Día del Trabajador
Como cada año, desde el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte recordamos a los Mártires de Chicago en el Día del Trabajador.
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| Manifestación, de Antonio Berni |
En este contexto es obligatorio oponerse a la reforma esclavista y convocamos a plantear una lucha frente a los ataques que sufren los trabajadores, evitando el avance sobre los derechos laborales, la cultura, la educación y la libertad.
La cantante y poeta Patti Smith, premio Princesa de Asturias de las Artes 2026

Tenemos reciente una imagen inolvidable de Patti Smith. Una estampa a recordar para siempre porque aquel concierto que ofreció en octubre de 2025 en el Teatro Real de Madrid fue primoroso y resume las cualidades de una creadora que este miércoles ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. Salió al escenario vestida de Patti Smith: pantalón negro, botas, una camiseta blanca, chaqueta oscura y la melena orgullosamente encanecida. Celebraba los 50 años de su obra cumbre, Horses, y la interpretó al completo, pero al mismo tiempo pasaron muchas cosas aquella noche: un recital corajudo, reivindicativo, poético, bello. Y punk: llegó a escupir en la tarima (¡del Teatro Real!) en el fervor de People Have the Power, una de sus canciones más emblemáticas. Se vivió un compendio de lo mucho que representa Smith (Chicago, 79 años). Para cuando terminó el recital, los 1.600 espectadores que llenaron el recinto le habrían entregado el Princesa de Asturias, el Nobel y hasta las llaves de su casa.
El jurado del Princesa de Asturias ha destacado: “Intérprete de estilo vigoroso, ha plasmado la rebeldía del individuo en la sociedad en canciones palpitantes, algunas de las cuales ya son iconos de la música popular de nuestro tiempo. Como escritora, ha transmitido una visión poética de la vida, comprometida con ofrecer un mensaje de esperanza frente a las injusticias. Con una actitud inconformista y transgresora, ejemplo para muchas artistas, ha conmovido a oyentes y lectores de todo el mundo y sigue inspirando a las nuevas generaciones”. Entre los componentes de este jurado figuran la coreógrafa María Pagés, el actor y director teatral Josep Maria Flotats, la música Christina Rosenvinge o la fotógrafa Isabel Muñoz.
Quizá haya que recordar justo ahora que Patti Smith tomó una decisión insólita en el mundo de la música de la época, e incluso hoy poco habitual: después de cuatro discos, en 1979 se mudó de Nueva York a Detroit para formar una familia con su gran amor, Fred Sonic Smith, guitarrista de los obligatorios MC5. Estuvo casi 10 años atendiendo a su familia (dos hijos), alejada del foco público, aunque no dejó la poesía, el dibujo y la composición de canciones. Pero en privado, mientras veía a su familia crecer. En 1988 regresó con el disco Dream of Life.
Nunca fue una artista fácil de catalogar, y eso le honra en un entramado cultural tan monolítico. Se movió con fluidez entre los géneros de la música, la poesía, la fotografía o las artes visuales. Smith ha publicado una decena de libros y otros tantos álbumes, que han obtenido premios y reconocimientos. Cuenta, entre otros, con un National Book Award, una Medalla de la Orden de las Artes y las Letras de Francia o un honoris causa por la Universidad de Columbia. La autora es también célebre por su activismo, en contra de las guerras, a favor de Palestina o, entre otras causas, para que no se destruyeran los jardines de la calle Elizabeth de Nueva York. Publicó el año pasado en castellano Pan de ángeles, sus memorias definitivas.
“Escribir es solitario. Actuar es lo opuesto: es colectivo, es eléctrico, es comunión. Amo ambos, pero vienen de diferentes partes de mí misma. Cuando escribo, estoy construyendo algo en silencio; cuando actúo, estoy compartiendo lo que he construido. No podría vivir solo como intérprete. Escribir me mantiene con los pies en la tierra; es donde entiendo las cosas. Actuar es donde las celebro”, relataba a El País Semenal el pasado octubre.









Smith creció como la mayor de cuatro hermanos en una familia humilde. Su madre era camarera y su padre maquinista, pero ambos con inclinaciones artísticas. Fue educada como testigo de Jehová, empezó a trabajar a los 10 años, entre campos de cultivo o el cuidado de niños, y se mudó dos veces en su juventud con su familia: de su Chicago natal a Filadelfia y, luego, a Nueva Jersey. Descubrió la poesía a los 16 años, gracias Las iluminaciones, de Arthur Rimbaud, al que adora desde entonces. Se hizo fan de Bob Dylan cuando su madre vio en una tienda Another Side Of Bob Dylan (1964) y se lo regaló. Luego, Dylan se haría fan de ella.
A los 19 años se quedó embarazada por accidente, la echaron de la universidad y terminó dando a su bebé en adopción. Ante tantas dificultades, ha contado en alguna ocasión que tuvo la revelación de que sería artista, y las cosas se arreglarían. Así que se plantó en Nueva York, sin dinero ni certezas, y se lanzó a buscarse la vida: componía poemas, escribía reseñas musicales, sacaba fotografías, trabajaba de camarera. Era el Nueva York del punk. Y conoció al fotógrafo Robert Mapplethorpe, primero su amigo, luego su amante y siempre su compañero creativo. Entre los dos realizaron una sociedad artística sin restricciones. Todo valía con tal de que a los dos les emocionara. Si luego calaba entre el público ya era otro asunto que se escapaba a su proceder.
Se sabe que su primer concierto aconteció en 1971 en una iglesia. Ella y el guitarrista Lenny Kaye improvisaron sobre unos sonidos distorsionados y una poesía heredera de la generación beat. En aquella ocasión fue cuando recitó aquello de “Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos”, con los que abrió su disco de debut, Horses. Kaye, por cierto, sigue tocando con ella después de 55 años, en una de las sociedades más longevas y fructíferas del rock. Mapplethorpe fue el autor de la célebre portada de Horses, una imagen andrógina en blanco y negro de ella, con mirada desafiante y posando “a lo Sinatra” con la chaqueta al hombro. El disco se publicó en 1975, cuando el punk comenzó a despuntar, y a ella se le encuadró en ese movimiento. Su actitud retadora cuadraba perfectamente con el movimiento: Smith pegaba patadas a los amplificadores y escupía al público, pero su vuelo poético iba mucho más allá de los pogos que se organizaban en el CBGB, el local neoyorquino donde se curtió el movimiento.
Siguió publicando discos interesantes hasta su retiro con su familia. En 1994 murió su marido, a los 46 años, lo que le produjo una profunda depresión. Fue gracias a amigos como Michael Stipe, líder de R.E.M., como logró regresar a la música. Conviene revisar sus discos de los 2000, ensombrecidos, como casi toda su discografía, por la apabullante repercusión de Horses. Pero trabajos como Trampin’ (2004) o Banga (2012), el último, contienen esas piezas poéticas y rabiosas tan de su cosecha.
Hoy Patti Smith, viuda, madre y abuela, mito musical, artista total, vive mortificada por el mundo actual. No es lo que ella había pensado para el tramo final de su vida. En una visita hace unos años México, pidió perdón a los mexicanos por las políticas de su país en cuanto a migración y no se cansa de decir: “Trump refleja lo peor de nosotros como pueblo”. A ella no la va a callar nadie y canta siempre que se sube al escenario, y con más fuerza que nunca: “El pueblo tiene el poder”.
“Estoy en shock”: Samanta Schweblin ganó un millón de euros en el Premio AENA de Narrativa Hispanoamericana
La argentina Samanta Schweblin resultó ganadora de la primera edición del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, un galardón dotado de la suculenta recompensa de un millón de euros destinado a reconocer el mejor libro publicado en 2025. Cada uno de los finalistas recibió 30 mil euros: estaban nominados el autor colombiano Héctor Abad Faciolince (por Ahora y en la hora); la chilena Nona Fernández (Marciano); y los españoles Marcos Giralt Torrente (Los ilusionistas) y Enrique Vila-Matas (Canon de cámara oscura).
“Hemos acordado por mayoría otorgar el premio a El buen mal de Samanta Schweblin. El libro destaca por plasmar en un volumen de relatos nuevos mundos turbadores, fascinantes y complejos. Recorre magistralmente la frontera entre lo posible y lo imposible. Es un libro de belleza inquietante que sitúa la tradición del cuento en su punto más alto”, precisó esta tarde Rosa Montero, presidenta del jurado.
“Estoy en shock. Literalmente me siento como si acabara de bajar de una ruleta –dijo la escritora argentina residente en Berlín–. Agradezco al jurado; debe haber sido muy duro estar en sus zapatos. Y quiero agradecer también a tres mujeres muy especiales que se ocupan de mí y de mis libros: mi editora de Seix Barral Elena Ramírez, mi editora argentina Ana Laura Pérez y mi súper agente Johana Castillo”.
Schweblin, que el 8 de marzo cumplió 48 años, también agradeció a su familia por haber leído sus cuentos desde que era una niña y por haberle contagiado su amor por la lectura. Además la dedicó el galardón “a instituciones, como podría ser la muy quebrada, descuidadísima y abandonada Universidad Pública de Buenos Aires, y a mis pares, escritoras y escritores enormes de mi generación con las que me pienso, con las que nos leemos”.
Schweblin mencionó a cuentistas como Alice Munro, Jhumpa Lahiri y Banu Mushtaq, “autoras de un talento sobrenatural”, que lograron romper los cánones y acercar los cuentos a las premiaciones. “Me encanta que este premio incluya otros géneros más allá de la novela y dé su primer paso premiando la excepción. Me emociona de verdad pensar que estoy recibiendo un reconocimiento al género del cuento. Creo que hoy no es un momento cualquiera para subir al escenario. Parece que el mundo se cae a pedazos y nosotros insistimos en seguir celebrando la literatura, la importancia de las historias que nos contamos. Y me gustaría que nuestro mensaje en esta celebración sea un poquito más afilado”, continuó su discurso de aceptación.
Schweblin es una de las escritoras más importantes no solo de América Latina sino de Occidente: su nombre llegó a sonar entre los favoritos en la última entrega del Premio Nobel y en 2022 obtuvo el National Book Award por Siete casas vacías, así como también el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso.
Con un jurado destacado integrado por los argentinos Jorge Fernández Díaz y Leila Guerriero, Pilar Adón, Luis Alberto de Cuenca, José Carlos Llop y Élmer Mendoza, el galardón se anunció esta noche española en una gala celebrada en Barcelona. A su vez, contó con dos destacados secretarios del jurado, los periodistas Jesús Calero (ABC) y Sergio Vila-Sanjuán (La Vanguardia).
En diálogo con La Nación, Fernández Díaz dijo: “Ha sido muy arduo elegir entre cinco libros muy importantes que estaban entre los finalistas. Todos ellos van a ganar más de treinta mil euros, pero había uno que iba a ganar un millón de euros y que se iba a coronar como el ganador. Fue una discusión muy cordial pero laboriosa sobre quién tenía méritos y por qué. Es una enorme alegría que Samanta haya sido la ganadora. Creo que es una verdadera revolución en España que el libro más importante publicado en 2025 sea un libro de cuentos, que es un género completamente abandonado por España y que Samanta representa y relanza. Es la reivindicación de un género que ha sido muy caro para los argentinos. Samanta forma parte de una dinastía donde están Borges, Silvina Ocampo, Mujica Láinez y tantos otros. De manera que es algo muy importante lo que sucedió porque es argentina y porque son cuentos fantásticos y muy significativos que ella cultiva de un modo muy especial. Tiene muchos lectores en España, no solo en toda América latina. Ha sido una experiencia extraordinaria formar parte de este jurado”.
“La literatura no cambia las cosas de un día para el otro, no salva vidas en peligro. Creo que no hay de verdad ser humano circulando por este mundo que no esté cruzado y comandado por las fuerzas de las historias. No alimenta a los famélicos, no da respuestas finales. Somos todos, la humanidad entera sobre este mundo, un inmenso buque flotando en el mar. La literatura es el minúsculo timón que responde al volante, un 0,0% del buque. Pero es lo que hace que en días y días de navegación este buque llegue a un continente o a otro. Lo que celebramos hoy, de cara a un mundo quebrado y violentado por unos pocos, es la contrafuerza. La conexión con los otros, la empatía, el sentido común. Parafraseando a la poeta polaca Wisława Szymborska, ‘peor que ponerse a leer y a escribir en un momento como este, sería no ponerse a leer y a escribir en un momento como este’”, finalizó la ganadora su agradecimiento al jurado.
Este premio se constituyó para reconocer obras de narrativa publicadas en lengua española y en lenguas cooficiales que destaquen por su calidad literaria, originalidad y aporte cultural, y ha sido creado con el fin de “impulsar la creación literaria, fomentar la lectura y fortalecer el vínculo entre la literatura y la sociedad”, sostiene la empresa AENA (propiedad del Estado en 51%), responsable de la gestión de servicios aeroportuarios de España, un total de 46 aeropuertos.
La creación del galardón fue anunciada en febrero pasado y en marzo se conocieron los nombres de los finalistas. Su recompensa es tan importante como la del Premio Planeta, galardones a autores en lengua castellana que superan la dotación económica del Nobel, equivalente a un millón de dólares estadounidenses o 934.000 euros.
Justamente por la dotación, hubo cierta controversia cuando se conoció el monto del premio, así también como por la premura con la que se sucedieron los anuncios: “A los tenistas, si les dan un premio muy grande por un solo partido, mucho más grande que este, el gremio de los tenistas no protesta. Pero el nuestro sí, porque estamos hechos para criticar y está bien que sea así, pero los votos de pobreza no tienen por qué ser perpetuos”, opinó Abad Faciolince en la rueda de prensa. Otra de las críticas estaba vinculada al peso y prestigio de los escritores finalistas, un argumento que denunciaba la falta de oportunidad a otros autores no tan reconocidos e inéditos, aunque quizá tan talentosos como los cinco candidatos: “Me sorprende la percepción que tienen los periodistas o críticos culturales a veces sobre los nombres de los escritores, la consagración o no de determinadas figuras. Llevo más de 25 años en esto. Mi mujer es profesora de filosofía en un instituto y ninguno de los profesores de literatura me conocía como escritor”, expresó Giralt Torrente.
También se hizo eco de esta polémica el presidente de AENA, Maurici Lucena, esta noche en la gala de premiación: “Se ha escrito bastante y no siempre con buena orientación sobre el premio. En realidad, las cosas, como pasa muchas veces, son más sencillas. La decisión de AENA de crear esta musculosa iniciativa de mecenazgo es una parte de la responsabilidad social corporativa de todas las empresas y de las grandes empresas en singular. Prende devolver una porción a la sociedad de lo mucho que la empresa le debe a la sociedad”.
Ejemplares de la obra ganadora y de las finalistas se distribuirán a los ayuntamientos españoles para que lleguen a escuelas, bibliotecas y centros culturales, así como a los 11 mil empleados de la compañía, un estímulo que implica el desembolso de otro millón de euros.
Por Laura Ventura
Estamos recibiendo solicitudes para la compra de libros
Como todos los años, la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte participará del programa "Libro%" de la CONABIP, que permite actualizar el catálogo a través de la compra de libros con descuento en la Feria del Libro, y ya estamos recibiendo pedidos.
Este 2026 la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires cumple 50 años, y el encuentro especial para las Bibliotecas Populares se llevará a cabo entre el viernes 8 y el domingo 10 de mayo. Es por eso que ya estamos recibiendo pedidos de compra de nuestros socios y amigos.
El listado debe estar ordenado por editorial (imprescindible), y luego indicarse autor y título. Debido a la posibilidad de compra anticipada, sólo se recibirán sugerencias hasta el 24 de abril en nuestro correo carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. En caso de duda, pueden consultar nuestro catálogo on line para comprobar si ya tenemos ese título.
No las hemos de olvidar
La disputa por las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes constituye uno de los ejes de la política exterior argentina. A diferencia de las narrativas centradas en la guerra de 1982, el reclamo se sostiene sobre argumentos jurídicos reconocidos internacionalmente, antecedentes históricos continuos y fundamentos geográficos que se mantienen vigentes luego de dos siglos de ocupación británica.
1. Las islas son parte de la plataforma continental argentina
El argumento más moderno es el geológico: las Malvinas no son un territorio aislado, sino una extensión natural de la plataforma continental argentina. Algunos estudios del CONICET, como los del Dr. Florencio Aceñolaza, demostraron que existe una continuidad estructural entre la Patagonia y el subsuelo de las islas.
Sumado a esto, la Argentina realizó durante más de una década campañas oceanográficas, estudios sísmicos y relevamientos batimétricos de alta precisión para demostrar el límite exterior de su plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas. Ese trabajo técnico fue presentado en 2009 ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU y, tras años de evaluación, en 2016 se validó la extensión reclamada.
Además,la plataforma continental argentina es una de las más extensas del mundo y concentra recursos clave como hidrocarburos, minerales y una de las mayores reservas pesqueras del Atlántico Sur, especialmente de especies como el calamar. En un contexto global de creciente disputa por recursos naturales y energía, la demostración científica de que las islas forman parte de esta estructura refuerza la centralidad de la Cuestión Malvinas.
2. El respaldo de la ONU en 2016
En marzo de 2016, la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU aceptó la presentación argentina sobre la extensión de su plataforma. Si bien no resuelve la soberanía, el dictamen reconoce que las Malvinas están dentro de la prolongación natural del territorio argentino.
Su presentación incluyó más de 800.000 páginas de documentación técnica, con datos recolectados durante casi 20 años de investigaciones. Equipos interdisciplinarios analizaron la geología, la morfología del fondo marino y la estructura del margen continental, logrando cumplir con los exigentes criterios establecidos por la CONVEMAR para extender los límites más allá de las 200 millas.
Además, el aval de la comisión fortaleció la posición argentina en términos de recursos y planificación a largo plazo. La ampliación reconocida incluye zonas con alto potencial energético y pesquero, en un escenario global donde el control del lecho marino gana cada vez más relevancia. Aunque el Reino Unido objetó la aplicación del dictamen en áreas en disputa, el reconocimiento técnico de la ONU consolidó un respaldo internacional difícil de revertir, que Argentina utiliza como base en sus estrategias diplomáticas y en la defensa de sus derechos en el Atlántico Sur.
3. Derechos históricos: de España a la Argentina
El reclamo argentino se basa en el principio de uti possidetis iuris: los nuevos Estados heredaron los territorios coloniales. España ejerció soberanía efectiva sobre las islas, con 32 gobernadores y administración continua. Tras la independencia, Argentina continuó esos derechos, con presencia efectiva entre 1820 y 1833, incluyendo autoridades, población estable y actividad económica bajo el gobierno de Luis Vernet.
Durante el período colonial, las islas dependieron administrativamente de Buenos Aires y luego del Virreinato del Río de la Plata. España ejerció actos concretos de soberanía: designación de autoridades, control de actividades económicas y defensa militar del territorio frente a intentos de otras potencias europeas.
Luego de la independencia, las Provincias Unidas del Río de la Plata mantuvieron una política sobre el territorio. En 1820 se realizó la toma de posesión, en 1829 se creó la Comandancia Política y Militar, y bajo la gestión de Luis Vernet se desarrolló una colonia con actividades productivas, regulación de recursos y vínculos comerciales.
4. La ocupación británica de 1833 y la protesta permanente
El 2 de enero de 1833, el Reino Unido expulsó por la fuerza a las autoridades argentinas sin estado de guerra, violando el derecho internacional. Desde entonces, Argentina mantuvo un reclamo ininterrumpido. La ONU reconoció formalmente la disputa en 1965 mediante la Resolución 2065, que insta a ambos países a negociar.
Sin embargo, lejos de aceptar la situación, el gobierno argentino inició de inmediato una serie de protestas diplomáticas que se sostuvieron a lo largo del tiempo, un elemento clave en derecho internacional para evitar la convalidación de una ocupación por el paso del tiempo.
A lo largo del siglo XIX, representantes argentinos como Manuel Moreno en Londres presentaron múltiples reclamos ante el gobierno británico, rechazando los argumentos de soberanía del Reino Unido. Esa persistencia diplomática impidió que Londres pudiera alegar “prescripción” sobre el territorio.
5. Una disputa vigente: recursos, geopolítica y diplomacia
En el siglo XXI, Malvinas es también una disputa por recursos estratégicos: pesca, hidrocarburos y acceso a la Antártida. El Reino Unido explota estos recursos y mantiene una fuerte presencia militar en el Atlántico Sur.
Argentina, por su parte, sostiene el reclamo como política de Estado, respaldado por la Constitución de 1994, y busca una solución pacífica. Iniciativas recientes, como el acuerdo Mondino-Lammy, muestran intentos de cooperación, aunque generan debate interno por la falta de avances en soberanía.
Sumate a la Camerata Lúmina
Se abre la convocatoria 2026 de violines, violas, cellos y contrabajos a la Camerata Lúmina, que ensayará en nuestra Biblioteca, Austria 2154, los viernes de 17 a 19 horas.
A través de la práctica constante, el proyecto busca alcanzar un alto nivel artístico que impulse el crecimiento personal y grupal de sus músicos. Asimismo, se estimula el sentido de pertenencia y la participación activa dentro de la orquesta como grupo humano, fortaleciendo así la vocación artística de cada miembro.
La Camerata Lúmina proyecta realizar presentaciones en escenarios tradicionales —como teatros, auditorios y templos—, así como en espacios no convencionales, con el fin de generar un vínculo genuino con la comunidad a través de la música.
Objetivos principales
- Formación integral: Brindar un espacio pedagógico y artístico para el perfeccionamiento de la práctica orquestal de sus integrantes.
- Crecimiento artístico: Promover una práctica musical consciente que potencie el desarrollo técnico y expresivo, tanto a nivel individual como colectivo.
- Difusión cultural: Acercar un repertorio diverso (clásico, popular y contemporáneo) a los espectadores de la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte y otros escenarios, fomentando el interés cultural en la sociedad.
- Vínculo con el público: Crear, mediante sus presentaciones, un espacio de encuentro, reflexión y disfrute compartido entre los músicos y la comunidad.
Sobre las Directoras de la Camerata Lúmina
Milagro Valdecantos AnfusoDirectora de Orquesta, violinista y docente.
Se formó en Dirección Orquestal con los maestros Mario Benzecry y Luis Gorelik en el Departamento de Artes Musicales y Sonoras (DAMus) de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) obteniendo el grado de Licenciatura.
Ha participado en agrupaciones como la Orquesta Juvenil de la Universidad Nacional de Tucumán y la Orquesta de Tango del DAMus entres otras.
Fue beneficiaria de una Beca Formación del Fondo Nacional de las Artes (FNA) para brindar capacitaciones para ensamble de cuerdas en su provincia natal Tucumán y participando en el Festival de las Culturas del Norte Grande en Misiones.
Incursionó en la composición realizando la música de la película documental “El caído del cielo” de Modesto Lopez.
Actualmente continúa su formación con el maestro Darío Ingignoli en dirección Orquestal y Hernán Cupeta en violín.
Es docente de violín y directora de orquesta para el programa Coros y Orquestas de la Provincia de Buenos Aires y el Municipio de Esteban Echeverría.
Rocío Zubieta Chambi
Flautista y directora de orquesta. Realizó sus estudios de Dirección orquestal en la Universidad Católica Argentina, bajo la guía de los maestros María Laura Muñiz, Lucía Zicos y Carlos Vieu, recibiendo el diploma de honor por su desempeño como alumna en dicha institución.
Como flautista participó tocando en la Orquesta institucional del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla, así como en la banda Aires de Buenos Ayres perteneciente al proyecto educativo Vientos del Sur.
Actualmente continúa sus estudios de flauta traversa en la cátedra de Patricia Da Dalt del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla y de dirección orquestal junto a Darío Ingignoli.
Forma parte del equipo de docentes del Centro Artístico Solidario Argentino (C.A.S.A.) dando clases de flauta traversa.
Programa Libro% 2026
Esta iniciativa permitirá que representantes de Bibliotecas Populares de todo el país puedan adquirir material bibliográfico con un 50% de descuento sobre el precio de mercado.
En esta oportunidad, las jornadas exclusivas dentro de la 50.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires tendrán lugar los días viernes 8, sábado 9 y domingo 10 de mayo.
Pedidos de compra
Como todos los años, solicitamos a los socios y amigos de nuestra Biblioteca que nos hagan llegar vía mail aquellos libros que consideran deberían comprarse para engrosar el catálogo (pueden consultar aquí si ya tenemos ese título).El listado debe estar ordenado por editorial (imprescindible), además de indicarse por supuesto título y autor. Debido a la posibilidad de compra anticipada, sólo se recibirán sugerencias hasta el 24 de abril en nuestro correo carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.
A 50 años del golpe de Estado: memoria, verdad y justicia
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| Foto: Adriana Lestido |
En defensa de los glaciares
¿Qué es una audiencia publica?
¿Por qué es tan importante participar?
En el 50 aniversario del golpe, sumate a la campaña Florecerán Pañuelos
A 50 años de la dictadura más cruel de Argentina, frente a un gobierno empecinado en negar o justificar el terrorismo de Estado, insistimos en hacer memoria de manera activa, colectiva y participativa, como lo han hecho las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo durante cinco décadas. Frente al silencio y ocultamiento, con creatividad, buscaron las formas de conocer la verdad acerca del destino de sus hijos e hijas y de sus nietas y nietos desaparecidos. También la manera de hacer memoria para recordar las historias de vida, lucha y militancia de una generación que buscaba la ampliación de derechos y la soberanía.
A los 50 años del golpe, una vez más, invitamos a que el símbolo de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia riegue cada rincón de nuestra patria para que florezcan las historias de solidaridad y los proyectos colectivos, de resistencia. Que esos pañuelos que trajeron verdades, restituciones, justicia, que consolidaron y promovieron derechos, que generaron esperanzas, se llenen de sueños e historia para que nos recuerden quiénes somos y que merecemos vivir con dignidad.
Sumate:
Hacé tu pañuelo, bordalo, pintalo, intervenilo como más te guste, en el cole, el club, con amigo, en la plaza…
Sacá fotos y videos, difundilos en las redes sociales arrobando en Instagram a: @abuelasdifusion, @madresplazademayo, @h.i.j.o.s._capital, @familiares_cap, @nietes_caba, @cels_argentina
No olvides usar las etiquetas de la campaña #FloreceranPañuelos #50AñosDelGolpeGenocida
Compartimos link a materiales de la campaña, podés sumar el logo de su institución y reproducirlo las veces que quieras.
El 24 de marzo, llenemos de pañuelos y de resistencias las plazas.
Fuente: Abuelas de Plaza de Mayo
László Krasznahorkai: “Hungría ya no es un país, es un manicomio”
El autor de Tango satánico y Melancolía de la resistencia, vestido completamente de negro y sorprendentemente bronceado, está de un humor excelente y se muestra cercano y afable, aunque se ensombrecerá al hablar de la situación política de su país. Poner sobre la mesa un ejemplar de su libro Trabajo preliminar para un palacio (aún no traducido al castellano), protagonizado por un librero homónimo de Melville, sirve para arrancar la conversación recuperando una discusión mantenida en 2024 en Marrakesh, Marruecos, en las Conversaciones literarias de Formentor sobre el significado de la ballena que aparece en Melancolía de la resistencia.
-Y sigo diciéndolo, en mi obra nada es simbólico. No me gustan los símbolos en la literatura, ni la parábola, aunque tengo una debilidad por la poesía simbolista francesa. A ese libro, Trabajo preliminar..., le tengo mucho aprecio porque aparecen Melville, Malcolm Lowry, que es uno de mis autores favoritos, y el innovador y visionario arquitecto experimental estadounidense Lebbeus Woods. Lebeo es un nombre bíblico, por cierto.
-Preguntarle entonces si la literatura es un tango con el diablo…
-Lo es para los personajes de Tango satánico. Hay bailes más felices como el flamenco, a pesar de que también trata de la pasión y el demonio está asimismo presente, se puede sentir la influencia del diablo en el flamenco. Pero en mi novela, el tango es simplemente el baile que hacen allí mientras esperan un milagro. Es eso y nada más.
-¿Es entonces solo realismo?
-Realismo es una palabra asociada a una época, no es lo que yo hago. ¿Qué es el realismo? La verdad es que no existe exactamente tal cosa, si se piensa que incluso ante algo tan objetivo como un accidente de coche, los testigos darán versiones distintas. Cuando se habla de relaciones sentimentales o emocionales como hago yo, no puedes decir qué es real y qué no. No puedes presentar una situación desde un punto de vista correcto: ¿cuál sería? De hecho, se trata de un cambio radical del concepto de realidad; es más, de la desaparición de la realidad.
-¿Qué intenta decir al lector? Algunos quedan algo desconcertados con sus libros.
-Primero, intento convencerlos de que no me lean, y lo digo en serio, honestamente. No ofrezco esperanza, aunque tampoco la quito. Los míos no son libros de recetas, evidentemente. No se puede cocinar una buena comida con ellos. Son como una paella que hice una vez. Salió mal, tenía todos los ingredientes de paella, pero el conjunto no funcionó, incluso me cayó mal. Pero si alguien, pese a todo, decide leer libros míos, le aconsejo que no se crea nada de lo que se ha dicho sobre ellos. Lo de que son difíciles de leer. Es verdad que uso frases inusualmente largas [de hecho una sola en 400 páginas, en Herscht 07769, el más reciente, que publicará Acantilado, sobre un personaje que quiere alertar del fin del mundo a Angela Merkel mientras trabaja como limpiador de grafitis para un director amateur de orquesta neonazi]. Es como cuando guardas un secreto mucho tiempo y de repente lo sueltas: cómo te quiero Lucía y siempre te querré, y toda la avalancha que sigue; no puedes decirlo en frases cortas. Imposibilita el uso del punto el que suelo escribir desde esa pasión por el contar. En fin, se me ocurre ahora: ¿todo esto le interesa a alguien? ¿A quién le interesa cómo se ha hecho un libro? Nos sorprendería si Samuel Beckett nos explicara cómo surgió Esperando a Godot. Yo creo que no tenía una idea, salió así. Honestamente, no puedo decir más. Tengo algo en mi cabeza, lo compongo y escribo. Y si el lector tiene un mal día, se compra el libro.
-Dicho así…
-Lo importante es que el lector se reconozca a sí mismo. Lo frágil que es su propia dignidad. Que se dé cuenta de que esa dignidad es lo último que se le puede quitar, pero que se le puede quitar. En eso nos diferenciábamos mi amigo [el director de cine] Béla Tarr y yo. Él creía que a una persona no se la podía despojar de su dignidad.
-¿Siente una afinidad con el mundo húngaro?
-La hungaridad… Nací húngaro, mi lengua materna es el húngaro. La hungaridad: lucho contra ello todo lo posible. Por qué cambiar ser ciudadano del mundo por ser solo húngaro. Mi relación con ser húngaro es como la que tienes con una piedra en la orilla del río. No sabemos por qué es así. Por qué no nací albano o eslovaco. Lejos de mí ideologizar el hecho de ser de alguna nación, de Hungría concretamente. Siempre hay auges del populismo, gente que está orgullosa de ser húngaro, de la patria. ¿Estoy orgulloso de la silla en que estoy sentado? Es muy perjudicial cómo habla la gente de la patria en relación con la realidad. La procedencia no tiene mucho que ver con nada. Ciertamente, a los que hablan como yo los odian. Me gusta la lengua húngara, me siento muy afortunado de que mi lengua materna sea una capaz de expresar matices muy finos. Pero respeto igual otras lenguas y entiendo que se las cuide, como a la lengua catalana, en la que tengo editor.
-Entiendo que no es muy de húsares, Esterházys, Abadys, los sables…
-[Ríe de buena gana] Uno solo puede reírse de todo eso. Eso sí, hasta que te alcancen por la calle sus partidarios y te machaquen. Me pregunta por los húsares, la patria, y yo hablo de lengua continuamente. No es una casualidad. Mi Hungría es la de la lengua y no la de los húsares. Me he alejado tanto del mundo húngaro, de ese concepto de lo húngaro contagiado de estupidez. Ocurren cosas horribles en todos los Estados expuestos a los populismos, pero nada igual por intensidad y brutalidad a lo que sucede en Hungría. Esa capacidad de manipular, una fuente de infección. Hungría ya no es un país, es un manicomio del que ya se han ido los médicos y en el que los enfermos juegan a ser médicos los lunes, miércoles y viernes.
-Con la historia en la mano, Hungría parece equivocarse siempre en los momentos decisivos. Ha pesado mucho el tratado de Trianón [firmado en Versalles, en 1920, como corolario de la Primera Guerra Mundial].
-Siempre se equivoca en las encrucijadas históricas, siempre elige mal el camino. Cuando dije en una entrevista que no entendía por qué los húngaros están siempre muy orgullosos de sus batallas, que además siempre pierden, me atacó la extrema derecha. No tiene sentido discutir. Incluso gente que parece muy inteligente está presa de la ideología. Todo eso nos devuelve al mundo animal, cuando lo que querríamos es elevarnos como personas. No se trata de aceptar o rechazar tradiciones; pocas personas más conservadoras que yo en aceptarlas desde un punto de vista intelectual. Pero, como reza un dicho húngaro, molemos en dos molinos muy diferentes y de la harina de ellos nunca saldrá pan. Y eso ha construido una sociedad enferma, esas heridas psicológicas que se podrían tratar de sanar de manera distinta.
-En su literatura, pese a tener usted raíces judías, no aparece la Shoah, el Holocausto.
-Está presente. El antisemitismo, el racismo, la estupidez criminal... están en mis libros, en Melancolía de la resistencia, en Tango satánico… El nazismo pequeñoburgués…
-Pero no de manera explícita.
-No he escrito concretamente de la Shoah porque ya lo hizo Imre Kertész [su predecesor húngaro en el Nobel de Literatura, en 2002] , que era muy amigo mío. Yo no podría escribir de eso mejor. Y es muy peligroso hacerlo, hay tantas obras kitsch sobre la Shoah…
-¿Cómo ha sido ganar el Nobel?
-Muy inesperado para mí. No pertenezco al grupo de los que están el primer jueves de octubre ante la pantalla viendo la imagen de una puerta cerrada y esperando que se abra y anuncien un nombre. Fue muy difícil asumir que a uno lo colocaban junto a tantos nombres que admira. ¡Faulkner! Sigo sin saber qué hacer con el Krasznahorkai que tiene el Nobel. Es algo que te eleva a una altura en la que no hay oxígeno, y mis pulmones lo necesitan; es mucho honor para mí. Ha sido una valentía elegirme, porque yo siempre he contado en mis libros una historia de fracasos.
-¿El cine de Béla Tarr ha condicionado la lectura de su obra? ¿Le robó la cartera de alguna manera?
-No, no, Béla nunca me quitó nada, yo se lo di todo. Un libro es un libro, una novela es una novela. Béla y yo trabajábamos juntos, decidíamos todo juntos. Yo lo ayudaba en todo lo que necesitaba. Incluso lo convencí de tomar cosas que no quería utilizar. Pero en un barco hay un capitán y los demás. Muchos escritores toleran mal eso; que no vayan entonces a lo cinematográfico. El cine tiene leyes muy crueles, y son necesarias.
-Kafka y Malcolm Lowry son especiales para usted.
-Son muchos los escritores que admiro, esos no son los únicos ni mucho menos, pero es cierto que sin Kafka, sin El castillo, yo no sería escritor. Y a Lowry también le debo mucho. No es que haya que elegir. Aliento a todo el mundo a abrirse y leer más autores. Viene un mundo, si seguimos así, en el que las estrategias de supervivencia individuales van a tener un papel definitivo.
-De alguna manera, usted es también un K.
-Jajaja, un L. K.
-Permítame la frivolidad, ¿conoce a ese otro Lászlo, Almásy, el explorador húngaro real, el de la novela de Michael Ondatjee y la película El paciente inglés?
-Sí, aunque es más conocido fuera de Hungría. Un tipo muy especial y muy colorido. Valdría la pena que los húngaros lo conocieran más, pero me temo que tampoco ayudaría.
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