La ceguera le ganó a La Mirada de don Arturo Marasso

Hoy este hombre destacado de la literatura nacional y riojana, ha sufrido la afrenta más terrible que puede sobrellevar alguien que ha dado todo por su tierra y ha dejado huellas de amor para seguir: el olvido y la indiferencia.


La Cantata Riojana, cuya letra de Héctor David Gatica evoca en su "Vidalita a los creadores", "La Mirada en el tiempo se le va a don Arturo Marasso por los cerros colorados", celebrando un bello homenaje poético a este destacado autor, escritor y poeta chileciteño, admirado por su obra literaria y discípulo nada más y nada menos que de Joaquín V. González y reconocido por Julio Cortázar, cuando orgullosamente decía: "Yo fui alumno de don Arturo Marasso".

Hoy este hombre destacado de la literatura nacional y riojana, ha sufrido la afrenta más terrible que puede sobrellevar alguien que ha dado todo por su tierra y ha dejado huellas de amor para seguir: el olvido y la indiferencia.

Su casa ha sido salvajemente demolida por inescrupulosos, seguramente propietarios de un hermoso emprendimiento inmobiliario, ante la apatía de la comunidad y las autoridades municipales y provinciales, muchos seguramente ignorando quien fue este hombre cuyo nombre está en la denominación de algunas calles o plazas de Chilecito y otros sitios de nuestra provincia y quizás del país.


Esto es un fuerte llamado de atención a quienes consideramos que la Memoria y la Cultura de nuestros pueblos, nos dan identidad y sentido de pertenencia, y es un reconocimiento a las pasadas generaciones que dieron todo para que lleguemos a ser lo que somos.

Seguramente los responsables de este atentado al Patrimonio dirán: "son casas o cosas viejas" y que los que se oponen son los que no quieren el progreso, ¡pobres infelices! En el sentir de un pueblo, estos hombres, sus obras y sus cosas son los que perduran como mojones que fueron marcando el camino y guiándonos a un futuro promisorio.

La comunidad de Chilecito hoy guarda en su memoria y su sentir la pérdida producida por la demolición de la antigua iglesia de Santa Rita, que enorgullecía a su pueblo con sus rasgos antiguos e históricos, pero hoy demuestra que no ha servido de experiencia, ya que ha vuelto a tropezar con la misma piedra del olvido y la indiferencia.

Arturo Marasso en su obra más conocida La Mirada en el tiempo sentencia con su inigualable prosa: "El respeto a los mayores, era ley; no respetarlos era estar fuera del comportamiento justo; el que llevaba las canas debía hacerles honor y no deshonrarlas". Don Arturo nos hizo el honor, honró sus canas y nos hizo el favor dejándonos una importante obra literaria y también nos respetó. ¿Qué pasó entonces con el respeto que le debemos a don Arturo?

Espero que la comunidad tome conciencia de una vez por todas que los hombres que trascienden por su obra, son los que perduran, y esos son los importantes.

Vaya mi sentido homenaje a este hombre que nos hace enorgullecer a quienes amamos a nuestra tierra. Perdón Don Arturo, "No saben lo que hacen".

Prof. Víctor Hugo Robledo
Ex secretario de Cultura de la Provincia de La Rioja

Diario Nueva Rioja, 24 de julio de 2020

¡Pedí un deseo para tu biblioteca!

La CONABIP cumple 150 años y para celebrarlo invita a todos los niños, niñas y jóvenes del país a compartir sus deseos para la “biblioteca del futuro”.


La idea es que compartan mensajes, fotos, videos, cartas y dibujos que serán leídos el 23 de septiembre, aniversario de la CONABIP y las bibliotecas populares. Además van a quedar guardados en una biblioteca virtual para que puedas volver a ver tus deseos ¡en 20 años!

Esta actividad nos va a permitir reflexionar junto a los más chicos sobre cuáles son sus sueños, proyectos y qué cambios pretenden a futuro para trabajar en ellos y hacerlos realidad. Hay tiempo hasta el 15 de agosto para presentar las ideas.

Tenés dos opciones para participar
1. Completar el formulario “Un deseo para mi biblioteca” a los usuarios y lectores de tu comunidad para que completen con sus propuestas.

2. Que los niños dibujen, pinten, graben un video, escriban una carta o lo que se les ocurra, consignando nombre y edad de cada participante, biblioteca, localidad y provincia y enviarlo a: aniversario150conabip@gmail.com

 Entre las ideas:

¿Cómo es la biblioteca a la que te gustaría ir en el futuro?

¿Qué te gustaría encontrar en la biblioteca?

¿Dónde van a estar los libros?

¿Cómo va a ser el espacio?

¿Qué cosas podrías hacer en la biblioteca?

¿Qué cosas le agregarías a la biblioteca popular de tu barrio?

¿Qué libros, películas, videos o juegos le vas a recomendar a los niños que, dentro de veinte años, vean los mensajes que vas a dejar hoy?

Compartí las ideas en las redes de tu biblioteca usando los hashtags: #BibliotecaDelFuturo #UnDeseoParaMiBP #BibliotecasSiempre

Presencia de Walt Whitman

“…Vago e invito a vagar a mi alma. 
Vago y me tumbo a mi antojo 
sobre la tierra para ver 
cómo crece la hierba del estío…” 

W. Whitman



Comencé a leer su poesía a los dieciséis años. Fue Canto a mí mismo en una edición de Losada. La traducción era de León Felipe, una traducción magistral. A lo largo de los años descubrí lo sagrado del cuerpo humano, el gozo de los cuerpos, la negación a los predicadores. Para León Felipe estos versos representan el momento más luminoso del poeta. En él están contenidos su doctrina y su mensaje y, de alguna manera, su autobiografía, aunque luego matiza afirmando que los grandes poetas no tienen biografía, tienen destino.

A partir de ese momento continué leyendo y releyendo su obra. El deslumbramiento hizo en esos años que descreyera de cualquier otro autor. Leí biografías, críticas, diferentes traducciones. Ahora observo un libro que está apoyado sobre un atril al costado de la biblioteca. Es la versión de Hojas de Hierba con traducción de Jorge Luis Borges e ilustraciones de Antonio Berni. Una edición en rama; Juárez Editor, 1969. En el estudio crítico dice Borges: “Innumerables son los que han imitado, con éxito diverso, la entonación de Whitman: Sandbourg, Lee Masters, Maiakovski, Neruda…Nadie, salvo el autor del inextricable y ciertamente ilegible Finnegans Wake, ha vuelto a acometer la creación de un personaje múltiple. Whitman, insisto, es el modesto hombre que fue desde 1819 hasta 1892 y el que hubiera querido ser y no acabó de ser y también cada uno de nosotros y de quienes poblarán el planeta”.

Luis Franco fue quien me introdujo definitivamente en su obra. Comentándola, leyéndola, descubriendo su tejido, su vida, su respiración. Él me obsequió – retiró el ejemplar único de su biblioteca - la exquisita biografía de Henry Sidel Canby. Franco también me regaló Perspectivas democráticas, un ejemplar poco reconocido del poeta. Tal vez la obra en prosa más importante del autor, escrito en plena Guerra de Secesión, donde Whitman ejerció de voluntario y enfermero. No olvidemos que el célebre poeta catamarqueño escribió un libro inolvidable sobre la vida y la poética de Whitman. En El arco y la lira, Octavio Paz afirma que “la poesía de Walt Whitman es como la sístole y la diástole de un pecho poderoso”.

La visión de Whitman rompe los cánones de la forma poética y es generalmente cercano a la prosa. Utilizó imágenes y símbolos inusuales en poesía. También escribía abiertamente sobre la muerte y la sexualidad, incluyendo la prostitución. Whitman sentenció en el prefacio de 1855 de Hojas de hierba: “La prueba de un poeta es que su país lo absorba sentimentalmente de la misma forma que él absorbió a su país”.

La figura de este poeta inmenso va de la mano con hombres que fueron arquetipos de una nación, de una conducta, de una ética: Ralph Waldo Emerson, Abraham Lincoln, Henry David Thoreau y Herman Melville. Ellos representan un ideal, una fuerza cósmica, una mirada total del ser. Dijo Whitman: “Me he dado cuenta de que me basta estar con los que uno quiere, me basta demorarme al atardecer con aquellos que quiero, me basta sentir la hermosa carne, la carne que es curiosa, que respira y que ama”.

Tal vez unas líneas nos hacen comprender una época y un destino. En una carta de Henry David Thoreau a Ralph W. Emerson, otros dos trascendentalistas, leemos: “La muerte es hermosa cuando se la ve como una ley y no como un accidente”. Esa es la ley natural, que entre otras cosas, nos enseña Whitman. Su vida revive en su obra y nos hace sentir su universo al mismo tiempo que nos enseña ver, gozar, soñar junto a su vivencia. Su poética nos conmueve y transporta, es un autor clásico. “Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”, aprendimos de Italo Calvino.

“Ese lenguaje ha parecido lascivo a los que son incapaces de entender su grandeza” (José Martí, 1887) “…cuya voz empieza a resonar por todas partes porque él es hoy el primer poeta del mundo, y ama a la humanidad con amor inmenso…” (Rubén Darío, 1888) “Sólo Nietzsche en algunas páginas alcanza su magnitud y vuelo lírico…” (Armando Vasseur, 1912) “Whitman, el único que abrió camino. Whitman, el único pionero. Y solamente Whitman. Ningún poeta inglés, ningún francés. Ningún europeo.” (D.H. Lawence, 1923) “…este poeta del amor, de la fe y de la rebeldía”. (León Felipe, 1941) “Son la inocencia y la magnificencia de un mundo nuevo donde las cosas aparecen en su rudeza o en su gracia inmaculada, maravilla de la humanidad…” (Luis Franco, 1945) “Los tres padres fundadores de la poesía moderna son Baudelaire, Gerard Manley Hopkins y Walt Whitman. El verdadero inaugurador fue Walt Whitman” (Erich Kahler, 1957)

Su poética es moderna, cree en lo fragmentario como en el todo, es cosmopolita, es ecologista y bucea en lo tecnológico. Nos habla “de los países contemporáneos”, del musgo y de los animales, de los barcos de vapor y las redes telegráficas. Atacó la esclavitud y defendió la igualdad. Su obra nos interroga permanentemente. Como manifiesta el poeta Eduardo Moga (1962) – traductor de Hojas de Hierba - “Whitman abre su léxico al lenguaje arcaico y al técnico, a los barbarismos y a lo coloquial, y también a las malas palabras, sin miedo al excremento ni al sexo ni a la basura ni al semen”.

No sería erróneo afirmar que es un poeta homérico, convoca al lector a ensalzar la conciencia del vivir. Es el primer poeta de la democracia norteamericana, sueña con una América que se hizo a sí misma con un espíritu torrencial, auténticamente emblemático y liberal. Su relectura nos lo muestra contemporáneo; el verso libre respira desde su yo trascendente.

La trayectoria de Whitman representa lo vital, la vida que se expande y nos expande, la libertad, la libertad interior; es un abismo pero también es la expresión del vivir, de la alegría. De la insubordinación, de la fraternidad. Su poesía, su voz, nos dice de la libertad política y del erotismo, de un erotismo universal que nos muestra el don del misterio y de la pasión. Es un hombre que habla de la felicidad, de la necesidad de ser felices. Su canto nos libera de la religión, de la política, de los dogmas y de la hipocresía de una sociedad. Whitman es un hombre libre y empuja a buscar en cada uno de nosotros esa libertad, ese principio que nos hace únicos en el universo. Señala la infinitud, el sentimiento; deja un legado inagotable a partir de su mito, de su utopía. Su voz provocadora es libertaria, como libertario es su tensión sexual.

Carlos Penelas
Buenos Aires, 1 de julio de 2020

Un libro, un amigo


Clásico de clásicos

Nuevas compras en el programa "Libro%" de Conabip, nuevas llegadas a la Biblioteca, que pronto serán parte de nuestro catálogo. Esta vez, clásicos de Longseller: los hermanos Grimm, Whitman, Rimbaud, Schwob, Emerson, clásicos del pensamiento anarquista, poemas de Pedro Aznar y una antología de cuentos infantiles.









"Vivamos", por Rocío Danussi

Presentamos un relato escrito y leído por Rocío Danussi.

Diario de un hijo

de Tute
(Sudamericana, Buenos Aires, 2019, 168 páginas)


Se sabe que Juan Matías Loiseau (1974), conocido artísticamente como Tute, no necesita ser citado como hijo del gran Caloi (Carlos Loiseau, 1948-2012), creador de Clemente, sino que hace años que ha adquirido vuelo propio. Desde 1999 colabora los domingos en el diario La Nación y ha publicado numerosos libros en el país y en el exterior. También es músico y dirigió cortometrajes de animación. En 2012 recibió el Premio Konex y en 2018 presentó el proyecto audiovisual de videoclips Canciones dibujadas, con títulos de su autoría, intérpretes prestigiosos e ilustradores reconocidos. En 2014 Quino opinó sobre él en el prólogo de su primera novela gráfica Dios, el Hombre, el amor y dos o tres cosas más: “Lo digo así, de sopetón: Tute es para mí, sin duda alguna, el mejor dibujante de humor gráfico argentino surgido en los últimos años.”

La que se comenta aquí es una catarsis de Tute para superar el duelo por la muerte de su padre, a quien reconoce que idealizó: en una página lo representa como un gigantesco Superman. En un reportaje que le realizó el 23/7/2019 Sergio Sánchez para Página/12 sostuvo: “Pero creo que el duelo es el aprendizaje de una cosa muy importante: convivir con esa ausencia”.

Tute presenta un estilo de dibujo que impera en el humor gráfico de esta época: sintético al máximo, apenas unas líneas que sugieren personajes y ambientes. Es como si la imagen fuera tributaria de los diálogos ocurrentes y agudos del libro. El blanco de la página opera como un signo opresivo que anuncia que algo malo pasará, en este caso la muerte de Caloi.

En resumen, el Diario de un hijo es una suerte de autobiografía del autor, desde su nacimiento hasta el fallecimiento de su padre. Esta narración es nostálgica y desborda poesía: su emotiva impronta impacta en la sensibilidad del lector.

Así se narra el diálogo que sostiene él con su inconsciente, que por momentos vuelan juntos como si fueran pájaros y observaran la ciudad desde el aire.

Tute diseña una suerte de filigrana con ambas aves sobrevolando con un fondo blanco que opera como un foco cegador. Con frecuencia no usa viñetas, las que debe imaginar el lector porque los personajes se desplazan por la ciudad.

Un aura onírica sobrevuela en las consultas con la analista y sus conversaciones con el inconsciente. Es evidente que en la vida personal de Tute tienen mucha importancia sus sesiones de terapia y no deja de protestar por esa dependencia en el libro (hasta le da una patada a un psicólogo).

Por tramos los textos son los verdaderos protagonistas y parecería que la simplificación tiene por finalidad que se luzcan las frases y los diálogos inteligentes. Como si Tute hubiese seguido el consejo que le dio Sendra: “Dale a los juegos de palabras”.

Surgen afirmaciones contundentes: “(…) uno siempre llora por las mismas dos o tres cosas”. / “¡La verdad no existe! (…) ¡Indagar es el único sentido de la vida!”. O diálogos memorables como el siguiente:

Tute: Llega un momento en el que pasa todo.

Inconsciente: ¿Para qué tan rápido?

Tute: El tiempo no sabe de burocracia…Los días se agolpan…El tiempo es como el amor…

Inconsciente: ¿Profundo?

Tute: Pasajero.

Hay numerosos cuadritos en silencio que otorgan un clima a esta novela gráfica. No pocas veces se engarzan entre ellos y en ocasiones dan lugar a una admirable figuración abstracta. También hay viñetas de página entera repletas de múltiples líneas y colores propios de cuadros de pintura experimental cercana al absurdo; un desarrollo delirante que parece pertenecer al universo de las pesadillas. Así, después de la muerte de su padre (8/5/2012), el personaje que representa a Tute desciende a las tinieblas del Leteo, en un alarde gráfico de gran virtuosismo y extrema belleza. Un gran final, como merecía este libro maravilloso.

Gerrmán Cáceres

Lugares favoritos de la literatura: las bibliotecas del mundo

Un recorrido por las bibliotecas más espectaculares del mundo, pasando por China, Irlanda, Estados Unidos y Portugal.


La Biblioteca Tianjin Binhai, cerca de Pekín, podría no necesitar libros para transportar a sus visitantes a otros mundos. Las formas inusuales y las estanterías en forma de terrazas solo ya son una obra de arte futurista: junto con los más de 1,2 millones de libros que podría albergar, esta biblioteca es absolutamente excepcional.


Dublín: el conocimiento recogido del reino
Con numerosas revistas y manuscritos históricos, así como más de 4,5 millones de libros, la Biblioteca del Trinity College es la más grande de Irlanda y crece cada día. Como biblioteca de derechos de autor, desde 1800 tiene el derecho a un depósito de copia de todos los libros impresos en el Reino Unido e Irlanda. Si estás de visita en Dublín, definitivamente debes ir a ver la Sala Larga, construida en 1732, y aprender más sobre la historia de Irlanda.


New Haven: donde el mármol previene el deterioro
En el campus de la Universidad de Yale, entre Boston y Nueva York, Beinecke Rare Book and Manuscript Library es el lugar para libros especiales. Para proteger las delicadas copias de libros antiguos y raros que dañan la luz solar directa, el exterior de la biblioteca está hecho de mármol Vermont Danby translúcido. El resultado: luz indirecta y las mejores condiciones para el guardado, por ejemplo, una Biblia de Gutenberg.


Oporto: inspiración art nouveau
Si J. K. Rowling realmente se inspiró en la Livraria Lello para sus novelas de Harry Potter sigue siendo su secreto. Una cosa es cierta, la autora era cliente habitual en el número 144 de la Rua das Carmelitas. Como tantos visitantes ahora desean ver esta hermosa librería en Oporto, hoy los propietarios cobran la entrada, pero esto se reembolsa si compra un libro.

Fuente: Lufthansa


Ensayo. El arte le responde a la pandemia

A través de los siglos, la creación humana permitió superar y dar sentido a crisis sanitarias similares a la que hoy genera el Covid-19.


La gran angustia derriba el puente de los sueños y amenaza con seguir destruyendo las sonrisas. La pobreza y el desamparo en aumento son una consecuencia desgraciada del monstruo pandémico. Como la aparición de nuevos brotes de racismo estructural o la infamia de quienes aprovechan la conmoción para satisfacer su ambición.

El desafío de la reconstrucción supondrá algo cercano a una respuesta creadora que apele a las fuerzas integradas de lo político y lo económico. En este páramo, la reacción artística ante la epidemia del pasado y del presente, puede animar a la mente a introducir lo nuevo ante la desolación, o a convertir el horror y el sufrimiento en alguna forma de sublimación por una respuesta artística creadora.

En la Edad Media la peste negra asoló Europa. La enfermedad estallaba en los cuerpos con fiebre alta, tos y esputos sanguinolentos, sangrado por la nariz y los orificios, manchas en la piel, y bubones negros en ingles, cuellos, axilas, brazos. Boccaccio, el gran escritor florentino, recuerda que en 1348, año de la peste, "no valía ninguna previsión ni providencia humana. limpiar la ciudad. prohibir que ningún enfermo entrara en la población. dar muchos consejos para conservar la salud. hacer actos píos invocando a Dios, procesiones ordenadas y otras maneras.". Pero ese mismo Boccaccio trasmutó el horror en respuesta creadora a través de su Decamerón (1353). Sublimación por lo literario mediante más de cien historias que oscilan entre lo erótico y lo trágico, entre humor y lecciones de vida que se integran en una narración principal. Dicha narración ordenadora es dada por la peste negra que al golpear a Florencia provoca que diez jóvenes (siete mujeres y tres hombres) huyan de la plaga, para buscar refugio en una villa en las afueras de la ciudad del río Arno y el ponte Vecchio, en las laderas de Fiesole.

En la primera jornada del Decamerón, entre la explicación de cómo se encontraron los personajes narradores de las historias, fluye una descripción de la peste que sustenta la ficción del humanista italiano.

La peste derriba a los individuos, antes sanos, para acomodarlos en piras calientes. Por las casas ensombrecidas por la epidemia, los llamados médicos de la peste atraviesan las sombras con sus sombreros y máscaras con narices ganchudas que llevaban sustancias aromáticas en su interior para compensar los olores pestíferos. Y mientras duraba esa rutina trágica, en la obra de Boccaccio los jóvenes cuentan historias, son vehículos de la inventiva del escritor para convertir el aliento de la muerte en acto creador.

Y la música y el canto también acuden como formas de respuestas sublimadoras de la desdicha. Luego de cada uno de los diez días de confinamiento, terminan con una canción en la que sobresale la voz de las tres mujeres, acompañada en general por una danza. La música en función de consuelo, pero también de curación, y casi de protección ante la marea negra de la peste que avanzaba. Protección por la respuesta musical ante el avance de las enfermedades poderosas, como la blusera Memphis Minnie que canta el "Meningitis Blues" (1930), en el que, pedagógicamente, difunde detalles sobre ese estrago; o "Influenza" (1939) de Ace Johnson, canción creada ante la pandemia de gripe que aceleró la muerte de cincuenta millones de personas entre 1918 y 1919.

De nuevo al apelar a la respuesta creadora literaria, el Diario del año de la peste de Daniel Defoe fue publicado por primera vez en marzo de 1722. El escritor inglés convierte en narración testimonial el sufrimiento de la gran plaga de Londres, de 1665. Y, en el siglo XX, Camus también convirtió lo trágico pestífero en narración artística. En su obra La peste (1947), se inspira en una epidemia de cólera en Orán, del año 1849.

El ritmo novelesco sigue a un doctor en la ciudad argelina flagelada por una epidemia. El signo anunciador del sol oscuro eran miles de ratas muertas en las calles. El descalabro epidémico hace emerger entre líneas la convicción de que el ser humano no controla nada, en contra de lo que cree, y que lo irracional barre con la arrogante razón, o con la creencia de un dios protector. La voluntad humana del control o la espera de una ayuda divina se desploman en el absurdo. Pero, en ese caso, la literatura, desde su evocación artística de la peste, señala una respuesta posible: la de los seres humanos unidos por la creación de la colaboración mutua, por el fervor compasivo, como el mejor camino para responder a la agresión de la enfermedad.

La ayuda mutua es justamente una forma de creación social de lo antes ausente, es posible potenciación del poder humano pero sin nunca olvidar, como el arte narrativo de Camus escribe al final de la novela, que la peste, y su amenaza, "no muere ni desaparece jamás".

El descubrimiento de los bacilos que provocaban la peste bubónica, como fue la antes referida peste negra medieval, dio lugar a Peste & Cólera, del escritor Patrick Deville, que usó el arte de la palabra escrita para animar la aventura del médico y científico Alexandre Yersin que, junto al bacteriólogo Kitasato Shibasaburo, encontraron y dominaron aquellos bacilos letales.

Los pintores también responden con pinceles creadores a la peste y su dardo mortífero. Tiziano murió en Venecia durante una peste que castigó a la ciudad de los canales. Mucho después, el pintor francés Alexandre Jean-Baptiste Hesse transformó la muerte del artista veneciano en el cuadro Homenaje fúnebre a Tiziano, muerto en Venecia durante la peste de 1576, hoy en el Museo del Louvre. Goya, por su parte, después de una enfermedad, en 1797, quedó sordo. Antes de esto, se había concentrado en retratos y cuadros decorativos destinados a la nobleza. Luego devino crítico, como en sus famosos Caprichos y su sátira de la sociedad española de entonces. Pero su talento también se manifestó en el Corral de apestados, que expresa con arte doloroso la soledad y agonía de los enfermos de los hospitales durante una epidemia.

Y hoy la creación artística debe adecuarse a los tiempos de la virtualidad obligada. Para el mes de junio, por ejemplo, se propone We are One, un festival de cine global transmitido por Youtube, en el que confluyen también 21 festivales del mundo como los de Cannes, Berlín, Venecia, Sundance, Toronto, San Sebastián, o el BFI Londres. Pero la respuesta creadora ante la peste global será más nítida en el futuro. ¿Qué nuevas obras de arte creará el cine para trasmutar algo de lo trágico vivido en nuevo lenguaje visual y testimonial?

Alex Schaefer un pintor antisistema hoy reconocido internacionalmente, empezó retratando edificios de todo tipo incendiados y luego, en medio de las crisis económicas y el enojo ante los financistas y las ilusiones económicas, terminó pintando bancos ardiendo. Una forma de respuesta creadora sublimadora de una angustia epocal determinada. ¿Cómo reaccionarán los pinceles creadores a la distopía pandémica? ¿Qué arte pictórico surgirá de la entraña de la muerte multiplicada?

Por lo pronto, algunos escritores ya responden al descalabro sanitario con nuevas versiones de diarios como el Diario de Mardoqueo Navarro de la fiebre amarilla en el Buenos Aires de 1871 . Hoy, un nuevo Diario de la peste es escrito por el portugués Gonçalo M. Tavares, en tiempo real, en el periódico Expresso de Lisboa y en una página web.

Frente al confinamiento, la semi-inmovilidad, y su angustia y sufrimiento, la oportunidad u obligación de las respuestas creativas no son solo artísticas, sino también personales y colectivas. En lo personal, los que puedan deberán reinventarse, en una forzada nueva autocreación. Desde lo colectivo, los Estados deberán encabezar desafíos de políticas públicas compelidas también a dar respuestas creativas ante lo inédito del drama.

Pero hay un límite para la respuesta creadora y las reinvenciones de personas y tramas colectivas. El filo del virus cercena vidas. Muertes aceleradas, y el escenario del teatro de la vida que se destruye para muchos, sin poder representar sus sueños, proyectos, derechos y deseo de más justicia. Como las aves que caen y mueren entre vientos de tornado, las vidas concluidas antes de tiempo no podrán crear o recrearse. Esa posibilidad está entre los vivos obligados a sobrevivir y continuar.

Por Esteban Ierardo
Filósofo, docente, escritor, recientemente ha publicado La sociedad de la excitación. Del hiperconsumo al arte y la serenidad (Continente)
Diario La Nación, 27 de junio de 2020

Malvados

de John Connolly
(Tusquets Editores, Buenos Aires, 2015, 392 páginas)


El prólogo comienza con una ambientación extraña, onírica, poblada por muertos y fantasmas que habitan principalmente en el bosque de Santuario, un isla ficticia: es la marca literaria de John Connolly (Dublin, 1968). Aunque se desarrolla en la época actual, sobre Santuario se afirma que: “Dormía como puede dormir alguien que ha padecido mucho, con un sueño que es a la vez huida y reparación”. La lectura de su prosa precisa y trabajada hace pensar que algo siniestro mezclado con hechos sobrenaturales va a ocurrir. Por ejemplo, aparecen con frecuencia misteriosas mariposas nocturnas que van creando un clima alucinatorio, que replica, en cierto modo, los sueños y recuerdos perdidos en la memoria de los torturados personajes, incluso en la del querible y melancólico jefe de policía Joe Dupree. O sea que se van a repetir crímenes y barbaries como las ocurridas hace cincuenta años, aunque las evocaciones de sucesos truculentos llegan hasta el siglo XVII. Curiosamente aquí no aparece su héroe favorito, el detective Charlie Parker (sí, se llama igual que el gran músico de jazz), protagonista de unas veinte de sus novelas.

Connolly acostumbra residir gran parte del año en Estados Unidos, en donde transcurren la mayoría de sus historias. Estudió filología inglesa en el Trinity College de Dublin y se licenció en periodismo en la Dublin City University. Trabajó como freelance varios años en The Irish Times. Es un escritor muy reconocido por los críticos y cuenta con numerosos y devotos lectores. En el año 2000 obtuvo el premio Shamus a la mejor primera novela detectivesca por Todo lo que muere.

El autor demuestra estar muy informado sobre las costumbres actuales así como de los términos y el vocabulario utilizados. Inunda la narración con múltiples datos en sus notables descripciones. Además, prueba tener una vasta cultura y desarrolla bellas imágenes: “…se quedó dormida oyendo el ruido de un barco en la bahía, un barco cuya sirena resonaba como el grito de una criatura marina perdida en la oscuridad, y que solo quisiera volver a la seguridad de los de su especie.” La traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona es impecable.

Malvados es un título adecuado porque a los delincuentes de la novela no les basta con matar sino que lo realizan con crueldad: sus crímenes son horripilantes y macabros. La enorme cantidad de personajes (a los que indaga en su psicología) y de puntos de vista logran que al lector se pregunte cómo se pueden vincular sucesos aparentemente tan alejados entre sí. Un recurso muy empleado en las series televisivas de detectives.

Si bien se está ante una novela policial, el género de terror termina por invadirla sin que el texto pierda unidad. Es un libro excelente y original; además resulta apasionante su incursión de acontecimientos sobrehumanos en la vida cotidiana.

Germán Cáceres

Llegó Planeta

Grandes títulos y autores se suman a nuestro catálogo tras la llegada de los libros de Editorial Planeta y sus sellos: Padura, Mankell, Márkaris, Murakami, Sciascia, Guillermo Martínez, Wilbur Smith, Javier Cercas, Enrique Vila-Matas y otros, próximamente en nuestro catálogo.