Vestido de novia

de Pierre Lemaitre
(Alfaguara, Buenos Aires, 2014, 296 páginas)


Tal vez la mejor definición de esta cumbre de la literatura policial se encuentre en el comentario de Avantages que figura en la solapa de la contratapa del libro: “Un thriller diabólico, que se lee de un tirón, con fascinación y miedo. Arte del grande”. Pierre Lemaitre (París, 1951), si bien ya está consagrado (Premio Goncourt, Premio de Novela Negra Europea, Dagger Award, Premio de la revista Lire, Premio Roman France Télévisions y Premio de los Libreros de Nancy-Le Point) con Vestido de novia (Premio del Salon du Polar 2009) ya puede situarse entre los escritores más representativos de la novela francesa actual.

Sophie, la protagonista, parece estar volviéndose loca y el autor describe con diestro pulso narrativo los meandros psíquicos en que se sumerge. En su deambular ocurren crímenes de extrema crueldad, por los cuales es inevitable que a uno lo invada la sensación de asco. Por tal motivo no resulta difícil evocar el filme Repulsión (1965), de Roman Polanski., o la novela La novia vestía de negro (1940), de Cornell Woolrich, llevada al cine por François Truffaut en 1968.

Pero luego aparece un extraño personaje que la está siguiendo y toma apuntes ordenados por fechas, como si se tratara de un diario. Esta parte opera como un giro de la acción y el lector queda aprisionado por el llamado suspenso psicológico, ya que Franz –así se llama este perturbado que oscila entre el voyeur y el espía- está maquinando un plan siniestro y malvado contra la integridad mental de Sophie. Resulta patético cómo un individuo común se encuentra completamente indefenso frente al accionar perverso de un psicópata inteligente que, además, posee sólidos conocimientos de informática y de la tecnología de las comunicaciones. La novela despliega angustia y opresión a raudales, a la vez que contrariedad ante los comentarios mordaces e irónicos de Franz respecto a las adversidades de su víctima.

Hay excesos morbosos en esta historia y a veces los hechos se tornan poco probables, pero es allí justamente donde el lector inteligente debe emplear la suspensión de la incredulidad para gozar de la adicción irresistible que provoca esta novela a través de las sorpresas –verdaderos shocks- que transitan por sus páginas.

La traducción de María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego es excepcional, revela un trabajo intenso, realizado a conciencia.

Otros libros de Lemaitre son: El novelista (2006), Cadres Noirs (2010), Alex (2011), Sacrifices (2012) y Nos vemos allá arriba (Premio Goncourt 2013).

Germán Cáceres