25 noches de insomnio 3

Historias que te quitarán el sueño por Marcelo di Marco
(Editorial Bärenhaus, Buenos Aires, 2019. 176 páginas)


El libro comienza con una cita maravillosa y finaliza con una nota que capta en profundidad el espíritu de estas nuevas veinticinco noches de insomnio (y van setenta y cinco). La cita es de Stephen King y dice: “El miedo es la emoción que nos ciega. ¿A cuántas cosas tememos? (…) experimentamos la emoción que nos ciega, la emoción que reduce el proceso intelectual a una piltrafa”. Y en la contratapa Rubén Tizziani asegura: “Valió la pena disfrutar de una prosa ajustada y entretenida, que suena según la necesidad del sujeto y deriva de la procacidad más chabacana a un lenguaje terso y cuidado que introduce al lector en infinitos e inesperados universos.” Entre ambas referencia hay cuentos que encandilan al lector y una Marginalia que los comenta y explica: a esta altura de la trilogía se la puede considerar como un complemento narrativo, como si los cuentos además del propio suspenso crearan otro adicional que reclamara las acotaciones de Marcelo di Marco. Si este llegara a escribir un cuarto volumen – ¡ojalá!–, que no se le ocurra prescindir de esta sección porque se encontrará con tantas protestas de lectores como las que tuvo que enfrentar Conan Doyle cuando intentó matar a Sherlock Holmes.

«Helga: THE BODIES XXX SHOW» inicia el libro y presenta un final tan rotundo como inesperado. Además, ilustra sobre la existencia de exposiciones macabras con cadáveres plastinados cuyos seres vivos originarios dieron el consentimiento para ser expuestos y manipulados. Este procedimiento revela que autor está al corriente de lo que está sucediendo en el mundo contemporáneo, al que contempla con bastante escepticismo. Ese mismo recelo aparece en «Preppers» (o preparacionistas), quienes estudian los métodos que usarán cuando llegue el distópico caos final, a la manera de la serie televisiva The Walking Dead, pero no será una guerra contra los zombis sino entre grupos humanos de ideas irreconciliables. Añadamos que por algo a esta época geológica se la denomina Antropoceno (que atribuye los problemas del cambio climático a la acción del hombre) y que un simbólico Reloj del Apocalipsis, situado en Chicago desde 1947, va marcando el acercamiento hacia nuestra destrucción total.

«El pedito místico» se sumerge en el ámbito fantástico hasta desembocar como un rayo en un final donde aparece el tema del doble (Doppelgänger), que también repite sutilmente en «La pregunta del millón» y en «El Enano Preguntón» (que “todos hospedamos en algún hediondo sótano del cerebro”).

Di Marco está muy bien informado sobre todos los aspectos de nuestro complicado siglo XXI (neologismos, modas, armas, costumbres, ideas y los ejemplos continúan). Emplea un vocabulario amplísimo sobre todos los temas que se puedan imaginar. Es un observador de la vida cotidiana, también de sus propias experiencias y un frecuentador de internet y de YouTube, de cuyos universos informáticos extrae material para sus ficciones. Y también es un cinéfilo que devora películas y las cita: por ejemplo Huracán (1937), de John Ford, en «Del espantoso final de la isla Endura: habla el único sobreviviente» o Drácula (1931), de Tod Browning, en «Niños de la noche», título que repite una frase del famoso vampiro. Esta última es una historia de licantropía y la otra un homenaje a Howard Phillips Lovecraft, cuya obra completa parece conocer prácticamente de memoria.

«Más allá del ventanal» presenta un desenlace desgarrador, que en «El patio del vecino nuevo» se convierte en sorpresa macabra. También «Cachorro de loba» tiene una resolución perturbadora cuando sale a luz la verdadera identidad del narrador.

El análisis psicológico está presente en la perspicaz captación del hombre genuflexo y sometido de «En la alegría de la liberación».

Alusiones y pequeños detalles revelan que la presunta e indefensa víctima es el cruel y monstruoso culpable: «El devenir chongo» se erige así en un cuento formidable. Otra lograda inversión de roles se da en «Una vida perdida»: durante un viaje en tren después de practicar un ajuste de cuentas, el narrador descubre por la ventanilla, tirado en un terraplén, a un muerto y resulta que es él (aprovecha para señalar una escena de Apenas un delincuente, 1949, de Hugo Fregonese).

“Y el beso había sido inolvidable. Invitaba a la veneración, a la noche, a la más degradante dulzura.” Este comienzo con toques románticos, sin embargo conduce, en «El tipo», a un desenlace fatal: “Y el suelo le tiembla bajo los pies, el suelo se le abre más y más en un vértigo de grieta y alarido y salto hacia la nada”. Sin duda, un cuento muy bello.

En «El caso Vicky», una niña tan mala como el famoso Chucky protagoniza una narración aterradora, como la calificó Alejandro Baravalle, mientras que Vicente Battista y Fernando Sorrentino optaron por considerar al cuento como ¡Diabólico!

«La chica trans» se caracteriza por su truculencia, que remite –como aclara Di Marco– a las antológicas historietas de la célebre revista norteamericana Creepy.

Nada está dicho, todo está sobreentendido en «Ladrillos», una espléndida historia de fantasmas.

«Anatomía del fracaso» es una estupenda recreación de una tormenta arrolladora que azota un bosque y aporta una concepción literaria intertextual en la que aparece el doctor Frankenstein. Finales impensados deparan los brevísimos relatos «La oscura magia del amor» y «Morir en casa, morir despacio». En el comentario de este último el autor aprovecha para criticar la microficción por no considerarla “un hacer creador”.

Un infierno de crueldad y aberraciones tiene lugar en un instituto docente pese a que se escucha música sublime. A este «Finale Classico» se le añade la explicación de un procedimiento narrativo que hace evocar el famoso Macguffin de Hitchcock.

«El Globo de de la Muerte» es un original cuento sobre un suicidio.

Hay profundas reflexiones en Marginalia sobre el final abierto, tomando como punto de partida el imprevisto y brillante de «Amante esposo».

Un atrayente cuento de brujas es «Mabel, la actriz novicia» y por la convicción que exhibe puede llegarse a la conclusión de que tiene razón el dicho popular: “…que las hay, las hay”.

Un final contundente que implica una venganza de la víctima se encuentra en «Fin de curso».

Marcelo di Marco (Buenos Aires, 1957) ha publicado seis libros de poesía, cinco de ensayo, y los siguientes títulos de terror fantástico: El fantasma del Reich (relatos, 1995), Victoria entre las sombras (novela, 2011), La mayor astucia del demonio (relatos, 2016) y la trilogía 25 noches de insomnio (relatos, 2017, 2018 y 2019). Según J.R. Fernández de Cano es “…uno de los intelectuales argentinos más destacados de la segunda mitad del siglo XX.” En la actualidad dirige la colección Biblioteca Elegida, proyecto lanzado en 2019 por la Editorial Bärenhaus y el Taller de Corte y Corrección. Este último lo conduce Di Marco junto con su esposa Nomi Pendzik y sus hijas Florencia y Marina, y desde 2013 a través del canal You Tube informa acerca de esta actividad. Fundó en 2005 el círculo de escritores de terror y fantasía La Abadía de Carfax.

Germán Cáceres