"La endiablada" Pulpería

de Ernestina Mo
(Lilah Ediciones, Buenos Aires, 2015, 176 páginas)


La prosa del libro es fluida, punteada por símiles y abunda en modismos campestres.

Cada capítulo presenta una estampa que transcurre en el ámbito de la pulpería. Más que una historia central hay varias que se van ramificando. Pero el protagonista, el eje unificador, a partir del cual se desarrollan los demás personajes y sucesos es Cándido, el siniestro dueño de “La Endiablada”.

Son numerosas las situaciones que dan brillo a la narración, que mantiene atrapado al lector por los giros y evoluciones que toman aquellas.

La autora presta mucha atención al paisaje pampeano, que describe con precisión y autenticidad.

“La Endiablada” Pulpería puede entenderse como un muestrario de costumbres que dan cuenta de una intensa investigación documental realizada por parte de Ernestina Mo. Así desfilan episodios de payadores, de juegos de taba, de riñas de gallos, de competencias de malambo, de carreras de caballos, y se destaca la importancia de los curanderos y de supersticiones de todo tipo. Aunque en “Palabras de la autora” se afirma que esta ficción “no corresponde a tiempo histórico preciso, y tampoco tiene límites geográficos definidos”, la violencia y la barbarie de la época en la que Rosas era el Restaurador están a flor de piel.

En un comienzo, la novela sólo da pinceladas de los personajes (entre los que se destaca la querible india Estrella), que parecen ser productos de bosquejos espontáneos, pero a medida que avanza la trama, se revelan las anteriores y difíciles vivencias que condujeron al arduo presente que les toca afrontar.

Logrado el prólogo del historiador Eduardo Lazzari por su claridad conceptual y su propósito esclarecedor.

Ernestina Mo (Buenos Aires, 1953) fue alumna del Taller de Cine de José Martínez Suárez. Ha escrito Siempre hay tiempo, Fuego Azul (presentado en nuestra Biblioteca) y El Paseador.

Germán Cáceres