Cineclub: noviembre sin programación

Por razones de fuerza mayor, debimos suspender la función del Cineclub de los chicos prevista para el sábado 23 de octubre, e informamos que durante noviembre no tendremos programas. Sin embargo, el Cineclub La Rosa volverá para cerrar la cuarta temporada en diciembre. Los esperamos.

Cuentos reunidos

de William Faulkner
(Alfagurara, Buenos Aires, 2010, 816 páginas)

William Faukner (1897-1962), que nació en New Albany y se crío en Oxford (ambas ciudades del estado de Mississippi), es uno de los mayores exponentes de las letras del siglo XX, e influyó en autores latinoamericanos como Gabriel García Márquez, Juan José Saer, Mario Vargas Llosa y, principalmente, Juan Carlos Onetti. En 1950 le fue otorgado el premio Nobel de Literatura, y se lo valora sobre todo por sus numerosas novelas, entre las que sobresalen El sonido y la furia (1929), Mientras yo agonizo (1930), ¡Absalón, Absalón! (1936), Las palmeras salvajes (1939), Intruso en el polvo (1948) y Réquiem para una mujer (1951).

Asimismo, ha escrito numerosos cuentos y, en el país, son muy conocidos los policiales agrupados bajo el título de Gambito de caballo (1949). El presente texto reúne cuarenta y dos de sus relatos, pero según el prologuista y traductor, Miguel Martínez-Lage, su obra completa dentro del género demandaría otros dos libros tan voluminosos como éste.

Estos Cuentos reunidos (1950), galardonados con el National Book Award, fueron estrictamente seleccionados y agrupados por Faulkner en seis secciones (El campo, El pueblo, La tierra inexplorada, La tierra baldía, La tierra intermedia, Allén) con el fin de obtener una unidad y una complementación entre ellos. Así, varios de sus personajes figuran en distintos cuentos y las tramas y atmósferas de éstos se entrelazan, conformando de esta manera la totalidad propia de una novela.

En esa unidad, como aparece en la cita de Vargas Llosa de la contratapa, “…la forma es algo tan visible, tan presente en la narración, que ella hace las veces de protagonista y actúa como un personaje…” Se podría decir que su excelsa escritura (como se palpa en “Incendiar establos”) parece filmada en cámara lenta y con sucesivas fotos fijas. O un cuadro en sombras iluminado intermitentemente por el foco de una linterna. Sus frases son largas, laberínticas, y enhebran con destreza tanto imágenes de extrema belleza, como reiteraciones y elipsis que aluden a circunstancias del entorno que rodea al hecho narrado. Faulkner emplea una estructura literaria amplificada y barroca, así como técnicas evolucionadas para articular estos relatos, y su vocabulario es vasto y preciso. Además, su tempo es moroso y rompe con la linealidad. Se aclara que la excelente traducción del nombrado Miguel Martínez-Lage está dirigida al lector español.

También la temática exhibe una visión integradora. Como en toda la obra de Faulkner, el pasado de la región sureña —o sea la Confederación derrotada en la Guerra de Secesión— es un tema omnipresente (sólo algunos cuentos: “Falla”, “Todos los pilotos muertos” y “Honor”, se sitúan en la Primera Guerra Mundial), y aunque describe la crueldad e injusticia de ese pasado, a la vez lo percibe glorioso y mítico. En “No ha de perecer” señala que: “Sus antepasados lucharon por su patria y murieron por su patria, aun cuando lucharan por un sueño y perdieran por un sueño”. Es como si el presente se nutriera de las voces y acontecimientos de la historia, que está signada por la perversión y la decadencia, como se alude en “Una rosa para Emily” y en “Mi abuela Millard”.

Muchos de estos relatos —y la mayoría de sus novelas— están situados en el Condado de Yoknapatawpha, un territorio ficticio que tomó como modelo al de Lafayette, Mississippi. En sus descripciones revela no sólo tener un sólido conocimiento geográfico del Sur de Estados Unidos, sino, además, de sus costumbres y tareas rurales, como se evidencia en “Un tejado para la casa del Señor” y en “La melena”. También intervienen indígenas de varias tribus (chickasaw, choctaw y natchez) en “Justicia” y en “Un noviazgo”. El problema del negro y de la esclavitud se muestra en toda su crudeza en “Wash”, uno de los mejores cuentos del libro, que, según el traductor, fue reescrito para la novela ¡Absalón, Abasalón!: “Le daba la sensación de que ese mundo en el que los negros, de los que la Biblia afirmaba que fueron creados y maldecidos por Dios, condenados a ser bestias de cargas y vasallos de todos los hombres de piel blanca (…) no era sino sueño e ilusión…”

Cuentos reunidos es una estupenda antología de un gran maestro de la literatura.

Germán Cáceres

Este libro forma parte del catálogo de la Biblioteca.
Siendo socio puede retirarlo para su lectura.

Últimos días para ver la muestra de Rubén Sotera

La exposición fotográfica "Diálogo con los árboles", de Rubén Sotera, podrá visitarse hasta el viernes 5 de noviembre, en los horarios de atención al público de la Biblioteca: de lunes a viernes de 16 a 20, jueves de 15 a 19.

Doble programa en el Cineclub

El próximo viernes a las 20 horas tendremos la jornada "24 horas de cine nacional", y el sábado a las 11, la quinta función de "El cineclub de los chicos".

El viernes 22 de octubre a las 20 horas proyectaremos La Raulito, golpes bajos, de Emiliano Serra, junto al cortometraje Lo llevo en la sangre, de Pablo G. Pérez.

La Raulito... es un documental sobre el verdadero personaje que la ficción inmortalizó en la película dirigida por Lautaro Murúa, protagonizada por Marilina Ross. No estrenada en nuestro país, su director Emiliano Serra la estará presentando en la Biblioteca.

El sábado 23 a las 11 horas proyectaremos cortometrajes en súper 8, el formato fílmico que hizo las delicias de grandes y chicos, hasta la aparición del VHS.

Conforman el programa "Carlitos y su nuevo empleo" y "Carlitos patinador", de Charles Chaplin, junto a dos aventuras de Mr. Magoo y Speedy Gonzáles.


Más información: www.cineclublarosa.blogspot.com

24 horas de cine nacional

La Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, a través del Cineclub La Rosa, adhiere a jornada "24 horas de cine nacional" organizada por la CONABIP y el Ministerio de Educación de la Nación.

Mediante este evento de alcance nacional, la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares junto al Ministerio de Educación organizan un programa de exhibición de películas argentinas, articulado con otras actividades afines, tales como encuentros, debates, exposiciones, talleres, reportajes públicos, etc.

Al igual que en las ediciones 2008 y 2009, la Jornada tiene como primer objetivo promover el reconocimiento del cine nacional como forma cultural genuina, y a la vez, dar a conocer distintas orientaciones, intereses y desarrollos que abordan el campo de la expresión, de nuestra historia y nuestra cotidianeidad.

Es, en definitiva, una propuesta amplia. Cada biblioteca popular establece su modalidad de participación:

:: organizando la Jornada de forma independiente
:: organizado la Jornada junto a las Universidades Nacionales cercanas
:: organizando la Jornada con otras instituciones de la comunidad

La Jornada tendrá lugar el 23 de octubre de 2010, y las actividades pueden realizarse ese mismo día, y/o durante las semanas que van del 17 al 30 de ese mes.

El Cineclub La Rosa programará el documental La Raulito, golpes bajos, de Emiliano Serra, aún no estrenado comercialmente en nuestro país, junto al multipremiado corto Lo llevo en la sangre, de Pablo G. Pérez. Será con la presencia de los directores el viernes 22 de octubre a las 20 horas en Austria 2154. La entrada es libre. Más información www.cineclublarosa.blogspot.com

Llegamos a las 20.000 visitas

La página del Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte alcanzó las veinte mil visitas. Para conocernos personalmente, estamos en Austria 2154, Buenos Aires, de lunes a viernes de 16 a 20 (jueves de 15 a 19).

Si desea asociarse a la Biblioteca, aquí puede conocer los beneficios y requisitos.

Rubén Sotera y lo sagrado de la fotografía

El fotógrafo Rubén Sotera dio una charla el sábado pasado en la que se explayó sobre tu oficio y compartió con los presentes el ensayo completo que actualmente expone en nuestra Biblioteca.

"Diálogo con los árboles" es el título de la excelente muestra fotográfica que se exhibe actualemente en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, donde el sábado pasado tuvimos el placer de contar con la presencia de su autor, Rubén Sotera, para dialogar con el público sobre su obra y extenderse en las particularidades de su oficio.

Quienes concurrieron además de ver el portfolio completo de "Diálogo con los árboles" (son más de 60 fotografías) proyectado en pantalla grande, pudieron apreciar el trabajo "Newen, el otoño mapuche".

Sotera ofreció además gentilmente lo originales no colgados de "Diálogo con los árboles", que pudieron verse en una mesa de la Biblioteca, así como ejemplares de sus libros con distintos proyectos.

Luego de la charla, que se nutrió con preguntas del público, el autor donó ejemplares de sus libros Retorno a lo sagrado. Diálogo con los árboles y Fuego, danza de tiempo y luz. Ambos ejemplares ya fueron catalogados y están disponibles para consultas en sala.

Les recordamos que la muestra puede visitarse hasta fines de octubre de lunes a viernes de 16 a 20 horas (jueves de 15 a 19) y en los días y horarios en que haya actividades especiales en la Biblioteca, Austria 2154. La entrada es libre.

Para conocer más sobre el autor y su obra, www.rubensotera.com

Cortázar el mago

de Carmen Ortiz
(Diada, Buenos Aires, 2010, 224 páginas)

La primera parte de este libro es una versión revisada de otro anterior de Carmen Ortiz, Julio Cortázar una estética de la búsqueda, de 1984, en el que refiere la vida del escritor y su adhesión incondicional a la literatura. Las ciento veintiocho citas que recorren el ensayo son jugosos aportes de reflexión para profundizar en el vasto mundo de su obra. La bibliografía complementa esa contribución, y deslumbra la parte referida a la física cuántica del apartado titulado “Hacia una realidad distinta”. Recordemos que en 2006 la autora realizó otro acercamiento a Cortázar a través de una hermosa novela, La historia desconocida de la Maga.

En este libro se puntualiza que en Cortázar hay una búsqueda de la realidad ultrasensible, de un espacio de cuatro dimensiones y de un tiempo que no es lineal. Fue siempre un renovador del lenguaje y su actitud estuvo encaminada hacia la vanguardia literaria. A la vez, en sus textos prima el humor y un tono lúdico ligados a un pensamiento alógico, propio del poeta y del primitivo mago. En sí, su estética se conecta con el surrealismo y el Alfred Jarry de Gestos y opiniones del doctor Faustroll, patafísico, de 1898.

Apunta la autora con su prosa clara y de notable concisión que Cortázar expuso su pensamiento sobre los dos géneros que más abordó en “Del cuento breve y sus alrededores”, que figura en Último round, y respecto a la novela en “La teoría del túnel. Notas para una ubicación del surrealismo y el existencialismo”. Acerca del cuento realiza una reflexión aguda sobre el carácter revelador del lenguaje poético y proclama su profunda admiración por Los cantos de Maldoror, del Conde de Lautréamont, y de Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud. Además de enunciar que el existencialismo elige la propia construcción del hombre, afirma que: “Es significativo que el dadaísmo se propusiera abiertamente una empresa de dislocación, de liquidación de formas. A ello seguiría el surrealismo como etapa de liquidación y destrucción de fondos”. “Este avance en túnel, que se vuelve contra lo verbal desde el verbo mismo pero ya en plano extraverbal…”. Ideas que hacen evocar tanto el Ulises como el Finnegan's Wake, de James Joyce, y, también, el objetivismo, movimiento que no intentaba comprender ni abrir juicio sobre la realidad, sino sólo captar sus fenómenos, o sea el estar allí de las cosas, y que contó con escritores de la talla de Natalie Sarraute, Michel Butor, Alain Robbe-Grillet, Claude Simon y Marguerite Duras. Pero, pese a esta actitud en principio distante, en sus textos estos escritores —sobre todo Robbe-Grillet— organizaban tramas intrincadas, en las cuales los personajes se perdían entre pasillos, dobles, juegos de espejos y complicadas bifurcaciones. Otro ejemplo ilustrativo es su guión para el filme El año pasado en Marienbad, que dirigió Alain Resnais.

Sin embargo, la autora recalca que su medular teoría de la novela la expuso en Rayuela, uno de cuyos ejemplos es la aseveración de Morelli: “Mi libro se puede leer como a uno le dé la gana (…) Lo más que hago es ponerlo como a mí me gustaría releerlo. Y en el peor de los casos, si se equivocan, a lo mejor queda perfecto”. De esta manera privilegia al lector, es decir al receptor de la obra.

En el capítulo que aborda “La intertextualidad en la narrativa cortazariana”, Carmen Ortiz demuestra su erudición literaria al señalar las fuentes de varias obras maestras de Shakespeare y al referir conceptos de A. J. Greimas, Gérard Gennette, Tzvetan Todorov, Rosmary Jackson y Mijail Bajtín. Otro hallazgo es indicar que Cortázar en Los premios abrevó en La esfera, de Ramón J. Sender, el célebre autor de Siete domingos rojos.

En relación al carácter fantástico de los cuentos de Cortázar, la escritora argentina Liliana Díaz Mindurry lo califica de rioplatense. Pero nuestra ensayista sostiene que “La multiplicidad de significaciones es propia del mundo fantástico y de la estética cortazariana”, y toma partido por la definición que brinda Rosemary Jackson (en Fantasy: literatura y subversión) acerca de que el género muestra los vacíos que en la realidad no se pueden explicar.

El mundo simbólico de Cortázar recibe un pormenorizado estudio y se enumera la presencia de figuras o estructuras, dobles, sociedades secretas, juegos, la función alegórica de los animales, pasajes ocultos, puertas cerradas y un cierto erotismo. Esta artillería apunta a otro mundo, a una zona inasible y huidiza, una revelación prácticamente inalcanzable, en las que la nociones de tiempo y de espacio pierden solidez, como se puede constatar en sus cuentos “El otro cielo”, “La noche boca arriba” y “Todos los fuegos el fuego”. Este ámbito recuerda “La tercera orilla del río”, ese estupendo texto de João Guimarães Rosa que interroga metafísicamente por esa tercera orilla a la que nunca se arriba.

Como Cortázar se comprometió políticamente a partir de su viaje a Cuba en 1961, vale la pena mencionar estas palabras suyas que Carmen Ortiz rescata: “Yo pertenecía a un grupo (…) antiperonista, que confundió el fenómeno Juan Domingo Perón, Evita Perón y una buena parte de su equipo de malandras con el hecho que no debíamos haber ignorado y que ignoramos que con Perón se había creado la primera gran convulsión, la primera gran sacudida de masas en el país…”. Y remarca que Cortázar se volcó a la revolución cubana no por una actitud intelectual sino por intuición, por un sentimiento humanista, espíritu que plasmó en su literatura, que nunca fue panfletaria ni intentó convencer sino sólo mostrar y denunciar. Y “Por eso, su estética de la búsqueda no pudo quedarse en la renovación formal o lingüística, en la penetración ontológica de la otredad, necesitaba ir más lejos, proyectarse al mejoramiento social”, como lo reflejó en los cuentos “Reunión”, “Alguien que anda por ahí”, “Segunda vez” —que fue prohibido por la dictadura militar— “Apocalipsis de Solentiname”, “Graffiti”, “Recortes de prensa”, “Satarsa”, “Pesadillas”, “La escuela de noche” y la novela El libro de Manuel. Después de participar en el Tribunal Russell II, Cortázar escribió Fantomas contra los vampiros multinacionales, donde interviene él mismo mezclándose con personajes de ficción. En su mayor parte es una historieta, e incluye textos, ilustraciones, collages, viñetas.

Este libro finaliza con “La laberíntica persecución del artículo oculto”. Aquí la autora demuestra su capacidad narrativa porque el capítulo se lee como un relato de suspenso, como si se tratara de la búsqueda de un tesoro o de una civilización desaparecida. Al final encuentra la nota en la sala de microfilm de la Bibliothèque Sainte Geneviève, situada en Saint Germain des Prés, en París. Se trata de “Ni traidor ni mártir”, que apareció el 7 de abril de 1969 en el diario Le Nouvel Observateur y que analiza el caso Padilla.

De la misma manera que el cineasta Alexander Kluge propone invertir la linealidad del tiempo y ver la filmografía de Hitchcock en clave de Truffaut, tal vez el aporte más estimulante y renovador de Carmen Ortiz esté en la apelación a la física cuántica para interpretar la obra cortazariana. Su análisis promueve, asimismo, una gran tarea divulgadora. Tal vez la tesis principal la constituya el principio de incertidumbre del alemán Werner Heisenberg, Premio Nobel de física de 1932, que propuso —en palabras de la autora— que “Se debe aceptar que el simple hecho de observar una cosa la cambia y que el observador forma parte del experimento”. Es decir, rige la probabilidad, no la certeza del principio de causa-efecto de la física clásica. Pero estos postulados sólo tienen validez en el mundo subatómico, en las partículas de energía llamadas cuantos. Por tanto, las premisas científicas rigen según las escalas en que se desarrollan: una tabla de madera cae rápidamente y si se le acerca un fósforo tarda en hacer fuego; en cambio, las astillas de madera demoran en su caída pero se las puede encender con suma facilidad.

Recomiendo leer la novela En busca de Klingsor, de Jorge Volpi, ganadora del premio Biblioteca Breve. En ella aparecen como personajes científicos del siglo XX que revolucionaron la ciencia. Entre ellos figura el citado Heisenberg, que durante la Segunda Guerra Mundial estaba tratando de fabricar la bomba atómica para Alemania, pero se le adelantaron los EE. UU. —con la ayuda del Reino Unido y Canadá— a través del Proyecto Manhattan dirigido por Robert Oppenheimer. Su lectura obligará a consultar constantemente las observaciones de Carmen Ortiz.

Otro consejo es ver las series de TV que aborden esta temática. Porque mientras Cortázar intuía que “Esas cosas que se producían y parecían coincidencias o casualidades yo las sentí siempre desde muy niño respondiendo a un sistema de leyes diferentes al sistema de leyes aceptables y conocibles por todo el mundo”, hoy los guionistas de televisión se informan sobre estos principios y los aplican en sus ficciones. En la serie Flashforward, una pareja de mediana edad comenta que cuando fueron estudiantes concurrieron a facultades cercanas pero no llegaron a conocerse. Y él le dice que hay muchos mundos paralelos — en evidente alusión a la “interpretación de los universos múltiples”, del científico Hugh Everett—, y que posiblemente esos jóvenes que fueron se relacionaron en alguno de ellos. Aclaremos que flashforward quiere decir narrar algo que sucederá en el futuro, un recurso mucho menos usado que el flashback, que retrotrae la historia al pasado. Sin embargo, el primer acto de El tiempo y los Conway, del dramaturgo J.B. Priestley, transcurre durante la amena fiesta de cumpleaños de una adolescente. En el segundo acto la joven, en una suerte de premonición, vislumbra una reunión dieciocho años más tarde con la misma gente, pero deteriorada hasta la sordidez. El tercer acto retorna a la fiesta, que el espectador observa perturbado porque ya sabe qué destino siniestro aguarda a los personajes.

En la serie Lost, una distorsión temporal lleva a los personajes a un futuro lejano, de modo que ya fallecieron en su vida previa, y en ese otro tiempo ulterior asumen personalidades y experiencias diferentes. Pero en el caso de que dos amantes del pasado se encuentren, pese a que no se reconozcan, vuelven a enamorarse y son asaltados por recuerdos fugaces de la vida remota. En Stargate Atlantis, un equipo viaja en una máquina especial a varios universos paralelos, y en uno de éstos sus integrantes se topan con ellos mismos, pero muertos. De alguna manera, estas ficciones no hacen más que alimentar una antigua fantasía humana, la de la inmortalidad. De modo que no sería necesario pactar con el diablo ni ingerir ningún brebaje, tampoco acudir al auxilio de la ciencia o de la técnica; las leyes secretas que rigen los múltiples mundos se encargarían de hacernos imperecederos.

Cortázar el mago nos sumerge de lleno en esta cuestión. Por ejemplo, brinda una esmerada explicación de “la paradoja del gato de Schrödinger”, el extraño caso especulativo de un minino encerrado en una caja que puede estar a la vez vivo y muerto, y que fue presentado por el físico austriaco del mismo nombre, que obtuvo el Premio Nobel en 1933 (compartido). Esta paradoja fue muy controvertida, al punto que Stephen Hawking, el famoso autor de la Breve historia del tiempo, exclamó “cada vez que escucho hablar de ese gato, empiezo a sacar mi pistola”.

Es obvio indicar que Cortázar el mago resulta estimulante para volver a visitar los maravillosos libros del escritor argentino y, especialmente, acercarnos a aquellos textos no leídos y que resultará fácil ubicar porque Carmen Ortiz menciona su obra completa.

Tanta recomendación de libros, películas y series conducen a una terminante e inevitable conclusión: no se pierdan de leer Cortázar el mago. Es tan imprescindible como apasionante.

Germán Cáceres

El ciclo de Jorge Prelorán finalizó con música en vivo

La última función del ciclo "El otro Prelorán" en el Cineclub La Rosa finalizó con la proyección de Venganza, primer cortometraje del reconocido cineasta, con música en vivo. Antes, Juan D'Alessandro compartió con el público las experiencias de filmar junto a Jorge Obsesivo durante más de dos décadas.

El miércoles 29 de septiembre en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte vivimos una hermosa noche finalizando el ciclo "El otro Prelorán", que incluyó tres jornadas con cortometrajes pocas veces vistos del maestro del cine documental, agrupados en programas temáticos.

El primer día pudimos apreciar sus primeros trabajos y aquellos pasos que significaron la búsqueda de un estilo dentro de lo que finalmente llamaría etnobiografías. La segunda función fue para un núcleo de películas filmadas en el norte argentino, mientras que la tercera se centró en aquellos "juegos y fantasías" creados junto a amigos y colaboradores.

Precisamente uno de quienes participó fue el ¿pintor? Juan D'Alessandro, protagonista de Obsesivo, un reportaje filmado por más de 20 años. "Aquellos que piden a los artistas que expliquen su trabajo merecen las respuestas que reciben", dice al principio este corto en el que vemos a dos grandulones jugando a ser niños.

Luego, vino el otro momento de la noche, que fue el cierre del ciclo con el primer trabajo de Prelorán, hecho con amigos y compañeros del barrio en 1954. Se llamó Venganza y originalmente llevaba música y efectos sincronizados desde discos que se han perdido.


Ercolini, Chialvo, Flocco, Profitos y Bonvín

Por eso fue proyectado con música en vivo, coordinada por Leo Chialvo y ejecutada por Hernán Ercolini (programación, foley y live effects), Matías Flocco (percusión), Gonzalo Profitos (bajo) y Andrés Bonvín (flauta), quien además donó para la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte su novela La noche del día. A todos los que participaron y colaboraron con este ciclo, muchísimas gracias.




Ahora, Kaurismaki
El próximo miércoles 6 de octubre tendremos una nueva función del Cineclub La Rosa con la presntación de la ópera prima del finlandés Aki Kaurismaki, Crimen y castigo, basada en la novela de Fiodor Dostoievsky. Será a las 20 horas, con entrada libre, en Austria 2156. Más información en http://www.cineclublarosa.blogspot.com/