Una novela francesa

de Frédéric Beigbeder
(Anagrama, Barcelona, 2011, 224 páginas)


El autor es el protagonista de este relato autobiográfico. Lo gestó durante su detención preventiva ocurrida el 28.1.2008 –que duró treinta y seis horas- por consumir cocaína sobre el capó de un automóvil. Pocos días después su hermano Charles Beigbeder recibía la Legión de Honor. En el libro trata de reconstruir su infancia olvidada, porque los únicos recuerdos que guarda de su niñez son de cuando jugaba con su abuelo materno en la playa de Cénitz, en Ghéthary.

Frédéric Beigbeder (Neuilly-sur-Seine, 1965) prácticamente no narra, sino que luego de enunciar actos y situaciones, comienza a reflexionar con ironía y mordacidad sobre esos hechos. Y se despacha con amargura sobre la familia “…es un grupo de personas que no logran comunicarse, que se interrumpen ruidosamente, se exasperan unas a otras (…) y se reparten la herencia de sus padres mientras los cadáveres están aún calientes”. Pero al fustigar a su ascendencia (una parte aristocrática y la otra de la alta burguesía), reflexiona sobre la sociedad francesa que nació después de las dos guerras mundiales: no puede soslayar el sufrimiento que padecieron sus antepasados. Para estos ciudadanos que evolucionaron en un período de paz, el confort se convirtió en el bien más preciado. Estas consideraciones lo llevan a la desilusión y al escepticismo acerca del destino humano: “El mandato capitalista (todo lo que es placentero es obligatorio) es igual de estúpido que la culpabilidad cristiana (todo lo que es placentero está prohibido).”

Respecto a su encarcelamiento ejecuta un ataque frontal contra las instituciones, cuya contundencia hace dudar al lector sobre las aclamadas virtudes democráticas de Francia. Describe al accionar policial como autoritario, represivo y torturador. El trato inhumano que reciben los presos es tan cruel y aberrante como el atribuido a las naciones atrasadas del Tercer Mundo. Una de las prisiones resulta parecerse a “una fosa común en la que se vierten los cuerpos cadavéricos de los proscritos, una mazmorra que data de la Edad Media y en la que os pueden encerrar en cualquier momento”. Y señala que estas injusticias ocurren “EN EL PAÍS DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE”.

La prosa de Frédéric Beigbeder, de extrema soltura, exhibe un estilo soberbio y abunda en descripciones de toda tipo de ámbitos utilizando bellas imágenes. Emplea un riquísimo vocabulario y se citan películas, libros y música reaggae, punk, ska y cold wave. Se destaca la traducción de Francese Rovira.

La novela se abre con un prefacio de Michel Houllebecq -que incluyó a Beigbeder como personaje en su célebre título El mapa y su territorio-, en el que afirma que “…el placer de la autobiografía es casi el inverso del de la novela: lejos de perderse en el universo del autor, el lector de una autobiografía no se olvida en ningún momento de sí mismo; se compara, se confronta…”

Una novela francesa obtuvo el Prix Renaudot 2009.

Germán Cáceres

Este libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.