La edad de la duda

por Andrea Camilleri
(Salamandra, Barcelona, 2012, 222 páginas)


Su escritura sin fisuras ofrece símiles sencillos, de lectura atrapante y diálogos irónicos. Soberbia la traducción del italiano de Teresa Clavel Lledó.

Se inicia con una crítica al maltrato que reciben los inmigrantes que huyen de la pobreza y la guerra buscando refugio en Italia.

Un cadáver aparece misteriosamente en un bote solitario en el puerto de Vigàta (una ciudad imaginaria de Sicilia concebida por el escritor), y es localizado por un velero sospechoso llamado Vanna. Y a partir de este hecho se suceden numerosos interrogantes y un nuevo asesinato, hasta que se descubre que es un asunto relacionado con el tráfico de diamantes provenientes de Sierra Leona (África).

Y el comisario Salvo Montalbano se ocupa de la investigación. Pero el famoso personaje de cincuenta y ocho años creado por el exitoso Camilleri, se enamora perdidamente de una mujer joven y bella, Laura, comportándose como un adolescente, además de sufrir remordimientos porque de alguna manera le está siendo infiel a Livia, su eterna novia, con la cual sostiene conversaciones telefónicas muy divertidas. También son desopilantes las discusiones que se originan entre él y el forense, un excéntrico doctor Pasquano.

Son atractivas las resoluciones previas sobre el caso que especula Montalbano, como también sus monólogos interiores que intentan analizar su propia psicología. En cierta manera conversa con la voz de su conciencia.

Como es habitual en Camilleri, el humor siempre está presente: “Dicen que en muchos casos la muerte es una liberación. Para quienes mueren, naturalmente, porque para quien sigue vivo casi siempre es una complicación de cojones.”

La intriga que se va gestando es astuta e inteligente porque no se sabe hacia dónde va la historia y, de esta manera, se produce tensión y suspenso durante su lectura. Además, el autor juega con las sorpresas y los numerosos personajes que aparecen a lo largo del libro (”Pero de ese modo la investigación, en vez de empezar a reducirse, se ampliaría aún más al implicar a otras personas. Y eso es lo peor que puede suceder…”, opina el comisario).

La edad de la duda mantiene permanentemente un tono agradable y un clima humorístico (“¡Maldita la hora en que había decidido comer en aquel restaurante asqueroso! ¡Y encima carísimo! En la cocina debía haber un drogadicto en fase terminal o un criminal sádico con vocación de exterminador.”) La resolución del enigma por parte del protagonista resulta convincente.

Andrea Camilleri (Porto Empedocle, Sicilia, 1925-Roma, 2019) fue poeta, narrador, guionista y director de cine, teatro y televisión. Guionó y dirigió y la serie del inspector Maigret, de Simenon, y la de las aventuras del teniente Sheridan. Realizó montajes teatrales de obras de Pirandello, Ionesco, Eliot y Beckett. En 1994 se publicó La forma del agua, primera novela de las dieciocho protagonizadas por el comisario Montalbano (bautizado así en homenaje al escritor Manuel Vásquez Montalbán), de gran suceso mundial. El personaje dio lugar a una serie de televisión que supervisó el propio autor.

Germán Cáceres

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