Domingos de agosto

de Patrick Modiano
(Anagrama, Barcelona –impreso en la Argentina –), 2015, 168 páginas)



“Nunca fuimos tan felices como en aquellos momentos (…) Éramos como todo el mundo, nada nos diferenciaba de los demás en aquellos domingos de agosto”: así finaliza esta notable novela para indicar sutilmente que esa etapa será irrecuperable para Jean, el protagonista que narra en primera persona.

La novela fue editada originalmente en París, en 1986.

Como en toda la obra del ganador del premio Nobel en 2014, no se sabe con precisión lo que está sucediendo: Modiano va soltando datos dispersos y contagia al lector de la misma bruma y atmósfera de angustia que destila la narración: “Todo acaba por mezclarse. Las imágenes del pasado se enmarañan en una masa liviana que se estira (…) Pero al cabo de un momento se adueñó de mí una inquietud, una sensación de ahogo”. Surge un clima opresivo, una velada amenaza se cierne sobre Jean y su amante Sylvia. Y paulatinamente se va tejiendo un clima de novela policial: por momentos resuenan ecos de la extensa y rica filmografía de Alfred Hitchcock.

De esta manera avanza una tensa intriga, cuyo suspenso a mitad del libro se vuelve intolerable, ya que los detalles fragmentarios y discontinuos impiden el armado de una historia palpable y concreta.

Por momentos el autor parece volcarse al objetivismo y da innumerables datos sobre la ciudad de Niza: calles, edificios, hoteles, restaurantes, cafeterías y playas con sus vericuetos rocosos. Pero todo se pone en duda, hasta esta invasión pormenorizada de detalles.

Pero el interés de esta novela que parece transcurrir en un laberinto trágico y sin salida termina por centrarse en la belleza y el misterio que rodean a Sylvia, la bella amante de Jean.

En cierto sentido, en el final se aclara bastante la historia, aunque permanecen como incógnitas que pasará con la vida futura de Jean, qué fue de Sylvia y dónde fue a parar el valioso collar de diamantes que la pareja había robado.

La prosa del escritor es fluida, se lee con placer, y abundan observaciones realizadas con excelentes imágenes (“Primero una luz malva y titubeante que una simple ráfaga de viento podía apagar igual que la llama de una vela. Pero no se apagaba.”/ “La pregunta cayó cortante como un cuchillo de carnicero.” / “¿Un sueño? Más bien la sensación de que los días transcurrían sin que nos diéramos cuenta, sin la menor aspereza que nos hubiera permitido agarrarlos por algún sitio.”

Los diálogos son también breves, claros y vibrantes. La traducción del francés de María Teresa Gallego Urrutia es sumamente correcta.

Patrick Modiano nació en Boulogne-Billancourt, en 1945. Tiene en su haber numerosas novelas, entre ellas En el café de la juventud perdida (2008) y El horizonte (2010). Además, recibió el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa (1972) y el Premio Goncourt (1978).


Germán Cáceres

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