Rusia para leer

Rusia 2018. Los ojos del planeta fútbol estarán dirigidos hacia la Plaza Roja de Moscú, el palacio de San Petesburgo o la estepas siberianas. Pero también es excusa para adentrarse en su fantástica producción literaria. Aquí, algunos de los autores y libros imprescindibles.


León Tolstói: Ana Karerina y Guerra y Paz
La culpa, la redención, la búsqueda del bien y la caída en el pecado, el rechazo social y el trastorno interno que dicho rechazo provoca en quien lo padece…Todos estos temas aparecen magistralmente engarzados en Ana Karenina, una obra clave de la literatura universal.

Guerra y Paz: Con la campaña napoleónica contra Rusia como trasfondo, entre los años 1805 y 1813, se nos cuenta la historia de dos familias de la nobleza rusa, los Bolkonski y los Rostov, protagonistas de un mundo que empieza a escenificar su propia desaparición. También en nuestro catálogo Resurrección.

Fiódor Dostoievsky: Crimen y castigo
Raskolnikov, el héroe de la obra, se yergue como un superhombre y pretende situarse más allá del bien y del mal. Y para demostrarlo, comete un homicidio. Y así, poco a poco se convence de que es una especie de hombre-Dios y que ni por encima ni por debajo de él debe reconocer ninguna ley moral. En el Cineclub La Rosa proyectamos la asombrosa adaptación cinematográfica de Aki Kaurismäki. En nuestro catálogo también hallará El jugador.

Antón Chéjov: Cuentos rusos
Chéjov, que se jactaba de no emplear más de 24 horas en escribir una historia, que nunca llegó a terminar una sola novela, es reconocido universalmente como uno de los más influyentes escritores rusos. Gran conocedor de su país, llenó sus obras con tipos de todas las clases sociales.

Máximo Gorki: La madre
La obra está inspirada en los sucesos que se produjeron en la fábrica de Sornovo durante la revolución de 1905. La creencia ciega de Gorki en una verdadera y posible revolución capaz de mejorar la existencia del hombre está en muchos de los diálogos y en el contenido básico de esta novela. Malva, En la estepa, El patrono y ¿Cómo aprendí a escribir? son otras obras de Gorki en nuestras estanterías.

Boris Pasternak: El Doctor Zhivago
Yuri Andréyevich jamás podría olvidar la primera vez que vio a Larisa Fiódorovna. La visión de aquella joven atormentada marcaría su destino, presagio de un futuro preñado de extraños y sugerentes encuentros entre ambos que desembocarían en una relación tempestuosa, protagonistas de un amor imposible, trágico y apasionado. La película de David Lean se encuentra en nuestra Videoteca.

Nikolái Gógol: Las almas muertas
Un pequeño terrateniente, Pável Ivánovich Chíchikov, se dedica a comprar campesinos muertos para registrarlos como vivos y conseguir así las tierras que se concedían a aquellos que poseyeran un cierto número de siervos. Gógol utiliza este argumento como pretexto para ofrecer la versión más cruda y detestable del ser humano. Diario de un loco, El capote, El retrato y Cuadros maestros son otros títulos disponibles de Gógol.

Andréi Biely: Petersburgo
La acción de Petersburgo transcurre durante el último día de septiembre y varios días grises de octubre de 1905, entre mítines, huelgas, manifestaciones y proclamas obreras.

Mijaíl Bulgákov: El maestro y Margarita
En esta sátira genial de la sociedad soviética, con su población hambrienta, sus burócratas estúpidos, sus aterrados funcionarios y sus corruptos artistas, el Diablo, acompañado de una extravagante corte, llega a Moscú e irrumpe en las mediocres vidas de sus habitantes, desencadenando toda una serie de peripecias trepidantes y disparatadas que radiografían las debilidades de la naturaleza humana. Se encuentra en nuestor catálogo.

Vasili Grossman: Vida y destino
En la batalla de Stalingrado, el ejército nazi y las tropas soviéticas escriben una de las páginas más sangrientas de la historia. Pero la historia también está hecha de pequeños retazos de vida de la gente que lucha para sobrevivir al terror del régimen estalinista y al horror del exterminio en los campos, para que la libertad no sea aplastada por el yugo del totalitarismo, para que el ser humano no pierda su capacidad de sentir y amar.

Aleksandr Pushkin: Borís Godunov
Considerada como la más perfecta y brillante de las obras dramáticas de Pushkin, su publicación supuso el fin del clasicismo vigente y transformó radicalmente el teatro en Rusia. Concebida durante uno de sus repetidos destierros, Pushkin fue consciente de que sería rechazada y la guardó consigo hasta que finalmente vio la luz, censurada, en 1831. Como su autor esperaba, fue criticada e incomprendida, pero pronto el realismo de Borís Godunov alcanzó el reconocimiento que merecía hasta el punto de ser definida por Máximo Gorki como «el mejor drama histórico ruso» o inspirar la gran ópera de Mussorgski. La obra retrata con una belleza y profundidad inusitadas la sociedad medieval de la Rusia de finales del siglo XV y principios del XVI a través de la figura del zar que le da nombre.

Vladimir Nabokov: Lolita
Publicada por primera vez en 1955, la novela sobre la obsesión sexual de un hombre de mediana edad por una niña, no estuvo exenta de polémicas, aunque​ es considerada por muchos críticos y académicos como una obra maestra de la literatura universal contemporánea y un clásico moderno. El propio Nabokov participó en la adaptación de la novela para la película homónima de Stanley Kubrick, en 1962. De Nabokov también contamos con Invitado a una decapitación y Rey, Dama, Valet.

Irene Némirovsky: Suite francesa
Nacida en Ucrania y muerta en el campo de concentración de Auschwitz, Némirovsky escribe en un manuscrito una de las obras literarias más tempranas en retratar la Segunda Guerra Mundial. El cuaderno fue conservado por su hija mayor, y su primera edición francesa se publicó en París, en 2004, con notas de la propia Némirovsky para la revisión del manuscrito. La obra ganó el Premio Renaudot de 2004, convirtiéndose así en la primera obra póstuma en ganarlo. En nuestro catálogo junto a Jezabel y El malentendido.

Además, en nuestro catálogo se encuentra el volumen Grandes escritores rusos, que incluye relatos de Pushkin, Gógol, Mijail Lermontov y otros.