El rey pálido
de David Foster Wallace
(Mondadori, Buenos Aires, 2012, 552 páginas)
En cuanto se comienza a leer el libro, resulta evidente que se está ante un extraordinario escritor: David Foster Wallace (Nueva York, 1962-California, 2008), que se incorpora como personaje en el capítulo 9, titulado “Prefacio del autor”, y en el cual aclara que El rey pálido no es un libro de ficción sino autobiográfico. Sin duda, se trata de un recurso narrativo, pero -dada la prosa reflexiva de la novela-, Wallace lo utiliza para manifestar su concepción de que el mundo es una gran burocracia en la cual el tedio se erige como la esencia de la existencia: “Cuando no hay distracciones, o ni siquiera la posibilidad de distraerse, hay ciertos tipos de gente que sienten terror; y es este terror (...) lo que le provoca ansiedad a la gente”.
Para reflejar ese tremendo hastío, Wallace sitúa la acción en 1985, en Peoría (Illinois), donde está ubicado el Centro Regional de Examen de la Agencia Tributaria de los Estados Unidos, y transmite esa dolorosa desolación a través de una prosa de párrafos interminables que explican con suma minuciosidad la normas impositivas del Código Fiscal de ese país, y cita incisos, artículos, leyes, actas, protocolos, etc. (“dicha burocracia se parece mucho más a un mundo paralelo, al mismo tiempo conectado con el nuestro e independiente de él”). Además, su escritura es abrumadora por el afán en describir tanto las oficinas de la Agencia como los embotellamientos enfermizos que tienen lugar en sus playas de estacionamiento. Ese aluvión incontenible de palabras -que evoca el Ulises de Joyce- despliega una horrible pesadilla que remite a la obra de Kafka (“...seguía soñando con cajones de escritorio y conductos de aire acondicionado atiborrados de impresos y más impresos...”). La deshumanización y el automatismo del personal de esa Agencia están presentados descarnadamente (“...el verdadero coraje consiste en soportar el tedio minuto a minuto y dentro de un espacio cerrado”.), en tanto que los comportamientos de los personajes desembocan en verdaderos cul de sac, o sea en situaciones tortuosas y sin salida. Wallace enumera –el libro posee cierto sesgo ensayístico- las cuarenta y dos enfermedades que suelen padecer estos empleados, entre ellas las alucinaciones y las patologías de la memoria.
Todo este cuadro obsesivo revela las enormes contradicciones en que se debaten la sociedad norteamericana y el sistema capitalista. Y arriba a la paradojal conclusión de que la sofisticada organización de la Agencia Tributaria es inoperante y absurda. Hay agudeza y profundidad en la indagación de Wallace, en la que denuncia el consumismo, ya que es una manera de negar la certeza de la muerte.
El autor desemboca en el nihilismo, como lo prueban sus pensamientos (“el mundo entero era un lugar torpe, debilitado y cargado de preocupaciones.”) y el trágico desenlace de su propia vida: se suicidó en 2008 después de sufrir una depresión crónica durante veinte años. Aún no había terminado de escribir El rey pálido, y dada su celebridad (su novela La broma infinita, de 1992, fue considerada por la revista Time como una de las cien mejores del siglo en lengua inglesa), el editor Michael Pietsch rescató el borrador y lo ordenó (“...no había una lista de escenas, no había un arranque ni un final decididos,...”) realizando un trabajo tan arduo como admirable.
Los diálogos son simples intercambios de datos burocráticos, mediante los cuales los personajes revelan sus aberraciones y miedos -varios de ellos están acosados por ideas suicidas-, pero Wallace no llega a darles perfiles convincentes como tampoco a referir una narración cuyo desarrollo se pueda seguir. Este inconveniente se debe a que es un texto inconcluso, pues tal como afirma el editor: “la novela era todavía una obra en progreso”.
Asimismo se producen abruptas digresiones como las páginas dedicadas a algunas perturbaciones orgánicas que permiten a los que las padecen emprender proezas circenses, como, por ejemplo, introducirse un brazo por la boca. O señalar conductas extremadamente contradictorias: “ansiaba distanciarse de la mujer pero no quería que la mujer se distanciara de él”. Cualquier tema que aborda Wallace se encamina hacia un laberinto tortuoso que no conduce a ninguna parte: siempre está presente el hartazgo (“´aburrido” viene del latín ab horrore, tener horror”).
La lectura de El rey pálido es sumamente compleja y exigente. Su desesperada y negativa concepción de la existencia le ocasiona al lector una angustia difícil de sobrellevar. Pero, no obstante, David Foster Wallace demostró con esta novela sin terminar que era un escritor de inmenso talento.
Germán Cáceres
En cuanto se comienza a leer el libro, resulta evidente que se está ante un extraordinario escritor: David Foster Wallace (Nueva York, 1962-California, 2008), que se incorpora como personaje en el capítulo 9, titulado “Prefacio del autor”, y en el cual aclara que El rey pálido no es un libro de ficción sino autobiográfico. Sin duda, se trata de un recurso narrativo, pero -dada la prosa reflexiva de la novela-, Wallace lo utiliza para manifestar su concepción de que el mundo es una gran burocracia en la cual el tedio se erige como la esencia de la existencia: “Cuando no hay distracciones, o ni siquiera la posibilidad de distraerse, hay ciertos tipos de gente que sienten terror; y es este terror (...) lo que le provoca ansiedad a la gente”.
Para reflejar ese tremendo hastío, Wallace sitúa la acción en 1985, en Peoría (Illinois), donde está ubicado el Centro Regional de Examen de la Agencia Tributaria de los Estados Unidos, y transmite esa dolorosa desolación a través de una prosa de párrafos interminables que explican con suma minuciosidad la normas impositivas del Código Fiscal de ese país, y cita incisos, artículos, leyes, actas, protocolos, etc. (“dicha burocracia se parece mucho más a un mundo paralelo, al mismo tiempo conectado con el nuestro e independiente de él”). Además, su escritura es abrumadora por el afán en describir tanto las oficinas de la Agencia como los embotellamientos enfermizos que tienen lugar en sus playas de estacionamiento. Ese aluvión incontenible de palabras -que evoca el Ulises de Joyce- despliega una horrible pesadilla que remite a la obra de Kafka (“...seguía soñando con cajones de escritorio y conductos de aire acondicionado atiborrados de impresos y más impresos...”). La deshumanización y el automatismo del personal de esa Agencia están presentados descarnadamente (“...el verdadero coraje consiste en soportar el tedio minuto a minuto y dentro de un espacio cerrado”.), en tanto que los comportamientos de los personajes desembocan en verdaderos cul de sac, o sea en situaciones tortuosas y sin salida. Wallace enumera –el libro posee cierto sesgo ensayístico- las cuarenta y dos enfermedades que suelen padecer estos empleados, entre ellas las alucinaciones y las patologías de la memoria.
Todo este cuadro obsesivo revela las enormes contradicciones en que se debaten la sociedad norteamericana y el sistema capitalista. Y arriba a la paradojal conclusión de que la sofisticada organización de la Agencia Tributaria es inoperante y absurda. Hay agudeza y profundidad en la indagación de Wallace, en la que denuncia el consumismo, ya que es una manera de negar la certeza de la muerte.
El autor desemboca en el nihilismo, como lo prueban sus pensamientos (“el mundo entero era un lugar torpe, debilitado y cargado de preocupaciones.”) y el trágico desenlace de su propia vida: se suicidó en 2008 después de sufrir una depresión crónica durante veinte años. Aún no había terminado de escribir El rey pálido, y dada su celebridad (su novela La broma infinita, de 1992, fue considerada por la revista Time como una de las cien mejores del siglo en lengua inglesa), el editor Michael Pietsch rescató el borrador y lo ordenó (“...no había una lista de escenas, no había un arranque ni un final decididos,...”) realizando un trabajo tan arduo como admirable.
Los diálogos son simples intercambios de datos burocráticos, mediante los cuales los personajes revelan sus aberraciones y miedos -varios de ellos están acosados por ideas suicidas-, pero Wallace no llega a darles perfiles convincentes como tampoco a referir una narración cuyo desarrollo se pueda seguir. Este inconveniente se debe a que es un texto inconcluso, pues tal como afirma el editor: “la novela era todavía una obra en progreso”.
Asimismo se producen abruptas digresiones como las páginas dedicadas a algunas perturbaciones orgánicas que permiten a los que las padecen emprender proezas circenses, como, por ejemplo, introducirse un brazo por la boca. O señalar conductas extremadamente contradictorias: “ansiaba distanciarse de la mujer pero no quería que la mujer se distanciara de él”. Cualquier tema que aborda Wallace se encamina hacia un laberinto tortuoso que no conduce a ninguna parte: siempre está presente el hartazgo (“´aburrido” viene del latín ab horrore, tener horror”).
La lectura de El rey pálido es sumamente compleja y exigente. Su desesperada y negativa concepción de la existencia le ocasiona al lector una angustia difícil de sobrellevar. Pero, no obstante, David Foster Wallace demostró con esta novela sin terminar que era un escritor de inmenso talento.
Germán Cáceres
Caravana de cuentos
Google recuerda a Alicia Moreau de Justo
Al cumplirse el 127º aniversario de su nacimiento, el buscador dedica el inicio de su portal a esa gran médica y militante socialista que fue Alicia Moreau de Justo.
El 11 de octubre de 1885 nacía en Londres y cinco años más tarde, junto a su madre María Denanpont, emigraron a la Argentina para vivir en el barrio porteño de Floresta.
Una vez establecida la familia en Buenos Aires el padre de Alicia, de ideología anarquista y socialista, abrió una librería y se integró en los grupos socialistas que comenzaban a organizar el movimiento obrero argentino. Alicia solía acompañarlo a estas reuniones y participaba de las actividades.
Se recibió de maestra y profesora de ciencias en la Escuela Normal N° 1 en 1904 y se graduó de médica en 1914. Esto la convirtió en una de las primeras médicas del país.
Luchadora incansable por los derechos humanos y por la reivindicación del género femenino, fue una de las primeras mujeres en integrarse a la actividad política argentina como defensora de los derechos humanos y por la paz, poniendo suma atención en los derechos de las mujeres y de los trabajadores.
En 1910 fue una de las organizadoras del Primer Congreso Femenino Internacional y fundó el Ateneo Popular. En 1918 fundó la Unión Feminista Nacional y su revista Nuestra Causa y presidió la Asociación Prosufragio Femenino.
En 1922 se casó con Juan B. Justo, fundador del Partido Socialista Argentino, y tuvo incursiones en periodismo cuando colaboró con la Revista Socialista Internacional y dirigió Humanidad Nueva, Vida Femenina y el periódico La Vanguardia donde escribió "La mujer en democracia" y "El socialismo según la definición de Juan B. Justo", además de innumerables folletos y artículos.
Alicia Moreau de Justo falleció a los 100 años, mientras dormía, el 12 de mayo de 1986, pero su muerte pasó desapercibida e incluso, en la actualidad, no se conocen a ciencia cierta las causas de su muerte ni el lugar donde se encuentran sus restos, ya que su familia prefirió mantener en secreto esa infirmación.
El 11 de octubre de 1885 nacía en Londres y cinco años más tarde, junto a su madre María Denanpont, emigraron a la Argentina para vivir en el barrio porteño de Floresta.
Una vez establecida la familia en Buenos Aires el padre de Alicia, de ideología anarquista y socialista, abrió una librería y se integró en los grupos socialistas que comenzaban a organizar el movimiento obrero argentino. Alicia solía acompañarlo a estas reuniones y participaba de las actividades.
Se recibió de maestra y profesora de ciencias en la Escuela Normal N° 1 en 1904 y se graduó de médica en 1914. Esto la convirtió en una de las primeras médicas del país.
Luchadora incansable por los derechos humanos y por la reivindicación del género femenino, fue una de las primeras mujeres en integrarse a la actividad política argentina como defensora de los derechos humanos y por la paz, poniendo suma atención en los derechos de las mujeres y de los trabajadores.
En 1910 fue una de las organizadoras del Primer Congreso Femenino Internacional y fundó el Ateneo Popular. En 1918 fundó la Unión Feminista Nacional y su revista Nuestra Causa y presidió la Asociación Prosufragio Femenino.
En 1922 se casó con Juan B. Justo, fundador del Partido Socialista Argentino, y tuvo incursiones en periodismo cuando colaboró con la Revista Socialista Internacional y dirigió Humanidad Nueva, Vida Femenina y el periódico La Vanguardia donde escribió "La mujer en democracia" y "El socialismo según la definición de Juan B. Justo", además de innumerables folletos y artículos.
Alicia Moreau de Justo falleció a los 100 años, mientras dormía, el 12 de mayo de 1986, pero su muerte pasó desapercibida e incluso, en la actualidad, no se conocen a ciencia cierta las causas de su muerte ni el lugar donde se encuentran sus restos, ya que su familia prefirió mantener en secreto esa infirmación.
Mujeres en la Biblioteca
Marc Augé en la Biblioteca
A propósitode nuestra última función del Cineclub La Rosa, la colección "La película de mi vida" y el libro del antropólogo Marc Augé en el que analiza Casablanca, de Michael Curtiz. Además, otro de sus escritos, sobre las bondades de la bicicleta en las ciudades.
"Casablanca" en el Cineclub La Rosa
Clásico de clásicos, la película de Michael Curtiz estrenada en 1942
llega a septuagenaria, y por eso sobran los motivos para volver a ver
esta historia que siempre es el comienzo de una gran amistad, y una
profunda historia de amor y heroismo. Será el miércoles 26 a las 20
horas, en Austria 2154, con entrada libre.
(Idem, Estados Unidos, 1942, blanco y negro, 102 minutos)
Dirección: Michael Curtiz.
Elenco: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Conrad Veidt, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, S.Z. Sakall, Madeleine LeBeau, Dooley Wilson, Joy Page y John Qualen.
Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Casablanca era una ciudad a la que llegaban huyendo del nazismo gentes de todas partes: llegar era fácil, pero salir era casi imposible, especialmente si el nombre del fugitivo figuraba en las listas de la Gestapo. En esta ocasión el principal objetivo de la policía secreta alemana es el líder checo y héroe de la resistencia Victor Laszlo, cuya única esperanza es Rick Blaine, propietario del 'Rick’s Café' y antiguo amante de su mujer, Ilsa. Cuando Ilsa se ofrece a quedarse a cambio de un visado para sacar a Laszlo del país, Rick deberá elegir entre su propia felicidad o el idealismo que rigió su vida en el pasado (Filmaffinity)
He aquí el mito hecho celuloide, la más grande entre las grandes. Casablanca es la obra maestra absoluta, un icono de la historia del cine que cautiva con un guión sublime sembrado de diálogos insuperables (-Lorre: "me desprecias, ¿verdad? -Bogart: "si llegara a pensar en ti... probablemente"), envuelto en una dirección, puesta en escena e interpretaciones mágicas, que alcanzan el techo del séptimo arte. Puede que nunca se haga una película mejor. (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)
Más información: www.cineclublarosa.blogspot.com
Miércoles 26 de septiembre - 20 horas
CASABLANCA(Idem, Estados Unidos, 1942, blanco y negro, 102 minutos)
Dirección: Michael Curtiz.
Elenco: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Conrad Veidt, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, S.Z. Sakall, Madeleine LeBeau, Dooley Wilson, Joy Page y John Qualen.
Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Casablanca era una ciudad a la que llegaban huyendo del nazismo gentes de todas partes: llegar era fácil, pero salir era casi imposible, especialmente si el nombre del fugitivo figuraba en las listas de la Gestapo. En esta ocasión el principal objetivo de la policía secreta alemana es el líder checo y héroe de la resistencia Victor Laszlo, cuya única esperanza es Rick Blaine, propietario del 'Rick’s Café' y antiguo amante de su mujer, Ilsa. Cuando Ilsa se ofrece a quedarse a cambio de un visado para sacar a Laszlo del país, Rick deberá elegir entre su propia felicidad o el idealismo que rigió su vida en el pasado (Filmaffinity)
He aquí el mito hecho celuloide, la más grande entre las grandes. Casablanca es la obra maestra absoluta, un icono de la historia del cine que cautiva con un guión sublime sembrado de diálogos insuperables (-Lorre: "me desprecias, ¿verdad? -Bogart: "si llegara a pensar en ti... probablemente"), envuelto en una dirección, puesta en escena e interpretaciones mágicas, que alcanzan el techo del séptimo arte. Puede que nunca se haga una película mejor. (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)
Más información: www.cineclublarosa.blogspot.com
Día del Bibliotecario
Fue establecido en la Argentina por el Congreso de Bibliotecarios reunidos en Santiago del Estero en el año 1942, recordando el 13 de septiembre de 1810, fecha en
que apareció en la Gazeta de Buenos Aires, un artículo de Mariano Moreno anunciando la Biblioteca Pública.
En aquél artículo, titulado
"Educación", Moreno informaba acerca de la creación por la Junta de Mayo, de la Biblioteca Pública de Buenos Aires,
después transformada en Biblioteca Nacional y de los nombramientos del Dr. Saturnino Segurola y Fray Cayetano Rodríguez, quienes fueron los primeros bibliotecarios oficiales de la nueva era de la Independencia de la República.
Charlas con maestros
Agradecemos al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata la donación de la colección de DVDs "Charlas con maestros" de la 26º edición (2011). En ellos se incluyen las exposiciones de Alex Cox, Victor Kossakovsky, Joe Dante, Willem Dafoe y James Gunn.
Además, la presentación de los libros La memoria de tus ojos e Imágenes compartidas, la mesa en homenaje a Raymundo Gleyzer y a Luis García Berlanga, en la que participó el Presidente de nuestra Biblioteca, Emiliano Penelas.
La caja ya se encuentra catalogada en la Videoteca a disposición de nuestros socios.
Además, la presentación de los libros La memoria de tus ojos e Imágenes compartidas, la mesa en homenaje a Raymundo Gleyzer y a Luis García Berlanga, en la que participó el Presidente de nuestra Biblioteca, Emiliano Penelas.
La caja ya se encuentra catalogada en la Videoteca a disposición de nuestros socios.
Sobre Lacan y Heidegger
El lunes 1 de octubre a las 10 de la mañana, el Centro de Estudios
Poeticos "Aletheia", dirigido por Graciela Maturo y coordinado por
Alejandro Drewes, llevará a cabo una nueva reunión en nuestra
Biblioteca, Austria 2154: "Lacan en Heidegger: acerca
de lenguaje y poética en Unterwegs zur Sprache / De camino al habla", a
cargo de Carlos
Pasqualini.
Día del Maestro
En el aniversario del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, hoy se conmemora el Día del Maestro.
Hombre de acción y carácter, Sarmiento sumó admiradores y enemigos, pero sus participaciones en diferentes órdenes de la vida pública y privada siempre estuvieron signados por obras y progreso.
La educación y las ciencias le rinden en su día el mayor tributo y homenaje a uno de los más grandes forjadores de nuestro país y América.
Hombre de acción y carácter, Sarmiento sumó admiradores y enemigos, pero sus participaciones en diferentes órdenes de la vida pública y privada siempre estuvieron signados por obras y progreso.
La educación y las ciencias le rinden en su día el mayor tributo y homenaje a uno de los más grandes forjadores de nuestro país y América.
"La ciudad de los fotógrafos" en el Cineclub La Rosa
El próximo 12 de septiembre a las 20 horas el Cineclub La Rosa rendirá
tributo al pueblo chileno con la proyección del multipremiado documental
de Sebastián Moreno, La ciudad de los fotógrafos. Será en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.
(Idem, Chile, 2006, color / blanco y negro, 80 minutos)
Dirección: Sebastián Moreno.
Durante el período de la dictadura de Pinochet, un grupo de chilenos fotografió las protestas y la sociedad chilena en sus más variadas facetas. En la calle, al ritmo de las protestas, estos fotógrafos se formaron y crearon un lenguaje político. Para ellos fotografiar fue una practica de libertad, un intento de supervivencia, una alternativa para poder seguir viviendo.
Sus fotografías sirvieron para apoyar el testimonio de las victimas de la dictadura y fueron fundamentales para iniciar procesos de justicia. Algunos de ellos fueron reprimidos brutalmente, otros asesinados... la mayoría siguen vivos.
Ellos representan el inhóspito pasado de Chile y la metamorfosis de la sociedad chilena. Esta película habla de ellos.
Ganadora de numerosos premios internacionales, incluyendo los de Mejor Documental en el Festival de Cine Latino de Paris, en el Primer Festival internacional de documentales de Irán, en el Festival internacional de Cine de Viña del Mar, en Milán, Cardiff, Amsterdam, y Mejor Documental sobre Derechos Humanos Festival internacional de cine latino de San Francisco, entre otros.
Más información en www.cineclublarosa.blogspot.com
Miércoles 12 de septiembre - 20 horas
LA CIUDAD DE LOS FOTÓGRAFOS(Idem, Chile, 2006, color / blanco y negro, 80 minutos)
Dirección: Sebastián Moreno.
Durante el período de la dictadura de Pinochet, un grupo de chilenos fotografió las protestas y la sociedad chilena en sus más variadas facetas. En la calle, al ritmo de las protestas, estos fotógrafos se formaron y crearon un lenguaje político. Para ellos fotografiar fue una practica de libertad, un intento de supervivencia, una alternativa para poder seguir viviendo.
Sus fotografías sirvieron para apoyar el testimonio de las victimas de la dictadura y fueron fundamentales para iniciar procesos de justicia. Algunos de ellos fueron reprimidos brutalmente, otros asesinados... la mayoría siguen vivos.
Ellos representan el inhóspito pasado de Chile y la metamorfosis de la sociedad chilena. Esta película habla de ellos.
Ganadora de numerosos premios internacionales, incluyendo los de Mejor Documental en el Festival de Cine Latino de Paris, en el Primer Festival internacional de documentales de Irán, en el Festival internacional de Cine de Viña del Mar, en Milán, Cardiff, Amsterdam, y Mejor Documental sobre Derechos Humanos Festival internacional de cine latino de San Francisco, entre otros.
Más información en www.cineclublarosa.blogspot.com
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Lunes a viernes de 16 a 20 hs.
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Austria 2154
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