Leonardo, en el Seminario de Psicoanálisis

El sábado 1 de agosto a las 11 horas continúa el Seminario Clínico "Los Fundamentos del Psicoanálisis" dictado por Enrique Acuña en nuestra Biblioteca, Austria 2154. El título de este quinto encuentro será “La creación en Leonardo y la Invención del significante nuevo”, con la intervención de Inés García Urcola.


La inscripción se realiza escribiendo a enrac@fibertel.com.ar o llamando al (0221) 421-4533. Los interesados también podrán contactar con la Biblioteca escribiendo a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar

Auspicia: PRAGMA –Instituto de Enseñanza e Investigación en Psicoanalisis- www.aplp.org.ar
Revista Analitica del Sur –Psicoanálisis y Crítica-:www.analyticadelsur.com.ar
Reseña de la cuarta clase del Seminario Clínico “Los fundamentos del Psicoanálisis”
“La Cosa freudiana y la Sublimación lacaniana”.
Dictado por Enrique Acuña

El vacío como punto de partida.

Para avanzar en su seminario, Enrique Acuña propone volver a algunos de los términos planteados en el inicio. El teatro griego y ese artefacto (teknos) que está circulando entre la representación teatral y las representaciones que hace el espectador. El teknos aristotélico es una suerte de corazón del arte, satisfacción dirá Freud, que se depura, que se libera, que se sacia o no, pero que circula a través de identificaciones entre el actor y el espectador.

Esta vuelta por el teknos de la catarsis en La Poética de Aristóteles, sirve para definir a la sublimación por lo sublimado, es decir, por el efecto segundo, el objeto que se produce. Producto intangible, en tanto afecto que se libera, tiene la materialidad de lo subjetivo. El objeto producido es algo nuevo,efecto de una transformación (creación).

Lacan descree de la sublimación como destino de la pulsión, la sublimación es algo que sólo se verifica por sus resultados, es decir, por lo sublime. Considera que cualquier experiencia analítica que se tome como sublimación termina en una experiencia moral, en una idealización. La primer aproximación de Lacan al tema de la sublimación puede encontrarse en el Seminario 4. Lacan se interesa por el análisis que Freud realiza en el texto “Un recuerdo infantil de Leonardo de Vinci” (1910) porque entiende que puede desprenderse de allí “una reflexión capaz de dar al término de sublimación una base más estructurada que la noción de instinto desinstintualizado” , critica directa al abordaje post-freudiano sobre la sublimación. La sublimación para Lacan, desde el Seminario 4 y hacia el Seminario 7, es otra que la que va a plantear con Joyce en el Seminario 23. Recorrido que Enrique Acuña nos invita a realizar.

Para llegar a la “Sublimación lacaniana”, tal como queda planteado en el tema de la clase, Enrique Acuña, parte de “La Cosa freudiana” , y para ello, realiza un interesante rastreo por una serie de textos que abordan el problema de la creación en la experiencia analítica. Comenta, en principio, un artículo de Guillermo Belaga titulado “El síntoma como una metáfora del arte”, donde el autor se sirve del par creación/ invención para plantear la sublimación en términos de una sublimación analitica, como experiencia de transformación que puede testimoniar un analizante/analista.

Luego, Acuña se detiene en un texto de Francois Regnault El arte según Lacan, situando las coordenadas de su realización y la particularidad del autor, con el condimento de algunas anécdotas personales con el mismo. Regnault parte de una pregunta ¿Qué hace Lacan con el arte? Y vuelve a la definición lacaniana de que el arte organiza el vacío. Recorre el paralelismo entre la histeria, la neurosis obsesiva y la paranoia, con los tres términos de la sublimación: el arte, la religión y la ciencia. Distintos modos de operar con el vacio.

Lo importante a retener, nos dice Acuña, es que el vacío, en relación al arte y en relación a la neurosis, es un vacío que está dado de antemano. Vacío - que se corresponde a la cosa freudiana (das Ding) - y que tiene como primer atributo el ser sin representación psíquica. Regnault prosigue con otra definición: “el arte es un modo de abordaje de la cosa que se hace entre el significante y lo real”, podriamos decir, entre el significante y el vacío. Entonces el arte sería un modo de abordar el vacío generando un borde. Borde significante que es también barrera y Acuña nos explica esto acudiendo a La metafísica de las costumbres, de Kant, con la diferencia entre lo bello y lo sublime. Lo bello tiene que ver con la forma (placer estético) y lo sublime se relaciona a la posición (de novedad, de creación) que puede tener alguien al encontrarse con algo no necesariamente bello, sino horroroso o trágico. Lo sublime, como efecto de creación (significante) puede darse sin la presencia de lo bello.

Al final de la clase , Acuña propone abordar la sublimación de un modo freudiano, a través del comentario del artículo de Freud ya mencionado sobre Leonardo da Vinci. Comentario que se nutre con los aportes extraidos de la Novela histórica tomada por Freud para establecer una pincelada del controvertido personaje Leonardo.

Para pensar ¿Qué es la sublimación en Leonardo?, Freud parte de un dato biográfico relativo a cierto “aplazamiento en el amor” que vincula al “ deseo investigador” con raíz infantil. Le interesa determinar el mecanismo de sustitución del deseo de saber por la pulsión sexual. Desprende tres caminos posibles de la investigación sexual infantil (propia del desarrollo del niño) : la inhibición, la sexualización del pensamiento y la sublimación.

El recurso a las notas biográficas de Leonardo donde se registra un recuerdo infantil traumático junto al análisis del cuadro de “Santa Ana, la Virgen y el Niño” le permiten a Freud establecer distintos estratos de desciframiento, aplicación del método psicoanálitico al estudio de la vida del genio. Pero lo que importa, nos dice Acuña, más allá de las distintas hipótesis que Freud desprende de la lectura de la obra de arte como si fuera un síntoma o de la biografia del pintor, es determinar los mecanismos de producción de la obra. “Extraer la matemática del cuadro es extraer la matemática del inconsciente, no se trata de aplicar psicología sobre la obra de arte, porque eso es poner el fantasma de cada uno en la obra. Se trata de captar el mecanismo de producción de la obra, los contextos de época, el sujeto político...”

La operación lacaniana, consiste en dejarse enseñar por la obra, porque eso conduce a los mecanismos del inconsciente. Lacan en el Envío del Seminario 4, aisla una de las hipótesis en las que se detiene Freud, la inversión libidinal. En la inversión del sujeto en el cuadro, que se traduce en su doble, su otro yo, hay que determinar dónde estaria más fijado el pintor en la escena , en el cordero, en el niño , en el plano identificatorio entre una mujer y una madre, etc. Lacan dice la sublimación es que el sujeto Leonardo ha logrado en el cuadro, poner en juego su doble de un modo tal que el recuerdo infantil , se transforma en una obra de arte. Es una obra que de alguna manera cura a Leonardo de su trauma, porque en la obra ha logrado poner en juego una solución a la idea de ser un objeto en el recuerdo, un objeto del goce del Otro. (Operación de sustitución, en el plano del yo). Lacan no habla todavía acá de sinthome, pero hay un arreglo, una solución en el cuadro al goce que había en el recuerdo infantil, y es justamente esa operación de sustitución - que incluye una satisfacción - que hay entre la obra de arte y el recuerdo infantil lo que para Freud constituye el mecanismo de la sublimación.

Enrique Acuña nos orienta con algunas claves para proseguir con Leonardo, y nos invita a retener algunos puntos de importancia, por ejemplo el hincapié de Lacan en que la sublimación permite el olvido, no el recuerdo. Reflejarse por inversión en el otro como yo imaginario permite la amnesia, que compara con la amnesia de Juanito, en la resolución de su fobia. Es decir, hay en el fin del análisis una restitución del ser en otro sentido que no es la del recuerdo, la famosa abolición del inconsciente, dice Acuña, no es que no hay más inconsciente, pero sí que algo del inconsciente queda transformado en otra cosa.

Finalizando, y ya con la participación del auditorio, Enrique Acuña nos recuerda una frase de Lacan en el Homenaje a Marguerite Duras, “la única ventaja que un psicoanalista tiene derecho a sacar de su posición, incluso si ésta le fuera reconocida como tal, es la de recordar con Freud que en su materia, el artista siempre lo precede, y que, así pues, no tiene por qué hacer de psicólogo allí donde el artista le facilita el camino.” Lo que nos enseña la obra de arte - siguiendo a Lacan - es que la obra marca el punto donde converge el sentido con la letra, es decir,la letra como una materialidad fija, un real no interpretable. Laobra de arte, lo sublimado como objeto (no la sublimación) es ejemplo de que hay algo no interpretable, límite al goce del sentido.

Carolina Sanguinetti