Una página en movimiento

Mientras nos preparamos para la reapertura, a pesar de la distancia y permanecer con nuestras cortinas cerradas tanto tiempo, los invitamos a visitar periódicamente nuestra página, en la que tratamos de mantener el espíritu vivo de los libros, la literatura y todo lo que nos logre conectar con la cultura y las artes en estos tiempos duros.


Hemos tomado desde el comienzo de la cuarentena en la Argentina un hábito de publicar con regularidad ciertas "secciones fijas": cada lunes subimos literatura. Ya sean relatos, cuentos, poemas o algún artículo relacionado con libros y autores. Los jueves sumamos un espacio en el que combinamos música y literatura, mientras que los sábados seguimos con el apartado de crítica literaria de Germán Cáceres.

Además, siempre sumamos las efemérides que año a año nos convocan, como el Día del Maestro, del Bibliotecario y de las Bibliotecas Populares, junto a otras notas especiales publicadas en medios locales o extranjeros que vamos subiendo porque consideramos de interés para los lectores. 

En este tiempo en que nuestra página tiene récord de visitantes, y Twitter es un canal más de difusión, los invitamos a seguir acompañándonos así, a la distancia, pensando en nuestra reapertura.

El palacio de invierno

por Carlos María Romero Sosa
(Prosa Editores, Buenos Aires, 2020, 66 páginas)


Su contemplación visual del mundo es moderna tanto en su concepción como en su forma (“que encienden potestades como/ quien hace fuego para/ ahuyentar las fieras del/ sueño o la/ vigilia perpetua tras la muerte.”) 

Dice el poeta Santiago Sylvester en la contratapa: “En este libro conviven preceptiva clásica y experimentación, y de esta convivencia salen ganando las dos.” 

Las imágenes, aunque por tramos recurren a cierto hermetismo, nunca dejan de ser bellas: “para el golpe mortal del destino curándome con/ toda esta rutina devota de insistencias y/ marcas categóricas/ Tan quemantes las chispas de estrenar las jornadas.” Pero otras son cristalinas, tan logradas y sencillas que cualquier lector puede acceder a ellas. 

Hay epígrafes con citas y versos de famosos escritores como Alexander Blok, Pablo Neruda, Paul Verlaine, Manuel J. Castilla, Soren Kierkegaard. 

Una honda sensibilidad anida en sus poemas: “Entre cúpula y cielo la/ nieve categórica: la más/ firme corona y/ quizá más pesada, a/imagen de la Nada y su carga en los hombres…” 

Pero Romero Sosa no es ajeno a lo popular y aún menos a su consagrada sabiduría: (“Saber que la vida es como/ el tobogán: sus peldaños, / hay que subir paso a paso/ para caerse tan pronto…”) (“Por una sola vereda/ pasan la vida y la muerte; / y es obvio cuando se enfrentan/ quién a quién el paso cede.” Otros poemas suenan como moralejas: “Me propongo este nuevo año, / seguirle al tiempo los pasos. /La tristeza no me atrase; / la ilusión no me desbande.”). 

El libro incluye «Mártires de la Rioja”, un manifiesto muy sentido de su fe religiosa. 

Descendiente de ilustres salteños (su abuelo fue legislador y su padre historiador), Carlos María Romero Sosa nació en Buenos Aires. Ha ejercido el periodismo en diarios y revistas, y actualmente colabora en La Prensa, de Buenos Aires, y en el diario digital Salta Libre. Es autor de incontables opúsculos sobre temas literarios. Entre 1979 y 1980 fue becado para realizar estudios superiores de literatura española en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid. Es autor, entre muchos otros, de los siguientes libros de poemas; Las veredas (1975), Las voces del viento (1981), Hileras (1982), La vara y el reptil (1988), Línea de flotación (1995) y Un cielo a ras de mis declives (2019). 

Germán Cáceres

Nota: el libro Papeles con mi padre, de Romero Sosa, fue presentado en nuestra Biblioteca y forma parte de nuestro catálogo.

R.E.M. para leer

La banda de Athens, Georgia, lanzará un puzzle basado en un poster icónico de su carrera, en el que invitaba a leer. 


En 1990, R.E.M. lanzó un poster con la frase "READ" (LEER) para la American Library Association, una asociación de más de 140 años de historia, que entonces realizaba una campaña de promoción de la lectura en los Estados Unidos. 

Los miembros del grupo (Bill Berry, Peter Buck, Mike Mills y Michael Stipe) tuvieron la chance de mostrar su amor por la lectura y compartir algunos de sus libros y autores favoritos con el público, y el afiche se transformó un clásico en las bibliotecas públicas americanas, centros comunitarios, librerías locales o incluso en las escuelas. 

Ahora, a treinta años de su lanzamiento, la imagen original tomada por el fotógrafo Tom Hill fue relanzada como un puzzle de mil piezas, y todas las ganancias que genere su venta irá a beneficio de la Asociación Americana de Bibliotecas y la ONG "Books for Keeps", de Athens, que realiza esfuerzos para acercar los libros a los hogares de niños en donde no hay. 

“La American Library Association (ALA) está emocionada por cómo R.E.M. continúa apoyando a las bibliotecas y la literatura” dijo el presidente de ALA, Julius C. Jefferson, Jr. “Treinta años atrás, ALA publicó el célebre poster READ, de R.E.M. que ahora es una pieza de colección, y nos ecanta que ahora tenga nueva vida. Las donaciones nos ayudarán a sostener la misión de ALA, incluyendo proveer a los jóvenes de materiales de lectura que transformen vidas y mentes.”

El puzzle tiene un valor de 30 dólares y se consigue como preventa exclusivamente a través de la página oficial de la banda, REMHQ.com. La expectativa es que esté listo para ser enviado a fines de noviembre o principios de diciembre. 

Los lobos de Praga

por Benjamin Black
(Alfaguara, Buenos Aires, 2019, 336 páginas)


Aunque la novela presenta un enigma policial, se interna más bien en las intrigas palaciegas de la corte de Rodolfo II del Sacro Imperio Romano. La acción transcurre en Praga entre diciembre de 1599 y enero de 1600, época muy bien recreada por el autor. Y aunque permanentemente se alude a la pléyade de magos y alquimistas de ese período, Benjamin Black (seudónimo de John Banville, Wexford, Irlanda, 1945), no detalla esas actividades ni las de las ciencias ocultas. Sí menciona a eminentes científicos: Kepler, Tycho Brahe, Paracelso, Alberto Magno, Galeno, John Dee y muchos otros. 

Precisamente el narrador de la novela, Christian Stern, nacido en Ratisbona, y que arriba a Praga con el propósito de conquistar un lugar de privilegio en la corte, tiene un episodio muy logrado junto a Kepler, pues ambos se emborrachan recorriendo tabernas. 

Stern, además, expresa pensamientos interesantes: “Pero la mayoría de las cosas en la vida se aprenden demasiado tarde, y la sabiduría, si es que llega, llega a deshora”. / “No creo que nadie sea bueno o malo del todo. Somos una mezcla y actuamos de acuerdo a las circunstancias…”/ “Siempre he pensado que la apariencia de las cosas no es más que un velo de gasa detrás del cual una realidad más cierta actúa maravillosamente y a escondidas”. 

El carácter policial lo da el descubrimiento casual por parte de Stern del cadáver de una joven brutalmente asesinada en un callejón –que era una de las tantas amantes del emperador– y éste le encomienda que resuelva el caso. A este crimen se le añade el del padre de ella, el de su joven ex novio y el del doctor Kelley. Pero paulatinamente en Los lobos de Praga el género policial se difumina para internarse en una “fantasía histórica”, como la define el autor. Más allá de que los aspectos siniestros de los personajes de la corte gestan una atmósfera espectral, sus textos protagonizados por el doctor Quirque –que se asume como detective– son superiores. 

La breve nota final de Benjamin Black es una miniatura literaria exquisita, mérito que ya probó en el resto del libro con bellas imágenes, símiles creativos y una prosa refinada: “No era joven, pero su cara y su pelo tenían un no sé qué de pálida luminosidad, una especie de pátina límpida, como si hubiese pasado toda su vida a la luz del claro de luna.” La traducción de Miguel Temprano García es excelente. 

Ya se dijo que Benjamin Black es el seudónimo que emplea John Banville para sus novelas policiales (en La rubia de ojos negros se atrevió a resucitar al célebre detective Philip Marlowe). Banville obtuvo el Premio Booker en 2005 con El mar, en 2011 recibió el prestigioso Premio Franz Kafka, en 2013 el Premio Austríaco de Literatura Europea y, en España, los Premios Leteo, Liber y el Príncipe de Asturias de las Letras de 2014. Es firme candidato al Nobel. 

Germán Cáceres

El libro fue adquirido recientemente y forma parte del catálogo de la BibliotecaSiendo socio puede retirarlo para su lectura.

Cinco libros que deberías regalarle a mamá

Se viene el Día de la madre, y un clásico es regalar libros. Aquí, una selección posible de Langosta Literaria.



Salvar el fuego, de Guillermo Arriaga

De tintes shakespearianos, ritmo trepidante y gran tensión, esta novela relata las paradojas de un país y las contradicciones más feroces del amor y la esperanza. Su narración en diferentes tiempos, y el dinamismo de la historia donde se entrelaza la vida de Marina, una coreógrafa madre de tres hijos, y José Cuauhtémoc, un homicida condenado a 50 años de cárcel, hacen de este libro, una lectura imperdible para mamá.




Destierros, de Gabriela Riveros

Un secreto ancestral, la vida de dos mujeres que se entrecruzan, la historia de un país y sus guerras. En este libro, la autora nos narra la historia de cuatro generaciones de mujeres, de los migrantes, la violencia, el país de los desaparecidos, la impunidad y la demencia. Una mujer rarámuri anuncia el regreso de su hija desaparecida, un hombre recibe los restos de quien cree es su mujer, la cual ha sufrido un accidente automovilístico. Deja que mamá descubra el desenlace de esta trepidante historia.



El murmullo de las abejas, de Sofía Segovia

La autora cuenta en este libro la historia de México. Situándonos en Linares, al norte del país, y la Revolución mexicana como telón de fondo. Una lectura impredecible de amor y de entrega por una familia, por la vida, por la tierra y por un hermano al que se ha esperado siempre, pero también, la de una traición que puede acabarlo todo. ¡A mamá le encantará!



Las lunas de Júpiter, de Alice Munro

La ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2013 presenta una colección de cuentos conmovedores donde surgen traiciones, reconciliaciones, amores consumados y amores lamentados. Pero dejándonos entrever la transformación a través del tiempo de cada uno de los personajes involucrados. Un regalo increíble, ¿no?


Lo mucho que te amé, de Eduardo Sacheri

Esta novela está llena de preguntas sobre el enamoramiento, la exclusividad amorosa, el matrimonio, el dolor, el secreto, el destino y la libertad interior. Una joven de los años 50 y 60, que, a punto de casarse, rompe con los mandatos de la época, no será solamente ama de casa, no trabajará junto a su padre, no evadirá las complejidades del amor. Una mujer que enfrenta a su propio modo las circunstancias que le han tocado. ¿Cuántas mujeres podrían identificarse con la protagonista?

Pensando en un protocolo de apertura

Con la presencia de la Presidenta de nuestra Biblioteca, Carolina Orsi, el viernes 9 de octubre se realizó una reunión para establecer pautas y normativas en el regreso a la actividad de las bibliotecas públicas y populares de la Ciudad de Buenos Aires.


La reunión se llevó a cabo por Zoom y fue organizada por el Sr. Hugo Figueroa, Presidente de la Federación de Bibliotecas Populares, junto a el Sr. Juan Pedro Fernández Argento, quien representa a las Bibliotecas Populares en la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a fin de poder retomar con los encuentros en las bibliotecas por medio del préstamo de libros.

La apertura de las Bibliotecas de la Ciudad seleccionadas han sido nueve, que abarcan los puntos centrales y periféricos de la ciudad y abrirán en forma parcial a partir del próximo lunes 19 de octubre. La idea es que no solo sean las bibliotecas públicas, sino que también sean las bibliotecas populares.

Desde ya debemos ajustarnos al protocolo con el objetivo de una ampliación, un horario que abarque entre las 11 a 20 hs, turnos telefónicos y la colocación de los libros en cuarentena una vez devueltos.

Se deberá efectuar un listado con el nombre, días y horarios de apertura de las bibliotecas populares para ser entregado a Juan Pedro Fernández Argento.

Finalizando la reunión, se propuso realizar una reunión vía Zoom cada 15 días para estar al tanto de todas las novedades con respecto a nuestras bibliotecas y los pasos a seguir.

Descubra la poesía de Louise Glück, Nobel de Literatura 2020

Ofrecemos una pequeña muestra del universo de esta poeta, con una selección de algunos de sus versos más aclamados.


“Así se vive cuando tienes un corazón helado./ Como yo: entre sombras, arrastrándose sobre la roca fría,/ bajo las copas inmensas de los arces”. Ofrecemos una pequeña muestra del universo poético de Louise Glück, premio Nobel de Literatura 2020 a través de una selección que incluye versos de Ararat (1990), un poemario que le abrió a los lectores de fuera de EE UU e Iris salvaje, (1993, en España publicado por Pre-Textos como gran parte de su obra) uno de sus libros más reconocidos y con el que ganó el Pulitzer en 1993.


El espino


Al lado tuyo, pero no

de tu mano: así te miro

andar por el jardín

de verano: las cosas

que no pueden moverse

aprenden a mirar. No necesito

perseguirte a través

del jardín; en cualquier parte

los humanos dejan

señal de lo que sienten, flores

esparcidas en el polvo del camino, todas

blancas y doradas, algunas

levemente alzadas

por el viento de la tarde. No necesito

seguirte adonde estás ahora,

hundido en la ponzoña de este campo, para

saber la causa de tu huida, de tu humana

pasión, de tu rabia: ¿por qué otra cosa

dejarías caer todo aquello que has acumulado?

De Iris salvaje, Versión de Eduardo Chirinos



Lamium


Así se vive cuando tienes un corazón helado.

Como yo: entre sombras, arrastrándose sobre la roca fría,

bajo las copas inmensas de los arces.

El sol apenas me alcanza.

A veces, al comenzar la primavera, lo veo elevarse a lo lejos.

Luego crecen las hojas sobre él, hasta cubrirlo todo.

Siento su brillo entre las hojas, vacilante,

como quien golpea un vaso con una cuchara de metal.




No todos necesitan de la luz

en igual medida. Algunos

creamos nuestra propia luz: una hoja plateada

como un sendero que nadie puede recorrer, un lago de plata

poco profundo bajo la oscuridad de los arces.




Pero esto ya lo sabes.

Tú y aquellos que piensan

que viven por la verdad, y en consecuencia,

aman todo lo que es frío.

De Iris salvaje. Versión de Eduardo Chirinos



La terquedad de Penélope


Un pájaro llega a la ventana. Es un error

considerarlos solamente

pájaros, muy a menudo son

mensajeros. Por eso, una vez

se precipitan sobre el alfeizar, se quedan

perfectamente quietos, para burlarse

de la paciencia, alzando la cabeza para cantar

pobrecita, pobrecita, un aviso

de cuatro notas, para volar luego

del alfeizar al olivar como una nube oscura.

¿Pero quién enviaría a una criatura tan liviana

a juzgar mi vida? Tengo ideas profundas

y mi memoria es larga; ¿por qué iba a envidiar esa libertad

cuando tengo humanidad? Aquellos

que tienen el corazón más diminuto son dueños

de la mayor libertad.

De Praderas. Traducción de Andrés Catalán



Amante de las flores


En nuestra familia, todos aman las flores. Por eso las tumbas nos parecen tan extrañas: sin flores, sólo herméticas fincas de hierba con placas de granito en el centro: las inscripciones suaves, la leve hondura de las letras llena de mugre algunas veces… Para limpiarlas, hay que usar el pañuelo.

Pero en mi hermana, la cosa es distinta: una obsesión. Los domingos se sienta en el porche de mi madre a leer catálogos. Cada otoño, siembra bulbos junto a los escalones de ladrillo. Cada primavera, espera las flores. Nadie discute por los gastos. Se sobreentiende que es mi madre quien paga; después de todo, es su jardín y cada flor es para mi padre. Ambas ven la casa como su auténtica tumba.

No todo prospera en Long Island. El verano es, a veces, muy caluroso, y a veces, un aguacero echa por tierra las flores. Así murieron las amapolas, en un día tan sólo, eran tan frágiles…

De Ararat, traducción de Abraham Gragera López

Confesión


Decir que nada temo sería faltar a la verdad. La enfermedad, la humillación, me atemorizan. Tengo sueños, como cualquiera. Pero aprendí a ocultarlos para protegerme de la plenitud: la felicidad atrae a las Furias. Son hermanas, salvajes, que no tienen sentimientos, sólo envidia.

De Ararat, traducción de Abraham Gragera López

Selección: Diario El País, Madrid

Un poeta en defensa de Armenia

a Agustín Tavitián, in memoriam


En 1986 dicté una conferencia en torno a la cultura armenia. Hablé, entre otras cosas, de Mesrop Mashtóts, inventor de los caracteres armenios, fundador de la cultura armenia escrita. Tenía el conocimiento de sabios siríacos y griegos. Su creación, su invento fue de tal perfección que los caracteres hasta hoy no han sufrido mayores modificaciones. Recordemos el año: 361. Señalé, en la oportunidad, la importancia de la literatura armenia medieval.

No podemos analizar el conflicto actual sin tener en cuenta el genocidio contra​el pueblo armenio. Se calcula entre un millón y medio y dos millones de civiles armenios que fueron perseguidos y asesinados por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio Otomano. El hecho ocurrió entre 1915 y 1923. Fue una deportación, además, forzosa para exterminar la cultura armenia. Se caracterizó por la brutalidad en las masacres. Fue el primer genocidio moderno. Es el segundo caso de genocidio más estudiado después del Holocausto. Vale recordar que el primero de los países en reconocer el genocidio armenio fue Uruguay, en 1965, cuando se conmemoraban los cincuenta años de los crímenes. Por último: hasta la fecha Turquía no admite que se trató de un genocidio, sostiene que las muertes no fueron el resultado de un plan sistemático de exterminio masivo y premeditado.

Esta breve introducción es imprescindible para comprender el conflicto de nuestros días en Nagorno Karabaj. Debemos recurrir a las palabras de Ester Mkrtumyan, embajadora de Armenia en Argentina, concurrente en Uruguay, Chile, Paraguay y Perú. Dice: “Hay dos cuestiones fundamentales. En primer término, la actitud armamentista, belicista y totalitaria del presidente de Azerbaiyán, que considera que Artsaj es únicamente un trozo de tierra. En segundo lugar, la actitud parcial y beligerante de Turquía, que sigue desarrollando sistemáticamente la política anti armenia que siempre la ha caracterizado, al punto de no reconocer siquiera el Genocidio de 1915”.

También señala que “últimamente se intensificaron las declaraciones y ahora nosotros tenemos también datos de que unos cuatro mil mercenarios de ISIS están contratados por parte de Turquía para combatir contra la población de Nagorno Karabaj”.

“Es una verdadera guerra porque se usa artillería pesada, cohetes, aviones no tripulados y la mayor parte del armamento que está usando Azerbaiyán es de producción turca. Esta vez no hay una violación de tregua en la misma línea de contacto sino que abarca poblaciones civiles. Entre los muertos en Nagorno Karabaj hay mujeres y niños”.

Asimismo comentó la embajadora: “Azerbaiyán y Turquía quieren desestabilizar la región del Cáucaso Sur y llevar las negociaciones fuera del ámbito de Europa y Rusia”.

Hemos ido recapitulando artículos para que el lector pueda comprender un poco más hechos, circunstancias, realidades. La gran mayoría – incluimos a intelectuales, periodistas, gente de la cultura – desconoce todo o casi todo del pueblo armenio. A veces por ideología, otras por imbecilidad o torpeza, muchas por mala fe. Recordemos que Armenia, cuyos orígenes se remontan al segundo milenio antes de nuestra era, alternaba entre la autonomía y la sujeción al Imperio Romano. Su adhesión e integración en la cultura greco-romana marcó para siempre su alineamiento con la civilización de Europa.

Otro dato no menor es que el cristianismo selló para siempre la identidad armenia. La arquitectura cristiana y las cruces en piedra fueron sus aportes más importantes a la cultura universal. La traducción de la Biblia al armenio clásico modeló la lengua y fue calificada como “la reina de las traducciones”. La literatura cristiana enriqueció la antigüedad y la edad media, los monasterios fueron las universidades.

En un medio de Chile Ester Mkrtumyan comentó hace unos días: "El ataque turco-azerí del 12 de julio se inscribe en el marco de los intentos conjuntos de Azerbaiyán y Turquía de desviar la zona de influencia del Cáucaso Sur de la órbita de decisiones ruso-europeas hacia las intenciones expansionistas de la Turquía actual. Hoy día toda Europa está mirando con atención el proceso de expansión turca hacia sus países limítrofes, hacia el Cáucaso Sur, hacia el mundo islámico, hacia el Mediterráneo Oriental, hacia Libia y hacia el mar Egeo, sus planes de ocupación de territorios de Siria e Irak, su presión para debilitar las comunidades armenias de los países árabes".

Moscú confirmó ayer la presencia de combatientes extranjeros pertenecientes a grupos armados ilegales en la región del Alto Karabaj. Habló de “terroristas extranjeros y mercenarios”. Emmanuel Macron en declaraciones recientes se siente preocupado por los mensajes guerreros que Turquía profirió en las últimas horas. “Nosotros no lo aceptamos”, afirmó.

Movsés Jorenatsi, considerado el padre de la historia de Armenia, escribió hace siglos: “Aunque somos pueblo pequeño y de número limitado, muchas veces sometido a reinados extranjeros, también en nuestra tierra se han realizado hazañas dignas de ser escritas y recordadas”.

Carlos Penelas
www.carlospenelas.com
Buenos Aires, octubre de 2020

Por amor al crimen

El policial puede pensarse también como una erótica criminal. Así, al menos, lo explicita el título del último libro de Germán Cáceres: Por amor al crimen (Moglia ediciones), volumen de relatos que oscilan entre el thriller y el noir para ofrecernos un variopinto paisaje de delitos que se despliegan a la vez como un fresco de la violencia cotidiana en la metrópoli contemporánea. Entrevista por Gustavo Bernstein.



Autor de una vasta obra que incursiona en diversos géneros literarios: cuentos, novelas, la dramaturgia, las ficciones infantiles y juveniles y una copiosa ensayística que motivó el Premio Eduardo Mallea de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Cáceres fue también galardonado en Bulgaria con el título de Gran Maestro del Relato Policial, oficio en el que reincide en este nuevo compendio de cuentos sobre el que tuvo la gentileza de dialogar.

–¿Cómo comenzó tu acercamiento al género y cómo derivó en esta compilación?
–Leí un reportaje que le hicieron a García Márquez, en el cual él afirmaba que las cosas valiosas de su vida y que influyeron en sus libros las tuvo aproximadamente hasta los ocho años: luego no le ocurrió nada importante. Yo, en cambio, a esa edad tuve vivencias significativas: leía muchas revistas de historietas que traían como protagonistas a detectives de la talla de Vito Nervio, Dick Tracy y Rip Kirby. Unos pocos años más tarde comencé a devorar folletines policiales. Mi entusiasmo fue tal que ambicionaba ser detective privado cuando fuera adulto.

–¿Quiénes son tus referentes del género?
–Los grandes de la novela negra: Raymond Chandler, Dashiell Hammett y Ross Macdonald. Estos autores describen una sociedad violenta que ha naturalizado el crimen. Además, también los policías, jueces, empresarios y políticos integraban la trama delictiva. De los tres, mi favorito es Macdonald por su aproximación psicológica a los personajes, sobre todo el buceo introspectivo que realiza su detective Lew Archer.

–¿Cuáles son, a tu entender, las premisas de un buen relato policial?
–Nada menos que ser atrapante. El suspenso es necesario no tanto para descubrir quién fue el culpable, sino para mantener pendiente al lector del desarrollo de la trama, la cual debe ser original. Aclaro que el género fue enriqueciéndose prestando atención no solo a la personalidad del héroe, sino también indagando sobre el ámbito en el cual actúa.

–Tu libro se divide en cinco acápites: Los cinéfilos, Instantáneas, Aparecidos, Secretos de la plástica y Bonus Track. ¿Qué singularidades conceptuales o temáticas te llevaron a reunirlos de ese modo?
–En principio los utilicé como un paratexto para realzar el libro. Respecto a las temáticas, en los cuentos que integran Los cinéfilos está presente el cine. Como padezco de cierta cinefilia, no fue casual que imaginara esas historias. Instantáneas me pareció un título apropiado por la brevedad de los cuentos que lo integran. Aparecidos responde a que son relatos plagado de fantasmas – una cuestión que me fascinó y asustó de chico– o incursionan en la literatura fantástica. Aunque me encanta la pintura, Secretos de la plástica obedece al hecho de que a través de este bello arte están parapetadas organizaciones criminales que trafican con las obras. Un ejemplo es el implacable Ripley, protagonista de varias novelas de Patricia Highsmith. En cuanto a los demás cuentos, aunque solo algunos rozan el género policial, no quería que permanecieran inéditos. Entonces los agrupé con el título de Bonus Track, que se emplea para denominar la música adicional que se agrega a un álbum que se reedita.

–En algunos relatos aparecen situaciones sobrenaturales o de ciencia ficción; en otros se abunda en viñetas humorísticas o en el entramado de un crimen impune, todo lo cual parece alejarlos de la estructura clásica o pura del género: investigación detectivesca, pistas del crimen y resolución del enigma. ¿Cómo concebís estos cruces y derivaciones?
–Justamente Chandler, Hammett y Macdonald se alejan –por su atención y acento puesto en el tema social– de la novela enigma, a la que también se la puede llamar whodunit. Además, no debe olvidarse que John Connolly, uno de los más prestigiosos escritores de la actualidad, introduce en sus tramas policiales elementos sobrenaturales.

–Los cuentos tienen un estilo llano, vertiginoso. No se detiene en ociosos menesteres ni se regodea en descripciones manieristas, sino que va al hueso de la acción. ¿Coincidís con la premisa arlteana del cross a la mandíbula?
–Si bien coincido con Arlt, como también con otras premisas que ilustran su concepción narrativa, en mi caso me guía la intención de que el relato sea ágil, con ritmo. Tal vez me deformó mi asiduidad al cine de acción.

–O al comic, porque muchos relatos se estructuran a partir de una concatenación de cuadros o escenas, como si la base de la estrategia narrativa proviniera de la historieta o como si hubiera un story board original que adquiere forma literaria. ¿Transpolás deliberadamente esas técnicas?
–No es premeditado, pero como leí (y leo) historietas porque escribo ensayos sobre este llamado noveno arte, tal vez he asimilado sus procedimientos para mantener el interés del lector. Tuve muchas conversaciones con el gran guionista Ricardo Barreiro, así que seguramente asimilé no pocas de sus estrategias.

–En el volumen hay además un marcado color local, una decidida atmósfera porteña, como si el relato policial te sirviera, más allá del problema y su resolución, para retratar una idiosincrasia. ¿Qué atributos le confiere al género una ciudad como Buenos Aires?
–Entiendo que el escritor debe ubicar la acción en escenarios que conoce para que sus textos posean verosimilitud. Y salvo Buenos Aires, donde resido, apenas recorrí otros lugares del país y del exterior, tan solo fueron fruto de viajes y de vacaciones.

–Si tuvieras que definir tu marca de autor o tus aportes personales al policial, ¿qué destacarías?
–Entiendo que eso lo tienen que señalar los lectores, no yo. Hago mía la frase del gran director de cine Leopoldo Torre Nilsson: los autores somos los peores defensores de nuestras obras, en el fondo no las conocemos. Sin embargo, algo me siento obligado a decir: intento construir una buena historia, que interese y enganche.

–¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
–Estoy pasando por una suerte de nebulosa. Deseo escribir algo nuevo y distinto pero no sé por dónde empezar. En un principio quise aventurarme en un ensayo sobre la obra de Ross Macdonald, para lo cual tendría que volver a leer todos sus libros. Pero después pensé que así podría malograr el grato recuerdo juvenil que tengo de su narrativa. Ha pasado mucho tiempo y hay nuevos escritores con propuestas renovadoras, como Henning Mankell, Benjamin Black, Manuel Vázquez Montalbán, Andrea Camilleri, Petros Márkaris, Arnaldur Indridason, Pierre Lemaitre y la inmensa lista sigue, sobre todo con argentinos como José Pablo Feinmann, Guillermo Martínez, Claudia Piñeiro y muchos otros. Posiblemente dañe no solo la imagen idealizada que tengo de aquellas lecturas, sino también la del mismo Macdonald. Después pensé en no leerlas e inventar una aventura de Lew Archer en Buenos Aires, con el recuerdo –tal vez irreal– que tengo de él. Pero tampoco me convenció. Veremos, espero que algún hecho o lectura me despierte alguna musa.

Louise Glück, Nobel de Literatura 2020

Es la primera poeta que gana el galardón desde la polaca Wislawa Szymborska en 1996. La Academia Sueca se aleja de las polémicas de ediciones anteriores con la elección de la estadounidense, una autora ampliamente reconocida.


La recién nombrada Nobel de literatura Louise Glück, este jueves en su casa de Cambridge.

“Por su inconfundible voz poética, que, con una belleza austera, convierte en universal la existencia individual”. Con estas razones —y ante una audiencia de periodistas debidamente separados y protegidos con mascarillas— la Academia Sueca ha concedido hoy jueves el Premio Nobel de Literatura a la poeta neoyorquina Louise Glück, de 77 años. Es, junto a Olga Tokarczuk, Svetlana Alexiévich y Alice Munro, la cuarta mujer en una década en recibir el galardón (y la decimosexta de la historia del premio). También es —con Bob Dylan, Kazuo Ishiguro y la citada Munro— la cuarta premiada en esta década que escribe en inglés.

Los argumentos de los jurados suelen manejar frases de repertorio sobre la tradición y la vanguardia, lo global y lo local, pero esta vez el Comité Nobel ha dado en el clavo. La austeridad y la autobiografía son los rasgos fundamentales de una autora que ha publicado 12 libros de poemas, la mitad de los cuales han sido publicados en España por la editorial Pre-Textos y traducidos al castellano por poetas como Eduardo Chirinos, Mirta Rosenberg, Abraham Gragera, Andrés Catalán o Mariano Peyrou.

En unas declaraciones recogidas en la web del Nobel, la escritora recordaba su impresión al recibir la noticia: “Lo primero que pensé fue: ‘Me voy a quedar sin amigos’. Porque muchos son escritores”, bromeó. Luego añadió que era un gran honor, aunque hay otros premiados a los que no admira. Más tarde pensó en los que sí y, finalmente, concluyó que podrá pagar la casa que quiere comprarse en Vermont. Pero, sobre todo, dijo, le preocupa preservar su vida y su rutina con la gente a la que quiere. Cuando el entrevistador le ha pedido que comente la relación en su obra entre experiencia vital y escritura, la autora se ha excusado con un “ese un tema demasiado grande y aquí es muy temprano por la mañana, apenas son las siete”.

Profesora en la Universidad de Yale y Poeta Laureada de los Estados Unidos en 2003, Louise Glück atesora todos los premios posibles en su país: del Pulitzer por El iris salvaje (1992) al National Book Award por Faithful and Virtuous Night (2014). En febrero pasado, además, ya fue galardonada en Estocolmo con el Premio Tranströmer, promovido en memoria del último Nobel sueco, fallecido en 2015.

“Me he convertido en una anciana. / He acogido con agrado la oscuridad / que tanto temía”, dicen unos versos de Vita Nova (1999). La vejez está siendo benévola con Glück, algo que no puede decirse de su juventud, marcada por el enfrentamiento con su madre, desgarro que dio lugar a algunos de sus poemas más emocionantes y lúcidos. Nieta de judíos húngaros emigrados a Estados Unidos, la nueva Nobel se crio en una casa de Long Island en la que aprendía mitología griega y leía episodios de la Biblia (su hijo se llama Noé) mientras fabricaba a mano los libros que ella misma escribía e ilustraba. “Siempre supe que quería escribir”, declaró en una entrevista en 2012, el año en que se publicó su poesía reunida. “Hubo un momento en que quise ser actriz. Luego me di cuenta de que, en el fondo, lo que quería es que me aplaudieran. Tenía buena memoria, pero carecía del don de actuar. Era una actriz de madera”.

Para Glück la escritura es una “venganza contra las circunstancias”. En sus primeros años, concretamente contra el acoso escolar y el asfixiante dominio materno. Sin embargo, antes que la escritura, su venganza tuvo una forma menos amable: la anorexia. “Necesitaba quitarme a mi madre de encima”, afirmaba en la misma entrevista. “También sentir que mi cuerpo era distinto al de los demás. Durante un tiempo me pareció una estrategia maravillosa: me convertiría en un alma pura, liberada de las limitaciones de la carne. El problema es que te mueres, y yo no tenía impulsos autodestructivos. Estaba intentando crear mi propio yo”.

Si el mundo grecolatino la ayudó a encontrar imágenes universales para sus sentimientos, el psicoanálisis le enseñó a pensar y a encontrar el yo que tanto necesitaba. El trauma, el desencanto, el desamor y la desilusión son los grandes motores de una obra sencilla y clara que no prescinde del sentido del humor. “Me convertí en una criminal al enamorarme. / Antes de eso era camarera”, escribe en Sirena. “No quería irme a Chicago contigo. / Quería casarme contigo, quería / que tu mujer sufriera. / Quería que su vida fuera como una obra de teatro / en la que todas las escenas son tristes. / ¿Piensa así / una buena persona?”. A pesar de que sus versos tienen en muchas ocasiones un hilo narrativo, Louise Glück, que también ha cultivado el ensayo, nunca ha querido escribir ficción. “Cuando quiero ser feliz leo una novela”, suele decir consciente del fondo oscuro que atribuye, por luminosa que resulte, a la poesía. “Leer ficción es como cocinar: lo hago por placer”.

La comparación entre la ficción y la cocina no es casual. Después de abandonar la Universidad de Columbia sin licenciarse, trabajar como secretaria, publicar su primer libro —Firstborn (1968)— y divorciarse, la escritora comenzó a dar clases en el Goodard College de Vermont. Así conoció a su segundo marido, del que también terminaría separándose pero con el que fundaría el New England Culinary Institute, un centro para la formación de cocineros.

Fue en 1980, la década en la que Glück daría con la inconfundible voz que le ha valido el galardón más prestigioso de las letras universales. En 1985 ganó el premio de la Crítica con El triunfo de Aquiles y cinco años más tarde publicó Ararat, muy celebrado a posteriori pero cuya recepción la autora recuerda con una frase rotunda: ni una sola reseña. En 1992 se llevó el Pulitzer con El iris salvaje, 1996 sería el año Praderas —que tiene algo de Odisea homérica de andar por casa— y en 1999 cerró dos décadas prodigiosas con Vita Nova. En medio recopiló sus ensayos en un volumen llamado Pruebas y teorías que parte de una confesión: la experiencia fundamental de alguien que escribe es “la impotencia”.

Pese a todo, la recién galardonada recuerda la composición de esos poemarios de los años noventa como momentos de efervescencia: ninguno le llevó más de mes y medio. Los demás fueron otra cosa. Los atentados del 11-S dieron lugar a un libro de un solo poema —October (2004)—, al que siguió, en 2006, Averno, en el que vuelve a aparecer otro mito clásico: Perséfone, la reina de los muertos. Una vida de pueblo (2009) —publicado en castellano por Pre-Textos en mayo pasado— y Faithful and Virtuous Night (2014) cierran por ahora una obra escrita, como dice su autora, contra el dolor y contra la pérdida: “Si consigues hacer algo con ellos, nunca volverán a vencerte”. En el primer verso de su libro más famoso, El iris salvaje, lo dice así: “Al final del sufrimiento / me esperaba una puerta. / Escúchame: a eso que tú llamas muerte / yo lo recuerdo”. Hoy, también al final, le esperaba la puerta del premio Nobel.

Javier Rodríguez Marcos
Diario El País de España, 8 de octubre de 2020

Cómo se elige el Nobel de literatura

Premio Nobel de Literatura. Es uno de los 5 premios específicamente señalados en el testamento del millonario sueco Alfred Nobel. Según sus palabras, el premio debe entregarse cada año «a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal». La institución encargada de seleccionar al ganador es la Academia Sueca.

La Academia Sueca se ocupa de la selección de los candidatos al Nobel de Literatura y cuenta con 18 miembros. El comité del Nobel de Literatura es el órgano que evalúa las nominaciones y hace sus recomendaciones a la Academia, y lo integran cuatro o cinco miembros. En este comité, presidido por el profesor Anders Olsson, están los escritores Per Wästberg y Jesper Svenbro, y se han sumado tres especialistas externos Mikaela Blomqvist, Rebecka Kärde y Henrik Petersen. El plazo para presentar las nominaciones, que pueden hacer otros premiados, otras academias y profesores, se abre en septiembre y termina el 31 de enero. En abril quedan 15-20 candidatos y en mayo la lista es solo de cinco, seleccionados por el comité. Junio, julio y agosto se emplea en leer la obra de esos finalistas y en septiembre los miembros de la Academia deliberan y discuten. En octubre se anuncia y en diciembre se entrega.

Once de los 100 autores galardonados con el premio en el siglo XX fueron de habla hispana: los españoles José Echegaray y Eizaguirre (1904), Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977) y Camilo José Cela (1989); los chilenos Gabriela Mistral (1945) y Pablo Neruda (1971); el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967); el colombiano Gabriel García Márquez (1982), el mexicano Octavio Paz (1990) y el peruano Mario Vargas Llosa (2010). Búsquelos en nuestro catálogo.

Patti Smith, por amor al arte... gráfico

Ana Müshell acaba de publicar She Has The Power, un libro ilustrado, en blanco y negro, que recorre vida y obra de la multifacética Patti Smith, sobre todo su relación excepcional con Robert Mapplethorpe.


"Hay muchas Patti Smith". Eso dice, y con razón, Ana Müshell, autora de She Has The Power (Lunwerg Editores), una especie de tributo ilustrado a la legendaria artista estadounidense, conocida como la madrina del punk, aunque ella deteste las etiquetas. "Al final, siempre es la misma y mantiene ese espíritu súper joven, de estar en varias cosas: la literatura, la música, la fotografía", enumera Müshell.

Su trabajo, de 176 páginas, se lanzó recientemente en España, donde la dibujante -oriunda de Jerez de la Frontera (Andalucía)- ha colaborado con publicaciones como GQ y Vogue, con marcas como Zara y galerías como el Museo ABC. Representa un recorrido por diferentes momentos de la vida de Smith, desde que era una nena enfermiza que devoraba libros en una zona rural de Nueva Jersey-Filadelfia, hasta su determinante estancia en el Chelsea Hotel de Nueva York, donde se cruzó con una galería de personajes -entre ellos, exponentes de la Generación Beat, como Allen Ginsberg y Gregory Corso- que estimularon su camino como poeta, letrista y performista. Y, desde su excepcional encuentro con el fotógrafo Robert Mapplethorpe -relación que la propia Patti evoca en Éramos unos niños (2010, en nuestro catálogo), un relato sorprendente, poético, íntimo, galardonado con un National Book Award-, hasta sus diferentes facetas, incluida la de activista que interpreta canciones como "People have the power", o que está comprometida con la salud del planeta.

"A mí, todas las etapas de Patti Smith me parecen alucinantes. Le presté especial atención a cómo se gesta todo en Nueva York, adonde ella llegó, con 19 años, en búsqueda de lo que sabía que la esperaba. Y me interesaba muchísimo mostrar a la Patti escritora, vieja, sentada en un café. La Patti Smith lectora, que toma compulsivamente café y hace fotografía de forma obsesiva; que se acuerda de todos sus seres queridos, que investiga literatura, que se mantiene viva sobre los escenarios, a los 73 años", comenta Müshell.



Nacido como un encargo, She Has The Power es parte de una colección (Vidas llustradas) que ya cuenta con títulos sobre Kurt Cobain, Amy Winehouse y Camarón de la Isla. "Tenían sobre la mesa hacer un libro sobre Patti Smith. Javier (Ortega), el editor, conocía mi trabajo y, desde un primer momento, pensó en mí: según él, mi tipo de dibujo, un poco neoyorquino, en blanco y negro, encajaba perfectamente. Además, yo venía del fanzine, y entonces todo cuadraba para el proyecto", detalla Müshell, que trabaja con lápiz de grafito y hace el acabado digital, y cuyas ilustraciones, en su mayoría, en este caso, están basadas en fotos ya existentes. Por ejemplo, la clásica portada de Horses (1975, disponible para escuchar en esta entrada), el álbum con el que Smith saltó a la fama y cuyo retrato, en que aparece con un look andrógino, en pantalones pitillo color negro, camisa blanca, corbata suelta y un saco al hombro, "a lo Frank Sinatra", lo tomó Mapplethorpe. La imagen le dio notoriedad al fotógrafo y tuvo tal impacto que, más tarde, se hizo común que llegaran a los conciertos de Smith chicos vestidos de igual manera. También impresionó la apertura de "Gloria", el primer corte del disco, que decía: "Jesús murió por los pecados de alguien, no por los míos...".

Según narra Müshell en su libro, Smith, la mayor de cuatro hermanos que se crió escuchando música clásica, rock and roll y jazz en la voz de Billie Holiday, soñaba con "ser la musa de una artista y aprender de él". Algo así le ocurriría con Mapplethorpe, un chico tímido al que le costaba expresar sus sentimientos con quien se cruzó, por casualidad, cuando, arribada en Nueva York con lo justo, luego de abandonar sus estudios de profesora de Bellas Artes, buscaba la dirección de unos amigos para pasar la noche. Y al que se volvería a encontrar dos veces más, como si estuvieran destinados: en la librería Brentano's, donde ella trabajaba como vendedora,y en la calle, mientras trataba de esquivar a un escritor con el que había aceptado salir a cenar, porque llevaba días sin comer. Justo en ese momento pasó Robert, ella -que hasta había tenido que dormir en el Central Park- se acercó a él, lo tomó del brazo y le pidió que la salvara, haciéndose pasar por su novio. "Seguro", le respondió él. Desde entonces,no volvieron a separarse: primero, como pareja, y luego como amigos, hasta la muerte de él, por causa del sida, en 1989.


"Mi familia eres tú", solía decirle Robert, que provenía de un entorno religioso y estricto, y más tarde asumiría su bi u homosexualidad. Él, que, de acuerdo con Smith, "quería crear algo que nadie más hubiera hecho" y "siempre iba un paso por delante", admiraba a Andy Warhol y los lugares con glamour. Ella amaba platónicamente a Arthur Rimbaud y prefería los sitios bohemios. Le gustaban "los artistas que transformaban su época, no que la reflejaban". Tanto uno como el otro, siempre ocupados en crear -collages y diseños él; poemas y dibujos ella- estaban convencidos de que tenían algo que entregar al mundo. De hecho, se empujaron mutuamente: Patti convenció a Robert de tomar fotografías -con las cuales convertiría la sexualidad en arte- y él la instó a recitar sus poemas y cantar en los escenarios, donde combinaría poesía y rock. Mientras vivían al día y soñaban con un futuro espléndido, escuchaban un tema que hicieron suyo: "How Can You Hang On To A Dream?" ("¿Cómo podés aferrarte a un sueño?"), de Tim Hardin. Es parte de lo que cuenta Smith en Éramos unos niños, texto que le sirvió de referencia a Müshell.

"Yo creo que no puedes hacerte una idea de Patti Smith si no lees Éramos unos niños. Por mí, yo lo habría ilustrado entero. El vínculo que se creó entre Patti y Robert,desde el primer momento, hace que te enamores de ellos, que te obsesiones. Por lo menos, yo me llegué a obsesionar mucho, después de leer esa historia apasionante: me compré libros de Robert, comencé a hacer polaroids (como hacía él en un comienzo); al investigar sobre Patti, me hice con sus libros", admite Müshell. "Además, desde la primera palabra hasta la última, todo son imágenes sobre el Chelsea Hotel, sobre la vida que tuvieron juntos, también ahí. Robert me parece un personaje de una creatividad brutal, que evolucionó muchísimo al lado de Patti Smith, y que fue imprescindible hasta el día de hoy. Supongo que, como a todos los que han leído el libro, me influyó emocionalmente".

En broma, Müshell, que tiene 30 años, dice que si le da por comparar la vida que la cantante tuvo a los 19-20, con la propia, se pregunta: "¿En serio...?" Esto, por la cantidad de referentes con que Smith se encontró: "Fue impresionante y decisiva en su vida: Ginsberg, que estaba por ahí en el hotel, Lou Reed, Bob Dylan... Era una etapa muy importante que tenía que ilustrar para mi libro, así que sí, Éramos unos niños, donde está todo esto, fue decisivo".

También lo fueron otros escritos de Smith, a quien la ilustradora, en un principio, conocía sobre todo por hits como "Because The Night". El tema, que Patti escribió con Bruce Springsteen en 1978, alcanzó el número 13 en los charts y ha sido versionado por diferentes artistas. "Yo conocía lo típico: eso y su disco Horses. Y fue a partir de investigar muchísimo sobre Patti Smith, que es inmensa, porque están sus libros, sus poemas, sus canciones, su obra fotográfica, que se ha conocido en los últimos años... Ella no ha dejado de crear en toda su vida y eso es lo que realmente la mantiene viva y coleando".


Fue gracias a su documentación para She Has The Power -que abarca desde aspectos biográficos e influencias personales de Patti hasta un análisis de sus discos- que a Müshell se le abrió un mundo. "Este libro me sacó de mi interior, fue una aventura. Lo agradezco, porque gracias a Patti Smith he llegado a Lou Reed, a los Rolling Stones; he profundizado en Bob Dylan. Todo esto enriquece mucho, ha ampliado totalmente mi campo de visión", sostiene la dibujante, que también es autora de la novela gráfica Pink Mousse y de los fanzines Aquí dentro (y convivir con las bestias) y Sadness Motel. "Patti Smith tiene una profundidad, en sus pensamientos, sus libros y sobre todo en su música. Y debo decir, de paso, que El mar de coral (2012), en que habla de la vida y la muerte de Robert, me parece una obra maestra, que grafica fielmente la amistad, la devoción de uno por el otro".


Valentía y poca vergüenza
Con una fama de genial y arrogante similar a la de Lou Reed, Patti Smith ha dicho que siempre fantaseó con la idea de ser escritora, especialmente luego de leer a Louisa May Alcott. La autora de Mujercitas, cuya protagonista, Jo, escribe historias para ayudar a mantener a su familia, le dio una "perspectiva positiva sobre su destino como mujer". En los escenarios, su arrojo fue una manera de tender puentes entre una generación que había muerto -Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison- a comienzos de los 70, y una que surgía a patadas, a mediados de esa década, con bandas como The Clash, The Ramones y Sex Pistols. "Le atraía la idea de componer canciones, de parecerse a Keith Richards, de moverse como Mick Jagger, de ser enigmática como Bob Dylan, de mezclar poesía y música como Jim Morrison", apunta Müshell en su libro. "Admiro de ella que haya tenido la valentía de coger un autobús sola, de decirle a su madre: 'Me voy, rompo con todo, si no, yo aquí me muero; me voy a Nueva York'. Hay un libro que se llama Please, Kill Me, en el que hablan personajes que tocaban en el CBGB, la sala mítica de conciertos neoyorquina: los Ramones, los Clash. Ellos hablan de Patti Smith, de la picardía y la poca vergüenza que tenía de estar siempre en todas partes, en todos los conciertos. Ella tenía que estar buscando referencias, topándose con gente. Esa manera de enfrentarse a las cosas, de aprender de todo lo que la rodeaba y de crear su propia obra, creo que también es admirable".


Smith, un espíritu salvaje, libre, desprejuiciado, también ha debido sortear las pérdidas en su vida. A fines de los 80 y a lo largo de los 90, sufrió las muertes de Mapplethorpe; de la pareja de este, el curador y coleccionista Sam Wagstaff; del músico Fred Sonic Smith, con el que estuvo casada 14 años y tuvo dos hijos, Jackson y Jessie, y de su hermano Todd, entre otras. Quizá por eso siempre está homenajeando a otros. "Como no es capaz de despedirse de la gente, volvió a los escenarios, de los que se había alejado. Ella filtró esos dolores y los puso en las canciones, en sus libros.Eso es notable. Y también cómo todo lo que toca lo convierte en arte", afirma Müshell, que, más adelante, quisiera dedicar un libro ilustrado a Janis Joplin. "Con ella me pasa igual que con Patti Smith, que cada vez que la veo en la TV, en un video o suena de fondo, es como si viera a un novio. La siento mía y me emociona... Su historia también tiene que ser contada mediante el dibujo, aunque creo que, hace poco, ha salido en España una versión ilustrada para niños, algo que me parece súper guay".

El editor de Müshell trató de enviarle She Has The Power a Smith, a través de su manager, pero no tuvo éxito. "Desde mi humilde hueco, la he etiquetado en algunas ilustraciones y en la portada del libro, obviamente, sin repuesta", cuenta la dibujante, que teme la reacción de Patti Smith, quien rechaza las biografías, ya que "no está muerta". De todos modos, le gustaría que el libro llegara a ella: "Es que está hecho con mucho cariño, y no deja de ser un homenaje".

Francia Fernández
Diario La Nación, 24 de julio de 2020



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