Llegaron los primeros

Sin Feria del Libro, este año, la tradicional campaña "Libro%", que permite a las bibliotecas populares la compra de libros con descuento a través de CONABIP se realiza de forma on line. Todavía quedan unos días pero ya recibimos el primer envío, de la editorial Fiordo.


Próximamente estos títulos estarán disponibles para nuestros socios, cuando reabramos al público.

Biblioteca digital

En medio de la pandemia, y aún con las puertas cerradas por la cuarentena, presentamos una nueva biblioteca digital disponible para nuestros socios.


Se trata de ebooks que se pueden leer desde cualquier dispositivo. La página para acceder es https://sites.google.com/view/bibliotecadigitalcsv. Allí encontrará estantes de Narrativa Argentina, Narrativa Europea, Narrativa Latinoamericana y Narrativa Norteamericana.

Se habilita para los socios de nuestra Biblioteca que lo soliciten al correo electrónico carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El amante de Lady Chatterley

de D. H. Lawrence
(Publicaciones Sol90 S.L., Buenos Aires, 2020, 320 páginas)


La novela adopta una óptica omnisciente y es muy psicológica porque bucea en los más íntimos recovecos de los sentimientos y opiniones de los personajes. Se señalan también el desasosiego y la soledad que después de la Primera Guerra Mundial sufrían las clases altas inglesas.

Otro dato que revela es el odio visceral y despreciativo del pueblo británico hacia los irlandeses, así como el desmoronamiento de las glamorosas campiñas y casas de Inglaterra, que son reemplazadas por las fábricas y los barrios obreros propios de la era industrial. Hay un notorio conflicto de clases, lleno de contradicciones. La señora Bolton, asistente y enfermera de Sir Clifford, propietario de una mina, reconoce que: “En una disputa entre patronos y obreros, ella se ponía siempre del lado de los obreros. Pero cuando no había litigio de ningún género, suspiraba de ganas de ser superior, de pertenecer a la clase más elevada”. Pero el terror hacia el comunismo había calado hondo en ese país.

Connie (Constance) Chatterley es una mujer sumamente conflictuada, como su esposo Sir Clifford, que en esa guerra fue herido y no solo quedó inválido sino también impotente: no tuvieron hijos. Esa tortura interior que sufren ambos también la padecen los demás personajes secundarios por innumerables motivos.

De las tantas críticas que emite la novela hacia todos los sectores sociales, no escapan los escritores, a los que considera como entes esclavos del ego y de la ostentación de su obra.

La prosa de Lawrence es excelente pero sin ornatos, con precisas descripciones de los barrios de mineros y el inmenso bosque situado al lado de la mansión del matrimonio.

Según relata Lawrence, en el período de entreguerras el hombre y la mujer no se entendían sexualmente. La aparición del guardabosque Oliver Mellors, que está al servicio de Sir Clifford, hace cambiar de rumbo y de sentido a El amante de Lady Chatterley. Debe reconocerse que es un hombre atormentado porque ha sufrido mucho y prefiere vivir en soledad, lejos de todo contacto humano. Es un escéptico sobre la humanidad a la que considera frustrada: “Sin embargo, es una vergüenza lo que se ha hecho con la gente durante estos últimos cien años: han reducido a los hombres simplemente a insectos obreros, y les han quitado toda su virilidad y toda su vida auténtica”. Pero sucede que él y Connie se enamoran y tienen relaciones intensas y fogosas, que el autor describe en clave de sexo explícito, con una audacia inaudita y, a la vez, exquisita riqueza literaria. El libro se erige en una celebración del erotismo, y asocia la pujante naturaleza del bosque con el impulso vital de aquel. La novela promovió una escandalosa polémica, fue tildada de pornógrafa e implacablemente censurada y tuvo muchos problemas para su edición: recién pudo hacerlo en el Reino Unido en 1960 (antes fue publicada en Florencia en 1928). Desde hace años está considerada un clásico de la Literatura Universal.

Connie valora el cuerpo humano más que al espíritu. Ella “se daba perfecta cuenta de que le tenía miedo a la sociedad; sabía por instinto que era una bestia maligna y parcialmente loca”.
La carta final de Mellors es una auténtica declaración de amor, que señala una transformación absoluta en su personalidad semisalvaje.

En el transcurso de la narración se deslizan pensamientos y reflexiones agudas: “Se supone que el mundo está lleno de posibilidades, pero se limitan a muy pocas para la mayoría de la gente”. “Con aquellas criaturas que constituían las masas industriales, y sabiendo cómo eran las clases superiores, no había esperanza; no había ya ninguna clase de esperanza”. En su carta Mellors proclama que:”El dinero le envenena a uno cuando lo tiene, y le mata de hambre cuando no lo tiene”.

D.H.Lawrence (Inglaterra, 1885/Francia, 1930), autor de novelas, cuentos, poemas, obras de teatro, ensayos y libros de viajes, fue muy cuestionado y calificado de pornógrafo, pero finalmente se lo consideró como uno de los mayores narradores de su siglo. Es célebre por sus novelas Hijos y amantes (1913), El arco iris (1915) y Mujeres enamoradas (1920). Además de ser un reconocido y prolífico poeta, también sobresalió como extraordinario cuentista, y se destacan los relatos incluidos en El oficial prusiano y otras historias (1914). El realizador Ken Russell realizó una antológica adaptación cinematográfica de Mujeres enamoradas (Reino Unido, 1969).

Germán Cáceres

"Vivamos", por Rocío Danussi

Presentamos un relato escrito y leído por Rocío Danussi.

Gauguin

Pablo García Peña nos trae otra efeméride para recordar a Paul Gauguin, uno de los más grandes pintores en la historia de la humanidad.


Creer en el tiempo

Lo que la poesía viene diciendo desde hace cuánto, por Eduardo Milán


Ejercer lo que no hay por derecho lo constituye. Es lo que entiendo por el notable concepto de performatividad de Judith Butler. Es un modo de acción liberadora. La poesía lo viene diciendo desde hace cuánto. “El día en que la mujer hable el mundo cambia”, dice Rimbaud (cito de memoria: Rimbaud es una forma de oleaje en seco, de ahí el desierto, las arenas de Abisinia que podrían existir o no existir). Es cierto. En cuanto a la vejez, el retorno del haikú (la dictadura del haikú diría mi amigo Ullán, el de El camino...) son las diecisiete sílabas de la vejez que se permite caer en profundidad porque ya no tiene tiempo. La épica es larga, no tiene por objeto la cala salvo lo que se cala para no correr peligro: el silencio en portugués que no tiene nada que ver con la épica. El silencio es una concentración dilatada, el círculo concéntrico de mi moneda tirada horizontalmente —lo más posible de un joven que no se agacha, un rockero que tiene a su alcance el punto de flexión del junco que no tiene doblez —las dos caras del junco: no— se curva, no se dobla, cuervea en negro para horizontalizar el aire de su mirada que ya es puro perfil, cante de Morente no de Camarón, ese subía, se le iba arriba el palmoteo de la voz. Mundo suprasensible si lo hay el del Camarón. No hay ángeles, hay Camarón. En cuanto al extranjero, el migrante lo acaba allí donde el otro, al ejercerlo, constituye el derecho que no tiene. Una humanidad se está moviendo dentro de una humanidad que está quieta como un viejo que no quiere escribir su haikú: cree en el tiempo-todavía, en sus desdoblamientos posibles como un rizoma que fuera más que un rizo de espuma, su momento crocante donde desacelera su peso de mole, de playa en el pie, los dedos del pie abiertos por la sal que cura toda abertura: no hay más herida que la orilla del mar, en su contexto, claro, el de los principios. Lo de los principios lo diría Lezama. Pero es dar pie —se nos fue la mano de tanto darla o, resentida, de no darla— como un teatro que da pie entre ruinas, a lo vivo, con gente que está ahí adelante, no imaginaria.

Eduardo Milán
Diario El País, Uruguay

Freud para todos

Retomamos los aportes del periodista colombiano Pablo García Peña y sus infografías, en este caso dedicada a la conmemoración del natalicio de Sigmund Freud.


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Programa Libro% a distancia

Desde esta semana, y hasta el 20 de mayo, la Conabip habilitó a las Bibliotecas Populares de todo el país al programa de compra de libros con descuento, en su décimo quinta edición.


Tras la cancelación de la Feria del Libro, las Bibliotecas Populares de todo el país participan del Programa Libro% a distancia, con la compra de libros de manera on line a través de la plataforma de Conabip. En esta edición, las editoriales participantes son más de 250.

Se trata de 913 Bibliotecas Populares, distribuidas de la siguiente manera: 240 de la Provincia de Buenos Aires, 2 de Catamarca, 19 de la Ciudad de Buenos Aires, 46 de Chaco, 24 de   Chubut, 88 de Córdoba,  31 de  Corrientes,  44 de Ente Ríos, 6 de  Formosa, 9 de Jujuy, 52 de La Pampa, 5 de La Rioja, 32 de  Mendoza, 21 de Misiones, 28 de Neuquén, 29 de Río Negro, 19 de  Salta, 25 de San Juan, 8 de San Luis, 3 de Santa Cruz, 145 de   Santa Fe, 23 de Santiago del Estero, 2 de Tierra del Fuego y 12 de Tucumán.

Los libros llegarán a nuestra Biblioteca por correo, y una vez que podamos realizar las tareas con cierta normalidad serán incorporados a nuestro catálogo y estarán disponibles para los socios.

Peter Kaldheim: camello, vagabundo, beatnick y escritor debutante a los 70 años

El viento idiota recoge el viaje de huida y redención un admirador de Kerouac que recorre Estados Unidos para salvar su vida.


Podríamos leer 200 libros sobre Trump y sus tretas, sobre Kissinger y su política exterior, sobre el racismo y la violencia de las ciudades de Norteamérica, sobre la ñoñería de sus universidades y el despilfarro de su urbanismo... Y daría igual todo lo malo que aprendiésemos porque siempre podríamos encontrar una nueva historia que renueve la promesa de inocencia y libertad que asociamos a Estados Unidos.

El viento idiota (Temas de Hoy), memoria de juventud del escritor debutante Peter Kaldheim (1949), es un nuevo ejemplo de esa literatura tan dulce y esencialmente estadounidense.

Un resumen: estamos en Nueva York, en 1987 y Kaldheim es un escritor fracasado que consume y vende cocaína. En los últimos años ha perdido y enterrado a un par de parejas, se ha peleado con sus padres y ha sido despedido del trabajo de manera bochornosa. En el fin de semana de la Super Bowl (gana su equipo pero a él le da igual) culmina su carrera de camello: se compromete a vender siete gramos de cocaína pero esnifa 14 en dos días y descubre que no puede pagar a su proveedor. Así que se gasta sus últimos 30 dólares en un autobús que lo saque de la ciudad, lo más lejos que se pueda. Un amigo le ofrece cobijo en San Francisco, así que Kaldheim, que ha estudiado Letras en una universidad buena, se siente un poco Sal Paradise en En el camino.

Los siguientes meses, llenos de noches al raso, viajes en autoestop, vagabundos sabios, paisajes bellísimos y gente generosa que se cruza por su camino, confirman ese presagio. «Durante ese tiempo, hablar de Kerouac con la gente con la que me hablaba fue una manera de recordarme lo que de verdad me gustaba de vivir», explica Kaldheim. «¿Sabe lo que me gusta hoy de En el camino? Todo el jazz que sale».

¿Qué iba mal en su vida? «Yo quería ser escritor, pero en 10 años no había hecho más de 100 páginas y había dejado todas las historias que empecé», explica el autor. «Iba a los bares del ambiente literario para sentir que era parte de ese mundo y bebía y me drogaba para olvidar mi fracaso. Mi autoestima se estaba derrumbando. Y puede que hubiese algo aprendido: todos los escritores en los que me fijaba tenían vidas autodestructivas. Supongo que pensaba imitarlos para poder cumplir con mi misión como escritor».

Así, hasta llegar al punto dramático en el que Kaldheim se lanzó al muy americano viaje de redención, al estilo de las canciones de Springsteen. ¿Por qué los estadounidenses siempre se están marchando de casa en sus libros? «Somos un país de inmigrantes. Todos somos hijos de alguien que se fue y tenemos esa forma de vida interiorizada. Y supongo que las familias en Estados Unidos son un poco problemáticas y por eso la gente tiene raíces frágiles».

El viaje de Kaldheim estuvo lleno de momentos sórdidos y solitarios. Fue el viaje de un vagabundo, no el de un mochilero. Sin embargo, su relato es alegre. «La depresión no la sentí al huir. La depresión la tenía antes, mis adicciones expresaban esa angustia. En cuanto me subí al autobús me sentí libre de las responsabilidades que me atenazaban, alegre por empezar una nueva vida».

En los días buenos, el viajero de El viento idiota dormía y comía de la caridad del Ejército de Salvación; en los días muy buenos, tenía una biblioteca pública en la que pasar la tarde y leer. «Las bibliotecas admiten a los vagabundos, nadie te pregunta nada. Leí a Joyce».

¿Y no eran los 80 una época de valores conservadores y más bien egoístas? «Entre los vagabundos, no. Igual que no ocurre ahora. ¿Qué conservadurismo puede haber entre los que no tienen nada? Hay gente que duda de que un viaje así sea posible hoy en día. Bueno, creo que colarse en un tren de mercancías no es tan fácil como antes. Pero la gente es la misma. Vas a encontrar más gente buena que mala allá donde vayas».

Un ejemplo: Gino, el dueño de un Audi que cruzaba el país de sur a norte y que reclutó a Kaldheim para que le diese relevos al volante. Al principio, Gino era un tío enrollado con ganas de charla; después, se convirtió en su irritante mala conciencia: «Se parecía físicamente a mi padre. Era un hombre muy recto que había perdido a su familia por la adicción a la cocaína de su mujer. Era el espejo que reflejaba el daño que había hecho, el que me decía que crecer consistía en asumir mi responsabilidad. Un adicto es sobre todo, eso, alguien que vive en un presente perpetuo y que intenta creer que sus actos no tienen consecuencias».

El viento idiota necesitaba una enseñanza vital de ese tipo para ser un texto redondo. Eso y un final feliz como los que aún promete América.

Luis Alemany
Diario El Mundo, España

Papeles en el viento

de Eduardo Sacheri
(Alfaguara, Buenos Aires, 2020, 448 páginas)


Como es habitual en su narrativa, la pasión por el fútbol está presente y no pierde ocasión de mostrar los vastos conocimientos que posee sobre el tema.

Los cuatro protagonistas (el Mono, Fernando, el Ruso y Mauricio) son típicos hombres de barrio, en este caso Castelar. La trama de la novela es de un realismo incuestionable y está estructurada como un montaje paralelo, con numerosos raccontos y elipsis, de allí que en 2015 dio origen a una película dirigida por Juan Taratuto y con guión de ambos (tener en cuenta que Papeles en el viento ya había sido publicada en 2011). Se disfruta en ella un sabor popular, que demuestra que Sacheri tiene “calle” y por ello penetra en la psicología de los personajes y los pinta tan vívidos.

Todo gira en el intento de vender un jugador poco dotado a través de un marketing que no elude las fake news ni los videos falsos. Después que el Mono fallece, ese dinero se utilizará para que su hija Guadalupe pueda cursar buenos estudios hasta que cumpla la mayoría de edad.

En varios episodios, el novelista oculta información para producir una inesperada sorpresa como también aumentar el suspenso sobre esa complicada venta. Pero el recurso no resulta cuestionable porque es verosímil y además el autor deslizó anteriormente pistas y guiños al lector.

La escritura de Papeles en el viento es moderna, cálida, de extraordinaria solidez y entretenida lectura. Está muy dialogada, y allí descuella su talento de escritor. Algunos de los parlamentos son violentos e implacables como los sostenidos entre Fernando y la viuda del Mono.

Tanto en los diálogos como en la prosa aparecen comentarios que demuestran mucha sabiduría de la vida (“El Polaco los saluda como si fueran viejos amigos pero, como no lo son, sus gestos y sus frases son aparatosos”) e imágenes muy originales (”…la afeitada perfecta si no fuera porque se cortó en dos o tres sitios, tal vez por la angustia o la tensión. Un náufrago que enciende la última fogata al paso del último barco”/ “La conversación se desliza como esos patines de franela que a Mauricio lo obligaban a usar, de chico, para no marcar el parquet encerado de la casa de su abuela”).

Eduardo Sacheri nació en Buenos Aires en 1967. Es profesor y licenciado en Historia, guionista y escritor. En 2016 obtuvo el Premio Alfaguara de Novela por La noche de la Usina, que Sebastián Boresztein llevó al cine con el título de La odisea de los giles (2019), ganadora del Premio Goya a la mejor película iberoamericana. Su novela La pregunta de sus ojos (2005) también fue filmada por Juan José Campanella con guión de ambos (El secreto de sus ojos, 2009), que recibió el Oscar a la mejor película extranjera. Escribió libros de relatos y varias novelas, entre las cuales Aráoz y la verdad (2008) fue adaptada el teatro. Su obra fue traducida a más de veinte idiomas.

Germán Cáceres

Este libro forma parte del catálogo de la BibliotecaSiendo socio puede retirarlo para su lectura.

Ida Vitale por Belén Rueda

«Fortuna» de Ida Vitale por Belén Rueda

Los colores del incendio

de Pierre Lemaitre
(Ediciones Salamandra, Barcelona, 2019, 432 páginas)


En la primera parte, que se desarrolla durante 1927-1929, aparece el siguiente epígrafe de Jakob Wassermann: “En el fondo, no hay buenos ni malos, ni personas honradas ni bribones, ni corderos ni lobos: sólo los castigados y los impunes.” Wassermann es el autor de la célebre novela El caso Maurizius (1928), en la cual este personaje es condenado injustamente a cadena perpetua. Fue llevada al cine por Julian Duvivier en 1954. Los colores del incendio consta de una segunda parte ambientada en 1933 y de un breve Epílogo; su título proviene de un poema de Louis Aragon y es la continuación de su novela Nos vemos allá arriba (2013), que obtuvo el premio Goncourt.

Tras la muerte de Marcel Péricourt, titular de un poderoso banco, su hija Madelaine, que jamás se interesó por esa operatoria, hereda una fabulosa fortuna. Valiéndose de esta inexperiencia, Gustave Joubert, un prestigioso funcionario de esa institución – en combinación con Léonce Picard, la dama de compañía y de confianza de ella–, logran arrebatarle su patrimonio y dejarla prácticamente en la ruina. Charles, el hermano del fallecido, también participa de su hundimiento y, por su parte, André Delcourt, preceptor de Paul, el pequeño hijo de la víctima, es un pervertido que abusa de él.

Madelaine va descubriendo toda esta manipulación y decide vengarse y logra finalmente su propósito, pero en su accionar demuestra también carecer de escrúpulos y recurre a maniobras ilícitas ayudada por ladrones y falsificadores: “… no era más que un bloque de odio animado por un frío deseo de venganza. Era inhumana.” Hay otros títulos, como Vestido de novia (2009), en el que Lemaitre se regodea en el sadismo y la desmesura. En esta novela, los únicos personajes inocentes son Paul, Vladi (la simpatiquísima mucama polaca) y la excéntrica soprano Solange Gallinato, que provoca varias situaciones cómicas (existió y su verdadero nombre es Bernadette Traviers).

Como un coro de fondo se pinta el caótico clima político y económico que imperó entre las dos grandes guerras, con la ascensión del nazismo en Alemania, así como el avance de las ideas fascistas en Francia. “Los políticos estaban tan desprestigiados que los votantes no les prestaban oídos ni cuando decían la verdad”, afirma el autor en un capítulo.

La narración se ramifica en numerosos personajes y tramas, pero la calidad literaria de Lemaitre logra que se comprendan y se sigan con ansiedad los acontecimientos. Escribe con soltura, como si lo hiciera espontáneamente y sin revisar. Su prosa es impecable y a veces parece hablarle al lector. Su concepción literaria, aunque contemporánea, tiene muchos vínculos con la tradición decimonónica. No debe olvidarse que uno de sus escritores más admirados es Alejandro Dumas, al que considera su maestro. La traducción del francés de José Antonio Soriano Marco es superlativa, pero su vocabulario y sus locuciones están dirigidos a los barceloneses.

Lemaitre suele ser irónico, especialmente con la prensa escrita, pues un personaje afirma: “¡Si fuera tan inevitable y tan grave, los periódicos no hablarían de otra cosa!”, y el otro le responde: “Los periódicos no están para informar, ¿en qué planeta vives?”.

El guionista y escritor Pierre Lemaitre nació en París en 1951, y estudió Psicología. En 2006, ganó el premio a la primera novela en el festival de Cognac con Irène, en la que aparece el detective Camille Verhoeven, que es también protagonista de Alex (2011), Rosy & John (2011) y Camille (2012). Además, fue merecedor del Premio Roman France Télévisions, el de los Libreros de Nancy-Le Point, el de a la mejor novela francesa de 2013 de la revista Lire, y a la mejor novela del año según los libreros franceses en la revista Livres Hebdo. También es autor de Tres días y una vida (2016). Su obra fue traducida a varios idiomas.

Germán Cáceres