Proyectemos un mejor 2021

Se va el año que nadie quiso, que no olvidaremos, pero no querremos repetir. Le decimos chau, y con fuerza intentaremos dar vuelta la página de esta novela de pandemia para proyectar juntos, en esa película que imaginamos mejor, un 2021 diferente. 

Que el año próximo sea próspero, o al menos haga el esfuerzo por superar al que se va, que no será poco. 

Con los mejores deseos de parte de todos los que componemos el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte.

Todas las críticas de Germán Cáceres

Aquí, todos reunidos, los accesos directos a las reseñas literarias de Germán Cáceres, publicadas a lo largo de 2020 en nuestra página.

Puede leer la entrevista de Gustavo Bernstein a Germán Cáceres, a raíz de la publicación de su libro Por amor al crimen.

Además, recordamos que este año Cáceres fue ganador de la convocatoria "Novela juvenil 2020" realizada por Editorial Qilqana de Lima con la novela Pesadilla galáctica.

Por último, a raíz del centenario de Ray Bradbury, la Feria del Libro publicó esta foto de su visita a nuestro país junto al escritor.

Los 80 de Atilio

Primer Presidente de nuestra Biblioteca Popular, hoy cumple 80 años Atilio Orsi y queríamos compartirlo con nuestros socios y amigos de la casa.

Presidente en dos períodos entre 2005 y 2009, y miembro de la Comisión Directiva desde la fundación del Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Atilio Orsi fue -con el impulso de Norberto La Porta- el alma máter de que la vieja casona socialista de la calle Austria abriera nuevamente las puertas y recobrara el lustre de antaño

Hoy, 26 de diciembre de un año particular, lo encuentra celebrando sus primeros 80 años en plena actividad, rodeado de sus seres queridos y siendo parte fundamental del engranaje de nuestra casa. ¡Felicidades, Atilio!

Vindicación de Galileo

En el siglo XVII Galileo Galilei fue obligado por la Inquisición del Santo Oficio a retractarse de sus teorías astronómicas bajo amenaza de ser ejecutado.


Los verdugos oscurantistas amparados en el uso discrecional de sus dogmas y del poder obligaron a este hombre a renegar de las conclusiones a las que había llegado mediante investigaciones basadas en la física y la matemática.

Galileo construyó el telescopio con el que observaba el cosmos, el universo estelar, planetas y estrellas.

La cuestión es que sostener el movimiento de los planetas era cuestionar el orden despótico y estático fundado en las jerarquías dinásticas monárquicas y hasta la infalibilidad de los jerarcas clericales.

Aún con sus métodos aberrantes los inquisidores no lograron impedir la evolución de los estudios sobre el cosmos y su continuidad en el devenir de los siglos.

En la obra de teatral de Bertolt Brecht dedicada a Galileo el dramaturgo pone en boca del científico una frase inolvidable: “dentro de algún tiempo se hablará de los astros hasta en los mercados”.

Durante estos días el eclipse solar y la conjunción de dos planetas han sido noticia expandida en la sociedad. 

Galileo merece ser reivindicado por lucidez, tenacidad y audacia sus verdugos solo una nota al pie lamentable en el registro de la historia.

Carlos A. Solero
Martes 22 de diciembre de 2020

Nunca quemes las cartas de amor

Larsen fue un voluntarioso editor de suplementos luego de haber sido un periodista de batalla, pero su vocación secreta e indisimulada era el montañismo. Tenía cuarenta años, un gran estado atlético y mucha atención femenina.



Fernández, sin embargo, no le conocía ningún affaire en la redacción, y aunque no eran grandes amigos, llevaban a cabo rituales amistosos de mutua intensidad. Les tocaba irse de vacaciones más o menos para las mismas fechas.

Larsen dedicaba siempre los primeros días a algún arriesgado escalamiento, y el resto, a su esposa y a sus tres hijas. Se había hecho rutina que tomaran, para despedirse, una cerveza en la barra del bar de la esquina.

A manera de cábala, Larsen decía al chocar las copas: “Si me pasa algo, si me quedo congelado allá arriba, si me caigo desde una roca y me quiebro el pescuezo, vos violentás el cajón de mi escritorio y quemás todo, Fernández. No dejás rastro de nada. Quemás todo”.

Fernández se lo prometió la última vez y se tomó un avión a Córdoba.

Cinco días después se enteró de que Larsen había muerto en Mendoza sin el menor esfuerzo: el día previo a la expedición, fumándose una pipa frente a una chimenea de leños, le dio un infarto masivo y murió al instante.

Consternado por la noticia y apremiado por la situación, Fernández llamó desde La Cumbrecita a sus compañeros para que abrieran el cajón del escritorio y despedazaran su contenido.

Pero ya era tarde: después del sepelio le habían enviado a la viuda una encomienda con todas las pertenencias del finado.

Lleno de remordimientos, Fernández dejó un mensaje de condolencias en el teléfono de la mujer y regresó en silencio a Buenos Aires.

No supo nada de ella hasta once meses más tarde, cuando la viuda lo llamó para pedirle un favor y quedaron en tomar un café.

Se citaron un martes lluvioso, y ella se sentó en el mismo taburete en el que se sentaba Larsen a ver llover desde la barra. Era una cuarentona fibrosa y rubia, que fumaba cigarrillos negros y que tenía una mirada verde y lúcida.

Se llamaba Mónica. En diez minutos se sacó de encima el trámite y las palabras de circunstancia, y fue directo al grano.

-¿Larsen te habló de Silvia? -le preguntó clavándole los ojos. Ante terceros, Mónica no nombraba a su esposo por su nombre, sino por su apellido, y eso a Fernández siempre le había causado gracia. Pero esa tarde no se la causaba.

-¿Quién es Silvia? -repreguntó sin sentirse culpable ni mentiroso. Nunca Larsen le había hablado de Silvia ni de ninguna mujer en especial. Habían elogiado, como hacen todos, los accidentes geográficos de algunas compañeras de trabajo, pero la cosa nunca había pasado de ese deporte masculino que las mujeres también frecuentan aunque con mayor malicia.
-Silvia era la amante de Larsen -dijo la viuda sin pestañear-. En ese cajón tenía trescientas cartas de amor y un pañuelo perfumado.

-No te puedo creer -dijo Fernández, y ahora sí se sintió un miserable. Trató de arreglarla y la empeoró. -¿Un pañuelo perfumado? Qué cursi.

-No lo puedo ver de la misma manera -dijo Mónica lenta y gravemente, y tomó un sorbo de su capuchino-. Me parece algo muy romántico.

-¡Y trescientas cartas! -replicó Fernández sin escucharla, a ciento veinte pulsaciones por minuto-. Cuánta paciencia y cuánta literatura desperdiciada.

-¿Podemos hablar en serio? -lo cortó. Fernández cerró la boca. Mónica apagó el cigarrillo mirando la calle y habló con otro tono, habló en serio. -Esos trescientos e-mails me aliviaron el dolor.

El odio lo tapa todo. No sabés cómo lo odié durante esos días. Le deseaba la muerte. Pero ya estaba muerto, y lamentaba que hubiera sido tan fácil, que no hubiera sufrido nada.

Me sentí mal por esos pensamientos, y lo extrañaba, y no le perdonaba que se hubiera muerto y que me hubiera traicionado con otra, y andaba llorando por los rincones de rabia y de pena. Todo como en una licuadora.

Hizo otra pausa tabacal y tomó de un trago el vaso de agua helada. Luego exhaló una larga bocanada de humo que se pareció mucho a un suspiro, y siguió adelante:

-Pero esas cartas me tenían agarrada del cuello. Volvía a ellas una y otra vez. Las leía de adelante para atrás y de atrás para adelante. Estuve varias veces a punto de tirarlas a la basura.

Una noche, cuando oí desde la cama que venía el camión recolector, salí en corpiño y bombacha a la calle para rescatarlas de la bolsa de residuos.

¡Estaba loca con esas cartas! Hasta que después de leerlas diez veces, las leí por primera vez.

Me acuerdo de que fue una mañana de sábado, las nenas estaban en el club y el jardinero hacía un poco de ruido afuera. Me senté en la cocina con una taza de té y empecé a leerlas sin dolor.

Fernández pidió un jugo de naranja para salir del paso. La esposa de Larsen tenía la vista perdida. Fernández, en ese momento de miedo glacial, la valoró mejor: era una mujer sensual y valiente.

-Trescientos e-mails de ida y de vuelta -dijo ella sin tragar saliva-. Una especie de diario erótico. Comenzó hace tres años y con el correr del tiempo se fue haciendo más espeso. Al principio, hablaban de desesperación por verse y tocarse, después empezaron a hablar de amor y de irse a vivir juntos.

De repente Mónica movió la cabeza y sonrió con amargura. -Se lo notaba tan feliz a Larsen, vos vieras. Era de nuevo aquel adolescente que noviaba conmigo. Te juro que esa mañana, mientras leía y se me helaba el té, además de bronca le tuve una especie… No sé, una especie de envidia. Esa pasión del comienzo no se vuelve a tener nunca más.

Una moza le trajo a Fernández el jugo. Mónica tenía los ojos brillantes.

-Pero lo más importante no estaba en esas primeras cartas, sino más adelante, cuando la cosa se alargaba y Larsen no podía tomar una decisión. Silvia es fonoaudióloga, ¿te conté? Sí, una chica separada que se había enamorado de mi marido. Pero el tipo, créeme, el tipo no hacía más que escribirle sobre mí. Largos textos contando lo grandiosa que yo era, lo que había hecho por él y lo que hicimos aquel fin de semana y el anterior. Y Silvia, que es inteligente, le llevaba la corriente. Y hubo un momento en el que sólo se escribían para elogiarme, como si fueran mis dos jefes de prensa.

Mónica se empezó a reír y Fernández temió que se pusiera a llorar, pero en el último escalón de la carcajada ella se enderezó y le dijo:

-Conseguí su dirección y estuve varias semanas pensando en ir a verla, en pasarle por encima con la camioneta. Pero lo único que hice fue mandarle un correo electrónico: “Sé quién sos. Quiero que nos veamos cara a cara”.

-Te lo respondió al toque.

-Tardó diez días en atreverse a responderme. Nos citamos en El Querandí. Ella podía reconocerme fácilmente: Larsen le daba fotos mías para que viera lo bien que me conservaba.

-¿Cómo era Silvia? -se atrevió Fernández, protegido por el jugo.

-¿Cómo era Silvia? -repitió y se encogió de hombros-. Una cuarentona bien conservada. Otra viuda.

-¿Y qué pasó?

-Hablamos horas y horas. Nos levantábamos de vez en cuando para ir a llorar al baño y volvíamos a trenzarnos. Nunca pudimos levantar la voz. En realidad, no discutíamos. Sólo hablábamos de Larsen. Lo insultábamos y lo adorábamos. Así, sin solución de continuidad. Al final, cuando ya estábamos pagando la cuenta y nos habíamos pasado todas las facturas, le devolví su pañuelo. Ella se lo quedó mirando y después me dijo: “A vos, Larsen te rompió el corazón una vez; a mí, me lo rompió diez veces. Vos eras la montaña más alta, y allá arriba vivían solamente ustedes dos. Y yo, por más que escalaba y escalaba, nunca pude llegar. Nunca”. Cuando salí del café no sentía tristeza, ni bronca, ni frío, ni calor. Estaba limpia. Por primera vez en tanto tiempo estaba limpia, Fernández.

-¿Por qué me contás todo esto?

-Silvia me dijo que Larsen te consideraba su único amigo verdadero y que tenías la misión de quemar todo si a él le pasaba algo. -Afuera había dejado de llover. Mónica recogió su cartera para irse. -Te agradezco mucho que hayas llegado tarde.

Jorge Fernández Díaz

Beethoven 250

Un día como hoy de 1770 nacía en Bonn Ludwig van Beethoven, por lo que el mundo celebra hoy los 250 años del genio musical. 


Alemán de nacimiento pero vienés por elección, se cree que Beethoven nació un 16 de diciembre de 1770 porque fue bautizado en la catedral de Bonn el 17 de diciembre. Más allá del detalle, el compositor de Para Elisa vivió en la capital austríaca desde los 22 años, tras conocer a Mozart a los 16, y vivió allí hasta su muerte, 34 años después.

En Viena compuso sus obras más famosas, entre ellas la Novena sinfonía, que finalizó y dirigió completamente sordo, que convirtió a la Oda a la Alegría en un himno europeo. Tal fue la magnitud de su fama que se estima que a su funeral acudieron 20.000 personas.

Para recordarlo, y pese a la pandemia, en todo el mundo se realizan homenajes y distintas actividades, presenciales y en línea. Acá publicamos una curiosa versión que ilustra la Quinta sinfonía.


Cerramos

Desde este viernes 18 de diciembre la Biblioteca permanecerá cerrada hasta nuevo aviso, y ya no recibiremos ni estaremos entregando libros en préstamo. El jueves 17, de 15 a 18, será nuestro último día de atención al público. 

Este jueves será nuestro último día del año abiertos a la atención al público. En medio de la pandemia que nos obligó a cerrar las puertas a mediados de marzo, la Biblioteca pudo reabrir conforme a los protocolos recién a principios de noviembre, solamente para la recepción y devolución de libros, sin que estuvieran autorizadas las actividades culturales y pedagógicas. 

Ahora llega el tiempo de bajar la persiana por el receso estival habitual, más allá de que la página seguirá publicando con normalidad, a la espera de poder reabrir en 2021 siguiendo nuevamente el devenir de las medidas gubernamentales y protocolares de prevención del Covid-19. 

Breve historia


Todo transcurre en sólo seis días.

Dentro de dos semanas ella cumplirá catorce años; se ven por primera vez; se enamoran; se encuentran a escondidas; se casan secretamente; consuman el matrimonio y luego, el veneno y la tragedia.

Sólo seis días… en apenas dos horas desde hace cuatro siglos.

Luis Alposta
Poeta y escritor argentino

Araca corazón callate un poco

por Enrique Butti
(Editorial Palabra Brava, Santa Fe, 2020, 232 páginas)


El título del libro refiere unos versos de Alberto Vaccarezza. La bella y poética fotografía de la tapa pertenece a Marcela Rodríguez. 

La novela consta de dos partes y un epílogo e impresiona desde su comienzo por sus párrafos largos bien construidos, sin dubitaciones. Su prosa es elegante y clara (“Pero antes o después comienza a hablar y con esa lengua que tenemos todos empieza a decir lo que nadie sabe decir de esa manera, con esa voz, con los brazos aleteando.”). Hay muchas citas de escritores y artistas, que demuestran la cultura del autor. 

Cada capítulo funciona como si aportara un episodio distinto sobre la historia principal dando la sensación de que se está ante un libro de cuentos. 

Una narradora transmite información sobre las aventuras amorosas de un tal Marzolini, que mantiene con ella un diálogo evidentemente erótico, aunque nunca se traduce en hechos. Además, ella discute con él sobre la verosimilitud de los sucesos que comenta porque los atribuye a una suerte de alucinaciones. La relatora afirma con ironía: “… ahí caigo: el verdadero asunto no es con la Flaçon, ni con el loco que la busca, ni con la neonata, sino con los piquitos que intercambiaba con las dos hermanas mosquitas muertas”. Además, las anécdotas que cuenta el excéntrico Marzolini nunca las termina, no llegan a un final. Es como si las interrumpiera por la mitad. Son historias disparatas, que bien podrían participar del espíritu del nonsense

Uno de los temas que domina la primera parte (son dos y un apéndice), adquiriendo hegemonía en la segunda, es hallar a la misteriosa e irresistible Margarita Flaçon, de la que un desconocido queda prendado y persigue a Marzolini porque sospecha que éste sabe cómo encontrarla. 

También hay una insólita historia sobre una posada enorme, una suerte de palacio lleno de meandros y pasadizos. Allí se hospeda un hermético pintor que desaparece misteriosamente. Y ya el texto maximiza las situaciones absurdas, y se colma de nuevos y extravagantes personajes. La desmesurada pensión adquiere ribetes de un auténtico laberinto kafkiano. 

Enrique Butti (Santa Fe, 1949) es un escritor prolífico al que se deben novelas, cuentos, obras de teatro, ensayos, literatura infantil y poemas Ha obtenido varios premios en nuestro país y en el exterior. 

Germán Cáceres

“Lorca” de Tim Buckley

El autor entendió en gran medida cómo se escucha la literatura de su homenajeado y pone aquí un deliberado caudal de sonidos, lenguajes, trinos, crujidos, capaz de abarcarlo todo, aunque elija no hacerlo.



Mezcla de jazz, avant-garde y folk, "Lorca", de Tim Buckley, usa un estilo descriptivo abstracto, evitando narrativas directas y temas de canciones estándar, intentando ser un reflejo de la poesía de Federico García Lorca, que Buckley y el guitarrista Lee Underwood estaban leyendo en ese momento.

La canción abre y da título al álbum homónimo de 1970, al que su autor describió como un disco que, "hasta el día de hoy, no se puede poner en una fiesta sin detener las cosas; no encaja".

La dicha de vivir, de Leopoldo Lugones


Poco antes de la oración del huerto, un hombre tristísimo que había ido a ver a Jesús conversaba con Felipe, mientras concluía de orar el Maestro.

–Yo soy el resucitado de Naim –dijo el hombre–. Antes de mi muerte, me regocijaba con el vino, holgaba con las mujeres, festejaba con mis amigos, prodigaba joyas y me recreaba en la música. Hijo único, la fortuna de mi madre viuda era mía tan solo. Ahora nada de eso puedo; mi vida es un páramo. ¿A qué debo atribuirlo?

–Es que cuando el Maestro resucita a alguno, asume todos sus pecados -respondió el Apóstol-. Es como si aquél volviera a nacer en la pureza del párvulo…

–Así lo creía y por eso vengo.

–¿Qué podrías pedirle, habiéndote devuelto la vida?

–Que me devuelva mis pecados –suspiró el hombre.

Leopoldo Lugones

Imagen: "La Oración en el Huerto", de Luis de Morales (Museo del Prado, Madrid)

Expiación

por Ian McEwan
(Anagrama/Compacto 50, Barcelona, 2019, 440 páginas)


McEwan luce su brillante estilo literario por un amplio vocabulario que le permite concretar descripciones increíbles en su precisión y belleza: o sea, en un orfebre de la palabra. A la apreciación de semejante esplendor contribuye la excelente traducción de Jaime Zulaika, un auténtico trabajo profesional. (“Al atardecer, nubes altas en el cielo del oeste formaron una fina capa amarrilla que se fue adensando según avanzaba la hora y luego se espesó, hasta que su fulgor filtrado de color naranja se cernió sobre las frondas gigantescas de los árboles del parque; las hojas se tornaron de un tono pardo de almendra,…”). 

Trata sobre la familia Tallis (compuesta por el matrimonio y sus tres hijos: Cecilia, Briony y León) que un día de 1935 recibe en su residencia la visita de tres sobrinos y de un amigo de León. Completan los personajes la criada, su hijo Robbie, y la sirvienta de la casa. 

La hija menor, Briony, la protagonista, al comienzo es una chica de unos diez años, que, sin embargo, no vive del todo en la realidad porque está acosada por fantasías interiores. Asimismo, McEwan bucea en los demás personajes, revela que también sufren perturbaciones psicológicas y describe con maestría el acercamiento sexual entre Cecilia y Robbie. 

La versación del autor es impresionante, una verdadera enciclopedia sobre grandes escritores (especialmente ingleses) y de citas de historia. 

McEwan no deja procedimiento narrativo sin emplear para enriquecer su escritura. Como Patrick Modiano, numerosas escenas no se describen totalmente sino que solo se brindan ciertos datos y el lector se entera de lo que sucedió a medida que el texto avanza. 

A Briony, Cecilia y Robbie los acosa un hecho innoble ocurrido en aquella visita, el que termina por destrozar sus vidas. Sin embargo, abrigan esperanzas sobre un futuro venturoso, mientras se van sumergiendo en un presente que los humilla y degrada. Robbie debe padecer los horrores de la retirada de Dunkerque durante la Segunda Guerra Mundial, mientras Cecilia lo espera angustiada para concretar su demorado amor. En tanto, Briony está estudiando enfermería en un hospital dirigido por monjas, que, pese a su autoritarismo y el atraso de su metodología, atiende a los heridos y moribundos que llegan de Dunkerque. 

El epílogo de esta gran novela es amargo y melancólico; en definitiva, Expiación es una tristísima historia de amor. En los agradecimiento hay un reconocimiento especial a Lucila Andrews por su libro No Time for Romance, en el cual se inspiró el autor. 

Ian McEwan (Inglaterra, Reino Unido, 1948) es uno de los más reconocidos escritores británicos de la actualidad. Es autor de varias novelas, entre ellas: Los perros negros, Amor perdurable, Sábado y Ámsterdam (que recibió el premio Booker), y de la colección de relatos Primer amor, últimos ritos, por la cual obtuvo el premio Somerset Maugham. 

Germán Cáceres 

Este libro forma parte del catálogo de la BibliotecaSiendo socio puede retirarlo para su lectura.

"Fiesta de la lectura" en el Malba

El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires organiza el próximo sábado 5 de diciembre, de forma on line, la 12ª edición de la "Fiesta de la lectura", encuentro de primavera.



En tiempos de distanciamiento social, preventivo, obligatorio, la Fiesta de la lectura de primavera de Malba Literatura tendrá formato virtual. Esta edición propone centrarse en los géneros de la intimidad, la carta y el diario personal, materiales que muchos críticos han designado bajo el nombre de “escrituras ordinarias”. 

Desde Kafka, Katherine Mansfield, Julio Ramón Ribeyro y Gombrowicz a Bioy Casares y Alejandra Pizarnik, los diarios personales componen piezas escritas de gran profundidad y economía literaria. A través de conversaciones en vivo, conferencias y talleres esta Fiesta de la lectura propone un acercamiento a distintos tipos de composiciones autobiográficas y herramientas para reflexionar entorno a la escritura, como práctica central de la vida de autores profesionales y no profesionales , y al objeto libro, uno de sus repositorios mejor conocidos, en un diálogo ancestral que nunca se detiene.

Todas las actividades son gratuitas, y los talleres requieren inscripción previa.

El programa es el siguiente:

10:30: Ilustración en proceso. Papeles Fútiles. Por Diego Bianki

11:00 :Taller de lectura y creación para niños por Vaivén de recuerdos. Por Greta Gamondes.

14:00: Narración para niños. Lo que escuchó un pajaritoPor Iris Rivera y Claudia Degliuomini.

15:00: Taller. Escritura oulipiana. Por Eduardo Berti.

16:00: Conferencia. Materialidades híbridas del libro. Por Amaranth Borsuk (EEUU)

17:00: Conferencia. Escritos, manuscritos y archivos. Una historia en acto. Por Philippe Artières

18:00: Diálogo. (Re)leer a Borges en tiempos de big data. Por Walter Sosa Escudero y Diego Golombek

19:00: Recomendaciones. Diarios personales. Qué leerPor Salvador Biedma

20:00: Audiovisual. Correspondencias imaginarias. Por Martín Caamaño y Pilar Condomí
Participan: Katia Szechtman, María Ezquiaga, Lucas Martí y DJ Migma.

Garcilaso de la Vega por Santiago Auserón

«Soneto XXIII» de Garcilaso de la Vega por Santiago Auserón

 

Hasta siempre, Diego


Alfonsina Storni por Manuela Velasco

«Dos palabras», de Alfonsina Storni por Manuela Velasco



Encontrá a los libros de Alfonsina Storni en nuestro catálogo.

«Nubes», de Karin Boye: La poeta sueca más amada

El libro de la libertaria autora escandinava (1900-1941), con la traducción del escritor e historiador chileno Omar Pérez Santiago, se publica por las editoriales Los Poetas Románticos y Aura Latina cuando se cumplen los 120 años de su natalicio.


Eres mi alivio más genuino,
eres mi más sólido refugio,
eres lo mejor que tengo,
mas nada duele como tú.
No, nada duele como tú.
Picas como el hielo y el fuego,
cortas mi alma como un acero.
Eres lo mejor que tengo.
Karin Boye

La muchacha tenía 22 años y un gran anhelo o sueño: Quería ser alguien.

Era menuda. Pelo corto. Caminaba alegre y risueña por los grandes y hermosos jardines de la Universidad de Uppsala, la casa de estudios más antigua de la región, donde estudiaba griego, idiomas nórdicos e historia de la literatura.

Un día su sueño mágico se hizo realidad y su vida cambió. En 1922 la editorial Bonniers publicó su primer libro Nubes, 42 poemas sobre cosas esenciales —el amor, la fe, y la naturaleza—, de inusual calidad musical y rítmica y sensibilidad en el lenguaje.

El culto a la belleza, el espíritu de lucha y la vida dinámica, la intensidad, curiosidad y la sed de vivir de sus poemas sedujeron a la juventud. Fue inmediatamente leída por mujeres jóvenes, como ella. Una poeta al mismo tiempo canónica y heterodoxa.

La más amada

Karin Boye era inteligente, atrevida, valiente, alegre y aguda. Fue poeta, novelista, ensayista, traductora, feminista, políticamente activa y trotamundo. Se convertiría en la mujer más importante en las letras suecas y una de las poetas más querida por su pueblo. La más amada.

Nubes toca, con un tono simbólico y onírico, tres temas universales: el amor, la fe, y la naturaleza, tres asuntos siempre vigentes.

Bisexualidad

Karin Boye, sin temor, fue pionera en la bisexualidad. Algunos de los poemas de amor de este libro están inspirados en uno de sus amores, su compañera de curso en un liceo privado para niñas.

Fe y naturaleza 

Muy joven su fe entró en crisis personal. La fidelidad a sí misma y la verdad personal frente al deber cristiano y la fe en la autoridad. Esta lucha interior está también en este libro como la naturaleza y su relación mística, en la mejor tradición poética sueca.

Dios Pan

El gran dios Pan, el mítico fauno, uno de los dioses griegos más notables, ejerció trascendental influencia entre los escritores modernistas de entre siglos.

Quizá el pesimismo ambiental, de altares destruidos y estatuas mutiladas, en fin, la pérdida de los valores espirituales —quizá la lectura de Schopenhauer y Nietzsche— inspiró a Karin Boye a una búsqueda vital, lúdica, creativa y dionisíaca.

La humanidad vivió una horrorosa crisis global.

Desde 1914 al 1919 la humanidad sufrió la sangrienta Primera Guerra Mundial (nueve millones de soldados muertos en trincheras, siete millones de civiles muertos, seis millones muertos de hambre). Entre 1918 y 1921 la pandemia de la gripe española hizo sucumbir entre 40 y 50 millones de personas.

El gran dios Pan o fauno, una deidad de los límites, incontrolable y sublime, que surge de una esfinge lóbrega, era quizás el dios del ocaso viviendo entre húmedos pantanos y oscuros bosques. El hábitat preferido de Pan son los santuarios en las agrestes montañas o en senderos aislados, las fronteras de la sociedad civil, un habitante de lo salvaje. Un dios que seduce e inquieta.

Desde Plutarco en Por qué callan los oráculos, las Geórgicas de Virgilio y la Metamorfosis de Ovidio hasta poetas como Keats o Rubén Darío, el gran dios Pan, de ovejas custodio, era la libertad de la naturaleza y la confianza en los instintos; fe en los mitos vitales. En Chile, Juvencio Valle publicó en el año 1929 su primer libro llamado La flauta del hombre pan y ese hombre pan, no es más que el dios Pan.

Alegría en lugar de resentimiento, ímpetu vital en lugar de teocracia, el sueño en vez de la realidad, la satisfacción y la alegría en el lugar del desprecio.

Éxtasis y mundo espiritual oculto.

Karin Boye nació el 26 de octubre de 1900 y murió en 1941.

Se cumplen 120 años de su natalicio.

Omar Pérez Santiago

***

El autor es un escritor y cronista chileno que egresó de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile, y que luego estudió historia económica en la Universidad de Lund (Suecia).

Tierra alta

por Javier Cercas
(Editorial Planeta, Barcelona, 2019, 376 páginas)


Terra Alta es una comarca española situada en la provincia de Tarragona, Cataluña, que Javier Cercas describe a las maravillas. Son tan nítidas e ilustrativas sus imágenes que podrían denominarse fotografías en prosa. Demuestra maestría en la construcción de párrafos largos (“…y, más allá, el firmamento amputado por el contorno abrupto de las sierras, cuyas laderas ondean como un mar de árboles, trémulo y verde, salpicado de molinos de viento…”). Es un gran observador que brinda datos precisos sobre los rasgos de los personajes. 

Melchor, el protagonista, es investigador y trabaja en la comisaría de la zona siguiendo órdenes de sus superiores y procedimientos técnicos propios de la policía científica, por lo cual puede afirmarse que se trata de una novela inscripta dentro del subgénero procedural. 

La célebre obra maestra Los miserables (1862), de Víctor Hugo, funciona como música de fondo, porque Melchor admira al personaje del inspector Javert, un tipo implacable cuyo objetivo máximo es el cumplimiento de la ley, o sea castigar el mal. 

En esa localidad en la cual nunca pasa nada (aunque allí se llevó a cabo la Batalla del Ebro, la más sangrienta de la Guerra Civil Española) ocurre un horrendo crimen en el que matan a un viejo empresario del lugar y a su esposa, no sin antes torturarlos brutalmente. 

Cercas utiliza el racconto para narrar, pero con total naturalidad, como si así normalmente fluyera el tiempo, es decir, fracturado. 

El lector acostumbrado al género no tardará en ubicar al sospechoso, que resulta ser el culpable, pero también aparece un cómplice completamente inesperado. Además, la extensa y convincente explicación final está tan lograda que puede considerarse como un texto aparte: hay que tener presente que esta novela obtuvo el Premio Planeta 2019. 

Finalmente se produce en Melchor una revelación interior y afirma que “a veces, la justicia absoluta puede ser la más absoluta de las injusticias”. 

Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) colaboró en el diario El País. Como escritor fue traducido a más de treinta lenguas. De sus novelas pueden citarse El móvil, El inquilino, El vientre de la ballena, Soldados de Salamina, La velocidad de la luz, Anatomía de un instante, Las leyes de la frontera, El impostor y El monarca de las sombras. Ha recibido numerosos premios importantes, entre ellos, en Francia: el Prix Ullysse, y en Italia: el Internazionale del Salone del Libro di Torino, el Friuladria, el Internacional Cittâ de Vigevano, el Sicicilia (Italia). En España obtuvo el Planeta 2019. 

Germán Cáceres

Este libro forma parte del catálogo de la BibliotecaSiendo socio puede retirarlo para su lectura.

Volvimos

Con gran alegría, la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte reabrió sus puertas este martes. Por el momento, estaremos los martes y jueves de 15 a 18 horas recibiendo y entregando libros con medidas de distanciamiento social y protocolo que todos conocemos.

Además, si todavía no es socio, estaremos recibiendo nuevas solicitudes en los mismos días y horarios. Consulte aquí los requisitos



El espejo

Nuevo relato de Pedro Acuña, alumno del Taller Literario de Carlos Penelas en nuestra Biblioteca


Foto: André Kertesz

Hace un año que murió Elena. La casa quedó vacía. Antigua, habitaciones inmensas de techos altos. Dos patios; en el primero la parra bajo cuya sombra habíamos pasado primaveras y veranos. Los ruidos del mundo exterior se escuchan lejanos. El zaguán que comunica con la calle es otra pieza rectangular de al menos cinco metros de largo. Preside el living un imponente espejo con marco dorado y costosos biseles. Mi dormitorio, que fuera el nuestro, se sentía vacío. 

No tuvimos hijos pese a años de noviazgo y de matrimonio. 

Meses después de su muerte la encontré, sin mancha de decadencia, hermosa y sonriente, en el espejo biselado. Me sobresaltó descubrirla sentada en el sofá. Miré hacia allí, pero estaba vacío. Vuelta mi vista al espejo permanecía sentada, sonriente. Me hablaba, pero no podía escucharla. Movía sus labios. ¡Lástima no saber leerlos! Sus apariciones eran fugaces. Caso contrario, hubiera traído algún interprete que me ayudara a desentrañar qué quería decirme. 

En casa hay varios espejos. Supuse que mientras me bañaba aparecería en el del baño, pero me equivoqué. Otro tanto con el del dormitorio. Hubiera sido esperable encontrar su reflejo acostada en la cama matrimonial pero tampoco se presentaba allí. Sólo en el living, sentada, sonriente, a veces con sus labios cerrados. Otras, locuaz, pero siempre por breves intervalos. Sus vestidos cambiaban en cada aparición. Estaba más bonita. Se acostumbró a visitarme sin testigos. Al principio me molestó porque pensé que si lo comentaba a parientes o amigos y no daba prueba de mis dichos me iban a tener por loco. Tuve la prudencia de mantenerme en silencio. Tomé mis recaudos. Un día vino de visita Fernando, mi cuñado, su hermano. Se sentó en el sofá. En el reflejo del espejo pude verlos casi superpuestos. Le porfié que mirara algún detalle menor en el espejo: no encontró nada inusual. Tomé conciencia de que Elena se presentaba sólo para mí. 

Pasaron los meses y noté que su abdomen se dilataba. No podía ser. ¿Estaba embarazada? ¿De quién? En los años en que estuvimos casados nunca quedó encinta. ¿Lo lograba ahora como imagen en el cristal? Tantos tratamientos, tanta energía sin resultados. 

Hace una semana desapareció. Las dudas me obsesionaron. ¿Fueron reales sus visitas? El último día su embarazo estaba más que avanzado. 

Esta mañana me despertó un ruido indefinible. Intuí que venía desde la calle. Apenas un murmullo. Mi dormitorio está alejado de la puerta de entrada. A medida en que caminaba hacia allí tomaba conciencia de que el llanto de una criatura venía del zaguán. Dudaba sobre si lo que escuchaba era real o fruto de mi imaginación. Encontré un bebé envuelto en mantas. Se movía, lloraba. Lo habían dejado en el piso. Quienquiera lo hubiera dejado había tenido el cuidado de entornar la puerta de calle para perderse en la mañana. 

Instintivamente levanté al crio y lo mecí suavemente en mis brazos. Descubrí una nota entre las mantas que cayó al suelo. Protegiendo al pequeño con mi brazo izquierdo, me agaché y la tomé con mi mano derecha. Me senté en el sofá. No pude dejar de estremecerme por la letra y el texto. “Es lo que más amo. No puedo mantenerlo. Se llama Ernesto. Elena” 

Pedro Acuña

Sobre el autor
Pedro Acuña. Nació en 1962. Se crió en Mercedes, provincia de Buenos Aires y a los 17 años fue a vivir a la Capital Federal. Es abogado, docente y trabaja en un banco. Le gusta leer y en su adolescencia colaboró en un diario de su lugar de origen. Participa en el taller literario que dicta Carlos Penelas. Otros de sus cuentos publicados en nuestra página:

¡Reabrimos!

Desde el 10 de noviembre, los martes y jueves la Biblioteca estará abierta para el retiro y devolución de libros, siguiendo protocolos.


Siguiendo los protocolos de prevención para seguir cuidándonos, vuelve el sistema de préstamo y devolución de libros en nuestra Biblioteca. Será a partir del 10 de noviembre, todos los martes y jueves de 15 a 18 horas. 

Es obligatorio contar con un turno para acercarte al establecimiento a retirar tu libro, y hacerlo con barbijo y respetando las normas de distanciamiento social. El turno se solicita escribiendo por mail a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar

De entre casa

Por Fernando E. Müller
(Moglia Ediciones, Buenos Aires, 2020, 120 páginas)


En el ilustrativo y acertado prólogo de Ariel Bermani se dice que “Así, como Gregorio Samsa, el personaje de Franz Kafka, se despierta convertido en una cucaracha, Ernesto se despierta convertido en un niño.” Él es el protagonista de la novela y en esta suerte de planteo puede especularse con alguna simbología de la realidad contemporánea basada en La metamorfosis o, tal vez, con la posibilidad de adjudicarle a Ernesto una patología psicológica vinculada al síndrome de Peter Pan, es decir el de no querer crecer para no asumir responsabilidades de adulto. 

En cuanto se conoce su entorno familiar resulta comprensible que quiera anular la mayor parte de su vida, porque su familia actual es completamente disfuncional, ya que no se pierde ningún conflicto que ande suelto por ahí. Así, él ha formado un matrimonio donde cada cónyuge tiene su amante permanente, los cual no impide que todos sean amigos, pero a la vez se producen peleas y discusiones continúas entre todos los miembros, incluidas las tres hijas de la pareja. También De entre casa plantea un interrogante: ¿qué le pasó en la vida a Ernesto para que inesperadamente se sienta como un niño de siete años? 

La novela está construida a través de capítulos cortos, de prosa fluida y plena de diálogos logrados porque responden a lo que se conoce como habla cotidiana. Tiene razón Bermani cuando afirma “que podría leerse como una pieza teatral”, por lo cual el autor puede convertirla en texto dramático y llevarla a escena 

Fernando E. Múller nació en Buenos Aires, Argentina. Es ilustrador, diseñador gráfico, narrador y guionista. En 1993 se editó su primer libro de caricaturas Fito Paez. Homenaje. Algunos de sus cuentos y poesías integran varias antologías, Su primer libro narrativo compuesto por cuatro cuentos y una nouvelle fue Las Devoradoras (2014). Como guionista cinematográfico trabajó en la adaptación de su nouvelle Amnor

Germán Cáceres

Fall river

(Trece cuentos no reunidos)
Por John Cheever
(Ediciones Godot Argentina, Buenos Aires, 2018, 176 páginas) 


«Fall River» es un pueblo del sur de Boston y Cheveer narra que durante la Gran Depresión había una hilandería que estaba parada hacía dos años. Su estilo descriptivo es maravilloso y se nota que su maestro es Ernst Hemingway. El paisaje se asume como un personaje más y el autor pinta la naturaleza con una óptica cercana al panteísmo. «Concurrencia tardía» y «Cerveza negra y cebollas rojas» están situados en la misma zona rural: los tres cuentos conforman una suerte de nouvelle que por momentos transmite al lector la sensación de estar ante un enorme paisaje por donde se mueven los personajes. Las imágenes que emplea son muy personales: “Una voz aguda que viene de una garganta sin profundidad y que parece entrecortarse al llegar a la boca.” Curiosamente, un grupo de indios (o gitanos) que alquila un espacio grande para acampar relata el mito de la creación del mundo y comenta en esa historia que “La tierra es una isla colocada en medio de un gran océano suspendido por cuatro cuerdas del cielo”. 

«Autobiografía de un viajante» narra una vida común que culmina en un final amargo: una de las tantas víctimas de la economía norteamericana: “Hemos sido olvidados como viejas guías telefónicas (…) a veces me siento como si mi vida hubiese sido un fracaso total.” El tratamiento de Cheever destila ternura y humanidad. 

“Vivimos en un mundo podrido, forjado por manos muertas y gobernado por manos muertas. De nosotros depende cambiarlo”, afirma el idealista de «De paso», que al final del cuento termina frustrado como los demás personajes, algunos de los cuales están al borde de la miseria pero imaginan salir de ella mágicamente. Todos ellos tienen sueños e ilusiones que se estrellan con la realidad. 

«Bayonne» capta sutilmente la psicología de una mujer de poco más de cuarenta años, que advierte que está empezando a envejecer cuando ingresa a su trabajo una joven de veinte. 

La soberbia y el empecinamiento de una bailarina la hacen avanzar hacia su absoluto fracaso en «La princesa». Y «La stripper» es un cuento muy logrado en su franco optimismo. 

Los tres cuentos siguientes son de ambiente hípico. «Su joven esposa» es romántico y encantador, y se muestra agudo al señalar la psicología de los personajes. Esas mismas cualidades exhibe «Saratoga», y «El hombre al que amaba» desemboca en un inesperado desenlace sorpresivo. 

En «Cena en familia» Cheever muestra tanto su astucia como su oficio con un final que ilumina al resto del cuento. 

El último, «La oportunidad», tiene un sentido esperanzador. Y su escritura exhibe un gran nivel de belleza: “Era una muchacha hermosa, con el pelo oscuro y una gracia discreta y llamativa, pero a veces, con tristeza, la señora Wilson pensaba que existía una discrepancia entre la noble frente de Elise y lo que se hallaba por detrás de esta.” 

La traducción de Ariel Dilon es magistral. 

El primer libro de cuentos de John Cheever (Quincy, Massachusetts, 1912/Ossining, Nueva York, 1982), The way some people live, es de 1943. Bullet Park, de 1969, recibió fuertes cuestionamiento de prestigiosos sectores de la crítica. Sin embargo, en 1979 ganó los Premios Pulitzer y del Círculo nacional de críticos por sus Cuentos. En 1987, cinco años después de su muerte, su viuda decidió hacer publicar los trece relatos inéditos comentados en esta nota. 

Germán Cáceres

Este libro forma parte del catálogo de la BibliotecaSiendo socio puede retirarlo para su lectura.

Alto Pogo cierra las compras 2020

Tardó su tiempo pero llegó la última de las compras realizadas en el programa Libro% de la Conabip 2020 on line, con los libros de  la editorial Alto Pogo: Kincón, de Miguel Briante, y Sangre, de Alejandro Guyot, próximamente en nuestro catálogo.




"Please Mr. Postman", un tema que no puede faltar en la playlist de la espera

Inconcebible para el público centennial -acostumbrado a la comunicación inmediata y el contacto ubicuo- la letra de esta canción escrita por el staff de compositores del sello Tamla Motown para el grupo de chicas The Marvelettes trata sobre la angustia de esperar que llegue una carta de la persona amada y que el cartero pase sin dejar nada en el buzón. En el caso de "Mr. Postman", la misiva en cuestión se demora más de lo que el protagonista de la letra pensaba, con lo cual cabe deducir que -una vez más- quien debía mandarla no está tan interesado en la relación como quien la aguarda.


Una particularidad de la canción es que un cartero de la vida real ayudó a escribir la letra: Freddie Gorman trabajaba en el barrio donde vivían varias de las figuras de Motown, y después también integró el grupo The Originals. Fue el primero de muchos números unos para el sello de Detroit, que en 1961 se la asignó a las Marvelettes -una banda de cinco adolescentes que habían cantado en coros, pero nunca habían entrado a un estudio de grabación- y dio por iniciada la era de las girl groups, en la que tan ávidamente se fijaron los Beatles en el inicio de su carrera. De hecho, muchos conocerán "Please Mr. Postman" en la versión que los Fab Four registraron en su disco With the Beatles del 63, en la cual John Lennon se hace cargo de la voz original y Paul McCartney y George Harrison de las armonías y los coros.

La canción tuvo una tercera vida: en 1975 el dúo Carpenters la volvió a grabar y llegó al número uno del Billboard Hot 100. Y no solo eso: en 2017 la banda de rock Portugal. The Man construyó su hit "Feel It Still" con samples de la versión de las Marvelettes y ganó un Grammy como Mejor Performance de Dúo/Grupo Pop. Lo que se dice una canción imbatible.

Diego Mancusi
Diario La Nación


Del autor de esta nota disponemos Operación Sinatra, recientemente incorporado a nuestro catálogo.

Los artífices del triunfo

Desde Chile, el escritor Edmundo Moure se refiere a la contundente aprobación que resultó del Plebiscito Constitucional hacia una nueva Constitución, que reemplazará a la heredada por la dictadura de Augusto Pinochet.



Son los jóvenes, los millennials, sobre todo, hijos del siglo XXI, que se atrevieron a desafiar a los poderes, fácticos e institucionales, que no tuvieron miedo ante el aparato represor del Estado Capitalista Salvaje, y se volcaron a las calles para exigir lo que no fueron capaces de entregar, luego de haberlo prometido hasta la saciedad, los políticos paniaguados, durante tres décadas de enriquecimiento, nepotismo y prevaricación. 

Ellos y ellas, de los (as) que poco esperaban los escépticos a la violeta y los ahítos, son los (as) que abrieron las anchas alamedas, como impetuosa bandada de gorriones que asustó a las águilas del poder, que sobresaltó a los buitres, alimentados de los detritos de la miseria prohijada por un sistema inicuo, que desveló a los gendarmes, confundiéndoles la traza del enemigo, para que inventaran guerrilleros foráneos o alienígenas implacables. 

Arriesgaron su vida, desprovistos del miedo mohoso, y más de medio centenar de ellos fueron abatidos por los perdigones aleves; muchos perdieron sus ojos por mirar a la cara a los mercenarios de La Moneda. Hoy permanecen detenidos varios centenares, acusados por el Delincuente Mayor de haber delinquido contra la sagrada propiedad. 

¿Haremos algo por liberarlos, nosotros los viejos y los envejecidos prematuros y los que nacieron ancianos de mente y espíritu? Está por verse, entre tanto asunto pendiente que nos espera tras la puerta entreabierta de un triunfo aún por concretar. 

Es el peso y la sombra latente de la rebelión lo que ha configurado la aplastante derrota de la reacción y sus representantes oficiales en las urnas, el fantasma de la revolución que ha estremecido los cimientos del largo pétalo de mar y vino y nieve... 

No han sido los acuerdos, entre cuatro paredes, de los sinvergüenzas, cobardes y corruptos, sino el pulso generoso de una juventud que hizo de la esperanza y del anhelo de justicia, una espada flamígera y un canto certero que se alzó desde la boca feminista de Las Tesis, que parecían apuntar con el dedo al Violador de las libertades. 

Las cuentas alegres y nauseabundas que sacan hoy los prevaricadores, arrogándose méritos y aciertos inexistentes en un proceso al que se opusieron tenazmente, apelando a todas las artimañas de la mentira y el descrédito, no pueden disfrazar ni menos neutralizar el auténtico logro de renovación social y la inminencia de los cambios estructurales. Por eso, es imperativo que estos jóvenes tengan representación mayoritaria en la escritura de la nueva Carta Fundamental, mujeres y hombres, por igual. 

De lo contrario, volveremos a caer en la trampa artera del Gatopardo: "cambiar para que nada cambie", desplegar pinceladas cosméticas sobre la agostada piel del modelo funesto. Es lo que están preparando, con el pretexto de fundar en Chile una suerte de “socialdemocracia”, imposible de funcionar en un país socialmente fracturado y empobrecido, tercermundista en salud, educación, asistencia social y acceso a la cultura, en donde la ficción de la “clase media” se traduce en un absurdo esperpéntico e irreal. Así lo muestra el mapa comunal de Santiago del Nuevo Extremo, con su cabeza de tres comunas que miran, hacia abajo, sin entenderlo, al “otro Chile”, al que siguen viendo, o como fuente de expoliación y servicio o como amenaza de sus prebendas y privilegios. 

Pero los jóvenes artífices de esta victoria tienen, por fortuna, otra lectura opuesta visión y voluntad irrenunciable de cambio. Han irrumpido, desde la revolución pingüina hasta la evasión de los torniquetes, para unirse, en un grito empuñado que remeció la sociedad entera, aterrando a los poderosos y despertando a los pusilánimes. Podemos confiar y esperar en estas nuevas generaciones y, también, en quienes se niegan (nos negamos) a llenar de telarañas el espíritu revolucionario. 

¡Que continúe siendo joven el amanecer, ciudadanos! 

Edmundo Moure 
Santiago,  26 de octubre 2020

Donación de Bryam Herrera Jurado

Agradecemos a Bryam Herrera Jurado la donación de su último libro, El lumpen y la melancolía, quien fuera alumno del Taller Lirerario Carlos Penelas, a quien está dedicado.


El libro será catalogado próximamente y estará a disposición de nuestros socios.
 

Recordemos que en nuestro catálogo tenemos firmado por el autor Las patagónidas,


Leer, siempre



Una página en movimiento

Mientras nos preparamos para la reapertura, a pesar de la distancia y permanecer con nuestras cortinas cerradas tanto tiempo, los invitamos a visitar periódicamente nuestra página, en la que tratamos de mantener el espíritu vivo de los libros, la literatura y todo lo que nos logre conectar con la cultura y las artes en estos tiempos duros.


Hemos tomado desde el comienzo de la cuarentena en la Argentina un hábito de publicar con regularidad ciertas "secciones fijas": cada lunes subimos literatura. Ya sean relatos, cuentos, poemas o algún artículo relacionado con libros y autores. Los jueves sumamos un espacio en el que combinamos música y literatura, mientras que los sábados seguimos con el apartado de crítica literaria de Germán Cáceres.

Además, siempre sumamos las efemérides que año a año nos convocan, como el Día del Maestro, del Bibliotecario y de las Bibliotecas Populares, junto a otras notas especiales publicadas en medios locales o extranjeros que vamos subiendo porque consideramos de interés para los lectores. 

En este tiempo en que nuestra página tiene récord de visitantes, y Twitter es un canal más de difusión, los invitamos a seguir acompañándonos así, a la distancia, pensando en nuestra reapertura.

El palacio de invierno

por Carlos María Romero Sosa
(Prosa Editores, Buenos Aires, 2020, 66 páginas)


Su contemplación visual del mundo es moderna tanto en su concepción como en su forma (“que encienden potestades como/ quien hace fuego para/ ahuyentar las fieras del/ sueño o la/ vigilia perpetua tras la muerte.”) 

Dice el poeta Santiago Sylvester en la contratapa: “En este libro conviven preceptiva clásica y experimentación, y de esta convivencia salen ganando las dos.” 

Las imágenes, aunque por tramos recurren a cierto hermetismo, nunca dejan de ser bellas: “para el golpe mortal del destino curándome con/ toda esta rutina devota de insistencias y/ marcas categóricas/ Tan quemantes las chispas de estrenar las jornadas.” Pero otras son cristalinas, tan logradas y sencillas que cualquier lector puede acceder a ellas. 

Hay epígrafes con citas y versos de famosos escritores como Alexander Blok, Pablo Neruda, Paul Verlaine, Manuel J. Castilla, Soren Kierkegaard. 

Una honda sensibilidad anida en sus poemas: “Entre cúpula y cielo la/ nieve categórica: la más/ firme corona y/ quizá más pesada, a/imagen de la Nada y su carga en los hombres…” 

Pero Romero Sosa no es ajeno a lo popular y aún menos a su consagrada sabiduría: (“Saber que la vida es como/ el tobogán: sus peldaños, / hay que subir paso a paso/ para caerse tan pronto…”) (“Por una sola vereda/ pasan la vida y la muerte; / y es obvio cuando se enfrentan/ quién a quién el paso cede.” Otros poemas suenan como moralejas: “Me propongo este nuevo año, / seguirle al tiempo los pasos. /La tristeza no me atrase; / la ilusión no me desbande.”). 

El libro incluye «Mártires de la Rioja”, un manifiesto muy sentido de su fe religiosa. 

Descendiente de ilustres salteños (su abuelo fue legislador y su padre historiador), Carlos María Romero Sosa nació en Buenos Aires. Ha ejercido el periodismo en diarios y revistas, y actualmente colabora en La Prensa, de Buenos Aires, y en el diario digital Salta Libre. Es autor de incontables opúsculos sobre temas literarios. Entre 1979 y 1980 fue becado para realizar estudios superiores de literatura española en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid. Es autor, entre muchos otros, de los siguientes libros de poemas; Las veredas (1975), Las voces del viento (1981), Hileras (1982), La vara y el reptil (1988), Línea de flotación (1995) y Un cielo a ras de mis declives (2019). 

Germán Cáceres

Nota: el libro Papeles con mi padre, de Romero Sosa, fue presentado en nuestra Biblioteca y forma parte de nuestro catálogo.

R.E.M. para leer

La banda de Athens, Georgia, lanzará un puzzle basado en un poster icónico de su carrera, en el que invitaba a leer. 


En 1990, R.E.M. lanzó un poster con la frase "READ" (LEER) para la American Library Association, una asociación de más de 140 años de historia, que entonces realizaba una campaña de promoción de la lectura en los Estados Unidos. 

Los miembros del grupo (Bill Berry, Peter Buck, Mike Mills y Michael Stipe) tuvieron la chance de mostrar su amor por la lectura y compartir algunos de sus libros y autores favoritos con el público, y el afiche se transformó un clásico en las bibliotecas públicas americanas, centros comunitarios, librerías locales o incluso en las escuelas. 

Ahora, a treinta años de su lanzamiento, la imagen original tomada por el fotógrafo Tom Hill fue relanzada como un puzzle de mil piezas, y todas las ganancias que genere su venta irá a beneficio de la Asociación Americana de Bibliotecas y la ONG "Books for Keeps", de Athens, que realiza esfuerzos para acercar los libros a los hogares de niños en donde no hay. 

“La American Library Association (ALA) está emocionada por cómo R.E.M. continúa apoyando a las bibliotecas y la literatura” dijo el presidente de ALA, Julius C. Jefferson, Jr. “Treinta años atrás, ALA publicó el célebre poster READ, de R.E.M. que ahora es una pieza de colección, y nos ecanta que ahora tenga nueva vida. Las donaciones nos ayudarán a sostener la misión de ALA, incluyendo proveer a los jóvenes de materiales de lectura que transformen vidas y mentes.”

El puzzle tiene un valor de 30 dólares y se consigue como preventa exclusivamente a través de la página oficial de la banda, REMHQ.com. La expectativa es que esté listo para ser enviado a fines de noviembre o principios de diciembre. 

Clarice Lispector, palabras que interpelan

Si afirmamos que fue una de las escritoras más importantes de la literatura latinoamericana del siglo XX este enunciado no alcanza para definir a esta mujer excepcional en diversos aspectos.

Nacida en Chechelnik, Ucarnia el 10 de diciembre de 1920 en el seno de una familia de origen judío como Chaya Pinjasovna Lispector, emigró con su familia en un periplo por Moldavia, Rumania llegando a Maceió, Alagoas, Brasil. El destino posterior sería Recife.

Desde su infancia Clarice comenzó a escribir cuentos infantiles es lo que se percibe la influencia del escritor brasileño Monteiro Lobato.

Siendo adolescente se trasladó a Río de Janeiro junto a su padre y una de sus hermanas, huérfana de madre desde los cinco años.

Instalada en la ciudad carioca leyó con fervor a autores como Machado de Assis, Rachel de Queiroz, Eça de Queiroz, Jorge Amado y Fédor Dostoievski.

En su primer viaje a Europa, a Nápoles en 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, dijo: “En realidad no sé escribir cartas de viajes, en realidad ni siquiera sé viajar”. Paradójica afirmación, ya que su vida fue un itinerario permanente.

Durante el conflicto, prestó auxilio en hospitales a soldados brasileños heridos. Cuando regresó a Brasil Clarice Lispector retomó su actividad periodística con el seudónimo de Tereza Quadros, siendo columnista de uno los periódicos locales.

Si algo caracteriza al estilo de C. Lispector es su originalidad, la suya es una escritura que mixtura el lirismo relacionado con complejos procesos emocionales y mentales. Las y los personajes de sus relatos exponen en sus soliloquios la angustia existencial provocada por el desarraigo geográfico y afectivo.

Poco tiempo después de publicada su última novela, La hora de la estrella, abatida por el cáncer a los 56 años, falleció en Río de Janeiro el 9 de diciembre de 1977.

Carlos A. Solero
Lunes 19 de Octubre de 2020

Encuentre los libros de Clarice Lispector en nuestro catálogo.

Los lobos de Praga

por Benjamin Black
(Alfaguara, Buenos Aires, 2019, 336 páginas)


Aunque la novela presenta un enigma policial, se interna más bien en las intrigas palaciegas de la corte de Rodolfo II del Sacro Imperio Romano. La acción transcurre en Praga entre diciembre de 1599 y enero de 1600, época muy bien recreada por el autor. Y aunque permanentemente se alude a la pléyade de magos y alquimistas de ese período, Benjamin Black (seudónimo de John Banville, Wexford, Irlanda, 1945), no detalla esas actividades ni las de las ciencias ocultas. Sí menciona a eminentes científicos: Kepler, Tycho Brahe, Paracelso, Alberto Magno, Galeno, John Dee y muchos otros. 

Precisamente el narrador de la novela, Christian Stern, nacido en Ratisbona, y que arriba a Praga con el propósito de conquistar un lugar de privilegio en la corte, tiene un episodio muy logrado junto a Kepler, pues ambos se emborrachan recorriendo tabernas. 

Stern, además, expresa pensamientos interesantes: “Pero la mayoría de las cosas en la vida se aprenden demasiado tarde, y la sabiduría, si es que llega, llega a deshora”. / “No creo que nadie sea bueno o malo del todo. Somos una mezcla y actuamos de acuerdo a las circunstancias…”/ “Siempre he pensado que la apariencia de las cosas no es más que un velo de gasa detrás del cual una realidad más cierta actúa maravillosamente y a escondidas”. 

El carácter policial lo da el descubrimiento casual por parte de Stern del cadáver de una joven brutalmente asesinada en un callejón –que era una de las tantas amantes del emperador– y éste le encomienda que resuelva el caso. A este crimen se le añade el del padre de ella, el de su joven ex novio y el del doctor Kelley. Pero paulatinamente en Los lobos de Praga el género policial se difumina para internarse en una “fantasía histórica”, como la define el autor. Más allá de que los aspectos siniestros de los personajes de la corte gestan una atmósfera espectral, sus textos protagonizados por el doctor Quirque –que se asume como detective– son superiores. 

La breve nota final de Benjamin Black es una miniatura literaria exquisita, mérito que ya probó en el resto del libro con bellas imágenes, símiles creativos y una prosa refinada: “No era joven, pero su cara y su pelo tenían un no sé qué de pálida luminosidad, una especie de pátina límpida, como si hubiese pasado toda su vida a la luz del claro de luna.” La traducción de Miguel Temprano García es excelente. 

Ya se dijo que Benjamin Black es el seudónimo que emplea John Banville para sus novelas policiales (en La rubia de ojos negros se atrevió a resucitar al célebre detective Philip Marlowe). Banville obtuvo el Premio Booker en 2005 con El mar, en 2011 recibió el prestigioso Premio Franz Kafka, en 2013 el Premio Austríaco de Literatura Europea y, en España, los Premios Leteo, Liber y el Príncipe de Asturias de las Letras de 2014. Es firme candidato al Nobel. 

Germán Cáceres

El libro fue adquirido recientemente y forma parte del catálogo de la BibliotecaSiendo socio puede retirarlo para su lectura.

Cinco libros que deberías regalarle a mamá

Se viene el Día de la madre, y un clásico es regalar libros. Aquí, una selección posible de Langosta Literaria.



Salvar el fuego, de Guillermo Arriaga

De tintes shakespearianos, ritmo trepidante y gran tensión, esta novela relata las paradojas de un país y las contradicciones más feroces del amor y la esperanza. Su narración en diferentes tiempos, y el dinamismo de la historia donde se entrelaza la vida de Marina, una coreógrafa madre de tres hijos, y José Cuauhtémoc, un homicida condenado a 50 años de cárcel, hacen de este libro, una lectura imperdible para mamá.




Destierros, de Gabriela Riveros

Un secreto ancestral, la vida de dos mujeres que se entrecruzan, la historia de un país y sus guerras. En este libro, la autora nos narra la historia de cuatro generaciones de mujeres, de los migrantes, la violencia, el país de los desaparecidos, la impunidad y la demencia. Una mujer rarámuri anuncia el regreso de su hija desaparecida, un hombre recibe los restos de quien cree es su mujer, la cual ha sufrido un accidente automovilístico. Deja que mamá descubra el desenlace de esta trepidante historia.



El murmullo de las abejas, de Sofía Segovia

La autora cuenta en este libro la historia de México. Situándonos en Linares, al norte del país, y la Revolución mexicana como telón de fondo. Una lectura impredecible de amor y de entrega por una familia, por la vida, por la tierra y por un hermano al que se ha esperado siempre, pero también, la de una traición que puede acabarlo todo. ¡A mamá le encantará!



Las lunas de Júpiter, de Alice Munro

La ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2013 presenta una colección de cuentos conmovedores donde surgen traiciones, reconciliaciones, amores consumados y amores lamentados. Pero dejándonos entrever la transformación a través del tiempo de cada uno de los personajes involucrados. Un regalo increíble, ¿no?


Lo mucho que te amé, de Eduardo Sacheri

Esta novela está llena de preguntas sobre el enamoramiento, la exclusividad amorosa, el matrimonio, el dolor, el secreto, el destino y la libertad interior. Una joven de los años 50 y 60, que, a punto de casarse, rompe con los mandatos de la época, no será solamente ama de casa, no trabajará junto a su padre, no evadirá las complejidades del amor. Una mujer que enfrenta a su propio modo las circunstancias que le han tocado. ¿Cuántas mujeres podrían identificarse con la protagonista?

Pensando en un protocolo de apertura

Con la presencia de la Presidenta de nuestra Biblioteca, Carolina Orsi, el viernes 9 de octubre se realizó una reunión para establecer pautas y normativas en el regreso a la actividad de las bibliotecas públicas y populares de la Ciudad de Buenos Aires.


La reunión se llevó a cabo por Zoom y fue organizada por el Sr. Hugo Figueroa, Presidente de la Federación de Bibliotecas Populares, junto a el Sr. Juan Pedro Fernández Argento, quien representa a las Bibliotecas Populares en la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a fin de poder retomar con los encuentros en las bibliotecas por medio del préstamo de libros.

La apertura de las Bibliotecas de la Ciudad seleccionadas han sido nueve, que abarcan los puntos centrales y periféricos de la ciudad y abrirán en forma parcial a partir del próximo lunes 19 de octubre. La idea es que no solo sean las bibliotecas públicas, sino que también sean las bibliotecas populares.

Desde ya debemos ajustarnos al protocolo con el objetivo de una ampliación, un horario que abarque entre las 11 a 20 hs, turnos telefónicos y la colocación de los libros en cuarentena una vez devueltos.

Se deberá efectuar un listado con el nombre, días y horarios de apertura de las bibliotecas populares para ser entregado a Juan Pedro Fernández Argento.

Finalizando la reunión, se propuso realizar una reunión vía Zoom cada 15 días para estar al tanto de todas las novedades con respecto a nuestras bibliotecas y los pasos a seguir.