Desde el brocal del alma

de Cecilia Glanzmann
(Vinciguerra, Buenos Aires, 2014, 32 páginas)


El tono es confidencial, como si la autora le leyera al lector poesías dictadas por otros (”Eso dicen”).

Es un poemario de paz, calma y del retiro solitario (“Pareciera que nada pasa/ mientras el preludio del alba/ avanza”). Su contenido es humano, optimista, esperanzado y se expresa con excelentes imágenes: “Cuando se me escapa la luna/ tras el fuego del agua”.

Toda esta alegría va acompañada de reflexiones acerca de la existencia y de la vida en general. Se percibe un canto sencillo y a la vez hondo hacia la naturaleza, ya sea en su magnitud (“hay astrólogos hablando con tus entrañas/ para cifrarnos mensajes que recibirán algunos/ y otros…serán influidos sin saberlo”) como en sus mínimas manifestaciones (“Tiene pecas el vidrio de la ventana/ pecas embarazadas/ de inesperada lluvia”).

Cecilia Glanzmann nació en Bell Ville, Córdoba, pero reside en Trelew, Chubut, desde 1972. Entre sus obras publicadas figuran Ecos mi voz, Territorios del ser y del instante (Faja de Honor de la ADEA 1990), Y aún el bosque mágico, Amor de Remolacha, Hilanderos de la luz, Ritual de las cigarras, Liberándonos, Metodología de estudio. Juglares del silencio- Patagonia argentina (Mención de Honor SADE 2008, declarada de Interés Cultural por el Honorable Senado de la Nación), Del arpa del caminante, Aprendiz de pájaro. En 2010 el Gobierno de la Pcia. de Chubut la distinguió como “Mujer Destacada”.

Germán Cáceres