Los artífices del triunfo

Desde Chile, el escritor Edmundo Moure se refiere a la contundente aprobación que resultó del Plebiscito Constitucional hacia una nueva Constitución, que reemplazará a la heredada por la dictadura de Augusto Pinochet.



Son los jóvenes, los millennials, sobre todo, hijos del siglo XXI, que se atrevieron a desafiar a los poderes, fácticos e institucionales, que no tuvieron miedo ante el aparato represor del Estado Capitalista Salvaje, y se volcaron a las calles para exigir lo que no fueron capaces de entregar, luego de haberlo prometido hasta la saciedad, los políticos paniaguados, durante tres décadas de enriquecimiento, nepotismo y prevaricación. 

Ellos y ellas, de los (as) que poco esperaban los escépticos a la violeta y los ahítos, son los (as) que abrieron las anchas alamedas, como impetuosa bandada de gorriones que asustó a las águilas del poder, que sobresaltó a los buitres, alimentados de los detritos de la miseria prohijada por un sistema inicuo, que desveló a los gendarmes, confundiéndoles la traza del enemigo, para que inventaran guerrilleros foráneos o alienígenas implacables. 

Arriesgaron su vida, desprovistos del miedo mohoso, y más de medio centenar de ellos fueron abatidos por los perdigones aleves; muchos perdieron sus ojos por mirar a la cara a los mercenarios de La Moneda. Hoy permanecen detenidos varios centenares, acusados por el Delincuente Mayor de haber delinquido contra la sagrada propiedad. 

¿Haremos algo por liberarlos, nosotros los viejos y los envejecidos prematuros y los que nacieron ancianos de mente y espíritu? Está por verse, entre tanto asunto pendiente que nos espera tras la puerta entreabierta de un triunfo aún por concretar. 

Es el peso y la sombra latente de la rebelión lo que ha configurado la aplastante derrota de la reacción y sus representantes oficiales en las urnas, el fantasma de la revolución que ha estremecido los cimientos del largo pétalo de mar y vino y nieve... 

No han sido los acuerdos, entre cuatro paredes, de los sinvergüenzas, cobardes y corruptos, sino el pulso generoso de una juventud que hizo de la esperanza y del anhelo de justicia, una espada flamígera y un canto certero que se alzó desde la boca feminista de Las Tesis, que parecían apuntar con el dedo al Violador de las libertades. 

Las cuentas alegres y nauseabundas que sacan hoy los prevaricadores, arrogándose méritos y aciertos inexistentes en un proceso al que se opusieron tenazmente, apelando a todas las artimañas de la mentira y el descrédito, no pueden disfrazar ni menos neutralizar el auténtico logro de renovación social y la inminencia de los cambios estructurales. Por eso, es imperativo que estos jóvenes tengan representación mayoritaria en la escritura de la nueva Carta Fundamental, mujeres y hombres, por igual. 

De lo contrario, volveremos a caer en la trampa artera del Gatopardo: "cambiar para que nada cambie", desplegar pinceladas cosméticas sobre la agostada piel del modelo funesto. Es lo que están preparando, con el pretexto de fundar en Chile una suerte de “socialdemocracia”, imposible de funcionar en un país socialmente fracturado y empobrecido, tercermundista en salud, educación, asistencia social y acceso a la cultura, en donde la ficción de la “clase media” se traduce en un absurdo esperpéntico e irreal. Así lo muestra el mapa comunal de Santiago del Nuevo Extremo, con su cabeza de tres comunas que miran, hacia abajo, sin entenderlo, al “otro Chile”, al que siguen viendo, o como fuente de expoliación y servicio o como amenaza de sus prebendas y privilegios. 

Pero los jóvenes artífices de esta victoria tienen, por fortuna, otra lectura opuesta visión y voluntad irrenunciable de cambio. Han irrumpido, desde la revolución pingüina hasta la evasión de los torniquetes, para unirse, en un grito empuñado que remeció la sociedad entera, aterrando a los poderosos y despertando a los pusilánimes. Podemos confiar y esperar en estas nuevas generaciones y, también, en quienes se niegan (nos negamos) a llenar de telarañas el espíritu revolucionario. 

¡Que continúe siendo joven el amanecer, ciudadanos! 

Edmundo Moure 
Santiago,  26 de octubre 2020

Donación de Bryam Herrera Jurado

Agradecemos a Bryam Herrera Jurado la donación de su último libro, El lumpen y la melancolía, quien fuera alumno del Taller Lirerario Carlos Penelas, a quien está dedicado.


El libro será catalogado próximamente y estará a disposición de nuestros socios.
 

Recordemos que en nuestro catálogo tenemos firmado por el autor Las patagónidas,


Leer, siempre



Una página en movimiento

Mientras nos preparamos para la reapertura, a pesar de la distancia y permanecer con nuestras cortinas cerradas tanto tiempo, los invitamos a visitar periódicamente nuestra página, en la que tratamos de mantener el espíritu vivo de los libros, la literatura y todo lo que nos logre conectar con la cultura y las artes en estos tiempos duros.


Hemos tomado desde el comienzo de la cuarentena en la Argentina un hábito de publicar con regularidad ciertas "secciones fijas": cada lunes subimos literatura. Ya sean relatos, cuentos, poemas o algún artículo relacionado con libros y autores. Los jueves sumamos un espacio en el que combinamos música y literatura, mientras que los sábados seguimos con el apartado de crítica literaria de Germán Cáceres.

Además, siempre sumamos las efemérides que año a año nos convocan, como el Día del Maestro, del Bibliotecario y de las Bibliotecas Populares, junto a otras notas especiales publicadas en medios locales o extranjeros que vamos subiendo porque consideramos de interés para los lectores. 

En este tiempo en que nuestra página tiene récord de visitantes, y Twitter es un canal más de difusión, los invitamos a seguir acompañándonos así, a la distancia, pensando en nuestra reapertura.

El palacio de invierno

por Carlos María Romero Sosa
(Prosa Editores, Buenos Aires, 2020, 66 páginas)


Su contemplación visual del mundo es moderna tanto en su concepción como en su forma (“que encienden potestades como/ quien hace fuego para/ ahuyentar las fieras del/ sueño o la/ vigilia perpetua tras la muerte.”) 

Dice el poeta Santiago Sylvester en la contratapa: “En este libro conviven preceptiva clásica y experimentación, y de esta convivencia salen ganando las dos.” 

Las imágenes, aunque por tramos recurren a cierto hermetismo, nunca dejan de ser bellas: “para el golpe mortal del destino curándome con/ toda esta rutina devota de insistencias y/ marcas categóricas/ Tan quemantes las chispas de estrenar las jornadas.” Pero otras son cristalinas, tan logradas y sencillas que cualquier lector puede acceder a ellas. 

Hay epígrafes con citas y versos de famosos escritores como Alexander Blok, Pablo Neruda, Paul Verlaine, Manuel J. Castilla, Soren Kierkegaard. 

Una honda sensibilidad anida en sus poemas: “Entre cúpula y cielo la/ nieve categórica: la más/ firme corona y/ quizá más pesada, a/imagen de la Nada y su carga en los hombres…” 

Pero Romero Sosa no es ajeno a lo popular y aún menos a su consagrada sabiduría: (“Saber que la vida es como/ el tobogán: sus peldaños, / hay que subir paso a paso/ para caerse tan pronto…”) (“Por una sola vereda/ pasan la vida y la muerte; / y es obvio cuando se enfrentan/ quién a quién el paso cede.” Otros poemas suenan como moralejas: “Me propongo este nuevo año, / seguirle al tiempo los pasos. /La tristeza no me atrase; / la ilusión no me desbande.”). 

El libro incluye «Mártires de la Rioja”, un manifiesto muy sentido de su fe religiosa. 

Descendiente de ilustres salteños (su abuelo fue legislador y su padre historiador), Carlos María Romero Sosa nació en Buenos Aires. Ha ejercido el periodismo en diarios y revistas, y actualmente colabora en La Prensa, de Buenos Aires, y en el diario digital Salta Libre. Es autor de incontables opúsculos sobre temas literarios. Entre 1979 y 1980 fue becado para realizar estudios superiores de literatura española en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid. Es autor, entre muchos otros, de los siguientes libros de poemas; Las veredas (1975), Las voces del viento (1981), Hileras (1982), La vara y el reptil (1988), Línea de flotación (1995) y Un cielo a ras de mis declives (2019). 

Germán Cáceres

Nota: el libro Papeles con mi padre, de Romero Sosa, fue presentado en nuestra Biblioteca y forma parte de nuestro catálogo.

R.E.M. para leer

La banda de Athens, Georgia, lanzará un puzzle basado en un poster icónico de su carrera, en el que invitaba a leer. 


En 1990, R.E.M. lanzó un poster con la frase "READ" (LEER) para la American Library Association, una asociación de más de 140 años de historia, que entonces realizaba una campaña de promoción de la lectura en los Estados Unidos. 

Los miembros del grupo (Bill Berry, Peter Buck, Mike Mills y Michael Stipe) tuvieron la chance de mostrar su amor por la lectura y compartir algunos de sus libros y autores favoritos con el público, y el afiche se transformó un clásico en las bibliotecas públicas americanas, centros comunitarios, librerías locales o incluso en las escuelas. 

Ahora, a treinta años de su lanzamiento, la imagen original tomada por el fotógrafo Tom Hill fue relanzada como un puzzle de mil piezas, y todas las ganancias que genere su venta irá a beneficio de la Asociación Americana de Bibliotecas y la ONG "Books for Keeps", de Athens, que realiza esfuerzos para acercar los libros a los hogares de niños en donde no hay. 

“La American Library Association (ALA) está emocionada por cómo R.E.M. continúa apoyando a las bibliotecas y la literatura” dijo el presidente de ALA, Julius C. Jefferson, Jr. “Treinta años atrás, ALA publicó el célebre poster READ, de R.E.M. que ahora es una pieza de colección, y nos ecanta que ahora tenga nueva vida. Las donaciones nos ayudarán a sostener la misión de ALA, incluyendo proveer a los jóvenes de materiales de lectura que transformen vidas y mentes.”

El puzzle tiene un valor de 30 dólares y se consigue como preventa exclusivamente a través de la página oficial de la banda, REMHQ.com. La expectativa es que esté listo para ser enviado a fines de noviembre o principios de diciembre. 

Los lobos de Praga

por Benjamin Black
(Alfaguara, Buenos Aires, 2019, 336 páginas)


Aunque la novela presenta un enigma policial, se interna más bien en las intrigas palaciegas de la corte de Rodolfo II del Sacro Imperio Romano. La acción transcurre en Praga entre diciembre de 1599 y enero de 1600, época muy bien recreada por el autor. Y aunque permanentemente se alude a la pléyade de magos y alquimistas de ese período, Benjamin Black (seudónimo de John Banville, Wexford, Irlanda, 1945), no detalla esas actividades ni las de las ciencias ocultas. Sí menciona a eminentes científicos: Kepler, Tycho Brahe, Paracelso, Alberto Magno, Galeno, John Dee y muchos otros. 

Precisamente el narrador de la novela, Christian Stern, nacido en Ratisbona, y que arriba a Praga con el propósito de conquistar un lugar de privilegio en la corte, tiene un episodio muy logrado junto a Kepler, pues ambos se emborrachan recorriendo tabernas. 

Stern, además, expresa pensamientos interesantes: “Pero la mayoría de las cosas en la vida se aprenden demasiado tarde, y la sabiduría, si es que llega, llega a deshora”. / “No creo que nadie sea bueno o malo del todo. Somos una mezcla y actuamos de acuerdo a las circunstancias…”/ “Siempre he pensado que la apariencia de las cosas no es más que un velo de gasa detrás del cual una realidad más cierta actúa maravillosamente y a escondidas”. 

El carácter policial lo da el descubrimiento casual por parte de Stern del cadáver de una joven brutalmente asesinada en un callejón –que era una de las tantas amantes del emperador– y éste le encomienda que resuelva el caso. A este crimen se le añade el del padre de ella, el de su joven ex novio y el del doctor Kelley. Pero paulatinamente en Los lobos de Praga el género policial se difumina para internarse en una “fantasía histórica”, como la define el autor. Más allá de que los aspectos siniestros de los personajes de la corte gestan una atmósfera espectral, sus textos protagonizados por el doctor Quirque –que se asume como detective– son superiores. 

La breve nota final de Benjamin Black es una miniatura literaria exquisita, mérito que ya probó en el resto del libro con bellas imágenes, símiles creativos y una prosa refinada: “No era joven, pero su cara y su pelo tenían un no sé qué de pálida luminosidad, una especie de pátina límpida, como si hubiese pasado toda su vida a la luz del claro de luna.” La traducción de Miguel Temprano García es excelente. 

Ya se dijo que Benjamin Black es el seudónimo que emplea John Banville para sus novelas policiales (en La rubia de ojos negros se atrevió a resucitar al célebre detective Philip Marlowe). Banville obtuvo el Premio Booker en 2005 con El mar, en 2011 recibió el prestigioso Premio Franz Kafka, en 2013 el Premio Austríaco de Literatura Europea y, en España, los Premios Leteo, Liber y el Príncipe de Asturias de las Letras de 2014. Es firme candidato al Nobel. 

Germán Cáceres

El libro fue adquirido recientemente y forma parte del catálogo de la BibliotecaSiendo socio puede retirarlo para su lectura.

Cinco libros que deberías regalarle a mamá

Se viene el Día de la madre, y un clásico es regalar libros. Aquí, una selección posible de Langosta Literaria.



Salvar el fuego, de Guillermo Arriaga

De tintes shakespearianos, ritmo trepidante y gran tensión, esta novela relata las paradojas de un país y las contradicciones más feroces del amor y la esperanza. Su narración en diferentes tiempos, y el dinamismo de la historia donde se entrelaza la vida de Marina, una coreógrafa madre de tres hijos, y José Cuauhtémoc, un homicida condenado a 50 años de cárcel, hacen de este libro, una lectura imperdible para mamá.




Destierros, de Gabriela Riveros

Un secreto ancestral, la vida de dos mujeres que se entrecruzan, la historia de un país y sus guerras. En este libro, la autora nos narra la historia de cuatro generaciones de mujeres, de los migrantes, la violencia, el país de los desaparecidos, la impunidad y la demencia. Una mujer rarámuri anuncia el regreso de su hija desaparecida, un hombre recibe los restos de quien cree es su mujer, la cual ha sufrido un accidente automovilístico. Deja que mamá descubra el desenlace de esta trepidante historia.



El murmullo de las abejas, de Sofía Segovia

La autora cuenta en este libro la historia de México. Situándonos en Linares, al norte del país, y la Revolución mexicana como telón de fondo. Una lectura impredecible de amor y de entrega por una familia, por la vida, por la tierra y por un hermano al que se ha esperado siempre, pero también, la de una traición que puede acabarlo todo. ¡A mamá le encantará!



Las lunas de Júpiter, de Alice Munro

La ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2013 presenta una colección de cuentos conmovedores donde surgen traiciones, reconciliaciones, amores consumados y amores lamentados. Pero dejándonos entrever la transformación a través del tiempo de cada uno de los personajes involucrados. Un regalo increíble, ¿no?


Lo mucho que te amé, de Eduardo Sacheri

Esta novela está llena de preguntas sobre el enamoramiento, la exclusividad amorosa, el matrimonio, el dolor, el secreto, el destino y la libertad interior. Una joven de los años 50 y 60, que, a punto de casarse, rompe con los mandatos de la época, no será solamente ama de casa, no trabajará junto a su padre, no evadirá las complejidades del amor. Una mujer que enfrenta a su propio modo las circunstancias que le han tocado. ¿Cuántas mujeres podrían identificarse con la protagonista?

Pensando en un protocolo de apertura

Con la presencia de la Presidenta de nuestra Biblioteca, Carolina Orsi, el viernes 9 de octubre se realizó una reunión para establecer pautas y normativas en el regreso a la actividad de las bibliotecas públicas y populares de la Ciudad de Buenos Aires.


La reunión se llevó a cabo por Zoom y fue organizada por el Sr. Hugo Figueroa, Presidente de la Federación de Bibliotecas Populares, junto a el Sr. Juan Pedro Fernández Argento, quien representa a las Bibliotecas Populares en la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a fin de poder retomar con los encuentros en las bibliotecas por medio del préstamo de libros.

La apertura de las Bibliotecas de la Ciudad seleccionadas han sido nueve, que abarcan los puntos centrales y periféricos de la ciudad y abrirán en forma parcial a partir del próximo lunes 19 de octubre. La idea es que no solo sean las bibliotecas públicas, sino que también sean las bibliotecas populares.

Desde ya debemos ajustarnos al protocolo con el objetivo de una ampliación, un horario que abarque entre las 11 a 20 hs, turnos telefónicos y la colocación de los libros en cuarentena una vez devueltos.

Se deberá efectuar un listado con el nombre, días y horarios de apertura de las bibliotecas populares para ser entregado a Juan Pedro Fernández Argento.

Finalizando la reunión, se propuso realizar una reunión vía Zoom cada 15 días para estar al tanto de todas las novedades con respecto a nuestras bibliotecas y los pasos a seguir.

Descubra la poesía de Louise Glück, Nobel de Literatura 2020

Ofrecemos una pequeña muestra del universo de esta poeta, con una selección de algunos de sus versos más aclamados.


“Así se vive cuando tienes un corazón helado./ Como yo: entre sombras, arrastrándose sobre la roca fría,/ bajo las copas inmensas de los arces”. Ofrecemos una pequeña muestra del universo poético de Louise Glück, premio Nobel de Literatura 2020 a través de una selección que incluye versos de Ararat (1990), un poemario que le abrió a los lectores de fuera de EE UU e Iris salvaje, (1993, en España publicado por Pre-Textos como gran parte de su obra) uno de sus libros más reconocidos y con el que ganó el Pulitzer en 1993.


El espino


Al lado tuyo, pero no

de tu mano: así te miro

andar por el jardín

de verano: las cosas

que no pueden moverse

aprenden a mirar. No necesito

perseguirte a través

del jardín; en cualquier parte

los humanos dejan

señal de lo que sienten, flores

esparcidas en el polvo del camino, todas

blancas y doradas, algunas

levemente alzadas

por el viento de la tarde. No necesito

seguirte adonde estás ahora,

hundido en la ponzoña de este campo, para

saber la causa de tu huida, de tu humana

pasión, de tu rabia: ¿por qué otra cosa

dejarías caer todo aquello que has acumulado?

De Iris salvaje, Versión de Eduardo Chirinos



Lamium


Así se vive cuando tienes un corazón helado.

Como yo: entre sombras, arrastrándose sobre la roca fría,

bajo las copas inmensas de los arces.

El sol apenas me alcanza.

A veces, al comenzar la primavera, lo veo elevarse a lo lejos.

Luego crecen las hojas sobre él, hasta cubrirlo todo.

Siento su brillo entre las hojas, vacilante,

como quien golpea un vaso con una cuchara de metal.




No todos necesitan de la luz

en igual medida. Algunos

creamos nuestra propia luz: una hoja plateada

como un sendero que nadie puede recorrer, un lago de plata

poco profundo bajo la oscuridad de los arces.




Pero esto ya lo sabes.

Tú y aquellos que piensan

que viven por la verdad, y en consecuencia,

aman todo lo que es frío.

De Iris salvaje. Versión de Eduardo Chirinos



La terquedad de Penélope


Un pájaro llega a la ventana. Es un error

considerarlos solamente

pájaros, muy a menudo son

mensajeros. Por eso, una vez

se precipitan sobre el alfeizar, se quedan

perfectamente quietos, para burlarse

de la paciencia, alzando la cabeza para cantar

pobrecita, pobrecita, un aviso

de cuatro notas, para volar luego

del alfeizar al olivar como una nube oscura.

¿Pero quién enviaría a una criatura tan liviana

a juzgar mi vida? Tengo ideas profundas

y mi memoria es larga; ¿por qué iba a envidiar esa libertad

cuando tengo humanidad? Aquellos

que tienen el corazón más diminuto son dueños

de la mayor libertad.

De Praderas. Traducción de Andrés Catalán



Amante de las flores


En nuestra familia, todos aman las flores. Por eso las tumbas nos parecen tan extrañas: sin flores, sólo herméticas fincas de hierba con placas de granito en el centro: las inscripciones suaves, la leve hondura de las letras llena de mugre algunas veces… Para limpiarlas, hay que usar el pañuelo.

Pero en mi hermana, la cosa es distinta: una obsesión. Los domingos se sienta en el porche de mi madre a leer catálogos. Cada otoño, siembra bulbos junto a los escalones de ladrillo. Cada primavera, espera las flores. Nadie discute por los gastos. Se sobreentiende que es mi madre quien paga; después de todo, es su jardín y cada flor es para mi padre. Ambas ven la casa como su auténtica tumba.

No todo prospera en Long Island. El verano es, a veces, muy caluroso, y a veces, un aguacero echa por tierra las flores. Así murieron las amapolas, en un día tan sólo, eran tan frágiles…

De Ararat, traducción de Abraham Gragera López

Confesión


Decir que nada temo sería faltar a la verdad. La enfermedad, la humillación, me atemorizan. Tengo sueños, como cualquiera. Pero aprendí a ocultarlos para protegerme de la plenitud: la felicidad atrae a las Furias. Son hermanas, salvajes, que no tienen sentimientos, sólo envidia.

De Ararat, traducción de Abraham Gragera López

Selección: Diario El País, Madrid

Un poeta en defensa de Armenia

a Agustín Tavitián, in memoriam


En 1986 dicté una conferencia en torno a la cultura armenia. Hablé, entre otras cosas, de Mesrop Mashtóts, inventor de los caracteres armenios, fundador de la cultura armenia escrita. Tenía el conocimiento de sabios siríacos y griegos. Su creación, su invento fue de tal perfección que los caracteres hasta hoy no han sufrido mayores modificaciones. Recordemos el año: 361. Señalé, en la oportunidad, la importancia de la literatura armenia medieval.

No podemos analizar el conflicto actual sin tener en cuenta el genocidio contra​el pueblo armenio. Se calcula entre un millón y medio y dos millones de civiles armenios que fueron perseguidos y asesinados por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio Otomano. El hecho ocurrió entre 1915 y 1923. Fue una deportación, además, forzosa para exterminar la cultura armenia. Se caracterizó por la brutalidad en las masacres. Fue el primer genocidio moderno. Es el segundo caso de genocidio más estudiado después del Holocausto. Vale recordar que el primero de los países en reconocer el genocidio armenio fue Uruguay, en 1965, cuando se conmemoraban los cincuenta años de los crímenes. Por último: hasta la fecha Turquía no admite que se trató de un genocidio, sostiene que las muertes no fueron el resultado de un plan sistemático de exterminio masivo y premeditado.

Esta breve introducción es imprescindible para comprender el conflicto de nuestros días en Nagorno Karabaj. Debemos recurrir a las palabras de Ester Mkrtumyan, embajadora de Armenia en Argentina, concurrente en Uruguay, Chile, Paraguay y Perú. Dice: “Hay dos cuestiones fundamentales. En primer término, la actitud armamentista, belicista y totalitaria del presidente de Azerbaiyán, que considera que Artsaj es únicamente un trozo de tierra. En segundo lugar, la actitud parcial y beligerante de Turquía, que sigue desarrollando sistemáticamente la política anti armenia que siempre la ha caracterizado, al punto de no reconocer siquiera el Genocidio de 1915”.

También señala que “últimamente se intensificaron las declaraciones y ahora nosotros tenemos también datos de que unos cuatro mil mercenarios de ISIS están contratados por parte de Turquía para combatir contra la población de Nagorno Karabaj”.

“Es una verdadera guerra porque se usa artillería pesada, cohetes, aviones no tripulados y la mayor parte del armamento que está usando Azerbaiyán es de producción turca. Esta vez no hay una violación de tregua en la misma línea de contacto sino que abarca poblaciones civiles. Entre los muertos en Nagorno Karabaj hay mujeres y niños”.

Asimismo comentó la embajadora: “Azerbaiyán y Turquía quieren desestabilizar la región del Cáucaso Sur y llevar las negociaciones fuera del ámbito de Europa y Rusia”.

Hemos ido recapitulando artículos para que el lector pueda comprender un poco más hechos, circunstancias, realidades. La gran mayoría – incluimos a intelectuales, periodistas, gente de la cultura – desconoce todo o casi todo del pueblo armenio. A veces por ideología, otras por imbecilidad o torpeza, muchas por mala fe. Recordemos que Armenia, cuyos orígenes se remontan al segundo milenio antes de nuestra era, alternaba entre la autonomía y la sujeción al Imperio Romano. Su adhesión e integración en la cultura greco-romana marcó para siempre su alineamiento con la civilización de Europa.

Otro dato no menor es que el cristianismo selló para siempre la identidad armenia. La arquitectura cristiana y las cruces en piedra fueron sus aportes más importantes a la cultura universal. La traducción de la Biblia al armenio clásico modeló la lengua y fue calificada como “la reina de las traducciones”. La literatura cristiana enriqueció la antigüedad y la edad media, los monasterios fueron las universidades.

En un medio de Chile Ester Mkrtumyan comentó hace unos días: "El ataque turco-azerí del 12 de julio se inscribe en el marco de los intentos conjuntos de Azerbaiyán y Turquía de desviar la zona de influencia del Cáucaso Sur de la órbita de decisiones ruso-europeas hacia las intenciones expansionistas de la Turquía actual. Hoy día toda Europa está mirando con atención el proceso de expansión turca hacia sus países limítrofes, hacia el Cáucaso Sur, hacia el mundo islámico, hacia el Mediterráneo Oriental, hacia Libia y hacia el mar Egeo, sus planes de ocupación de territorios de Siria e Irak, su presión para debilitar las comunidades armenias de los países árabes".

Moscú confirmó ayer la presencia de combatientes extranjeros pertenecientes a grupos armados ilegales en la región del Alto Karabaj. Habló de “terroristas extranjeros y mercenarios”. Emmanuel Macron en declaraciones recientes se siente preocupado por los mensajes guerreros que Turquía profirió en las últimas horas. “Nosotros no lo aceptamos”, afirmó.

Movsés Jorenatsi, considerado el padre de la historia de Armenia, escribió hace siglos: “Aunque somos pueblo pequeño y de número limitado, muchas veces sometido a reinados extranjeros, también en nuestra tierra se han realizado hazañas dignas de ser escritas y recordadas”.

Carlos Penelas
www.carlospenelas.com
Buenos Aires, octubre de 2020

Por amor al crimen

El policial puede pensarse también como una erótica criminal. Así, al menos, lo explicita el título del último libro de Germán Cáceres: Por amor al crimen (Moglia ediciones), volumen de relatos que oscilan entre el thriller y el noir para ofrecernos un variopinto paisaje de delitos que se despliegan a la vez como un fresco de la violencia cotidiana en la metrópoli contemporánea. Entrevista por Gustavo Bernstein.



Autor de una vasta obra que incursiona en diversos géneros literarios: cuentos, novelas, la dramaturgia, las ficciones infantiles y juveniles y una copiosa ensayística que motivó el Premio Eduardo Mallea de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Cáceres fue también galardonado en Bulgaria con el título de Gran Maestro del Relato Policial, oficio en el que reincide en este nuevo compendio de cuentos sobre el que tuvo la gentileza de dialogar.

–¿Cómo comenzó tu acercamiento al género y cómo derivó en esta compilación?
–Leí un reportaje que le hicieron a García Márquez, en el cual él afirmaba que las cosas valiosas de su vida y que influyeron en sus libros las tuvo aproximadamente hasta los ocho años: luego no le ocurrió nada importante. Yo, en cambio, a esa edad tuve vivencias significativas: leía muchas revistas de historietas que traían como protagonistas a detectives de la talla de Vito Nervio, Dick Tracy y Rip Kirby. Unos pocos años más tarde comencé a devorar folletines policiales. Mi entusiasmo fue tal que ambicionaba ser detective privado cuando fuera adulto.

–¿Quiénes son tus referentes del género?
–Los grandes de la novela negra: Raymond Chandler, Dashiell Hammett y Ross Macdonald. Estos autores describen una sociedad violenta que ha naturalizado el crimen. Además, también los policías, jueces, empresarios y políticos integraban la trama delictiva. De los tres, mi favorito es Macdonald por su aproximación psicológica a los personajes, sobre todo el buceo introspectivo que realiza su detective Lew Archer.

–¿Cuáles son, a tu entender, las premisas de un buen relato policial?
–Nada menos que ser atrapante. El suspenso es necesario no tanto para descubrir quién fue el culpable, sino para mantener pendiente al lector del desarrollo de la trama, la cual debe ser original. Aclaro que el género fue enriqueciéndose prestando atención no solo a la personalidad del héroe, sino también indagando sobre el ámbito en el cual actúa.

–Tu libro se divide en cinco acápites: Los cinéfilos, Instantáneas, Aparecidos, Secretos de la plástica y Bonus Track. ¿Qué singularidades conceptuales o temáticas te llevaron a reunirlos de ese modo?
–En principio los utilicé como un paratexto para realzar el libro. Respecto a las temáticas, en los cuentos que integran Los cinéfilos está presente el cine. Como padezco de cierta cinefilia, no fue casual que imaginara esas historias. Instantáneas me pareció un título apropiado por la brevedad de los cuentos que lo integran. Aparecidos responde a que son relatos plagado de fantasmas – una cuestión que me fascinó y asustó de chico– o incursionan en la literatura fantástica. Aunque me encanta la pintura, Secretos de la plástica obedece al hecho de que a través de este bello arte están parapetadas organizaciones criminales que trafican con las obras. Un ejemplo es el implacable Ripley, protagonista de varias novelas de Patricia Highsmith. En cuanto a los demás cuentos, aunque solo algunos rozan el género policial, no quería que permanecieran inéditos. Entonces los agrupé con el título de Bonus Track, que se emplea para denominar la música adicional que se agrega a un álbum que se reedita.

–En algunos relatos aparecen situaciones sobrenaturales o de ciencia ficción; en otros se abunda en viñetas humorísticas o en el entramado de un crimen impune, todo lo cual parece alejarlos de la estructura clásica o pura del género: investigación detectivesca, pistas del crimen y resolución del enigma. ¿Cómo concebís estos cruces y derivaciones?
–Justamente Chandler, Hammett y Macdonald se alejan –por su atención y acento puesto en el tema social– de la novela enigma, a la que también se la puede llamar whodunit. Además, no debe olvidarse que John Connolly, uno de los más prestigiosos escritores de la actualidad, introduce en sus tramas policiales elementos sobrenaturales.

–Los cuentos tienen un estilo llano, vertiginoso. No se detiene en ociosos menesteres ni se regodea en descripciones manieristas, sino que va al hueso de la acción. ¿Coincidís con la premisa arlteana del cross a la mandíbula?
–Si bien coincido con Arlt, como también con otras premisas que ilustran su concepción narrativa, en mi caso me guía la intención de que el relato sea ágil, con ritmo. Tal vez me deformó mi asiduidad al cine de acción.

–O al comic, porque muchos relatos se estructuran a partir de una concatenación de cuadros o escenas, como si la base de la estrategia narrativa proviniera de la historieta o como si hubiera un story board original que adquiere forma literaria. ¿Transpolás deliberadamente esas técnicas?
–No es premeditado, pero como leí (y leo) historietas porque escribo ensayos sobre este llamado noveno arte, tal vez he asimilado sus procedimientos para mantener el interés del lector. Tuve muchas conversaciones con el gran guionista Ricardo Barreiro, así que seguramente asimilé no pocas de sus estrategias.

–En el volumen hay además un marcado color local, una decidida atmósfera porteña, como si el relato policial te sirviera, más allá del problema y su resolución, para retratar una idiosincrasia. ¿Qué atributos le confiere al género una ciudad como Buenos Aires?
–Entiendo que el escritor debe ubicar la acción en escenarios que conoce para que sus textos posean verosimilitud. Y salvo Buenos Aires, donde resido, apenas recorrí otros lugares del país y del exterior, tan solo fueron fruto de viajes y de vacaciones.

–Si tuvieras que definir tu marca de autor o tus aportes personales al policial, ¿qué destacarías?
–Entiendo que eso lo tienen que señalar los lectores, no yo. Hago mía la frase del gran director de cine Leopoldo Torre Nilsson: los autores somos los peores defensores de nuestras obras, en el fondo no las conocemos. Sin embargo, algo me siento obligado a decir: intento construir una buena historia, que interese y enganche.

–¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
–Estoy pasando por una suerte de nebulosa. Deseo escribir algo nuevo y distinto pero no sé por dónde empezar. En un principio quise aventurarme en un ensayo sobre la obra de Ross Macdonald, para lo cual tendría que volver a leer todos sus libros. Pero después pensé que así podría malograr el grato recuerdo juvenil que tengo de su narrativa. Ha pasado mucho tiempo y hay nuevos escritores con propuestas renovadoras, como Henning Mankell, Benjamin Black, Manuel Vázquez Montalbán, Andrea Camilleri, Petros Márkaris, Arnaldur Indridason, Pierre Lemaitre y la inmensa lista sigue, sobre todo con argentinos como José Pablo Feinmann, Guillermo Martínez, Claudia Piñeiro y muchos otros. Posiblemente dañe no solo la imagen idealizada que tengo de aquellas lecturas, sino también la del mismo Macdonald. Después pensé en no leerlas e inventar una aventura de Lew Archer en Buenos Aires, con el recuerdo –tal vez irreal– que tengo de él. Pero tampoco me convenció. Veremos, espero que algún hecho o lectura me despierte alguna musa.