En presencia de un payaso

por Andrés Barba
(Anagrama, Buenos Aires, 2015, 184 páginas)


Su título lo tomó Andrés Barba –según el mismo declara en el epílogo- de un filme de 1997 realizado por el director sueco Ingmar Bergman para la televisión de su país, que todavía no tuvo oportunidad de ver. Aunque comenta en una entrevista que le hizo Gabriela Saidón para la revista Ñ el 28.3.2015 que “el protagonista es un cómico, no un clown”.

Marcos -un físico de cuarenta y dos años- recibió una ayuda fundamental de una becaria superdotada para escribir un artículo sobre un “experimento con luz y nanopartículas”, en el cual afirma que en algunas circunstancias, determinadas ondas lumínicas pueden curvar la materia, y que será publicado por la prestigiosa revista científica Review of Modern Physics. La editora jefe de la misma le pidió que confeccionara su autorretrato informal de entre trescientas y cuatrocientas palabras.

Éste es el nudo de En presencia de un payaso, a partir del cual surgen varias problemáticas. Una responde al bloqueo de Marcos, dado que esa autobiografía lo obliga a revisar su vida y con ello a intentar comprenderse a sí mismo y a los otros, tarea que –a juzgar por el desarrollo de la novela- parece casi imposible: “Cuando emitimos un juicio delante de un payaso, es decir, delante de alguien que puede hacer un chiste, se modifica”, declaró Barba a Ñ. Así, tanto su esposa Nuria, como su cuñado Abel (el payaso) y su novia, sus padres y su suegra son incógnitas a resolver. Por ello estos personajes están rodeados de misterio, ya que, además, tienen secretos, y su posible perfil va apareciendo a medida que transcurre la historia.

Hay obsesiones en Marcos que lo acompañan desde el principio, una de ellas es la de la infidelidad, ya que Nuria mantuvo hace años una aventura con un profesor italiano, su propia madre es adúltera y Marisa, su suegra, promiscua. Por otra parte, la idea de tener un primer hijo le resulta sumamente complicada: “contenía algo cristalino y extraordinario, una especie de campo gravitatorio multidireccional en el que él podía caer tanto hacia un lugar como hacia el otro”.

El autor despliega sutileza en su expresión literaria, con descripciones y símiles muy originales. Su prosa es cristalina y bella, inundada de imágenes (“las manchas verticales que hacía la luz al entrar por la persiana dibujaban sobre sus piernas y junto a su ombligo unas figuras preciosas, más que una pareja tendida en la cama parecían una estampa diseñada por un formalista ruso”). Además, maneja con destreza la técnica de la escritura de diálogos con comillas en reemplazo de guiones.

La novela respira un aura negativa respecto a la posibilidad de conocimiento; el mismo Barba confesó a Saidón: “Todo intento de enunciar lo real es una utopía, porque toda narración es una selección, y toda selección es una toma de postura sobre la realidad”.

Andrés Barba (Madrid, 1975) es licenciado en Filología Hispánica. Fue elegido en 2010 como uno de los mejores escritores jóvenes en español, y ha sido traducido a doce idiomas. Su novela La hermana de Katia fue finalista del premio Herralde y llevada al cine por la realizadora holandesa Mijke de Jong. Recibió también el Premio Torrente Ballester por Versiones de Teresa, el Premio Anagrama de Ensayo (junto a Javier Montes) por La ceremonia del porno y el Premio Juan March por Muerte de un caballo.

Germán Cáceres

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