Guerra e historia en nuestro catálogo

Novelas de guerra y libros de historia en la donación para nuestro catálogo de Diego Molina.


Borges en el catálogo

Las obras completas de Jorge Luis Borges están en nuestro catálogo, pero recientemente sumamos estos títulos disponibles para los socios de la Biblioteca.


Narrativa policial argentina

Aporte para una bibliografía
de Elena Ardissone y Miryam E. Gover de Nasatsky
(Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, 2017, 196 páginas)


En la introducción Miryam E. Gover apunta que la peculiar mirada de la novela policial “fue incursionando en otras áreas afines como la historia, la psicología o la semiología”, y que también lo hizo con la política, la ética y el derecho. Comenta, además, que “la novela-enigma contiene dos historias: la del hecho nefasto y la dilucidación del mismo desde el efecto a la causa”. Algo así como definía Sherlock Holmes la detección: el arte de razonar al revés. Respecto a la novela negra opina que “fusiona ambas historias ya que el relato coincide con la acción (…) va de la causa al efecto.” Por mi parte en el Prólogo ratifico sus conceptos afirmando que “La de enigma es la ficción clásica (…), es decir aquella en la cual el lector intenta descubrir quién es el culpable”, y que en la novela negra o hard-boiled ya no importa averiguar la identidad del malhechor porque en ella se señala que la sociedad está dominada por el gangsterismo.

Asimismo Gover declara que la narrativa policial de nuestro país, aunque ha abrevado en ambas vertientes, las ha renovado adquiriendo un perfil propio, y puntualiza que “Jorge Luis Borges marca el inicio de una modalidad diferente” y que las primeras expresiones del género surgieron a comienzos del siglo XIX con Eduardo L. Holmberg (1882-1937), Luis V. Varela (1841-1911) y Paul Groussac (1848-1929).

En «Palabras preliminares/Criterios de trabajo», aclara que en los últimos años los relatos policiales nacionales se han tornado más realistas y violentos, con referencias a las drogas y a las perversiones. Las autoras refieren que una de las dificultades mayores fue llegar a las obras por la carencia en las bibliotecas de material contemporáneo, situación que las obligó a dirigirse personalmente a los propios autores para reunir información. Esta exhaustiva búsqueda debió interrumpirse en 2011 por el fallecimiento de Elena Ardissone.

La Parte I está dedicada a cuentos, incluido antologías. A través de su lectura se recordará a escritores olvidados o sorprenderá que algunos de los allí citados abordaran esta literatura.

La Parte II está dedicada a novelas e incluye obras de Literatura Juvenil.

Completan este libro una interesante Bibliografía y un Índice Onomástico muy práctico.

Es necesario advertir que no estamos ante un libro de historia o de análisis crítico de la Literatura Policial Argentina. Su valioso aporte va dirigido a estudiantes, profesores, ensayistas y lectores como una guía para facilitar su abordaje. Como manifiesta Miryam Gover: “Esperamos que otros investigadores continúen dicha obra y completen las inevitables omisiones que pueda tener”.

Hay un reconocimiento especial a Patricia Sala, Directora de la Biblioteca de la Facultad que editó este libro, por su “valiosa colaboración en todas las etapas del trabajo”.

Elena Ardissone, Bibliotecaria egresada del Museo Social Argentino y de la Escuela Nacional de Bibliotecarios, publicó – junto a las profesoras Nélida Salvador y Myriam E. Gover– Novela argentina del siglo XX y Revistas literarias argentinas 1960-1990. Escribió asimismo bibliografías de autores como Oliverio Girondo y Macedonio Fernández.

Miryam E. Gover es Profesora de Letras. Fue becaria del Fondo Nacional de las Artes, y ha publicado, entre otros trabajos, Bibliografía de Alberto Gerchunoff, Poesía argentina del Siglo XX, dos libros de poemas y tres novelas históricas. Recibió el Premio E. Martinez Estrada por parte del ILCH (Instituto Literario y Cultural Hispánico).

Germán Cáceres

Un cuentista notable

El hábito de la desesperanza es más terrible que la propia desesperanza.
Camus


El desconocimiento, lo chabacano, la ignorancia, la fatuidad vienen exterminando sin piedad; de generación en generación. En todo. No menos de setenta años a esta parte, diría mi padre, rebuzna la brutalidad reinante. Y no sólo en jóvenes. En personas de cincuenta, sesenta o más. Profesionales y no profesionales se unen en esta suerte de ignominia, idiotez, necedad, cretinismo y disparate. Convivimos en una sociedad donde lo cultural, lo estético o la cortesía han caído en lo más abyecto, en un mercantilismo espurio, falaz. Quedan islas, islas donde el refugio es indispensable para respirar.

En la década de los 80 un entrañable y admirado amigo, José Martínez Suárez, me cuenta que le llegó a sus manos un libro, Todo es Dios, de un autor llamado Mundin Schaffter. Tiene el sello de Editorial Lumen, primera edición 1953, ejemplar 3677. En la primera hoja figura, manuscrita, la siguiente inscripción: “Librería Soler 3701. Acta 309.140. – 22/11/54”. Éste volumen le fue cedido al amigo de José por una persona que trabajaba en la Procuración de la Ciudad de Buenos Aires. Dicha inscripción manuscrita evidencia que se cumplió con un decreto del Intendente de la ciudad que ordenaba el secuestro del libro, acción que se cumplió en la librería citada. La razón por la que se ordenó el secuestro de la edición es porque uno de los quince cuentos, titulado “La pequeña carne blanca”, trata sobre la antropofagia. Y a continuación me entrega el cuento.

Durante años intenté conseguir ese libro sin posibilidad. Busqué en viejas librerías, consulté con amigos, pregunté a escritores, a intelectuales, en bibliotecas. Nadie sabía nada del autor ni del libro. Un cuento notable, de una intensidad pocas veces lograda en nuestro medio. Ya volveremos sobre su literatura.

La investigación me llevó a descubrir que en 1958 se realizó el Concurso Internacional de novelas Editorial Losada. El ganador fue el escritor español Manuel Mejía Vallejo con su obra Al pie de la ciudad. La Editorial recomendó, además de publicarlas, ocho novelas. Entre ellas las de dos escritores argentinos: Los dueños de la tierra de David Viñas y La otra mejilla de Mundin Schaffter.


Después de mucho tiempo pude conseguir el libro de cuentos gracias a mi hijo Emiliano. Primera edición, Editorial Lumen, Tucumán 2926, T.E. 62-6646, Buenos Aires. Ejemplar 0830. Precio m$n. 20.- La obra está dedicada: “A mis padres. Y a aquellos cuyo amor me ha educado. Mi gratitud”.

Su lenguaje, su clima, su ritmo inquietante, nos llama la atención. El dramatismo lleva a niveles en el cual la intensidad y la acción van de la mano. Observamos el conocimiento de la técnica narrativa en textos estremecedores como en otros plenos de ternura y simple belleza. A veces se desliza hacia lo patético y, en el caso de “La pequeña carne blanca”, hacia lo terrorífico. Este cuento justifica una vida literaria.

Por momentos sospechamos que cierto nihilismo y amargura lo conducen a una tesis onírica, una suerte de sueño y realidad que se manifiesta en sus páginas. Por momentos, observamos que el autor sentía lo vano de las cosas. Ese sentimiento creemos descubrirlo en Reuben Wiborg, Querido mío o incluso en Nalib Matrajt. El destino es uno: a veces, encubierto; otra, sorpresivo. Hay en sus cuentos una candorosa mirada, cierta presencia sobrenatural y una mágica fatalidad. Sabe fotografiar escenas; su escritura, a veces, nos deja una imagen pictórica. Palpitamos la presencia de la muerte, la fantasía femenina, una mezcla de lo ilusorio con lo real, lo fantástico es sutil, dulcemente ambiguo. La crudeza, pero sobre ella el ensueño. En un cuento breve, Hasta más ver, analizamos una conciencia literaria exigente y un equilibrio inmediato que roza el melodrama en una suerte de aventura metafísica. En cada página las categorías de la emoción: iluminadas, fuertes.

También observamos que la banalidad linda con la tontería humana que ilumina la multitud de artimañas con las que esquivamos la verdad. No hay en sus cuentos un lugar o una fecha que identifique. Sólo por ciertos objetos o palabras podemos imaginar, a veces, un pueblo o una ciudad. Pero algo más. En las historias de Mundin Schaffter todo lo que aparece está puesto por algo, todos los elementos interactúan entre sí. Sus personajes son seres abrumados por la desesperanza, por ciertos secretos; son antihéroes dolientes. Sometidos a un destino adverso nos dejan ver sus debilidades en las que el lector agudo se reconoce.

El cuento "Todo es Dios" transitan las zonas más profundas del ser. El miedo, el amor maternal, la búsqueda de uno y la del otro, la confusión, el presagio, la enfermedad mental, los recuerdos de la infancia, el dolor del padre, la necesidad del hijo, la poesía de Rilke desde lo simbólico espiritual.

En "Sol en la arena" una familia acomodada, de la alta burguesía vive el verano y la angustia de un hijo que piensa suicidarse, irse definitivamente por tedio, por cansancio. Está la presencia de Dios pero también la desesperanza, el afecto, el amor mezclado con la angustia existencial. Lo febril de cada diálogo es ejemplo narrativo. Detrás, otra vez, el abandono paterno. Un relato estremecedor. Un análisis aparte merece el paisaje, el entorno de cada cuento, la naturaleza, el hábitat. Creo que es suficiente, amigo leedor, creo que es suficiente. El resto de los cuentos poseen el mismo nivel de celsitud. Veamos el comienzo de "Romance de tierras bravas": “Ocurrió hace mucho tiempo, cuando las caras de mis abuelos blanquearon su ansiedad entre aquellas tierras. Llegaron en carreta, él y ella, los primeros en cruzar la inmensa soledad hasta el borde virgen de los grandes lagos…”

¿Por qué - uno se cuestiona - el desconocimiento, la ingratitud, el olvido, el desinterés de ciertos autores, de ciertos libros? Cabe preguntarnos adónde va la literatura. ¿Hay una pérdida de sustancia, una falta de contenido? ¿Hay una desnaturalización estética? En las últimas tres décadas palpitamos una descarga de irracionalidad, de desfiguraciones sectarias y otros excesos que tienen relación con la sociedad líquida, la crisis del lenguaje, la industria cultural, la atomización espiritual, el reino de la cibernética, las desfiguraciones de una intelectualidad empobrecida. El extravío y la amenaza de servidumbre asedian en medios, en universidades, en ideologías. Un lenguaje lastimoso, empobrecido, cuando no ineducado o vulgar.


Juan Carlos Eduardo Mundin Schaffter, conocido como Carlos Thompson (7 de junio de 1923 – 10 de octubre de 1990). Sus padres eran de origen alemán y suizo. De él hablamos. Un actor que triunfa en Hollywood (como su contemporáneo Fernando Lamas), en los años 50. Trabajó junto a Robert Taylor, Eleanora Parker, Yvonne De Carlo, Pier Angeli. Entre nosotros, Laura Hidalgo, el radioteatro, el cine nacional. Vivió también en Europa, casado con Lilli Palmer, antes tuvo relaciones con María Félix y Lola Flores. Su verdadera vocación fue siempre la literatura. En su casa de Suiza escribe, en alemán, sus investigaciones sobre el supuesto asesinato del general Wladyslaw Sikorski, una acusación burda contra Churchill. Un verdadero suceso que le da prestigio y notoriedad: The Assasintion of Winston Chuchill (1969). Trabajó en el cine alemán y en la televisión británica.

El gran escritor siciliano, Leonardo Sciascia escribió: “El hombre puede cometer dos errores. Uno es irse de su patria. El otro es volver”. Desde mi óptica diría que el hombre sólo comete un error: volver. Regresa a Buenos Aires en 1990. Al poco tiempo se suicida de un tiro en la sien derecha; el 10 de octubre. Lo encuentra su chofer quien debía llevarlo al Teatro Regina para protagonizar Cartas de amor de A.R. Gurney, junto a Chunchuna Villafañe. Regresa al país abatido por la soledad, por la muerte de Lilli Palmer -cuatro años antes- a causa de un cáncer. Fue un abierto crítico de los roles de Hollywood y de la calidad de sus películas. Sus cuentos merecen ser reeditados. Resumiendo: una tensión lúcida para el lector que busca la excelencia.

Carlos Penelas
Buenos Aires, septiembre de 2018
www.carlospenelas.com

Día del Bibliotecario

Hoy se celebra el Día del Bibliotecario en nuestro país, recordando el 13 de septiembre de 1810, cuando se publicó en la Gazeta de Buenos Aires, un artículo de Mariano Moreno anunciando la Biblioteca Pública.


Los Orígenes de la Fecha datan de 1810 cuando en la Gazeta de Buenos Aires, en la edición del jueves 13 de septiembre, aparece un artículo titulado “Educación” donde se lee: “... ha resuelto la Junta formar una Biblioteca Pública, en que se facilite a los amantes de las letras un recurso seguro para aumentar sus conocimientos. Las utilidades consiguientes a una Biblioteca Pública son tan notorias, que sería excusado detenernos en indicarlas"


"Por fortuna tenemos libros bastantes para dar principio a una obra, que crecerá en proporción del sucesivo engrandecimiento de este pueblo. La Junta ha resuelto fomentar este establecimiento (...) nombrando desde ahora por Bibliotecarios a el Dr. D. Saturnino Segurola y al Rvdo. P. Fray Cayetano Rodríguez (primeros bibliotecarios oficiales de la nueva era de la independencia de la República)", y “nombra por protector de dicha Biblioteca al Secretario de Gobierno Dr. Mariano Moreno”.


En 1942, el Centro de Estudios Bibliotecológicos del Museo Social Argentino presenta el proyecto de realizar actividades que se destacaran para celebrar el “Día del Bibliotecario”, establecido en el Congreso de 1942, convocando así a las “Jornadas Bibliotecológicas Argentinas” que se realizaron a partir de 1946. Recién en 1954 se establece el Día del Bibliotecario, cuando se dicta el decreto 17.650/54.


Día del maestro

El 11 de septiembre de 1888, en Asunción del Paraguay, fallecía Domingo Faustino Sarmiento. En su honor, hoy se conmemora el Día del Maestro.


Docente, pedagogo, político, escritor, periodista y militar, Domingo Faustino Sarmiento fue una de las personalidades más brillantes de la historia argentina.

Gobernador de la Provincia de San Juan entre 1862 y 1864, Senador Nacional por su Provincia entre 1874 y 1879 y presidente de la Nación Argentina entre 1868 y 1874, Sarmiento fue además el responsable de la ley que dio nacimiento a la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares, actualmente CONABIP, cuando el 23 de septiembre de 1870 se establece la Ley 419, que con el propósito de fomentar la creación y el desarrollo de estas instituciones, constituidas por asociaciones de particulares, con la finalidad de difundir el libro y la cultura.

En 1947 la Conferencia Interamericana de Educación estableció como Día Panamericano del Maestro al 11 de septiembre en homenaje a su fallecimiento.

Sus libros en la Biblioteca 
Uno de los escritores fundantes y básicos de la literatura argentina, Sarmiento también forma parte de nuestro catálogo:click acá para consultar sus obras disponibles. Además, como figura central de la historia de nuestro país, también es mucho lo que sobre él se ha escrito.

Ajedrez en el catálogo

Para quienes se sumaron al Taller de ajedrez, o quienes quieren saber más sobre este juego ciencia, también tenemos libros sobre el tema en nuestro catálogo.


Pecado

de Benjamin Black
(RBA Ediciones, Buenos Aires, 2017, 304 páginas)


No es de las mejores obras de Benjamin Black, seudónimo de John Banville para sus novelas policiales, pero su oficio, su bella prosa y sus descripciones impecables hacen que se lea con fruición. No solo refiere los rasgos de los personajes, sino también sus movimientos, ademanes y gestos. Excelente la traducción de Miguel Temprano García.

Sucede en Irlanda (según el título de la primera parte en «Invierno, 1957»), país donde, como parece ocurrir en todo el mundo, se ocultan las noticias y se las reemplaza por las actualmente denominadas fake news.

Benjamin Black escribió siete novelas que tenían como protagonista al patólogo Quirke, pero aquí aparece por primera vez el inspector St. John Strafford: “Era alto y delgado (…), de rostro estrecho y afilado, ojos que bajo cierta luz eran verdes y pelo de ningún color en particular”). En lugar de los típicos detectives solitarios de la novela negra que siempre encuentran la oportunidad de vivir un episodio romántico, este es tímido y está abrumado por sus complejos hacia las mujeres.

Misteriosamente un sacerdote católico es asesinado en una mansión y Pecado parece adoptar una visión moderna y revitalizada del caso típico del cuarto cerrado. O sea, en cierto aspecto es una novela de enigma, casi clásica. Un personaje da una cierta definición de la misma al dirigirse a Strafford: “Su trabajo debe ser como intentar hacer un puzle, juntar todas las piezas, buscar un patrón, ¿no?”.

Como telón de fondo está el intenso frío y una nevada permanente (la novela se titula Snow en su original en inglés), que le otorga un clima sombrío: “A Strafford le pareció que la nieve llevaba cayendo desde hacía semanas no solo en el mundo, sino también en el interior de su cabeza; podía seguir cayendo sin cesar, constante, callada, mortal.”

Si bien profundiza en la psicología de los personajes, la aparición de la perturbada adolescente Lettie le otorga al libro un cambio de ritmo.

Aunque no es el tema de la novela, está bien marcado el rencor que existe en Irlanda entre católicos y protestantes.

La segunda parte retrocede una década, «Verano, 1947», y en lugar de estar escrita en tercera persona como la anterior, lo hace en el primera del cura Tom Lawless, la víctima, cuando se desempeñaba como capellán en un reformatorio, y se describe el maltrato que se aplicaba a los internos. En la tercera –“Invierno, 1957”–, se retoma el presente. Y hay una cuarta parte muy lograda –«Coda/Verano, 1967»–, en la cual se narra un encuentro casual entre Lettie y Strafford, con diez años más sobre sus espaldas.

El texto abunda en agudas y variadas reflexiones por parte del inspector Strafford: “Nunca había creído en el mal como una fuerza en sí misma…No existía el mal, repetía siempre, solo hay hechos malvados. Pero ¿estaría equivocado?”/”…detrás de las flores y del canto de los pájaros, solo se veía la lucha sangrienta y constante por la dominación y la supervivencia.”/ “¡Otros mundos, imposibles y lejanos! Qué extraño era estar aquí vivo, en esta bola de barro y agua salada girando por las ilimitadas profundidades del espacio.”

Pecado obtuvo el Premio RBA de Novela Policíaca 2017.

John Banville (Irlanda, 1945) ha recibido el Premio Guinness Peat Aviation (1989), el Premio Booker (2005), el Premio Franz Kafka (2011), el Premio Irish Pen de Literatura (2013), el Premio Estatal Austríaco de Estatal Austríaco de Literatura Europea (2013) y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (2014).

Germán Cáceres

El libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.

Alumno publicado

Felicitamos a Julio Mario Scarinci, alumno del Taller Literario que dicta Carlos Penelas en nuestra Biblioteca y publicado en el último número de "Todo es cuento". Hay ejemplares disponibles en Austria 2154.


La colección "Todo es cuento", que en agosto lleva 61 ediciones, se publica mensualmente bajo la coordinación de Carlos Pensa. En esta ocasión, publicó los relatos "La playa y el mar" y "Claroscuro", de nuestro tallerista Julio Mario Scarinci. Su cuento "Baile" había sido publicado ya en nuestra página

Para quienes quieran sumarse al Taller Literario de Carlos Penelas, les recordamos que se dicta los jueves de 20 a 21:30 horas en Austria 2154. Más informes aquí: http://www.carlossviamonte.com.ar/2018/02/taller-literario-2018.html

Nuevo taller de ajedrez

Dictado por Jorge da Fonseca, comenzará un nuevo Taller de Ajedrez en la Biblioteca, Austria 2154. Será los martes de 17 a 18:30 horas.


Comenzamos un nuevo Taller de Ajedrez pensado para que todos aprendan a jugar éste juego ciencia de forma dinámica y divertida, y puedan aprovechar todos los beneficios que les brindará su práctica.

Algunas de las capacidades que desarrolla el jugador de ajedrez a lo largo del tiempo como consecuencia de la práctica de este juego:
  • Razonamiento lógico 
  • Intuición 
  • Concentración 
  • Constancia ante las dificultades 
  • Imaginación 
  • Memoria 
  • Poder de decisión y de asunción de riesgos 
  • Humildad (aceptación de los propios errores) 
  • Capacidad de análisis objetivo 
  • Reconocimiento de las posibilidades del adversario 
  • Socialización, respeto por el adversario y corrección deportiva 
  • Confianza en sí mismo y autodominio 
  • Capacidad de previsión, planificación y de cambiar, de ser necesario, los planes establecidos 
  • Lectura de lo que subyace en una determinada posición, más allá de lo aparente 
  • Perspicacia para aprovechar la oportunidad 
  • Superación de fracasos y derrotas 
  • Sentido del ritmo de la acción en la partida 
Los participantes podrán traer sus propios juegos o utilizar los que pondrá a su disposición la Biblioteca.

Jorge da Fonseca poeta, narrador, crítico literario y periodista. Amante del Ajedrez, lo practica desde niño, enseña y participa en torneos de manera regular.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y a quienes se inscriban a más de un taller.

Variaciones del catálogo

Milena Busquets, Roberto Fontanarrosa, Ildefonso Falcones y Martin Amis se encuentran en nuestro catálogo, para todos los gustos de lectores.



Los elementales

de Michael McDowell
(La Bestia Equilátera, Buenos Aires, 2018, 312 páginas)


McDowell muestra su oficio con una prosa de construcción perfecta, que se torna muy precisa en las descripciones y utiliza una adjetivación personal. Esta escritura abunda en belleza y en detalles, como si el autor estuviera estudiando los paisajes y edificios a la manera de un entomólogo (“La luna nueva era un parche negro cosido a un tapiz todavía más negro”). Impecable la traducción de Teresa Arijón.

En el comienzo se relatan rituales extraños que tienen lugar en la ciudad de Mobile, Alabama, y en la perturbadora conducta de la familia Savage. Es significativo también el tratamiento del tema de la muerte, que, según la solapa del libro, era crucial en la propia vida del escritor, pues coleccionaba “ataúdes de niños, fotos de cadáveres, de cráneos, de escenas de crímenes, lápidas,…”

El autor está considerado como uno de los más brillantes exponentes del gótico sureño, pero el espíritu de esta novela de horror impresiona más bien como una historia convencional, propia del siglo XIX, una suerte de déjâ vu.

McDowell va desparramando datos sueltos y confusos sobre tres casas situadas en la playa Beldame, en Alabama, que son visitadas por las emparentadas familias Savage y McCray. Paulatinamente comienzan a surgir los conflictos que no logran superar los personajes, como el alcoholismo de la a señora Big Barbara. Y, casi inadvertidamente, se va instalando el clima de extrañamiento y de terror, como si fuera un trauma que arrastran los protagonistas desde hace años sobre una mansión deshabitada que llaman la tercera casa (“En las olas se podía oír cualquier cosa: el canto de las sirenas o los pasos de los muertos sobre la arena.”)

La intriga se mantiene porque al final de los capítulos se mencionan hechos inexplicables y se aguardan acontecimientos misteriosos.

En mitad de la novela Odessa, una mujer supersticiosa, empieza a hablar de brujerías: “Los muertos regresan, pero no siempre recuerdan quiénes fueron.”/”Son los espíritus que viven en el infierno…” Y Michael McDowell logra que los hechos espeluznantes se incorporen naturalmente a la historia, como si se trataran de sucesos normales. Los personajes soportan visiones de muertos o sueñan con ellos. El lector percibe que se avecina una tragedia truculenta.

En la segunda mitad de la novela, el personaje Luker define a los «Elementales» como “La clase de espíritus que están en la tercera casa” / "…eran simplemente presencias, amorfas e insustanciales.”

Paralelamente al clima de extrañamiento y de episodios sobrenaturales que se instala, deviniendo el texto en un relato fantástico, transcurre una historia realista de un matrimonio desavenido, los McCray, contraste que da fuerza a la narración al intervenir las eternas pasiones y fallas humanas.

La obra de Michael McDowell (1950, Alabama-1999, Massachusets) recibió elogios de personalidades de la talla de Stephen King, Tim Burton, Peter Straub y Poppy Z. Brite. Es autor de las novelas The Amulet, Cold Moon Over Babylon y Blackwater. También escribió guiones televisivos y cinematográficos (especialmente para Tim Burton).

Germán Cáceres

El libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.