¿Qué hay en la cabeza de los escritores? Ocho documentales para conocer sus vidas

Son las historias de Gabriel García Márquez, Alejandra Pizarnik, Joan Didion, Ricardo Piglia, Diana Bellessi, Juan Carlos Onetti, Macedonio Fernández y Rodolfo Walsh. Cómo cruzar la vida y la obra.


No sólo en los libros están los escritores. Sus vidas también atraen: hay muchísimo escrito sobre dónde nacieron, cómo crecieron, con quién vivieron. Muchas de sus experiencias, con el tiempo, entran directa o indirectamente en los libros. Quizás sea eso lo que buscamos en sus biografías. Quizás sea, simplemente, tratar de descubrir su magia, de dónde salen esas palabras que nos fascinan.

Por eso, porque nos interesa, muchos directores han investigado y filmado a escritores. Hoy esas películas están a mano. Aquí una selección de las que se pueden ver en casa, sin soltar el control remoto.

1. Ricardo Piglia: vida y memoria


De película. Ricardo Piglia con Andrés Di Tella, en pleno rodaje de "327 cuadernos"

“Un escritor es alguien que procesa de forma explícita la experiencia. Quizás como cualquier persona que cuenta su vida; pero de una forma determinada y precisa: a través de la escritura”. Quien dice esto es el documentalista Andrés Di Tella, autor de 327 cuadernos, película basada en la lectura de los diarios del escritor -y profesor- Ricardo Piglia, que murió en 2017. “A mí me interesaba ir a lo íntimo; retratar o evocar la intimidad de Ricardo para darle entrada a la intimidad del espectador, y que pueda tener una experiencia de identificación o de comprensión de alguien que está en este caso procesando su vida, su memoria. Es algo que hacemos todos”, agrega.

El origen del documental, que está disponible en la web (acá) fueron los diarios que empezó a escribir Piglia durante su adolescencia y décadas después llegaron a ser 327. Estos diarios también se publicaron en tres libros como Los diarios de Emilio Renzi, alter ego del escritor. Di Tella estrenó el film en 2015, en simultáneo en la TV Pública y el cine, y la exhibió en el Festival de San Sebastián como una instalación, con once pantallas interactivas donde se proyectaba material que quedó afuera de la edición final. “Mi sensación es que era inabarcable, irreductible a una película de 90 minutos, que en comparación con una vida es nada, es apenas una punta del iceberg”, dice Di Tella.

“Después de editar uno descubre que cada tema representa algo que se repite, aunque sean situaciones distintas. Por ejemplo: hay una caminata por una alcantarilla que fue elegida entre tantas otras filmadas porque esa era la más potente”, agrega el cineasta, quien considera que para él lo interesante en los documentales sobre escritores es tomar su condición de tales como un detalle. “Si son geniales o no, es algo que casi queda afuera de la película”, dice Di Tella.

2. García Márquez, de Aracataca al Nobel


Felicitaciones. Gabriel García Marquez recibe del Rey de Suecia en Estocolmo, el premio Nobel de Literatura en 1982. /AP

Si de escritores geniales se trata, Netflix presentó Gabo, la magia de lo real, documental también de 2015 que indaga en el origen de Gabriel García Márquez y su infancia pobre en un pequeño pueblo del norte de Colombia. El film, dirigido por el británico Justin Webster, muestra el proceso que llevó al autor de Cien años de Soledad a ganar el Premio Nobel de Literatura y convertirse en un escritor de renombre internacional. “Voy a contar las cosas como las contaba mi abuela”, dicen que decía él. Y cuentan también que su abuela era una mujer amante de la magia y la superstición.

“¿Es el momento más importante de su vida?”, se ve a un periodista preguntarle al autor después de ganar el Nobel. Y él responde: “No. El momento más importante de mi vida fue cuando nací”. Minutos después, el autor de Aracataca suelta: “Ganar el Premio Nobel fue poder dedicarme por fin a escribir sin que nadie me jodiera”. También hay testimonios de dos líderes políticos que fueron sus lectores y amigos: Fidel Castro y Bill Clinton.

“En mi vida he disparado otra arma distinta de la máquina de escribir”, es otra de las expresiones del colombiano que, interrogado acerca de qué conviene hacer para evitar la muerte, responde con una fórmula que al menos a él parecía resultarle infalible: “Escribir mucho”.
¿Donde verlo?

En Netflix: "Gabo, la magia de lo real"

3. Onetti, el genio uruguayo
Jamás leí a Onetti, se llama el documental sobre el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, una coproducción entre España y el país oriental que puede verse acá.

Onetti. Su última época, en la cama.

Allí hablan sobre el creador de la mítica ciudad Santa, María Dorothea Muhr, quien fue su compañera, y Eduardo Galeano. El autor de Las venas abiertas de América Latina cuenta anécdotas cotidianas de su colega y coterráneo, como cuando unos estudiantes lo fueron a buscar a su casa de Madrid para entrevistarlo y él los recibió en “pantalón de pijama atado con un piolín” y con un expreso pedido: “discúlpenme que los reciba con dos dientes, pero los otros se los presté a Vargas Llosa”.

En la película también se descubren algunos manuscritos en birome del autor de El astillero, entre ellos la última nota que escribió en su agenda el 27 de marzo de 1993, un año antes de morir: “Tal vez mi sensación luctuosa nazca del hecho de que al escribir las últimas palabras de mis libros experimenté siempre una sensación de adiós. Que se las arreglen, nunca los leeré, ni corregiré pruebas de imprenta”.
¿Dónde verlo?

En YouTube: "Jamás leí a Onetti"

4. La poeta Diana Bellessi: secretos del jardín

Bellessi. En su jardín de Palermo. / Daniel Rodríguez

El documental El jardín secreto, realizado en 2012 por Cristian Costantini, Diego Panich y Claudia Prado, la poeta Diana Bellessi comparte con el espectador un recorrido por algunos de los escenarios más importantes de su vida: el patio de su casa porteña y las calles del barrio de Palermo; los rincones y personas queridas de su pueblo natal, Zavalla, en la provincia de Santa Fe, donde viven parte de su familia y algunos amigos entrañables, y la casa en una isla en el Delta, la zona donde se refugió durante la dictadura y adonde acude para escapar de la ciudad y dedicarse a escribir. Puede verse acá.

“En los últimos años me cuesta mucho escribir poemas aquí. Siento que el tiempo es muy entrecortado, estoy siempre asediada por alguna cosa. Y ese tiempo libre y anónimo que tuve mucho lo tengo cada vez menos, esa ausencia de silencio continuado hace que escriba mucho más en la isla que aquí”, dice Bellessi en off sobre imágenes de la gran ciudad, como introducción al que será un recorrido por sus sentimientos más profundos, sus recuerdos, sus palabras y silencios.
¿Dónde verlo?

En YouTube: "El jardín secreto"

Costo: Gratis

5. Joan Didion: la cronista del dolor

Joan Didion. Una figura de la no ficción internacional. /The New York Times

Joan Didion (California, 1934) conmovió con su libro El año del pensamiento mágico, al contar a modo de relato la sorpresiva muerte de su marido y el vacío que vino después. En Noches azules, retomo el tema de la pérdida: allí hilvana frescos sobre la vida y muerte de su única hija.

A pesar de tratarse de una escritora de culto, recién el año pasado hubo una exploración fílmica sobre su vida. Actual colaboradora de la revista literaria The New York Review of Books, Didion fue por décadas cronista, guionista, crítica de cine y reconocida editora de medios gráficos estadounidenses como la revista Vogue.

Su sobrino y director de cine, Griffin Dunne, accedió a sus archivos personales, pese al celo que siempre mantuvo la escritora. El resultado es la producción que retrata a “la poeta del gran vacío californiano”, tal como la definió el escritor Martin Amis, aunque ella nunca hubiera escrito poesía.
¿Dónde verlo?

En Netflix: "El centro cede"

6. Macedonio Fernández: amor se fue
Amor se fue; mientras duró / de todo hizo placer / Cuando se fue / nada dejó que no doliera. El célebre poema de Macedonio Fernández cantado como parte de una ópera eriza la piel hasta del espectador más distraído del documental sobre el poeta que había reunido a la dupla Di Tella-Piglia veinte años antes de la experiencia de los cuadernos y que se encuentra acá.

En esa oportunidad los había aunado la posibilidad de regresar sobre el proceso creativo de La ciudad ausente, novela de Piglia sobre la que su amigo, el compositor Gerardo Gandini, escribió a la vez una ópera.

Con el disparador de la historia de Macedonio, el escritor que en el libro de Piglia construye una máquina para perpetuar el alma de su esposa moribunda y luego vive atormentado por la pérdida de su amor, la dupla autor-cineasta inició su trabajo conjunto. Recorrieron la vida de este personaje mítico, amigo del padre de Borges primero y luego también del propio autor de El Aleph. El documental es, además, un viaje por la Buenos Aires de la primera mitad del Siglo XX.

¿Dónde verlo?

En YouTube o en Vimeo: "Macedonio Fernández".

Costo: Gratis

7. Siempre Alejandra (Pizarnik)

Alejandra Pizarnik. Con el poeta Arturo Carrera en 1972. / Foto familiar

En 2013, Virna Molina y Ernesto Ardito filmaron Alejandra, un documental donde cruzan vida y obra, tradición e innovación. La poeta Alejandra Pizarnik tuvo una vida trágica: se suicidó a los 36 años con 30 pastillas de Seconal. El trabajo se sigue acá.

Estos realizadores también tienen un documental sobre Adolfo Bioy Casares. (Acá)

Pizarnik aparece, en el film, en sus varias facetas. La adolescencia difícil, el amor, la soledad. “Explicar con palabras de este mundo / que partió de mí un barco llevándome”, supo escribir. Y también: "hoy te miraste en el espejo y te fue triste estabas sola la luz rugía el aire cantaba pero tu amado no volvió"

En el documental, la ensayista Ivonne Bordelois dice que su figura se acerca a la de Franz Kafka. Y cuenta que no podía hacer esas cosas simples que te pueden arruinar la vida: pagar las cuentas, resolver un trámite.

¿Dónde verlo?

En Vimeo: "Alejandra"

Costo: Gratis

8. Rodolfo Walsh: el compromiso

En Youtube puede verse un capítulo del ciclo Documenta dedicado a la figura de Rodolfo Walsh, emitido en la TV abierta por canal América en 2007, cuando se cumplían 30 años de su muerte. Está acá.


Rodolfo Walsh. Escritor de policiales e ícono del periodismo de investigación. / DPA

Producido y conducido por Román Lejtman, el documental lo presenta como “un periodista comprometido con su tiempo” y traza un recorrido por lo más relevante de su tarea como cronista literario, que lo llevó a convertirse en un referente del Nuevo periodismo en la línea de Truman Capote, con Operación masacre a la cabeza, pero también con investigaciones como Quién mató a Rosendo o Caso Satanowsky.

Sobre estas obras y su participación en la cubana Prensa latina, en tiempos de la revolución, o su creación de la agencia de noticias clandestina ANCLA en plena dictadura militar argentina, hablan colegas y amigos suyos como Miguel Bonasso, Rogelio García Lupo, Roberto Baschetti y Eduardo Jozami.

Walsh fue, también, un agudo escritor de relatos policiales, como los reunidos en Variaciones en rojo.

En el film hay testimonios sobre su militancia política en Montoneros y sobre su vida personal a cargo de Patricia Walsh, su hija, y Lilia Ferreyra, quien fue la última pareja de Walsh y compartió con él su último viaje en tren hacia Retiro, con copias de la Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar, que él llegó a enviar a los medios por correo antes de ser asesinado por un grupo de tareas en la esquina porteña de San Juan y Entre Ríos.

¿Dónde verlo?

En YouTube: "Documental Rodolfo Walsh".

Costo: Gratis.

Y rebuscando...
Quien sea hábil para buscar en Internet encontrará muchos documentales más. Y quien pueda seguirlos en inglés, más aún.

En esta línea aparecerá el que Ken Burns, conocido como EL documentalista americano, filmó sobre Mark Twain y que supo estar en Netflix (pero ahora no, por lo menos en la versión local). Allí se recorre la vida y la obra del creador de Huckleberry Finn, novela considerada por Ernest Hemingway como “el verdadero comienzo de la literatura estadounidense”. El exhaustivo documental incluye testimonios de decenas de escritores y especialistas que discuten acerca de Mark Twain, cuyo verdadero nombre era Samuel Clemens y que alguna vez afirmó: “No soy un americano, soy elamericano".

También aparecen películas sobre J.G Ballard (acá); Margaret Atwood (acá) y la terrible historia de James Ellroy, el autor estadounidense que un día, cuando era chico, volvía a su casa y encontró a la Policía: habían matado y tirado por ahí a su madre (acá).

Dalia Ber
Diario Clarín, 5 de enero de 2019

La Argentina premonitoria en "El eternauta"

de Jorge Claudio Morhain
(Los libros de Rebrote, Buenos Aires, 2018, 156 páginas)


El libro comienza por definir la historieta basándose en los estudios de Jorge B. Rivera y propone una denominación más técnica: Literatura Verboicónica. Afirma asimismo que tiene “gigantescas posibilidades apenas explotados, apenas arañadas en su enorme corpus de capacidades expresivas”. También cita a Gianni Rodari, que analizó la labor imaginativa que realiza al leerlas el niño de 6-7 años. Y pasa a la creación que apareció el 4/9/1957 y se publicó hasta el 9/9/1959 llamándose en un principio Una cita con el futuro: el Eternauta; memorias de un navegante del porvenir. Y agrega que su estudio se centrará en este Eternauta, el Nº I o Primera Parte, con guión de Héctor Germán Oesterheld y dibujos de Francisco Solano López, a la que califica de Obra Cumbre: “Se traza en ella lo principal de la historia: la invasión extraterrestre, la resistencia y la desaparición final en el Tiempo.”

Morhain enumera también las distintas secuelas que la continuaron –incluso hay una novelada–, y da fechas y nombres de los distintos autores, hasta llegar a la versión dibujada por Alberto Breccia para la revista Gente en 1969, cuya editorial finalmente decidió interrumpir la publicación. El ensayista considera que desde el punto de vista historietístico es mala, sobre todo por el desacertado guión de Oesterheld. En cambio, a los dibujos de Breccia los reconoce excepcionales, aunque dentro de la esfera del arte plástico.

A la «Segunda Parte», encarada por los mismos responsables de la Nº I, la califica de “fallida, malograda e imperfecta”. En cuanto a la Tercera Parte que editó Alfredo Scutti con guión de Alberto Ongaro y dibujos a cargo de varios artistas (Solano López, Mario Morhain, Oswal, Carlos Meglia y Roque Vitacca), reconoce que es buena pero sin relación con el espíritu de la historieta original.

Morhain se sumerge en El Eternauta I resumiendo la ficción en un cuadro sinóptico que divide en capítulos con la indicación de las viñetas que agrupan: «Lo que se narra, los sucesos», «El recorrido desde el Gran Buenos Aires», «El recorrido por la ciudad de Buenos Aires» y «Salen a la Provincia de Buenos Aires».

Con prosa segura Morhain presenta tres de sus cuentos («Mucho viento», «Escritos» y «La Nevada Mortal») inspirados tanto en El Eternauta como en la vida del guionista.

El libro está impecablemente documentado, fruto de un serio trabajo de investigación. Lleva a cabo un detallado análisis del lenguaje empleado por Oesterheld destacando que “sugiere contantemente historias paralelas que no desarrolla”. También analiza el grafismo de Solano López y cita las palabras que Morhain pronunció en el homenaje que se efectuó en el Congreso Nacional cuando falleció el dibujante: “…por su autodidactismo y juventud era entonces un artista que dibujaba ´a ras del suelo´, desde donde todos compartimos la vida, y por eso su historieta nos golpeó con tanta fuerza”.

Para fundamentar sus conceptos sobre El Eternauta y la historieta en general refiere opiniones y comentario de historietistas, filósofos, ensayistas y escritores. Y sostiene que Oesterheld “inauguró el estilo ´argentino´ de guionar historieta (…) Entregaba la mínima descripción posible al dibujante, para que éste desarrolle con la más absoluta libertad su talento imaginativo”. Y destaca que pese a que la escritura del guión fue espontánea, es decir sin ningún plan previo, la historia resulta verosímil y coherente, un prodigio narrativo. En la última parte señala que representa una premonición del futuro Proceso de Reorganización Nacional. Y así identifica a los caídos bajo la Nevada Mortal con los desaparecidos. “El propio autor, el propio narrador, se convirtió en Eternauta. Dejó su tiempo. Desapareció…” Da como fecha aproximada del secuestro de Oesterheld el 27 de abril de 1977, y en cuanto a su desaparición estima que tuvo lugar hacia 1978. Señala, además, los detalles y las fechas de los homenajes que se realizaron en su memoria.

En el apéndice revela que el gran creador fue su padre espiritual dado que leyendo sus trabajos decidió convertirse el mismo en guionista de historietas.

Jorge Claudio Morahin (Buenos Aires, 1942) es museólogo y reside en la ciudad de Máximo Paz desde los diez años. Trabajó para incontables medios, como La Nación, Atlántida y Perfil. También escribió textos didácticos, literatura infantil, la novela de ciencia ficción Samos contra los Uránidas y la obra de teatro El Viajero de la Eternidad (basada en la historieta que se comenta). Ha publicado más de quinientos guiones en revistas de Editorial Columba, como El Tony, Fantasía, Intervalo y D'Artagnan. En la actualidad escribe cuentos en su blog y en Facebook.

Germán Cáceres

Día de las Bibliotecas Populares

Este 23 de septiembre se celebra el Dia de las Bibliotecas Populares, recordando la fecha de promulgación de la Ley 419 que dio origen a la CONABIP, en 1870.

El 23 de septiembre de 1870 se promulgaba la Ley 419 propiciada por Domingo F. Sarmiento, y que dio origen a la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares (actual CONABIP), con el propósito de fomentar la creación y el desarrollo de estas instituciones, constituidas por asociaciones de particulares, con la finalidad de difundir el libro y la cultura.

10 libros que te quitarán el sueño

Advertencia: esta lista no es apta para todos los públicos. Si usted es miedoso, padece insomnio o sufre pesadillas mejor deje de leer aquí. Aunque también puede optar por continuar adelante y desafiar a sus propios fantasmas. Hoy proponemos una selección de lecturas terroríficas, un puñado de títulos del género que le quitarán el sueño.

Un imprescindible es Stephen King, autor de decenas de novelas que podrían estar incluidas en esta estantería, ya desde la primera, la más que inquietante Carrie. Junto a la obra de King puede situarse La semilla del diablo, de Ira Levin. El director Roman Polanski convirtió la historia de un joven matrimonio que se muda a un apartamento neoyorquino sin saber que sus ancianos vecinos pertenecen a una secta satánica que espera la llegada de un nuevo mesías en un éxito mundial. Si es de los que ha visto la película pero no ha leído el libro, recuerde que nunca es tarde para experimentar ese terror de otra forma.

Shirley Jackson es otra maestra del género, en esta selección se cuela La maldición de Hill House, novela que vive una segunda y exitosa vida gracias a su reciente adaptación televisiva. Otros títulos terroríficos capaces de quitar el sueño al más dormilón son Otra vuelta de tuerca, de Henry James, o A ciegas, de Josh Malerman.

Lovecraft es un maestro del género de terror gracias a títulos como Los mitos de Cthulhu. Irvine Washington con La leyenda de Sleepy Hollow también merece un lugar destacado en esta selección. La chica de al lado, de Jack Ketchum, es uno de esos libros perturbadores en los que no hay sucesos paranormales, pero sí maltrato y violencia.

Y dos últimas recomendaciones que no le dejarán dormir esta noche: El centinela, de Jeffrey Konvitz, y La feria de las tinieblas, de Ray Bradbury.

Librotea

La maldición de Hill House

de Shirley Jackson
(Debolsillo, Buenos Aires, 2019, 232 páginas)


Al comienzo de la novela se informa que el Dr. en Filosofía John Montague estudia las manifestaciones sobrenaturales y que alquiló por tres meses una mansión hechizada llamada Hill House.

La autora no se detiene en sutilezas ni alusiones cuando una de las protagonistas, Eleanor Vance –a quien define como solitaria y acomplejada–, sentencia que “Era una casa abominable. Sintió un escalofrío y pensó: Hill House es un sitio atroz y enfermizo…”. O sea, advierte que será una novela de terror.

Los diálogos son breves y precisos y abundan las conversaciones entre los principales personajes (Eleanor, Theodora, Luke, Montague, la esposa de éste y Arthur). En ellas el doctor teoriza sobre los fantasmas y llega a afirmar que no hacen daño alguno, que si hay alguna víctima es culpa de ella por no tener fortalecida su mente. “El miedo es el abandono de la lógica y de la razón”, sostiene, y también que los poltergeists están en la más baja escala social del otro mundo. A su vez la señora Montague realiza sesiones de espiritismo recurriendo a una Planchette, la cual, según su esposo, es un artilugio similar al tablero Ouija: ambos permitirían establecer una escritura automática que comunica con los “seres intangibles”, métodos que el doctor descarta por ser productos de la imaginación supersticiosa de quienes los usan.

En este año 2019 estos recursos suenan un poco «deja vu», pues se ha conocido demasiado cine de terror, como por ejemplo: Sexto sentido (1999, de M. Night Shyamalan), The Blair Witch Project (1999, de Daniel Myrick) y Los otros (2001, de Alejandro Amenábar).

Paulatinamente el texto va creando suspenso sobre lo que ocurrirá en Hill House. Mientras, la narración se torna amena, a la espera de que sucedan acontecimientos truculentos.

Gracias a la excelencia de la traducción de Paulino Serrano Valero se puede disfrutar de la prosa exquisita de Shirley Jackson, que se luce con superlativas descripciones de paisajes: “La corriente se movía rápidamente en pequeñas ondas brillantes; al otro lado, la hierba crecía hasta el borde del agua y flores amarillas y azules se inclinaban sobre ella…”.

Jackson se toma veinte páginas para describir la mansión con minuciosidad. Da la sensación de que la casa está animada, que goza de vida propia, como ocurría en El reloj de sol (1958). La novela que se comenta es de 1959.

La narración adquiere dinamismo a partir de la aparición de la señora Montague y del profesor Arthur.

Eleanor rompe el hechizo y se vincula con la casa viviente. Pero Jackson, inteligentemente, deja entrever en esa circunstancia una posible sugestión de su parte, así como las sensaciones que padecen los demás personajes (puertas que se abren y cierran solas, corredores que son verdaderos laberintos y dificultan desplazarse por las habitaciones, lugares de intenso frío –como si se estuviera en la entrada de una tumba–, ruidos, pasos. voces extrañas). De manera que todo pudo deberse a un desvarío de los visitantes.

En 2018 en la plataforma Netflix se estrenó una serie sobre una versión libre de La maldición de Hill House.

Shirley Jackson (1916, California-1965, Vermont) es conocida por su temática de terror. Alcanzó la fama en 1949 por el relato «La lotería», que apareció en The New Yorker, donde se publicaron posteriormente muchos de sus cuentos, algunos de los cuales fueron adaptados al cine y a la televisión. Además escribió, entre otras novelas, The Road Throuh the Wall (1948), Hangsaman (1951), The Bird´s Nest (1954) y Siempre hemos vivido en el castillo (1962).

Germán Cáceres

El libro forma parte del catálogo de la BibliotecaSiendo socio puede retirarlo para su lectura.

La Biblioteca en la Legislatura

Este martes se realizó la Audiencia Pública por el proyecto que busca declarar "Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires" a la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte.

Fernando Finvarb, Raúl Puy, Carolina Orsi, Emiliano Penelas y Atilio Orsi

El proyecto que busca declarar a nuestra Biblioteca como "Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires fue presentado en la Legislatura por los diputados Christian Bauab y Omar Abboud, votado por el cuerpo y debe pasar obligatoriamente por una Audiencia Pública previo a volver a la cámara de legisladores porteños para convertirlo en Ley.

Raúl Puy

Por la Biblioteca asistieron al Salón San Martín del Palacio Legislativo la actual presidenta Carolina Orsi, el Secretario Emiliano Penelas, uno de los oradores, y el Tesorero Atilio Orsi, acompañados por los diputados mandato cumplido Fernando Finvarb y Raúl Puy, quien fue el otro orador en la Legislatura porteña.

Recordemos que tanto Finvarb como Puy son Socios Honorarios de la Biblioteca. Además, Puy fue autor del proyecto que declaró "Sitio de Interés Cultural" a nuestra casa.

Emiliano Penelas

Además, estuvieron presentes los legisladores Eduardo Santamarina, Carolina Estebarena, Marilú González Estevarena, Guillermo González Heredia y Lía Rueda.

Agradecemos las fotografías de los oradores al área de Fotografía de la Dirección General de Prensa y Difusión de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Audiencias públicas por la Biblioteca Viamonte y por Troilo

Las dos audiencias se realizaron este martes. Los detalles.
Por Redacción NU


La campaña es el hecho principal de la Ciudad y en eso y por orden del jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, están involucrados todos los legisladores. por eso, el trabajo en la Legislatura casi se detuvo, las sesiones se espaciaron y la labor de las bcomisiones es casi nulo.

Sin embargo, este martes pasó algo. Se re alizaron dos audiciencias públicas.

La audiencia pública para que la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte pase a ser Patrimonio Cultual de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se llevó a cabo en la tarde de este martes en el salón San Martín.

De la misma participaron dos oradores, entre los que se destacó el diputado mandato cumplido, Alberto Puy, quien hizo una semblanza de la historia del lugar ubicado en la calle Austria, en Recoleta. También recordó los vínculos de la biblioteca con el socialismo.

Luego, Emiliano Penelas tomó la palabra y señaló: “Es una biblioteca de barrio por la que pasaron numerosas figuras de la cultura del país y el mundo. Tenemos convenios con las embajadas de Francia, España y Japón, entre otras. Estamos readecuando el sentido de biblioteca para que sea un lugar de encuentro de los vecinos”.

El proyecto que fuera votado en primera lectura pertenece a los diputados Christian Bauab y Omar Abboud (VJ). De la audiencia pública también participaron los legisladores Eduardo Santamarina, Carolina Estebarena, Marilú González Estevarena, Guillermo González Heredia y Lía Rueda (VJ).

Monumento a Troilo
Previamente, también en el salón San Martín y con los mismos diputados presentes se llevó a cabo la audiencia pública para aceptar la donación de una escultura del célebre bandoneonista Aníbal Troilo.

La misma será donada por The Argentine Tango Society y la obra estará a cargo del escultor Daniel Brandimarte. Estará emplazada en el Paseo Aníbal Troilo – Pichuco.

La audiencia no tuvo oradores inscriptos por lo que cumplidas las formalidades del acto, el expediente pasará a ser tratado en el recinto para su segunda lectura.

Fuente: Noticias Urbanas

James Sallis, una oda al alma negra de EE UU

El escritor repasa la influencia del género negrocriminal en el subconsciente de su país y la relación del jazz con su escritura.


James Sallis (Arkansas, 1944) habla con una calma extraña de la que emana una gran fuerza. Detrás de esa gorra –que se quita para las fotos– de esa cara poblada por una densa barba blanca de dos días, de esa mirada que invita a la charla está uno de los valores de la literatura estadounidense. Sus novelas son tristes pero su conversación es una oda al optimismo incluso en el ocaso de la vida. Profesor casi antes que cualquier cosa, Sallis acudió a finales de marzo al Quais du Polar de Lyon para dar dos clases magistrales. Una, sobre su escritura; la otra, sobre el jazz, su otra gran pasión, acompañado de Michael Connelly.

“Yo estaba haciendo ciencia ficción y poesía. No tenía ni idea de que iba a escribir novela negra. Pero me crucé con estos autores enormes y el impacto fue muy fuerte. No sabía lo que estaba haciendo pero lo disfrutaba más que nada. Escribí un relato corto sobre Lew Griffin, lo aparqué 20 años y cuando volví a ello todo fue ya muy rápido, todavía lo disfruto”, cuenta a El País en un café de la Place de la Bourse, una tarde soleada de viernes, para explicar la génesis de su detective emblemático y, sobre todo, su feliz encuentro con la obra de Dashiell Hammett, Raymond Chandler y Jim Thompson en un apartamento de Londres, en los años sesenta, un hallazgo que cambió para siempre su vida de escritor.

Dueño de una extensa obra, Sallis se hizo sitio en la literatura estadounidense con las seis novelas de Lew Griffin, un detective negro, letraherido y alcohólico, violento, obsesionado con la pérdida, un ser complejo que se mueve por las sombras de Nueva Orleans entre literatura y muerte. “Yo quería que el lector viera cómo se podía identificar con un hombre que ha hecho cosas horribles y que lucha por alejar el mal de su vida. Es un personaje triste. La depresión ha estado siempre presente en mi familia, pero no importa porque la actitud lo hace todo”, reflexiona antes de sumirse en un silencio breve y denso, cargado de significado, el único en más de una hora de conversación.

“La novela negra es parte esencial de la literatura estadounidense del último siglo”, arguye con vehemencia un profesor que no deja a sus alumnos hablar de géneros, “solo de buena literatura”, y que cita con pasión a James Goodies, George Pelecanos o Daniel Woodrell. Con su tono didáctico, el mismo que usa en sus estudios sobre el género o en su biografía de Chester Himes, Sallis nos propone un viaje evolutivo que termina en la actualidad: “Después de la II Guerra Mundial, las revistas y los medios vendían esa América del paraíso, esa América que ha salvado el mundo. Teníamos grandes frigoríficos, tiendas magníficas, las mujeres vestían de manera maravillosa pero las novelas de Thompson o Goodies dicen, no, esto no es así, esta no es la América real. Y esos libros se vendían en gasolineras y estaciones de autobuses y los leía gente trabajadora, que no tenían formación pero que se reconocían, que decían ‘este es el mundo en el que yo vivo’, es duro y cruel. Y esta es la gran atracción del hard boiled, que trata de contar la verdad que se ocultaba, nos ayuda a entender lo que está pasando, los males de la sociedad y esa clave dura hasta ahora”.

“El racismo es el gran pecado de EE UU”, responde un autor que tiene a Himes y Walter Mosley en su altar de divinidades literarias cuando se le pregunta por los conflictos que está llamado a explicar el género hoy. “Se ha roto la barrera de la civilidad. Ahora, después de mucho tiempo, se dicen cosas que antes no se podían decir. Quizás no haya solución”, remata, sin rastro de optimismo.

Sallis no ve la vida y la escritura sin el jazz. Autor de antologías de referencia sobre el uso de la guitarra, su escritura está muy influida por ese factor de improvisación que arranca a partir de ciertos elementos. “Nunca sé lo que va a pasar. Solo cuando la historia está muy avanzada tengo una idea”, cuenta antes de acotar su verdadero campo de interés musical, la tradición del blues temprano, cómo llegan los sonidos de raíces africanas a convertirse en jazz y cómo evolucionan a partir de ahí, “muy pronto, mucho antes de la explosión del be bop”.

Gracias al cine, Drive y su secuela Driven le dieron fama más allá de la literatura. Sallis, que ama la película protagonizada por Ryan Gosling, reconoce que la historia de redención de su personaje lo interpela y que uno nunca es tan feliz como cuando está haciendo aquello para lo que de verdad es bueno. “Gide comparaba la literatura detectivesca con la búsqueda de un sombrero negro en una habitación a oscuras. Exactamente igual que la vida, ¿verdad? Yo, cada día, estoy un poco más cerca”, reflexiona. ¿Cuánto? “Obviamente, no lo suficiente. Por eso sigo buscando. Es la grandeza de la vida. Tienes planes pero no llegas al final, porque de eso se trata. Si escribiera la novela perfecta...”

LA CIUDAD QUE TODO LO RESISTE
Nueva Orleans y el jazz ocupan el espacio que deja en su corazón la literatura, se mezclan con ella. Cuando se le pregunta por su ciudad amada, busca con su mirada a su mujer, su anclaje en el mundo, antes de responder: “Amo esa ciudad que ha sido destruida por todo el mundo a lo largo de la historia, pero que ha resistido. La amo y volvemos de visita todos los años, pero después del Katrina ya no se puede vivir en ella. El abandono del Gobierno fue tremendo. Durante mucho tiempo no pude ni siquiera hablar de ello”.

Diario El País de Madrid

Mac y su contratiempo

de Enrique Vila-Matas
(Seix Barral, Barcelona, 2017, 304 páginas)


Mac es un hombre de más de sesenta años que después de ser echado de un bufete de abogados se inicia como escritor a través de un diario cuyo humor original, irónico y lunático esconde una personal y reflexiva meditación sobre la literatura. Así, confiesa que “No simpatizo, en cambio, con las novelas porque son, como decía Barthes, una forma de muerte: convierten la vida en destino”. Y respecto a un poema de Samuel Beckett que no entendió en su momento, reconoce que ahora lo comprende menos pero le gusta más. También elogia a los personajes insignificantes a quienes considera más importantes que los arquetipos. Y comenta que “siempre nos gusta ser aquello que no somos”.

La repetición es un tema que lo obsesiona porque opina que todo autor se repite aunque cambie de género y de estilo. Y se pregunta: “¿O acaso no está escrito todo?”.

Admira a nuestro Macedonio Fernández y su Museo de la novela de la Eterna, ya que el gran escritor cultiva la inacción e inunda el texto de digresiones, citas, recuerdos, divagaciones y ocurrencias desopilantes, como Mac que se pregunta “¿Por qué será que siempre nos parece que las mujeres que prefieren a otros han elegido a un zopenco?”. Y además es inconclusa, circunstancia que celebra porque opina que no hay obras inacabadas, sino que así fueron concebidas y que luego de la muerte del autor se comenta que no están terminadas y bautiza a esos libros los “póstumos falsificados”. Entre sus humoradas hay infinitas referencia a escritores y sus trabajos, pudiéndose considerar a Mac y su contratiempo como un tratado por la inmensa enumeración de obras y reflexiones sobre el hecho literario. Y en todo momento aparece su amor por las letras y las palabras: “…hay cuentos que se introducen en nuestras vidas y prosiguen su camino confundiéndose con ellas.” Y opina que al escribir se crea un mundo paralelo alejado del real.

Su escritura es calibrada, armoniosa, se diría que perfecta, y se vuelve acrobática en los párrafos largos. Hay símiles maravillosos, nada aparatosos, que poseen así una diáfana belleza.

Asimismo habla de su aburrida vida cotidiana, pues se cifra en recorrer el barrio del Coyete, de Barcelona, en donde se encuentra con un vecino al que odia, el escritor Sánchez, responsable de una antigua colección de diez cuentos –Walter y su contratiempo, cuyo protagonista es un ventrílocuo– y que Mac se propone reescribir, circunstancia que da lugar a un aluvión de referencias literarias. Su esposa Carmen, que tiene un taller de restauración de muebles, lo mantiene, pero él se forja un sinnúmero de conjeturas sobre la posibilidad de que ella tenga un amante en ese mismo vecindario.

Tantas bromas y humoradas no ocultan el hondo escepticismo de Mac –que funciona como un alter ego de Vila-Matas–, pues llega a concluir que “…el mundo es una mierda y, aun sabiéndolo, sigamos siempre como si nada pasara, es decir, sigamos teniendo hijos, seres que vienen sólo a incrementar el número de monstruos que pueblan el planeta Tierra”. Y, por si no fuera suficiente, más adelante agrega: “…aunque sólo a esa hora del día en la que me olvido de que la idiotez no es un defecto de época, sino que viene existiendo siempre, es congénita a la condición humana”.

Finalmente Mac cae en un frenesí delirante y así surge la literatura como un componente de sueños y visiones que nos zambullen en un universo de imágenes, una suerte de panteísmo.

Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) es un consagrado escritor con una extensa obra tanto narrativa (una de sus más celebradas es Bartleby y Compañía) como ensayística. Fue traducido a treinta y seis idiomas y ha recibido numerosos e importantes premios. Entre ellos pueden mencionarse el Formentor de las Letras, el Rómulo Gallegos, el Herralde de Novela y el de la Real Academia Española. Es Chevalier de la Legión de Honor francesa.

Germán Cáceres

El libro forma parte del catálogo de la BibliotecaSiendo socio puede retirarlo para su lectura.

Paneles para el estudio

Ya estamos cada vez más cerca de finalizar nuestra futura radio. Este fin de semana se colocaron los paneles acústicos en el estudio.






Las ciudades y los cambios

Compartimos un relato de Italo Calvino perteneciente a Las ciudades invisibles, que forma parte de nuestro catálogo.


A ochenta millas de proa al viento rnaestral el hombre llega a la ciudad de Eufamia. donde los mercaderes de siete naciones se reúnen en cada solsticio y en cada equinoccio. La barca que fondea con una carga de jengibre y algodón en rama volverá a zarpar con la estiba llena de pistacho y semilla de amapola, y la caravana que acaba de descargar costales de nuez moscada y de pasas de uva ya lía sus enjalmas para la vuelta con rollos de muselina dorada. Pero lo que impulsa a remontar ríos y atravesar desiertos para venir hasta aquí no es sólo el trueque de mercancías que encuentras siempre iguales en todos los bazares dentro y fuera del imperio del Gran Kan, desparramadas a tus pies en las mismas esteras amarillas, a la sombra de los mismos toldos espantamoscas, ofrecidas con las mismas engañosas rebajas de precio. No sólo a vender y a comprar se viene a Eufamia sino también porque de noche junto a las hogueras que rodean el mercado, sentados sobre sacos o barriles o tendidos en montones de alfombras, a cada palabra que uno dice -como «lobo», «hermana», «tesoro escondido», «batalla», «sarna», «amantes»- los otros cuentan cada uno su historia de lobos, de hermanas, de tesoros, de sarna, de amantes, de batallas. Y tú sabes que en el largo viaje que te espera, cuando para permanecer despierto en el balanceo del camello o del junco se empiezan a evocar todos los recuerdos propios uno por uno, tu lobo se habrá convertido en otro lobo, tu hermana en una hermana diferente, tu batalla en otra batalla, al regresar de Eufamia, la ciudad donde se cambia la memoria en cada solsticio y en cada equinoccio.

Seminario suspendido

Lamentablemente, el seminario de Desarrollo de proyectos documentales para Cine y TV que iba a dictar el Lic. Andrés “Gato” Martínez Cantó en nuestra Biblioteca a partir de septiembre, fue suspendido.