El mundo deslumbrante

de Siri Hustvedt
(Anagrama, Buenos Aires, 2014, 408 páginas)



Es, ante todo, una gran novela en la que se entrelazan ficción y ensayo. Uno de sus puntos fuertes procede de su prosa elegante, segura, de claridad meridiana y una soltura extrema. La traducción de altísimo nivel de Cecilia Ceriani contribuye a que pueda ser apreciada en español.

El mundo deslumbrante –que toma el título de una obra de Margaret Cavendish, la notable intelectual del siglo XVII – presenta el prólogo de I.V.Hess, un personaje ficticio que está concibiendo un ensayo sobre la artista plástica Harriet Burden –una personalidad excéntrica y perturbada – y exhibe la documentación con que trabaja: entrevistas a críticos de arte, escritores, pintores, escultores, familiares y amigos de la protagonista, además de notas periodísticas y de los propios cuadernos que ella escribió.

Siri Hustvedt (Northfields, Minnesota, 1955), que demuestra poseer una cultura avasallante, describe con lujo de detalles los aspectos formales de las perfomances, instalaciones e intervenciones, y señala que el poder del dinero está entrañablemente unido al mundo del arte contemporáneo. Hay una denuncia hacia la misoginia y el racismo que imperan en Nueva York, cuya falsedad y sofisticación señala (“Siempre me llama la atención lo poco que parece importarles la obra expuesta a las personas que acuden a las inauguraciones). Todo parece estar centrado en las galerías, los curadores, los coleccionistas, los críticos y los precios que se pagan por las obras: “Las artes no son algo serio, por lo menos en los Estados Unidos de América”.

Según la novela, las mujeres reciben un trato desigual respecto de los hombres (“Casi sin excepción, el arte realizado por hombres es mucho más caro que el realizado por mujeres. Los dólares lo dicen todo”). Otro tema es el de la identidad sexual, enfocado sobre todo en la cuestión queer.

Se afirma que nuestra visión del mundo no es real: “Lo que a mí me interesaba eran las percepciones y su mutabilidad, el hecho de que solemos ver lo que esperamos ver”/ “Nos fabricamos una historia y vamos por la vida creyéndonosla y, de pronto, resulta que es una historia equivocada, lo cual significa que hemos vivido una vida equivocada”. La realidad sería sumamente ambigua y la memoria se modificaría a través de las sucesivas experiencias; en consecuencia, los recuerdos son poco confiables.

El libro es complejo por la cantidad de personajes y las innumerables citas de artistas, escritores, científicos y filósofos. Hustvedt –que demuestra estar sumamente informada – admira a Raymond Kurzweil y le interesan sobremanera la inteligencia artificial, el futurismo y la teoría de la singularidad.

La autora no omite el drama hacia el final de El mundo deslumbrante: el capítulo en que Harry Burden habla de su terrible muerte, originada en un cáncer terminal, es desgarrador (“Echo de menos el mundo que estoy dejando atrás, pero no lo he perdonado”). Sin embargo, en el último capítulo, que es un testimonio de ese desenlace, la mística Sweet Autumn Pinkney la ayuda a través de prácticas basadas en auras, chacras y cristales sanadores, y el ameno texto resulta logradísimo y da un respiro a tanto desasosiego.

Otros títulos de Siri Hustvedt son los poemas Reading to You y las novelas Los ojos vendados, Todo cuanto amé, Elegía para un americano, El verano sin hombres, La mujer temblorosa y Vivir, pensar, mirar.

Germán Cáceres

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