Agradecimiento a Víctor Raúl Soumérou
Socio y amigo de nuestra Biblioteca, con una amplia trayectoria, ha decidido volver a Francia, y nos ha legado incalculables volúmenes de su valiosa colección para que formen parte de nuestro catálogo. Quisimos distinguirlo, pero su modestia impidió la realización de un acto formal. Por eso, publicamos aquí su respuesta, que termina premiándonos a nosotros. Sus libros ya están catalogados y fueron ubicados en un sector especial de la Biblioteca, bajo su nombre, a disposición de quienes deseen consultarlos.
Estimados señores de la Biblioteca
Acabo de leer su email en el que me agradecen el aporte de libros a la Biblioteca y agradezco a mi vez sus palabras y sus propuestas. En realidad siento -y lo siento de verdad, a nivel profundo- que quien debe regocijarse con el nuevo “domicilio” de todos ellos, soy yo... Cuando uno ha trabajado largamente con esos cálidos y casi secretos amigos que son los habitantes de cualquier biblioteca personal, no puede sino establecer con ellos una suerte de relación directa, y sobre todo profundamente afectiva... abandonarlos, de pronto, por razones personales no puede generar otro sentimiento que el que genera todo abandono... tristeza, lamento, casi imposible espera de recuperación y finalmente algo muy parecido a la decepción “sabiendo” en cierto modo que ya nunca volverá a convivir con ellos como en el pasado...
Frente a este análisis apresurado, las disyuntivas son muy pocas... dejar dormir tantas páginas en alguna biblioteca personal... la mía u otra semejante... o desechar ese sueño paralizante mediante una estructura que les permita seguir siendo leídos, por muchos o por pocos, pero siendo leidos... Nada mejor para esos fines que una biblioteca popular...
Esto que estoy escribiéndole es poco más o menos el fruto de un sentimiento profundo mío... y de él surge la convicción de que el mejor destino que puede dársele a libros que uno debe “abandonar” por razones personales variadas y enteramente válidas, es dejarlos en manos de quienes los proyectarán hacia un público variado y ansioso de lectura.
Les ruego que tomen las palabras de este mensaje como agradecimiento a las que Uds. muy gentilmente me destinaron en el email en el que me invita a participar de un encuentro en la Biblioteca... Soy particularmente emotivo y sobre todo soy conciente de ello... Trato de evitar tantas veces como sea posible situaciones positivas que las circunstancias puedan transformar en emotivas... prefiero entonces dejar en sus manos y en las de sus colaboradores que tan amablemente me reciben y reciben para cuidarlo el caudal de páginas que dejo para que su única función -la de llegar a la gente- pueda cumplirse, el total manejo de todos esos textos que me acompañaron tantos años... Prefiero que el agradecimiento por el traspaso de mi biblioteca a la que Ud y sus colaboradores le dan un hálito vital sea para todos cuantos escribieron para beneplácito de sus lectores, esos miles de páginas que dejo en sus manos con la convicción de que estoy haciendo lo correcto. En cuanto a su ofrecimiento de contacto directo con gente ligada a la Biblioteca, le ruego que tome estas palabras que estoy escribiendo como reemplazo de mi propia presencia… Sé, como le adelanto más arriba, de mi fuerte emotividad y prefiero que estas palabras reemplacen mi presencia en el acto al que hace alusión en su mensaje y que le agradezco...
Esta circunstancia me inclina, no exactamente a rechazar su amable propuesta sino a pedirle encarecidamente que me disculpe por esto que estoy comentándole y que resulta, en definitiva una prudente disculpa por no participar, como Uds. me lo propone, en la presentación de una próxima película a exhibirse en la biblioteca. El reconocimiento de esa Biblioteca está implícito en la aceptación de los que fueron mis libros y en la seguridad que tengo de que estarán a disposición de quienes los soliciten... Será sin duda ésta la mejor prueba de que acerté al decidirme por Ustedes cuando llegó el momento de elegir dónde dejarlos en mi ausencia. Ese solo acto me colma y reemplaza con creces cualquier otra posibilidad de reconocimiento de parte de quien fuere.
Les agradezco de todos modos la propuesta y le reitero el pedido de que ponga a cuenta de mi emotividad este rechazo que de ninguna manera ignora su amabilidad así como la del personal en general de esa casa de cultura que tantas veces cuanto estuve allí me manifestó su simpatía, su amabilidad y sobre todo su buena disposición para con los que fueron mis libros y hoy y en lo sucesivo lo son de cuantos quieran solicitarlos para su lectura.
Los saludos, a Uds. y a sus colaboradores con toda mi cordialidad y mi reconocimiento
Víctor Soumérou
Estimados señores de la BibliotecaAcabo de leer su email en el que me agradecen el aporte de libros a la Biblioteca y agradezco a mi vez sus palabras y sus propuestas. En realidad siento -y lo siento de verdad, a nivel profundo- que quien debe regocijarse con el nuevo “domicilio” de todos ellos, soy yo... Cuando uno ha trabajado largamente con esos cálidos y casi secretos amigos que son los habitantes de cualquier biblioteca personal, no puede sino establecer con ellos una suerte de relación directa, y sobre todo profundamente afectiva... abandonarlos, de pronto, por razones personales no puede generar otro sentimiento que el que genera todo abandono... tristeza, lamento, casi imposible espera de recuperación y finalmente algo muy parecido a la decepción “sabiendo” en cierto modo que ya nunca volverá a convivir con ellos como en el pasado...
Frente a este análisis apresurado, las disyuntivas son muy pocas... dejar dormir tantas páginas en alguna biblioteca personal... la mía u otra semejante... o desechar ese sueño paralizante mediante una estructura que les permita seguir siendo leídos, por muchos o por pocos, pero siendo leidos... Nada mejor para esos fines que una biblioteca popular...
Esto que estoy escribiéndole es poco más o menos el fruto de un sentimiento profundo mío... y de él surge la convicción de que el mejor destino que puede dársele a libros que uno debe “abandonar” por razones personales variadas y enteramente válidas, es dejarlos en manos de quienes los proyectarán hacia un público variado y ansioso de lectura.
Les ruego que tomen las palabras de este mensaje como agradecimiento a las que Uds. muy gentilmente me destinaron en el email en el que me invita a participar de un encuentro en la Biblioteca... Soy particularmente emotivo y sobre todo soy conciente de ello... Trato de evitar tantas veces como sea posible situaciones positivas que las circunstancias puedan transformar en emotivas... prefiero entonces dejar en sus manos y en las de sus colaboradores que tan amablemente me reciben y reciben para cuidarlo el caudal de páginas que dejo para que su única función -la de llegar a la gente- pueda cumplirse, el total manejo de todos esos textos que me acompañaron tantos años... Prefiero que el agradecimiento por el traspaso de mi biblioteca a la que Ud y sus colaboradores le dan un hálito vital sea para todos cuantos escribieron para beneplácito de sus lectores, esos miles de páginas que dejo en sus manos con la convicción de que estoy haciendo lo correcto. En cuanto a su ofrecimiento de contacto directo con gente ligada a la Biblioteca, le ruego que tome estas palabras que estoy escribiendo como reemplazo de mi propia presencia… Sé, como le adelanto más arriba, de mi fuerte emotividad y prefiero que estas palabras reemplacen mi presencia en el acto al que hace alusión en su mensaje y que le agradezco...Esta circunstancia me inclina, no exactamente a rechazar su amable propuesta sino a pedirle encarecidamente que me disculpe por esto que estoy comentándole y que resulta, en definitiva una prudente disculpa por no participar, como Uds. me lo propone, en la presentación de una próxima película a exhibirse en la biblioteca. El reconocimiento de esa Biblioteca está implícito en la aceptación de los que fueron mis libros y en la seguridad que tengo de que estarán a disposición de quienes los soliciten... Será sin duda ésta la mejor prueba de que acerté al decidirme por Ustedes cuando llegó el momento de elegir dónde dejarlos en mi ausencia. Ese solo acto me colma y reemplaza con creces cualquier otra posibilidad de reconocimiento de parte de quien fuere.
Les agradezco de todos modos la propuesta y le reitero el pedido de que ponga a cuenta de mi emotividad este rechazo que de ninguna manera ignora su amabilidad así como la del personal en general de esa casa de cultura que tantas veces cuanto estuve allí me manifestó su simpatía, su amabilidad y sobre todo su buena disposición para con los que fueron mis libros y hoy y en lo sucesivo lo son de cuantos quieran solicitarlos para su lectura.
Los saludos, a Uds. y a sus colaboradores con toda mi cordialidad y mi reconocimiento
Víctor Soumérou
Todo está perdonado
de Rafael Reig
(Tusquets Editores, Buenos Aires, 2011, 376 páginas)
La novela es una extensa confidencia de Antonio Menéndez Vigil, el cual formó parte de los servicios de inteligencia franquistas persiguiendo a sindicalistas y a grupos de ultraizquierda, y que aborda la historia de España desde la Guerra Civil hasta nuestros días -aunque a veces se remonta al siglo XIX- para afirmar que la famosa Transición (el Pacto de la Moncloa) se inspiró “en el mismo proyecto que impulsó Cánovas: un régimen oligárquico administrado por instituciones democráticas”. Todas estas reflexiones van acompañadas de sabrosos comentarios sobre fútbol, principalmente las Eurocopas: la de 1964, que ganó España; la de 1984, en la que fue finalista; y la de 2008, que volvió a obtener.
Rafael Reig (Asturias, 1963) logra una estupenda novela con un personaje indigerible como Menéndez Vigil, que llega sin ningún complejo a afirmar de sí mismo: “Ni me casé ni tuve hijos, y he sido capaz de aprender a vivir sin ser amado. No cuesta tanto, siempre que uno esté dispuesto a no querer a nadie. Ni siquiera a quererse a sí mismo”. Pinta el canibalismo ideológico de los funcionarios de origen franquista y su furia anticomunista y, por encima de todo, sus colosales negociados. Pero también hay personajes simpáticos y positivos, como Pachín, que se despacha con “la religión no es más que poder, igual que la economía. La teología es contabilidad. El misticismo es una garantía de liquidez, como un aval en el First National Bank”.
Sobre una mínima intriga policial (el asesinato de la joven Laura Gamazo) se desarrolla esta trama que considera que los mismos protagonistas del franquismo se encabalgaron sobre la naciente democracia española. Se afirma que los padres ganaron la guerra y que ahora sus hijos están conquistando la paz.
Todo está perdonado (ganadora del VI Premio Tusquets Editores de Novela) también relata la historia de dos familias tradicionales –los Gamazo y los Montovio- y se abre en numerosas ramificaciones que generan incógnitas que tardan en resolverse porque se cruzan con nuevas bifurcaciones. La narración se va tornando cálida y subyugante a medida que profundiza en los meandros psicológicos de los personajes, todos convincentes. La impronta es marcadamente realista, pero tiene giros hacia lo fantástico que citan entre otros fenómenos a un extraño galeón contaminado que encalló en Madrid.
La frase “Todo está perdonado”, que da título al libro, es un leit motiv que se repite en numerosas oportunidades e indica que de los crímenes de lesa humanidad y de la corrupción que los acompañó se hace borrón y cuenta nueva, como si no hubieran existido.
La prosa de Rafael Reig es rica y elaborada, con excelentes símiles e imágenes. Posee un extenso vocabulario, aunque utiliza expresiones y palabras empleadas en España pero desconocidas aquí. También demuestra poseer una vastísima cultura sobre cualquier tema que encare, por ejemplo al referirse a algunas definiciones del álbum Animales del mundo.
A lo largo de la novela Reig desliza pensamientos profundos, a la vez irónicos y escépticos que revelan su profundo conocimiento del ser humano: “Sólo él sabe en su conciencia el precio que tuvo que pagar, aunque a menudo la conciencia es como la ideología: cada uno tiene la que necesita para justificar su modo de vida”.
Germán Cáceres
Este libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.
(Tusquets Editores, Buenos Aires, 2011, 376 páginas)
La novela es una extensa confidencia de Antonio Menéndez Vigil, el cual formó parte de los servicios de inteligencia franquistas persiguiendo a sindicalistas y a grupos de ultraizquierda, y que aborda la historia de España desde la Guerra Civil hasta nuestros días -aunque a veces se remonta al siglo XIX- para afirmar que la famosa Transición (el Pacto de la Moncloa) se inspiró “en el mismo proyecto que impulsó Cánovas: un régimen oligárquico administrado por instituciones democráticas”. Todas estas reflexiones van acompañadas de sabrosos comentarios sobre fútbol, principalmente las Eurocopas: la de 1964, que ganó España; la de 1984, en la que fue finalista; y la de 2008, que volvió a obtener.Rafael Reig (Asturias, 1963) logra una estupenda novela con un personaje indigerible como Menéndez Vigil, que llega sin ningún complejo a afirmar de sí mismo: “Ni me casé ni tuve hijos, y he sido capaz de aprender a vivir sin ser amado. No cuesta tanto, siempre que uno esté dispuesto a no querer a nadie. Ni siquiera a quererse a sí mismo”. Pinta el canibalismo ideológico de los funcionarios de origen franquista y su furia anticomunista y, por encima de todo, sus colosales negociados. Pero también hay personajes simpáticos y positivos, como Pachín, que se despacha con “la religión no es más que poder, igual que la economía. La teología es contabilidad. El misticismo es una garantía de liquidez, como un aval en el First National Bank”.
Sobre una mínima intriga policial (el asesinato de la joven Laura Gamazo) se desarrolla esta trama que considera que los mismos protagonistas del franquismo se encabalgaron sobre la naciente democracia española. Se afirma que los padres ganaron la guerra y que ahora sus hijos están conquistando la paz.
Todo está perdonado (ganadora del VI Premio Tusquets Editores de Novela) también relata la historia de dos familias tradicionales –los Gamazo y los Montovio- y se abre en numerosas ramificaciones que generan incógnitas que tardan en resolverse porque se cruzan con nuevas bifurcaciones. La narración se va tornando cálida y subyugante a medida que profundiza en los meandros psicológicos de los personajes, todos convincentes. La impronta es marcadamente realista, pero tiene giros hacia lo fantástico que citan entre otros fenómenos a un extraño galeón contaminado que encalló en Madrid.
La frase “Todo está perdonado”, que da título al libro, es un leit motiv que se repite en numerosas oportunidades e indica que de los crímenes de lesa humanidad y de la corrupción que los acompañó se hace borrón y cuenta nueva, como si no hubieran existido.
La prosa de Rafael Reig es rica y elaborada, con excelentes símiles e imágenes. Posee un extenso vocabulario, aunque utiliza expresiones y palabras empleadas en España pero desconocidas aquí. También demuestra poseer una vastísima cultura sobre cualquier tema que encare, por ejemplo al referirse a algunas definiciones del álbum Animales del mundo.
A lo largo de la novela Reig desliza pensamientos profundos, a la vez irónicos y escépticos que revelan su profundo conocimiento del ser humano: “Sólo él sabe en su conciencia el precio que tuvo que pagar, aunque a menudo la conciencia es como la ideología: cada uno tiene la que necesita para justificar su modo de vida”.
Germán Cáceres
Este libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.
El Cineclub La Rosa dedica noviembre a Harun Farocki
Se acerca el fin de año y quizás a través de la mirada de Harun Farocki podamos abordar de forma distinta las crisis y reflexionar acerca del devenir de la cultura y sociedad modernas. Las proyecciones serán los miércoles 2, 16 y 30 de noviembre, con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.
Nacido en 1944 en Nový Jičín, Checoslovaquia, de madre alemana y padre indio, Harun Farocki estudió cine en Berlín y entre 1973 y 1984 fue editor de Filmkritik, la revista de cine más influyente de Alemania. Dueño de una obra monumental, los más de 60 documentales de este inclasificable autor representan una de las miradas más agudas y críticas de nuestras sociedades.
Teniendo como premisa “qué se esconde realmente detrás de las imágenes”, su obra se vale muchas veces de la resignificación de aquellas tomadas por otros, a las que él resignifica, aportándole otro sentido y proponer una reflexión certera del mundo contemporáneo.
Sin abandonar jamás el sentido cinematográfico, y utilizando como estilete el montaje, su intención es revelar un trasfondo de símbolos en los que el poder se instala, corriendo velos e intentando hacer ver aquello que en un principio se oculta a través de naturalizaciones y otras manipulaciones.
Emiliano Penelas
Programador
Miércoles 2 de noviembre - 20 horas
IMÁGENES DE PRISIÓN
(Gefängnisbilder, Alemania, 2000, color / blanco y negro, 60 minutos)
Dirección: Harun Farocki.
¿Cómo se ha retratado la cárcel en 100 años de historia del cine? ¿Qué imágenes produce la cárcel por sí misma en las cámaras de seguridad y videos de formación para el personal de vigilancia? El centro penitenciario aparece en las películas de Farocki como un laboratorio antropológico en el que se estudia la vida y la muerte a través de los ojos de la cámara.
TRABAJADORES SALIENDO DE LA FÁBRICA
(Arbeiter verlassen die Fabrik, Alemania, color / blanco y negro, 1995, 36 minutos)
Dirección: Harun Farocki.
Partiendo de una de las primeras históricas películas de los hermanos Lumière, Harun Farocki recopila escenas de 100 años de la historia del cine que tratan el tema "Trabajadores saliendo de la fábrica". Extrae de las imágenes las reflexiones sobre la iconografía y la economía de la sociedad de trabajo, pero también del cine en sí mismo.
Miércoles 16 de noviembre - 20 horas
CÓMO SE VE
(Wie man sieht, Alemania, 1986, color / blanco y negro, 72 minutos)
Dirección: Harun Farocki.
Producción civil y militar: El tanque está construido a partir de una máquina agrícola, la ametralladora se basa en el mismo principio que el motor de combustión. Farocki nos presenta la historia de la técnica como una sucesión de fases de automatización, en las que la mano humana será apartada a un lado por la capacidad de cómputo del ordenador.
Miércoles 30 de noviembre - 20 horas
NATURALEZA MUERTA
(Stilleben, Alemania, 1997, DVD, 58’)
Dirección: Harun Farocki.
Utilizando un montaje paralelo, Farocki combina las clásicas pinturas de naturalezas muertas de los siglos XVI y XVII con fotografías de los años ’90. Pinturas y publicidades: Imágenes de dinero, queso o cerveza, pintadas en las primeras con todo lujo de detalles, y colocadas meticulosamente en las segundas como incentivo de compra. La película de Faroki indaga sobre las características comunes y las diferencias entre dos maneras de presentar las cosas cuando los productos y los objetos tienden a convertirse en fetiches.
RECONOCER Y PERSEGUIR
(Erkennen und verfolgen, Alemania, 2003, color / blanco y negro, 58 minutos)
Dirección: Harun Farocki.
Las grabaciones de los puntos de mira de los misiles americanos son mundialmente conocidas desde la guerra de Irak en 1991; sirvieron como muestra de la superioridad técnica. Para Harun Farocki son ejemplos de un nuevo tipo de imágenes. Sistemas GPS, “armas inteligentes”, la elaboración industrial de piezas mecánicas: todos se basan en procesos aritméticos, en los que las imágenes se reducen a algoritmos y operaciones técnicas.
Este ciclo cuenta con la colaboración del Goethe-Institut.
Más información en www.cineclublarosa.blogspot.com
Nacido en 1944 en Nový Jičín, Checoslovaquia, de madre alemana y padre indio, Harun Farocki estudió cine en Berlín y entre 1973 y 1984 fue editor de Filmkritik, la revista de cine más influyente de Alemania. Dueño de una obra monumental, los más de 60 documentales de este inclasificable autor representan una de las miradas más agudas y críticas de nuestras sociedades.Teniendo como premisa “qué se esconde realmente detrás de las imágenes”, su obra se vale muchas veces de la resignificación de aquellas tomadas por otros, a las que él resignifica, aportándole otro sentido y proponer una reflexión certera del mundo contemporáneo.
Sin abandonar jamás el sentido cinematográfico, y utilizando como estilete el montaje, su intención es revelar un trasfondo de símbolos en los que el poder se instala, corriendo velos e intentando hacer ver aquello que en un principio se oculta a través de naturalizaciones y otras manipulaciones.
Emiliano Penelas
Programador
Miércoles 2 de noviembre - 20 horasIMÁGENES DE PRISIÓN
(Gefängnisbilder, Alemania, 2000, color / blanco y negro, 60 minutos)
Dirección: Harun Farocki.
¿Cómo se ha retratado la cárcel en 100 años de historia del cine? ¿Qué imágenes produce la cárcel por sí misma en las cámaras de seguridad y videos de formación para el personal de vigilancia? El centro penitenciario aparece en las películas de Farocki como un laboratorio antropológico en el que se estudia la vida y la muerte a través de los ojos de la cámara.
TRABAJADORES SALIENDO DE LA FÁBRICA(Arbeiter verlassen die Fabrik, Alemania, color / blanco y negro, 1995, 36 minutos)
Dirección: Harun Farocki.
Partiendo de una de las primeras históricas películas de los hermanos Lumière, Harun Farocki recopila escenas de 100 años de la historia del cine que tratan el tema "Trabajadores saliendo de la fábrica". Extrae de las imágenes las reflexiones sobre la iconografía y la economía de la sociedad de trabajo, pero también del cine en sí mismo.
Miércoles 16 de noviembre - 20 horasCÓMO SE VE
(Wie man sieht, Alemania, 1986, color / blanco y negro, 72 minutos)
Dirección: Harun Farocki.
Producción civil y militar: El tanque está construido a partir de una máquina agrícola, la ametralladora se basa en el mismo principio que el motor de combustión. Farocki nos presenta la historia de la técnica como una sucesión de fases de automatización, en las que la mano humana será apartada a un lado por la capacidad de cómputo del ordenador.
Miércoles 30 de noviembre - 20 horasNATURALEZA MUERTA
(Stilleben, Alemania, 1997, DVD, 58’)
Dirección: Harun Farocki.
Utilizando un montaje paralelo, Farocki combina las clásicas pinturas de naturalezas muertas de los siglos XVI y XVII con fotografías de los años ’90. Pinturas y publicidades: Imágenes de dinero, queso o cerveza, pintadas en las primeras con todo lujo de detalles, y colocadas meticulosamente en las segundas como incentivo de compra. La película de Faroki indaga sobre las características comunes y las diferencias entre dos maneras de presentar las cosas cuando los productos y los objetos tienden a convertirse en fetiches.
RECONOCER Y PERSEGUIR(Erkennen und verfolgen, Alemania, 2003, color / blanco y negro, 58 minutos)
Dirección: Harun Farocki.
Las grabaciones de los puntos de mira de los misiles americanos son mundialmente conocidas desde la guerra de Irak en 1991; sirvieron como muestra de la superioridad técnica. Para Harun Farocki son ejemplos de un nuevo tipo de imágenes. Sistemas GPS, “armas inteligentes”, la elaboración industrial de piezas mecánicas: todos se basan en procesos aritméticos, en los que las imágenes se reducen a algoritmos y operaciones técnicas.
Este ciclo cuenta con la colaboración del Goethe-Institut.Más información en www.cineclublarosa.blogspot.com
Manuela Pérez Cárrega: últimos días
El viernes 4 de noviembre finalizará la exposición de Manuela Pérez Cárrega en nuestra Biblioteca, Austria 2154. De lunes a viernes, de 13 a 20 horas, pueden verse obras pertenecientes a sus series "De consumo" y "Puntos".
Haga click acá para más información.
Haga click acá para más información.
A la caza de la mujer
de James Ellroy
(Mondadori, Barcelona, 2011, 232 páginas)
A la caza de la mujer se inicia con un breve pero emotivo prólogo de Ellroy: “Para que las mujeres me amen”. Se trata de un libro de memorias, pero está estructurado como una novela, de modo que se lee con ese placer tan especial que brinda la narrativa.
Cuando tenía apenas diez años, Jean Hilliker, su madre, que acababa de separarse, fue asesinada, y desde entonces el escritor soporta una Maldición cargada de culpa dado que poco antes le deseó la muerte porque lo abofeteó al optar él por irse a vivir con su padre.
El autor sigue fiel a su estilo filoso como una navaja, con párrafos cortos que parecen apuntes (Rodrigo Fresán lo define como una “prosa de ametralladora”). Escribe con énfasis y frenesí, a borbotones, aparentemente sobrepasado por la asociación de idean y de recuerdos. Hasta parece desordenado, en estado de exaltación, como si no pudiera parar de escribir. Él define así su escritura: “Un estilo abreviado que forzaría a los lectores a inyectarse el libro a mi propio ritmo acelerado”. Es como si en sus determinaciones y en su conducta tratara de escribir una ficción, es decir que enfoca su vida a la manera de una Gran Novela. Los traductores Montserrat Gurguí y Hernán Sabaté han realizado un trabajo magnífico al superar las dificultades que presentaba el texto.
Hasta el momento de terminar esta autobiografía (alrededor de junio de 2010), la existencia de James Ellroy (Los Ángeles, 1948) ha sido muy tortuosa. De chico su actitud de voyeur fogoneaba su fantasía y lo hacía caer en un alocado fetichismo. Frecuentó la droga y el alcohol, la masturbación, llevó a cabo pequeños robos, sufrió reclusiones en cárceles y cometió allanamientos de viviendas para espiar prendas femeninas. Su obsesión fueron las mujeres, en cierto sentido la búsqueda de Ella, su madre asesinada. En última instancia se trata de un patético solitario que sólo reclama ternura y frecuenta prostitutas con el único fin de mantener una mínima charla. Su vida amorosa es prácticamente imaginaria y a veces hasta romántica y soñadora: “Sabía que nuestras cabezas y nuestros corazones nos transportarían por todo el sistema solar”.
Resulta subyugante cómo esos fugaces encuentros con mujeres inspiraron sus notables narraciones policiales, que merecieron premios y entusiastas reconocimientos (América, Mis rincones oscuros, Seis de los grandes). Varias de ellas fueron llevadas al cine, siendo las más famosas La dalia negra, que dirigió Brian de Palma en 2006, y L.A. Confidential, que dirigió Curtis Hanson en 1997 y se conoció en el país con el título de Los Ángeles al desnudo.
Ellroy no resulta ser una persona simpática debido a su declarada ideología reaccionaria y a su insoportable arrogancia (“Quería que los lectores supieran que yo era superior a todos los demás escritores”), pero su desmedida hipocondría y los terribles ataques neuróticos que padeció (“Pensé que me pegaría un tiro durmiendo”) no pueden menos que provocar la compasión del lector.
A lo largo del libro el escritor manifiesta tanto su incondicional amor por la denominada música clásica como su idolatría por Beethoven.
Según el último capítulo de A la caza de la mujer, Ellroy encontró en Erika Schickel –a la que dedica el libro- el amor de su vida, pero el lector tiene derecho a preguntarse cuánto durará (él tiene en su haber dos divorcios). Claro que ambos entonces ya llevaban diez meses juntos, y con cierto optimismo podría decirse que ese período de felicidad es suficiente para que la vida valga la pena. Además, siempre Ellroy mantuvo su fe a prueba de balas: "Tu mundo interior te proporcionará lo que desees y lo que necesites para sobrevivir"/"La fuente de mi voluntad era y es la capacidad de explotar el infortunio".
Germán Cáceres
Este libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.
(Mondadori, Barcelona, 2011, 232 páginas)
A la caza de la mujer se inicia con un breve pero emotivo prólogo de Ellroy: “Para que las mujeres me amen”. Se trata de un libro de memorias, pero está estructurado como una novela, de modo que se lee con ese placer tan especial que brinda la narrativa.Cuando tenía apenas diez años, Jean Hilliker, su madre, que acababa de separarse, fue asesinada, y desde entonces el escritor soporta una Maldición cargada de culpa dado que poco antes le deseó la muerte porque lo abofeteó al optar él por irse a vivir con su padre.
El autor sigue fiel a su estilo filoso como una navaja, con párrafos cortos que parecen apuntes (Rodrigo Fresán lo define como una “prosa de ametralladora”). Escribe con énfasis y frenesí, a borbotones, aparentemente sobrepasado por la asociación de idean y de recuerdos. Hasta parece desordenado, en estado de exaltación, como si no pudiera parar de escribir. Él define así su escritura: “Un estilo abreviado que forzaría a los lectores a inyectarse el libro a mi propio ritmo acelerado”. Es como si en sus determinaciones y en su conducta tratara de escribir una ficción, es decir que enfoca su vida a la manera de una Gran Novela. Los traductores Montserrat Gurguí y Hernán Sabaté han realizado un trabajo magnífico al superar las dificultades que presentaba el texto.
Hasta el momento de terminar esta autobiografía (alrededor de junio de 2010), la existencia de James Ellroy (Los Ángeles, 1948) ha sido muy tortuosa. De chico su actitud de voyeur fogoneaba su fantasía y lo hacía caer en un alocado fetichismo. Frecuentó la droga y el alcohol, la masturbación, llevó a cabo pequeños robos, sufrió reclusiones en cárceles y cometió allanamientos de viviendas para espiar prendas femeninas. Su obsesión fueron las mujeres, en cierto sentido la búsqueda de Ella, su madre asesinada. En última instancia se trata de un patético solitario que sólo reclama ternura y frecuenta prostitutas con el único fin de mantener una mínima charla. Su vida amorosa es prácticamente imaginaria y a veces hasta romántica y soñadora: “Sabía que nuestras cabezas y nuestros corazones nos transportarían por todo el sistema solar”.
Resulta subyugante cómo esos fugaces encuentros con mujeres inspiraron sus notables narraciones policiales, que merecieron premios y entusiastas reconocimientos (América, Mis rincones oscuros, Seis de los grandes). Varias de ellas fueron llevadas al cine, siendo las más famosas La dalia negra, que dirigió Brian de Palma en 2006, y L.A. Confidential, que dirigió Curtis Hanson en 1997 y se conoció en el país con el título de Los Ángeles al desnudo.
Ellroy no resulta ser una persona simpática debido a su declarada ideología reaccionaria y a su insoportable arrogancia (“Quería que los lectores supieran que yo era superior a todos los demás escritores”), pero su desmedida hipocondría y los terribles ataques neuróticos que padeció (“Pensé que me pegaría un tiro durmiendo”) no pueden menos que provocar la compasión del lector.
A lo largo del libro el escritor manifiesta tanto su incondicional amor por la denominada música clásica como su idolatría por Beethoven.
Según el último capítulo de A la caza de la mujer, Ellroy encontró en Erika Schickel –a la que dedica el libro- el amor de su vida, pero el lector tiene derecho a preguntarse cuánto durará (él tiene en su haber dos divorcios). Claro que ambos entonces ya llevaban diez meses juntos, y con cierto optimismo podría decirse que ese período de felicidad es suficiente para que la vida valga la pena. Además, siempre Ellroy mantuvo su fe a prueba de balas: "Tu mundo interior te proporcionará lo que desees y lo que necesites para sobrevivir"/"La fuente de mi voluntad era y es la capacidad de explotar el infortunio".
Germán Cáceres
Este libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.
Se presentó "Exilios"
Hoy se celebra Día Internacional de las Bibliotecas
Desde hace catorce años, el 24 de octubre se celebra el "Día Internacional de las Bibliotecas". Esta fecha fue elegida para recordar la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo, acaecida en 1992 durante el conflicto de los Balcanes.
Sin duda, esta fecha debiera servirnos para recordar que las bibliotecas son una pieza imprescindible en el desarrollo de cualquier sociedad democrática, máxime en estos comienzos del siglo XXI, en el que asistimos al cambio de paradigma de la cultura escrita a la cultura digital, con todos los cambios en el hábito lector que ello supone.
En este nuevo entorno, las bibliotecas públicas se nos presentan como una institución cultural básica e imprescindible, como un espacio de socialización y de intercambio de ideas, que busca facilitar el acceso a la información y el conocimiento a toda la ciudadanía sin exclusiones. "Los nuevos espacios públicos del conocimiento", las llaman algunos expertos.
Sin duda, esta fecha debiera servirnos para recordar que las bibliotecas son una pieza imprescindible en el desarrollo de cualquier sociedad democrática, máxime en estos comienzos del siglo XXI, en el que asistimos al cambio de paradigma de la cultura escrita a la cultura digital, con todos los cambios en el hábito lector que ello supone.En este nuevo entorno, las bibliotecas públicas se nos presentan como una institución cultural básica e imprescindible, como un espacio de socialización y de intercambio de ideas, que busca facilitar el acceso a la información y el conocimiento a toda la ciudadanía sin exclusiones. "Los nuevos espacios públicos del conocimiento", las llaman algunos expertos.
Los once
de Pierre Michon
(Anagrama, Barcelona, 2010, 144 páginas)
Pierre Michon (Cards, Francia, 1945) es uno de los escritores más prestigiosos de su país y por Los Once ha merecido el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa.
Ante todo el libro cautiva por su prosa sinuosa, barroca, de períodos largos, trabajada a la manera de un laberinto de arabescos. Además, utiliza un vasto vocabulario y menciona a artistas, escritores de distintas épocas y también a dioses de la mitología grecorromana.
Un narrador explica la génesis del cuadro Los Once (que cambia levemente en cuanto el observador modifica su punto de vista), del pintor François-Élie Corentin, expuesto en el Louvre y citado por el historiador Jules Michelet. Esa tela retrata a los miembros del Comité de Salvación Pública (Billaud, Carnot, Prieur –oficial-, Prieur –abogado-, Couthon, Robespierre, Collot, Barère, Lindet, Saint-Just y Saint-André), que condenaron a la guillotina a numerosas personas durante el llamado Reinado del Terror (31.5.1793-27.7.1794) de la Revolución Francesa. El nombrado artista plástico es un personaje muy singular y llega a comentar: “Ésos no están haciendo nada: están trabajando”.
Pero resulta que la obra no se encuentra en ninguna sala del famoso museo. Asimismo es imposible rastrear en un tratado de pintura a Corentin, y Michelet, en esas doce páginas de su Historia de la Revolución Francesa, no habla de Los Once, sino de una tela de Géricault que le sirvió de base para imaginar, a su vez, otro cuadro, pues –según el narrador- “ todas las cosas reales existen varias veces, tantas veces quizá como individuos hay en este mundo”.
Bajo esta superchería literaria Michon construye una serie de juegos de espejos que en cierto grado lo acercan a lo mejor de Alain Robbe-Grillet y le permiten reflexionar con sutileza sobre la huidiza condición humana. Por ejemplo, se sugiere que esos políticos ambicionaban ser escritores porque consideraban a las Letras como la actividad más excelsa para conquistar la fama y la posteridad, y se insinúa, asimismo, que el hombre no protagoniza su propia vida -la que responde a sus sentimientos más íntimos-, sino otra distinta de la que reniega aunque con ella haya logrado la gloria. Y refiere el horror de ese período, que no deja de ser una visión pesimista de la Historia, como si ésta pudiera considerarse una sucesión de masacres. Y el narrador afirma que varios integrantes de ese Comité –sobre todo Collot- eran individuos desmesurados que parecían extraídos del Macbeth de Shakespeare.
Se está ante una gran novela que, no obstante su brevedad, es de difícil lectura por su tensa escritura y su personal puntuación. Excelente el trabajo de la traductora María Teresa Gallego Urrutia, que debió encarar una tarea sumamente ardua.
Germán Cáceres
Este libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.
(Anagrama, Barcelona, 2010, 144 páginas)
Pierre Michon (Cards, Francia, 1945) es uno de los escritores más prestigiosos de su país y por Los Once ha merecido el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa.Ante todo el libro cautiva por su prosa sinuosa, barroca, de períodos largos, trabajada a la manera de un laberinto de arabescos. Además, utiliza un vasto vocabulario y menciona a artistas, escritores de distintas épocas y también a dioses de la mitología grecorromana.
Un narrador explica la génesis del cuadro Los Once (que cambia levemente en cuanto el observador modifica su punto de vista), del pintor François-Élie Corentin, expuesto en el Louvre y citado por el historiador Jules Michelet. Esa tela retrata a los miembros del Comité de Salvación Pública (Billaud, Carnot, Prieur –oficial-, Prieur –abogado-, Couthon, Robespierre, Collot, Barère, Lindet, Saint-Just y Saint-André), que condenaron a la guillotina a numerosas personas durante el llamado Reinado del Terror (31.5.1793-27.7.1794) de la Revolución Francesa. El nombrado artista plástico es un personaje muy singular y llega a comentar: “Ésos no están haciendo nada: están trabajando”.
Pero resulta que la obra no se encuentra en ninguna sala del famoso museo. Asimismo es imposible rastrear en un tratado de pintura a Corentin, y Michelet, en esas doce páginas de su Historia de la Revolución Francesa, no habla de Los Once, sino de una tela de Géricault que le sirvió de base para imaginar, a su vez, otro cuadro, pues –según el narrador- “ todas las cosas reales existen varias veces, tantas veces quizá como individuos hay en este mundo”.
Bajo esta superchería literaria Michon construye una serie de juegos de espejos que en cierto grado lo acercan a lo mejor de Alain Robbe-Grillet y le permiten reflexionar con sutileza sobre la huidiza condición humana. Por ejemplo, se sugiere que esos políticos ambicionaban ser escritores porque consideraban a las Letras como la actividad más excelsa para conquistar la fama y la posteridad, y se insinúa, asimismo, que el hombre no protagoniza su propia vida -la que responde a sus sentimientos más íntimos-, sino otra distinta de la que reniega aunque con ella haya logrado la gloria. Y refiere el horror de ese período, que no deja de ser una visión pesimista de la Historia, como si ésta pudiera considerarse una sucesión de masacres. Y el narrador afirma que varios integrantes de ese Comité –sobre todo Collot- eran individuos desmesurados que parecían extraídos del Macbeth de Shakespeare.
Se está ante una gran novela que, no obstante su brevedad, es de difícil lectura por su tensa escritura y su personal puntuación. Excelente el trabajo de la traductora María Teresa Gallego Urrutia, que debió encarar una tarea sumamente ardua.
Germán Cáceres
Este libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.
Presentación de "Exilios", de Cristina Papadópulos
El Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte tiene el agrado de invitar a la presentación de Exilios, de Cristina Papadópulos, nueva publicación de nuestro sello editor.
El acto se llevará a cabo en nuestro salón de Austria 2154 el sábado 22 de octubre a las 19.30 horas. La presentación estará a cargo del escritor Carlos Penelas. Leerá un texto Rocío Danussi.
Exilios reúne cuatro relatos breves y configura un homenaje a la madre de la autora.
El acto se llevará a cabo en nuestro salón de Austria 2154 el sábado 22 de octubre a las 19.30 horas. La presentación estará a cargo del escritor Carlos Penelas. Leerá un texto Rocío Danussi.Exilios reúne cuatro relatos breves y configura un homenaje a la madre de la autora.
"Pickpocket" en el Cineclub La Rosa
Finalizamos el ciclo dedicado a Robert Bresson con otra gema de su producción: Pickpocket, o El carterista. Será el miércoles 19 de octubre a las 20 horas en Austria 2154. Como siempre, entrada libre y colaboración voluntaria.
Miércoles 19 de octubre - 20 horas
EL CARTERISTA
(Pickpocket, Francia, 1959, blanco y negro, 75 minutos)
Dirección: Robert Bresson.
Elenco: Martín Lasalle, Marika Green, Dolly Scal, Pierre Leymarie, Kassagi, Pierre Étaix y César Gattegno.
Comenzando a robar como hobby, Michel pronto se encuentra detenido y con la opción de redimirse. Sin embargo, la atracción y parte del juego vertiginoso que le da la sensación de ser carterista, y bueno en su oficio, hacen que no pueda dejarlo.
Como de costumbre, Bresson utiliza el argumento para contar, a modo de diario, una alegoría de la condición humana, y en su aparente simplicidad el relato habla de la soledad, la culpa, la gracia y redención, sin olvidarse que se trata de un mundo hostil en el que el dinero lo es todo.
Nuevamente recurre al sonido directo, la voz en off y actores no profesionales para una puesta en escena tan ascética como precisa, en donde nada parece sobrar.
En la página del Cineclub encontrará más información, además de una entrevista realizada en México al actor, Martín Lasalle.
Miércoles 19 de octubre - 20 horasEL CARTERISTA
(Pickpocket, Francia, 1959, blanco y negro, 75 minutos)
Dirección: Robert Bresson.
Elenco: Martín Lasalle, Marika Green, Dolly Scal, Pierre Leymarie, Kassagi, Pierre Étaix y César Gattegno.
Comenzando a robar como hobby, Michel pronto se encuentra detenido y con la opción de redimirse. Sin embargo, la atracción y parte del juego vertiginoso que le da la sensación de ser carterista, y bueno en su oficio, hacen que no pueda dejarlo.Como de costumbre, Bresson utiliza el argumento para contar, a modo de diario, una alegoría de la condición humana, y en su aparente simplicidad el relato habla de la soledad, la culpa, la gracia y redención, sin olvidarse que se trata de un mundo hostil en el que el dinero lo es todo.
Nuevamente recurre al sonido directo, la voz en off y actores no profesionales para una puesta en escena tan ascética como precisa, en donde nada parece sobrar.En la página del Cineclub encontrará más información, además de una entrevista realizada en México al actor, Martín Lasalle.
"La yumba", en el ciclo de concierto de guitarras
El sábado 15 de octubre se llevó a cabo el séptimo encuentro del ciclo de conciertos de guitarra "Música en la Biblioteca" que dirige Omar Cyrulnik, coordinado por Soledad Lazarte y Federico Pracías.
Actuaron Maximiliano Mas, Mariano Ripesi, el "Tempo Smiroldo Dúo" (Alberto Chahin y Emiliano Martínez), de Mar del Plata, y cerró la noche la solista Mirta Álvarez.
Actuaron Maximiliano Mas, Mariano Ripesi, el "Tempo Smiroldo Dúo" (Alberto Chahin y Emiliano Martínez), de Mar del Plata, y cerró la noche la solista Mirta Álvarez.
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(1425) Ciudad de Buenos Aires
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