Aproximación a la Bossa Nova (tercera entrega)

Antonio Carlos Brasileiro de Almeida Jobim
El Maestro Soberano
Personaje entrañable de las mesas de bar cariocas, charlador incansable, fumador empedernido, buen tomador, conocedor de la flor y la fauna de su país y pionero en la defensa del medio ambiente, no quiso se arquitecto pero, a partir de los 50, fue el arquitecto de la música moderna brasileña y de la Bossa Nova. Meditación, Insensatez, Corcovado, El amor en paz, Bonita, Desafinado, Sólo bailo samba, Si todos fuesen iguales a ti, Samba del avión, Sabiá, Samba de una nota sola, La chica de Ipanema, Retrato en blanco y negro, Ola de mar, Aguas de marzo, Fotografía, Otra vez, Playas desiertas, Inútil paisaje, Por causa de ti, Años dorados, Gabriela y por supuesto Basta de nostalgias son algunas de las obras que creó.

¿Cuántos compositores en el mundo pueden acreditar una obra de esa calidad melódica y armónica, de esa perfección, de esa belleza? ¿Cuántos en el mundo escribieron medio siglo atrás algo que todavía hoy sigue sonando moderno e innovador? Muy pocos.

Antonio Carlos Brasileiro de Almeida Jobim, Tom Jobim, está al lado de un George Gershwin, de un Astor Piazzolla, de un Cole Porter. No hay, por cierto, en la historia de la música popular de mundo, muchos otros que puedan acceder a ese universo exclusivo de tanta calidad musical.

Tom Jobim nació el 25 de enero de 1925, a las 11 de la noche, en la calle Conde de Bonfim 634, Tijuca, Río de Janeiro y transcurrió buena parte de su adolescencia en Ipanema. Comenzó a estudiar arquitectura pero abandonó para dedicarse a la música. Su madre alquiló un piano para Helena, su hermana menor, pero ella quería dedicarse a la literatura y no a la música. Tom se fascinó con el instrumento y comenzó a estudiar. A los 21 años se convirtió en profesional. A los 26 le grabaron por primera vez una canción: Incerteza. Fue pianista en locales nocturnos primero y músico de sesión y arreglador en los sellos Continental y Odeón, después. Precisamente por estar dentro de una grabadora pudo componer, junto con Billy Blanco la Sinfonia do Rio Janeiro y con Vinicius Orfeu. La consagración definitiva llegó a los 31 años con el estallido de la Bossa Nova. En 1962, a los 36 años, viajó por primera vez a los Estados Unidos para participar del espectáculo A noite da Bossa Nova no Carnegie Hall. Permaneció en ese país y fue uno de los protagonistas de la histórica grabación del disco Getz/Gilberto (el primer encuentro de Joao Gilberto con el célebre saxofonista tenor Stan Getz en cual, además, cantó por primera vez Astrud Gilberto, por entonces esposa de Joao). En 1963 grabó el primer disco con su nombre: Antonio Carlos Jobim, the composer of Desafinado, plays. Un año después llegó The wonderful world of Antonio Carlos Jobim donde superando sus dudas, cantó por primera vez, además de tocar piano y guitarra. En 1967 Frank Sinatra lo convocó para grabar todo un disco con él y así nació el magistral Francis Albert Sinatra y Antonio Carlos Jobim. Su música ya era muy conocida, y requerida, por los más importantes cantantes y músicos norteamericanos. En los Estados Unidos además de grabar todos sus discos, pudo ocuparse de sus negocios, recuperando los derechos de autor de sus canciones de los que se habían apropiado editores y malos traductores al inglés de sus letras. Si bien la consagración lo obligó a permanecer mucho tiempo en el exterior, Jobim siempre regresaba a su Río de Janeiro para reencontrarse con las raíces, con las fuentes de su inspiración, con la exuberancia del Jardín Botánico cerca de su casa (donde pasaba horas contemplando la naturaleza) y con sus amigos, con quienes acostumbraba reunirse en la churrascaria Plataforma. En los últimos 10 años de su vida, al frente de la Banda Nova, recorrió el mundo.

Murió en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York hacia las 10 de la mañana del 8 de diciembre de 1994.

En la notable biografía que escribió, su hermana Helena cuenta que ese 8 de diciembre, el ascensor del edificio donde Tom tenía su departamento neoyorquino, subía sin que nadie lo llamara y se detenía invariablemente en el piso 22, donde vivía Jobim. Esa subida se repitió por horas, sin que el encargado del edificio pudiera detectar el problema.

Vinicius de Moraes
El poeta diplomático
Sin ignorar o disminuir el lugar que otros autores ocupan en la letrística del movimiento, Vinicius de Moraes es el poeta de la Bossa Nova.

Probablemente haya sido el primero en comprender que la modernidad y levedad de la nueva música necesitaban versos acordes, y que todo Brasil vivía un tiempo distinto, promisorio, que había que acompañar desde la canción. Tenía la formación literaria para emprender los cambios (antes de dedicarse a la canción popular ya había publicado, entre otros libros, Forma e exegese, 1935; Novos poemas, 1938; y Cinco elegias, 1943). Escribió la letra de Chega de saudade y fue responsable de los versos de muchas canciones inmortales: La chica de Ipanema, Ella es carioca, Si todos fuesen iguales a ti, Cosa más linda e Insensatez, entre muchas otras. Con el guitarrista Baden Powell compuso la notable serie Os Afro Sambas, otra vuelta de tuerca en los procesos musicales novedosos de la década del 60. Samba em prelúdio, So por amor, Berimbau, Canto de Ossanha, Canto de Xangó y Labareda pertenecen a ese período.

Vinicius, un diplomático en ejercicio que hacía delicados equilibrios entre los códigos que imponía su cargo y las delicias de las noches cariocas (en 1968 terminó siendo expulsado del Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil), se convirtió él mismo en cantante-decidor y protagonizó célebres espectáculos que hicieron historia. Como el recordado show en Au Bon Gourmet de Río, en agosto de 1962, con Joao Gilberto, Tom Jobim y Os Cariocas, donde tuvieron su estreno mundial cinco de los mayores clásicos: So danço samba (Tom/Vinicius), Samba do aviao (Tom), Samba da bençao y O astronauta (Vinicius/Powell) y la excepcional Garota de Ipanema (Tom/Vinicius) que se convirtió en el mayor éxito internacional de la Bossa. Fue también un incansable viajero por el mundo, difundiendo la música de su país.

Vinicius en la Fusa, editado por el sello Trova, es el disco de música brasileña más vendido en la Argentina. Allí, acompañado por Toquinho (su parceiro preferido en los últimos años de su vida) y María Creuza, recorre un repertorio bossanovístico y de MPB con toda su gracia, simpatía, calidez y autoridad.

Su libro Para vivir un gran amor (Ediciones de la Flor) fue también un gran éxito en nuestro país, donde se convirtió en una figura muy querida y respetada gracias, además, a sus frecuentes visitas.

Carlos Drummond de Andrade decía: “Vinicius es el único poeta brasileño que osó vivir bajo el signo de la pasión, esto es, de la poesía en estado natural”. El propio Vinicius se definía como “un laberinto en busca de una salida”.

La poesía de Vinicius exhibe la percepción del lado oscuro de la condición humana y el coraje de enfrentarlo. El misterio, la pasión y la muerte son sus temas fundamentales. Al convertirse en protagonista de la Bossa y la Música Popular Brasileña, al casarse nueve veces y estar siempre enamorado del amor, al pasarse la vida viajando, primero por la diplomacia y después por el arte, Vinicius ejerció la pasión y vivió en estado natural la poesía, como dijo Drummond de Andrade.

Marcos Vinicius da Cruz a Mello Moraes nació el 9 de octubre de 1913 en la calle Lopes Quintas 114, barrio de Gavea, Río de Janeiro. Falleció en la misma ciudad y en el mismo barrio, el 9 de julio de 1980.

Guillermo Fuentes Rey

(Continuará)

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Bibliografía / Fuentes

  • Chega de saudade (Ruy Castro, Companhia das Letras, 1990)
  • O onda que se ergueu no mar (Ruy Castro, Companhia das Letras, 2001)
  • Antonio Carlos Jobim. Uma biografia (Sérgio Cabral, Lumiar, 1997)
  • Antonio Carlos Jobim. Um Homem Iluminado (Helena Jobim, Editora Nova Fronteira, 1996)
  • 50 años de Bossa Nova (Guillermo Fuentes Rey, ciclo dedicado al género, FM Urquiza, 2008/2009)

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