Sanitarios colocados

Se instalaron los sanitarios en el nuevo baño para personas con movilidad reducida que con este paso ya está casi terminado, sólo faltan los detalles finales.








Azulejos a la vista

Ya están colocados los azulejos y cerámicos del nuevo baño para personas con movilidad reducida. Además, se terminó el techo y el correspondiente ducto de ventilación. También se ha realizado la rampa de acceso y bajada. La obra está próxima a finalizar cuando se coloquen los sanitarios.








Recordando a Antonio Machado

Hoy se cumplen 75 años de la muerte del poeta sevillano Antonio Machado (26/7/1875-22/2/1939). Aquí, unos de sus versos más famosos hechos canción por Joan Manuel Serrat.


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Cuentos completos

de Antonio Di Benedetto
(Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2009, 708 páginas)


Se trata de uno de los mejores escritores argentinos y, sin embargo, es poco conocido en el país y en el exterior. ¿Por qué? Tal vez su obra no sea fácil de leer, ya que es exigente por su profundidad; además, se abre en múltiples direcciones y presenta ciertos rasgos experimentales. Por otra parte, Antonio Di Benedetto (Mendoza, 1922/Buenos Aires, 1986), que también era colaborador del diario Los Andes de su ciudad natal, fue detenido por la dictadura militar el 24.3.1976 en su despacho del periódico sin que él nunca llegara a saber si se debió a alguna nota que escribió. No obstante, recién fue liberado el 4/9/1977 y, muy deprimido luego de sufrir torturas y cuatro simulacros de fusilamiento, se exilió primero en Francia y luego en España. Vivió seis años en Madrid y regresó a la Argentina en 1984, en donde se mantuvo con un simple empleo en la Casa de Mendoza.

Escribió innumerables cuentos y cinco novelas. De estas últimas se destaca Zama (1956), considerada su obra maestra.

Pero tal vez se halle en su cuentística la formulación completa de su estética y de su pensamiento sobre el hombre y su destino.

En Mundo animal (1953) hay bellas e inspiradas páginas como “Mariposas de Koch”, de escritura maravillosa por su cadencia y rigor. Aquí un tuberculoso cree que sus escupitajos son mariposas rojas criadas en el interior de su corazón. “Amigo, enemigo” exhibe una gran capacidad de síntesis y sus elipsis sugieren innumerables asociaciones respecto a un ratón y al recuerdo de un padre que se colgó del caño de la flor de la bañera. Estos dos cuentos están emparentados con la poética del Cortázar de Bestiario (1951). “Trueques con muerte” describe como ésta se va apoderando de la existencia.

El desasosiego domina en Cuentos claros (1957). Un padre viudo y su pequeño hijo parecen vivir un encierro patológico en “Enroscado”. Después del fallecimiento de la que fue esposa y madre, se mudan de una casa a una pensión. El niño se aísla hasta límites enfermizos que su progenitor no puede controlar. “As” exhibe una trama leve, hasta ingenua, en cuyo interior se entreteje un torbellino de sórdidas pasiones. Su lenguaje sintético y los espacios en blanco permiten pergeñar diversos episodios que muestran al ser humano cometiendo bajezas infames por cuestiones de dinero. En “El juicio de Dios”, un jefe de estación decide hacer escala con una zorra en un desértico paraje mendocino donde en forma sorpresiva los escasos pobladores lo acusan de una mala acción que no ha cometido. Está acorralado, y ese sentimiento de zozobra se transmite al lector. Una lucha de poderes se libra entre los personajes, que van experimentando situaciones de cruel desamparo y humillación. Este cuento y gran parte de la obra de Di Benedetto evocan por su insoportable angustia los filmes The Brig (1964), de Jonas Mekas, y Cul de Sac (1966) y El inquilino (1976), de Roman Polanski.

Sólo de dos narraciones consta Declinación y ángel (1958). Una de ellas es “El abandono y la pasividad”, un relato sin personajes, en el que en apenas tres páginas se describe una habitación y sus objetos y, al final, unos zapatos que avanzan: se debe imaginar qué pasó y qué está sucediendo. “Declinación y Ángel” puede considerarse por su extensión una nouvelle y su concepción está emparentada con la “Nouveau roman”, en la que estaban enrolados Nathalie Sarraute, Michel Butor, Claude Simon y Alain Robbe-Grillet.. El autor oculta información y la historia avanza pero sin saberse con claridad qué está sucediendo. A ratos surgen observaciones propias de un guión de cine y varios de sus puntos de vista son típicos de una cámara cinematográfica. La escritura particular de Di Benedetto dota a los objetos de alma y presta suma atención a los sonidos. Sin embargo, se señalan los diferentes niveles sociales de Cecilia y Julián, por un lado, y de la familia de la vecina Ana, por otro, y se va aclarando la conflictiva relación de una amante sometida a los antojos y mandatos del hombre que la mantiene. La muerte trágica de Ángel, un chico, pone fin a un terrible desfile de engaños, intrigas y pasiones desenfrenadas.

El cariño de los tontos (1961) presenta tres cuentos magníficos. “Caballo en el salitral” plantea una crudeza desoladora: la lucha por la vida y la subsistencia llevada a cabo por la fauna (caballos, pájaros, pumas, palomas) que habita una zona desértica de Mendoza adquiere ribetes metafísicos: “el silencio es tan imperioso que el animal ni relincha, como si participara de una mudez y una sordera universales”. En “El puma blanco” la puntuación tajante y dura describe el febril rastreo de una suerte de Moby Dick criollo, que está lejos de la maldad de la ballena de la novela de Melville, y el investigador Polanco, que lo busca, es un capitán Ahab lírico y soñador. En “El cariños de los tontos” –que según Julio Premat “puede tomarse como una versión mendocina de Madame Bovary”- Di Benedetto refiere los movimientos de los personajes, como si sus piernas y brazos obraran por sí mismos. El lector presiente que algo siniestro y fatal está por acaecer, que la desgracia se avecina. Y ese final llega confuso, incoherente, no sólo para los tontos sino también para personajes como el veterinario y el rabdomante, que no cesan de negar la realidad y prefieren soñar aunque esta actitud desemboque en una pesadilla.

“Aballay”, que figura en Absurdos (1978), se puede entender como una indagación metafísica: el protagonista se convierte en un penitente que decide montar a caballo por el resto de su vida para expiar la culpa de una muerte. Esta especie de centauro maldito emprende un camino ineluctable y fatídico. La prosa es indirecta y propone nuevas formas de narrar y exponer una historia sin salida, donde todos pierden, desde el hijo de la víctima, que quiere vengar a su padre, hasta el mismo Aballay. “Pez”, un cuento de paisanos que desarrolla un rico vocabulario campestre, se muestra desgarrador, feroz, no tiene piedad hacia la indefensa Lumila, que es devorada por su propio perro, el que siempre le fue fiel. Es como si se quisiera señalar que a todos los seres humanos les aguarda un destino aciago.

Resulta evidente que la tortura y la prisión que sufrió desde marzo de 1976 a setiembre de l977, y el posterior exilio, minó la moral y la salud de Di Benedetto porque después de Absurdos su escritura no alcanzó el anterior nivel de excelencia. “En busca de la mirada perdida”, de los Cuentos del exilio (1983), es un relato de ciencia ficción, en el que desarrolla un manantial de ideas en detrimento de la elaboración de los personajes y de la narratividad. “Recepción” presenta un extrañamiento total, en donde el protagonista deambula por un mundo automatizado en el cual las actitudes y conductas vitales han desaparecido. En el breve “Bueno como el pan” algunas líneas dejan entrever los padecimientos espirituales que el narrador padeció en el exilio.

En esta edición de los Cuentos completos cuidada por Jimena Néspolo y Julio Premat, figuran dos capítulos, uno llamado Otro cuentos, que son trabajos reescritos por Di Benedetto, y otro formado por Cuentos inéditos. “Los trágicos amores de Julieta y Jordán”, del primer grupo, fue denominado por el autor cuento festivo, pero su humor no está suficientemente logrado, como se verifica también en “Trencito de la infancia”, del otro grupo. Esta edición contiene una introducción, “Lo breve, lo extraño, lo ajeno”, del nombrado Julio Premat, que revela una agudeza crítica y unos conocimientos literarios superlativos.

Antonio Di Benedetto obtuvo numerosas distinciones: Caballero de la Orden de Mérito (1969), otorgado por el Gobierno Italiano; Medalla de Oro, Alliance Française (1971); Título de miembro fundador del Club de los XIII (1973); Beca Guguenheim (1974) y Gran Premio de Honor de la SADE (1986).

Germán Cáceres

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Una puerta

Ya se colocó la puerta del nuevo baño para discapacitados, y se han fratachado sus paredes con cemento, a la espera de poder colocar los azulejos.



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Nuevas cañerías

Ya se instalaron las cañerías nuevas, sólo falta cementar las paredes.






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Poemas para Cris, de Julio Cortázar

A 30 años de su muerte, en el año del centenario de su nacimiento, reproducimos los poemas de amor escritos por Julio Cortázar para Cristina Peri Rossi, un gran amor que lo animó durante varios años, pero nunca correspondido más allá de la amistad, por la diferente opción sexual de la escritora.


Cinco poemas para Cris

1.
Ya mucho más allá del mezzo
camin di nostra vita
existe un territorio del amor
un laberinto más mental que mítico
donde es posible ser
lentamente dichoso
sin el hilo de Ariadna delirante
si espumas ni sábanas ni muslos.

Todo se cumple en un reflejo de crepúsculo
tu pelo tu perfume tu saliva.
Y allí del otro lado te poseo
mientras tú juegas con tu amiga
los juegos de la noche.

2.

En realidad poco me importa
que tus senos se duerman
en la azul simetría de otros senos.
Yo los huebiera hollado
con la cosquilla de mi roce
y te hubieras reído justamente
cuando lo necesario y esperable
era que sollozaras.

3.

Sé muy bien lo que ganas
cuando te pierdes en el goce.
Porque es exactamente
lo que yo habría sentido.

4.

(La justa errata)
habernos encontrado al final del día
en un paseo púbico.

5.

(Me gustaría que creyeras
que esto es el irrisorio juego
de las compensaciones
con que consuelo esta distancia.
Sigue entonces danzando
en el espejo de otro cuerpo
después de haber sonreído
apenas
para mí).

Otros cinco poemas para Cris

1.

Todo lo que precede es como los primeros momentos de un encuentro después de mucho tiempo: sonrisas, preguntas, lentos reajustes.
Es raro, me pareces menos morena que
antes. ¿Se mejoró por fin tu tía abuela? No, no me gusta
la cerveza. Es verdad, me había olvidado.
Y por debajo, montacargas de sombra, asciende despacio otro
presente. En tu pelo empiezan a temblar las abejas, tu mano
roza la mía y pone en ella un dulce algodón de humo. Hueles
de nuevo a sur.

2.

Tienes a ratos
la cara del exilio
ese que busca voz en tus poemas.

Mi exilio es menos duro,
le sobran las defensas,
pero cuando te llevo de la mano
por una callecita de París
quisiera tanto que el paseo se acabara
en una esquina de Motevideo
o en mi calle Corrientes

sin que nadie viniera
a pedir documentos.

3.

A veces creo que podríamos
conciliar los contrarios
hallar la centritud inmóvil de la rueda
salir de lo binario
ser el vertiginoso espejo que concentra
en un vértice último
esta ceremoniosa danza que dedico
a tu presente ausencia.

Recuerdo a Saint-Exupéry: "El amor
no es mirar lo que se ama
sino mirar los dos en una misma dirección".

Pero él no sospechó que tantas veces
los dos mirábamos fascinados a una misma mujer
y que la espléndida, feliz definición
se viene al suelo como un gris pelele.

4.

Creo que no te quiero,
que solamente quiero la imposibilidad
tan obvia de quererte
como la mano izquierda
enamorada de ese guante
que vive en la derecha.

5.

Ratoncito, pelusa, medialuna,
calidoscopio, barco en la botella,
musgo, campana, diáspora,
palingenesia, helecho,

eso y el dulce de zapallo,
el bandoneón de Troilo y dos o tres
zonas de piel en donde
hace nido el alción,

son las palabras que contienen
tu cruel definición inalcanzable,
son las cosas que guardan las sustancias
de que estás hecha para que alguien
beba y posea y arda convencida
de conocerte entera,
de que sólo eres Cris.

Cinco últimos poemas para Cris

1.

Ahora escribo pájaros.
No los veo venir, no los elijo,
de golpe están ahí, son esto,
una bandada de palabras
posándose
una
a
una
en los alambres de la página,
chirriando, picoteando, lluvia de alas
y yo sin pan que darles, solamente
dejándolos venir. Tal vez
sea eso un árbol

o tal vez
el amor.

2.

Anoche te soñé
sacerdotisa de Sekhmet, la diosa leontocéfala.
Ella desnuda en pórfido,
tú tersa piel desnuda.
¿Qué ofrenda le tendías a la deidad salvaje
que miraba a través de tu mirada
un horizonte eterno e implacable?
La taza de tus manos contenía
la libación secreta, lágrimas
o tu sangre menstrual, o tu saliva.
En todo caso no era semen
y mi sueño sabía
que la ofrenda sería rechazada
con un lento rugido desdeñoso
tal como desde siempre lo habías esperado.

Después, quizá, ya no lo sé,
las garras en tus senos, colmándote.

3.

Nunca sabré por qué tu lengua entró en mi boca
cuando nos despedimos en tu hotel
después de un amistoso recorrer la ciudad
y un ajuste preciso de distancias.

Creí por un momento que me dabas
una cita futura,
que abrías una tierra de nadie, un interregno
donde alcanzar tu minucioso musgo.
Circundada de amigas me besaste,
yo la excepción, el monstruo,
y tú la transgresora murmurante.

Vaya a saber a quién besabas,
de quién te despedías.
Fui el vicario feliz de un solo instante,
el que a veces encuentra en su saliva
un breve gusto a madreselva
bajo cielos australes.

4.

Quisiera ser Tiresias esta noche
y en una lenta espera boca abajo
recibirte y gemir bajo tus látigos
y tus tibias medusas.

Sabiendo que es la hora
de la metamorfosis recurrente,
y que al bajar al vórtice de espumas
te abrirías llorando,
dulcemente empalada.

Para volver después
a tu imperioso reino de falanges,
al cerco de tu piel, tus pulpos húmedos,
hasta arrastrarnos juntos y alcanzar abrazados
las arenas del sueño.

Pero no soy Tiresias,
tan sólo el unicornio
que busca el agua de tus manos
y encuentra entre los belfos
un puñado de sal.

5.

No te voy a cansar con más poemas.
Digamos que te dije
nubes, tijeras, barriletes, lápices,
y acaso alguna vez
te sonreíste.

Entran materiales, salen escombros

Ya fueron comprados los materiales que servirán para el nuevo baño de discapacitados de la Biblioteca: baldosas, azulejos, grifería, sanitarios, barandillas y demás elementos que conformarán el futuro espacio.





Además, con el ritmo de los trabajos también comenzó la remoción de escombros.


"Lugares de la noche", de Alejandro Drewes


Apreciamos en la poesía de Alejandro Drewes una de las voces necesarias en la poética de nuestro país. Lugares de la noche es un claro ejemplo. Si bien es difícil definir algo complejo con una sola palabra, en la obligación de elegir una que simbolizara su poesía, optaría por la palabra angustia.

En su universo destacamos clasicismo y actualidad, una forma estricta de trabajar, una preocupación constante por el destino humano. Esto, entre otras cosas, forma parte de los rasgos de su lirismo. Y la profecía adusta.

Encontramos, además, imágenes de verdadera plasticidad, de verdad interior. Y una emoción poéticamente trasmutada en la decantación del lenguaje.

Carlos Penelas
Buenos Aires, febrero de 2014

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El libro, donado por su autor, ya forma parte de nuestro catálogo.

Comenzaron las obras

Aquí el primer avance de los trabajos comenzados en el fondo de la Biblioteca, donde se construirá un nuevo baño para personas con movilidad reducida.










Aquí, las fotos de cómo estaba el lugar antes del comienzo de los trabajos.

Donaciones de febrero

Agradecemos al Sr. Lucio Vitón por su donación de libros para la Biblioteca: sociología, historia y anarquismo, entre otros temas, constituyen parte de su importante aporte para enriquecer nuestro catálogo.


También recibimos una donación de parte de Lisandro Penelas y Moscú Teatro, con material sobre teatro y lingüística. Todo está siendo catalogado para consulta de nuestros socios.

Nuevo libro de Patricia Núñez

Agradecemos la donación de Patricia Alejandra Núñez de su nuevo libro, La noche en la orilla de la luna. El mismo ya se encuentra en nuestro catálogo.