Escritos entre mate y mate

Antología de microrrelatistas argentinas
V.V.A.A.
Claudia Cortalezzi (compilación)
(Editorial Micrópolis, Lima, Perú, 2017,144 páginas)

Es una valiosa antología de la llamada microficción, que se puede intentar definir –sin ninguna pretensión teórica– como una combinación de poesía y prosa. Son interesantes los conceptos que propone la compiladora en su lúcida presentación: “…exige un delicado tratamiento del lenguaje.”/ “Se apoya más en lo que sugiere que en lo que cuenta.” /”Al igual que toda buena literatura, necesita de un lector activo que rellene los huecos”. Claudia Cortalezzi (Buenos Aires, 1965), la responsable de esta brillante selección de tres trabajos por escritora –muchas de ellas del interior de nuestro país–, tiene cinco libros publicados, varios cuentos premiados y participó en antologías en Argentina, España, Colombia, Perú y Cuba. En 2005, junto a Marcelo di Marco, cofundó el círculo de narradores de horror y fantasía La Abadía de Carfax.

Hay microrrelatos caracterizados por su tensión dramática (Norah Scarpa Filsinger).

La filosa agudeza y la profundidad de pensamiento prevalecen en Ana María Shua.

Rosalba Campra sobresale por la sutileza al tratar los sueños y el absurdo.

Liliana Massara pasa de lo onírico al realismo.

Sylvia Iparraguirre opta por una clave fantástica excelentemente ejecutada.

Gilda Manso elige sumergirse en la fantasía.

El extrañamiento está presente en Ildiko Nassr y en Nanim Rekacz.

Tampoco falta el humor, con un giro absurdo (Flavia Company y Fabiola Soria), la chispa inesperada (Marylena Cambarieri), el ingenio juguetón (Ana María Mopty), o la ocurrencia insólita (Esther Andradi).

Un clima lunático plantea Caro Fernández.

Celina Aste desarrolla un mundo personal ajeno a la realidad.

El vuelo poético sobresale en Laura Nicastro y en María Cristina Ramos.

María Rosa Lojo, además de hondas reflexiones, aporta bellísimas imágenes.

Las microficciones de Patricia Alejandra Calvelo bordean el horror y la frustración

Mónica Cazón aborda con una sonrisa las relaciones de pareja.

La apelación a la función comunicativa de las palabras se encuentra en Nélida Cañas.

Alba Omil demuestra sensibilidad hacia la pintura y la música.

Los finales inesperados caracterizan a Giselle Aronson y a Ana María Paruolo.

Patricia Nosello se inclina por las referencias literarias.

El remate es la elección de Zulma Fraga.

Originalidad creativa demuestra Mariángeles Abelli Bonardi.

Tanto el juego como las palabras y los diálogos se destacan con suma inteligencia en Luisa Valenzuela.

Como asegura Gloria Ramírez Fermín en la contratapa: “…Claudia Cortalezzi logra, entre sorbos de mate, reunir microrrelatos que perdurarán por su calidad literaria en el recuerdo del lector y, por supuesto, en el acervo de la literatura breve argentina e internacional.”


Germán Cáceres