Muerte súbita

de Eduardo González
(del Naranjo, Buenos Aires, 2018,112 páginas)


Como ya demostró en sus libros anteriores, Eduardo González domina una prosa ágil, plena en giros y modismos propios de la jerga empleada por las generaciones jóvenes (“¡RESETEAR! ¡Otra vez en el Empire State! Ahora King Kong amenazaba con devorarme.”). Sus diálogos son convincentes, captan el habla veloz y cortante de los adolescentes. No obstante esta peculiaridad, la calidad de la escritura está muy cuidada y se explaya en belleza y soltura: “Pelo negro largo casi hasta la cintura. Ojos tan negros como su pelo. Una loba. Labios carnosos y sensuales y un cuerpo capaz de hacer hervir las aguas del Riachuelo en pleno invierno.”

Este libro con amplias referencias al ciclismo demuestra que el autor conoce bien ese ámbito. Pero su principal objetivo es denunciar la explotación de los menores en el fútbol: “Bianchi temía por la vida de esos chicos (…) era sólo la punta de un iceberg de una red mayor de traficantes de niños deportistas.”/”Son muchos los casos en que los padres mandan a sus hijos a escuelas deportivas como una oportunidad para salir de la pobreza.” Coincide en ello el escritor de novelas policiales Harlan Coben, que en Golpe de efecto denuncia la corrupción y el delito que rodean la glamorosa órbita del tenis.

Con astucia narrativa el autor va planteando paulatinamente una intriga creciente. Y describe varias zonas porteñas probando que está informado sobre los bares, las hamburgueserías y las comidas rápidas. Como también lo está de los múltiples usos del celular y de la denominación de páginas y blogs que circulan por internet. O sea, es una novela con la cual los jóvenes se identificarán.

La acción, que por momentos se torna vertiginosa y estimulante, adquiere el ritmo de un filoso montaje cinematográfico: hay numerosas oraciones que constan de una sola palabra.

La compleja trama policial de Muerte súbita funciona a la perfección, no hay cabos sueltos y las sospechas rotan alrededor de varios personajes.

Eduardo González ha publicado, entre otros libros, El fantasma de Gardel ataca el Abasto, El secreto de Leonardo da Vinci, Barrio de Tango, Misterioso campamento en Maschwitz, Los casos de Muki, Por el camino del cóndor. Tuvo a su cargo la organización del Festival Buenos Aires Negra Joven en 2013. Recibió varios premios: en 2002, de la Asociación de Escritores Policiales de Bulgaria; en 2003 el Accésit del Concurso de Relatos de la Semana Negra de Gijón; en 2004 el Primer Premio “Indio Martín” de Cuba; en 2014 el Konex de Literatura Juvenil y en 2017 el Premio Barco de Vapor.

Germán Cáceres