Yoga para adultos
Gimnasia y elongación 2025
La profesora Cristina Bartolomé retoma los talleres de Gimnasia para adultos mayores y Elongación en nuestra Biblioteca, Austria 2154. Para informes e inscripción llame al 11 2454-9397 (de lunes a viernes de 16 a 20) o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar
Las clases de elongación son:
En su trayectoria artística y coreográfica se incluyen actuaciones en el Teatro Colón, Nacional Cervantes, San Martín, Avenida, Auditorium de Mar del Plata, Broadway y Margarita Xirgu, entre otros, además de participaciones televisivas.
Como docente trabajó en el Conservatorio "Beethoven", "Studio O. Kirowa", Estudio "Gurkel - Lederer" y la Escuela de Arte “Cecilia Maresca”.
Lunes y miércoles de 18 a 19 horas
Las clases de Gimnasia son los lunes y miércoles de 17 a 18 horas
Sobre la docente
Cristina Bartolomé estudió en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y la Escuela Nacional de Danzas. Se formó, además, en danza clásica con maestros como O. Kirowa, M. Ruanova, A. Mastrazzi, G. Kazda y otros. Hizo talleres de Danza de Carácter, Perfeccionamiento en yuntas, Barra á terre, Danza Moderna, Española y Técnicas Teatrales.En su trayectoria artística y coreográfica se incluyen actuaciones en el Teatro Colón, Nacional Cervantes, San Martín, Avenida, Auditorium de Mar del Plata, Broadway y Margarita Xirgu, entre otros, además de participaciones televisivas.
Como docente trabajó en el Conservatorio "Beethoven", "Studio O. Kirowa", Estudio "Gurkel - Lederer" y la Escuela de Arte “Cecilia Maresca”.
Rocío Danussi lee a García Lorca
Petros Márkaris: “Estamos yendo a toda velocidad hacia el pasado”
A los 88 años, el escritor griego advierte por el crecimiento de los movimientos de ultraderecha en el mundo y mira de cerca otros problemas de hoy que deja entrar en sus novelas; “La revuelta de las cariátides”, nueva entrega de su serie del comisario Kostas Jaritos, acaba de publicarse en la Argentina.
“Escribo tratando de explicarles a los lectores donde están los peligros reales de la sociedad”, dice Petros Márkaris, uno de los referentes modernos del policial negro. De la mano de su comisario Kostas Jaritos, el autor combina los casos de ficción con la descripción, casi en tiempo real, de la historia reciente de Grecia y Europa, en una serie que suena familiar al lector argentino. Episodios de crisis económica, ajuste, desempleo, manifestaciones sociales y corrupción en el gobierno aparecen en esta saga que se inició en 1995 y llegó a su capítulo número dieciocho con La revuelta de las cariátides (Tusquets), que acaba de publicarse en la Argentina.
Con 88 años, el escritor, guionista y dramaturgo nacido en Estambul y nacionalizado griego –en el mundo literario, su nombres es una referencia directa a Atenas–, conversa con La Nación sobre este personaje hosco y gruñón, ahora ascendido a jefe de las Fuerzas de Seguridad del Ática, cuyas vivencias son la “ayuda” para contar las pequeñas alegrías familiares y los grandes problemas de la sociedad actual.
“Soy un autor de ciudades”, dice Markaris, quien desde su juventud como activista de izquierda vuelca una mirada crítica sobre fenómenos actuales como el racismo en Europa, la desigualdad, el crecimiento de los movimientos de ultraderecha y la violencia contra las mujeres, tema que atraviesa su reciente novela. Justamente La revuelta de las cariátides trata sobre un movimiento de mujeres que se opone a un grupo de empresarios extranjeros con interés en sitios arqueológicos griegos.
–Las mujeres tienen un rol central en este capítulo de la historia de Jaritos. ¿Cuál fue la inspiración?
–Hay una mirada positiva y otra negativa. La positiva es que en Grecia y en los países de Europa, donde tradicionalmente las mujeres eran amas de casa, la situación ha cambiado. Hoy las mujeres están resistiendo, protestando y tienen una participación pública. Un punto negativo es que, al mismo tiempo, los femicidios están creciendo en la sociedad. Cada día en las noticias y en los medios se habla de nuevos casos. Se está volviendo un problema grande y peligroso.
–Usted ha dicho que piensa a la literatura como instrumento para contar el mundo.
–Sí, escribo tratando de contarles a los lectores donde están los peligros reales de la sociedad. Y estoy trabajando en otros libros que hablan de la violencia entre los jóvenes, que es otro gran tema. En muchas sociedades hoy se ve que el único valor es el dinero, y es un problema porque genera la división de la sociedad entre ganadores y perdedores, y muchos jóvenes piensan que la violencia es una forma fácil de llegar al lado de los ganadores.
–Sus historias de ficción siempre están atravesadas por temas o conflictos sociales y políticos. ¿Cómo observa el crecimiento de los movimientos de extrema derecha?
–Es una evolución bastante peligrosa. Estamos yendo a toda velocidad hacia el pasado. Es algo preocupante que se ve en Alemania, Francia, Italia, en todos lados. Y te diría que está directamente conectado con las fallas del sistema liberal y los gobiernos liberales. No toda la gente que votó a la extrema derecha es parte de la extrema derecha. Muchos la votan por desesperación, y esa es la vía más rápida para apagar el pensamiento.
–¿Qué consecuencias prevé?
–Que muchos de los logros en lo que llamamos el sistema liberal se van a destruir. El far right es intrínsecamente antiliberal, y no se puede esperar la idea de cierta protección a los individuos.
–En sus libros analiza la cuestión de la inmigración en Europa, y ese es otro de los factores que discuten estos movimientos.
–Uno de los problemas de las migraciones, no de los refugiados, es el sistema que vino después de la caída de los países socialistas. Porque después de eso, lo que prevaleció no fue el viejo sistema de producción industrial, sino el privilegio de lo financiero. Y ese sistema favorece exclusivamente a una parte menor de la población, a los más ricos, e incrementa el número de personas desesperadas por sobrevivir. Este es un problema mucho más presente en los países pobres, y las viejas colonias. En cada país donde la extrema derecha existe, el problema de la migración es visto como un tema de enemigos: no los quieren. El segundo punto es que ahora, la crisis especialmente en Europa tiene que ver con un efecto de la guerra en Ucrania, que creó una situación económica bastante complicada. Y muchas personas ven en la inmigración una especie de peligro a su situación, donde los nativos tienen por sí mismos sus problemas. Eso lo veo en Alemania, Grecia o Italia.
–Atenas y otras ciudades son siempre el escenario donde ocurren sus historias. ¿Qué lo une con ese ambiente urbano?
–Sí, me definiría como un autor de ciudades. Soy una persona de la ciudad, no de la naturaleza. Incluso cuando me voy de vacaciones, después de cinco o seis días, quiero volver. Amo la ciudad, quizás porque nací y me crie en Estambul, en una de las islas en las afueras. Pasé mi infancia y especialmente los inviernos de mi juventud en mucha soledad, y más adelante, cuando mi padre tuvo los medios para mudarse, descubrí la ciudad y me volví amante de todo eso.
–¿Qué le atrae?
–La sorpresa que tengo con cada ciudad nueva. Son distintas. Estuve en Buenos Aires y pensé que podía ser París, España o Inglaterra. Esas diferencias en las caras que tienen las ciudades son para mí una gran aventura. Tengo una relación muy cercana con Atenas, y también con Estambul. Estuve ahora en diciembre, trabajando en partes que conocía muy bien y estaba muy entusiasmado por verlas y atravesarlas de nuevo. También hay un costado negativo, cuando veo zonas que cambiaron mucho, y no para bien sino para mal. Espacios que los conocía como lugares lindos, y ahora hay solo edificios. Me desespera.
–¿Cómo nació el personaje y la historia del comisario Jaritos?
–En 1989 estaba escribiendo el guion de una serie de TV bastante exitosa, decidieron extenderla, iban por el tercer año, pero yo estaba cansado y no quería seguir. Entonces fui al canal y les dije: “Consigan otro guionista”. Me miraron como si estuviera loco. ”Te estamos pagando bien, estamos teniendo éxito, ¿por qué parar?” Y yo dije que estaba aburrido. Entonces arreglamos seguir seis meses más y hablarlo. Para decir verdad, la plata que cobraba era muy buena. Y cuando empecé a escribir los nuevos guiones, un día vi al lado de la pantalla de mi computadora la imagen de una familia de tres personas, un hombre, una mujer y alguien que no sabía si era un chico o una chica. Una familia típica de clase media baja de Grecia. Mi primera reacción fue negativa, porque ya había escrito demasiado sobre eso. Pero el hombre era muy persistente, y todas las mañanas, cuando prendía la computadora, estaba ahí, y era una tortura porque no me podía concentrar en el guion. Hasta que un día pensé que si ese hombre me torturaba tanto como lo hacía, debía ser o un dentista o un policía. Así nació Jaritos. Cuando supe que era policía, supe su nombre, supe que la hija era una chica.
-Y ya llevan 18 episodios…
–De novela en novela, empecé conociendo a Jaritos cada vez más. Es como tener un amigo, y en cómo evoluciona una amistad vas encontrando o descubriendo parte de las personas que no conocías. Eso me ayudó para tener dos historias en cada novela, que son diferentes. Una es la historia del crimen y la segunda es la historia de ese crecimiento de la familia. El narrador es el mismo Jaritos, él cuenta cómo se ven las ciudades donde ocurren los hechos, y eso ayuda a descubrir también nuevas partes de la ciudad.
–La vida de Jaritos recorre parte de la historia reciente de Grecia, con conflictos políticos, crisis económicas, épocas de ajuste y manifestaciones contra el FMI, muchas cuestiones similares a lo que vivió Argentina. ¿Cómo es ese recorrido?
–Tras la crisis de comienzos de este siglo, los griegos fueron maestros en lidiar con la pobreza. Fue algo increíble. Además de ser muy trabajadores, los griegos tienen un gran sentido del humor. En la época de la última crisis y los años de ajuste, les llevó dos o tres años adaptarse a las nuevas condiciones de vida. No fue fácil y tuvieron que pelear todos los días. Eso creó mucha tensión, porque los griegos tendieron a pensar que la razón de su malestar fueron las reglas que impuso la Unión Europea.
–La pandemia fue otro de los temas de sus libros. ¿Qué consecuencias dejó?
–Hubo dos aspectos muy negativos. Los lockdowns hicieron la vida de las personas un infierno. La gente tuvo que quedarse en su casa, mantener negocios y oficinas cerradas, algo muy negativo. Y lo peor fue no saber de un día para el otro si iban a volver a su trabajo. Además la pandemia, justamente por el cierre de negocios y demás, creó una nueva pobreza; muchas familias estaban desesperadas. Ahora de nuevo hay dificultades, especialmente para enfrentar la suba en el costo de las compras del día a día, generados tras la pandemia y después la guerra. Los griegos hemos vivido a través de muchas aventuras y dificultades, pero hay un punto donde tenemos suerte: no tenemos un movimiento far right con perspectivas de ser gobierno.
“Escribo tratando de explicarles a los lectores donde están los peligros reales de la sociedad”, dice Petros Márkaris, uno de los referentes modernos del policial negro. De la mano de su comisario Kostas Jaritos, el autor combina los casos de ficción con la descripción, casi en tiempo real, de la historia reciente de Grecia y Europa, en una serie que suena familiar al lector argentino. Episodios de crisis económica, ajuste, desempleo, manifestaciones sociales y corrupción en el gobierno aparecen en esta saga que se inició en 1995 y llegó a su capítulo número dieciocho con La revuelta de las cariátides (Tusquets), que acaba de publicarse en la Argentina.
Con 88 años, el escritor, guionista y dramaturgo nacido en Estambul y nacionalizado griego –en el mundo literario, su nombres es una referencia directa a Atenas–, conversa con La Nación sobre este personaje hosco y gruñón, ahora ascendido a jefe de las Fuerzas de Seguridad del Ática, cuyas vivencias son la “ayuda” para contar las pequeñas alegrías familiares y los grandes problemas de la sociedad actual.
“Soy un autor de ciudades”, dice Markaris, quien desde su juventud como activista de izquierda vuelca una mirada crítica sobre fenómenos actuales como el racismo en Europa, la desigualdad, el crecimiento de los movimientos de ultraderecha y la violencia contra las mujeres, tema que atraviesa su reciente novela. Justamente La revuelta de las cariátides trata sobre un movimiento de mujeres que se opone a un grupo de empresarios extranjeros con interés en sitios arqueológicos griegos.
–Las mujeres tienen un rol central en este capítulo de la historia de Jaritos. ¿Cuál fue la inspiración?
–Hay una mirada positiva y otra negativa. La positiva es que en Grecia y en los países de Europa, donde tradicionalmente las mujeres eran amas de casa, la situación ha cambiado. Hoy las mujeres están resistiendo, protestando y tienen una participación pública. Un punto negativo es que, al mismo tiempo, los femicidios están creciendo en la sociedad. Cada día en las noticias y en los medios se habla de nuevos casos. Se está volviendo un problema grande y peligroso.
–Usted ha dicho que piensa a la literatura como instrumento para contar el mundo.
–Sí, escribo tratando de contarles a los lectores donde están los peligros reales de la sociedad. Y estoy trabajando en otros libros que hablan de la violencia entre los jóvenes, que es otro gran tema. En muchas sociedades hoy se ve que el único valor es el dinero, y es un problema porque genera la división de la sociedad entre ganadores y perdedores, y muchos jóvenes piensan que la violencia es una forma fácil de llegar al lado de los ganadores.
–Sus historias de ficción siempre están atravesadas por temas o conflictos sociales y políticos. ¿Cómo observa el crecimiento de los movimientos de extrema derecha?
–Es una evolución bastante peligrosa. Estamos yendo a toda velocidad hacia el pasado. Es algo preocupante que se ve en Alemania, Francia, Italia, en todos lados. Y te diría que está directamente conectado con las fallas del sistema liberal y los gobiernos liberales. No toda la gente que votó a la extrema derecha es parte de la extrema derecha. Muchos la votan por desesperación, y esa es la vía más rápida para apagar el pensamiento.
–¿Qué consecuencias prevé?
–Que muchos de los logros en lo que llamamos el sistema liberal se van a destruir. El far right es intrínsecamente antiliberal, y no se puede esperar la idea de cierta protección a los individuos.
–En sus libros analiza la cuestión de la inmigración en Europa, y ese es otro de los factores que discuten estos movimientos.
–Uno de los problemas de las migraciones, no de los refugiados, es el sistema que vino después de la caída de los países socialistas. Porque después de eso, lo que prevaleció no fue el viejo sistema de producción industrial, sino el privilegio de lo financiero. Y ese sistema favorece exclusivamente a una parte menor de la población, a los más ricos, e incrementa el número de personas desesperadas por sobrevivir. Este es un problema mucho más presente en los países pobres, y las viejas colonias. En cada país donde la extrema derecha existe, el problema de la migración es visto como un tema de enemigos: no los quieren. El segundo punto es que ahora, la crisis especialmente en Europa tiene que ver con un efecto de la guerra en Ucrania, que creó una situación económica bastante complicada. Y muchas personas ven en la inmigración una especie de peligro a su situación, donde los nativos tienen por sí mismos sus problemas. Eso lo veo en Alemania, Grecia o Italia.
–Atenas y otras ciudades son siempre el escenario donde ocurren sus historias. ¿Qué lo une con ese ambiente urbano?
–Sí, me definiría como un autor de ciudades. Soy una persona de la ciudad, no de la naturaleza. Incluso cuando me voy de vacaciones, después de cinco o seis días, quiero volver. Amo la ciudad, quizás porque nací y me crie en Estambul, en una de las islas en las afueras. Pasé mi infancia y especialmente los inviernos de mi juventud en mucha soledad, y más adelante, cuando mi padre tuvo los medios para mudarse, descubrí la ciudad y me volví amante de todo eso.
–¿Qué le atrae?
–La sorpresa que tengo con cada ciudad nueva. Son distintas. Estuve en Buenos Aires y pensé que podía ser París, España o Inglaterra. Esas diferencias en las caras que tienen las ciudades son para mí una gran aventura. Tengo una relación muy cercana con Atenas, y también con Estambul. Estuve ahora en diciembre, trabajando en partes que conocía muy bien y estaba muy entusiasmado por verlas y atravesarlas de nuevo. También hay un costado negativo, cuando veo zonas que cambiaron mucho, y no para bien sino para mal. Espacios que los conocía como lugares lindos, y ahora hay solo edificios. Me desespera.
–¿Cómo nació el personaje y la historia del comisario Jaritos?
–En 1989 estaba escribiendo el guion de una serie de TV bastante exitosa, decidieron extenderla, iban por el tercer año, pero yo estaba cansado y no quería seguir. Entonces fui al canal y les dije: “Consigan otro guionista”. Me miraron como si estuviera loco. ”Te estamos pagando bien, estamos teniendo éxito, ¿por qué parar?” Y yo dije que estaba aburrido. Entonces arreglamos seguir seis meses más y hablarlo. Para decir verdad, la plata que cobraba era muy buena. Y cuando empecé a escribir los nuevos guiones, un día vi al lado de la pantalla de mi computadora la imagen de una familia de tres personas, un hombre, una mujer y alguien que no sabía si era un chico o una chica. Una familia típica de clase media baja de Grecia. Mi primera reacción fue negativa, porque ya había escrito demasiado sobre eso. Pero el hombre era muy persistente, y todas las mañanas, cuando prendía la computadora, estaba ahí, y era una tortura porque no me podía concentrar en el guion. Hasta que un día pensé que si ese hombre me torturaba tanto como lo hacía, debía ser o un dentista o un policía. Así nació Jaritos. Cuando supe que era policía, supe su nombre, supe que la hija era una chica.
-Y ya llevan 18 episodios…
–De novela en novela, empecé conociendo a Jaritos cada vez más. Es como tener un amigo, y en cómo evoluciona una amistad vas encontrando o descubriendo parte de las personas que no conocías. Eso me ayudó para tener dos historias en cada novela, que son diferentes. Una es la historia del crimen y la segunda es la historia de ese crecimiento de la familia. El narrador es el mismo Jaritos, él cuenta cómo se ven las ciudades donde ocurren los hechos, y eso ayuda a descubrir también nuevas partes de la ciudad.
–La vida de Jaritos recorre parte de la historia reciente de Grecia, con conflictos políticos, crisis económicas, épocas de ajuste y manifestaciones contra el FMI, muchas cuestiones similares a lo que vivió Argentina. ¿Cómo es ese recorrido?
–Tras la crisis de comienzos de este siglo, los griegos fueron maestros en lidiar con la pobreza. Fue algo increíble. Además de ser muy trabajadores, los griegos tienen un gran sentido del humor. En la época de la última crisis y los años de ajuste, les llevó dos o tres años adaptarse a las nuevas condiciones de vida. No fue fácil y tuvieron que pelear todos los días. Eso creó mucha tensión, porque los griegos tendieron a pensar que la razón de su malestar fueron las reglas que impuso la Unión Europea.
–La pandemia fue otro de los temas de sus libros. ¿Qué consecuencias dejó?
–Hubo dos aspectos muy negativos. Los lockdowns hicieron la vida de las personas un infierno. La gente tuvo que quedarse en su casa, mantener negocios y oficinas cerradas, algo muy negativo. Y lo peor fue no saber de un día para el otro si iban a volver a su trabajo. Además la pandemia, justamente por el cierre de negocios y demás, creó una nueva pobreza; muchas familias estaban desesperadas. Ahora de nuevo hay dificultades, especialmente para enfrentar la suba en el costo de las compras del día a día, generados tras la pandemia y después la guerra. Los griegos hemos vivido a través de muchas aventuras y dificultades, pero hay un punto donde tenemos suerte: no tenemos un movimiento far right con perspectivas de ser gobierno.
Esteban Lafuente
Diario La Nación, 8 de enero de 2025
Márkaris en nuestro catálogo
La obra de Petros Márkaris está en nuestro catálogo, donde podrá hallar varios títulos de la Serie Comisario Kostas Jaritos como Defensa cerrada, Con el agua al cuello, Muerte en Estambul, Hasta aquí hemos llegado y otros.
Año nuevo, techo nuevo
Felices fiestas
Desde el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte les deseamos una feliz Navidad, próspero año nuevo y un gran comienzo de 2025, donde volveremos a encontrarnos a partir del 6 de enero.
Breve cierre
Rocío Danussi lee a Joni Mitchell
Murió Beatriz Sarlo
La ensayista, docente, escritora y crítica literaria falleció a los 82 años, tras permanecer internada en el Sanatorio Otamendi luego de sufrir un ACV. Nuestras condolencias.
Entre sus libros más distinguidos se encuentran Una modernidad periférica, de 1988, Escenas de la vida posmoderna, publicado en 1994 y disponible en nuestro catálogo, y La pasión y la excepción, donde combina análisis literario, político y cultural, y que vio la luz en el 2003.
Su trayectoria la llevó a obtener diferentes distinciones, como el prestigioso Premio Kónex de Platino y el Premio Pluma de Honor de la Academia Nacional de Periodismo de la Argentina.
Se graduó en literatura en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde también brindó clases como docente. Luego, comenzó su carrera vinculada al análisis cultural y a la crítica literaria. Fue la cofundadora de la revista Punto de Vista en 1978, la cual fue clave en la resistencia intelectual durante la última dictadura cívico-militar argentina.
En un homenaje quizás libre y sui generis a Simone de Beauvoir, usaba el pelo à la garçon, fumaba habanos finitos y campera de cuero cuando daba clases de Literatura argentina en Puán. Sus alumnos la recuerdan en el café de enfrente, haciendo paro presencial, en la época de los apagones y las clases públicas, lamentable y forzosamente reeditadas cada año en nuestras sucesivas crisis.
Los últimos días de Beatriz Sarlo
Según afirman, la intelectual se encontraba en plena preparación de un libro de memorias, que originalmente tenía fecha de publicación en marzo y por distintos motivos no pudo ser difundido.Sarlo continuaba viviendo en su histórico departamento del barrio de Caballito. Hace poco tiempo, en marzo del 2023, había fallecido el cineasta Rafael Filipelli quien fue su compañero durante las últimas décadas y pérdida que afectó mucho a la escritora.
En nuestro catálogo
Los libros disponibles de Beatriz Sarlo en nuestro catálogo son Escenas de la vida posmoderna (Espasa Calpe, 1994); La batalla de las ideas (1943-1973) (Ariel, 2001); Tiempo pasado (Siglo XXI, 2005); Siete ensayos sobre Walter Benjamin (Siglo XXI, 2011); y Clases de literatura argentina: Facultad de Filosofía y Letras, UBA, 1985-1998 (Siglo XXI, 2022).
Taller de juegos teatrales de verano
Este verano les proponemos una experiencia de desarrollo creativo individual y colectivo a través de acciones lúdicas teatrales, por la Prof. Julia Pagano. ¡Inscripciones abiertas!
A partir de diferentes técnicas artísticas y corporales, desarrollaremos propuestas grupales donde volcar nuestro potencial expresivo y capacidades comunicativas para generar momentos únicos a partir de nuestra impronta personal.
No se requiere formación previa. Mirá acá el video de la profesora.
Comienzo: 7 de enero 2025
Lugar: Centro Cultural y Biblioteca Popular CARLOS SÁNCHEZ VIAMONTE, Austria 2154, Recoleta, Argentina.
Horario: Martes de 18 hs a 19:30 hs
Inscripciones al 15-2454 9397
Última función de teatro en francés
Cuarta y última función de La réunification des deux corées, la obra de teatro realizada íntegramente en francés. Con ella también finalizaron las actividades especiales de la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte.
Además, se trató de la última actividad especial de 2024 en nuestra casa, ya que el viernes 20 de diciembre cerraremos las puertas, para regresar pronto, el 6 de enero.
Alicia Basos presentó su libro en la Biblioteca
El viernes 13 de diciembre se presentó el libro Relatos fugaces. Cuentos breves para soñar sin dormir, de Alicia Basos, en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte.
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Lunes a viernes de 16 a 20 hs.
Centro Cultural y Biblioteca Popular
Carlos Sánchez Viamonte
Austria 2154
(1425) Ciudad de Buenos Aires
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Donación de libros
Una biblioteca está en permanente expansión gracias al aporte de sus lectores y visitantes. Por eso las donaciones de libros, siempre bien apreciadas, son un incentivo a continuar nuestra labor. Si usted desea contactarnos por este motivo escríbanos a nuestro correo electrónico.
Página oficial del Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte. Austria 2154/56, Buenos Aires, Argentina.
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