El tesoro cósmico

de Lucy y Stephen Hawking
(Sudamericana, Buenos Aires, 2009, 224 páginas)

Stephen Hawking (Oxford, 1942), el célebre científico que escribió la Historia del tiempo (1988), y recibió el premio Príncipe de Asturias de la Concordia 1989, aborda junto a su hija Lucy (Londres, 1969), escritora profesional, esta novela juvenil que continúa la anterior, La clave secreta del universo (2008).

Los chicos George y Annie inician un viaje por el espacio exterior mediante una computadora tan pequeña como superpoderosa que los lanza al cosmos. Su meta es seguir las pistas de un presunto alienígena que le ha enviado a Annie un mensaje en el que le revela que sino emprenden esa búsqueda la Tierra corre peligro.

De esta manera llegan a Marte, donde según ciertas teorías comenzó la vida en sus facetas mínimas, que luego llegó a nuestro planeta y se convirtió en inteligente por intermedio del ser humano. Después van a una de las lunas de Saturno llamada Titán, totalmente inhóspita, cuya estructura sería similar a la que tendría el mundo antes de aparecer el hombre y, por último, aterrizan en un planeta del sistema estelar binario de Alfa Centauri, que creen que está ubicado en una zona Goldilocks —como la Tierra—, es decir donde no hace ni demasiado frío ni demasiado calor. Pero como aquel orbita cerca de la estrella Alfa B, la temperatura resulta infernal. La nota de humor la da la abuela de George, a quien reta a través de un transmisor por estar recorriendo el universo sin su permiso.

Es una novela en la cual la ficción está al servicio de la divulgación científica, y cuya lectura resulta encantadora porque da a conocer fenómenos como el Bing Bang y otros temas astronómicos con la mayor naturalidad y sencillez. El tesoro cósmico también asume el ecologismo y cita a Tuvalu, un grupo de islas del Pacífico que exploran los padres de George y que está siendo cubierto por el crecimiento del mar.

El libro se complementa por una serie de ensayos científicos escritos por eminencias de varias nacionalidades. Ningún lector puede dejar de sentirse impresionado —y ganado por el terror— cuando lee revelaciones como la siguiente: “faltan seis mil millones de años para que el Sol se hinche, envuelva a los planetas interiores y destruya cualquier forma de vida que aún exista en la Tierra”.

El libro contiene un hermoso “Archivo de imágenes” en colores, que presenta fotos de cohetes, transbordadores, naves, galaxias y célebres astronautas.

Buenísima la traducción de Silvia Pons Pradilla.

Germán Cáceres