Reparador de sueños

de Matías Santellán-Serafín
(Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2012, 88 páginas)


Esta novela gráfica mereció la primera edición del Premio Ñ de Historieta 2012, con un jurado integrado por Horacio Altuna, Juan Sasturain, Juan Carlos Kreimer, Fernando Calvi y Diego Marinelli. La misma dupla de guionista y dibujante ganó en 2011 con Residuos Circulares el Primer Premio del Crack Bang Boom, de Rosario. En el prólogo, el nombrado Sasturain manifiesta: “...cabe señalar como uno de los mayores méritos de Reparador de sueños la elección de un inusual tono lírico, intimista, adecuado a la hermosa historia menor de personajes sensibles sin vocación heroica...”

Cacho –un fanático del mate- posee un pequeño taller barrial donde ejerce su oficio de mecánico que repara sueñomotores en la ciudad de Polenia, cuyo diseño y organización política traen a la memoria Metrópolis (1927), el notable filme de Fritz Lang, o el más cercano Blade Runner (1982), de Ridley Scott. Sus habitantes se han convertido en autómatas humanos manipulados a través de los sueños por el gobierno totalitario del Triángulo Real, que proclama por intermedio de uno de sus miembros: “Para que los ciudadanos puedan acceder hoy a la más absoluta de las felicidades...basada en la pureza de la geometría y en la solidez imponente del acero mecánico”. Así, se considera nocivo el sueño natural, de modo que la población sólo tiene derecho a recordar los fragmentos permitidos y debe sepultar sus fantasías e ilusiones. O sea, impera una censura onírica, y la narración adquiere por ello un sesgo freudiano. El clima de angustia y opresión aplasta a los ciudadanos a la manera de 1984, la novela que George Orwel escribió en 1947/1948, o a la que propone Ministerio (1986), de Ricardo Barreiro y Francisco Solano López. Pero todo se complica en este universo regimentado cuando Cacho y su clienta Elizabeth se enamoran.

Matías Santellán (1981) ha desarrollado con talento narrativo una trama inteligente y plena de matices. Además, sus textos exponen una bella prosa poética que luce también un gran poder de síntesis. Hay en su escritura un tono melancólico que enriquece esta original y superlativa obra distópica.

Por su parte, Pablo Guillermo Serafín (1976) –colaborador del sitio y editorial La Duendes- despliega una figuración en blanco y negro magnífica, apoyada en un plumeado impecable. Sus audaces composiciones elaboran imágenes de potente belleza. El diseño de página es armonioso y las viñetas despliegan múltiples planos.

En definitiva, Reparador de sueños es una hermosa historia de amor, en la cual soñar equivale a amar.

Germán Cáceres