Bibliotecas en lucha
La voz de las Bibliotecas en el Congreso
Este martes 16 de enero Gisela Pérez, de la Confederación Argentina de Bibliotecas Populares, se presentó en el Plenario de Comisiones en el Congreso Nacional, durante el tratamiento de la Ley Ómnibus. El video con su intervención, y los mensajes grabados desde la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte.
La presidenta de la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, @CaroOrsi, y el alerta de las #BibliotecasPopulares que decimos #NoALaLeyOmnibus #AbajoElDNU @unidxsporla @sbibliotecario pic.twitter.com/D73jLGMHSI
— BibliotecaCSViamonte (@CSViamonte) January 15, 2024
Suelta de libros
Estuvimos en el Cacerolazo Cultural
En alerta y en defensa de la cultura
Este fin de año nos encuentra con el peligro de que gran parte de la cultura nacional sufra un recorte sin precedentes. Las medidas establecidas en la Ley Ómnibus que envió el presidente Javier Milei al Congreso es devastadora para la Conabip, los Institutos de Cine, Teatro y Música, y el Fondo Nacional de las Artes. Algunas de las entidades incluso, dejarían de existir. Además, ataca la ley del libro.
El proyecto de la “Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los argentinos” presentado ante la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, dedica su capítulo 3 a “Cultura”. Esa "Ley Ómnibus" de Milei pide eliminar el precio único de los libros y restringe el financiamiento a las Bibliotecas Populares. Además, el proyecto propone la derogación de la ley 24800, llamada “Ley Nacional del Teatro” sancionada en 1997 que creó el Instituto Nacional del Teatro, y el Decreto Ley 1224 de 1958 que constituyó el Fondo Nacional de las Artes.
CONABIP y libros
La “Ley ómnibus” incluye la reforma de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), creada por Domingo Faustino Sarmiento hace 153 años, en 1870. Varios artículos de la ley 23.351 son reemplazados en el proyecto. Primero establece que se las clasifique según la cantidad de obras, el movimiento diario de esas obras y las actividades culturales que desarrollen. A continuación, se informa que las bibliotecas populares dependerán de los subsidios que el Congreso les otorgue; para obtenerlos, se deberá acreditar “la necesidad social de los servicios en la zona de influencia de la Biblioteca Popular”, “las necesidades específicas para el crecimiento de las bibliotecas más carenciadas” y “el mayor esfuerzo” realizado en la prestación de servicios (no se determina quién lo evaluaría).
Como apunta Daniel Gigena en La Nación, la Conabip también cambiaría de nombre si se aprueba esta ley. Pasaría a llamarse Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares y continuaría bajo la órbita de la Secretaría de Cultura. Estaría a cargo de un presidente, un secretario y cinco vocales designados por el PEN. Solo el primero sería remunerado por sus tareas. Días atrás, trascendió que el bibliotecario y escritor Raúl Escandar sería el presidente del organismo. Para María del Carmen Bianchi, funcionaria saliente del área, estas reformas “arrasarían con una política de lectura de más de un siglo y medio”. Y agrega: “Demuele los objetivos, los recursos y la participación federal, además del modelo de relación entre el Estado y la sociedad. Al cancelar las asignaciones específicas, que fueron prorrogadas en 2022 por cincuenta años, los fondos que se asignarán a cada organismo dependen del Congreso. Hay un agravante en ese sentido y es que en la medida en que la dependencia es de bajo rango tiene menos posibilidades de incidir en la distribución de los recursos que le tocan”. Hasta ahora, el Fondo Especial creado por ley 23.351 le asigna a la Conabip un porcentaje de lo recaudado en premios de loterías y juegos; en el 2005, el PEN le agregó fondos especiales por el mismo monto recaudado.
Por último, en el artículo 60 se propone la derogación de la ley 25.542 de precio de uniforme de venta al público de libros o precio único. Esto supondría que cadenas de librerías o cualquier otro comercio (supermercados, por ejemplo), si lo quisieran, podrían vender libros a un precio similar e inferior al del costo, lo que supondría el cierre rápido y definitivo de librerías más pequeñas, que no podrían competir con tal estrategia. Por otro lado, la bibliodiversidad se vería afectada y las editoriales independientes, cuyos catálogos no son tan masivos como los de las que publican best sellers, correrían riesgo de supervivencia.
La ley establece que los descuentos al actual precio fijo pueden ser de hasta un 10% en ferias, días y semanas consagradas al libro o cuando la venta se realice a bibliotecas, centros de documentación, instituciones culturales y de bien público sin fines de lucro, y de hasta un 50% cuando los adquirentes sean el Ministerio de Educación (hoy Secretaría), la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares y otros organismos públicos que realicen compras para ser distribuidas en forma gratuita a instituciones educativas, culturales y científicas, o a personas de escasos recursos. Si se deroga, las librerías podrán ofrecer mayores descuentos, a costa de su porcentaje de ganancia.
INCAA
En el caso del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales se le retira su principal fuente de financiamiento (el 25% de la recaudación del Ente Nacional de Comunicación, a partir del impuesto a la facturación de los canales de TV y servicios de cable), que pasa al tesoro nacional. Según el proyecto, el INCAA recibirá directamente el llamado ”impuesto al cine” (10% sobre el precio de las entradas), pero el resto de sus fondos dependerán de lo que envíe el Ministerio de Economía, y establece que los gastos operativos y de personal no pueden superar el 25% de su presupuesto. Además, cambia la estructura de gobierno del Instituto y elimina la prestigiosa Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC).
INAMU
Recorta la autonomía del Instituto Nacional de la Música y elimina el “fondo de financiamiento” establecido por la ley 26.801, sancionada en 2012. Ahora los fondos “serán propuestos y asignados por la Secretaría de Cultura de la Nación u organismo que en el futuro la reemplace, dentro del Presupuesto General de la Nación”. Le quita al director todas las funciones de definición del funcionamiento, planificación estratégica y proyección presupuestaria para transformarlo únicamente en un "administrador de fondos", y elimina la obligatoriedad de que haya un artista nacional en cualquier show de un artista extranjero y de la difusión de música nacional en los medios públicos.
FNA
El Fondo Nacional de las Artes, promueve el desarrollo de artistas, gestores y organizaciones culturales mediante concursos y becas desde 1958, presidido hasta 1973 por la escritora Victoria Ocampo, quien lo fundó. Jorge Luis Borges, gran primer premio del FNA; Astor Piazzolla, Alejandra Pizarnik, Antonio Berni, Leopoldo Torre Nilsson, Leonardo Favio, Emilio Petoruti son algunos de sus beneficiarios. Su financiamiento proviene del cobro del “dominio público pagante” a editoriales, productoras de cine y empresas que exploten comercialmente obras libres de derechos, una vez pasados setenta años de la muerte de los creadores. Es un organismo autónomo y con autarquía funcional, administrativa y financiera, y tenía nombrado un presidente: el cineasta Javier Torre. “El FNA es una entidad intachable, admirada internacionalmente, que guarda la obra y el espíritu de nuestros artistas e intelectuales", dijo Torre a La Nación. Lo curioso es que Josefina Rouillet, esposa del asesor de Milei en la reforma del Estado, Federico Sturzenegger, fue gerenta general del FNA durante la gestión de Carolina Biquard, en el gobierno de Cambiemos.
INT
El Instituto Nacional del Teatro es un organismo fundamental para el desarrollo de la actividad teatral a lo largo y ancho de todo el país creado en 1997 por la ley 24.800, y es un ente autárquico. La "ley ómnibus" plantea su cierre. Mariano Stolkiner era el director designado, aunque su cargo no fue todavía oficializado por el Boletín Oficial (situación que también afecta al mismo Secretario de Cultura Leonardo Cifelli), y manifestó en sus redes sociales: “De manera completamente inesperada, me entero de este proyecto de ley que pretende cerrarlo. Ante este estado de situación, declaro mi enorme y urgente preocupación frente a esta medida, la cuál me resulta completamente incomprensible afectando a la sociedad en su conjunto. Llamo a la reflexión para que este proyecto derogatorio, que podría causar un enorme daño sobre nuestros preciados bienes culturales, conformantes fundamentales de nuestro patrimonio e histórica identidad nacional; no avance, convirtiéndose en una ley que tanto daño podría causar a nuestra sociedad en su conjunto”.
Otras repercusiones
“La Fundación El Libro, institución integrada por la Cámara Argentina del Libro, la Cámara Argentina de Publicaciones, la Sociedad Argentina de Escritores; la Cámara de Librerías, Papeleras y Afines; la Federación Argentina de la Industria Gráfica y el Sector español de Libros y Revistas, manifiesta su total y absoluto rechazo a los proyectos de derogaciones de leyes fundamentales para el funcionamiento del valioso y admirado sistema cultural argentino”.
La Cámara Argentina del Libro (CAL) también manifestó su “su preocupación por el proyecto de Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, recientemente presentado por el Poder Ejecutivo que propone derogar la Ley de Defensa de la Actividad Librera Nro. 25.542, iniciativa apoyada y llevada adelante por toda la cadena del sector del libro”. Para la CAL, este proyecto “pone en riesgo la existencia de las pequeñas y medianas librerías y consecuentemente, el acceso a la lectura y a la bibliodiversidad de forma federal e igualitaria”.
La CALI -Cámara Argentina de Librerías Independientes- también se manifestó en contra de la intención de derogar la Ley 25.542. “Advertimos el peligro que supone para el ecosistema librero, para la industria del libro en su conjunto y para sus destinatarios, lectoras y lectores -se lee en su comunicado-. Las librerías somos espacios culturales de encuentro, intercambio y vinculación con los lectores y también con toda la cadena del libro, a la que aportamos valor en el trabajo diario con editoriales pequeñas, medianas y grandes”.
Desde las Bibliotecas Populares nos autoconvocamos para manifestar nuestra oposición a este proyecto, y poonernos en estado de alerta por la cultura.
CONABIP y libros
La “Ley ómnibus” incluye la reforma de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), creada por Domingo Faustino Sarmiento hace 153 años, en 1870. Varios artículos de la ley 23.351 son reemplazados en el proyecto. Primero establece que se las clasifique según la cantidad de obras, el movimiento diario de esas obras y las actividades culturales que desarrollen. A continuación, se informa que las bibliotecas populares dependerán de los subsidios que el Congreso les otorgue; para obtenerlos, se deberá acreditar “la necesidad social de los servicios en la zona de influencia de la Biblioteca Popular”, “las necesidades específicas para el crecimiento de las bibliotecas más carenciadas” y “el mayor esfuerzo” realizado en la prestación de servicios (no se determina quién lo evaluaría).
Como apunta Daniel Gigena en La Nación, la Conabip también cambiaría de nombre si se aprueba esta ley. Pasaría a llamarse Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares y continuaría bajo la órbita de la Secretaría de Cultura. Estaría a cargo de un presidente, un secretario y cinco vocales designados por el PEN. Solo el primero sería remunerado por sus tareas. Días atrás, trascendió que el bibliotecario y escritor Raúl Escandar sería el presidente del organismo. Para María del Carmen Bianchi, funcionaria saliente del área, estas reformas “arrasarían con una política de lectura de más de un siglo y medio”. Y agrega: “Demuele los objetivos, los recursos y la participación federal, además del modelo de relación entre el Estado y la sociedad. Al cancelar las asignaciones específicas, que fueron prorrogadas en 2022 por cincuenta años, los fondos que se asignarán a cada organismo dependen del Congreso. Hay un agravante en ese sentido y es que en la medida en que la dependencia es de bajo rango tiene menos posibilidades de incidir en la distribución de los recursos que le tocan”. Hasta ahora, el Fondo Especial creado por ley 23.351 le asigna a la Conabip un porcentaje de lo recaudado en premios de loterías y juegos; en el 2005, el PEN le agregó fondos especiales por el mismo monto recaudado.
Por último, en el artículo 60 se propone la derogación de la ley 25.542 de precio de uniforme de venta al público de libros o precio único. Esto supondría que cadenas de librerías o cualquier otro comercio (supermercados, por ejemplo), si lo quisieran, podrían vender libros a un precio similar e inferior al del costo, lo que supondría el cierre rápido y definitivo de librerías más pequeñas, que no podrían competir con tal estrategia. Por otro lado, la bibliodiversidad se vería afectada y las editoriales independientes, cuyos catálogos no son tan masivos como los de las que publican best sellers, correrían riesgo de supervivencia.
La ley establece que los descuentos al actual precio fijo pueden ser de hasta un 10% en ferias, días y semanas consagradas al libro o cuando la venta se realice a bibliotecas, centros de documentación, instituciones culturales y de bien público sin fines de lucro, y de hasta un 50% cuando los adquirentes sean el Ministerio de Educación (hoy Secretaría), la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares y otros organismos públicos que realicen compras para ser distribuidas en forma gratuita a instituciones educativas, culturales y científicas, o a personas de escasos recursos. Si se deroga, las librerías podrán ofrecer mayores descuentos, a costa de su porcentaje de ganancia.
INCAA
En el caso del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales se le retira su principal fuente de financiamiento (el 25% de la recaudación del Ente Nacional de Comunicación, a partir del impuesto a la facturación de los canales de TV y servicios de cable), que pasa al tesoro nacional. Según el proyecto, el INCAA recibirá directamente el llamado ”impuesto al cine” (10% sobre el precio de las entradas), pero el resto de sus fondos dependerán de lo que envíe el Ministerio de Economía, y establece que los gastos operativos y de personal no pueden superar el 25% de su presupuesto. Además, cambia la estructura de gobierno del Instituto y elimina la prestigiosa Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC).
INAMU
Recorta la autonomía del Instituto Nacional de la Música y elimina el “fondo de financiamiento” establecido por la ley 26.801, sancionada en 2012. Ahora los fondos “serán propuestos y asignados por la Secretaría de Cultura de la Nación u organismo que en el futuro la reemplace, dentro del Presupuesto General de la Nación”. Le quita al director todas las funciones de definición del funcionamiento, planificación estratégica y proyección presupuestaria para transformarlo únicamente en un "administrador de fondos", y elimina la obligatoriedad de que haya un artista nacional en cualquier show de un artista extranjero y de la difusión de música nacional en los medios públicos.
FNA
El Fondo Nacional de las Artes, promueve el desarrollo de artistas, gestores y organizaciones culturales mediante concursos y becas desde 1958, presidido hasta 1973 por la escritora Victoria Ocampo, quien lo fundó. Jorge Luis Borges, gran primer premio del FNA; Astor Piazzolla, Alejandra Pizarnik, Antonio Berni, Leopoldo Torre Nilsson, Leonardo Favio, Emilio Petoruti son algunos de sus beneficiarios. Su financiamiento proviene del cobro del “dominio público pagante” a editoriales, productoras de cine y empresas que exploten comercialmente obras libres de derechos, una vez pasados setenta años de la muerte de los creadores. Es un organismo autónomo y con autarquía funcional, administrativa y financiera, y tenía nombrado un presidente: el cineasta Javier Torre. “El FNA es una entidad intachable, admirada internacionalmente, que guarda la obra y el espíritu de nuestros artistas e intelectuales", dijo Torre a La Nación. Lo curioso es que Josefina Rouillet, esposa del asesor de Milei en la reforma del Estado, Federico Sturzenegger, fue gerenta general del FNA durante la gestión de Carolina Biquard, en el gobierno de Cambiemos.
INT
El Instituto Nacional del Teatro es un organismo fundamental para el desarrollo de la actividad teatral a lo largo y ancho de todo el país creado en 1997 por la ley 24.800, y es un ente autárquico. La "ley ómnibus" plantea su cierre. Mariano Stolkiner era el director designado, aunque su cargo no fue todavía oficializado por el Boletín Oficial (situación que también afecta al mismo Secretario de Cultura Leonardo Cifelli), y manifestó en sus redes sociales: “De manera completamente inesperada, me entero de este proyecto de ley que pretende cerrarlo. Ante este estado de situación, declaro mi enorme y urgente preocupación frente a esta medida, la cuál me resulta completamente incomprensible afectando a la sociedad en su conjunto. Llamo a la reflexión para que este proyecto derogatorio, que podría causar un enorme daño sobre nuestros preciados bienes culturales, conformantes fundamentales de nuestro patrimonio e histórica identidad nacional; no avance, convirtiéndose en una ley que tanto daño podría causar a nuestra sociedad en su conjunto”.
Otras repercusiones
“La Fundación El Libro, institución integrada por la Cámara Argentina del Libro, la Cámara Argentina de Publicaciones, la Sociedad Argentina de Escritores; la Cámara de Librerías, Papeleras y Afines; la Federación Argentina de la Industria Gráfica y el Sector español de Libros y Revistas, manifiesta su total y absoluto rechazo a los proyectos de derogaciones de leyes fundamentales para el funcionamiento del valioso y admirado sistema cultural argentino”.
La Cámara Argentina del Libro (CAL) también manifestó su “su preocupación por el proyecto de Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, recientemente presentado por el Poder Ejecutivo que propone derogar la Ley de Defensa de la Actividad Librera Nro. 25.542, iniciativa apoyada y llevada adelante por toda la cadena del sector del libro”. Para la CAL, este proyecto “pone en riesgo la existencia de las pequeñas y medianas librerías y consecuentemente, el acceso a la lectura y a la bibliodiversidad de forma federal e igualitaria”.
La CALI -Cámara Argentina de Librerías Independientes- también se manifestó en contra de la intención de derogar la Ley 25.542. “Advertimos el peligro que supone para el ecosistema librero, para la industria del libro en su conjunto y para sus destinatarios, lectoras y lectores -se lee en su comunicado-. Las librerías somos espacios culturales de encuentro, intercambio y vinculación con los lectores y también con toda la cadena del libro, a la que aportamos valor en el trabajo diario con editoriales pequeñas, medianas y grandes”.
Desde las Bibliotecas Populares nos autoconvocamos para manifestar nuestra oposición a este proyecto, y poonernos en estado de alerta por la cultura.
Vacaciones
Felices fiestas
Salvaje y de espíritu libre, Tove Jansson, la finlandesa más leída y querida fuera de su tierra
Fue pintora, ilustradora, novelista, guionista y caricaturista política. Criticó abiertamente a personajes como Hitler y Stalin. En 2024 Glenn Close protagonizará una de sus novelas. Tres de sus cuatro libros editados en castellano forman parte de nuestro catálogo.
Una vida fuera de lo común, es lo que se dice de Tove Jansson, una de las artistas y autoras más queridas de Finlandia. Nació en Helsinki el 9 de agosto de 1914, en el seno de una familia de artistas: su padre fue el escultor Viktor Bernhard Jansson; su madre, Signe Hammarsten-Jansson, diseñadora e ilustradora. Sus dos hermanos menores, Per Olov y Lars Jansson, también se dedicaron al arte, el primero fue fotógrafo; el otro, dibujante.
La pequeña Tove se crio en un ambiente liberal, creativo, y desde niña demostró sus inclinaciones artísticas. “Quiero ser una cosa salvaje, no una artista”, escribió en uno de sus diarios. Los barrios de Helsinki, Katajanokka Töölö, y el archipiélago costero Pellinge [compuesto por numerosas islas e islotes] influyeron en su vida y en sus obras.
Y el verano pasado sucedió algo imperdonable: comencé a tenerle miedo al mar. Las olas gigantes ya no significaban aventura, sino miedo, miedo y preocupación (...) Sabíamos que era hora de regalar la cabaña, escribió a los 80 años en un texto que ilustró Tuulikki.
Dicen que durante el último viaje en barco que la separaba de la isla, nunca miró hacia atrás. En junio de 2001, Tove falleció y su rostro sonriente, enmarcado por una corona de flores, se convirtió en la “estampita” de esta gran artista.
Fabiana Scherer
La pequeña Tove se crio en un ambiente liberal, creativo, y desde niña demostró sus inclinaciones artísticas. “Quiero ser una cosa salvaje, no una artista”, escribió en uno de sus diarios. Los barrios de Helsinki, Katajanokka Töölö, y el archipiélago costero Pellinge [compuesto por numerosas islas e islotes] influyeron en su vida y en sus obras.
Entre la ficción y la memoria, Tove publicó en 1968 La hija del escultor, que se editó en estos días en castellano con traducción (del sueco) a cargo del escritor Christian Kupchik [fallecido en septiembre de este año]. En estas páginas uno descubre ese vivir bohemio, un regresar a la infancia con la mirada de una adulta, pero también con la sorpresa e imaginación de una niña impulsada por el arte, el miedo, la naturaleza, los peligros, la nieve, las tormentas, el mundo exterior e interior.
El estudio está lleno de esculturas, grandes y blancas mujeres que siempre han estado allí –describe Tove en La hija del escultor–. Están paradas por todas partes, los movimientos de sus brazos son inciertos y tímidos, y miran más allá de uno porque se muestran desinteresadas y tristes, aunque de una manera totalmente diferente a la de los ángeles.
Fue en brazos de su madre, Ham, como la llamaban [originaria de Suecia, una de las ilustradoras más talentosas de Finlandia, una mujer cuyas obras adornaron libros, revistas y sellos en todos los países nórdicos], que Tove aprendió a dibujar.
Mi madre tiene el pelo abundante y oscuro, te envuelve como una nube. Huele muy bien, es como el cabello de las reinas tristes del libro (…) Su perfil es afable y serio –describe en la novela recién editada en el país–. Allí va ahora regando la vida sin que nadie se dé cuenta lo bella y triste que está.
En la biografía autorizada Life, Art, Words, de Boel Westin, la académica sueca cuenta que la madre de Tove –si bien apoyaba la devoción artística de su marido–, renunció a sus sueños y se centró en proporcionar a la familia un ingreso estable. Esta división de roles impactó en las vivencias de Tove, por lo que abrazó la libertad y destacó el preponderante lugar de las mujeres.
Papá ama a todos los animales porque no lo contradicen. Y, si bien los ama a todos, tiene predilección por los que son peludos. Y ellos también lo aman, porque saben que pueden hacer exactamente lo que quieren –traduce Kupchik en La hija del escultor–. Con las señoras, en cambio, es un asunto por completo diferente. Si hace esculturas de ellas, se convierten en mujeres, pero mientras sigan humanas la cuestión es difícil. Ni siquiera pueden modelar correctamente y hablan mucho, demasiado. Mamá, por supuesto, no es una señora y nunca lo ha sido.
Es la misma Westin que señala que durante la mayor parte de su vida, Tove Jansson consideró que la pintura y el dibujo eran su principal vocación. Fue pintora, ilustradora, novelista, historietista, guionista y caricaturista política en diarios y revistas. Hasta fines de octubre pasado se exhibió Houses of Tove Jansson, la primera exposición retrospectiva dedicada a la autora y pintora en París, ciudad que tuvo influencia en su producción artística [la Escuela de París de la década de 1930, la marcó como estudiante].
Veinticinco años tenía cuando estalló la guerra, en esos tiempos fue la principal caricaturista en la revista satírica Garm, donde tomó una clara postura contra el fascismo. Criticó abiertamente a personajes como Hitler y Stalin. Una de las caricaturas que hizo del alemán fue muy popular, lo que generó que sus trabajos fueran censurados. Sin embargo, Tove no se dejó intimidar, al contrario, según sus palabras le resultaba divertido ser “porcina con Hitler y Stalin”.
Su talento y dedicación la llevaron a ilustrar clásicos de la literatura universal. Uno de sus encargos más importantes fue la realización de los dibujos de La caza del Snark, de Lewis Carroll, en 1958. Dos años más tarde le pidieron que hiciera las ilustraciones para la nueva traducción al sueco de El Hobbit, de J. R. R. Tolkien. Otro de sus clásicos intervenidos fue Alicia en el país de las maravillas (1965). El sello de Tove no solo quedó en aquellas páginas, en sus cuadros, también en las calles, en diferentes murales en la ciudad de Helsinki.
En la Argentina, el nombre de Tove Jansson tomó relevancia de la mano del sello independiente Compañía Naviera Ilimitada que publicó en castellano las novelas El libro del verano [que tendrá su adaptación cinematográfica el próximo año con Glenn Close como protagonista y dirección de Chalie McDowell], La verdad increíble, Juego limpio y ahora y La hija del escultor [Jansson hablaba y escribía en sueco, minoría lingüística en su país]. “La naturaleza, en sus escritos juega un rol esencial –acotó Kupchik, traductor de su obra en la Argentina en una nota publicada en la agencia Télam–, tan protagónico como las vicisitudes de los humanos, sino más”.
La primera vez que papá me mostró su fuego fue en invierno – narra en La hija del escultor–. Cruzó a través del hielo y mi madre lo seguía arrastrándome en un trineo. Era el mismo cielo rojo y las mismas figuras sombrías corriendo; algo terrible había sucedido (...) Me pregunto por qué los incendios siempre ocurren por la noche. Tal vez a papá no le importa cuando las llamas se elevan durante el día porque entonces el cielo no se cubre de rojo.
La Segunda Guerra Mundial tuvo un gran impacto en su vida, fue en esos años que escribió e ilustró el primer libro de los Moomin. Buscaba crear un mundo alejado de la crueldad humana. De color blanco, estos simpáticos y amigables trolls de apariencia similar a la de los hipopótamos se convirtieron en todo un fenómeno en la Commonwealth [sus tiras, de gran éxito, se empezaron a publicar en los años cincuenta en el periódico Evening News] y Jansson pasó a ser la autora finlandesa más leída fuera de su tierra. A través de estos personajes redondeados, hablaba de ecología, del peligro de las armas nucleares y del miedo a lo diferente.
El estudio está lleno de esculturas, grandes y blancas mujeres que siempre han estado allí –describe Tove en La hija del escultor–. Están paradas por todas partes, los movimientos de sus brazos son inciertos y tímidos, y miran más allá de uno porque se muestran desinteresadas y tristes, aunque de una manera totalmente diferente a la de los ángeles.
Fue en brazos de su madre, Ham, como la llamaban [originaria de Suecia, una de las ilustradoras más talentosas de Finlandia, una mujer cuyas obras adornaron libros, revistas y sellos en todos los países nórdicos], que Tove aprendió a dibujar.
Mi madre tiene el pelo abundante y oscuro, te envuelve como una nube. Huele muy bien, es como el cabello de las reinas tristes del libro (…) Su perfil es afable y serio –describe en la novela recién editada en el país–. Allí va ahora regando la vida sin que nadie se dé cuenta lo bella y triste que está.
En la biografía autorizada Life, Art, Words, de Boel Westin, la académica sueca cuenta que la madre de Tove –si bien apoyaba la devoción artística de su marido–, renunció a sus sueños y se centró en proporcionar a la familia un ingreso estable. Esta división de roles impactó en las vivencias de Tove, por lo que abrazó la libertad y destacó el preponderante lugar de las mujeres.
Papá ama a todos los animales porque no lo contradicen. Y, si bien los ama a todos, tiene predilección por los que son peludos. Y ellos también lo aman, porque saben que pueden hacer exactamente lo que quieren –traduce Kupchik en La hija del escultor–. Con las señoras, en cambio, es un asunto por completo diferente. Si hace esculturas de ellas, se convierten en mujeres, pero mientras sigan humanas la cuestión es difícil. Ni siquiera pueden modelar correctamente y hablan mucho, demasiado. Mamá, por supuesto, no es una señora y nunca lo ha sido.
Es la misma Westin que señala que durante la mayor parte de su vida, Tove Jansson consideró que la pintura y el dibujo eran su principal vocación. Fue pintora, ilustradora, novelista, historietista, guionista y caricaturista política en diarios y revistas. Hasta fines de octubre pasado se exhibió Houses of Tove Jansson, la primera exposición retrospectiva dedicada a la autora y pintora en París, ciudad que tuvo influencia en su producción artística [la Escuela de París de la década de 1930, la marcó como estudiante].
Veinticinco años tenía cuando estalló la guerra, en esos tiempos fue la principal caricaturista en la revista satírica Garm, donde tomó una clara postura contra el fascismo. Criticó abiertamente a personajes como Hitler y Stalin. Una de las caricaturas que hizo del alemán fue muy popular, lo que generó que sus trabajos fueran censurados. Sin embargo, Tove no se dejó intimidar, al contrario, según sus palabras le resultaba divertido ser “porcina con Hitler y Stalin”.
Su talento y dedicación la llevaron a ilustrar clásicos de la literatura universal. Uno de sus encargos más importantes fue la realización de los dibujos de La caza del Snark, de Lewis Carroll, en 1958. Dos años más tarde le pidieron que hiciera las ilustraciones para la nueva traducción al sueco de El Hobbit, de J. R. R. Tolkien. Otro de sus clásicos intervenidos fue Alicia en el país de las maravillas (1965). El sello de Tove no solo quedó en aquellas páginas, en sus cuadros, también en las calles, en diferentes murales en la ciudad de Helsinki.
En la Argentina, el nombre de Tove Jansson tomó relevancia de la mano del sello independiente Compañía Naviera Ilimitada que publicó en castellano las novelas El libro del verano [que tendrá su adaptación cinematográfica el próximo año con Glenn Close como protagonista y dirección de Chalie McDowell], La verdad increíble, Juego limpio y ahora y La hija del escultor [Jansson hablaba y escribía en sueco, minoría lingüística en su país]. “La naturaleza, en sus escritos juega un rol esencial –acotó Kupchik, traductor de su obra en la Argentina en una nota publicada en la agencia Télam–, tan protagónico como las vicisitudes de los humanos, sino más”.
La primera vez que papá me mostró su fuego fue en invierno – narra en La hija del escultor–. Cruzó a través del hielo y mi madre lo seguía arrastrándome en un trineo. Era el mismo cielo rojo y las mismas figuras sombrías corriendo; algo terrible había sucedido (...) Me pregunto por qué los incendios siempre ocurren por la noche. Tal vez a papá no le importa cuando las llamas se elevan durante el día porque entonces el cielo no se cubre de rojo.
La Segunda Guerra Mundial tuvo un gran impacto en su vida, fue en esos años que escribió e ilustró el primer libro de los Moomin. Buscaba crear un mundo alejado de la crueldad humana. De color blanco, estos simpáticos y amigables trolls de apariencia similar a la de los hipopótamos se convirtieron en todo un fenómeno en la Commonwealth [sus tiras, de gran éxito, se empezaron a publicar en los años cincuenta en el periódico Evening News] y Jansson pasó a ser la autora finlandesa más leída fuera de su tierra. A través de estos personajes redondeados, hablaba de ecología, del peligro de las armas nucleares y del miedo a lo diferente.
De gran impacto internacional los Moomin gozan hoy de una popularidad enorme que incluye un parque temático en Finlandia y otro en Japón; y diferentes adaptaciones, entre las que se destacan el animé japonés producido por Zuiyo Enterprise (1969-1970) y la más conocida Moomin (1990-1992), producción japonesa, holandesa y finesa, que supervisó Lars, el hermano de Tove. [Disney quiso, en varias oportunidades y sin suerte, ser dueño de los personajes]
Cuando en 1966 obtuvo el Premio Hans Christian Andersen –considerado el “Nobel infantil”–, en su discurso, Jansson definió su mirada y su forma de trabajo: “En un libro infantil, siempre debe quedar algo no aclarado, algo sin ilustración. Hay que permitir y propiciar que el niño reflexione solo, que distinga por sí mismo entre lo real y lo irreal. El autor no es un guía; debe brindar un sendero, sí, pero dejar que el niño marche solo por él y que establezca las fronteras con su conocimiento propio de las cosas”.
La publicación de sus cartas ayudó a develar los momentos claves de su vida, uno de ellos se produce después la guerra, cuando –como bien se indica en uno de los textos que acompaña la muestra parisina– encontró una “habitación propia” en su búsqueda de identidad y libertad. En el centro de Helsinki, armó su taller donde vivió y trabajó hasta el final de su vida. “El hogar y el estudio eran uno”, escribe Westin en su biografía.
Es magnífico aquí, ¿no estás de acuerdo? Una sala torre, alta como una iglesia, de casi ocho metros cuadrados, con seis ventanas en arco y encima de ellas algunas rectangulares como cejas, cerca del techo –le escribió Tove a la fotógrafa Eva Konikoff, en 1944–. Montones de mortero y grietas aquí y allá, porque todavía no está completamente reparado después del bombardeo, y en medio de todos los escombros, un caballete.
En septiembre de 2020 se presentó en el Festival de Cine de Toronto, Tove, la biopic cinematográfica dirigida por Zaida Bergroth. La película muestra a una Jansson –interpretada por la actriz Alma Pöysti– en su momento de reconocimiento, de búsquedas y de relaciones intensas, como la que mantuvo con el filósofo y político Atos Wirtanen y la directora de teatro Vivica Bandler, que se convirtió en su primera amante mujer.
Extendió sus enormes brazos, de modo tal que el vestido estrecho se le pegara al cuerpo –cuenta Jansson en La hija del escultor–. Se río con ganas, partió algunas ramas y las flores llovieron sobre su rostro.
–Ya basta, detente–susurré. Estaba tan enloquecida de pánico y éxtasis, que casi me hice encima (…) En el verano, Anna olía diferente: a hierbas, incluso a algo más cálido.
El film que está ambientado en la Helsinki de posguerra, durante una etapa que puede considerarse determinante en la vida de Tove Jansson, culmina en los años que conoce a la artista gráfica Tuulikki Pietilä, con la que convivió hasta su muerte. Tove nunca ocultó su relación con Pietilä –en Finlandia la homosexualidad no se despenalizó hasta 1971–, sin embargo, no pudo hablar con su madre sobre su sexualidad. En la exhaustiva biografía que en 2013 publicó Tuula Karjalainen [Tee työtä ja rakasta, algo así como Trabaja y ama] subraya el dolor que le produjo esta situación: Puedo aceptar que esto es correcto y más elegante. Pero me siento sola, escribió.
En Juego limpio, Tove ofrece textos breves, autobiográficos y encadenados, en los que cuenta momentos de la vida compartida junto a Tuulikki y lo hace en las voces de Mari, una escritora, y Jonna, una artista. Discuten, sobre arte, sobre sus padres. Se critican el trabajo, a veces con amabilidad, otras con dureza. Hay veces en que una cierta falta de consideración –dice uno de los personajes–, una dosis de sana crueldad, parece ser lo único correcto.
Cuando en 1966 obtuvo el Premio Hans Christian Andersen –considerado el “Nobel infantil”–, en su discurso, Jansson definió su mirada y su forma de trabajo: “En un libro infantil, siempre debe quedar algo no aclarado, algo sin ilustración. Hay que permitir y propiciar que el niño reflexione solo, que distinga por sí mismo entre lo real y lo irreal. El autor no es un guía; debe brindar un sendero, sí, pero dejar que el niño marche solo por él y que establezca las fronteras con su conocimiento propio de las cosas”.
La publicación de sus cartas ayudó a develar los momentos claves de su vida, uno de ellos se produce después la guerra, cuando –como bien se indica en uno de los textos que acompaña la muestra parisina– encontró una “habitación propia” en su búsqueda de identidad y libertad. En el centro de Helsinki, armó su taller donde vivió y trabajó hasta el final de su vida. “El hogar y el estudio eran uno”, escribe Westin en su biografía.
Es magnífico aquí, ¿no estás de acuerdo? Una sala torre, alta como una iglesia, de casi ocho metros cuadrados, con seis ventanas en arco y encima de ellas algunas rectangulares como cejas, cerca del techo –le escribió Tove a la fotógrafa Eva Konikoff, en 1944–. Montones de mortero y grietas aquí y allá, porque todavía no está completamente reparado después del bombardeo, y en medio de todos los escombros, un caballete.
En septiembre de 2020 se presentó en el Festival de Cine de Toronto, Tove, la biopic cinematográfica dirigida por Zaida Bergroth. La película muestra a una Jansson –interpretada por la actriz Alma Pöysti– en su momento de reconocimiento, de búsquedas y de relaciones intensas, como la que mantuvo con el filósofo y político Atos Wirtanen y la directora de teatro Vivica Bandler, que se convirtió en su primera amante mujer.
Extendió sus enormes brazos, de modo tal que el vestido estrecho se le pegara al cuerpo –cuenta Jansson en La hija del escultor–. Se río con ganas, partió algunas ramas y las flores llovieron sobre su rostro.
–Ya basta, detente–susurré. Estaba tan enloquecida de pánico y éxtasis, que casi me hice encima (…) En el verano, Anna olía diferente: a hierbas, incluso a algo más cálido.
El film que está ambientado en la Helsinki de posguerra, durante una etapa que puede considerarse determinante en la vida de Tove Jansson, culmina en los años que conoce a la artista gráfica Tuulikki Pietilä, con la que convivió hasta su muerte. Tove nunca ocultó su relación con Pietilä –en Finlandia la homosexualidad no se despenalizó hasta 1971–, sin embargo, no pudo hablar con su madre sobre su sexualidad. En la exhaustiva biografía que en 2013 publicó Tuula Karjalainen [Tee työtä ja rakasta, algo así como Trabaja y ama] subraya el dolor que le produjo esta situación: Puedo aceptar que esto es correcto y más elegante. Pero me siento sola, escribió.
En Juego limpio, Tove ofrece textos breves, autobiográficos y encadenados, en los que cuenta momentos de la vida compartida junto a Tuulikki y lo hace en las voces de Mari, una escritora, y Jonna, una artista. Discuten, sobre arte, sobre sus padres. Se critican el trabajo, a veces con amabilidad, otras con dureza. Hay veces en que una cierta falta de consideración –dice uno de los personajes–, una dosis de sana crueldad, parece ser lo único correcto.
Las islas, los archipiélagos y el mar en la vida y obra de Tove Jansson ocupan un lugar fundamental. Desde sus primeros años, con su familia disfrutó de aquél paisaje. Con Pietilä construyó su propia casa en una isla llamada Klovharun, que se convirtió en su refugio sagrado.
Y el verano pasado sucedió algo imperdonable: comencé a tenerle miedo al mar. Las olas gigantes ya no significaban aventura, sino miedo, miedo y preocupación (...) Sabíamos que era hora de regalar la cabaña, escribió a los 80 años en un texto que ilustró Tuulikki.
Dicen que durante el último viaje en barco que la separaba de la isla, nunca miró hacia atrás. En junio de 2001, Tove falleció y su rostro sonriente, enmarcado por una corona de flores, se convirtió en la “estampita” de esta gran artista.
Fabiana Scherer
La Nación, 3 de diciembre de 2023
Estuvimos en la Feria del Libro Antiguo
El domingo 3 de diciembre asistimos al cierre de la 16° Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires, organizada por la Asociación de Libreros Anticuarios de Argentina (ALADA).
La Feria se llevó a cabo en el primer y segundo subsuelo del Palacio La Prensa (Casa de la Cultura de Buenos Aires).
Nuevo aire acondicionado
La semana pasada se instaló un nuevo equipo de aire acondicionado frío/calor en el salón principal de la Biblioteca. Nuestra casa, cada vez más linda y con todas las comodidades para cada actividad. Los esperamos de lunes a viernes de 16 a 20 horas en Austria 2154.
Otra noche de música rioplatense en la Biblioteca
16° Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires
Del 29 de noviembre al 3 de diciembre, en el Palacio La Prensa (Casa de la Cultura de Buenos Aires, Rivadavia 564) podrá renovarse la apasionante experiencia anual del descubrimiento de tesoros bibliográficos insospechados o largamente ambicionados. Abierto de 14 a 20. El domingo 3 hasta las 19 horas.
Cinco días de recorrido por el gozoso laberinto de la letra impresa, en un espacio de diálogo donde conviven las impresiones renacentistas con los manifiestos revolucionarios de 1810, los relatos de los primeros reconocimientos territoriales con los manuscritos de grandes textos literarios, las primitivas cartografías con las experiencias disruptivas de las vanguardias históricas.
El prólogo será una Mesa redonda en homenaje al centenario de Fervor de Buenos Aires, de Jorge Luis Borges, con la intervención de cuatro especialistas mayores en su obra (Daniel Balderston, Beartriz Sarlo, Sylvia Saítta y Daniel Link), y una Exposición especial de sus manuscritos, ediciones originales y ejemplares autografiados. Por cupo limitado del Salón, para la Mesa redonda se requiere inscripción gratuita previa en la plataforma Evenbrite.
Se ha incorporado un espacio-taller de mostración de las artes y oficios vinculados con el mundo del libro y la presencia de la Biblioteca Argentina para Ciegos, señero instrumento de inclusión de las personas con baja o nula visión en el universo de la cultura letrada.
El prólogo será una Mesa redonda en homenaje al centenario de Fervor de Buenos Aires, de Jorge Luis Borges, con la intervención de cuatro especialistas mayores en su obra (Daniel Balderston, Beartriz Sarlo, Sylvia Saítta y Daniel Link), y una Exposición especial de sus manuscritos, ediciones originales y ejemplares autografiados. Por cupo limitado del Salón, para la Mesa redonda se requiere inscripción gratuita previa en la plataforma Evenbrite.
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