temas que están en el centro de la discusión política en este momento: la flexibilización laboral significa disimuladamente la derogación de todas las leyes del trabajo sancionadas durante 60 años. Y el trabajo infantil, que cada día encontramos trabajo esclavo y se sigue explotando a los niños como en la Inglaterra de la Revolución Industrial. Esos son temas de actualidad de los que el socialismo se ocupó durante todo el siglo pasado”.

Coral visitó varias veces nuestra Biblioteca, acompañándonos en actos y brindando él también toda su experiencia y consideraciones. A continuación, dos videos de su exposición sobre Palacios en la presentación del libro de Víctor García Costa Alfredo Palacios. Entre el clavel y la espada, que se realizó en nuestra casa en agosto de 2011.

Un misterio espacial

de Germán Cáceres
e Ilustraciones de Cristian Bernardini
(AZ Editora, Buenos Aires, 2018, 75 páginas)


Menudas complicaciones parpadean en el interior de quien, a los dieciséis años, se atrinchera en sensaciones revestidas de fantasía y realidad. Con su madre fallecida y su padre (un eminente hematólogo) se ha inclinado por el estudio del dibujo en una escuela de historietas, al margen de continuas exploraciones en el espacio de las leyendas, con escritos donde brotan hasta ovnis y extraterrestres.

Germán Cáceres ha enfocado literariamente un atractivo suspenso, en plausible coherencia con las ilustraciones de Cristian Bernardini, robustecido en trazos de superior envergadura. Ambos transmiten variedad de impresiones, que va a llamar la atención del lector (especialmente los jóvenes), ajenos a la estridencia y el convencionalismo.

Enrique Sureda

Segunda Jornada Red AAPP

El sábado 25 de agosto se realizará la II Jornada Red AAPP (Asociaciones Analíticas y Publicaciones Periódicas) en nuestra Biblioteca, Austria 2154, bajo el lema "La identidad cuestionada -Angustia e identificaciones-".


Argumento:
La identidad esta casi siempre en crisis, es un devenir del ser en la danza de los nombres que puede ser cuestionada. (*)

Hay un abordaje de la noción de identidad, no solo desde el punto de vista filosófico, sino también sociológico y lógico, siendo esta última versión la que supone la existencia del sí-mismo en la base de la noción de identidad y su correlato la diferencia. La actualidad de esta problemática puede investigarse en la frontera del psicoanálisis con otros discursos, dónde al decir de Lacan "el inconsciente es la política".

¿Porqué a los analistas se interesan en la lógica colectiva y cómo se vive la pulsión en la subjetividad en cada época? La construcción de la identidad, tanto individual como colectiva, sexual o étnica, no es independiente de este tiempo que se cruza con una constante trans-histórica. Freud comenzó a interesarse por ella a partir de los fenómenos de masas -como el poder de la Iglesia y el Ejército o el ascenso del racismo- no por un mero interés sociológico. Se trata de entender cómo se construye el lenguaje modulado del "yo" por el Otro, para captar su lógica inconsciente: la represión, lo auto-segregado y la extimidad del sujeto con su objeto.

En la formación de masa como "contagio sugestivo", propio del enamoramiento y la hipnopsis, Lacan sitúa en las pasiones como el amor, el odio, ignorancia, y también los celos, envidia y aburrimiento, reflejos ilusorios de los mass-media, que sin embargo son inicios de la formación de síntomas en las neurosis. Pasiones que "bajan" como los discursos de la ciudad, al diván analítico.

Esa oposición deriva en otros binarios como subjetividad/sujeto e identidad/identificación. Por un lado el comportamiento, el hecho social, la masa; pero por otro se localiza la angustia, el síntoma y la producción de lo imposible de decir.

Ese recorrido permite subrayar la distinción entre una identificación horizontal entre los yoes, de una vertical, donde la relación del yo al Ideal encarnado en el líder, que como todo Amo es potencial de una castración simbólica. Esto deja un resto que es causa de angustia, introduciendo el tercer término en discordia entre identidad e identificación: el vacío.

El universal de la identidad es cuestionada en el síntoma por el particular de las identificaciones, rasgos múltiples que bordean un resto singular en ese vacío. Marcas significantes que ya no identifican al sujeto como el consumidor de un mercado que lo objetiva en la mercancía. Se trata mejor de un agujero en el ser que atraviesa la angustia y accede a un sentido en lo real. Tocar esa causa, es "otra cosa".

Ante la masiva producción del objeto técnico, se trata de producir el "rasgo de genio" en la agudeza del deseo del analista. Ese analista que confronta hoy ante la feroz alianza de la ciencia-capitalismo y que espera aplicar en la comunidad una praxis que intervenga con lo nuevo que enseñanza el inconsciente: el No-todo es lo posible.

Se trata de apartar al sujeto del rebaño de la subjetividad que lo eclipsa, para pasar de la formación de masa a la formación de síntoma. También sería esperable una otra mutación que no sea solo antropológica, sino efecto de una des-identificación que se descubre en la extimidad de la experiencia analítica y que como un nuevo Icaro, sobrevuele en la sociedad a riesgo de caer.-

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(*)-Para conversar sobre el tema, algunos vectores de investigación trazados por Enrique Acuña en su Seminario de este año que lleva por título “Ex-sistencia del inconsciente. Identidad, Identificación, vacío". en: httpseminarioacunia2018.wordpress.com/…/seminarioacunia2017/

Bibliografía inicial.
-Freud, Sigmund: Psicología de las masas y análisis el yo. y Tótem y Tabú.
-Lacan, Jacques -“En ti más que a ti”. El Seminario. Libro 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis y “Del mito a la estructura” -El Seminario Libro XVII .El reverso del psicoanálisis.
-Heiddeger, M.: Identidad y Diferencia. (Ficha BFLP)
-Ernesto Laclau: La razón populista. Fondo de Cultura Económica
-Miller. J.-A. : Curso El lugar y el lazo y Curso Extimidad. Ed Paidos
-Aleman, Jorge: Horizontes neoliberales en la subjetividad. Grama Ediciones
-Laurent, Eric. Síntoma y Nominación. Ed. Diva.
-Lévi-Strauss, Claude.: La identidad (Seminario). Ediciones Petrel
-Agamben, G.: La comunidad que viene. Ed.Pre-texto.
-García, Germán: En torno de las identificaciones. Ed.Otiumediciones
- Descombes, Vincent. El idioma de la identidad. Eterna cadencia
- Merlín, Nora: La colonización de la subjetividad. Letra Viva
-Ranea, Guillermo: “Sobre la identidad”. En Revista virtual Analytica del Sur. Nº7
-Acuña, Enrique: “Semblanzas reales. De los meteoros a internet” en Resonancia y silencio-Psicoanálisis y otras poéticas. EDULP
-A.A.V.V.: Vidas pulsionales. Ed. El Ruiseñor del Plata. (en prensa).-

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Sábado 25 de Agosto 2018; 10 hs ; Austria 2154 (C.A.B.A.)

Informes: te. (0221)421-4533 - e-mail: asocpsiclp@gmail.com

Organiza: Red A.A.P.P.

Auspicia: -INSTITUTO PRAGMA - www.aplp.org.ar
-Editorial "El ruiseñor del Plata"

Dos clásicos en el catálogo

Mark Twain y Oscar Wilde, con dos clásicos recién llegados a nuestro catálogo.


Declaración / Cuentos reunidos

de Susan Sontag
(Penguin Random House, Barcelona, 2018, 352 páginas)


Su escritura despliega precisión, rigor y soltura. Posee excelentes traducciones a cargo de varios responsables, pues los textos proceden de distintas publicaciones. Es sobre todo famosa por sus ensayos y novelas, pero según el prólogo a la edición inglesa de Benjamin Taylor, “los cuentos son adonde debemos dirigirnos para conocer a Sontag más íntimamente”.

Respecto a «El muñeco» – una suerte de robot–, no puede dejar de evocarse el relato «Marionetas S.A.», de El hombre ilustrado, de Ray Bradbury, pero la autora le da un tratamiento distinto y sumamente imaginativo, que alude a la soledad innata de la condición humana de modo perturbador: “He descubierto que estoy cansado de ser persona. (…) Me gustaría ser una montaña, un árbol, una piedra. Si he de continuar siendo una persona, la vida de la escoria solitaria es la única tolerable.”

Tanto «Descripción (de una descripción)», como «El muy cómico lamento de Píramo y Tisbe», «Un Parsifal» y «Diálogo de una descendiente de Noé y un pájaro» son alardes estilísticos y, de acuerdo a la nota de Aurelio Major a la edición española, “Se ha optado por reproducirlos al final, en orden cronológico de publicación y a manera de coda…”

Sontag fue una gran admiradora de Thomas Mann y en «Peregrinación» relata con sinceridad y apasionamiento el encuentro que mantuvo con el gran maestro en California, donde ambos vivían cuando ella tenía catorce años y ya sentía un intenso amor por la literatura y el universo de la cultura. Al final se desilusiona porque “El hombre que estaba frente a mí solo hablaba con fórmulas sentenciosas”/ “Algunos años más tarde, cuando ya era escritora y conocí a otros muchos escritores, aprendí a ser más tolerante con la brecha que media entre la persona y su obra.”

Innumerables asociaciones en un estilo ágil y espontáneo, como si no hubiese pasado por una corrección posterior, se encuentran en «Proyecto para un viaje a China».

«Espíritus norteamericanos» es un cuento de humor lunático, lindante con el absurdo, en que se cita a personalidades –unidas en pares–, entre las que desfilan escritores, presidentes, artistas de cine, músicos. Todo un logro.

Imaginativo y ocurrente resulta el relato «La escena de la carta», que desconcierta al lector con un alud de pensamientos: ¨Sin olvido no pueden existir ni la felicidad, ni la alegría, ni la esperanza, ni el orgullo, ni el presente.” Además, un descreimiento de la posibilidad de amar lo sobrevuela. Hay fragmentos de auténtico vuelo poético, como la peculiar correspondencia entre Tatyana y Eugene. Se aproxima al género de la miscelánea, tan caro a nuestro Macedonio Fernández.

«Viaje sin guía» está concebido muy en el estilo de escritura automática, con numerosos hallazgos (“Esa debe ser nuevamente la seducción del pasado. Pero espera a que el ahora se convierta en entonces. . Verás cuán felices fuimos.”) En cierto sentido es una sátira al turismo entendido como fenómeno consumista.

Un aire kafkiano y a la vez borgeano se respira en «Repaso de antiguas quejas», en el cual se describe una organización imprecisa de la que se ignoran sus orígenes, fines y propósitos. Brillante su abordaje dando rodeos explicativos y sin llegar a ninguna conclusión. Y el narrador, miembro de dicha organización, quiere retirarse, pero a la vez una fuerza interior lo aferra a ella porque le da seguridad y pertenencia.

«Declaración» reúne apuntes de varias historias a desarrollar que además pueden integrarse. Los personajes que aparecen esporádicamente muestran conductas y manías muy peculiares.

«Así vivimos ahora» (publicado en The New Yorker, 1986), puede entenderse como un tour de forcé propio de una malabarista que maneja las palabras como desea. Lo recorre el temor a la muerte que anida en todos los seres humanos, especialmente durante aquellos años explosivos del sida.

«Doctor Jekyll» presenta a un Hyde que cuenta con su individualidad: es otro sujeto. Sagaces las opiniones que brinda el profesor Utterson a sus alumnos: “Solo una pequeña parte de vuestra vida está bajo vuestro control.” Al parecer Jekyll, Hyde y Utterson se comunican telepáticamente transmitiéndose energía. El profesor, que da clases en Instituto para la Desprogramación de Seres Potenciales, lanza emanaciones y radiaciones para sojuzgar a los demás. En el cuento predominan el tono burlón y el nonsense.

Hay un diálogo jugoso entre una pareja y un doctor. Los comentarios del último solo se transcriben a través de las preguntas que le hace esa pareja sobre «El Nene», su hijo, que da título a la narración. Y el lector se pregunta ¿qué le pasa a esa insólita familia? Paulatinamente se va sospechando que el Nene –que ya ha dejado de serlo– sufre de varias patologías, incluso que es una especie de monstruo. Y los padres tampoco demuestran coherencia en su visión deforme de la realidad. En definitiva, se trata de humor negro que bordea lo macabro.

Susan Sontag (Nueva York, 1933-2004) se consagró internacionalmente por sus ensayos reunidos en Contra la interpretación (1966). Otros títulos importantes son Estilos radicales (1969), Sobre la fotografía (1977) y La enfermedad y sus metáforas (1978). Escribió novelas como El benefactor (1963), El amante del volcán (1992) y América (1999, que obtuvo el National Book Award). También recibió en 2001 el premio Jerusalén y en 2003 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y el Premio de la Paz concedido por los libreros alemanes.

Germán Cáceres

Cineclube Viseu

Desde Portugal nos envían foto del hermoso Cineclub de Viseu y acá recordamos la nota que le dedicaron al Cineclub La Rosa en su revista "Argumento" hace unos años.