Caleidoscopio

de Laura Nicastro
(Macedonia Ediciones, Buenos Aires, 2014, 76 páginas)


El libro se compone de microficciones, y aunque resulta tentador ensayar una definición de este tipo de textos, sólo se dirá que se caracteriza por su brevedad, aunque hay autores que prefieren emplear la palabra concisión y otros ponen el acento en la elipsis. También están los que afirman que no es narrativa ni poesía, sino la simbiosis de ambas.

Como lo anuncia el subtítulo del libro (Conjunto diverso y cambiante) se encuentran microficciones de todo tipo, pero el humor aparece en diferentes manifestaciones, como la ironía, el toque lunático o las inesperadas contradicciones del mundo moderno. Por ejemplo, la negrura de “Positivo” es desternillante: “Lo bueno del mal de Alzheimer es que todos los días se conoce gente nueva”.

Laura Nicastro demuestra creatividad porque extrae una historia de cualquier situación, por mínima que sea. A partir de ella, y mediante una prosa magnífica hecha de frases cortas, arriba a distintos hallazgos, como la epifanía, la poesía o cierto aire de fábula.

La violencia también sobrevuela Caleidoscopio y se expresa a través de una suerte de aforismos o máximas insólitas (“Jenízaros” y “Piadosa decisión”).

La autora señala los vericuetos sorprendentes que traza la vida en un planeta caótico y que parece carecer de sentido. En “Cinta de Moebius”, un doble reemplaza a un astro de cine en una escena, y esta se convierte en la cumbre de la carrera del actor: “Ambos hombres quedaron indisolublemente unidos por un pacto de silencio y por la misma frustración”.

Hay cierto descreimiento sobre la posibilidad de la felicidad, pues el amor sólo se asoma como una luz momentánea que enseguida se apaga (“Sabiduría griega” y “Pasional”).

Laura Nicastro nació en Buenos Aires y estudió filosofía. Su obra incluye microficciones: e-Nanos; cuentos: Los ladrones del fuego, Oyó que los pasos, Pueblos de Arena, Libro de los amores clandestinos y La Tigra; novelas: Intangible y Jueves para siempre. Recibió el Primer Premio Categoría Cuentos de SADE por Los ladrones del fuego y el Premio Ricardo Rojas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por Intangible.

Germán Cáceres