La humillación

de Philip Roth
(Editorial Sudamericana, sello Mondadori, Buenos Aires, 2015, 160 páginas)



El actor Simon Axler es el protagonista de esta novela que se narra en tercera persona. En realidad es casi un monólogo porque se centra en la crisis de un hombre que envejece y decae como artista. Su ex esposa Victoria, una bailarina de ballet que había formado parte de la compañía de Balanchine, ya pasó por el mismo proceso y está moralmente destruida.

Es desgarrador cómo ambos personajes, antes triunfadores, se hunden en una frustración desesperante: “¿Qué era lo que había destruido su confianza? (…) ¿Se trataba puramente del paso del tiempo, que trae consigo deterioro y derrumbe?”.

Pone al desnudo los tormentos psicológicos que acarrea la labor actoral. Roth observa el teatro a partir de sus más profundas sutilezas. Su escritura se acerca a la perfección mediante períodos que se despliegan con exactitud y describen la vida interior del atormentado Simon. Se luce en los párrafos largos y en los diálogos inteligentes (los otros personajes son actores, agentes teatrales y profesores universitarios). La traducción de Jordi Fibla es brillante.

La humillación no es fácil de leer porque trata el tema del suicida, los sufrimientos y dudas que lo llevan a quitarse la vida: “El suicidio es el papel que escribes para ti mismo –les dijo–. Lo habitas y representas. Todo está cuidadosamente puesto en escena….dónde te encontrarán y de qué manera. –Entonces añadió: Pero es una sola representación”. “Y si es tan difícil matar a otra persona, alguien de quien tienes todas las razones para querer destruirlo, imagina lo difícil que es matarte a ti mismo”.

Desfilan en el libro seres muy desdichados, agobiados por el dolor y la neurosis.

De repente se plantea una elipsis violenta e imprevista: el protagonista se ha recuperado.

Al ir aclarándose que se debe a la relación que ha iniciado con Pegeen, una mujer lesbiana veinticinco años menor que él, la óptica del autor –o mejor de Simon Axler– cambia por completo y se vuelca hacia un optimismo absoluto, como si la vida siempre ofreciera oportunidades.

Pero las patologías, implacables, anidan detrás de las máscaras de los personajes y, asimismo, asoma la perversión sexual. Una enfermiza sordidez se apodera del protagonista y de su amante.

En el final, la anécdota se torna perturbadora hasta arribar a una conclusión patética.

Philip Milton Roth (Newark, Nueva Jersey, 1933) ha recibido innumerables premios (algunos de ellos son: la Medalla Nacional de las Artes en la Casa Blanca, el reconocimiento de la American Academy of Art and Letters, La Medalla de Oro de Narrativa, en dos oportunidades el National Book Award y el National Book Critics Circle Award) y escrito novelas, cuentos y ensayos. Entre sus obras más admiradas se encuentran Adiós, Columbus (1959), El lamento de Portnoy (1997) y la trilogía compuesta por Pastoral americana (1977, que obtuvo el Pulitzer), Me casé con un comunista (1998) y La mancha humana (2000).

Germán Cáceres

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