La literatura de Don Segundo Sombra
Ricardo Güiraldes, a noventa años de su fallecimiento.
Para el primer Centenario, nuestros mayores intelectuales trataron de encontrar y definir la identidad nacional, las huellas de una tradición. En este enrarecido presente, cuando los contornos aparecen menos nítidos, más complejos, más abiertos y aluvionales, y por todo ello más enriquecidos, recogemos aquella herencia, pero también la problematizamos, intentando descubrir otras líneas y conformaciones, poner de manifiesto lo que falta remediar todavía en la sociedad argentina para que el tercer siglo de vida independiente llegue a ser el de la realización de nuestras posibilidades nacionales, culturales.
En este proceso de reconocimiento, que en todas las civilizaciones suele ser poco menos que constante, mucho tiene que ver la literatura y, en nuestro caso, esa parte que llamamos “la gauchesca”, como la fijó don Ricardo Rojas y lo continuaron después críticos e historiadores, por su justeza o tal vez porque fuera un acierto poético y nominal: un cuerpo considerable y heterogéneo, cuyos componentes no son todos similares, y cuyos límites temporales son bastante imprecisos. Parece iniciarse con los primeros y patrióticos poemas de la Independencia, contener luego todo aquello que en la literatura argentina aludió al campo, a sus habitantes (para un concepto general, ciertamente lábil y algo tautológico, “los gauchos”), a sus costumbres y sus modos; engrandecerse, consagrarse, y hasta criticarse y trascenderse con El gaucho Martín Fierro, y prolongarse bajo distintas formas por buen tiempo más. En lo que es conforme la doctrina es en el cierre del ciclo de la literatura de la pampa: casi todos coinciden en asignar ese papel a Don Segundo Sombra.
Admitiendo que, como se dijo, ya no se trata aquí del género sino del “uso del género” (Ludmer) ¿de dónde le viene a esta novela el acuerdo en tal asignación? Sin duda que, en primer lugar, y sorteando razones históricas y sociales, que importan, de las virtudes del texto mismo; de que este sea ya, en 1926, una mirada melancólica hacia el pasado y, sobre todo, de que sea escrito en un lenguaje, en una lengua poética (“ha hecho un idioma propio”: Valéry Larbaud), que pertenece a su porvenir.
No podía alcanzar otra cosa, con su gran talento literario, Ricardo Güiraldes, desde el lugar donde la vida, el estamento social y familiar, y la evolución de las letras europeas y nacionales, seguidas por él con tanta atención, lo habían ubicado, que a crear el canto del cisne de la vieja estancia en desaparición, “una elegía emocionada al gaucho sobreviviente” (Jitrik). Y hacerlo con las armas que su extensa formación literaria y lingüística, sus contactos con los movimientos de la vanguardia europea, y la metáfora ultraísta, española y porteña, le estaban ofreciendo.
Para algunos, Don Segundo Sombra fue el epítome de la novela reaccionaria, en su sometimiento a las leyes eternas del patrón, en su tendencia a la consolidación de jerarquías sociales; para otros, una endecha acentuadamente metafísica a la tierra y a la nación profunda, muy lejos de todo lo urbano, y en particular a las virtudes del gaucho, su poblador cabal y entero aunque un tanto literario; para Borges, “Don Segundo es, como el undécimo libro de la Odisea, una evocación ritual de los muertos, una necromancia”; para no pocos, la consagración del espíritu de libertad, solo obtenida por ese retorno dorado de “la pastoral bárbara” (Sarlo) al señorío sin feudo, a la naturaleza y a la pampa.
Me inclino a sostener que el pensamiento íntimo y la ideología de un escritor y de un texto residen y se exhiben en su escritura; suele verse en esta novela un modelo de representación realista, cuando en verdad dista bastante de ello. Por el contrario, desde su idealismo y su vanguardismo, está mucho más vinculada a la huida crítica de la representación que a su dócil seguimiento; más cerca, como pregonaron desde el Creacionismo hasta el Surrealismo, de “la cosa creada” que de “la cosa cantada”, es decir, copiada; más ligada al arte y la literatura que no incorporan a sus obras objetos parecidos a los de la supuesta realidad sino que los crean allí, los hacen ser una realidad y desde la obra incorporarse a aquélla (como ha sucedido a lo largo de la historia en tantos casos y, Macedonio dixit, en el del gaucho mismo).
Quizás por primera vez en una obra narrativa nacional, un texto que no deja de sospecharse que es texto, aunque no se lo oiga por la impronta de los personajes y del espacio, esté señalando, en su construcción, en su elaboración poética, que es ni más ni menos que literatura. De ahí, probablemente, su perduración.
Por Mario Goloboff
Escritor, docente universitario
Página/12, 7 de octubre de 2017
Para el primer Centenario, nuestros mayores intelectuales trataron de encontrar y definir la identidad nacional, las huellas de una tradición. En este enrarecido presente, cuando los contornos aparecen menos nítidos, más complejos, más abiertos y aluvionales, y por todo ello más enriquecidos, recogemos aquella herencia, pero también la problematizamos, intentando descubrir otras líneas y conformaciones, poner de manifiesto lo que falta remediar todavía en la sociedad argentina para que el tercer siglo de vida independiente llegue a ser el de la realización de nuestras posibilidades nacionales, culturales.
En este proceso de reconocimiento, que en todas las civilizaciones suele ser poco menos que constante, mucho tiene que ver la literatura y, en nuestro caso, esa parte que llamamos “la gauchesca”, como la fijó don Ricardo Rojas y lo continuaron después críticos e historiadores, por su justeza o tal vez porque fuera un acierto poético y nominal: un cuerpo considerable y heterogéneo, cuyos componentes no son todos similares, y cuyos límites temporales son bastante imprecisos. Parece iniciarse con los primeros y patrióticos poemas de la Independencia, contener luego todo aquello que en la literatura argentina aludió al campo, a sus habitantes (para un concepto general, ciertamente lábil y algo tautológico, “los gauchos”), a sus costumbres y sus modos; engrandecerse, consagrarse, y hasta criticarse y trascenderse con El gaucho Martín Fierro, y prolongarse bajo distintas formas por buen tiempo más. En lo que es conforme la doctrina es en el cierre del ciclo de la literatura de la pampa: casi todos coinciden en asignar ese papel a Don Segundo Sombra.
Admitiendo que, como se dijo, ya no se trata aquí del género sino del “uso del género” (Ludmer) ¿de dónde le viene a esta novela el acuerdo en tal asignación? Sin duda que, en primer lugar, y sorteando razones históricas y sociales, que importan, de las virtudes del texto mismo; de que este sea ya, en 1926, una mirada melancólica hacia el pasado y, sobre todo, de que sea escrito en un lenguaje, en una lengua poética (“ha hecho un idioma propio”: Valéry Larbaud), que pertenece a su porvenir.
No podía alcanzar otra cosa, con su gran talento literario, Ricardo Güiraldes, desde el lugar donde la vida, el estamento social y familiar, y la evolución de las letras europeas y nacionales, seguidas por él con tanta atención, lo habían ubicado, que a crear el canto del cisne de la vieja estancia en desaparición, “una elegía emocionada al gaucho sobreviviente” (Jitrik). Y hacerlo con las armas que su extensa formación literaria y lingüística, sus contactos con los movimientos de la vanguardia europea, y la metáfora ultraísta, española y porteña, le estaban ofreciendo.
Para algunos, Don Segundo Sombra fue el epítome de la novela reaccionaria, en su sometimiento a las leyes eternas del patrón, en su tendencia a la consolidación de jerarquías sociales; para otros, una endecha acentuadamente metafísica a la tierra y a la nación profunda, muy lejos de todo lo urbano, y en particular a las virtudes del gaucho, su poblador cabal y entero aunque un tanto literario; para Borges, “Don Segundo es, como el undécimo libro de la Odisea, una evocación ritual de los muertos, una necromancia”; para no pocos, la consagración del espíritu de libertad, solo obtenida por ese retorno dorado de “la pastoral bárbara” (Sarlo) al señorío sin feudo, a la naturaleza y a la pampa.
Me inclino a sostener que el pensamiento íntimo y la ideología de un escritor y de un texto residen y se exhiben en su escritura; suele verse en esta novela un modelo de representación realista, cuando en verdad dista bastante de ello. Por el contrario, desde su idealismo y su vanguardismo, está mucho más vinculada a la huida crítica de la representación que a su dócil seguimiento; más cerca, como pregonaron desde el Creacionismo hasta el Surrealismo, de “la cosa creada” que de “la cosa cantada”, es decir, copiada; más ligada al arte y la literatura que no incorporan a sus obras objetos parecidos a los de la supuesta realidad sino que los crean allí, los hacen ser una realidad y desde la obra incorporarse a aquélla (como ha sucedido a lo largo de la historia en tantos casos y, Macedonio dixit, en el del gaucho mismo).
Quizás por primera vez en una obra narrativa nacional, un texto que no deja de sospecharse que es texto, aunque no se lo oiga por la impronta de los personajes y del espacio, esté señalando, en su construcción, en su elaboración poética, que es ni más ni menos que literatura. De ahí, probablemente, su perduración.
Por Mario Goloboff
Escritor, docente universitario
Página/12, 7 de octubre de 2017
Sumisión
de Michel Houllebecq
(Editorial Anagrama, Buenos Aires, 2015, 288 páginas)
Este libro, ya antes de su aparición en enero de 2015, generó una fuerte polémica en Francia.
Su protagonista, François, un profesor universitario de literatura, piensa que después de la etapa juvenil, en la que concluyen los estudios, la vida profesional viene acompañada de la soledad y la decadencia vital: “La totalidad de los animales y una aplastante mayoría de los hombres (…) Viven porque viven y eso es todo, así es como razonan; luego supongo que mueren porque mueren, y con eso, a sus ojos acaba el análisis”. Padece de un hastío permanente que lo hace pensar continuamente en la muerte y en un posible suicidio. Por si no fuera suficiente, cuenta en su haber con una fuerte carga de misoginia.
Los demás personajes son también colegas universitarios, hecho que ocasiona que hablen de temas literarios, sobre todo del escritor francés Joris-Karl Huysmans (1848-1907), ya que François escribió la tesis sobre su obra y vida, en especial acerca de su conversión al catolicismo. Por sus citas históricas, literarias y artísticas, Houllebecq revela poseer una vastísima cultura.
En todo momento el erudito profesor expone una visión pesimista sobre la sociedad francesa (“… el creciente distanciamiento, ya abismal, entre la población y quienes hablaban en su nombre, políticos y periodistas, conducirían necesariamente a algo caótico, violento e imprevisible”.) Menciona a los políticos actuales de su país, aquellos que los argentinos conocemos por la televisión, los periódicos o las redes sociales.
Aunque se trata de una novela densa y plena de reflexiones profundas, se lee rápidamente, como si se quisiera devorar las páginas: el autor, sin ninguna duda, es un gran escritor, sabe narrar. Su prosa resulta bella, elegante y singular. Espléndida la traducción de Joan Riambau.
La novela transcurre en 2022, cuando, en elecciones libres y democráticas, un partido político de orientación musulmana accede al gobierno. En la contratapa se considera a Sumisión como una novela de «política ficción», al estilo de 1984 y Un mundo feliz. La comparación es acertada, pero el año 2022 resulta tan cercano que por su espíritu puede también considerarse una ucronía, al estilo de El hombre en el castillo (1962), de Philip K. Dick, que imagina que los ejércitos del Eje derrotaron a los aliados en la Segunda Guerra Mundial y dividieron a los Estados Unidos en tres sectores. En Sumisión, el lector puede vislumbrar la evolución que podría tener el mundo occidental, o más precisamente Francia. “He condesado en el libro una evolución que me parece plausible”, sostuvo Houellebeq, según Luisa Corradini (La Nación del 5/01/2015). “La idea asombrosa y simple, jamás expresada hasta entonces con esa fuerza, de que la cumbre de la felicidad reside en la sumisión más absoluta.”, afirma con convicción el rector de la Universidad de París-Sorbona, uno de los personajes que dialoga con François. Algo similar se aseguraba en la novela Legajo para el futuro (1975), de Lawrence Sanders, sobre la «píldora del Supremo Placer», aquella que acentuaba en el ser humano la tendencia al sometimiento, es decir, y según el libro, a la felicidad.
La duda que mantiene en vilo al lector es sí finalmente François se convertirá al islam, de manera de obtener una cátedra bien remunerada y, además, una esposa joven, bella y sumisa.
Michel Houllebcq (Isla de La Reunión, Francia, 1958) ha obtenido numerosos premios, como el Flores por su primera novela, Ampliación del campo de batalla (1994); el Novembre, el Mejor libro del año según la revista Lire y el de los Lectores de Les Inrockuptibles por Las partículas elementales (1998); el Goncourt por El mapa y el territorio (2011) ). Además, recibió el Premio Nacional de las Letras (1998), el IMPAC (2002), el Schopenhauer (2004) y el Leteo (España, 2005).
Germán Cáceres
Este libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.
(Editorial Anagrama, Buenos Aires, 2015, 288 páginas)
Este libro, ya antes de su aparición en enero de 2015, generó una fuerte polémica en Francia.
Su protagonista, François, un profesor universitario de literatura, piensa que después de la etapa juvenil, en la que concluyen los estudios, la vida profesional viene acompañada de la soledad y la decadencia vital: “La totalidad de los animales y una aplastante mayoría de los hombres (…) Viven porque viven y eso es todo, así es como razonan; luego supongo que mueren porque mueren, y con eso, a sus ojos acaba el análisis”. Padece de un hastío permanente que lo hace pensar continuamente en la muerte y en un posible suicidio. Por si no fuera suficiente, cuenta en su haber con una fuerte carga de misoginia.
Los demás personajes son también colegas universitarios, hecho que ocasiona que hablen de temas literarios, sobre todo del escritor francés Joris-Karl Huysmans (1848-1907), ya que François escribió la tesis sobre su obra y vida, en especial acerca de su conversión al catolicismo. Por sus citas históricas, literarias y artísticas, Houllebecq revela poseer una vastísima cultura.
En todo momento el erudito profesor expone una visión pesimista sobre la sociedad francesa (“… el creciente distanciamiento, ya abismal, entre la población y quienes hablaban en su nombre, políticos y periodistas, conducirían necesariamente a algo caótico, violento e imprevisible”.) Menciona a los políticos actuales de su país, aquellos que los argentinos conocemos por la televisión, los periódicos o las redes sociales.
Aunque se trata de una novela densa y plena de reflexiones profundas, se lee rápidamente, como si se quisiera devorar las páginas: el autor, sin ninguna duda, es un gran escritor, sabe narrar. Su prosa resulta bella, elegante y singular. Espléndida la traducción de Joan Riambau.
La novela transcurre en 2022, cuando, en elecciones libres y democráticas, un partido político de orientación musulmana accede al gobierno. En la contratapa se considera a Sumisión como una novela de «política ficción», al estilo de 1984 y Un mundo feliz. La comparación es acertada, pero el año 2022 resulta tan cercano que por su espíritu puede también considerarse una ucronía, al estilo de El hombre en el castillo (1962), de Philip K. Dick, que imagina que los ejércitos del Eje derrotaron a los aliados en la Segunda Guerra Mundial y dividieron a los Estados Unidos en tres sectores. En Sumisión, el lector puede vislumbrar la evolución que podría tener el mundo occidental, o más precisamente Francia. “He condesado en el libro una evolución que me parece plausible”, sostuvo Houellebeq, según Luisa Corradini (La Nación del 5/01/2015). “La idea asombrosa y simple, jamás expresada hasta entonces con esa fuerza, de que la cumbre de la felicidad reside en la sumisión más absoluta.”, afirma con convicción el rector de la Universidad de París-Sorbona, uno de los personajes que dialoga con François. Algo similar se aseguraba en la novela Legajo para el futuro (1975), de Lawrence Sanders, sobre la «píldora del Supremo Placer», aquella que acentuaba en el ser humano la tendencia al sometimiento, es decir, y según el libro, a la felicidad.
La duda que mantiene en vilo al lector es sí finalmente François se convertirá al islam, de manera de obtener una cátedra bien remunerada y, además, una esposa joven, bella y sumisa.
Michel Houllebcq (Isla de La Reunión, Francia, 1958) ha obtenido numerosos premios, como el Flores por su primera novela, Ampliación del campo de batalla (1994); el Novembre, el Mejor libro del año según la revista Lire y el de los Lectores de Les Inrockuptibles por Las partículas elementales (1998); el Goncourt por El mapa y el territorio (2011) ). Además, recibió el Premio Nacional de las Letras (1998), el IMPAC (2002), el Schopenhauer (2004) y el Leteo (España, 2005).
Germán Cáceres
Este libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.
Kazuo Ishiguro, Premio Nobel de Literatura 2017
El escritor, británico nacido en Japón, es autor de novelas como Lo que queda del día.
El británico Kazuo Ishiguro, de 62 años, ha sido galardonado este jueves con el Premio Nobel de Literatura 2017. Es el segundo autor en lengua inglesa consecutivo que consigue el Nobel, después de Bob Dylan el año pasado. Pero el reconocimiento al autor de Lo que queda del día (1989) será, sin duda, menos controvertido y, a la vez, más previsible, al tratarse de un autor de amplio reconocimiento que cuenta ya con prestigiosos galardones como el Booker.
El jurado ha destacado "sus novelas de gran fuerza emocional que han descubierto el abismo bajo nuestro nuestro ilusorio sentido de conexión con el mundo". Su obra más celebrada es Lo que queda del día (1989), su tercera novela, que ganó el premio Booker y en cuya adaptación cinematográfica Anthony Hopkins reprentó al mayordomo Stevens. También Nunca me abadones (2005) fue llevada a la gran pantalla. Su última obra, de fantasía, lleva por título El gigante enterrado y explora cómo la memoria se relaciona con el olvido, la historia con el presente y la fantasía con la realidad. Todas sus obras han sido publicadas en español por Anagrama.
“Es un escritor de una gran integridad. No mira hacia un lado, ha desarrollado un universo estético propio”, ha destacado Sara Danius, secretaria de la Academia Sueca. La literatura de Ishiguro aborda temas como la memoria, el tiempo o la autoilusión. Toma el relevo de Bob Dylan, galardonado en 2016 "por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción". Tras el revuelo causado el año pasado por la concesión del premio a un músico, Danius ha confiado en que la elección de Ishiguro “hará al mundo feliz”.
Nacido el 8 de noviembre de 1954 en Nagasaki (Japón), Kazuo Ishiguro se trasladó a los cinco años con su familia a Surrey, Inglaterra, donde a su padre le ofrecieron un trabajo como oceanógrafo. Estudió literatura inglesa y filosofía en la universidad de Kent. Después cursó un posgrado de escritura creativa en la universidad de East Anglia, donde tuvo de profesores a Malcolm Bradbury y Angela Carter. Su tesis se convirtió en 1982 en su primera novela, Pálida luz en las colinas, recibida con elogios por la crítica. Es autor de siete novelas, que escribe en inglés, además de diversos libros de relatos y guiones para cine y televisión. Junto a Martin Amis, Ian McEwan Hanif Kureishi, Salman Rushdie o Julian Barnes, Ishiguro pertenece a la generación de novelistas que renovaron la narrativa británica en los años 80 de siglo pasado.
A pesar de su alabada trayectoria, la elección de Ishiguro ha sido recibida en el mundo editorial como una sorpresa, en la medida en que no era un habitual en las quinielas. En los últimos días, casas de apuestas como Ladbrokes habían desvelado los nombres de los favoritos para recibir el Nobel de 2017. Autores como el keniano Ngugi Wa Thiong'o o el japonés Haruki Murakami habían sido las principales apuestas para alzarse con el galardón más importante de las letras, pero no es la primera vez que sus nombres aparecen entre los candidatos. La canadiense Margaret Atwood, el poeta surcoreano Ko Un o el chino Yan lianke también habían entrado en esa lista.
Desde su creación en 1901 el Nobel de Literatura ha distinguido a 113 autores, 14 de ellos mujeres, y en cuatro ocasiones ha sido compartido, la última vez en 1974. La Academia ha afrontado este año un galardón que en 2016 contó con polémica al premiar al músico Bob Dylan. Se mantuvo la incertidumbre de si recogería el galardón y la compensación económica del Nobel. Finalmente, optó por enviar un discurso de agradecimiento a la Academia, lo que le permitió cobrar los alrededor de 820.000 euros. El también poeta no acudió a la ceremonia de entrega de los premios y en su lugar asistió la artista Patti Smith. Posteriormente, en abril, Dylan asistió a un acto privada en Estocolmo donde recibió, con casi cuatro meses de retraso, el premio más importante de literatura.
Pablo Guimón
Diario El País, Madrid, 5 de octubre de 2017
En nuestro catálogo
Pálida luz en las colinas es la única novela de Ishiguro en nuestro catálogo. También puede leer la reseña de Nocturnos, por Germán Cáceres, aquí.
El británico Kazuo Ishiguro, de 62 años, ha sido galardonado este jueves con el Premio Nobel de Literatura 2017. Es el segundo autor en lengua inglesa consecutivo que consigue el Nobel, después de Bob Dylan el año pasado. Pero el reconocimiento al autor de Lo que queda del día (1989) será, sin duda, menos controvertido y, a la vez, más previsible, al tratarse de un autor de amplio reconocimiento que cuenta ya con prestigiosos galardones como el Booker.
El jurado ha destacado "sus novelas de gran fuerza emocional que han descubierto el abismo bajo nuestro nuestro ilusorio sentido de conexión con el mundo". Su obra más celebrada es Lo que queda del día (1989), su tercera novela, que ganó el premio Booker y en cuya adaptación cinematográfica Anthony Hopkins reprentó al mayordomo Stevens. También Nunca me abadones (2005) fue llevada a la gran pantalla. Su última obra, de fantasía, lleva por título El gigante enterrado y explora cómo la memoria se relaciona con el olvido, la historia con el presente y la fantasía con la realidad. Todas sus obras han sido publicadas en español por Anagrama.
“Es un escritor de una gran integridad. No mira hacia un lado, ha desarrollado un universo estético propio”, ha destacado Sara Danius, secretaria de la Academia Sueca. La literatura de Ishiguro aborda temas como la memoria, el tiempo o la autoilusión. Toma el relevo de Bob Dylan, galardonado en 2016 "por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción". Tras el revuelo causado el año pasado por la concesión del premio a un músico, Danius ha confiado en que la elección de Ishiguro “hará al mundo feliz”.
Nacido el 8 de noviembre de 1954 en Nagasaki (Japón), Kazuo Ishiguro se trasladó a los cinco años con su familia a Surrey, Inglaterra, donde a su padre le ofrecieron un trabajo como oceanógrafo. Estudió literatura inglesa y filosofía en la universidad de Kent. Después cursó un posgrado de escritura creativa en la universidad de East Anglia, donde tuvo de profesores a Malcolm Bradbury y Angela Carter. Su tesis se convirtió en 1982 en su primera novela, Pálida luz en las colinas, recibida con elogios por la crítica. Es autor de siete novelas, que escribe en inglés, además de diversos libros de relatos y guiones para cine y televisión. Junto a Martin Amis, Ian McEwan Hanif Kureishi, Salman Rushdie o Julian Barnes, Ishiguro pertenece a la generación de novelistas que renovaron la narrativa británica en los años 80 de siglo pasado.
A pesar de su alabada trayectoria, la elección de Ishiguro ha sido recibida en el mundo editorial como una sorpresa, en la medida en que no era un habitual en las quinielas. En los últimos días, casas de apuestas como Ladbrokes habían desvelado los nombres de los favoritos para recibir el Nobel de 2017. Autores como el keniano Ngugi Wa Thiong'o o el japonés Haruki Murakami habían sido las principales apuestas para alzarse con el galardón más importante de las letras, pero no es la primera vez que sus nombres aparecen entre los candidatos. La canadiense Margaret Atwood, el poeta surcoreano Ko Un o el chino Yan lianke también habían entrado en esa lista.
Desde su creación en 1901 el Nobel de Literatura ha distinguido a 113 autores, 14 de ellos mujeres, y en cuatro ocasiones ha sido compartido, la última vez en 1974. La Academia ha afrontado este año un galardón que en 2016 contó con polémica al premiar al músico Bob Dylan. Se mantuvo la incertidumbre de si recogería el galardón y la compensación económica del Nobel. Finalmente, optó por enviar un discurso de agradecimiento a la Academia, lo que le permitió cobrar los alrededor de 820.000 euros. El también poeta no acudió a la ceremonia de entrega de los premios y en su lugar asistió la artista Patti Smith. Posteriormente, en abril, Dylan asistió a un acto privada en Estocolmo donde recibió, con casi cuatro meses de retraso, el premio más importante de literatura.
Pablo Guimón
Diario El País, Madrid, 5 de octubre de 2017
En nuestro catálogo
Pálida luz en las colinas es la única novela de Ishiguro en nuestro catálogo. También puede leer la reseña de Nocturnos, por Germán Cáceres, aquí.
Homenaje completo
Video del acto de Homenaje a los Desaparecidos Españoles en la Argentina que se realizó en nuestra Biblioteca.
Ética y compromiso
Palabras pronunciadas por Carlos Penelas en el acto de la Comisión de Desaparecidos Españoles en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, el sábado 30 de septiembre de 2017.
Me he formado en una familia digna. El trabajo, el esfuerzo, la cultura, la honestidad marcaron mis pasos. Mis padres y hermanos me guiaron. Luego los maestros, los hombres y mujeres que fueron moldeando mi mirada, mi pasión, el sentido de lo justo a través de los años. En ellos, en cada uno de ellos, fue donde descubrí que la ética es una forma de vida. Y que una cosmovisión humanista nos daba una categoría en nuestro interior. Los grandes modelos son los que nos alimentan. El ser humano necesita de esos modelos éticos para caminar con plenitud.
La vida y la educación me llevaron a una clara concepción de lo ético, de la libertad, del compromiso social. El deber, el imperativo categórico de elegir libremente como nos señaló Kant, la alta voluntad de buscar el bien. La ética parte de la educación, de una verdadera educación. Es el combate contra el embrutecimiento espiritual.
En las tragedias griegas tenemos ejemplos claros de moral. Sintetizando, un nombre: Sófocles, una obra: Antígona. La lucha entre Antígona y Creonte, entre el amor fraternal y el compromiso político. Estamos del lado de Antígona, por supuesto. Esa ley interior, esa postura ética entra en conflicto con el discurso político, con la demagogia, con el dogmatismo y las brutales ideologías. Señala lo subterráneo: la corrupción, la impunidad, el engaño.
Para verlo mejor, para verlo claro. La llamada “obediencia debida” representa en nuestros tiempos al gobierno de Tebas. La aceptación de “la obediencia debida” aplastó toda actitud ética posible. Y lo justificó todo. El ser humano debe hacer prevalecer su ley interior. No hay múltiples morales. Tampoco hay permisibilidad moral. La falta de ética es también una enfermedad de orden moral. En torno a la justicia, la dignidad, la belleza y la ética los griegos intentaron transformar el mundo.
Podemos evocar, más cercano a nosotros, los ejemplos maravillosos que unían ética, belleza y poesía en Simone Weil o en María Zambrano, dos mujeres preocupadas por la esencia del ser humano. Ellas, ahora, ya están en la memoria colectiva.
Carlos Penelas
De los resistentes es la última palabra
Albert Camus
La vida y la educación me llevaron a una clara concepción de lo ético, de la libertad, del compromiso social. El deber, el imperativo categórico de elegir libremente como nos señaló Kant, la alta voluntad de buscar el bien. La ética parte de la educación, de una verdadera educación. Es el combate contra el embrutecimiento espiritual.
En las tragedias griegas tenemos ejemplos claros de moral. Sintetizando, un nombre: Sófocles, una obra: Antígona. La lucha entre Antígona y Creonte, entre el amor fraternal y el compromiso político. Estamos del lado de Antígona, por supuesto. Esa ley interior, esa postura ética entra en conflicto con el discurso político, con la demagogia, con el dogmatismo y las brutales ideologías. Señala lo subterráneo: la corrupción, la impunidad, el engaño.
Para verlo mejor, para verlo claro. La llamada “obediencia debida” representa en nuestros tiempos al gobierno de Tebas. La aceptación de “la obediencia debida” aplastó toda actitud ética posible. Y lo justificó todo. El ser humano debe hacer prevalecer su ley interior. No hay múltiples morales. Tampoco hay permisibilidad moral. La falta de ética es también una enfermedad de orden moral. En torno a la justicia, la dignidad, la belleza y la ética los griegos intentaron transformar el mundo.
Podemos evocar, más cercano a nosotros, los ejemplos maravillosos que unían ética, belleza y poesía en Simone Weil o en María Zambrano, dos mujeres preocupadas por la esencia del ser humano. Ellas, ahora, ya están en la memoria colectiva.
Carlos Penelas
Adhesión de Ricardo Monner Sans
A continuación, la nota de adhesión del Dr. Ricardo Monner Sans al acto de la Comisión de Desaparecidos Españoles que se realizó en nuestra Biblioteca.
Cuando el insustituible Carlos Penelas me informó de la importante reunión de hoy, sentí fundada tristeza: un acontecimiento familiar insoslayable me iba a excluir de estar hoy presente. Lo lamenté por varias circunstancias: por la razón de esta convocatoria; porque siempre entendí que la lucha por los derechos humanos no podía esconder picardía política o económica alguna; por la importante presencia aquí del Sr. Consejero de la Embajada Española en nuestro país; porque éste es el primer acto que se hace fuera de España como recordatorio militante de los desaparecidos españoles en los tiempos del horror; porque aquí hice a los 18 años mis primeros escarceos políticos ya que esta casa era la seccional 19 del Partido Socialista; porque traté a Carlos Sánchez Viamonte y cuando en 1958 se postuló la fórmula presidencial PALACIOS – SÁNCHEZ VIAMONTE normalmente me tocaba –como representante juvenil- subir a peligrosos escenarios de madera y con micrófonos técnicamente opinables decir yo mis palabras en torno a la razón de por qué había que votar a aquel socialismo. En fin: porque mis ancestros fueron españoles.
El no estar hoy aquí, ustedes lo comprenden ahora, me lastima desde varios flancos.
En el tramo 1976/1983 –el más grande horror en la República Argentina- la dictadura me llevó a tratar a distintas personas que, sin haber nacido en nuestro país, entendían que había que arriesgar la tranquilidad personal para tratar de salvar lo salvable. No siempre reteníamos nombres ni siempre utilizábamos nuestros nombres. Ocurrió muchas veces que la persona –abogado o no- que se acercaba a los posibles lugares de detención, terminaba también privado de la libertad –secuestrado-, dándose la circunstancia de que alguien, que no militaba en organización alguna pero que quiso comprometerse en la lucha por la libertad de un detenido, quedó desaparecido o fue fusilado mientras que el detenido sobrevivió.
La lucha por la libertad no reconoce partidismos. O, en mejor decir, no debe reconocer partidismos. Por ello, no siendo yo peronista, ayudé desde muy temprano en la defensa de obreros y trabajadores peronistas militarizados bajo el Plan Conintes en 1961. De allí que homenajear a desaparecidos o secuestrados españoles en el tramo 1976/1983, no es un imperativo partidario: es –desde la polis griega- un compromiso político cuya raíz está en la conciencia.
Cuando uno ha ingresado en un tramo donde pudo hacer casi todo con respeto hacia las propias convicciones –siempre bajo riesgo, aunque por aquel entonces el nombre de mi padre creo que operó como protector por la trayectoria de él- tiene el derecho de repotenciar las preguntas que se hace un no creyente: ¿por qué vivimos? ¿para qué vivimos? No tengo respuestas comprobables, pero digo que, entretanto, suplo mi ignorancia con una apuesta grande: luchar por la libertad; luchar por la igualdad; luchar por un mundo mejor.
Los españoles hoy recordados tuvieron, seguramente, igual convicción. Aquí queda mi modo de presencia pidiendo se disimule mi ausencia.
RICARDO MONNER SANS
Abogado – Presidente de la Asociación Civil Anticorrupción
Cuando el insustituible Carlos Penelas me informó de la importante reunión de hoy, sentí fundada tristeza: un acontecimiento familiar insoslayable me iba a excluir de estar hoy presente. Lo lamenté por varias circunstancias: por la razón de esta convocatoria; porque siempre entendí que la lucha por los derechos humanos no podía esconder picardía política o económica alguna; por la importante presencia aquí del Sr. Consejero de la Embajada Española en nuestro país; porque éste es el primer acto que se hace fuera de España como recordatorio militante de los desaparecidos españoles en los tiempos del horror; porque aquí hice a los 18 años mis primeros escarceos políticos ya que esta casa era la seccional 19 del Partido Socialista; porque traté a Carlos Sánchez Viamonte y cuando en 1958 se postuló la fórmula presidencial PALACIOS – SÁNCHEZ VIAMONTE normalmente me tocaba –como representante juvenil- subir a peligrosos escenarios de madera y con micrófonos técnicamente opinables decir yo mis palabras en torno a la razón de por qué había que votar a aquel socialismo. En fin: porque mis ancestros fueron españoles.
El no estar hoy aquí, ustedes lo comprenden ahora, me lastima desde varios flancos.
En el tramo 1976/1983 –el más grande horror en la República Argentina- la dictadura me llevó a tratar a distintas personas que, sin haber nacido en nuestro país, entendían que había que arriesgar la tranquilidad personal para tratar de salvar lo salvable. No siempre reteníamos nombres ni siempre utilizábamos nuestros nombres. Ocurrió muchas veces que la persona –abogado o no- que se acercaba a los posibles lugares de detención, terminaba también privado de la libertad –secuestrado-, dándose la circunstancia de que alguien, que no militaba en organización alguna pero que quiso comprometerse en la lucha por la libertad de un detenido, quedó desaparecido o fue fusilado mientras que el detenido sobrevivió.
La lucha por la libertad no reconoce partidismos. O, en mejor decir, no debe reconocer partidismos. Por ello, no siendo yo peronista, ayudé desde muy temprano en la defensa de obreros y trabajadores peronistas militarizados bajo el Plan Conintes en 1961. De allí que homenajear a desaparecidos o secuestrados españoles en el tramo 1976/1983, no es un imperativo partidario: es –desde la polis griega- un compromiso político cuya raíz está en la conciencia.
Cuando uno ha ingresado en un tramo donde pudo hacer casi todo con respeto hacia las propias convicciones –siempre bajo riesgo, aunque por aquel entonces el nombre de mi padre creo que operó como protector por la trayectoria de él- tiene el derecho de repotenciar las preguntas que se hace un no creyente: ¿por qué vivimos? ¿para qué vivimos? No tengo respuestas comprobables, pero digo que, entretanto, suplo mi ignorancia con una apuesta grande: luchar por la libertad; luchar por la igualdad; luchar por un mundo mejor.
Los españoles hoy recordados tuvieron, seguramente, igual convicción. Aquí queda mi modo de presencia pidiendo se disimule mi ausencia.
RICARDO MONNER SANS
Abogado – Presidente de la Asociación Civil Anticorrupción
Rocío Danussi lee poesía
En el acto homenaje a los desaparecidos españoles, adelantamos el fragmento en que Rocío Danussi leyó poesías. Próximamente subiremos el video del acto completo.
Se realizó el homenaje a los desaparecidos españoles
Con el título "Identidad y memoria" se llevó a cabo, a sala llena, el acto en homenaje a los desaparecidos españoles en la Argentina.
El acto se realizó en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte en el "Día del desaperecido español en la Argentina", recordando los 20 años de la inauguración del mural que los homenajea, inaugurado el 30 de septiembre de 1997.
El poeta Carlos Penelas una breve introducción, y lo siguieron María Consuelo Castaño Blanco y Rosa A. L. Puente, presidente y vice, respectivamente, de la Comisión de Desaparecidos Españoles en la Argentina.
Castaño Blanco hizo una historia de la creación y colocación del mural, y recordó en su discurso a Robert Cox, quien "salvó su vida" al publicar su desaparición en el Buenos Aires Herald. Además, aprovechó el estar en una biblioteca para hablar sobre la quema de libros en la última dictadura.
"Los españoles tuvieron que sufrir la barbarie de la Guerra Civil en su país y el peor genocidio de la historia argentina", agregó Castaño Blanco, quien también pidió por Santiago Maldonado.
Por su parte, Rosa Puente se refirió a Alfonso Castelao, Eduardo Blanco Amor, Luis Seoane y a su padre, Manuel Puente, entre otros emigrantes españoles. "Luchemos por la identidad, el recuerdo y el futuro", dijo al finalizar sus palabras.
El acto contó con la presencia de D. Javier Sandomingo Núñez, Embajador de España en la Argentina, quien también dijo unas palabras de apoyo y adhesión, ya que es la primera vez que se realiza un homenaje de estas características fuera de territorio español. Estuvo acompañado D. David Izquierdo Ortiz de Zárate, Consejero de la Embajada.
Rocío Danussi leyó poemas de Marcos Ana, Luis Alberto Quesada y otros; Laureano López Lois, un texto de su autoría.
Previamente, saludó a los presentes el Presidente de la Biblioteca, Emiliano Penelas.
En el cierre, la mezzosoprano Alejandra Riva, acompañada al piano por María Alejandra Varela, interpretaron un tango y una canción española.
Se recibió una adhesión del Dr. Ricardo Monner Sans, y contamos con la presencia del Prof. Esteban Lo Presti en representación de la CONABIP.
La locución y conducción del acto estuvo a cargo de Guillermo Fuentes Rey, amigo de la casa.
Se entregaron diplomas de reconocimiento a los invitados, y se realizó un brindis de honor.
El acto se realizó en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte en el "Día del desaperecido español en la Argentina", recordando los 20 años de la inauguración del mural que los homenajea, inaugurado el 30 de septiembre de 1997.
El poeta Carlos Penelas una breve introducción, y lo siguieron María Consuelo Castaño Blanco y Rosa A. L. Puente, presidente y vice, respectivamente, de la Comisión de Desaparecidos Españoles en la Argentina.
Castaño Blanco hizo una historia de la creación y colocación del mural, y recordó en su discurso a Robert Cox, quien "salvó su vida" al publicar su desaparición en el Buenos Aires Herald. Además, aprovechó el estar en una biblioteca para hablar sobre la quema de libros en la última dictadura.
"Los españoles tuvieron que sufrir la barbarie de la Guerra Civil en su país y el peor genocidio de la historia argentina", agregó Castaño Blanco, quien también pidió por Santiago Maldonado.
Por su parte, Rosa Puente se refirió a Alfonso Castelao, Eduardo Blanco Amor, Luis Seoane y a su padre, Manuel Puente, entre otros emigrantes españoles. "Luchemos por la identidad, el recuerdo y el futuro", dijo al finalizar sus palabras.
El acto contó con la presencia de D. Javier Sandomingo Núñez, Embajador de España en la Argentina, quien también dijo unas palabras de apoyo y adhesión, ya que es la primera vez que se realiza un homenaje de estas características fuera de territorio español. Estuvo acompañado D. David Izquierdo Ortiz de Zárate, Consejero de la Embajada.
Rocío Danussi leyó poemas de Marcos Ana, Luis Alberto Quesada y otros; Laureano López Lois, un texto de su autoría.
Previamente, saludó a los presentes el Presidente de la Biblioteca, Emiliano Penelas.
En el cierre, la mezzosoprano Alejandra Riva, acompañada al piano por María Alejandra Varela, interpretaron un tango y una canción española.
Se recibió una adhesión del Dr. Ricardo Monner Sans, y contamos con la presencia del Prof. Esteban Lo Presti en representación de la CONABIP.
La locución y conducción del acto estuvo a cargo de Guillermo Fuentes Rey, amigo de la casa.
Se entregaron diplomas de reconocimiento a los invitados, y se realizó un brindis de honor.
Acto de la Comisión de Desaparecidos españoles
Con el nombre de "Identidad y Memoria" se realizará en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte un homenaje a los veinte años de la inauguración del mural en memoria a los desaparecidos españoles.
El acto se llevará a cabo el sábado 30 de septiembre a las 18 horas en Austria 2154, Capital Federal.
María Consuelo Castaño Blanco, presidente de la Comisión, se referirá a la historia de la misma. Rosa A. L. Puente dará su testimonio sobre el aporte de la inmigración española. El poeta Carlos Penelas hará una breve introducción.
Leerá poemas Rocío Danussi. Un texto de su autoría en la voz de Laureano López Lois.
Cantará la mezzosoprano Alejandra Riva acompañada al piano por María Alejandra Varela.
El acto se llevará a cabo el sábado 30 de septiembre a las 18 horas en Austria 2154, Capital Federal.
María Consuelo Castaño Blanco, presidente de la Comisión, se referirá a la historia de la misma. Rosa A. L. Puente dará su testimonio sobre el aporte de la inmigración española. El poeta Carlos Penelas hará una breve introducción.
Leerá poemas Rocío Danussi. Un texto de su autoría en la voz de Laureano López Lois.
Cantará la mezzosoprano Alejandra Riva acompañada al piano por María Alejandra Varela.
Día de las Bibliotecas Populares
El 23 de septiembre de 1870 se promulgaba la Ley 419 propiciada por Domingo F. Sarmiento, y que dio origen a la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares (actual CONABIP), con el propósito de fomentar la creación y el desarrollo de estas instituciones, constituidas por asociaciones de particulares, con la finalidad de difundir el libro y la cultura. A continuación, el texto de la ley:
Artículo 1º- Las Bibliotecas populares establecidas o que se establezcan en adelante por asociaciones de particulares en las ciudades, villas y demás centros de población de la República, serán auxiliadas por el Tesoro Nacional en forma que determina la presente ley.
Art. 2º- El Poder Ejecutivo constituirá una Comisión Protectora de las Bibliotecas Populares, compuesta por lo menos de cinco miembros anuales.
Art. 3º- La Comisión de que habla el artículo anterior, tendrá a su cargo el fomento e inspección de las Bibliotecas Populares, así como la inversión de los fondos a que luego como la inversión de los fondos a que se refieren los artículos siguientes.
Art. 4º- Tan luego como se haya planteado una asociación con el objeto de establecer y sostener pot medio de suscriciones una Biblioteca popular, la Comisión Protectora, remitiendo un ejemplar o copia de los Estatutos, y la cantidad de dinero que haya reunido e indicándose los libros que desea adquirir con ella y con la parte que dará el Tesoro Nacional, en virtud de esta ley.
Art. 5º- La subvención que el Poder Ejecutivo asigne a cada Biblioteca Popular, será igual a la suma que ésta remitiese a la Comisión Protectora, empleándose el total en la compra de libros, cuyo envío de hará por cuenta de la Nación.
Art. 6º- El Poder Ejecutivo pedirá anualmente el Congreso las cantidades necesarias para el cumplimiento de esta ley, en el presente año, la parte del inciso 15 del Departamento de Instrucción Pública, que no se emplee en su objeto, y pudiendo además invertir la cantidad de tres mil pesos fuertes, si fuese necesario.
Art. 7º- Comuníquese al Poder Ejecutivo. -Dada en la Sala de Sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a veinte y un día del mes de Setiembre de mil ochocientos setenta.-
ADOLFO ALSINA - Carlos M. Saravia - Secretario del Senado - MARIANO ACOSTA - Bernardo Solveira - Secretario de la Cámara de Diputados.
Departamento de Instrucción Pública - Buenos Aires, Setiembre 23 de 1870.- Téngase por ley, comuníquese, publíquese y dése el Registro Nacional.- SARMIENTO- N. Avellaneda
Fotos: Javier González Toledo
Artículo 1º- Las Bibliotecas populares establecidas o que se establezcan en adelante por asociaciones de particulares en las ciudades, villas y demás centros de población de la República, serán auxiliadas por el Tesoro Nacional en forma que determina la presente ley.
Art. 2º- El Poder Ejecutivo constituirá una Comisión Protectora de las Bibliotecas Populares, compuesta por lo menos de cinco miembros anuales.
Art. 3º- La Comisión de que habla el artículo anterior, tendrá a su cargo el fomento e inspección de las Bibliotecas Populares, así como la inversión de los fondos a que luego como la inversión de los fondos a que se refieren los artículos siguientes.
Art. 4º- Tan luego como se haya planteado una asociación con el objeto de establecer y sostener pot medio de suscriciones una Biblioteca popular, la Comisión Protectora, remitiendo un ejemplar o copia de los Estatutos, y la cantidad de dinero que haya reunido e indicándose los libros que desea adquirir con ella y con la parte que dará el Tesoro Nacional, en virtud de esta ley.
Art. 5º- La subvención que el Poder Ejecutivo asigne a cada Biblioteca Popular, será igual a la suma que ésta remitiese a la Comisión Protectora, empleándose el total en la compra de libros, cuyo envío de hará por cuenta de la Nación.
Art. 6º- El Poder Ejecutivo pedirá anualmente el Congreso las cantidades necesarias para el cumplimiento de esta ley, en el presente año, la parte del inciso 15 del Departamento de Instrucción Pública, que no se emplee en su objeto, y pudiendo además invertir la cantidad de tres mil pesos fuertes, si fuese necesario.
Art. 7º- Comuníquese al Poder Ejecutivo. -Dada en la Sala de Sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a veinte y un día del mes de Setiembre de mil ochocientos setenta.-
ADOLFO ALSINA - Carlos M. Saravia - Secretario del Senado - MARIANO ACOSTA - Bernardo Solveira - Secretario de la Cámara de Diputados.
Departamento de Instrucción Pública - Buenos Aires, Setiembre 23 de 1870.- Téngase por ley, comuníquese, publíquese y dése el Registro Nacional.- SARMIENTO- N. Avellaneda
Fotos: Javier González Toledo
Suites imperiales
de Bret Easton Ellis
(Mondadori, Buenos Aires, 2015, 152 páginas)
Al comenzar la novela se menciona que “…era cierto que una tarde de enero habían proyectado una película snuff…” El término se refiere a un video o filme que registra una atrocidad –un crimen, una violación, un suicidio, etc. – y la presenta como real, es decir como una filmación sin trucos o efectos (hasta el presente no se ha comprobado que alguna vez se haya reproducido cinematográficamente un hecho así).
Suites imperiales podría definirse como una película de esas características, pero Bret Easton Ellis juega con la ambigüedad de si se trata de un guión o de una historia auténtica.
La escritura es segura y precisa, narra como si el autor fuera Clay, el protagonista que relata en primera persona y en presente. Muestra oficio en los párrafos largos. Sus diálogos son breves, naturales y realistas, en los que los personajes sólo cuentan una parte de lo que saben. Cada párrafo describe una escena y por tanto el ritmo narrativo es trepidante, propio de una serie de televisión. La traducción de Aurora Echevarría resulta superlativa, un trabajo óptimo.
Se citan los títulos y las letras de canciones de música pop, en especial de Elvis Costello. Además, los personajes se comunican continuamente por celular.
Clay es un guionista de cine que lleva una vida alienante, saturada de exigencias y obligaciones. Claro que entre ellas figuran las fiestas, el alcohol, las drogas y el descontrol sexual.
La acción transcurre en Los Ángeles, ciudad en la que el autor nació (1964) y vive, y cuyos ámbitos describe minuciosamente (calles, bares, restaurants, hoteles, salas cinematográficas). El Hollywood que muestra es un ámbito de borrachos y drogadictos que frecuentan tremendas orgías. Según este libro en ese distrito se vivencia el cine como un negocio inescrupuloso.
La novela va de sorpresa en sorpresa al ir revelando el verdadero perfil de los personajes, todos crueles, malvados, conspiradores que se espían entre sí. Por eso el clima gira hacia una línea policial que es una mezcla de trama de misterio y de thriller. Asimismo, aparecen escenas sadomasoquistas de horrenda violencia.
Bret Easton Ellis es también ensayista, académico, editor y periodista. Su primera novela Menos que cero (1985) fue un éxito, pero su consagración vino de la mano de American Psycho (1991), en cual narra las vicisitudes de Patrick Baterman, un yuppie exitoso que es a la vez un asesino serial. Otras novelas son Las leyes de la atracción (1987), Los confidentes (1994), Glamourama (1998), Lunar Park (2005) y Tranquil Reflections (2017). Varias de sus obras fueron adaptadas al cine.
Germán Cáceres
Este libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.
(Mondadori, Buenos Aires, 2015, 152 páginas)
Al comenzar la novela se menciona que “…era cierto que una tarde de enero habían proyectado una película snuff…” El término se refiere a un video o filme que registra una atrocidad –un crimen, una violación, un suicidio, etc. – y la presenta como real, es decir como una filmación sin trucos o efectos (hasta el presente no se ha comprobado que alguna vez se haya reproducido cinematográficamente un hecho así).
Suites imperiales podría definirse como una película de esas características, pero Bret Easton Ellis juega con la ambigüedad de si se trata de un guión o de una historia auténtica.
La escritura es segura y precisa, narra como si el autor fuera Clay, el protagonista que relata en primera persona y en presente. Muestra oficio en los párrafos largos. Sus diálogos son breves, naturales y realistas, en los que los personajes sólo cuentan una parte de lo que saben. Cada párrafo describe una escena y por tanto el ritmo narrativo es trepidante, propio de una serie de televisión. La traducción de Aurora Echevarría resulta superlativa, un trabajo óptimo.
Se citan los títulos y las letras de canciones de música pop, en especial de Elvis Costello. Además, los personajes se comunican continuamente por celular.
Clay es un guionista de cine que lleva una vida alienante, saturada de exigencias y obligaciones. Claro que entre ellas figuran las fiestas, el alcohol, las drogas y el descontrol sexual.
La acción transcurre en Los Ángeles, ciudad en la que el autor nació (1964) y vive, y cuyos ámbitos describe minuciosamente (calles, bares, restaurants, hoteles, salas cinematográficas). El Hollywood que muestra es un ámbito de borrachos y drogadictos que frecuentan tremendas orgías. Según este libro en ese distrito se vivencia el cine como un negocio inescrupuloso.
La novela va de sorpresa en sorpresa al ir revelando el verdadero perfil de los personajes, todos crueles, malvados, conspiradores que se espían entre sí. Por eso el clima gira hacia una línea policial que es una mezcla de trama de misterio y de thriller. Asimismo, aparecen escenas sadomasoquistas de horrenda violencia.
Bret Easton Ellis es también ensayista, académico, editor y periodista. Su primera novela Menos que cero (1985) fue un éxito, pero su consagración vino de la mano de American Psycho (1991), en cual narra las vicisitudes de Patrick Baterman, un yuppie exitoso que es a la vez un asesino serial. Otras novelas son Las leyes de la atracción (1987), Los confidentes (1994), Glamourama (1998), Lunar Park (2005) y Tranquil Reflections (2017). Varias de sus obras fueron adaptadas al cine.
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