Malvinas

AA.VV.
(La Duendes Editora, Comodoro Rivadavia, 2013, 98 páginas)


Malvinas es un logrado libro de historietas. Pero, tal vez sin proponérselo, alcanza la dimensión de un tratado abarcador de la conflictiva y confusa problemática de estas islas argentinas.

Si nos atenemos directamente a las historietas, se puede afirmar que, además de su calidad, la variedad de los trabajos da cabida a un sinnúmero de estéticas, desde el más puro realismo hasta el humor gráfico y la experimentación audaz.

La Guerra de Las Malvinas provocó en la Argentina un trauma difícil de asumir porque resulta demasiado amargo y doloroso. Hemos sido vencidos, la derrota fue aplastante, ingenuamente creímos que nuestras corruptas fuerzas armadas iban a imponerse nada menos que al Imperio Británico. Y, también con un candor no exento de responsabilidad, confiamos –y aclamamos en la mismísima Plaza de Mayo- a una dictadura genocida que había cometido atrocidades contra la población. Es posible que la humillante frustración que padecíamos nos demandara encontrar una luz de esperanza a cualquier precio. Judith Gociol, en “Nos tocó hacer reír”, comenta que “Malvinas fue -y, sobre todo, todavía es- un territorio incómodo para pensar y elaborar social y culturalmente”.

En el dramático conflicto bélico murieron muchos jóvenes argentinos que no se hallaban preparados para combatir. Y más inhabilitados estaban aún los mandos, que no encontraron mejor plan estratégico que robar, maltratar y torturar a los desamparados soldados.

Las historietas se proponen mostrar las distintas tragedias que ocurrieron en Malvinas y que después de la capitulación fueron olvidadas. Como indica José Massaroli en la nota que precede a sus ¡Soldaditos! “...todo seguía igual en Buenos Aires: la gente se preocupaba de las cosas de siempre, nada hacía notar que acabábamos de perder una guerra”.

Este sentimiento de culpa a flor de piel une todas las expresiones del libro más allá de sus lenguajes y poéticas (incluido el humorismo).

Pero el nuevo producto de La Duendes editora, un formidable polo patagónico que fomenta la historieta argentina y a sus creadores, contiene otro hallazgo: la vasta documentación sobre la historia de las islas, desde la travesía de Magallanes hasta la época actual. La titánica investigación fue llevada a cabo por los hermanos Jorge y Mario Morhain en 2 de abril, y la complementaron Sebastián Acosta en The Malvinas island y Juan Carlos Moisés en el artículo “Tira: Patagón, de Khato”. Fernando Ariel García da cuenta, en “Sangre, sudor y lágrimas”, de la reacción del género desde 1982 “hasta este número especial”.

Se está ante una obra imperdible no sólo para los lectores del bello noveno arte, sino también para los interesados en la historia del país. Y ayudará a los argentinos a enfrentarse a ese horror que todavía “continúa sangrando”.

Germán Cáceres