Visita de la escuela Herrera Vega
León Felipe, poeta de alta voz por la libertad
Al cumplirse en julio un nuevo aniversario del comienzo de la Guerra Civil Española (1936-1939) y del inicio de la Revolución Libertaria, gesta del pueblo ibérico enfrentando al fascismo y a la par poniendo en marcha la mayor experiencia de socialización y autogestión social de campos, fábricas y talleres, vale recordar la figura de León Felipe, poeta de la libertad y la resistencia.
Más allá de la terrible derrota, y del triunfo del sanguinario general Francisco Franco Bahamonde, el pueblo ibérico, el pueblo vasco, andaluces, catalanes, castellanos, valencianos, asturianos, gallegos y gente del Levante dieron a la humanidad un ejemplo de heroísmo en una dramática gesta, antesala de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Miles de mujeres y hombres debieron marchar al exilio por el ascenso de la infame dictadura que duró casi cuatro décadas, sostenida en la indiferencia cuando no en la complicidad de las grandes potencias.
En ese contexto, evocamos al poeta León Felipe, singular exponente de la generación del 27, autor de versos inolvidables por su potencia lírica y clara expresión del espíritu revolucionario y de emancipación de esas mujeres y hombres que aún con una gran desigualdad de fuerzas no dudaron en enfrentar a la reacción fascista y clerical, al oscurantismo y autoritarismo encarnado en los militares y civiles del llamado “alzamiento nacional” contra la II República Española.
Breve semblanza
El evocado de hoy nació el 11 de abril de 1884 en Tábara, Zamora, Castilla (España) bajo el nombre de Felipe Camino Galicia de la Rosa, pero es conocido como León Felipe. Si bien provenía de una familia de posición económica desahogada, ya que su padre ejercía como escribano, el devenir de su vida no fue precisamente orientado a gozar de las riquezas sino más bien a estar junto a los que luchan por la libertad del pueblo y contra las injusticias, esto en una tierra de latifundistas con atávicas concepciones de oscurantismo clerical. Al decir de Antonio Machado: “La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma inquieta (…) la que alguna vez tendrá su mármol y su día, su glorioso mañana y su poeta”.
Fue en esa tierra de sufridos labradores y mujeres sometidas al patriarcado donde León Felipe alzó su voz indómita con versos como estos: “Poeta, ni de tu corazón, ni de tu pensamiento, ni del horno divino de Vulcano han salido tus alas. Entre todos los hombres las labraron y entre todos los hombres en los huesos, de tus costillas las hincaron. La mano más humilde te ha clavado un ensueño… una pluma de amor en el costado”. Y también: “No andes errante… y busca tu camino. –dejadme–, Ya vendrá un viento fuerte que me lleve a mi sitio”. Éste es el talante de la poesía de León Felipe.
Peripecias y desventuras
Su vida estuvo llena de peripecias y desventuras. Se graduó como farmacéutico y deambuló por diversos pueblos de España a la vez que recorría el territorio de la Península ibérica como actor cómico en una compañía de teatro. Por su existencia de bohemio, los apremios económicos eran una constante. Residió alternativamente en las ciudades de Barcelona y Madrid y vivió en Guinea Ecuatorial (África), por entonces colonia española, teniendo como labor de sustento la administración de hospitales. En 1923 se trasladó a México, donde arribó gracias a la mediación de Alfonso Reyes.
En el país azteca fue bibliotecario en la ciudad de Veracruz y en Estados Unidos de Norteamérica profesor de literatura española en la Universidad de Cornell. Poco antes del comienzo de la Guerra Civil retornó a España, asumiendo en la Península un claro apoyo a la II República. Partió de nuevo a México escapando del fascismo falangista en el año 1938, y allí fue agregado cultural de la República Española en el exilio, reconocida sólo por el gobierno de Lázaro Cárdenas. Al respecto, dijo: “Llegué a México (por primera vez) montado en la cola de la revolución. Corría el año de 1923. Después, aquí he vivido por muchos años. Aquí he gritado, he sufrido, he protestado, he blasfemado, me he llenado de asombro…”.
Su obra
Señala uno de sus biógrafos que la obra de León Felipe “suele asociarse a la de Walt Whitman, del que fue traductor y con quien comparte el tono enérgico, de proclama y arenga”.
Entre sus libros de poesía pueden mencionarse Versos y oraciones del caminante (1920-1929), Drop a Star (1933), La insignia (1936), El payaso de las bofetadas y el pescador de caña: poema trágico español (1938) y Español del éxodo y el llanto (1938). También El gran responsable (1940), El poeta prometéico (1942), Ganarás la luz (1943), Parábola y poesía (1944), Versos y blasfemias del caminante (1950), El ciervo (1954) y Como tú (1962). Asimismo, fue autor de obras de teatro como La manzana (1951) y El juglarón (1961), y realizó adaptaciones de obras de William Shakespeare escribiendo Macbeth o el asesino del sueño (1954) y Otelo o el pañuelo encantado.
En su Antología rota, publicada por editorial Losada, en el apartado “El viento y yo” puede leerse Y ahora me voy: “Y me voy sin haber recibido mi legado, sin haber habitado mi casa, sin haber cultivado mi huerto, sin haber sentido el beso de la siembra y de la luz. Me voy sin haber dado mi cosecha, sin haber encendido mi lámpara, sin haber repartido mi pan… Me voy sin que me hayáis entregado mi hacienda… Me voy sin haber aprendido más que a gritar y a maldecir, a pisar bayas y flores… Me voy sin haber visto el Amor, con los labios amargos llenos de baba y de blasfemias, y con los brazos rígidos y erguidos, y los puños cerrados, pidiendo Justicia fuera del ataúd. (…). Me voy porque la espiga y la aurora no son mías, He andado perdido por el mundo pidiendo pan y luz. ¡Y el sol es pan y luz! ¡Miradle cómo sale del horno y asciende en el alba para todos, con su doble corona de harina y de cristal! (…). ¡Oh Dios antiguo y generoso, proscrito por el hombre! Tú ahí siempre, puntual en la espiga y en la aurora y yo aquí hambriento y ciego, con mi grito mendigo perdido tantas veces en la historia…”.
León Felipe murió en el exilio en la ciudad de México el 18 de septiembre de 1968. Fue uno de esos hombres a los que ni aún el destierro logró acallar y cuyos poemas todavía dicen mucho acerca de la existencia humana resistente al autoritarismo y de las ansias de libertad integral y genuina para todos los seres humanos.
Carlos A. Solero
En ese contexto, evocamos al poeta León Felipe, singular exponente de la generación del 27, autor de versos inolvidables por su potencia lírica y clara expresión del espíritu revolucionario y de emancipación de esas mujeres y hombres que aún con una gran desigualdad de fuerzas no dudaron en enfrentar a la reacción fascista y clerical, al oscurantismo y autoritarismo encarnado en los militares y civiles del llamado “alzamiento nacional” contra la II República Española.
Breve semblanza
El evocado de hoy nació el 11 de abril de 1884 en Tábara, Zamora, Castilla (España) bajo el nombre de Felipe Camino Galicia de la Rosa, pero es conocido como León Felipe. Si bien provenía de una familia de posición económica desahogada, ya que su padre ejercía como escribano, el devenir de su vida no fue precisamente orientado a gozar de las riquezas sino más bien a estar junto a los que luchan por la libertad del pueblo y contra las injusticias, esto en una tierra de latifundistas con atávicas concepciones de oscurantismo clerical. Al decir de Antonio Machado: “La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma inquieta (…) la que alguna vez tendrá su mármol y su día, su glorioso mañana y su poeta”.
Fue en esa tierra de sufridos labradores y mujeres sometidas al patriarcado donde León Felipe alzó su voz indómita con versos como estos: “Poeta, ni de tu corazón, ni de tu pensamiento, ni del horno divino de Vulcano han salido tus alas. Entre todos los hombres las labraron y entre todos los hombres en los huesos, de tus costillas las hincaron. La mano más humilde te ha clavado un ensueño… una pluma de amor en el costado”. Y también: “No andes errante… y busca tu camino. –dejadme–, Ya vendrá un viento fuerte que me lleve a mi sitio”. Éste es el talante de la poesía de León Felipe.
Peripecias y desventuras
Su vida estuvo llena de peripecias y desventuras. Se graduó como farmacéutico y deambuló por diversos pueblos de España a la vez que recorría el territorio de la Península ibérica como actor cómico en una compañía de teatro. Por su existencia de bohemio, los apremios económicos eran una constante. Residió alternativamente en las ciudades de Barcelona y Madrid y vivió en Guinea Ecuatorial (África), por entonces colonia española, teniendo como labor de sustento la administración de hospitales. En 1923 se trasladó a México, donde arribó gracias a la mediación de Alfonso Reyes.
En el país azteca fue bibliotecario en la ciudad de Veracruz y en Estados Unidos de Norteamérica profesor de literatura española en la Universidad de Cornell. Poco antes del comienzo de la Guerra Civil retornó a España, asumiendo en la Península un claro apoyo a la II República. Partió de nuevo a México escapando del fascismo falangista en el año 1938, y allí fue agregado cultural de la República Española en el exilio, reconocida sólo por el gobierno de Lázaro Cárdenas. Al respecto, dijo: “Llegué a México (por primera vez) montado en la cola de la revolución. Corría el año de 1923. Después, aquí he vivido por muchos años. Aquí he gritado, he sufrido, he protestado, he blasfemado, me he llenado de asombro…”.
Su obra
Señala uno de sus biógrafos que la obra de León Felipe “suele asociarse a la de Walt Whitman, del que fue traductor y con quien comparte el tono enérgico, de proclama y arenga”.
Entre sus libros de poesía pueden mencionarse Versos y oraciones del caminante (1920-1929), Drop a Star (1933), La insignia (1936), El payaso de las bofetadas y el pescador de caña: poema trágico español (1938) y Español del éxodo y el llanto (1938). También El gran responsable (1940), El poeta prometéico (1942), Ganarás la luz (1943), Parábola y poesía (1944), Versos y blasfemias del caminante (1950), El ciervo (1954) y Como tú (1962). Asimismo, fue autor de obras de teatro como La manzana (1951) y El juglarón (1961), y realizó adaptaciones de obras de William Shakespeare escribiendo Macbeth o el asesino del sueño (1954) y Otelo o el pañuelo encantado.
En su Antología rota, publicada por editorial Losada, en el apartado “El viento y yo” puede leerse Y ahora me voy: “Y me voy sin haber recibido mi legado, sin haber habitado mi casa, sin haber cultivado mi huerto, sin haber sentido el beso de la siembra y de la luz. Me voy sin haber dado mi cosecha, sin haber encendido mi lámpara, sin haber repartido mi pan… Me voy sin que me hayáis entregado mi hacienda… Me voy sin haber aprendido más que a gritar y a maldecir, a pisar bayas y flores… Me voy sin haber visto el Amor, con los labios amargos llenos de baba y de blasfemias, y con los brazos rígidos y erguidos, y los puños cerrados, pidiendo Justicia fuera del ataúd. (…). Me voy porque la espiga y la aurora no son mías, He andado perdido por el mundo pidiendo pan y luz. ¡Y el sol es pan y luz! ¡Miradle cómo sale del horno y asciende en el alba para todos, con su doble corona de harina y de cristal! (…). ¡Oh Dios antiguo y generoso, proscrito por el hombre! Tú ahí siempre, puntual en la espiga y en la aurora y yo aquí hambriento y ciego, con mi grito mendigo perdido tantas veces en la historia…”.
León Felipe murió en el exilio en la ciudad de México el 18 de septiembre de 1968. Fue uno de esos hombres a los que ni aún el destierro logró acallar y cuyos poemas todavía dicen mucho acerca de la existencia humana resistente al autoritarismo y de las ansias de libertad integral y genuina para todos los seres humanos.
Carlos A. Solero
Día de las Bibliotecas Populares
El 23 de septiembre de 1870 se promulgó de la Ley 419 propiciada por Domingo Faustino Sarmiento, que dio origen Comisión Protectora de Bibliotecas Populares (actual CONABIP). ¡Feliz día!
La Ley tenía el propósito de fomentar la creación y el desarrollo de las Bibliotecas Populares, constituidas por asociaciones de particulares, con la finalidad de difundir el libro y la cultura.
A 152 años, las Bibliotecas seguimos cumpliendo esas premisas, con la impronta y la mirada del Siglo XXI.
Evitemos el apagón cultural
Este jueves el Senado tratará el Proyecto de Ley que extiende el plazo de vencimiento para los impuestos de asignación específica que fomentan gran parte de la Cultura, incluyendo a Bibliotecas Populares, que ya tuvo media sanción de Diputados.
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| Foto: Emiliano Penelas |
El proyecto garantiza por 50 años la continuidad del financiamiento directo para el funcionamiento de las bibliotecas populares (CONABIP), el cine (INCAA), el teatro (INT), la música (INAMU), los medios populares y comunitarios (ENACOM), la Defensoría del Público y Radio y Televisión Argentina (RTA).
La caducidad de la asignación de estos fondos específicos ocurrirá el 31 de diciembre de este año, si este proyecto no se transforma en ley, por eso es urgente y apoyamos la convocatoria de todas las entidades el jueves desde las 12 horas en Congreso. Evitemos el apagón cultural.
Cuento policial, por Marco Denevi
Marco Denevi
(1920-1998)
Pesar por la muerte de Héctor Polino
La Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte expresa su pesar por el fallecimiento del Dr. Héctor Polino, quien visitó nuestra casa en reiteradas ocasiones. Con su partida también se va parte de la historia del socialismo en la Argentina.
El ex Diputado y defensor incansable de los derechos del consumidor tenía 89 años y permanecía internado desde hacía días. Había nacido el 14 de febrero de 1933. Fue maestro mayor de obras, procurador y abogado. Recibió un doctorado honoris causa por la Universidad de Concepción del Uruguay.
Se Sumó al Partido Socialista a los 15 años. Fue Concejal de la Ciudad de Buenos Aires (1960-1964), Secretario de Acción Cooperativa de la Nación (1983-1989), y Diputado Nacional (1993-1997, 1997-2001 y 2001-2005). Además, en 1992 fundó la asociación "Consumidores Libres".
Junto a Norberto La Porta, mentor y guía de nuestra Biblioteca, fue uno de quienes bregó por la reunificación del PS de Argentina. Su última visita fue en noviembre de 2017, para la presentación de un libro de Carlos María Romero Sosa, donde compartió escenario con el autor del libro y el escritor Carlos Penelas.
La increíble historia del hombre que levantó una biblioteca en una tierra olvidada del conurbano
Roque Presentado, de 67 años, construyó con chapas, maderas viejas y pedazos de cartón una "Biblioteca Popular" abierta para las más de 100 familias que viven en la zona rural de Ministro Rivadavia, localidad del Partido de Almirante Brown.
Roque sabe lo que es pelear contra molinos de viento. En un ranchito igual al que tiene, pero en Santa Elena, Entre Ríos, se crió junto a siete hermanos. Su padre trabajaba seis meses en un frigorífico y el resto del año pescando o en el monte. "Como pudo, papá nos sacó de ahí", recuerda. Se vinieron caminando desde este pueblo hasta Buenos Aires (son 550 kilómetros). Corría el año 1960. "Sólo pudo juntar dinero para la balsa y así cruzamos a Santa Fe", recuerda. Luego todo fue caminar y caminar, dormir a un costado de la ruta, en las garitas de los colectivos. "Vivimos dos años bajo el puente del Mercado Central", sostiene con la voz quebrada. La familia luego se separó.
Los libros y la tierra lo obsesionan. Sabe qué allí está la otra parte de su proyecto cultural. "Comencé con media pala y pude sembrar", recuerda. Tuvo un caballo, y en esos días pudo sembrar más, pero los animales en estas tierras son observados. "Los roban para comer", afirma. ¿Los libros? "¿Quién va a robar libros?", responde.
Se prepara para el futuro. "El año que viene será muy malo. Los libros serán muy importantes", vaticina, preocupado: "No tenés idea lo que siente un hombre cuando le dicen 'firme aquí' y no podés porque no sabés. Te preguntás: ¿qué hago?". Lo vivió en carne propia: recién a los 14 supo escribir y leer. A los 18 años fue a la escuela primaria. "Los libros son un alimento, porque son enseñanza".
El pueblo de Ministro Rivadavia perdió protagonismo en sus comienzos por fuertes presiones políticas, que determinaron luego su desamparo, que sigue hasta nuestros días. En 1820, se lo conoció como "Monte Chingolo", y formaba parte del extenso Partido de Quilmes. Para 1830 un grupo de escoceses se asentaron en el lugar, y ya había actividad agrícola ganadera. En 1860 está documentada la presencia de un núcleo poblacional. Se propuso crear "un pueblo y un partido" con el nombre de Rivadavia. Enfrente tenían competencia: Esteban Adrogué propuso lo mismo, pero en su caso, dar nacimiento al Partido y "pueblo" de Almirante Brown. Los vecinos de "Monte Chingolo" perdieron la puja y el 30 de septiembre de 1873 se crea aquel partido. Ese mismo año se autoriza la traza del pueblo "Rivadavia".
El flamante partido tuvo que elegir ciudad cabecera. Nuevamente se enfrentaron los vecinos de Rivadavia con los del pueblo Almirante Brown (hoy Adrogué); ganaron los segundos, una vez más. "Desde entonces, parece que el pueblo sufriera un intencional olvido, y el destrato con escasas obras y acompañamiento municipal", afirma Gómez. La belleza de su entorno natural atrajo una importante comunidad japonesa que hicieron viveros. En 1945, La Nación asegura que "cuando la bestia apocalíptica de la peste (fiebre amarilla) se abatía sobre Buenos Aire con su hálito de muerte" muchas familias se asentaron en este pueblo que en 1897 cambió su nombre por el actual Ministro Rivadavia.
"Es una zona muy poco conocida hasta el día de hoy y sigue siendo una joya patrimonial desprotegida", afirma Gómez. Luchan para que se declare "Pueblo Histórico, Rural y Natural" del Partido de Almirante Brown", se esperanza.
El plan de Roque se choca con la adversidad. Aunque no le impide trazarlo. Su preocupación son los niños y el acceso de ellos a los libros: "Un lápiz y un cuaderno son mucho mejor que un cuchillo en la mano. Porque podés decir lo que sentís sin lastimar a nadie". Su biblioteca quiere ocupar ese vacío.
Le faltan estanterías, libros, mesas, sillas, una computadora. "Mi sueño es tener internet, porque los chicos podrían buscar mucha información", se ilusiona. Su rancho tiene electricidad, "pero son más las veces que se corta que otra cosa", agrega. El agua la extrae de la napa por una bomba. No tiene televisión, se informa por la radio. Todo lo ha hecho sin dinero, y muchas veces ha chocado con la realidad. Además de los libros, sabe que a los niños hay que darles algo más. "Una taza de café con leche, galletitas, pero todavía no puedo", reconoce.
Para contactarse o hacer donaciones se puede escribir a juanpgomez2004@gmail.com
Leandro Vesco
"La única información que tenemos es lo que llega de la tele, pero los libros son otra clase de información", cuenta Roque Presentado, de 67 años, que a un costado de su casa, construyó con chapas, maderas viejas y pedazos de cartón una "Biblioteca Popular" que está abierta para las más de 100 familias que viven en la zona rural de Ministro Rivadavia, una localidad del Partido de Almirante Brown.
El abandono y el olvido cruzan la vida de quienes allí viven. Todos tienen pequeñas huertas y, los que pueden protegerlos, algunos animales que cuidan como oro ya que es común que los roben para alimento. Sin cloacas y con pocos servicios, a 30 kilómetros de la Casa Rosada, en medio de basurales a cielo abierto viejos caminos virreinales sin mantenimiento, en un rancho improvisado, "en tierras de nadie y desprotegidos", Roque ofrece resistencia: "Un libro es muy poderoso", sentencia.
"Sé que hacer una biblioteca acá, no es lo correcto, pero todos tenemos derecho a leer un libro", afirma. La desigualdad es un denominador común. El puñado de ranchos de chapa y madera abarca una porción de tierra en "donde no está del todo claro quiénes son los dueños, pareciera ser una zona gris", confirma Juan Pablo Gómez, miembro de "Vecinos por la Protección del Patrimonio de Ministro Rivadavia", que trabajan por buscar la conservación y el rescate de la historia del pueblo que en un artículo de La Nación de 1945, ya lo nombraba como "casi ignorado y en el olvido". Actualmente tiene 16.000 habitantes.
"Hay muchos analfabetos, y por no saber leer les quitan las tierras", afirma Roque. En un terreno aledaño a la biblioteca, tiene un invernadero donde siembra acelga, tomates y lechuga que vende en un puesto en el pueblo, y son su principal alimento. Tiene siete hijos y esposa. Su terreno tiene 60 hectáreas, unos ranchitos se ven a lo lejos. Algunos hermanos viven con él. "Le presté una parcela a una familia para pueda sembrar y vivir", confiesa. A los niños les enseña dos cosas: la importancia de los libros y de trabajar la tierra. "Saber que podés producir tu propio alimento, pero también preguntarte, qué somos, hacia dónde vamos", dice.
La improvisada biblioteca es la cáscara de un sueño. Con lo que ha conseguido la equipó. Le dieron una computadora pero no el teclado, un par de sillas y una mesa. Precarias estanterías sostienen libros de filosofía, botánica, historia, de texto y ficción. Un cuadro de Salvador Dalí cuelga al lado de la entrada. Alumnos de la escuela del pueblo le pintaron las paredes. "Leer es leer el mundo", se ve en la pared. "Es de una chica francesa que me visitó", cuenta.
Roque es un referente. Antes de la pandemia, los sábados una maestra traía a sus alumnos para pasar el día aquí. "Leíamos y les mostraba cómo de una semilla nace una planta, y esa planta es alimento", recuerda. "Si nosotros no devolvemos lo que aprendimos estamos en la nada", reflexiona.
El abandono y el olvido cruzan la vida de quienes allí viven. Todos tienen pequeñas huertas y, los que pueden protegerlos, algunos animales que cuidan como oro ya que es común que los roben para alimento. Sin cloacas y con pocos servicios, a 30 kilómetros de la Casa Rosada, en medio de basurales a cielo abierto viejos caminos virreinales sin mantenimiento, en un rancho improvisado, "en tierras de nadie y desprotegidos", Roque ofrece resistencia: "Un libro es muy poderoso", sentencia.
"Sé que hacer una biblioteca acá, no es lo correcto, pero todos tenemos derecho a leer un libro", afirma. La desigualdad es un denominador común. El puñado de ranchos de chapa y madera abarca una porción de tierra en "donde no está del todo claro quiénes son los dueños, pareciera ser una zona gris", confirma Juan Pablo Gómez, miembro de "Vecinos por la Protección del Patrimonio de Ministro Rivadavia", que trabajan por buscar la conservación y el rescate de la historia del pueblo que en un artículo de La Nación de 1945, ya lo nombraba como "casi ignorado y en el olvido". Actualmente tiene 16.000 habitantes.
"Hay muchos analfabetos, y por no saber leer les quitan las tierras", afirma Roque. En un terreno aledaño a la biblioteca, tiene un invernadero donde siembra acelga, tomates y lechuga que vende en un puesto en el pueblo, y son su principal alimento. Tiene siete hijos y esposa. Su terreno tiene 60 hectáreas, unos ranchitos se ven a lo lejos. Algunos hermanos viven con él. "Le presté una parcela a una familia para pueda sembrar y vivir", confiesa. A los niños les enseña dos cosas: la importancia de los libros y de trabajar la tierra. "Saber que podés producir tu propio alimento, pero también preguntarte, qué somos, hacia dónde vamos", dice.
La improvisada biblioteca es la cáscara de un sueño. Con lo que ha conseguido la equipó. Le dieron una computadora pero no el teclado, un par de sillas y una mesa. Precarias estanterías sostienen libros de filosofía, botánica, historia, de texto y ficción. Un cuadro de Salvador Dalí cuelga al lado de la entrada. Alumnos de la escuela del pueblo le pintaron las paredes. "Leer es leer el mundo", se ve en la pared. "Es de una chica francesa que me visitó", cuenta.
Roque es un referente. Antes de la pandemia, los sábados una maestra traía a sus alumnos para pasar el día aquí. "Leíamos y les mostraba cómo de una semilla nace una planta, y esa planta es alimento", recuerda. "Si nosotros no devolvemos lo que aprendimos estamos en la nada", reflexiona.
Roque sabe lo que es pelear contra molinos de viento. En un ranchito igual al que tiene, pero en Santa Elena, Entre Ríos, se crió junto a siete hermanos. Su padre trabajaba seis meses en un frigorífico y el resto del año pescando o en el monte. "Como pudo, papá nos sacó de ahí", recuerda. Se vinieron caminando desde este pueblo hasta Buenos Aires (son 550 kilómetros). Corría el año 1960. "Sólo pudo juntar dinero para la balsa y así cruzamos a Santa Fe", recuerda. Luego todo fue caminar y caminar, dormir a un costado de la ruta, en las garitas de los colectivos. "Vivimos dos años bajo el puente del Mercado Central", sostiene con la voz quebrada. La familia luego se separó.
Los libros y la tierra lo obsesionan. Sabe qué allí está la otra parte de su proyecto cultural. "Comencé con media pala y pude sembrar", recuerda. Tuvo un caballo, y en esos días pudo sembrar más, pero los animales en estas tierras son observados. "Los roban para comer", afirma. ¿Los libros? "¿Quién va a robar libros?", responde.
Se prepara para el futuro. "El año que viene será muy malo. Los libros serán muy importantes", vaticina, preocupado: "No tenés idea lo que siente un hombre cuando le dicen 'firme aquí' y no podés porque no sabés. Te preguntás: ¿qué hago?". Lo vivió en carne propia: recién a los 14 supo escribir y leer. A los 18 años fue a la escuela primaria. "Los libros son un alimento, porque son enseñanza".
El pueblo de Ministro Rivadavia perdió protagonismo en sus comienzos por fuertes presiones políticas, que determinaron luego su desamparo, que sigue hasta nuestros días. En 1820, se lo conoció como "Monte Chingolo", y formaba parte del extenso Partido de Quilmes. Para 1830 un grupo de escoceses se asentaron en el lugar, y ya había actividad agrícola ganadera. En 1860 está documentada la presencia de un núcleo poblacional. Se propuso crear "un pueblo y un partido" con el nombre de Rivadavia. Enfrente tenían competencia: Esteban Adrogué propuso lo mismo, pero en su caso, dar nacimiento al Partido y "pueblo" de Almirante Brown. Los vecinos de "Monte Chingolo" perdieron la puja y el 30 de septiembre de 1873 se crea aquel partido. Ese mismo año se autoriza la traza del pueblo "Rivadavia".
El flamante partido tuvo que elegir ciudad cabecera. Nuevamente se enfrentaron los vecinos de Rivadavia con los del pueblo Almirante Brown (hoy Adrogué); ganaron los segundos, una vez más. "Desde entonces, parece que el pueblo sufriera un intencional olvido, y el destrato con escasas obras y acompañamiento municipal", afirma Gómez. La belleza de su entorno natural atrajo una importante comunidad japonesa que hicieron viveros. En 1945, La Nación asegura que "cuando la bestia apocalíptica de la peste (fiebre amarilla) se abatía sobre Buenos Aire con su hálito de muerte" muchas familias se asentaron en este pueblo que en 1897 cambió su nombre por el actual Ministro Rivadavia.
"Es una zona muy poco conocida hasta el día de hoy y sigue siendo una joya patrimonial desprotegida", afirma Gómez. Luchan para que se declare "Pueblo Histórico, Rural y Natural" del Partido de Almirante Brown", se esperanza.
El plan de Roque se choca con la adversidad. Aunque no le impide trazarlo. Su preocupación son los niños y el acceso de ellos a los libros: "Un lápiz y un cuaderno son mucho mejor que un cuchillo en la mano. Porque podés decir lo que sentís sin lastimar a nadie". Su biblioteca quiere ocupar ese vacío.
Le faltan estanterías, libros, mesas, sillas, una computadora. "Mi sueño es tener internet, porque los chicos podrían buscar mucha información", se ilusiona. Su rancho tiene electricidad, "pero son más las veces que se corta que otra cosa", agrega. El agua la extrae de la napa por una bomba. No tiene televisión, se informa por la radio. Todo lo ha hecho sin dinero, y muchas veces ha chocado con la realidad. Además de los libros, sabe que a los niños hay que darles algo más. "Una taza de café con leche, galletitas, pero todavía no puedo", reconoce.
Para contactarse o hacer donaciones se puede escribir a juanpgomez2004@gmail.com
Leandro Vesco
La Nación, 9 de agosto de 2020
Día del Maestro
El 11 de septiembre de 1888, en Asunción del Paraguay, fallecía Domingo Faustino Sarmiento, nacido en San Juan, el 15 de febrero de 1811, lo recordamos en el Día del Maestro con diez de sus más destacadas frases sobre la educación.
* Todos los problemas son problemas de educación.
* Los discípulos son la mejor biografía del maestro.
* Es la educación primaria la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos.
* Hombre, pueblo, Nación, Estado, todo: todo está en los humildes bancos de la escuela.
* El buen salario, la comida abundante, el buen vestir y la libertad educan a un adulto como la escuela a un niño.
* Las escuelas son la base de la civilización.
* Las ideas no se matan.
* Todos los problemas son problemas de educación.
* Los discípulos son la mejor biografía del maestro.
* Es la educación primaria la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos.
* Hombre, pueblo, Nación, Estado, todo: todo está en los humildes bancos de la escuela.
* El buen salario, la comida abundante, el buen vestir y la libertad educan a un adulto como la escuela a un niño.
* Las escuelas son la base de la civilización.
* Las ideas no se matan.
Jorge Leónidas Escudero, un poeta olvidado
Era noche de viento anoche cuando
desvelado oí al gato amigo, el perdido,
llamándome.
Su quejumbre apagada oí e el impulso
tuve de abrir todas las puertas a recibirlo.
Veinte días ya,
y si no lo mató un perro viene ahí.
Salte de la cama y corrí a la ventana
ver si lo veía y hacerlo entrar
acariciarlo darle comida. Sucio, flaco
estaría después e tanta ausencia.
Entonces otra vez oí el llamado;
pero mi di cuenta no era el gato,
era una persiana que con el viento hacía
tal quejumbre.
Cerré la ventana.
Fui a mirarme al espejo ver qué cara
le queda a uno después de desilusionarse.
Y en esas vecindades de viento engañador
y ladridos nocturnos
volví a la cama a no poder dormir. Acaso
¿esto es mucho decir sobre la ausencia de un gato?
LO INESCRUTABLE
Si usted toma la punta de un conocimiento
y empieza a tirar el hilo
va a sacar una sombra.
Es tremendo y espanta,
porque si todo está unido a todo
uno piensa extraer un pez gordo
y termina vencido con la boca gusto a nada.
Mi caso es el de siempre, siempre el mismo.
Ya no puedo callar y más tranquilo
vivir sino que indago e inmerecidamente
caigo en la oscuridad.
Tras el fuego sagrado a si pellizco
me levanto alta noche y sigiloso
pongo la caña de pescar en vano.
Sin embargo insisto.
Jorge Leónidas Escudero (1920 - 2016)
Contamos con libros de Jorge Leónidas Escudero en nuestro catálogo. Consulte en este enlace.
De calles y callejones
Nos resulta difícil borrar de la memoria ciertas escenas de relatos que impactaron nuestra sensibilidad.
En efecto, en su cuento Funes el memorioso, Jorge Luis Borges narra el paso del domador por lo que llama el callejón del fondo ladeado de veredas altas. Julio Cortázar por su parte en Casa tomada exhibe la huída de los personajes hacia la calle como salvación al asedio inusitado y la vía de escape hacia otra realidad.
Para nosotros la cuadra de calle Laprida entre Gálvez y Virasoro en Rosario adquiere en otoño e invierno un aspecto espectral cuando llueve.
Es un paisaje que evoca escenas los relatos de Poe y Arlt.
No podemos desprender de nuestra retina una avenida de Funes alfombrada de hojas otoñales y bañadas por el sol.
En efecto, en su cuento Funes el memorioso, Jorge Luis Borges narra el paso del domador por lo que llama el callejón del fondo ladeado de veredas altas. Julio Cortázar por su parte en Casa tomada exhibe la huída de los personajes hacia la calle como salvación al asedio inusitado y la vía de escape hacia otra realidad.
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| Foto: Henri Cartier-Bresson |
Mariana Enríquez consigue con su prosa implacable describir provocando desolación y escalofríos ciertos sectores y esquinas del porteño barrio de Constitución.
Para nosotros la cuadra de calle Laprida entre Gálvez y Virasoro en Rosario adquiere en otoño e invierno un aspecto espectral cuando llueve.
Es un paisaje que evoca escenas los relatos de Poe y Arlt.
No podemos desprender de nuestra retina una avenida de Funes alfombrada de hojas otoñales y bañadas por el sol.
Perenne en nuestra memoria más profunda los sevillanos callejones del barrio de Santa Cruz.
Caminos transitados en la larga marcha de la vida que al fin y al cabo es efímera.
No sé si importa, acaso lo importante es el viaje y no la meta.
O como expresó visceralmente el poeta siempre será la vigilia y el viaje.
Carlos A. Solero
Martes 30 de agosto de 2022
Carlos A. Solero
Martes 30 de agosto de 2022
Feriado nacional: Biblioteca cerrada
De acuerdo al feriado nacional decretado por el Presidente de la Nación, informamos que este viernes 2 de septiembre permaneceremos cerrados al público.
Desde la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte expresamos nuestro repudio hacia lo sucedido en la noche de ayer contra la Vicepresidenta.
Reafirmamos nuestro profundo compromiso con la democracia, la libertad y la convivencia de todas las ideas en un marco de respeto que no admite ningún tipo de violencia.
Más novedades
De a poco, pero continuamos con los libros que ya se han incorporado a nuestro catálogo, comprados a través del programa Libro% de la Conabip.
📚Dos nuevos de Peter Rock que se sumaron a nuestro #catálogo, recién llegados de @edicionesgodot. Consultalo acá: https://t.co/Nt651nqYXX pic.twitter.com/ZnMqIxWnwm
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📚"Montevideanas", crónicas e historias de Andrés Alsina, editado por @Trenemovimiento, se sumó a nuestro #catálogo. Consultalo acá: https://t.co/Nt651nqYXX pic.twitter.com/uRAOmasm1e
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📚Más @olguinserg en nuestro #catálogo @penguinlibrosar. Consultá nuestros libros acá: https://t.co/Nt651n9nzn pic.twitter.com/0Ne2yWV0zk
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📚Tres de Diego Muzzio, publicados por @ed_entropia, recién llegados a nuestro #catálogo https://t.co/Nt651n9nzn pic.twitter.com/dv50ceUnFB
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📚Tres clásicos de la literatura argentina, editados por Losada: David Viñas, Juan L. Ortiz y Roberto Arlt, recién llegados a nuestro #catálogo. Consultalo acá: https://t.co/Nt651n9nzn pic.twitter.com/L3x8z8Ah8A
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📚Bienvenida Camila Sosa Villada a nuestro #catálogo. Imprescindibles de @TusquetsAr @TusquetsEditor. Consultá los libros de la Biblioteca acá: https://t.co/Nt651n9nzn pic.twitter.com/VT39Y5lJwM
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📚 Tres de Emmanuel Carrére llegaron a nuestro #catálogo @AnagramaEditor @RiversideAgency. Consultalo en https://t.co/Nt651n9nzn pic.twitter.com/e1KFwLEryR
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📚Inabarcable César Aira, pero sumamos uno más a nuestro #catálogo: "El jardinero, el escultor y el fugitivo", ahora en @penguinlibrosar. Consultalo acá: https://t.co/Nt651n9nzn pic.twitter.com/Pu3MaVmVRI
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