Mañana tendremos otros nombres

de Patricio Pron
(Alfaguara, Buenos Aires, 2019. 280 páginas) 


La novela está escrita con párrafos largos que contienen numerosos vericuetos en su desarrollo. La prosa es bellísima, muy trabajada y trae al lector evocaciones de la obra de William Faulkner. Se nota en Pron su amor por el lenguaje.

Es psicólogo al describir a los personajes, y profundo y sutil en sus opiniones: “…detrás de cada editor, director de periódico, arquitecto estrella (…) había una o dos mujeres brillantes que permanecían en la sombra, por lo general haciendo el trabajo que sus jefes no deseaban y, en realidad, no podían hacer”. El pensamiento que fluye de la narración está muy conectado con los movimientos femeninos que combaten la ideología del llamado patriarcado.

Una pareja que lleva cinco años viviendo en Madrid decide separarse por iniciativa de ella, pero es incapaz de explicar el motivo de su determinación. A partir de esta separación incomprensible Pron bucea en cómo se dan contemporáneamente las relaciones afectivas. Y adquiere particular importancia los vínculos efímeros que surgen a través de las aplicaciones para citas de internet. Éstas “apuntaban a una concepción de las personas como mercancías y de la experiencia amorosa como un intercambio de servicios…” Aquí los personajes no tienen ningún tipo de inhibiciones ante el sexo: es algo que surge espontáneamente. Asimismo aporta una suerte de debate sobre las dudas que asaltan a las parejas sobre la decisión de tener o no hijos e incursiona en la árida temática de las llamadas relaciones amorosas ampliadas o abiertas, que también proponen una serie de modificaciones en los amoblamientos y en la distribución de las habitaciones de las viviendas.

Mañana tendremos otros nombres participa del tempo de la lentitud, como un ralentí literario imperceptible que fluye con naturalidad.

Además, el libro aporta una información interesante sobre el parasitismo de ciertos insectos.

Indaga también en la problemática de la convivencia entre los seres humanos y la peculiar y variada formación y disolución de las parejas: “la presunción de que la idea de amor romántico no se ajustaba a la realidad de su plasmación, y que era ese desajuste entre las expectativas y la realidad lo que hacía a las personas escribir novelas de amor y canciones”.

Patricio Pron es un escritor argentino (Rosario, 1975) que reside en Madrid. Por la novela que se comenta recibió el Premio Alfaguara 2019. Escribió seis libros de relatos y ocho novelas –entre ellas El comienzo de la primavera, 2008 (Premio Jaén) –. También es autor de una novela para niños y de un ensayo. Recibió el Premio Juan Rulfo de Relato 2004, fue traducido a doce idiomas, y en 2010 la revista inglesa Granta lo eligió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. Recibió el título de doctor en Filología Románica en una universidad alemana.

Germán Cáceres

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