Robinson

de Muriel Spark
(La Bestia Equilátera, Buenos Aires, 2016, 224 páginas)



La prosa de Muriel Spark es proverbial y en esta novela vuelve a demostrarlo gracias también a la muy cuidada y excelente traducción de Ernesto Montequin.

Sabe crear en el lector un clima de expectativa acerca de qué está sucediendo en la isla Robinson, de propiedad del solitario Miles Mary Robinson y, especialmente, qué ocurrirá en el futuro: “Pienso ahora que mis percepciones durante todo aquel período tenían una cualidad preancestral, que había un encantamiento, una fuerza primitiva y visceral que probablemente nos impulsaba a todos”.

Está narrada en la primera persona de una periodista –January Marlow–, cuya psicología recoge datos biográficos de Spark, porque se mencionan sus dudas y conflictos religiosos y hay que tener en cuenta que el padre de la escritora era judío, su madre presbiteriana y ella se convirtió al catolicismo en 1954 con la ayuda de Graham Greene y Evelyn Waugh.

En apretado resumen la historia trata de tres pasajeros sobrevivientes del accidente de un avión que se estrelló en una isla tan misteriosa como desconocida. Es imposible no evocar la exitosa serie televisa Lost, que se emitió entre 2004 y 2010: “Pensé que tal vez nunca habían existido, que Robinson y su casa eran el sueño de una muerta, que yo misma estaba muerta, como para entonces lo creía mi familia y lo habían informado los periódicos”.

Las bellas descripciones de la isla no apelan a las metáforas, pero son precisas, como si se estuviera viendo las playas, plantas, flores y formaciones rocosas (“Brillaban unas raras lucecitas rojas, que luego descubrí que la causaban los vapores que subían desde el suelo como un rocío de herrumbre”).

Permaneciendo en la isla a la espera de un próximo y seguro rescate, los cinco personajes (los tres sobrevivientes, Robinson y un chico que éste había adoptado) discuten acaloradamente, como si estuvieran confinados en una habitación, a la manera de A puerta cerrada, de Sartre.

Una atmósfera apasionante y enigmática se instala en Robinson desde el principio y, en la segunda mitad del libro, gira hacia el género policial. Asimismo, la autora desparrama sorpresas constantemente, tantas que por momentos la trama se torna caprichosa. El lector se pregunta durante toda la novela: ¿Qué está pasando aquí?

Muriel Spark nació en Edimburgo en 1918 y falleció en Florencia en 2006. En Londres colaboró durante la Segunda Guerra Mundial en el Ministerio de Relaciones Exteriores, desde donde emitía noticias falsas para confundir a los alemanes, resultando galardonada con la Excelentísima Orden del Imperio Británico. Escribió las biografías de notables figuras literarias como Mary Shelley y Emily Brontë y, entre otras, las novelas Memento mori, La intromisión, Muy lejos de Kensington y Los encubridores. Obtuvo varios premios, entre ellos el T.S.Eliot, el David Cohen y el Observer.

Germán Cáceres

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