Poemas en busca de iniciados

En un tiempo de lectores impacientes, la creación poética permanece como un gozoso misterio que se resiste a ser resuelto.


La poesía, como la muerte, quizás, está rodeada de explicaciones. Éstas, diversas e insuficientes, se justifican, sin embargo, al constituirse en una prueba de la importancia constante de aquello que, siendo un suceder privado tiene, a través del tiempo —que de pronto imagino doblado de espacio— una presencia pública.

¿Qué puede ser más privado y aún secreto que el momento en que se da un verso, en que con ese primer coágulo misterioso, comienza el raro fenómeno de un poema? Esto no siempre, claro, porque deben darse ciertas condiciones para que la iluminación no se disipe y una buena disposición momentánea la prolongue sin desmedro.

Creo que ninguna forma de explicar ese extraño proceso nos conforma del todo. Campos críticos opuestos coinciden en omitirla. Pero ahí está la etimología —lo único indiscutible—: por un lado el misterio es lo secreto, lo que se reserva para los mystes, los iniciados (que a veces son más de los que se piensa y por eso antes pensé en el espacio). Por otro lado, sugiere oficio, servicio, lo que nos lleva al ministerio. En ambos casos se refiere a una actividad si no secreta, al menos reservada para pocos. Pero su función ancilar puede en casos felices redundar en un servicio comunitario.

Como en la ocurrencia de Bernard Shaw, “un lenguaje común separa” a quienes desde distintas concepciones emplean el nombre de poesía para intentos distintos. Dice Maurice Blanchot: “Hoy el escritor creyendo bajar a los infiernos, se contenta con bajar a la calle”. En la calle lo aguarda la koiné con sus problemas, que suelen no tener relación con la exactitud del lenguaje que debe preocupar al poeta ni con la trascendencia de la poesía, ni con la ética, en el más hondo y amplio sentido de la palabra. Es cierto que estos problemas que deberían inquietar a todos los hombres parecen haberse ido adelgazando tanto como para ser atendidos cada vez por menos gente. Y quizás ese empobrecerse de su campo es lo que lleva a los conscientes a inquietarse por el sentido actual de la poesía.

Eso de inexplicable que tienen los aciertos poéticos, ese misterio que inquieta a quienes se han habituado a pedir simplificación y acorazada pasividad, suele ser tildado de hermetismo = poesía enrarecida, para pocos, casi para especialistas. De aquí se puede pasar a suponer que el poeta así estigmatizado codicia la incomunicación, acumula dificultades como bloques para un muro separador.

Aquello con lo que tropieza el lector impaciente, el misterio, objeto de fe en términos religiosos, debería ser, para el lector de poesía, objeto de fe poética y pensar que lo secreto y misterioso puede dejar de ser oculto; basta con que el entusiasmo y un cierto sentido poético se apliquen a descifrar y a entender. Una construcción no usual, no desgastada por el uso y un vocabulario más rico pueden ser las dificultades que esperan al lector poco seguro. No son imposibles de enfrentar. El placer del desciframiento entusiasta libera una misteriosa energía, que mueve no sólo páginas poéticas: también la buena prosa del mundo. Que se me permita recordar “el misterio blanco”, tras el que se movía Felisberto Hernández, con su mirada al sesgo sobre las cosas, para leer en ellas lo que estaba debajo, las relaciones no descifradas, ese misterio positivo, que libera energías, tienta a participar con lucidez y la razón no rechaza.

Es posible que ese inquietante y blanco dragón prefiera al campo de la prosa el de la poesía. Lo alusivo, las metáforas, los matices que abundan más en ésta dan más trabajo. Los gimnastas, ¡cuánto se toman con su cuerpo, para poder dominarlo a gusto! Dominar esa ambiciosa forma del lenguaje, también conlleva su premio.

Ida Vitale
Diario El País, España, 28 de octubre de 2016

El cielo es azul, la tierra blanca

Una historia de amor de Hiromi Kawakami
(Alfagura, Buenos Aires, 2018, 216 páginas)


El estilo de Kawakami es llano pero cálido y grato de leer. Así, plasma imágenes bellas con suma sencillez: “Los recién llegados se multiplicaban como brotes de una planta que florece en primavera”. Ciro García en El Norte de Castilla opinó: “La prosa de Kawakami bien puede definirse como cristalina: está construida con la precisión hermosa y reticular, perfectamente conectada, de un cristal.” La traducción de Marina Bornas Montaña es excelente.

Al principio la historia es mínima: refiere el encuentro casual de un profesor de japonés con su ex alumna Tsukiko. Hay sabiduría de vida en el profesor –al que ella llama Maestro–, además de profundos y vastos conocimientos generales, como lo revelan sus dichos: “Del mismo modo que una pequeña ola puede desencadenar un tsunami en la otra punta del océano, una tontería puede provocar una discusión en el momento más inesperado. Forma parte del matrimonio.” Y a continuación cuenta brevemente y con soltura el episodio de su fracaso conyugal.

La narradora es la citada Tsukiko, una mujer soltera de 38 años, poco cultivada y que padece una incomunicación lacerante. A su vez, el maestro –un viudo mucho mayor que ella– es otro gran solitario.

La autora, con pulso firme, va narrando el paulatino acercamiento entre ambos, cuyos perfiles psicológicos están sutilmente expuestos.

A lo largo de la novela se asiste a una detallada y minuciosa descripción de la gastronomía japonesa a través de las comidas que a menudo comparten los dos personajes.

No se menciona la ciudad en la cual se desarrolla la acción ni la isla que visitan durante una excursión.

El cielo es azul, la tierra blanca es una hermosa y poética historia de amor – nada convencional– entre dos almas tristes. Tsukiko recuerda las sabias palabras de su difunta tía abuela: “Cuando tienes un gran amor, debes cuidarlo como si fuera una planta. Debes abonarlo y protegerlo de la nieve. Es muy importante tratarlo con esmero. Si el amor es pequeño, deja que se marchite hasta que muera.”

Hiromi Kawakami (Tokio, 1958) recibió el Premio Pascal por Kamisama, su primer libro de relatos. En 1996 obtuvo el premio Akutagawa por Hebi o Fumu, y en 2000 el Premio Ito Sei y el Woman Writer´s por Abandonarse a la pasión. El título que se comenta ganó el Premio Tanizaki y el Man Asian Literary Prize. Otras obras suyas son: Algo que brilla como el mar, El señor Nakano y las mujeres, Manazuru, Vidas frágiles, noches oscuras y Los amores de Nishino.

Germán Cáceres

La vida robada de John Lennon

Los diarios del cantante asesinado siguen causando la ruina a los que intentan explotarlos


Tiene toda la pinta de ser una Historia Interminable, un Halcón maltés en versión neoyorquina. La semana pasada, las autoridades alemanas anunciaban que se iba a procesar al intermediario que en 2014 había ofrecido a una casa de subastas berlinesa los diarios, las gafas y una serie de objetos que habían pertenecido a John Lennon. Ninguna broma: el hombre había recibido 785.000 euros en concepto de adelanto por parte de su alijo. El material ya ha sido devuelto a la viuda.

Los diarios han tenido una vida agitada desde el asesinato de John, el 8 de diciembre de 1980. Su asistente personal, Frederic Seaman, se los llevó del edificio Dakota, con la intención -dijo luego- de entregárselos a Julian Lennon, el maltratado primer hijo del cantante. Como excusa ("John me lo pidió"), resultó un tanto endeble. Además, se los pasó a un periodista, Robert Rosen, que se ocupó de transcribirlos.

La codicia hizo su efecto. Entraron en escena otras personas, empeñadas en rentabilizar el hallazgo. Los diarios (en origen, unas agendas publicadas por la revista The New Yorker) fueron sustraídos posteriormente del domicilio de Rosen. Seaman fue detenido por policías al servicio de Yoko que, según su narración, le apalizaron para que entregara los manuscritos. En 1983, Seaman se reconoció culpable de hurto agravado y fue condenado a cinco años en libertad condicional.

Los diarios volvieron al Dakota pero Yoko no tomó medidas especiales para protegerlos. Y fueron birlados nuevamente, junto con cartas y grabaciones. En esta ocasión, el ladrón fue Koral Karsan, el chófer de Ono. A finales de 2006, el hombre intentó chantajear a su jefa -de la que aseguraba haber sido amante- de modo muy torpe. Retenido en una de las peores cárceles de Nueva York, Rikers Island, Karsan optó por reconocer su culpabilidad, a cambio de ser deportado rápidamente a su Turquía natal.

Por lo que parece, Yoko y sus abogados no hicieron demasiados esfuerzos por localizar las piezas sustraídas por Karsan. Que recalaron finalmente, como se ha contado, en Alemania. Los diarios ya eran más reliquias que documentos: los llamados "años del Dakota" han sido explorados minuciosamente en numerosos libros, incluyendo los publicados por Seaman (The Last Days of John Lennon) y Rosen (Nowhere man: los últimos días de John Lennon, en la versión española).

Es decir, que ya no escandaliza saber de la fascinación de John y Yoko por creencias irracionales (astrología, numerología, clarividencia, algo llamado direccionalismo), la sorda competencia con Paul McCartney o el desequilibrio en la relación de la pareja, con una esposa que se permitía todas las libertades mientras controlaba hasta el dinero que podía gastar su marido.

En los casi 40 años que han pasado tras el asesinato, Ono se ha revelado como una hábil gestora de su patrimonio, perpetuando una visión edulcorada del difunto y promocionando su propia obra. Sin embargo, Yoko no tiene una gran cultura rock y seguramente desconoce Unfaithful Servant, uno de los grandes temas de The Band. La canción de Robbie Robertson es un lamento sombrío que avisa que suelen terminar mal las relaciones entre la señora de la casa y el criado.

Diego A. Manrique
Diario El País, Madrid, 18 de noviembre de 2018

Violeta y su fábrica de juguetes

de Leonor Vila
(Niña Pez Ediciones, Buenos Aires, 2018, 62 páginas)


Se trata de un libro de Literatura Infantil.

La historia se ubica en un mundo mágico, sin contacto con lo real, habitado por seres humanos (Mariana y Martín), animales domésticos y personajes fantásticos como Lord Champú Primero (llamado también El Rey de la Basura), la Maga Violeta – propietaria de Rosita, la máquina de fabricar juguetes–, el hada Espirulina y el espejo parlante Rantifuso.

La basura es un bien preciado, pues Lord Champú Primero se regodea revolcándose en ella (“Viva la basura, ¡abajo la limpieza!”, proclama) y la Maga Violeta la utiliza como materia prima para fabricar juguetes con su máquina.

La prosa de Leonor Vila es excelente y muy cuidada. Y aunque el texto es plenamente narrativo, los diálogos denotan que la autora posee el oficio de dramaturga. Utiliza juegos de palabras, tarareos, y despliega bellas imágenes (“Un destello de luz la rodeó como si fuera un arco iris de de verano.”), de manera que esta suerte de fábula adquiere musicalidad. (Debe aclararse que la novela está basada en su obra de teatro Basura sin desperdicios, Primer Premio Ministerio de Cultura de Buenos Aires, bienio 1998-1999).

El humor está presente al conversar Violeta con el perro Compañía, dado que ella obtuvo el mejor promedio cuando estudió «Lenguaje de Animales».

Las sugerentes ilustraciones de Vanesa Peralta son simpáticas y originales. No usa negros plenos, ya que resuelve sus trabajos a través de líneas y simples trazos.

Leonor Vila es escritora y cantautora. Trabajó como profesora en Psicología y Filosofía y como Psicopedagoga en escuelas medias, institutos terciarios y universidades del país. Su libro Ecojuegos fue adquirido por bibliotecas populares argentinas y de Latinoamérica. Violeta y su fábrica de juguetes recibió, además, el Primer Premio UBA (Filosofía y Letras), SADE (Sede Salta) y Coca-Cola.

Germán Cáceres

Otra mirada sobre un Marechal precoz

La olvidada y hoy desconocida polémica de Leopoldo Marechal con Leopoldo Lugones sobre la rima, fue, aunque a primera vista no lo parezca, esencial y profundamente ideológica. Portador de una visión que, con los años, se había vuelto más y más conservadora, Lugones, antiguo cofundador o, en fin, inspirador del Partido Socialista, también frecuentador de pensares esotéricos y de ocultas ciencias, reprochaba ahora a los jóvenes vanguardistas nada menos que la vocación, el uso del verso libre. Lo sentía, lo vivía, lo pensaba, como no vacila en sostener implícita y explícitamente, una manifestación de los desbordes adolescentes que cuestionan, en toda época, el orden establecido.


Para entonces, Leopoldo Lugones era ya el poeta del sistema, respetado y temido, oficialmente consagrado. Desde Las montañas del oro (1897), libro muy elogiado por Rubén Darío, venía cimentando su fama con ensayos históricos, narraciones, cuentos fantásticos ciertamente notables (Las fuerzas extrañas, de 1906 y Cuentos fatales, de 1924) y, sobre todo, su esplendorosa poesía, discutida aunque magnífica para la lengua: Los crepúsculos del jardín (1905), Lunario sentimental (1909), Odas seculares (1910), El libro fiel (1912), El libro de los paisajes (1917), Las horas doradas (1922) y el reciente Romancero (1924). Había que atrevérsele a tamaña figura, exponente de un pensamiento novedosamente reaccionario, “intelectual del Estado” y defensor del arquetipo “nacional”, sustento, entre pocos otros, del Martín Fierro como el poema fundador de la argentinidad en sus conferencias del Teatro Astral. Ante el mismísimo poder, una de sus charlas se abría con el inesperado vocativo: “Señoras, señor general Roca, señores”. El otro, el contendiente, Leopoldo Marechal, con apenas veintitantos años, y uno o dos libritos de poemas (Los aguiluchos, de 1922; Días como flechas, de 1926), fue el único que se le animó.

Desde el prólogo a Lunario..., Lugones venía predicando que la rima era el elemento esencial de la poesía y que la falta de ella era “un recurso de impotencia”. En varios artículos, sobre todo de los años 20, sostenía que la rima es el modo natural de la expresión poética, y que el verso libre sin ella (porque él lo practicaba, pero con rima) la contradecía. Insistía en que la rima y el ritmo no son trabas para la verdadera poesía; por el contrario, según él, aquéllos forman parte de su naturaleza. Su ausencia pone al verso en el lugar de la prosa y, además, exhibe pereza, esterilidad, nihilismo. La crítica era literaria, estética y también moral: para Lugones (que sabía de escritura), los desajustes textuales y lingüísticos entrañaban otros apartamientos del orden, otras subversiones.

Leopoldo Marechal, justamente uno de aquellos jóvenes aludidos, y no el menos culto y brillante, le retruca (sic) en 1925 en Martín Fierro (nº 26), la revista de la que era uno de los númenes y colaboradores principales, en un irreverente “Retruque a Leopoldo Lugones”, donde ironiza al Maestro, pero con el elevado tono que era el suyo: “La métrica fue el pantalón corto de la poesía: ahora la poesía es adulta”, le dice. “El verso libre permite y exige la síntesis”, mientras la rima genera no pocas veces el ripio. Lugones, siempre en La Nación (17/1/1926), en “De la rima”, no tiene más remedio que explayarse y repetirse: “La prosa es instrumento de comunicar nociones, principalmente por medio del lenguaje lógico. La poesía es otro de comunicar, principalmente, emociones, por medio del lenguaje musical, que es el rítmico de la referencia”. Algo harto, el iracundo y sin embargo bien fundado Marechal, aparte de preguntarse, retórica (y un poco injusta y exageradamente), “¿Con qué derecho juzga de poesía un hombre que carece de sensibilidad poética?”, y de recordarle que después de tres décadas ha cambiado mucho en su manera de pensar, termina desafiando coquetamente, a la manera vanguardista, “a Lugones y a cualquier versificador”, a un duelo “en todo metro y forma conocidos”. La nota de Marechal se titula “Filípica a Lugones y otras especies de anteayer” y sale en Martín Fierro, nº 32.

Para ese momento, el proclamado respeto de Jorge Luis Borges por Lugones decae, al punto que, cuando aparece el Romancero, lo “saluda” así: “El Romancero es muy de su autor. Don Leopoldo se ha pasado los libros entregado a ejercicios de ventriloquia y puede afirmarse que ninguna tarea intelectual le es extraña, salvo la de inventar. /.../ Hoy, ya bien arrimado a la gloria y ya en descanso del tesonero ejercicio de ser un genio permanente, ha querido hablar con voz propia y se la hemos escuchado en el Romancero y nos ha dicho su nadería. ¡Qué vergüenza para sus fieles, qué humillación!” (revista Inicial, nº 9, enero de 1926). Además, Borges colabora con su compañero Marechal refutándole a Lugones los tres argumentos tradicionales a favor de la rima. Históricamente, sostiene, “literaturas enteras la han ignorado”. Desde el punto de vista del gusto, cita versos blancos “auditivamente perfectos de Garcilaso”, recuerda a Walt Whitman y afirma que la capacidad de “ligar las rimas, es actividad del ingenio, no del sentir”. Y en cuanto al argumento intelectual, sostiene que los que riman, al no aceptar “la correlación y la natural simpatía de las palabras, sino la contingencia del consonante”, se vuelven “parásitos del retruécano” (El tamaño de mi esperanza, 1926). En otro trabajo, Borges le critica lo que considera falta de originalidad (es uno de quienes “hacen bien lo que otros hicieron ya”), le achaca falta de profundidad y el uso de adjetivos rebuscados e imprecisos. Y a medida que se va haciendo él mismo más “criollista”, ve su extranjerismo y lo llama “forastero grecizante, verseador de vagos paisajes hechos a puro arbitrio de rimas y donde basta que sea azul el aire en un verso para que al subsiguiente le salga un abedul en la punta”.

Lugones, naturalmente, no se deja atropellar y en la nota introductoria a la Exposición de la actual poesía argentina, de Pedro Juan Vignale y César Tiempo, insiste: “Esta antigualla lamentable y antiestética (el verso libre) es el descubrimiento instrumental de la actual vanguardia poética, o nueva sensibilidad, o ultraísmo, como se denomina el grupo de prosistas jóvenes, para quienes resulta verso todo párrafo de prosa dispuesto en renglones verticales separados; /.../ Amontonar imágenes inconexas en parrafitos tropezados como la tos, y desde luego sin rima: he ahí toda la poesía y todo el arte”. Hasta tal punto será ideológica la postura de Lugones que, poco antes de su muerte por suicidio sostendrá todavía (en “La rima y el verso”, La Nación, 12/12/1937), con la más absoluta claridad: “Comunismo en la política, ateísmo en filosofía y prosaísmo en el arte, todo es el mismo círculo vicioso de los extremos que se tocan”. Más reconocedor, luego Borges se hará cargo de la autocrítica del grupo: “Yo afirmo que la obra de los poetas de Martín Fierro y Proa /.../ está prefigurada, absolutamente, en algunas páginas del Lunario”. Con el tiempo, irá rindiéndole homenajes a su obra, y en El hacedor asentará: “Un hombre que sabía todas las palabras miró con minucioso amor las plantas y los pájaros de esta tierra y los definió, tal vez para siempre, y escribió con metáforas de metales la vasta crónica de los tumultuosos ponientes y de las formas de la luna”.

Mario Goloboff
Diario Página 12, 29 de diciembre de 2018

Biomecánica Corporal y Elongación

El lunes 4 de febrero comienza el ciclo 2019 del Taller de Biomecánica Corporal y Elongación, a cargo de Cristina Bartolomé en nuestra Biblioteca, Austria 2154. Las clases serán los lunes y miércoles de 18:30 a 19:30 horas. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


Clases de Biomecánica Corporal y Elongación, combinación de ejercicios de yoga, pilates, kinesiología, elongación y relajación es lo que propone el nuevo taller que se dará en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte.

La propuesta de trabajo parte de una serie de ejercicios de piso y elevación que mejoran la circulación y tonifican el cuerpo. Desarrollan la fuerza flexibilidad y resistencia, alarga y fortalecen los músculos, mejoran la postura y respiración, logrando un alto grado de relajación y disminuyendo el estrés. Tu cuerpo es único, cuídalo y querelo, pues no tiene repuesto.

Cristina Bartolomé estudió en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y la Escuela Nacional de Danzas. Se formó, además, en danza clásica con maestros como O. Kirowa, M. Ruanova, A. Mastrazzi, G. Kazda y otros. Hizo talleres de Danza de Carácter, Perfeccionamiento en yuntas, Barra á terre, Danza Moderna, Española y Técnicas Teatrales.

En su trayectoria artística y coreográfica se incluyen actuaciones en el Teatro Colón, Nacional Cervantes, San Martín, Avenida, Auditorium de Mar del Plata, Broadway y Margarita Xirgu, entre otros, además de participaciones televisivas.

Como docente trabajó en el Conservatorio "Beethoven", "Studio O. Kirowa", Estudio "Gurkel - Lederer" y la Escuela de Arte “Cecilia Maresca”.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.

25 noches de insomnia 2

de Marcelo di Marco
(Bärenhaus, Buenos Aires, 2018, 160 páginas)


Aunque son cuentos de terror con giros fantásticos y lunáticos, en varios de ellos no falta el humor, como por ejemplo en «Morderte la lengua». En cambio, «La última misión de Sean Connery» mezcla audazmente el erotismo con el humor negro.

Pero no se trata solamente de relatos. Hay un extenso apéndice denominado «Marginalia», en el que el autor explica el origen de los mismos, revela los detalles de su construcción, aportando así una lúcida coda. También puede entenderse como un deslumbrante y didáctico taller literario.

Hay algunos detalles sorprendentes que llegan a perturbar al lector. En la introducción de «Vuelta y vuelta», aclara que no lo escribió él, pero en el citado posfacio confiesa que fue un mentira, que “es parte del juego”, ya que el cuento tiende a promover la donación de órganos después de la muerte, y el espeluznante final logra hacer convincente el consejo.

Su amplio vocabulario y sus numerosas citas abarcan distintos campos, demostrando la magnitud de su cultura. Son ya proverbiales sus conocimientos cinematográficos y operísticos.

«La última función» es una narración muy emotiva y plena de remembranzas del gran Boris Vian, mientras que en «Homo humini lupus» se presenta al revés la mítica leyenda del hombre-lobo, que tantas veces fue llevada al cine: aquí, un lobo se convierte en hombre.

La escritura de Marcelo di Marco es precisa, bella y elegante. En «Resonancias» su prosa hace alardes acrobáticos para describir una situación claustrofóbica (la resonancia magnética), que es una pesadilla para los pacientes aunque dure quince minutos. También se luce en la composición de diálogos.

Sus cuentos se leen con gusto, pero también incomodan. Un costado poco grato del alma humana aparece retratado, como así también el espanto y el horror llevados al límite. El espíritu del mejor Lovecraft sobrevuela los textos que trasuntan tragedia y sutileza psicológica.

Otra especialidad del narrador son los finales inesperados, como puede apreciarse en «Un aplauso para el asador», «El álbum y la joven madre», «A cualquiera puede pasarle», «Monstruos», «El celo eterno». Un clima tenebroso preside «Su pobre angelito», que concluye con una revelación horripilante.

Marcelo di Marco (Buenos Aires, 1957) ha publicado seis libros de poesía, cinco de ensayo, y los siguientes títulos de terror fantástico: El fantasma del Reich (relatos, 1995), Victoria entre las sombras (novela, 2011), La mayor astucia del demonio (relatos, 2016) y 25 noches de insomnio (relatos, 2017). Conduce con su esposa Nomi Pendzik y sus hijas Florencia y Marina el «Taller de Corte y Corrección», y desde 2013 dirige el canal You Tube acerca de esta actividad. Fundó en 2005 el círculo de escritores de terror y fantasía La Abadía de Carfax.

Germán Cáceres

Taller Literario 2019

Carlos Penelas comenzará el Taller Literario 2019 en nuestra Biblioteca, Austria 2154, a partir del  4 de abril. Puede cursarse todos los jueves, de 20 a 21:30 horas. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


Carlos Penelas ha publicado más de treinta libros de poesía y veinte de prosa, en una extensa carrera que ya lleva más de cuarenta años desde la aparición de su primer poemario, y sigue vigente con un último libro, El mar en un espejo de otoño, y otro de próxima publicación este año. Aquí, algunos de los lineamientos que seguirá el Taller, y una breve síntesis biográfica de Penelas.

Propósito
Brindar una visión global de la poesía y la narrativa haciendo una referencia a géneros, autores (nacionales y extranjeros), las raíces, relaciones que se establecen en una literatura comparada y su vinculación con las demás artes.

El taller está pensado para que se obtenga una visión desde la breve historia de la Estética, el análisis de la lectura, el estudio de recursos expresivos, tanto en poesía como en narrativa e introducir al alumno en un ámbito de reflexión.

Objetivos
Conocer elementos prácticos en el análisis literario, claves en el hecho literario, el proceso de creación y de escritura. El participante podrá obtener una mayor formación en la redacción de textos poéticos, narrativos, etc.

El misterio de la creación -autor y lector- irá develando una forma de bucear el alma humana. El taller se enriquecerá a partir de propuestas y lecturas paralelas, no sólo en el campo literario, si no también en una visión social.

Se trata de indagar caminos hacia la convergencia de pensamiento y la literatura. Se recorrerán senderos con una idea de la crítica textual que comprenda una diversidad de actitudes dentro del corpus clásico y contemporáneo.

Ejes temáticos
La sensibilidad creadora - El acto literario, la educación de la sensibilidad - El poder de la escritura - Las raíces en la creación - El intelectual y su medio - La estética y la ética en el proceso creador. Ejemplos en cine, en música, en pintura.

Alumnos publicados
Los talleristas que cursaron en 20102011 y 2013 fueron convocados por la Editorial Dunken para publicar en las ediciones respectivas de El libro de los talleres. En 2018, otro tallerista publicó en Diario del Viajero y Todo es cuento.

Sobre Carlos Penelas
Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde siguió el profesorado en Letras. En la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires cursó Historia del Arte y Literatura. Como estudiante obtuvo en 1968 el Primer Premio de Poesía y Primer Premio de Ensayo en la Escuela Normal de Profesores. Su obra ha obtenido a lo largo de los años el reconocimiento de numerosos autores y prestigiosos críticos.

En 1977 obtuvo el premio "Arturo Marasso" otorgado por el Mariano Acosta; en 1981 logra la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); en 1986 el premio "Accésit" otorgado por la XII Exposición Feria Internacional de Buenos Aires "El libro (del autor al lector)" por la mejor cobertura como cronista de Radio Nacional; en 1988 el premio a la Mejor Cobertura como cronista de Radio Nacional otorgado por la XIV Feria Internacional del Libro; en 1988 el Primer Premio de Poesía "Alfonsina Storni" otorgado por Gente de Letras; en 1992 la Mención Especial de Poesía en el Concurso Latinoamericano "Carlos Sábat Ercasty", Montevideo, Uruguay.

Coordina talleres literarios desde 1984, cuando fue Director de los dictados en la SADE. Actualmente mantiene un taller particular en su domicilio.

Fue crítico literario desde 1983 hasta 1989 de LS1 Radio Municipal y LRA Radio Nacional, donde condujo distintos programas culturales. Colaboró durante años con el suplemento literario del diario La Prensa, y fue columnista de medios gráficos del país y el exterior.

Dictó conferencias en la Universidad de La Coruña, Cátedra de Literatura Latinoamericana y la Universidad Autónoma de Madrid. La Fundación Internacional Jorge Luis Borges lo hizo participar entre los diez poetas vivientes más importantes. En los últimos años ha realizado extensas giras de conferencias por Europa, Sudamérica y el interior del país.

Más información en http://www.carlospenelas.com/

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller. &nb

Taller de Teatro

En 2019 comenzaremos un nuevo Taller de Teatro en la Biblioteca, dictado por Jorge Incorvaia. Será los martes y jueves a las 18:30 horas, comenzando el 4 de abril. El martes 28 de marzo habrá una clase abierta gratuita. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


Actuación, expresión corporal, higiene de la voz, ética del actor e historia del teatro son algunas de las propuestas del profesor Jorge Incorvaia en el Taller de Teatro en la Biblioteca.

Jorge Incorvaia es maestro normal nacional, pianista, actor y dramaturgo. Actuó en teatro, cine, televisión y radio, dirigido por Osvaldo Bonet, Luis Agustoni, David Kohon y otros. También dirigió otras propias y ajenas.

Cursó en la Escuela Nacional de Arte Dramático y fue alumno de los Maestros Luis Agustoni, Rubens Correa y tomó seminarios de dramaturgia con Ricardo Halac y Roberto Perinelli, entre otros. Además, asistió a clases de perfeccionamiento y talleres dictados por Juan Carlos Gené, Verónica Oddó, Ricardo Monti, Francisco Javier, Augusto Fernándes, entre otros.

Ejercició la docencia en la Escuela Nacional de Arte Dramático, Instituto San José, La Salle y la Facultad de Filosofía de la UBA, entre otros espacios. 
 
En 2005 obtuvo el Premio Estímulo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el concurso de dramaturgia "Mujeres con valor". En 2018 ganó el certamen de Microficciones radiales de Argentores.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

Los grupos son reducidos, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.

Talleres de Italiano 2019

El miércoles 3 de abril comienza el Taller de Italiano 2019 en la Biblioteca, Austria 2154, coordinado por la Profesora Stella Maris Scuderi. La novedad para este año son los tres niveles los miércoles, más un curso de conversación, los jueves. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


El Nivel 1, pensado para un nivel inicial, se dictará en clases de una hora por semana los miércoles a las 17 horas. El Nivel 2, más avanzado, los miércoles a las 18 horas, mientras que a las 19 comenzará el Nivel 3.

Este año además sumamos otro día, ya que los jueves a las 19 horas habrá encuentros de Conversación para alumnos avanzados.

El programa incluye la comprensión y producción de textos orales y escritos, fijación de aspectos comunicativos y gramaticales mediante actividades orales y escritas, ejercicios interactivos. Canciones, juegos y videos. Conversación. Propuestas de ejercitación online.

La Profesora Stella Maris Scuderi es Dottore in Lingua e Cultura Italiana de ICoN - Università di Pisa.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.

Taller de Dramaturgia

Un nuevo Taller comenzará en la Biblioteca este año: Dramaturgia, a cargo de Jorge Incorvaia. Será los lunes a las 19 horas, comenzando el 1 de abril. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


Jorge Incorvaia es maestro normal nacional, pianista, actor y dramaturgo. Actuó en teatro, cine, televisión y radio, dirigido por Osvaldo Bonet, Luis Agustoni, David Kohon y otros. También dirigió otras propias y ajenas.

Cursó en la Escuela Nacional de Arte Dramático y fue alumno de los Maestros Luis Agustoni, Rubens Correa y tomó seminarios de dramaturgia con Ricardo Halac y Roberto Perinelli, entre otros. Además, asistió a clases de perfeccionamiento y talleres dictados por Juan Carlos Gené, Verónica Oddó, Ricardo Monti, Francisco Javier, Augusto Fernándes, entre otros.

Ejercició la docencia en la Escuela Nacional de Arte Dramático, Instituto San José, La Salle y la Facultad de Filosofía de la UBA, entre otros espacios. 
 
En 2005 obtuvo el Premio Estímulo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el concurso de dramaturgia "Mujeres con valor". En 2018 ganó el certamen de Microficciones radiales de Argentores.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

Los grupos son reducidos, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.

Actividad física para adultos mayores

La profesora Cristina Bartolomé comenzará a partir de este año con clases para mejorar la coordinación, estimular la actividad física y las capacidades motrices de los adultos mayores. Será los lunes a las 17:30 horas, comenzando el 1 de abril. Para inscribirse, llame al 4802-8211 o escriba a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar. Los cupos son limitados, y los socios de la Biblioteca cuentan con aranceles especiales.


La nueva propuesta en la Biblioteca son clases de actividad física y elongación para adultos mayores, con el objetivo de mantener la coordinación, el fortalecimiento muscular y articular.

Además, se trabajará sobre las capacidades motrices y cognitivas, para evitar el estrés.

Cristina Bartolomé, que da clases de Elongación y Biomecánica Corporal desde hace unos años en nuestra Biblioteca, estudió en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y la Escuela Nacional de Danzas. Se formó, además, en danza clásica con maestros como O. Kirowa, M. Ruanova, A. Mastrazzi, G. Kazda y otros. Hizo talleres de Danza de Carácter, Perfeccionamiento en yuntas, Barra á terre, Danza Moderna, Española y Técnicas Teatrales.

Informes e inscripción
Personalmente, en Austria 2154, de lunes a viernes de 16 a 20 horas. Por teléfono, en los mismos horarios llamando al 4802-8211. Por correo electrónico a carlossanchezviamonte@yahoo.com.ar.

El grupo es reducido, y se aplican descuentos para socios de la Biblioteca y quienes se inscriban a más de un taller.