El Expresionismo alemán en los encuentros del CEP

El lunes 5 de noviembre a las 10 de la mañana, el Centro de Estudios Poeticos "Aletheia", dirigido por Graciela Maturo y coordinado por Alejandro Drewes, llevará a cabo una nueva reunión en nuestra Biblioteca, Austria 2154: "Las Vanguardias Artísticas del siglo XX. El Expresionismo alemán", a cargo de Ofelia Funes.



Además, anuncian el cierre de las actividades 2012 para el lunes 3 de diciembre, como siempre a las 10, con una lectura en torno a la filosofia de Hegel a cargo de Jorge Albertella.

El condenado

de Guillermo Saccomanno y Domingo Mandrafina
(Doeyditores, Buenos Aires, 2011, 128 páginas)


Claudio Díaz comenta en el prólogo: “Luego supe que esa historieta estaba escrita por Guillermo Saccomanno y que los dibujos eran obra de Domingo Mandrafina. Pero para mí, quien contaba las historias era Clouzot, el Condenado. Era su voz la que me relataba los hechos, era su imagen la que protagonizaba sus vivencias. Era un personaje real. “ Y, en efecto, se tiene la sensación de que los sucesos son verídicos, de que se están leyendo las memorias de Marcel Clouzot, que se erigen en auténticos monólogos representados a través de la tipografía de una máquina de escribir. El suspenso es permanente y el lector se siente apresado por saber qué pasará. Además, cada aventura se inicia con una viñeta que parece una fotografía de Clouzot. Este mismo procedimiento Mandrafina lo repite en otros cuadritos.

Así, la saga principal del libro, “Los hombres de Carol”, participa del tono melancólico de la novela El largo adiós (1953), de Raymond Chandler, y del filme Casablanca (1942), de Michael Curtiz. Y hay frases y reflexiones muy interesantes: “La policía se inventó para cuidar a los ricos”/”Los dos pensábamos en lo mismo. En el pasado, en que el pasado siempre es presente”/ “La vida se parece con frecuencia a un melodrama”/ “Pero el destino tiene escrita otra suerte distinta a la que imaginamos”.

Se crea un clima romántico alrededor de la empatía que surge entre Clouzot y Carol, una prostituta de alto vuelo que lo contrató como valet, chofer y guardaespaldas. Ella tiene un hijo, Jimmy, y Clouzot medita: “Si alguien nos miraba desde lejos pensaría en un cuadro impresionista. El sol, los reflejos en el agua, la brisa cálida. Porque a nadie se le ocurriría pensar que éramos una puta, un ex presidiario y un bastardito”. Los tres personajes adquieren una conmovedora dimensión humana, ya que forman un trío de perdedores natos.

El libro ofrece como bonus un episodio de acción,”La tormenta del Dark Lady”, cuyo guión permite al dibujante lucirse con las peleas a bordo y, además, con las escenas del barco asolado por las olas.

Los contrastes de blancos y negros puros, tan peculiares del estilo de Mandrafina (que traen a la memoria a Raymond y a Caniff) despliegan, junto a una diestra planificación que intercala primeros planos con generales, un estupendo placer visual. El artista demuestra su destreza caligráfica tanto con la pluma como con el pincel.

Excelente la prosa de Saccomanno, propia del gran escritor que es. Los diálogos son breves y convincentes, y los globos que aparecen en off resultan funcionales. Su guión utiliza la elipsis con suma inteligencia narrativa.

En definitiva:  los golpes, disparos y personajes siniestros, no son más que una excusa para narrar, con bellas imágenes gráficas y escritas, una emocionante y dulce –pero imposible- historia de amor.

Germán Cáceres

El bondi

de Chelo Candia
(La Duendes, Comodoro Rivadavia, 2012, 78 páginas)


El Bondi, según su autor, es un policial...yo diría que es mucho más. Es un relato que rompe con la linealidad predominante en el género”, apunta Roberto von Sprecher en el prólogo. Y tiene razón: esta excelente novela gráfica puede también entenderse como una historieta de acción pura, propia de un thriller cinematográfico.

Chelo Candia –guionista y dibujante- maneja con maestría el suspenso y capta la atención del lector con un procedimiento clásico pero seguro –si se lo emplea con sagacidad, como en este caso-: el último cuadrito de cada página plantea siempre un interrogante.

La historia corre en un principio por dos líneas paralelas: mientras una chica es interrogada en una comisaría, un flashback muestra lo ocurrido en el colectivo del título. Numerosos giros de la acción desarrollan otros episodios simultáneos, y aparecen distintas versiones de los acontecimientos, que generan una ambigüedad que mantiene en vilo al lector. La narración es ágil e imaginativa, y continuamente surgen nuevos hechos que se van enhebrando, para lo cual resulta fundamental el lúcido uso de la voz en off. Además van surgiendo inesperados personajes y los ya conocidos revelan facetas ocultas. La trama está hilvanada con perspicacia y todo cierra a la perfección.

El Bondi es una de esas historietas en las cuales la narración impone su potencia, y entonces el dibujo omite todo preciosismo para adquirir sesgos rústicos de indudable vigor. Candia es expresivo y personal en su grafismo. Asimismo, los cambios de planos están trabajados con soltura y eficacia.

Un epílogo da cuenta de las escenas suprimidas explicando los motivos, refiere los orígenes de esta historieta y añade dos posibles finales.

Como elogio de este estupendo libro, nada más oportuno que citar el comentario que realizó Andrés Valenzuela el 26/8/2012 en Página/ 12: “Un guión inteligente sostiene el buen trabajo gráfico que hace de Candia uno de los autores más sólidos de su generación”.

Germán Cáceres

"Octubre" en el Cineclub La Rosa

El miércoles 24 a las 20 horas proyectaremos Octubre, el clásico con el que Eisenstein rendía homenaje a la Revolución Rusa, de la que ahora se cumplen 95 años. Como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.
Miércoles 24 de octubre - 20 horas
OCTUBRE
(Oktyabr, URSS, 1928, blanco y negro, 100 minutos)
Dirección: Sergei Eisenstein.
Elenco: Nikolay Popov, Vasili Nikandrov, Layaschenko, Chibisov,    Boris Livanov, Mikholyev,     Nikolai Padvoisky y Smelsky.

Con motivo del décimo aniversario de la Revolución de Octubre, Eisenstein planeó una maravillosa reconstrucción de los acontecimientos ocurridos a lo largo de 1917. Como en La huelga y El acorazado Potemkin, el realizador soviético vuelve a realizar una película sin apelar a protagonistas individuales sino a la masa que fue parte de uno de los hechos históricos más importantes del Siglo XX.

Rápidos movimientos, un ritmo de montaje arrollador e intensas secuencias de acción hacen de Octubre una obra maestra del cine mudo, que no se estrenaría hasta 1928 debido a la presión de algunos grupos influyentes, que además obligaron a recortar algunas escenas.

Más información: www.cineclublarosa.blogspot.com

Avepoesía

de María Paula Mones Ruiz
(Vinciguerra, Buenos Aires, 2010, 84 páginas)


En la contratapa del libro Marta de París comenta: “La lectura merece ser disfrutada por la fuerza de su belleza, las descargas y emociones que acunan el éxtasis y los sentidos de la vida en su más pura expresión de entrega”.

Este poemario consta de cinco partes. La primera -“Hambrienta, desnuda, descalza”- se erige en una apasionante celebración de la poesía (“es quien me bautiza cada día/ cuando ambas nos bañamos en el agua de la Luz”), cuya esencia evoca el hermoso vuelo de las aves. Otra de las obsesiones que aparece es el miedo, al cual, según la autora, se lo combate con la emoción poética. Los versos, hondamente espirituales (“La melancolía/ entonces/ brillará en cada hora/ como las lágrimas jugando a la escondida”), revelan una profunda inspiración y exhiben creativas y sensibles imágenes interiores (“gritos helados y encendidos de silencio/ chispas de una fogata de sueños esqueléticos/ entibian a la noche blanca, pálida de miedo”). Con Avepoesía la escritora también emprende una decidida búsqueda de sí misma. Y, a la manera de Oliverio Girondo, la tipografía de los versos se distribuye formando equilibradas y armoniosas composiciones visuales.

En la segunda parte -“Al acecho de tu luz”- aborda el tema de la muerte de su hermano con un lirismo desgarrado: “Vivas o sueñes, duermas o despiertes/ siempre está al acecho de tu luz”.

Un sentido “Homenaje a Rosa María Sobrón” tiene lugar en la tercera parte. Compartía con su amiga poeta los cálidos almuerzos que se describen en una conmovedora carta: “El lugar de siempre”.

“Ojos músicos” se titula la cuarta parte, que, de acuerdo al prólogo de Graciela Maturo, está “teñida de femenina afectividad y referida al anuncio de la natural certeza y necesaria renovación de vida a través del rol de abuela”. María Paula Mones Ruiz considera que estos mensajes dirigidos a sus nietos son a la vez poemas y cuentos.

La quinta parte -“Acrobacias del silencio”- la dedica con suma ternura a sus padres: “Las madres y la poesía/ son únicas y eternas. /Viven por nosotros. / Y por ellas, somos/ agonistas”.

Este bello libro recibió la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores Poesía 2011.

Germán Cáceres

Música en la biblioteca, séptimo concierto

Tenemos el agrado de invitarlos al séptimo concierto de "Música en la Biblioteca", que se llevará acabo el sábado 20 de octubre a las 20 hs, en nuestro salón de Austria 2154.



En esta oportunidad tendremos el gusto de escuchar a Alejandro Jaime, quien sera nuestro solista invitado y en el cierre se presenta el Dúo Depine - Grisovski, compuesto por Pablo Depine en guitarra y Florencia Grisovski en flauta traversa. 

El ciclo es coordinado por Soledad Lazarte y dirigido por Omar Cyrulnik. Bono Contribución: $25. Socios, jubilados y estudiantes: $20. ¡Desde ya quedan todos invitados!

Se estrena una película filmada en la Biblioteca

Alumbrando en la oscuridad, documental de Mónica Gazpio y Fermín Rivera, que utilizó como uno de sus escenarios de rodaje nuestra Biblioteca, podrá verse desde el jueves 18 de octubre en el Espacio INCAA KM 0 Gaumont (Av. Rivadavia 1635), a las 17 y 21 horas. La película cuenta con la participación especial de Laura Azcurra, Celina Font, Osvaldo Laport, Mariana Richaudeau y Cecilia Rossetto.


Alumbrando en la oscuridad es un documental que propone otra mirada sobre la adopción desde una perspectiva más humana, no demoniza ni idealiza.

Familias adoptantes, progenitores, hijos adoptivos y especialistas componen un relato coral sumados a la interpretación de actores que prestan su voz a la de madres y padres que no pudieron enfrentar la cámara. Es una película que indaga sobre el amor, la aceptación y el prejuicio.

En el transcurso de su rodaje la película utilizó a la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte como uno de los escenariosen que se realizaron las entrevistas. Fue dirigida por Fermín Rivera, viejo amigo de la casa, junto a Mónica Gazpio, y su director de fotografía es Emiliano Penelas, presidente de la Biblioteca. Más información: www.alumbrando-eldocu.com.ar

Los niños tuvieron su caravana...

El domingo 14 de octubre Eleonor Muchnik, Adán Cantilo, Diego García Ruiz y Andrea Vespa realizaron su Caravana de cuentos con música y literatura. Estuvo tan lindo que pronto habrá una nueva función.



El rey pálido

de David Foster Wallace (Mondadori, Buenos Aires, 2012, 552 páginas)

En cuanto se comienza a leer el libro, resulta evidente que se está ante un extraordinario escritor: David Foster Wallace (Nueva York, 1962-California, 2008), que se incorpora como personaje en el capítulo 9, titulado “Prefacio del autor”, y en el cual aclara que El rey pálido no es un libro de ficción sino autobiográfico. Sin duda, se trata de un recurso narrativo, pero -dada la prosa reflexiva de la novela-, Wallace lo utiliza para manifestar su concepción de que el mundo es una gran burocracia en la cual el tedio se erige como la esencia de la existencia: “Cuando no hay distracciones, o ni siquiera la posibilidad de distraerse, hay ciertos tipos de gente que sienten terror; y es este terror (...) lo que le provoca ansiedad a la gente”.

Para reflejar ese tremendo hastío, Wallace sitúa la acción en 1985, en Peoría (Illinois), donde está ubicado el Centro Regional de Examen de la Agencia Tributaria de los Estados Unidos, y transmite esa dolorosa desolación a través de una prosa de párrafos interminables que explican con suma minuciosidad la normas impositivas del Código Fiscal de ese país, y cita incisos, artículos, leyes, actas, protocolos, etc. (“dicha burocracia se parece mucho más a un mundo paralelo, al mismo tiempo conectado con el nuestro e independiente de él”). Además, su escritura es abrumadora por el afán en describir tanto las oficinas de la Agencia como los embotellamientos enfermizos que tienen lugar en sus playas de estacionamiento. Ese aluvión incontenible de palabras -que evoca el Ulises de Joyce- despliega una horrible pesadilla que remite a la obra de Kafka (“...seguía soñando con cajones de escritorio y conductos de aire acondicionado atiborrados de impresos y más impresos...”). La deshumanización y el automatismo del personal de esa Agencia están presentados descarnadamente (“...el verdadero coraje consiste en soportar el tedio minuto a minuto y dentro de un espacio cerrado”.), en tanto que los comportamientos de los personajes desembocan en verdaderos cul de sac, o sea en situaciones tortuosas y sin salida. Wallace enumera –el libro posee cierto sesgo ensayístico- las cuarenta y dos enfermedades que suelen padecer estos empleados, entre ellas las alucinaciones y las patologías de la memoria.

Todo este cuadro obsesivo revela las enormes contradicciones en que se debaten la sociedad norteamericana y el sistema capitalista. Y arriba a la paradojal conclusión de que la sofisticada organización de la Agencia Tributaria es inoperante y absurda. Hay agudeza y profundidad en la indagación de Wallace, en la que denuncia el consumismo, ya que es una manera de negar la certeza de la muerte.

El autor desemboca en el nihilismo, como lo prueban sus pensamientos (“el mundo entero era un lugar torpe, debilitado y cargado de preocupaciones.”) y el trágico desenlace de su propia vida: se suicidó en 2008 después de sufrir una depresión crónica durante veinte años. Aún no había terminado de escribir El rey pálido, y dada su celebridad (su novela La broma infinita, de 1992, fue considerada por la revista Time como una de las cien mejores del siglo en lengua inglesa), el editor Michael Pietsch rescató el borrador y lo ordenó (“...no había una lista de escenas, no había un arranque ni un final decididos,...”) realizando un trabajo tan arduo como admirable.

Los diálogos son simples intercambios de datos burocráticos, mediante los cuales los personajes revelan sus aberraciones y miedos -varios de ellos están acosados por ideas suicidas-, pero Wallace no llega a darles perfiles convincentes como tampoco a referir una narración cuyo desarrollo se pueda seguir. Este inconveniente se debe a que es un texto inconcluso, pues tal como afirma el editor: “la novela era todavía una obra en progreso”.

Asimismo se producen abruptas digresiones como las páginas dedicadas a algunas perturbaciones orgánicas que permiten a los que las padecen emprender proezas circenses, como, por ejemplo, introducirse un brazo por la boca. O señalar conductas extremadamente contradictorias: “ansiaba distanciarse de la mujer pero no quería que la mujer se distanciara de él”. Cualquier tema que aborda Wallace se encamina hacia un laberinto tortuoso que no conduce a ninguna parte: siempre está presente el hartazgo (“´aburrido” viene del latín ab horrore, tener horror”).

La lectura de El rey pálido es sumamente compleja y exigente. Su desesperada y negativa concepción de la existencia le ocasiona al lector una angustia difícil de sobrellevar. Pero, no obstante, David Foster Wallace demostró con esta novela sin terminar que era un escritor de inmenso talento.

Germán Cáceres

Caravana de cuentos

El domingo 14 de octubre a las 16 horas en nuestro salón de Austria 2154, Eleonor Muchnik, Adán Cantilo, Diego García Ruiz y Andrea Vespa contarán con música y literatura, historias para chicos desde los cuatro años. Bono contribución $ 20.


Google recuerda a Alicia Moreau de Justo

Al cumplirse el 127º aniversario de su nacimiento, el buscador dedica el inicio de su portal a esa gran médica y militante socialista que fue Alicia Moreau de Justo.


El 11 de octubre de 1885 nacía en Londres y cinco años más tarde, junto a su madre María Denanpont, emigraron a la Argentina para vivir en el barrio porteño de Floresta.

Una vez establecida la familia en Buenos Aires el padre de Alicia, de ideología anarquista y socialista, abrió una librería y se integró en los grupos socialistas que comenzaban a organizar el movimiento obrero argentino. Alicia solía acompañarlo a estas reuniones y participaba de las actividades.

Se recibió de maestra y profesora de ciencias en la Escuela Normal N° 1 en 1904 y se graduó de médica en 1914. Esto la convirtió en una de las primeras médicas del país.

Luchadora incansable por los derechos humanos y por la reivindicación del género femenino, fue una de las primeras mujeres en integrarse a la actividad política argentina como defensora de los derechos humanos y por la paz, poniendo suma atención en los derechos de las mujeres y de los trabajadores.

En 1910 fue una de las organizadoras del Primer Congreso Femenino Internacional y fundó el Ateneo Popular. En 1918 fundó la Unión Feminista Nacional y su revista Nuestra Causa y presidió la Asociación Prosufragio Femenino.

En 1922 se casó con Juan B. Justo, fundador del Partido Socialista Argentino, y tuvo incursiones en periodismo cuando colaboró con la Revista Socialista Internacional y dirigió Humanidad Nueva, Vida Femenina y el periódico La Vanguardia donde escribió "La mujer en democracia" y "El socialismo según la definición de Juan B. Justo", además de innumerables folletos y artículos.

Alicia Moreau de Justo falleció a los 100 años, mientras dormía, el 12 de mayo de 1986, pero su muerte pasó desapercibida e incluso, en la actualidad, no se conocen a ciencia cierta las causas de su muerte ni el lugar donde se encuentran sus restos, ya que su familia prefirió mantener en secreto esa infirmación.

Mujeres en la Biblioteca

Algunos títulos recientemente adquiridos, y que ya forman parte de nuestro catálogo.