Reabrimos

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Toque de queda

de Jesse Ball
(La Bestia Equilátera, Buenos Aires, 2014, 224 páginas)



La historia está centrada en el ex violinista William y su pequeña hija Molly, que es muda. Ellos son, respectivamente, el viudo y la huérfana de Louisa, que ha sido secuestrada y luego asesinada por miembros de un régimen totalitario. Imperan las traiciones, los crímenes y las delaciones, en esta lucha que se libra entre un gobierno despótico y los disidentes. Pero nadie tiene clara la situación, o sea se ignora la razón de ese conflicto, y no pueden identificarse a los enemigos ni a los camaradas. Como si los sucesos no fuesen suficientemente caóticos, se desarrollan en una ciudad indeterminada de un universo entre onírico y lunático: “William compró un diario, pero no lo leyó. Quedaba mal eludir el diario; uno lo compraba, pero no tenía que leerlo”. Asimismo, el gobierno no proclamó el toque de queda, sino que realizó la siguiente declaración: “LOS BUENOS CIUDANOS PASAN LA NOCHE EN LA CAMA”.

Más allá de que Jesse Ball utiliza una prosa fresca, sencilla y directa, de párrafos cortos, no duda en recurrir a la tipografía como complemento de su estilo: mayúsculas, distintos tamaños de letras, espacios en blanco.

A ratos parece que el escritor siguiera cierto pensamiento alógico, como apuntando a un desequilibrio cósmico: “Existe la teoría de que el sol está constituido por miles de soles que están en guerra con los demás. Es una teoría desacreditada, pero nunca la refutaron”.

Otra curiosidad es la profesión de William: epitaforista, o sea un especialista en redactar epitafios de acuerdo a los insólitos pedidos de los deudos, y así obtiene inscripciones inesperadas:”PAUL SARGENT MONROE/ Murió antes de tiempo”.

Resulta fundamental la representación de una insólita obra de títeres que captura esos hechos y los somete a sus propias convenciones teatrales.

La novela puede ser percibida como una pesadilla (Ball es profesor sobre sueños lúcidos en la School of the Art Institute of Chicago). Con Toque de queda (excelente la traducción de Carlos Gardini) el lector, aunque en un comienzo goza a través de su humor y de la ternura que despliega describiendo la relación padre e hija, no puede menos que sentirse impactado por ese mundo atroz tan parecido al nuestro en su espíritu (“La violencia del libro no pertenece a los crímenes de la vida real, y adquiere, por abstracta, un grado mucho más ominoso”, dice Luis Chitarroni en el Prólogo). Además, autores insignes acuden a su mente, como los de David Lynch, Neil Gaiman y, sobre todo, Franz Kafka.

Jesse Ball (New York, 1978) es poeta y narrador. Su nouvelle The Early Deaths of Lubeck, Bennan, Harp & Carr ganó el Plimpton Prize de la Paris Review. En la citada School of the Art Institute of Chicago es profesor de escritura creativa, que abarca dos disciplinas, la nombrada de sueños lúcidos y la de la mentira.

Germán Cáceres

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Estamos trabajando para la novena temporada del Cineclub La Rosa. Próximamente, más noticias.



Rescate de maestros de la historieta

La obra, editada por el sello de la revista patagónica La Duendes, puede leerse como complemento de Evocando Viñetas 1, aparecido en 2012 y como prolongación de títulos relacionados con el tema, entre ellos El género fantástico en la historieta argentina, Charlando con Superman, Oesterheld y Diccionario de uso de la historieta española. En diálogo con Télam, Cáceres explica que este segundo tomo de viñetas, más que complementar el primero lo continúa, y agrega: “No existe un plan sistemático de investigación. Ambos textos tienen su origen en notas que aparecieron en laduendes.blogspot.com; surgieron del diálogo con Alejandro Aguado, el director de la editorial La Duendes, acerca de los maestros e historietas que vamos evocando”.


Télam: En ocasiones te referís a algunos artistas como “maestros olvidados” ¿en ese sentido tu libro practica una especie de rescate?
Cáceres: Al principio se pensó introducir en el blog una sección de “Maestros olvidados” y comenzamos con algunos notables historietistas, pero algunos de ellos no estaban tan olvidados, sino que los amantes del género los tenían presentes, entonces juzgamos más conveniente escribir notas sin dilucidar si se los recordaba o no; aunque a Tibor José Horvath, Hugo D’adderio y Carlos Clemen se los puede considerar, sin lugar a dudas, maestros olvidados.

Télam: En un punto Evocando Viñetas 1 y 2, dan un panorama, además de los artistas, de revistas dedicadas al género…
Cáceres: Dar un registro completo de esas publicaciones en el país sería una tarea encomiable y titánica. Lo hizo Julio Neveleff en su reciente libro: Con las historietas se come, se cura y se educa / Revistas argentinas 1983-1993 Las publicaciones que prefiero y que marcaron en mi infancia mi amor por la historieta, fueron: Patoruzú, Patoruzito, Misterix, Rayo Rojo, Superhombre, Salgari, Tit Bits y El Tony. Luego Skorpio y Fierro me indujeron a escribir sobre este arte maravilloso.

Télam: Roberto Bataglia es el único dibujante que está en los dos tomos de viñetas, ¿acaso por su vida misteriosa en Estados Unidos?
Cáceres: La atracción de Battaglia (1923-2005) reside en su genialidad luminosa, que le permitió gestar producciones fulgurantes (María Luz, Motín a bordo y Don Pascual); también en el enigma que se tejió alrededor de sus rastros personales cuando en los 60 se radicó en Estados Unidos y poco a poco cortó su comunicación con familiares y amigos.

Télam: Decís que “María Luz” de Bataglia “prefigura a Mafalda…
Cáceres: “María Luz”, creada en 1954, preanuncia a Mafalda en cuanto a su inteligencia, así como “Periquita” por su actitud anticonvencional, propia de un tipo femenino que en esa época recibió la denominación de flapper. Pero “María Luz” venía a ser una especie de genio científico, una inventora desinteresada de la vida social, todo lo contrario a Mafalda, que reflejó las costumbres y tribulaciones de la clase media.

Télam: En la historieta tradicional abundaban vaqueros, detectives, héroes de la selva, guerreros, soldados, aborígenes, gauchos, boxeadores, futbolistas, heroínas eróticas y exploradores de mundos futuros, ¿ha cambiado esta tipología en el comic actual?
Cáceres: Aquellos personajes perduran en algunas historietas actuales. Aunque hoy existe una problemática más contemporánea, como pueden ser los desaparecidos en la Argentina, la violencia de género o una historieta de corte confesional, en la que se narran aspectos de la propia vida, incluso se aborda la cuestión de las minorías sexuales. Las temáticas y los personajes se han enriquecido y adaptado a los tiempos que corren.

Télam: En Evocando Viñetas 2, dedicás una sección a reseñar libros, varios de ellos publicados en La Patagonia, como Tehuelches, El facón de Almanegra (ambos con guiones de Oenlao y varios dibujantes) y El Bondi (de Chelo Candia), ¿Creés que en el sur argentino hay un desarrollo importante del género?
Cáceres: Visité Comodoro Rivadavia en oportunidad del “Festival de Historietas al Sur del Sur” (2012) y puedo afirmar que en la Patagonia hay un buen desarrollo del género, siendo imposible señalar a todos sus talentos como los citados Oenlao y Chelo Candia, a los que se suman Alejandro Aguado, Serafín, Mariano Antonelli, Taro, Toto, Tavo, César Hernández, Edmund, Alan Jones, Daniel Varela y Guada. Por supuesto, no puede faltar un grande: Carlos Casalla, el creador de El Cabo Savino.

Télam: En tu nuevo libro ocupan un espacio importantes artistas como José L. Salinas, Alberto Bróccoli, Alberto César Salinas, Carlos Clemen y Horvat, ¿qué los define, qué aportaron a la historieta?
Cáceres: De José L. Salinas son célebres sus adaptaciones de novelas como Los Tres Mosqueteros y El último de los mohicanos. En 1949 lo contrató el mítico King Features Syndicate para ilustrar la historieta Cisco Kid, con guiones de Rod Reed. Pocos artistas como él dibujaron con semejante talento los caballos y plasmaron tan bellas y dulces mujeres. Por su parte Clemen fue un pionero que organizó una escuela de dibujo de historietas. Entre su vastísima producción, se destacan Kharú, el hombre misterioso. Lo logros de Bróccoli son “Juan y el Preguntón” (1970), “El Mago Fafá” (1973) y “Pérez-Man” (1979). En el primero los dos personajes están de perfil y sin identificar. Alberto Salinas dibujó “Dago” (1981) con guión de Robin Wood, que tuvo resonancia internacional. En él, su dominio del cuerpo humano trae a la memoria las mejores expresiones del clasicismo grecorromano. Finalmente, Tibor Horvath fue un excelente dibujante, como se ve en la tapa del plano alejado de una lancha de guerra en alta mar, que realizó para el último número, el 116, de Hora Cero Semanal.

Jorge Boccanera
Telam

El lapiz, Tristán y la Libertad‏

El artículo que reproducimos lo escribió el sobrino de Tristán, seudónimo de José Antonio Ginzo, uno de los grandes dibujantes argentinos, el más importante en la época del diario socialista La Vanguardia.


El salvaje asesinato ocurrido en Paris por un grupo de fanáticos a los dibujantes de una revista de humor nos hizo recordar, con las mas que obvias diferencias del caso, a otro tiempo y a otros personajes. El premiado dibujante Hermenegildo Sabat se refería anoche en un programa de TV a uno de ellos: José Antonio Ginzo. Se fue joven a estudiar a Buenos Aires. Luego se instalaría 10 años en París. Volvió escritor, historiador, artista plástico y, fundamentalmente, dibujante y caricaturista. Pronto adquirió el reconocimiento. Es que sus dibujos en la primera plana del periódico socialista La Vanguardia eran todo un discurso. Corrían los años cincuenta y el régimen autoritario que había instalado Perón en el país no daba margen para denuncias ni para caricaturas. Así fue como, después de haber dado una conferencia en La Casa del Pueblo (mas tarde incendiada junto a su famosa biblioteca)le cayo la policía de Cordinación Federal a su casa de la calle Alvarez Thomas y lo alojó en la cárcel de Villa Devoto por un buen tiempo. Allí conoció a otros presos políticos como Cipriano Reyes, Crisólogo Larralde, Américo Ghioldi y otros. Según contaban ellos la celda estaba tapada de dibujos políticos que Tristán (tal su pseudónimo de dibujante) había logrado con un lápiz que le habían prestado. En oportunidad de aquella noche en que le allanan el departamento de Buenos Aires su preocupación mayor era que no le registraran la quinta que tenía en Junin porque allí estaban sus trabajos más comprometidos. Pero no los podrían haber encontrado jamás. Ellos fueron guardados hasta que cayó el Peronismo por uno de sus más importantes dirigentes locales. Ocurre que este muy buen señor , además de ser presidente de la principal Unidad Básica de la ciudad, era cuñado y admirador de Tristán. Su casa iba a ser la última en revisar. Se llamaba Don Carlos Panizza y daba ,con su gesto, una lección sobre las prioridades humanas: primero la libertad y los afectos. Después todo lo demás.


Pasó el tiempo, y con el resultado de esfuerzos económicos de un tiempo largo quiso ir a España . En la Embajada le dijeron que su pasaporte no iba a ser visado. Sus despiadadas caricaturas de Franco no eran toleradas por ellos. Se frustraban sus sueños y cayó en cierta tristeza hasta que alguien le hizo ver que aquella actitud era su mayor triunfo. Su lápiz había trascendido el océano. Y Tonin sonrió, con sus ojos ya cansados…y la Libertad también.

Julio Ginzo

Jusepe en América

de Carlos Trillo (guión) y Pablo Tunica (dibujo)
(La Editorial Común, Buenos Aires, 2014, 112 páginas)


Esta historieta fue editada en 2009 por Gallimard en Francia. Se centra en la travesía que realizó Pedro de Mendoza a través del Atlántico para fundar Buenos Aires el 3/2/1536. Fue miembro de esa expedición el alemán Ulrico Schmidl, que es autor de Verídica descripción de varias navegaciones, en donde narra las vivencias que experimentó durante los veinte años que viajó por tierras sudamericanas. En Jusepe en América se trata con respeto al cronista alemán, pero en cambio Tunica (1983) dibuja al Adelantado como una suerte de reptil repelente que, enfermo de sífilis, sólo codiciaba obtener con la conquista y la colonización descomunales cantidades de oro, lo mismo que ambicionaba el resto de la tripulación, una colección de asesinos y traidores.

Pero el héroe de esta historia es el personaje de ficción Jusepe, un grumete deforme y casi enano, que se enamora de Elvira, una hermosa mujer que está escondida clandestinamente en una de las carabelas disfrazada de hombre.

El grafismo de Tunica es original, de trazos caricaturescos y colores vivos aplicados con sentido compositivo. Su plumeado es importante para adornar los cuadritos. La viñeta que ocupa la totalidad de la página 29 es de una belleza primorosa - digna de figurar en una galería de arte-, en la que se muestra el desembarco de la tripulación. En realidad todos los personajes –aún Elvira- son monstruosos, como si el artista se hiciera eco de la estética que emplearon José Muñoz en Alack Sinner y Oski en sus ilustraciones humorísticas. Es una manera de asumir el concepto de la fealdad como categoría artística.

Se sabe que Carlos Trillo (1943-2011) fue un eximio fabulador. Este don lo utilizó para ridiculizar a Pedro de Mendoza, en particular, y a la conquista española, en general. Sus diálogos excelentes los desplegó en globos encadenados a la manera de la llamada teatralización del cómic, en este caso muy funcionales narrativamente pese a la extensión de los textos. Asimismo, el castellano antiguo que propuso es convincente. Como es habitual en sus guiones, al promediar la imaginativa historia el lector ya está capturado por su fascinante dinámica.

Trillo es famoso por ser uno de los más grandes guionistas que tuvo el país (entre sus éxitos figuran: Un tal Daneri, Alvar Mayor, El Loco Chávez, Las puertitas del Sr. López, El último recreo, Piñón Fijo, El Negro Blanco, Irish Cofee , Clara de Noche y Cybersix). Pablo Tunica ha publicado dos libros en Francia y en la Argentina realizó numerosas historietas infantiles y colabora en la actualidad en la prestigiosa revista Fierro.

Germán Cáceres

Por la vida a contramano

de Graciela Licciardi
(Enigma Editores, Buenos Aires, 2013,118 páginas)


Se inicia con un original y talentoso prólogo de Sebastián Jorgi, que mezcla versos del libro con su propia prosa. Le sigue otra introducción erudita de Tomás Barna que establece vínculos entre estos poemas con varios tangos. Por último, el poscriptum de Ernesto Goldar logra captar la esencia de su voz lírica.

La autora muestra una fuerte carga existencial, en cuya calidad poética se advierte una sensación de soledad, frustración y culpa. Y, sobre todo, de melancolía y distancia (“manía de tocar el alma/ esta noche tan torpe/ en que he salido a recordar”).

Licciardi se nutre del tango, de sus letras, compositores e intérpretes y hasta de la intensa carga erótica de su baile (“contracciones del sexo/ que escupen huesos en cadencia/ y la mano de él que se incrusta en mi espalda”). Su poemario transparente y arrebatado está atravesado por la angustia de la muerte, que se avecina inevitable, como si tratara de una liberación (“ahora salgo a la pista/ a danzar con la muerte/ que me aprieta la cintura/ y me dejo rescatar/ por fin/ de la burla de este mundo”).

Por sus poesías desfilan el barrio, las noches tangueras y una desolación sin límites (“alguna vez me quedará la lengua rota/ de tanto fatigar la vida”). También se mencionan la solterona, la vieja, la barra de la esquina que contempló “esa piba de barrio/ que vive en un cielo arretazado”, y se evocan amores desencontrados y un ayer valioso pero irrecuperable (“y mi frente gotea un pasado/ sin regreso”).

Sin embargo, esta obra respira fe, esperanza y espíritu de lucha (“por la vida a contramano/ quiero seguir adelante/ intentando lo que pueda”) (“y vivir hasta lo último/ por si acaso”).

La poeta constantemente homenajea el lenguaje: “la palabra lame antiguos versos/ y se queda colgada como una joya que no se manifiesta”.

Graciela Licciardi nació en Buenos Aires y tiene ocho libros publicados. Entre ellos, Las palabras de la noche (cuentos) recibió la Faja de Honor de la SADE en 1997; su novela Lágrima hueca obtuvo Mención de Honor del Fondo Nacional de las Artes; y acaba de lograr por La vida a contramano una merecida Mención de Honor de la S.A.D.E. en poesía. Coordina con la escritora Cristina Pizarro el Taller A.L.E.G.R.I.A., un ciclo cultural.

Germán Cáceres

Las voces de grandes autores en español, disponibles en la biblioteca electrónica del Instituto Cervantes

Las voces de grandes autores hispanohablantes como Elena Poniatowska, Julio Cortázar o Carlos Pellicer, los cuentos de Horacio Quiroga, la poesía chilena más reciente o las tradiciones mexicanas a través de sus leyendas, ya se pueden escuchar y leer en la biblioteca electrónica del Instituto Cervantes.



Tras el convenio que firmó recientemente el Instituto Cervantes y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la red de bibliotecas del Cervantes pone a disposición de los usuarios destacadas publicaciones digitales de la principal universidad de Latinoamérica, que supera los 300.000 alumnos.
El Instituto facilita el acceso a dos importantes colecciones digitales de la UNAM, ‘Voz viva de México’ y ‘Descarga Cultura’, formadas por unos mil documentos y que paulatinamente se están incorporando a la biblioteca electrónica del Cervantes. Todos ellos forman parte de un proyecto cultural que lleva a cabo dicha universidad para recuperar las voces y las letras de la literatura en lengua española y de la historia de México.

‘Voz viva de México’ es una colección que, desde 1960, ofrece obras de importantes autores en su propia voz, entre ellos varios premios Nobel y premios Cervantes. Octavio Paz, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y José Emilio Pacheco son algunos de los literatos cuya voz podrá escucharse.

‘Descarga Cultura’ es la plataforma digital cultural de la UNAM. Este espacio brinda acceso a distintos materiales en formato multimedia, que integran una novedosa iniciativa cultural cuyos protagonistas son la historia y las letras de España e Hispanoamérica.

Próximamente se incluirán además publicaciones de otra colección denominada Ciencia Nueva, una selección de estudios de investigación que realizan doctorandos de la UNAM.

4.000 libros electrónicos
Estos y otros contenidos se suman a los fondos de la biblioteca electrónica del Cervantes, que es un servicio pionero en España y uno de los más novedosos dentro de la Red de Bibliotecas del Instituto, la mayor red de bibliotecas españolas en el mundo.

La biblioteca electrónica ofrece a sus socios más de 4.000 libros electrónicos, audiolibros, películas y videocuentos. Los contenidos se actualizan continuamente con la incorporación de nuevos títulos. La colección de e-books dispone de obras sobre lingüística, literatura clásica y contemporánea, historia, arte, literatura infantil y juvenil y otras materias para el público interesado por la lengua y la cultura de España e Hispanoamérica.
La biblioteca electrónica del Instituto Cervantes permite, además, la consulta a una serie de bases datos de interés y a otros recursos electrónicos en línea. Constituye una importante herramienta cultural y académica donde están representados tanto importantes editores comerciales como las unidades editoras de la Administración General del Estado: Ministerio de Educación, CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), etc.
Cualquier persona puede consultar fácilmente los documentos a través de la página web del Instituto Cervantes (www.cervantes.es), seleccionando la opción ‘Bibliotecas’.
Para utilizar sus servicios es necesario estar dado de alta como usuario, bien en una de las 60 bibliotecas físicas que posee el Instituto Cervantes en otros tantos centros distribuidos todo el mundo (donde además se ofrecen servicios presenciales), bien en la propia biblioteca electrónica a través de un formulario específico habilitado en distintos puntos de las páginas web.
Con solo unas claves, un dispositivo de lectura y conexión a Internet, se puede acceder a los contenidos desde cualquier lugar y a cualquier hora todos los días del año.
El sistema es compatible con la mayor parte de los dispositivos existentes en el mercado, tanto ordenadores personales como e-readers, tabletas y teléfonos inteligentes (smartphones), lo que facilita las posibilidades de lectura y amplía la tipología de usuarios.

A puertas cerradas

Les informamos que la Biblioteca permanecerá cerrada al público durante todo enero por tareas de mantenimiento. ¡Nos vemos en febrero!


Por supuesto, podrán seguirnos con actualizaciones y novedades en esta página, la del Cineclub La Rosa, Facebook y Twitter. Para quienes deseen asociarse, los estaremos esperando en febrero, de lunes a viernes de 16 a 20 horas.