Una luna de libros

Hace 50 años el hombre llegaba por primera vez a la Luna. Mucho tiempo antes, lo hizo gracias a los libros y su imaginación.


Mrs. Dalloway

de Virginia Woolf
(El cuenco de plata, Buenos Aires, 2018, 224 páginas)


El cuenco de plata ha decidido publicar una nueva edición de esta novela.

En cuanto se la empieza a leer es imposible no sentir la invasión de una prosa prístina, cristalina y fresca, fruto de una ardua tarea de construcción, no obstante su aparente espontaneidad. Abunda en observaciones inteligentes, ágiles, de múltiples asociaciones y a través de párrafos extremadamente largos que irrumpen con audacia acrobática. La experiencia del lenguaje adquiere tanta importancia como la historia (“Tenía la perpetua sensación, mientras miraba los taxis, de estar afuera, lejos, muy lejos, mar adentro, y sola; siempre tenía la sensación de que era muy pero muy peligroso vivir, aunque solo fuera un día.”/” Le incomodaba, sin embargo, percibir a ese monstruo brutal moviéndose dentro de ella, oír el crujido de las ramas, sentir pezuñas hundiéndose en las profundidades del bosque tapizado de hojas, el alma;…”)

Y describe poéticamente, en un torrente de imágenes cegadoras, los pensamientos que repercuten en la interioridad de Clarissa Dalloway: “Era una revelación súbita, un matiz semejante a un rubor que al principio una intenta reprimir, aunque después cede a su expansión inexorable y corre hasta el límite más lejano…” Su escritura es un oleaje colmado de figuras retóricas, entre ellas la prosopopeya. Clarissa, centro neurálgico alrededor del cual giran los demás personajes y las descripciones de Londres, es una mujer mundana, culta y entregada a la frivolidad de la vida social. Sin embargo, es escéptica respecto al amor y opina que en esas reuniones tan cordiales y brillantes como envidiadas, los invitados y sus anfitriones no solo se aburrían olímpicamente sino que además se odiaban. Además, las esposas sometían sus vidas a los proyectos y ambiciones de sus maridos. Y denuncia las injusticias sociales y a las decantes clases media y alta londinenses.

En el transcurso de diálogos y soliloquios, se suceden temas como el paso del tiempo, la vejez, la pérdida del encanto juvenil, lo difícil que es vivir y nuestro final ineluctable, esa muerte tan temida y a la vez deseada por Mrs. Dalloway.

Escrita en los años veinte, la novela revela el respeto idólatra que el pueblo inglés sentía por la Corona.

Peter Walsh, que está enamorado de la protagonista, vive en un mundo imaginario, como si fuera un artista fabulador. Es sumamente inestable y tiende a la depresión. Pero sus destellos de lucidez le permiten elaborar pensamientos interesantes: “…ya que somos una raza condenada, encadenada a un barco que se hunde (…), ya que todo es una broma pesada, al menos hagamos nuestro papel a cualquier precio;…”

Septimus Warren Smith es otro personaje frustrado como Peter, que monologa continuamente y está perturbado por la angustia y las visiones que sufre. Su esposa Rezia lo acompaña con estoicismo, a la vez que proclama que “No se pueden traer niños a un mundo como este. No se puede perpetuar el sufrimiento, ni aumentar el número de estos animales lujuriosos que no tienen emociones duraderas, sino caprichos y vanidades que los arrastran en cualquier dirección.”

La traducción de Teresa Arijón y Bárbara Belloc es impecable, de excelsa calidad y revela profundos conocimientos tanto de la lengua inglesa como de la española. Valiosas sus notas que informan características de las calles y de los edificios importantes de Londres.

Virginia Woolf (Londres, 1882-Sussex, 1941), fue una gloria de la literatura británica. Formó parte del Círculo de Bloomsbury, integrado por personalidades como Roger Fry, John M. Keynes, Dora Carrington, E.M. Foster y Lytton Stracher. Sus principales novelas fueron Fin de viaje, Noche y día, El cuarto de Jacob, Al faro, Orlando, Las olas, Flush, Los años y Entreactos. Escribió su autobiografía en The Diary of Virginia Woolf (en cinco volúmenes) y la biografía Roger Fry. Como ensayista publicó The Common Reader, Una habitación propia, Tres guineas y La muerte de la polilla y otros escritos.

Germán Cáceres

El libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.

Seminario: Desarrollo de proyectos documentales para Cine y TV

El Lic. Andrés “Gato” Martínez Cantó dictará este seminario en nuestra Biblioteca, Austria 2154. Inscripciones abiertas, cupos reducidos. Comienza el 5 de agosto y se cursará durante ocho clases, lunes de 18 a 21 horas.



El seminario está dirigido a realizadores, productores, directores, guionistas y estudiantes de las carreras audiovisuales, que tengan y quieran desarrollar su proyecto documental audiovisual, y presentarlo a fondos de financiación, nacionales e internacionales.

Se cursará en 8 encuentros, los lunes de agosto y septiembre, de 18 a 21 horas, con una carga horaria efectiva de 24 horas de cursada. Comienza el lunes 5 de agosto.

Sobre el docente
Andrés “Gato” Martínez Cantó es Licenciado en Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires, en la orientación Políticas y Planificación. Fue jurado del comité de evaluación de proyectos documentales del Instituto Nacional de Cine, representando a Documentalistas de Argentina (DOCA), Jurado del Festival LatinArab (2015), y Jurado de la V Mostra de Curtmetratges per la Identitat (Barcelona - 2016).

Desde hace casi 20 años viene trabajando en la industria de los medios de comunicación. Trabajó en TV Abierta y Cable; en Cine Industrial e Independiente; en Publicidad Corporativa e Institucional; en Producción Radial; en Teatro Comercial y del circuito off; y en Periodismo Gráfico.

Entre sus trabajos como director y/o productor de documentales, cabe destacar las siguientes películas: “El Almafuerte” (2010), "Gené, en escena" (2010), “Nicaragua, sueño de una generación” (2012), "El objeto de mi amor" (2013), "Alunizar" (2014), "Las aspas del Molino" (2014), "La parte por el Todo" (2016), "El Kiosco" (2019), "Bailar la sangre" (2019), "Espejos Rotos" (2019) y "Los Indalos" (2019).

Como docente se desempeña en diferentes universidades argentinas (UCES, UBA, ENERC – CeFoPro y la USAM ). Actualmente es productor ejecutivo del estudio de comunicación integral SIGIL - Comunicación & Sociedad; y director ejecutivo de la productora PAIMUN CINE.

Más información y premios obtenidos: http://gatomartinezcanto.blogspot.com/

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar o amartinezcanto@gmail.com.

Los grupos son reducidos, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.

Infografía: Stan Lee

Texto: Pablo Eduardo García Peña
DG: Diego Hernández Plazas

Cómo cuidar el cerebro del niño y potenciarlo a través del juego

El sábado 10 de agosto de 9 a 12:30 horas en nuestra Biblioteca, Austria 2154, la Dra. Carina Castro Fumero y la Lic. Rita Marini brindarán este seminario destinado a profesionales de la educación, estudiantes avanzados de carreras docentes, profesionales y estudiantes avanzados de psicopedagogía, ciencias de la educación y carreras afines y a todo adulto que comparta su vida con un niño. Se entregará certificado de asistencia y material en PDF. Inscripciones abiertas.



La neurociencia nos confirma que los cimientos para la arquitectura del cerebro se fundan los primeros años de vida. Las investigaciones nos van revelando datos sorprendentes sobre el cerebro, su proceso de desarrollo y los factores que pueden influir en él. Así mismo vamos entendiendo como mediante una serie continua de interacciones dinámicas en las cuales las condiciones ambientales y las experiencias personales ejercen una influencia significativa en cómo se habrán de expresar las predisposiciones genéticas.

A su vez, el juego prevalece en la infancia, período en el que el cerebro se desarrolla más rápido, favoreciendo la creación de nuevas conexiones neuronales. El juego es importante para nuestro desarrollo biopsicosocial y supervivencia. Lo que se aprende a través del juego, luego lo podemos aplicar a otros contextos. El juego permite crear escenarios para las relaciones sociales y el aprendizaje, un formato de bajo riesgo para descubrir y desarrollar las habilidades y talentos.

El encuentro tiene como objetivo conocer estos factores y procesos, que interactúan de modo complejo para poder tomar mejores decisiones en el día a día y acompañarlos a través del juego, para generar un cambio y ayudar a los adultos del mañana a desarrollar su máximo potencial, logrando ver niños seguros, felices y con grandes habilidades emocionales e intelectuales.

Temario

  • Definir conceptos: Estimulación Temprana, estimulación Oportuna y sobreestimulación.
  • Comprender la importancia de estimular el cerebro en los primeros años de vida basándose en los 4 principales aportes del neurodesarrollo.
  • Entender como cuidar el cerebro del niño atendiendo las siete áreas que la investigación en neuropsicología ha confirmado.
  • Revelar por medio de actividades sencillas y cotidianas como potenciar el desarrollo cognitivo del niño.
  • Develar los descubrimientos de la neurociencia sobre el juego.
  • Conocer las diferentes etapas del desarrollo y como estas influyen en los tipos de juego.
  • Conocer el rol del adulto en el juego con niños.
  • Compartir diferentes juegos y propuestas lúdicas para aplicar en casa.

Dirigido a:

  • Profesionales de la educación: docentes, directivos de todas las áreas y niveles, estudiantes avanzados de carreras docentes.
  • Profesionales y estudiantes avanzados de psicopedagogía, ciencias de la educación y carreras afines.
  • A todo adulto que comparta su vida con un niño como, padre, madre, abuelo/as, tíos/as entre otros.

Fecha: 10 de agosto de 9 a 12,30 hs.

Modalidad: un encuentro presencial. SE ENTREGA CERTIFICADO DE ASISTENCIA y MATERIAL PDF.

Informes e Inscripción: contacto@atiraprenderjugando.com.ar

Profesionales que dictan el taller
DRA. CARINA CASTRO FUMERO
Magister en Neuropsicologia Clínica Pediatrica y madre de 2 niños.

Lic. en Psicología con tres maestrías en universidades en España, Argentina y Costa Rica, sub-especializándose, cada vez más, en neurodesarrollo. Lleva más de 15 años trabajando en el área de la salud mental de manera individual y en centros de intervención interdisciplinaria. Fundando Clínicas de atención integral y Empresas con el objetivo de informar y empoderar a todos los adultos que comparten su vida con chicos y quieren tomar mejores decisiones para potenciar sus capacidades y habilidades.

Autora del libro “¿Qué puedo hacer yo? Guía para entender, cuidar y potenciar el cerebro de los niños.

Creadora de “Bee Company”, empresa creada con el fin de informar y empoderar a todos los adultos que comparten su vida con un niño. Para que con mayor conciencia y conocimiento puedan tomar mejores decisiones y así ver crecer niños felices, seguros y exitosos.

LIC. RITA MARINI
Lic. en Psicopedagogía con posgrado en neuropsicología infantil del aprendizaje, en la universidad Favaloro. Diplomado en juego y Master en Gamificación y Luficicación en IEBS. Profesora de Enseñanza Primaria.

Creadora de “ATIR Aprender Jugando” empresa argentina que considera al juego como un valioso instrumento que potencia el desarrollo cognitivo, emocional y social motivando a niños, adolescentes y adultos a superarse y seguir aprendiendo.

Lleva más de 10 años desempeñándose en el ámbito educativo en los tres niveles ocupando diferentes roles como docente y psicopedagoga.

Ha participado como disertante en congresos de Argentina. Dicta talleres para padres y profesionales. 

Falleció el escritor italiano Andrea Camilleri a los 93 años de edad

El escritor siciliano es considerado uno de los máximos exponentes de la novela negra. Creador del Comisario Montalbano, es uno de los favoritos de nuestros lectores, y sus libros pueden encontrarse en el catálogo de la Biblioteca.


El escritor italiano Andrea Camilleri, uno de los máximos exponentes de la novela negra en el mundo, falleció hoy en el hospital romano del Santo Spirito a los 93 años de edad tras ser ingresado por un paro cardíaco, informaron fuentes médicas.

Camilleri (Porto Empedocle, 1925) fue ingresado en la mañana del pasado 17 de junio tras sufrir un paro cardíaco en su casa de Roma, por lo que tuvo que ser sometido a reanimación, y finalmente falleció hoy tras un mes ingresado.

Fuentes del departamento de sanidad de Roma comunicaron que la muerte se produjo a las 8.20 horas (6.20 GMT) después de que las condiciones siempre críticas de estos días empeorasen en las últimas horas, comprometiendo las funciones vitales.

Siguiendo las últimas voluntades de Camilleri, la familia ha decidido que se celebre un funeral privado, mientras que se anunciará donde poder rendirle un último homenaje.

El escritor siciliano es considerado uno de los máximos exponentes de la novela negra, sobre todo por su saga sobre el comisario Montalbano, que acumula una treintena de entregas desde 1994 con las que conquistó a millones de lectores en todo el mundo.

Ya en el primer parte tras su ingreso, el director del departamento de Cardiología, Roberto Ricci, había asegurado que las condiciones del paciente eran "críticas" y su pronóstico reservado.

La prensa se agolpa a las puertas del hospital mientras que en su interior le han acompañado en sus últimas horas sus familiares y llegados.

Camilleri nació el 6 de septiembre de 1925 en la localidad italiana de Porto Empedocle y en sus inicios comenzó a trabajar como director de teatro, aunque posteriormente se desempeñó adaptando obras literarias para la radio y la televisión.

En 1978 debutó en la narrativa con la publicación de su primera novela, Il corso delle cose, y el gran éxito le llega en 1994 a los setenta años con La forma dell'acqua, primera novela como protagonista del comisario Montalbano, que debe su nombre al escritor español Manuel Vázquez Montalbán.

A partir de ahí, Camilleri publica una larga serie de novelas policíacas, siempre con Montalbano como protagonista: El Perro De Terracota (1996), El Ladrón De Meriendas (1996), La Voz Del Violín (1997), La Excursión a Tindari (2000), El Olor De La Noche (2001), Un Giro Decisivo (2003), La Paciencia De La Araña (2004), El Primer Caso De Montalbano (2004) o Ardores De Agosto (2006).

Otros de sus títulos son: La luna De Papel (2007), La Muerte De Amalia Sacerdote (2008), Las Alas De La Esfinge (2009) o El Campo Del Alfarero (2010).

Recientemente ha publicado Il cuoco dell'Alcyon, actualmente a la cabeza de los libros más vendidos en Italia.

Camilleri fue ganador del prestigioso premio de novela negra Pepe Carvalho en 2014 en Barcelona.

Fuente: diario El País de Montevideo

Historia corta de Rafael Dieste: Acerca de la muerte de Bieito

En esta historia corta, Rafael Dieste consigue atraparnos desde el primer párrafo al compartir la duda del personaje narrador: ¿qué pasa si cuando estás portando el ataúd de un amigo sientes que está vivo? No estás seguro, pero así lo crees. Y en esa circunstancia, ¿qué hacer? ¿Decir alegremente “el pobre muerto no está tan muerto”, y arriesgarte a hacer el ridículo…?


Esta es otra narración breve sobre el tema de la muerte, en este caso hilada de tal forma que acabamos por solidarizarnos con el personaje-narrador, incapaz de tomar una decisión en el momento del entierro.

Rafael Dieste (1899-1981), miembro de la Generación del 27, escribió en gallego y en castellano cuentos y obras de teatro. Escribió también ensayos sobre teoría dramática. Está considerado, junto a autores como Valle-Inclán, uno de los renovadores del teatro de títeres en España.


Cuento de Rafael Dieste: Acerca de la muerte de Bieito

Fue cerca del camposanto cuando sentí removerse dentro de la caja al pobre Bieito. (De los cuatro portadores del ataúd yo era uno). ¿Lo sentí o fue aprensión mía? Entonces no podría asegurarlo. ¡Fue un rebullir tan suave!… Como la tenaz carcoma que roe, roe en la noche, roe desde entonces en mi magín enfervorizado aquel suave rebullir.

Pero es que yo, amigos míos, no estaba seguro, y por tanto –comprendedme, escuchadme–, por tanto no podía, no debía decir nada.

Imaginaos por un instante que yo hubiera dicho:

–Bieito está vivo.

Todas las cabezas de los viejos que portaban cirios se alzarían con un pasmado asombro. Todos los chiquillos que iban extendiendo la palma de la mano bajo el gotear de la cera, vendrían en remolino a mi alrededor. Se apiñarían las mujeres junto al ataúd. Resbalaría por todos los labios un murmullo sobrecogido, insólito:

–¡Bieito está vivo! ¡Bieito está vivo!…

Callaría el lamento de la madre y de las hermanas, y en seguida también, descompasándose, la circunspecta marcha que plañía en los bronces de la charanga. Y yo sería el gran revelador, el salvador, eje de todos los asombros y de todas las gratitudes. Y el sol en mi rostro cobraría una importancia imprevista.

¡Ah! ¿Y si entonces, al ser abierto el ataúd, mi sospecha resultara falsa? Todo aquel magno asombro se volvería inconmensurable y macabro ridículo. Toda la anhelante gratitud de la madre y de las hermanas, se convertiría en despecho. El martillo clavando de nuevo la caja tendría un son siniestro y único en la tarde atónita. ¿Comprendéis? Por eso no dije nada.

Hubo un instante en que por el rostro de uno de los compañeros de fúnebre carga pasé la leve insinuación de un sobresalto, como si él también estuviese sintiendo el tenue rebullir. Pero no fue más que un lampo. En seguida se serenó. Y no dije nada.

Hubo un instante en que casi me decido. Me dirigí al de mi lado y, encubriendo la pregunta en una sonrisa de humor, deslicé:

–¿Y si Bieito fuese vivo?

El otro rió pícaramente como quien dice: «Qué ocurrencias tenemos», y yo amplié adrede mi falsa sonrisa de broma.

También me encontré a punto de decirlo en el camposanto, cuando ya habíamos posado la caja y el cura rezongaba los réquiems.

«Cuando el cura acabe», pensé. Pero el cura terminó y la caja descendió al hoyo sin que yo pudiese decir nada.

Cuando el primer terrón de tierra, besado por un niño, golpeó dentro de la fosa contra las tablas del ataúd, me subieron hasta la garganta las palabras salvadoras… Estuvieron a punto de surgir. Pero entonces acudió nuevamente a mi imaginación la casi seguridad del horripilante ridículo, de la rabia de la familia defraudada si Bieito se encontraba muerto y bien muerto. Además de decirlo tan tarde acrecentaba el absurdo desorbitadamente. ¿Cómo justificar no haberlo dicho antes? ¡Ya sé, ya sé, siempre se puede uno explicar! ¡Sí, sí. sí, todo lo que queráis! Pues bien… ¿Y si hubiese muerto después, después de sentirlo yo remecerse, como quizá se pudiera adivinar por alguna señal? ¡Un crimen, sí, un crimen el haberme callado! Oíd ya el griterío de la gente…

–Pidió auxilio y no se lo dieron, desgraciado…

–Él sentía llorar, se quiso levantar, no pudo…

–Murió de espanto, le saltó el corazón al sentirse bajar a la sepultura.

–¡Ahí lo tenéis, con la cara torcida por el esfuerzo!

–¡Y ése que lo sabía, tan campante, ahí sonriendo como un payaso!

–¿Es tonto o qué?

Todo el día, amigos míos, anduve loco de remordimientos. Veía al pobre Bieito arañando las tablas en ese espanto absoluto, más allá de todo consuelo y de toda conformidad, de los enterrados en vida. Llegó a parecerme que todos leían en mis ojos adormilados y lejanos la obsesión del delito.

Y allá por la alta noche –no lo pude evitar– me fui camino del camposanto, con la solapa subida, al arrimo de los muros.

Llegué. El cerco por un lado era bajo: unas piedras mal puestas sujetas por hiedras y zarzas. Lo salté y fui derecho al lugar… Me eché en el suelo, arrimé la oreja, y pronto lo que oí me heló la sangre. En el seno de la tierra unas uñas desesperadas arañaban las tablas. ¿Arañaban? No sé, no sé. Allí cerca había una azada… Iba ya hacia ella cuando quedé perplejo. Por el camino que pasa junto al camposanto se sentían pasos y rumor de habla. Venía gente. Entonces sí que sería absurda, loca, mi presencia allí, a aquellas horas y con una azada en la mano.

¿Iba a decir que lo había dejado enterrar sabiendo que estaba vivo?

Y huí con la solapa subida, pegándome a los muros.

La luna era llena y los perros ladraban a lo lejos.

Los casos del comisario Croce

de Ricardo Piglia
(Anagrama, Buenos Aires, 2018, 192 páginas)


En «Liminar» es realmente inesperado el análisis que realiza Karl Marx acerca del delincuente como promotor de fuentes de trabajo y de aumento de la producción. Su nota termina así: “…a partir del momento en que el mal cesara, la sociedad decaería necesariamente, si es que no perece.”

El libro se compone de doce cuentos. El primero –«La música»– tiene el mérito de la totalidad del texto: una prosa llana que invita a leer. Trata del famoso “Caso Pesic”, y presenta un encuentro ficcional entre el marinero yugoslavo y el comisario Croce.

«La película» es imaginativa no solo en su costado narrativo, sino en las fuentes que se mencionan.

Son deslumbrantes las descripciones (“Su rostro parecía enrojecido por el fragor de una fragua exigida a pleno y sus pulmones se movían como un fuelle…”) Además, se enuncian proclamas incendiarias en “El Astrólogo” – el personaje de Roberto Arlt–, que Piglia incorpora a este cuento que lleva su nombre. Sabrosos los comentarios de Croce: “–Soy un simple comisario de pueblo, pero no se imagina las cosas que he visto (…) Hay que lidiar con el mal y con la estupidez ajena”.

El protagonista posee una visión peculiar del crimen, como lo expresa en «El jugador», estupendo cuento por su desarrollo y estructura, del cual el autor da como única referencia que “…proviene de una anotación de Chéjov…”

«La excepción» seguramente apasionará tanto a los escritores y gramáticos, como a los que consultan el diccionario y – ¿por qué no?– a los aficionados a las palabras cruzadas, dado que “Usó su técnica de asociar libremente y trató cada palabra como si encerrara una vía de escape de la cárcel del lenguaje”. En Los casos del comisario Croce, Piglia no deja de hacer citas y comentarios que revelan su impresionante cultura.

Suspenso y misterio a la vez ofrece «El impenetrable», auténtica joya literaria, cuya trama es recorrida por una atmósfera brumosa.

Amena e ingeniosa resulta «La señora X», así como sagaz «La promesa», que está basada en La leyenda de Tata Dios, una matanza xenófoba que ocurrió en Tandil, Pcia. de Buenos Aires, en enero de 1872.

En «La conferencia», se evoca una supuesta charla sobre el género policial dada por Borges en el pueblo donde vivía Croce, cuando éste era un joven pesquisa que no usaba uniforme. En ella Borges afirmaba que “Nos atraen por igual, debemos reconocerlo, el bien y el mal. Incluso, dicho en confianza y entre nosotros, más el atractivo pecado y el infierno que el pacífico paraíso y la monótona decencia”. Resulta jugosa la especulación que hacen Croce y Borges acerca de un crimen imaginario.

«El Tigre» es un anecdotario de las situaciones insólitas vividas por el comisario debido a su profesión.

Durante la lectura de «La resolución», un análisis deductivo propio del Sherlock Holmes de Conan Doyle produce en el lector un interés casi hipnótico.

Por su parte, «El método» señala, entre las curiosas sentencias de Croce, que “El destino verdadero de un kantiano es la escuela de policía”. El comisario cuenta con un razonamiento nebuloso que culmina en una luminosa intuición intelectual.

Ricardo Piglia (Adrogué, 1941-Buenos Aires, 2017) escribió Los casos del comisario Croce con una computadora ocular Tobii –sufría una esclerosis que lo inmovilizó– la cual según el autor “parece una máquina telépata”. Está considerado uno de los más brillantes escritores de la literatura actual en lengua española. Es responsable de cinco novelas: Respiración artificial, La ciudad ausente, Plata quemada, Blanco nocturno y El camino de Ida; los cuentos reunidos en Nombre falso, La invasión y Prisión perpetua. También de Formas breves, El último lector y Antología personal. Un trabajo autobiográfico de tres tomos lo componen Los diarios de Emilio Renzi. Recibió numerosos premios nacionales e internacionales, entre ellos el Planeta Argentina, el Internacional de Novela Dashiell Hammett, el Casa de las Américas de Narrativa y el Formentor de las Letras.

Germán Cáceres

Infografía: Gabriel García Márquez


Texto: Pablo Eduardo García Peña
DG: Diego Hernández Plazas

Taller de entrenamiento cognitivo y memoria

El 4 de julio comienza un nuevo taller en la Biblioteca: "Entrenamiento cognitivo y memoria", para prevenir, estimular y entretenerse. Dictado por la profesora Susana Gherbesi, será los jueves de 16:30 a 18 horas en Austria 2154. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


El taller se propone como un espacio grupal donde se ejercitan las distintas funciones cerebrales: atención, concentración, lenguaje, cálculo, orientación tempo-espacial, pensamiento lógico, distintos tipos de memoria.

A través de ejercicios, juegos, cuentos, láminas, mandalas, técnicas y recursos para mejorar la memoria.

Un encuentro semanal, el primero sin cargo. Se entrega material para el curso.

Dictado por la profesora Susana Gherbesi, técnica en Estimulación Cognitiva y en Recreación.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

Los grupos son reducidos, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.

Joao Gilberto (El hombre que canta en silencio)

A los 88 años, este sábado 6 de julio murió Joao Gilberto en Río de Janeiro. Creó un ritmo nuevo, la bossa nova, que terminó convirtiendo símbolo de un país. Lo recordamos en este artículo de la serie "Aproximación a la bossa nova" que Guillermo Fuentes Rey escribió para nuestra página.
Joao Gilberto Prado Pereira de Oliveira, nacido en Juazeiro, Bahía, el 10 de junio de 1931, era un cantante y guitarrista excéntrico, retraído, a veces de muy mal carácter, que molestaba a muchos y era aceptado por algunos. Sin éxito había intentado insertarse en los circuitos musicales brasileños como solista y cuando participó del grupo vocal Garotos da Lua lo echaron por rebelde.
Después de su participación en dos bandas de Cançao de Amor Demais, algunos amigos se movieron para que él pudiera grabar. Superando la resistencia de no pocos empresarios, Gilberto llegó a los estudios de la Odeón y finalmente, después de muchas tomas, grabó, el 10 de julio de 1958, un 78 RPM con Chega de saudade (que ya había grabado Elizete) y Bim Bom, un tema que le pertenecía. Antonio Carlos Jobim fue el responsable de los arreglos.
Como escribió el crítico e historiador Ruy Castro, Chega de saudade fue un minuto y cincuenta y nueve segundos de música que cambiaron el mundo. Con la guitarra, Gilberto alteraba el ritmo tradicional del samba y lo convertía, con una nueva división, con una nueva batida, en algo absolutamente distinto. Su canto parecía disociado de la música, iba en otra dirección. Además cantaba sin notas sostenidas innecesariamente, sin alardes vocales, siempre baixinho. La emisión vocal era nasal; la emoción contenida; el estilo cool; la afinación perfecta.

Ruy Castro opinó también que Joao Gilberto -a diferencia de los modelos importados de la actualidad- buscó en el propio Brasil las raíces de su creación. Esa creación fue de inmediato entendida por los compositores que lo rodeaban (con Jobim a la cabeza), quienes trasladaron la batida de la guitarra a las nuevas músicas que empezaron a escribir. “Aún aquellos que ya conocían los modernos conceptos musicales de Jobim, sufrieron un impacto y esos conceptos modernos pasaron a ser antiguos. El nuevo jeito para cantar y tocar la guitarra de Gilberto asombraron a todo el mundo. Con el tiempo se comprobó que ningún otro disco brasileño tendría la importancia y trascendencia de Chega de saudade y despertaría en miles de jóvenes el deseo de cantar o tocar un instrumento, especialmente la guitarra”, agrega Ruy Castro.
En este punto me permito una opinión absolutamente personal y que, tal vez, pueda despertar opiniones encontradas: el 10 de julio de 1958, al grabar su versión de Chega de saudade, Joao Gilberto concretó lo que hasta entonces se insinuaba, fue el agente catalizador que transformó la música brasileña y que con su batida diferente en la guitarra y su fraseo vocal creó la Bossa Nova.
Hacia fines de 1958 la Bossa Nova se imponía en San Pablo y Río de Janeiro. El 10 de noviembre Gilberto registró otro himno del movimiento: Desafinado, de Tom Jobim y Newton Mendonça donde, por primera vez, se utilizó en la letra el término bossa nova.
En enero de 1959, con producción de Aloysio de Oliveira y siempre con Jobim a cargo de la orquesta, Gilberto comenzó a grabar su primer Long Play que llevaría por título, como no podía ser de otra manera, Chega de saudade. Entre los 12 temas que incluye esa joya de la música del mundo, hay muy viejas canciones de Ary Barroso, Dorival Caymmi y Marino Pinto y Ze da Silva (A los pies de la cruz) que, al pasar por el tamiz del genio bahiano, sonaban modernas.
Quiero recordar que dos o tres años antes de la explosión bossanovística, Joao Gilberto, afectado por la incomprensión de un medio donde no lograba insertarse, se exilió en Diamantina, Minas Gerais. Allí se encerró en la casa de su hermana y empezó a trabajar en su estilo. Obsesivo, perfeccionista, maniático de la música (como lo sigue siendo en la actualidad, claro), Gilberto eligió el baño de la casa como el lugar ideal para sus estudios porque la acústica de ese ámbito le permitía escuchar y escucharse mejor. Allí comenzó a cantar baixinho -bajito-, sin vibrato, adelantando o atrasando, creando sus propios tiempos. Cambió la manera de emitir, usando más la nariz que la boca. Volcó en su estilo lo que tenía en su memoria musical perfecta: la enunciación natural de sus ídolos Orlando Silva (un excepcional cantante brasileño muy popular en los 30 y 40) y Frank Sinatra, el tono y la respiración de Dick Farney, el timbre del trombón de Frank Rosolino (gran instrumentista del jazz de la Costa Oeste norteamericana que descolló en la orquesta de Stan Kenton), los modos de Joe Mooney (acordeonista y cantante estadounidense) y Jonas Silva (otro clásico cantante del Brasil), la división de Lucio Alves, la síncopa de Johnny Alf y de Joao Donato (acordeonista y pianista brasileño que poco después de la aparición de la Bossa Nova partió a los Estados Unidos donde concretó una gran carrera) y aprendió también a usar la voz para alterar o completar la armonía de la guitarra. Fue entonces en Diamantina, alejado del mundo (como, por otro lado, siempre le gustó vivir) donde Gilberto se convirtió como ya he dicho, en el agente catalizador capaz de acelerar una reacción. Esa reacción estalló el 10 de julio de 1958 y se llamó Bossa Nova. Joao Gilberto la gestó durante su ostracismoen Diamantina.
Así como Joao Gilberto es la voz y la guitarra de la Bossa, Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes son sus compositores esenciales. De ellos nos vamos a ocupar en la próxima entrega de esta serie.
Guillermo Fuentes Rey

La radio toma forma

Esta semana que terminó, luego de finalizar los trabajos de electricidad, se colocaron las mesas y llegaron los primeros equipos que serán parte de nuestra radio. ¡Alegría en el aire!