La vuelta del deseo

de Liliana Allami
(Vinciguerra, Buenos Aires, 2013, 136 páginas)



En la contratapa, Santiago Kovadloff con sagacidad expresa que “El cuento es el territorio en el que Liliana Allami ha fijado residencia expresiva”, y así puede apreciarlo el lector en estos textos que revelan un seguro oficio y una prosa trabajada con profesionalismo.

Los quince cuentos que componen la colección transmiten una exquisita sensibilidad y una constante preocupación existencial por parte de la autora, que sutilmente sugiere sus pensamientos en las historias narradas.

Una constante es el desmoronamiento humano, visto a través de distintos prismas, entre ellos la vejez. En “Si serás, Laura”, el protagonista confiesa: “Tengo las mejillas más hundidas que nunca –este espejo maldito-, ojos de perro triste y una inapetencia inusual que hace que me sienta desterrado”. La amargura por la inevitable decadencia que ocasiona el transcurso de los años aparece también en “El mundo de afuera” y “En la corteza del cuero cabelludo”.

Mediante un logrado tono, se abordan otros temas no exentos de sufrimiento, como el acecho de la muerte inexorable: en “Acá”, una mujer contempla a su anciano padre y se pregunta “¿Lo agarrará en la calle? ¿Será de día? ¿Ocurrirá a la noche?” Asimismo en los cuentos abundan personajes frustrados (“Alicia tiene de todo”), abrumados por la depresión (“El hombre dormido”), o la culpa (“Causa ajena”) o sencillamente por el sobrepeso (“La misma Diana”).

La narradora además plantea las dificultades que presentan las personas cuando intentan comunicarse. En “Las virtudes de la lengua” Silvia –a modo de símbolo- padece de una llaga que casi le impide hablar; “La vuelta del deseo” despliega los múltiples conflictos que traban el amor; “¿Cañuelas queda en España?” señala el desconocimiento de la propia interioridad: “Yo no sabía leerme, no volvía entre mis líneas, no construía sobre aquellos sedimentos llenos de sustancias ricas”.

Pese a este panorama doloroso, se vislumbra la posibilidad del diálogo y de la alegría en las cosas simples de la vida. Como afirma la protagonista de “Un hilo que se soltó del suéter”: “hacía bromas, esas bromas que son complicidades viejas, guiños de intimidad y de confianza, palabras de entrecasa”. En “Lo que nunca en tantos años”, un matrimonio al borde de la ruptura percibe que esa unión es el punto de apoyo de sus vidas. “Peter” –un cuento tierno y conmovedor-, muestra cómo la inocencia y espontaneidad de un gato despiertan los sentimientos de un individuo solitario y triste. Una pareja padece la soledad en “Puede que no sea nada” en razón de que sus dos hijos mayores se fueron de la casa, pero recupera el entusiasmo al enterarse que ambos vendrán a visitarlos.

Los otros libros de cuentos publicados por Liliana Allami son: Para mí que fue por eso (1997), Un impulso escondido (2001), Eso sin nombre (2004), Novia que te veamos (2008, distinguido por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires). Fue premiada en el Concurso Municipal de Literatura Manuel Mujica Lainez (2011) y en el Certamen Internacional Toledano Casco Histórico (2013, España).

Germán Cáceres