Los encubridores

de Muriel Spark
(La Bestia Equilátera, Buenos Aires, 2010, 176 páginas)

Muriel Spark (1918-2006) es una escritora británica sumamente reconocida que fue nombrada Comandante de las Artes y las Letras. Asimismo, colaboró durante la Segunda Guerra Mundial en el Ministerio de Asuntos Exteriores y recibió por ello el título de Dama del Imperio Británico. Fue poco traducida al español, omisión que piensa corregir la editorial La Bestia Equilátera con la próxima publicación de sus novelas La plenitud de la señorita Brodie, Memento mori, Vagando con intención y Muy lejos de Kensington. La esencia de Los encubridores se puede encontrar en su contratapa, en la que un comentario del The New York Times afirma: “Tramposo argumento en una comedia negra que se lee sin parar...”

Es una novela original y extraña, que aparenta narrar un suceso demasiado irreal. Sin embargo, uno de los protagonistas, Richard Bingham, el séptimo conde de Lucan, conocido como Lord Lucan (Lucky entre sus amigos), es un personaje histórico al que Wikipedia dedica una extensión equivalente a 8 páginas A 4.

El citado Lucky, la noche del 7 de noviembre de 1974 asesinó a la niñera de sus hijos al confundirla con su esposa -la destinataria de su acción-, a la que luego atacó brutalmente, pero ella logró escapar. Aunque fue perseguido con firmeza por la justicia británica, nunca se lo halló. En 1975 una investigación del jurado lo consideró culpable del crimen y en 1999 fue declarado muerto en ausencia.

En un principio Muriel Spark parte de este hecho policial para urdir una novela de enigma con varios sospechosos, pero poco a poco el texto se aleja del género y va tejiendo un juego de equívocos en imágenes que se deforman como espejos enfrentados. Lucan tiene un doble y, además, hay una psiquiatra, la seductora Hildegard Wolf, que se marchó de Alemania ante una orden de arresto por fraude: con el nombre de Beate Pappenheim había acumulado una fortuna ejerciendo como curandera y atribuyéndose milagros.

La narración va adquiriendo un tono enrarecido, perturbador, pues huir y esconderse es el modo de vida de Lucan, de su doble Walker y de la Wolf-Pappenheim, quienes en sus fugas disparan cataratas de datos falsos que generan en el lector una incontenible ansiedad por saber qué está sucediendo. En cierta forma, los tres prófugos también se persiguen en tanto se relacionan de manera tortuosa. Como se señala en el libro, “todo el asunto de Lucan es profundamente surrealista”: los personajes y sus acciones imprevisibles son tan poco convencionales que parecen propios de una obra del Absurdo mechada con componentes de humor negro.

La prosa de la escritora es de una concisión extrema. Esa misma síntesis se manifiesta en los capítulos cortos que refieren instantáneas que se suceden vertiginosamente: sucesos, diálogos, nuevos personajes y precisas descripciones.

Muy buena la traducción de Natalia Meta y Diego D´Onofrio.

Germán Cáceres

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